• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    — Es curioso cómo los insectos creen que tienen alas para volar libremente, cuando solo sirven para hacer más ruido antes de ser aplastados. Me conmueve que intentes acercarte a lo que me pertenece, de verdad... pero los bichos desagradables no cortejan a las princesas, solo ensucian el jardín.

    ​Podría hacerme a un lado y ver cómo se agota tu patética existencia, o podría ahorrarte el zumbido. Al fin y al cabo, un solo "Bang" limpia el paisaje de forma maravillosa....
    — Es curioso cómo los insectos creen que tienen alas para volar libremente, cuando solo sirven para hacer más ruido antes de ser aplastados. Me conmueve que intentes acercarte a lo que me pertenece, de verdad... pero los bichos desagradables no cortejan a las princesas, solo ensucian el jardín. ​Podría hacerme a un lado y ver cómo se agota tu patética existencia, o podría ahorrarte el zumbido. Al fin y al cabo, un solo "Bang" limpia el paisaje de forma maravillosa....
    Me endiabla
    Me encocora
    3
    0 comentarios 0 compartidos
  • 𝐈𝐒𝐏𝐑𝐈𝐍𝐒𝐄𝐒𝐒𝐀𝐍

    𝑌𝑜... 𝑛𝑜 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑎 𝘩𝑎𝑐𝑒𝑟𝑙𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑜... 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜. 𝐸𝑙 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑙𝑑𝑖𝑡𝑎 𝑖𝑛𝑠𝑖𝑠𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑦 𝑎𝘩𝑜𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑠𝑢 𝑐𝑢𝑙𝑝𝑎 𝑚𝑖𝑠 𝑑𝑖𝑎𝑠 𝑠𝑖𝑛 𝑖𝑛𝑐𝑖𝑑𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑣𝑢𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 𝑎 𝑐𝑒𝑟𝑜...

    Patinar sobre hielo era más que un hobbie.
    Para Sienna era liberador, terapéutico y ayudaba a mantener a raya cualquier recuerdo o impulso de su pasado que pudiera orillarla a cometer algún... error.

    Había una pista comunitaria pero solía estar repleta con grupos de estudiantes o chicos que les gustaba experimentar... y no es que fuera una experta pero ya tenía más experiencia así que prefería entrenar en un sitio más tranquilo.

    Había un lago congelado cerca de la preparatoria local, lo suficientemente apartado del bullicio estudiantil para permitirse un momento de paz y concentración.
    Antes de colocarse los patines y adentrarse en el hielo hizo algunos estiramientos como preparación física; después estuvo lista para iniciar.
    Con patines puestos, se colocó sus audífonos y reprodujo su playlist especialmente creada para sus sesiones.

    𝑩𝒖𝒕 𝒘𝒉𝒆𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒖𝒏 𝒘𝒆𝒏𝒕 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒕𝒂𝒓𝒔 𝒄𝒂𝒎𝒆 𝒐𝒖𝒕 𝒔𝒉𝒆 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒅 𝒕𝒉𝒆𝒎 𝒔𝒉𝒐𝒖𝒕 𝑭𝒇 𝒚𝒐𝒖 𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒍𝒐𝒖𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒄𝒍𝒆𝒂𝒓 𝑺𝒐𝒎𝒆𝒐𝒏𝒆 𝒑𝒂𝒔𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒃𝒚 𝒘𝒊𝒍𝒍 𝒔𝒖𝒓𝒆𝒍𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓 𝒚𝒐𝒖 𝑵𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒃𝒆 𝒂𝒇𝒓𝒂𝒊𝒅...

    El singular estilo de Emilie Autumn acompañó su rutina.
    Eran la melodía, el hielo, ella y... ¿Él?

    Estaba tan concentrada que no notó la presencia de un chico que la observaba desde los árboles.
    Quizás la siguió o la vio por casualidad mientras caminaba por el sendero... por el motivo que fuera no le hacía gracia, era incómodo.

    Se quitó los audífonos y patinó a la orilla sin decir nada, ignorando completamente al recién llegado; este al sentir el rechazo olímpico lo tomó como una invitación a acercarse, todo lo contrario a lo que ella transmitía.

    —Hola. Te vi patinando y déjame decirte que...
    —No me interesa—. Cortó de tajo y se sentó para quitarse los patines.
    —Tranquila, yo sólo quería decirte lo bien que lo haces y...
    —Ya lo hiciste, ¿no? Puedes irte.
    —¿Y si te invito...?
    —No, gracias—. Se calzó las botas oscuras que solía usar cuando iba a esa zona boscosa y se puso de pie sin mirar al chico.
    —No seas pesada y acepta.
    —No me interesa. ¿Acaso hablo en francés?

