Sus pescados los alcanzan y todos voltean su mirada hacía mi, yo que tengo que ver en eso, cada uno es su propio verdugo, es razón para decir que yo me tardo en hacer el mal, por cuánto he conocido yo puedo decir que el acto de maldad deja marcas imposibles de borrar .
Sus pescados los alcanzan y todos voltean su mirada hacía mi, yo que tengo que ver en eso, cada uno es su propio verdugo, es razón para decir que yo me tardo en hacer el mal, por cuánto he conocido yo puedo decir que el acto de maldad deja marcas imposibles de borrar .
[después de lo ocurrido esa noche en el club Gyuseki no podía seguir yendo con su apariencia normal debido a que desde hace rato lo miraban con sospechas y era muy probable que ya supieran que el era ese dragón, esto lo llevo a tomar ciertas medidas]
¿Donde esta? ¿¡En donde lo puse!? Vamos piensa piensa tiene que estar en algúna.. ¡Mí caja de recuerdos!
×iria hacia mí habitación dentro del departamento para estirar mí brazo bajo la cama y retirar una caja de madera algo descuidada que su único seguro eran pequeñas cuerdas en mal estado, recogí la caja entre mis manos para ir hacia la sala y tomar asiento en el sofá para desatar esas cuerdas y al abrirla el contenido de la caja era un collar dorado con un cristal de color rosa×
Por un momento creí haberte perdido.. eres uno de los pocos recuerdos que tengo de su majestad así que perderte sería muy malo para mí salud mental.. según lo que me dijo la reina ella usaba esto para tomar una forma humana y pasar desapercibida así que lo lamento pero tendré que usarlo
×sin pensarlo más tiempo colocaría la cadena del collar alrededor de mí cuello y entonces el collar se volvió invisible frente a mis narices×
¿Y el collar? No puede ser no me digan que ya lo perdí.. aunque sinceramente no siento ningún cambio
×me levanté del sofá y lo primero que hice fue acercarme al espejo donde observaria mí reflejo con sorpresa y a la vez vergüenza×
¿¡Porque el cabello y los ojos son rosas!? Debí haberlo suponido.. es su color favorito después de todo.. TnT
[después de lo ocurrido esa noche en el club Gyuseki no podía seguir yendo con su apariencia normal debido a que desde hace rato lo miraban con sospechas y era muy probable que ya supieran que el era ese dragón, esto lo llevo a tomar ciertas medidas]
¿Donde esta? ¿¡En donde lo puse!? Vamos piensa piensa tiene que estar en algúna.. ¡Mí caja de recuerdos!
×iria hacia mí habitación dentro del departamento para estirar mí brazo bajo la cama y retirar una caja de madera algo descuidada que su único seguro eran pequeñas cuerdas en mal estado, recogí la caja entre mis manos para ir hacia la sala y tomar asiento en el sofá para desatar esas cuerdas y al abrirla el contenido de la caja era un collar dorado con un cristal de color rosa×
Por un momento creí haberte perdido.. eres uno de los pocos recuerdos que tengo de su majestad así que perderte sería muy malo para mí salud mental.. según lo que me dijo la reina ella usaba esto para tomar una forma humana y pasar desapercibida así que lo lamento pero tendré que usarlo
×sin pensarlo más tiempo colocaría la cadena del collar alrededor de mí cuello y entonces el collar se volvió invisible frente a mis narices×
¿Y el collar? No puede ser no me digan que ya lo perdí.. aunque sinceramente no siento ningún cambio
×me levanté del sofá y lo primero que hice fue acercarme al espejo donde observaria mí reflejo con sorpresa y a la vez vergüenza×
¿¡Porque el cabello y los ojos son rosas!? Debí haberlo suponido.. es su color favorito después de todo.. TnT
*Tras una noche de insomnio. Mucho trabajo acumulado por hacer como todo lunes. Decido darme una pausa para ir a una cafetería con una buena lectura*
Hmmphmm. Ya veo. Sabía que no es normal que la pareja del departamento de al lado sean tan felices, sonrían todo el tiempo y jamás discutan. Nadie es tan perfecto. Debería instalar algunas cámaras sólo por si las dudas.