    Ahí ambos perdieron la paciencia y a continuación el desenlace marcó el fin de sus días sin incidentes.

    —¡𝑃𝑒𝑟𝑟𝑎 𝑒𝑠𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎.ᐟ
    𝐵𝑟𝑎𝑚𝑜 𝑠𝑖𝑛 𝑎𝑝𝑖𝑐𝑒 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑔𝑎𝑙𝑎𝑛𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑦 𝑓𝑎𝑙𝑠𝑎 𝑎𝑚𝑎𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒𝑙 𝑖𝑛𝑖𝑐𝑖𝑜.
    𝑆𝑒 𝑎𝑐𝑒𝑟𝑐𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑑𝑎𝑛̃𝑎𝑟𝑙𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑒 𝑓𝑢𝑒 𝑠𝑢 𝑒𝑟𝑟𝑜𝑟 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑢𝑛𝑐𝑎 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑐𝑜𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑑𝑒𝑚𝑜𝑛𝑖𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑟𝑔𝑎 𝑙𝑎 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒.

    𝑆𝑖𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒 𝑡𝑒𝑚𝑏𝑙𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑝𝑢𝑙𝑠𝑜 𝑙𝑒𝑣𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑠 𝑦 𝑙𝑒 𝑎𝑠𝑒𝑠𝑡𝑜 𝑢𝑛 𝑔𝑜𝑙𝑝𝑒 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜 𝑑𝑒𝑠𝑐𝑜𝑙𝑜𝑐𝑜.

    𝑈𝑛𝑜.
    𝐷𝑜𝑠.
    𝑇𝑟𝑒𝑠.

    𝐸𝑙 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜 𝑎 𝑡𝑒𝑛̃𝑖𝑟𝑠𝑒 𝑑𝑒 𝑟𝑜𝑗𝑜.
    𝑅𝑜𝑗𝑜 𝑠𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒.
    𝑆𝑢 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑎𝑧𝑢𝑙 𝑦 𝑐𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑡𝑜 𝑠𝑒 𝑠𝑖𝑛𝑡𝑖𝑜 𝑡𝑎𝑛 𝑓𝑟𝑖𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑠𝑒 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑜 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜.

    𝐿𝑜 𝑚𝑖𝑟𝑜 𝑎𝘩𝑖 𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑜. 𝑀𝑢𝑒𝑟𝑡𝑜 𝑜 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑛𝑠𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑛𝑜 𝑙𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑎, 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑎 𝑚𝑜𝑙𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟𝑙𝑎...