*Tras una noche de insomnio. Mucho trabajo acumulado por hacer como todo lunes. Decido darme una pausa para ir a una cafetería con una buena lectura*
Hmmphmm. Ya veo. Sabía que no es normal que la pareja del departamento de al lado sean tan felices, sonrían todo el tiempo y jamás discutan. Nadie es tan perfecto. Debería instalar algunas cámaras sólo por si las dudas.
Su viaje apenas comienza, sin rumbo y motivo fijo pero con la seguridad de que su andar lo llevará al destino merecido.
Atravesó el desierto, su cuerpo entero soporto las olas de calor, arena peligrosa como púas que rompían la piel si no se termina cuidado en las tormentas.
Navego por mares, la fuerza de la naturaleza volvía a mostrarle que en un parpadeo podía morir.
Y hoy atraviesa el boscoso, lugar de nacimiento de la magia eterna donde se han establecido leyendas de los primeros Arcanos y sus secretos guardados con recelo permanecen custodiados por el Gran Árbol. — Fiuuu, asombroso para ser una estructura natural.— Tocó la barrera acorazada de madera, una superficie plana imposible de escalar por la dimensión ancho y largo. Se apoyo de espaldas, pensaría como pasar al otro lado si rodeando, escalando o finalmente buscando una opción alterna con los habitantes del lugar.
Su viaje apenas comienza, sin rumbo y motivo fijo pero con la seguridad de que su andar lo llevará al destino merecido.
Atravesó el desierto, su cuerpo entero soporto las olas de calor, arena peligrosa como púas que rompían la piel si no se termina cuidado en las tormentas.
Navego por mares, la fuerza de la naturaleza volvía a mostrarle que en un parpadeo podía morir.
Y hoy atraviesa el boscoso, lugar de nacimiento de la magia eterna donde se han establecido leyendas de los primeros Arcanos y sus secretos guardados con recelo permanecen custodiados por el Gran Árbol. — Fiuuu, asombroso para ser una estructura natural.— Tocó la barrera acorazada de madera, una superficie plana imposible de escalar por la dimensión ancho y largo. Se apoyo de espaldas, pensaría como pasar al otro lado si rodeando, escalando o finalmente buscando una opción alterna con los habitantes del lugar.
****Edad del Caos.****
La Hija del Caos y la Luz de Yue
La técnica de sellado atravesó el cuerpo de Yen como una descarga helada. Por un instante sintió que algo dentro de ella se rompía violentamente, como si le hubieran arrancado una parte del alma. La energía oscura que envolvía su espada desapareció de golpe y sus piernas cedieron. Cayó de rodillas entre los escombros mientras respiraba con dificultad.
Asuna descendió lentamente frente a ella. Sus alas doradas iluminaban las ruinas y la sonrisa en su rostro mostraba una satisfacción cruel.
-Por fin…- Dijo mientras bajaba su espada. -Por fin corté tu conexión con el poder del Caos.-
Yen levantó la mirada confundida, sentía el cuerpo pesado, vacío.
-¿Caos…? ¿De qué estás hablando…?-
Asuna frunció el ceño, como si la pregunta le pareciera ridícula.
-No te hagas la ignorante. Todos saben que tú y Ozma provienen del Mundo del Caos. Tu padre es el Rey del Caos… el monstruo que trajo destrucción a este mundo.-
Por primera vez desde que comenzó la guerra, Yen entendió algo importante, sos Elunai realmente creían aquellas historias. Ella siempre pensó que “monstruos del caos” era solo una forma despectiva de referirse a ellos por su apariencia y poder. Nunca imaginó que los Dioses hubieran construido toda una mentira alrededor de su existencia.