    𝐈𝐒𝐏𝐑𝐈𝐍𝐒𝐄𝐒𝐒𝐀𝐍 𝑌𝑜... 𝑛𝑜 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑎 𝘩𝑎𝑐𝑒𝑟𝑙𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑜... 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜. 𝐸𝑙 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑙𝑑𝑖𝑡𝑎 𝑖𝑛𝑠𝑖𝑠𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑦 𝑎𝘩𝑜𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑠𝑢 𝑐𝑢𝑙𝑝𝑎 𝑚𝑖𝑠 𝑑𝑖𝑎𝑠 𝑠𝑖𝑛 𝑖𝑛𝑐𝑖𝑑𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑣𝑢𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 𝑎 𝑐𝑒𝑟𝑜... Patinar sobre hielo era más que un hobbie. Para Sienna era liberador, terapéutico y ayudaba a mantener a raya cualquier recuerdo o impulso de su pasado que pudiera orillarla a cometer algún... error. Había una pista comunitaria pero solía estar repleta con grupos de estudiantes o chicos que les gustaba experimentar... y no es que fuera una experta pero ya tenía más experiencia así que prefería entrenar en un sitio más tranquilo. Había un lago congelado cerca de la preparatoria local, lo suficientemente apartado del bullicio estudiantil para permitirse un momento de paz y concentración. Antes de colocarse los patines y adentrarse en el hielo hizo algunos estiramientos como preparación física; después estuvo lista para iniciar. Con patines puestos, se colocó sus audífonos y reprodujo su playlist especialmente creada para sus sesiones. 𝑩𝒖𝒕 𝒘𝒉𝒆𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒖𝒏 𝒘𝒆𝒏𝒕 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒕𝒂𝒓𝒔 𝒄𝒂𝒎𝒆 𝒐𝒖𝒕 𝒔𝒉𝒆 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒅 𝒕𝒉𝒆𝒎 𝒔𝒉𝒐𝒖𝒕 𝑭𝒇 𝒚𝒐𝒖 𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒍𝒐𝒖𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒄𝒍𝒆𝒂𝒓 𝑺𝒐𝒎𝒆𝒐𝒏𝒆 𝒑𝒂𝒔𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒃𝒚 𝒘𝒊𝒍𝒍 𝒔𝒖𝒓𝒆𝒍𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓 𝒚𝒐𝒖 𝑵𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒃𝒆 𝒂𝒇𝒓𝒂𝒊𝒅... El singular estilo de Emilie Autumn acompañó su rutina. Eran la melodía, el hielo, ella y... ¿Él? Estaba tan concentrada que no notó la presencia de un chico que la observaba desde los árboles. Quizás la siguió o la vio por casualidad mientras caminaba por el sendero... por el motivo que fuera no le hacía gracia, era incómodo. Se quitó los audífonos y patinó a la orilla sin decir nada, ignorando completamente al recién llegado; este al sentir el rechazo olímpico lo tomó como una invitación a acercarse, todo lo contrario a lo que ella transmitía. —Hola. Te vi patinando y déjame decirte que... —No me interesa—. Cortó de tajo y se sentó para quitarse los patines. —Tranquila, yo sólo quería decirte lo bien que lo haces y... —Ya lo hiciste, ¿no? Puedes irte. —¿Y si te invito...? —No, gracias—. Se calzó las botas oscuras que solía usar cuando iba a esa zona boscosa y se puso de pie sin mirar al chico. —No seas pesada y acepta. —No me interesa. ¿Acaso hablo en francés? Ahí ambos perdieron la paciencia y a continuación el desenlace marcó el fin de sus días sin incidentes. —¡𝑃𝑒𝑟𝑟𝑎 𝑒𝑠𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎.ᐟ 𝐵𝑟𝑎𝑚𝑜 𝑠𝑖𝑛 𝑎𝑝𝑖𝑐𝑒 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑔𝑎𝑙𝑎𝑛𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑦 𝑓𝑎𝑙𝑠𝑎 𝑎𝑚𝑎𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒𝑙 𝑖𝑛𝑖𝑐𝑖𝑜. 𝑆𝑒 𝑎𝑐𝑒𝑟𝑐𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑑𝑎𝑛̃𝑎𝑟𝑙𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑒 𝑓𝑢𝑒 𝑠𝑢 𝑒𝑟𝑟𝑜𝑟 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑢𝑛𝑐𝑎 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑐𝑜𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑑𝑒𝑚𝑜𝑛𝑖𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑟𝑔𝑎 𝑙𝑎 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒. 𝑆𝑖𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒 𝑡𝑒𝑚𝑏𝑙𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑝𝑢𝑙𝑠𝑜 𝑙𝑒𝑣𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑠 𝑦 𝑙𝑒 𝑎𝑠𝑒𝑠𝑡𝑜 𝑢𝑛 𝑔𝑜𝑙𝑝𝑒 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜 𝑑𝑒𝑠𝑐𝑜𝑙𝑜𝑐𝑜. 𝑈𝑛𝑜. 𝐷𝑜𝑠. 𝑇𝑟𝑒𝑠. 𝐸𝑙 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜 𝑎 𝑡𝑒𝑛̃𝑖𝑟𝑠𝑒 𝑑𝑒 𝑟𝑜𝑗𝑜. 𝑅𝑜𝑗𝑜 𝑠𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒. 𝑆𝑢 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑎𝑧𝑢𝑙 𝑦 𝑐𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑡𝑜 𝑠𝑒 𝑠𝑖𝑛𝑡𝑖𝑜 𝑡𝑎𝑛 𝑓𝑟𝑖𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑠𝑒 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑜 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜. 𝐿𝑜 𝑚𝑖𝑟𝑜 𝑎𝘩𝑖 𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑜. 𝑀𝑢𝑒𝑟𝑡𝑜 𝑜 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑛𝑠𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑛𝑜 𝑙𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑎, 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑎 𝑚𝑜𝑙𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟𝑙𝑎...
    Me endiabla
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    EL DESPERTAR DE MEPHISTO.