Yen apretó los dientes y logró levantarse un poco. -Mi padre no es ningún rey del caos…-
Asuna rodó los ojos con fastidio. -Claro que lo es.
-¡No!- Gritó Yen. -¡Oz no es un monstruo! ¡Es un esposo al que le arrebataron a su esposa! ¡Un padre al que le robaron a su hija… y le mataron a la otra!
El viento recorrió las ruinas mientras su voz temblaba de rabia. -Los Elunai comenzaron todo esto. Mi padre solo se cansó de su crueldad… de sus experimentos… de sus mentiras!!-
Pero Asuna ni siquiera tomó en serio sus palabras. Para ella, aquello no era más que la manipulación de una criatura nacida del Caos.
-Siempre dicen cosas así.- Respondió con desprecio y antes de que Yen pudiera reaccionar, Asuna le golpeó el rostro con la empuñadura de su espada. Yen cayó inconsciente sobre las piedras destruidas.
Horas después, despertó lentamente, el ambiente era frío y húmedo. Un débil olor a polvo antiguo llenaba el aire, Yen abrió los ojos y vio gruesos barrotes de la celda. Al girar la vista encontró a Onix encadenada contra la pared. Su cuerpo estaba lleno de heridas y marcas de golpes. La joven apenas podía mantenerse consciente. -Onix…!!!-
Yen intentó levantarse, pero el sellado seguía afectándola. Su cuerpo se sentía extrañamente débil. Cada movimiento era pesado, antinatural. Onix levantó un poco la cabeza al escucharla.
-Yen… ¿qué haces aquí…?-
Yen ignoró el dolor y avanzó hasta ella tambaleándose. Se arrodilló frente a su amiga y observó las cadenas en sus brazos. Intentó usar nuevamente el poder oscuro al que estaba acostumbrada pero no ocurrió nada, el vacío seguía ahí, pero entonces, casi por instinto, recordó algo diferente, una sensación cálida, lejana y suave, la misma presencia que a veces sentía bajo la luna llena. Yen cerró los ojos y una pequeña luz blanca comenzó a aparecer entre sus manos.
No era el poder oscuro que siempre había utilizado junto a Ozma, este era distinto, puro y sereno. La energía recorrió las cadenas y el cuerpo de Onix. Las heridas comenzaron a cerrarse lentamente mientras un brillo plateado envolvía la celda.
Los ojos de Onix se abrieron con sorpresa. -¿Ese poder…?
En el exterior, Asuna sintió aquella presencia y su expresión cambió por completo, el aura que provenía de la celda era imposible. Asuna corrió por los pasillos de las ruinas y abrió la puerta de golpe. La luz de la luna entraba por una pequeña ventana con barrotes, iluminando a Yen desde atrás. Su cabello oscuro reflejaba la luz plateada de tal forma que parecía volverse blanco por momentos, y entre sus manos seguía brillando aquella energía sagrada.
Asuna retrocedió un paso, su mente no podía comprender lo que estaba viendo. Ese poder era idéntico al que las sacerdotisas Elunai utilizaban en los templos de la Diosa Yue.
"¿Cómo es esto posible…?" *Se pregunto en su cabeaza. ¿Cómo podía una criatura nacida del Caos poseer un poder sagrado?
****Edad del Caos.****
La Hija del Caos y la Luz de Yue
La técnica de sellado atravesó el cuerpo de Yen como una descarga helada. Por un instante sintió que algo dentro de ella se rompía violentamente, como si le hubieran arrancado una parte del alma. La energía oscura que envolvía su espada desapareció de golpe y sus piernas cedieron. Cayó de rodillas entre los escombros mientras respiraba con dificultad.
Asuna descendió lentamente frente a ella. Sus alas doradas iluminaban las ruinas y la sonrisa en su rostro mostraba una satisfacción cruel.