    Finalmente, luego de muchos siglos, su poder se ha restaurado por completo, y se despierta en el momento justo, en momento adecuado, todo lo que marcaba la profecía se está cumpliendo tal cuál.
    EL DESPERTAR DE MEPHISTO. Finalmente, luego de muchos siglos, su poder se ha restaurado por completo, y se despierta en el momento justo, en momento adecuado, todo lo que marcaba la profecía se está cumpliendo tal cuál.
    Me gusta
    2
    0 comentarios 0 compartidos
  • — No estoy enojado, así es mi cara.
    Después de todo, creo que sí tengo jeta de amargado. (?)
    — No estoy enojado, así es mi cara. Después de todo, creo que sí tengo jeta de amargado. (?)
    Me enjaja
    1
    1 turno 0 maullidos
  • ──── ¿Saben cuál es mi parte favorita de ser la consentida del set? Que me inviten a fiestas como esta. La decoración es preciosa, parece salida de un cuento de hadas –exclamó suavemente, con los brazos abiertos hacia las cascadas moradas de glicinas que pendían del techo–. Además, sobreviví con éxito a los votos sin derramar una sola lágrima. Ni una. Y ahora estoy lista para a ayudar a quién lo necesite a atrapar el ramo de flores. Tengo... mis trucos especiales para eso bajo la manga. Oh, parece que van a bailar la víbora de la mar. Eso no me lo pierdo por nada del mundo.
    ──── ¿Saben cuál es mi parte favorita de ser la consentida del set? Que me inviten a fiestas como esta. La decoración es preciosa, parece salida de un cuento de hadas –exclamó suavemente, con los brazos abiertos hacia las cascadas moradas de glicinas que pendían del techo–. Además, sobreviví con éxito a los votos sin derramar una sola lágrima. Ni una. Y ahora estoy lista para a ayudar a quién lo necesite a atrapar el ramo de flores. Tengo... mis trucos especiales para eso bajo la manga. Oh, parece que van a bailar la víbora de la mar. Eso no me lo pierdo por nada del mundo.
    Me encocora
    Me gusta
    9
    1 turno 0 maullidos
  • Comienza a hacer frio, lo mejor es abrigarse para no enfermarse..

    *Dijo mientras esta preparado un poco de te. *
    Comienza a hacer frio, lo mejor es abrigarse para no enfermarse.. *Dijo mientras esta preparado un poco de te. *
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • [ UNIVERSO 35-9K.7 CIBERHELL ]
    • Año XXXXXXXXXXX D.C •
    ° Día 1 °

    A ver si entiendo bien lo que me dices, me acabas de invocar aquí a través de este traje? Wow eso es increíble! Aunque espera... Si Arioch se entera que me llamaron a un futuro seguro se enojará... Suena divertido ¿No?

    *Al parecer el arma de las leyendas es menos intimidante una vez encendida... A ver con que otra sorpresa sale*
    [ UNIVERSO 35-9K.7 CIBERHELL ] • Año XXXXXXXXXXX D.C • ° Día 1 ° A ver si entiendo bien lo que me dices, me acabas de invocar aquí a través de este traje? Wow eso es increíble! Aunque espera... Si Arioch se entera que me llamaron a un futuro seguro se enojará... Suena divertido ¿No? *Al parecer el arma de las leyendas es menos intimidante una vez encendida... A ver con que otra sorpresa sale*
    Me encocora
    Me shockea
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • -Cadáveres frente a el, sangre en el suelo, su ropa era mas de civil que tactica. Cabello largo, barba crecida lleva tiempo andando solo. Salia de las sombras sin su mascara ouesto que estaba analizando como acaba de matar a 5 jovenes militares enviados por los hombres que lo torturaron por siglos. -

    Les dije que se rindieran...

    -dijo el sabueso con frialdad notandose en su rostro una mirada de seriedad. No arrepentimiento debido a que aquellos chicos pudieron elegir y tomaron la peor decisión. Pelear con lo que se consideraria un dios, no lo es debido a que no es tan inmortal como se cree-
    -Cadáveres frente a el, sangre en el suelo, su ropa era mas de civil que tactica. Cabello largo, barba crecida lleva tiempo andando solo. Salia de las sombras sin su mascara ouesto que estaba analizando como acaba de matar a 5 jovenes militares enviados por los hombres que lo torturaron por siglos. - Les dije que se rindieran... -dijo el sabueso con frialdad notandose en su rostro una mirada de seriedad. No arrepentimiento debido a que aquellos chicos pudieron elegir y tomaron la peor decisión. Pelear con lo que se consideraria un dios, no lo es debido a que no es tan inmortal como se cree-
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Condenado a muerte:

    Zelkova franqueó innumerables retenes, trasponiendo compuerta tras compuerta bajo la escrutadora mirada de oficiales y agentes de inteligencia. Su itinerario lo condujo hasta el pabellón de máxima custodia, un laberinto de corredores concatenados que desembocaba en la celda más remota y, por ende, más vigilada. Torretas centinelas apuntaban a cada ángulo, mientras decenas de monitores parecían registrar hasta el más nimio aliento.