-Por fin…- Dijo mientras bajaba su espada. -Por fin corté tu conexión con el poder del Caos.-
Yen levantó la mirada confundida, sentía el cuerpo pesado, vacío.
-¿Caos…? ¿De qué estás hablando…?-
Asuna frunció el ceño, como si la pregunta le pareciera ridícula.
-No te hagas la ignorante. Todos saben que tú y Ozma provienen del Mundo del Caos. Tu padre es el Rey del Caos… el monstruo que trajo destrucción a este mundo.-
Por primera vez desde que comenzó la guerra, Yen entendió algo importante, sos Elunai realmente creían aquellas historias. Ella siempre pensó que “monstruos del caos” era solo una forma despectiva de referirse a ellos por su apariencia y poder. Nunca imaginó que los Dioses hubieran construido toda una mentira alrededor de su existencia.
Yen apretó los dientes y logró levantarse un poco. -Mi padre no es ningún rey del caos…-
Asuna rodó los ojos con fastidio. -Claro que lo es.
-¡No!- Gritó Yen. -¡Oz no es un monstruo! ¡Es un esposo al que le arrebataron a su esposa! ¡Un padre al que le robaron a su hija… y le mataron a la otra!
El viento recorrió las ruinas mientras su voz temblaba de rabia. -Los Elunai comenzaron todo esto. Mi padre solo se cansó de su crueldad… de sus experimentos… de sus mentiras!!-
Pero Asuna ni siquiera tomó en serio sus palabras. Para ella, aquello no era más que la manipulación de una criatura nacida del Caos.
-Siempre dicen cosas así.- Respondió con desprecio y antes de que Yen pudiera reaccionar, Asuna le golpeó el rostro con la empuñadura de su espada. Yen cayó inconsciente sobre las piedras destruidas.
Horas después, despertó lentamente, el ambiente era frío y húmedo. Un débil olor a polvo antiguo llenaba el aire, Yen abrió los ojos y vio gruesos barrotes de la celda. Al girar la vista encontró a Onix encadenada contra la pared. Su cuerpo estaba lleno de heridas y marcas de golpes. La joven apenas podía mantenerse consciente. -Onix…!!!-
Yen intentó levantarse, pero el sellado seguía afectándola. Su cuerpo se sentía extrañamente débil. Cada movimiento era pesado, antinatural. Onix levantó un poco la cabeza al escucharla.
-Yen… ¿qué haces aquí…?-
Yen ignoró el dolor y avanzó hasta ella tambaleándose. Se arrodilló frente a su amiga y observó las cadenas en sus brazos. Intentó usar nuevamente el poder oscuro al que estaba acostumbrada pero no ocurrió nada, el vacío seguía ahí, pero entonces, casi por instinto, recordó algo diferente, una sensación cálida, lejana y suave, la misma presencia que a veces sentía bajo la luna llena. Yen cerró los ojos y una pequeña luz blanca comenzó a aparecer entre sus manos.
No era el poder oscuro que siempre había utilizado junto a Ozma, este era distinto, puro y sereno. La energía recorrió las cadenas y el cuerpo de Onix. Las heridas comenzaron a cerrarse lentamente mientras un brillo plateado envolvía la celda.
Los ojos de Onix se abrieron con sorpresa. -¿Ese poder…?
En el exterior, Asuna sintió aquella presencia y su expresión cambió por completo, el aura que provenía de la celda era imposible. Asuna corrió por los pasillos de las ruinas y abrió la puerta de golpe. La luz de la luna entraba por una pequeña ventana con barrotes, iluminando a Yen desde atrás. Su cabello oscuro reflejaba la luz plateada de tal forma que parecía volverse blanco por momentos, y entre sus manos seguía brillando aquella energía sagrada.
Asuna retrocedió un paso, su mente no podía comprender lo que estaba viendo. Ese poder era idéntico al que las sacerdotisas Elunai utilizaban en los templos de la Diosa Yue.
"¿Cómo es esto posible…?" *Se pregunto en su cabeaza. ¿Cómo podía una criatura nacida del Caos poseer un poder sagrado?
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Es un placer tenerte por aquí . Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol.
Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma.
✨ ¡Bienvenid@ a FicRol! ✨
Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D:
ㅤㅤ¡[whisper_peridot_hippo_521]!
🧬Raza: Humano
👾Fandom: Marvel
💼Marine
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🔎 Recursos útiles para empezar:
✨ Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines
✨ Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711
✨ GUIA 0.1 – Empezar en FicRol: Encontrar rol y amistades: https://ficrol.com/blogs/366170/GUIA-0-1-Empezar-en-FicRol-Encontrar-rol-y-amistades
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Me gusta la naturaleza,la luna es mi guía ,es mi marca de nacimiento,soy una heroína ,ser torpe ,creer amor cuento de hadas,principe azul .
¿Qué haces a estas horas, son las tres de la madrugada? , ¿Intentas obtener algo de mi?
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Maral Romanov se encontraba de pie en el centro de la capilla, su silueta negra recortada contra el resplandor de los vitrales. Habían pasado exactamente dos meses desde la noche en que su hermano Vladimir fue arrebatado. Sesenta días de un silencio sepulcral que la habían impulsado, hoy, a buscar un refugio en la antigua capilla familiar, donde las sombras parecían ofrecerle un consuelo esquivo.
Con las manos enguantadas, Maral se acercó al altar mayor, donde un ramillete de rosas oscuras y azules recordaba los colores que tanto le gustaban a Vladimir. Su mirada, de un rojo profundo que contrastaba con la palidez de su piel, se clavó en las llamas de las velas que parpadeaban. En el fondo, otros dolientes guardaban un silencio respetuoso, pero para Maral, el mundo entero se había detenido en ese instante, en ese lugar, con la única presencia de sus recuerdos.
Ella no vino a llorar; las lágrimas se habían secado semanas atrás. Vino a rezar, a recordarlo, a reconectarse con su memoria. Su vestido de terciopelo negro y el velo de encaje no eran solo prendas de luto, sino un recordatorio de la solemnidad de su juramento: nunca dejaría que la llama de Vladimir se apagara. Con la espalda recta, se inclinó ligeramente, cerrando los ojos para rezar en silencio, esperando que, en algún rincón de ese espacio sagrado, el espíritu de su hermano la escuchara.
Maral Romanov se encontraba de pie en el centro de la capilla, su silueta negra recortada contra el resplandor de los vitrales. Habían pasado exactamente dos meses desde la noche en que su hermano Vladimir fue arrebatado. Sesenta días de un silencio sepulcral que la habían impulsado, hoy, a buscar un refugio en la antigua capilla familiar, donde las sombras parecían ofrecerle un consuelo esquivo.
Con las manos enguantadas, Maral se acercó al altar mayor, donde un ramillete de rosas oscuras y azules recordaba los colores que tanto le gustaban a Vladimir. Su mirada, de un rojo profundo que contrastaba con la palidez de su piel, se clavó en las llamas de las velas que parpadeaban. En el fondo, otros dolientes guardaban un silencio respetuoso, pero para Maral, el mundo entero se había detenido en ese instante, en ese lugar, con la única presencia de sus recuerdos.
Ella no vino a llorar; las lágrimas se habían secado semanas atrás. Vino a rezar, a recordarlo, a reconectarse con su memoria. Su vestido de terciopelo negro y el velo de encaje no eran solo prendas de luto, sino un recordatorio de la solemnidad de su juramento: nunca dejaría que la llama de Vladimir se apagara. Con la espalda recta, se inclinó ligeramente, cerrando los ojos para rezar en silencio, esperando que, en algún rincón de ese espacio sagrado, el espíritu de su hermano la escuchara.