    Al franquear el umbral, el presbítero habló con gravedad.

    ●Wargrave Howlett...

    Ante él reposaba aquel caballero de refinadas maneras. Ceñían su cuerpo una camisola de fuerza y gruesos grilletes; una venda ocultaba sus ojos, una máscara regulaba su respiración y haces escarlatas recorrían cada palmo de su anatomía.

    Howlett esbozó una sonrisa.

    ○Vaya, si es el padre Legasov. ¿Qué os trae ante un condenado a muerte? ¿Acaso un sermón? Qué lástima. Digamos que milito en la ribera opuesta. No me arrepiento de nada, pues no considero haber cometido pecado alguno.

    Zelkova avanzó unos pasos.

    ●No vengo a sermonearte. Aunque desearía purificar tu ánima, he acudido por un asunto que también te concierne.

    Wargrave alzó levemente la cabeza.

    ○Os escucho.

    ●El Culto del Saturno es más formidable de lo que supuse. Necesito aliados.

    ○¿Y venís a solicitar mi ayuda?

    interrumpió con una risilla.

    ○Paso.

    Las alarmas comenzaron a ulular. La camisola cayó al suelo como si jamás hubiese estado anudada. La venda se deshizo en polvo suspendido y los grilletes cedieron en un santiamén. Lentamente se quita la máscara. Fue una demostración inequívoca: ninguna prisión podía retenerlo.

    ○No estoy tan demente como para enfrentarme a ellos. Fui uno de los suyos; lo sabéis. ¿Por qué alguien...? Oh... ya comprendo. Os cruzasteis con una de las Diez Bolsas.

    Aquel apelativo quedó suspendido en el aire.Las alarmas cesaron cuando los operadores observaron el gesto sereno del sacerdote.

    ○Lo deduzco por el estado de vuestro traje.

    Continuó Howlett.

    ○Creyeron haberos dado muerte, pero ese don vuestro siempre fue fastidioso.

    ●No me interesa reclutarte. Sólo quiero saber cuanto conoces. Después de todo, fuiste el Guardián del Séptimo Sello.

    Wargrave sonrió con una mezcla de orgullo y hastío.

    ○Y encontraron un reemplazo mucho mejor. Por no decir que roza lo invencible. Puede abatir inmortales, hacer llover sobre el desierto, congelar volcanes e incluso extinguir el sol. Ese individuo merece el título de Superhombre que tanto ansían el señor M y el doctor C. Creo que se hacía llamar Recaudador de Impuestos.

    Guardó silencio unos instantes.

    ○Y aun si él no existiera, ¿esperáis que reciba con agrado la visita de ese maldito Barbagia? Está trastornado. Y eso lo afirmo yo, que serví junto a monstruos de primer orden. ¿Qué tenéis entre manos para abrazar semejante insensatez? ¿Ultrajaron a vuestra prometida o algo parecido? Porque, siendo franco, camináis sobre cuerda floja. Aprovechad y cambiaos de identidad.

    Le hizo un ademán para que se retirase. Para él, la conversación había concluido.

    Zelkova, sin embargo, lo sujetó por la camisa. Aquel hombre poseía el singular talento de arrancarle la compostura.

    ●¡Cierra la boca y escucha!

    Wargrave apartó la mano de un manotazo. En su semblante apareció una ira contenida, como la de una bestia que aún anhela revancha.

    ○¿Sabéis por qué me concedieron el retiro tras nuestra última confrontación? Porque me ignoraron. Así de simple.

    Rió con amargura.

    ○Como una planta del pie que pasa junto a una hormiga. Puede aplastarla, sí, pero ¿para qué molestarse si no representa amenaza alguna? Es desalentador, aunque al menos sigo vivo, acompañado de mis libros y mis muchachos.

    Saludó con una mano a las cámaras ocultas y guiñó un ojo hacia los francotiradores que observaban mediante láseres.

    ●¿Y si os dijera que puedo derrotarlo?

    Replicó Zelkova.

    Wargrave soltó una carcajada.

    ○¿Tú? No permitáis que el orgullo os embriague. Yo mismo me dejé vencer. Esa es la verdad. Y aunque reunáis aliados o ejércitos enteros, seguís interfiriendo con el Nuevo Orden Mundial. No bromeéis. Quizá ahora mismo estén decidiendo qué nación olvidada devolver a los mapas sólo por el puro placer.

    ●Si aceptas mi petición, te diré dónde está...

    Howlett llevó un dedo a sus labios.

    ○Shhh... Os escucharán.

    Luego, elevando deliberadamente la voz, declaró:

    ○Bien. Me habéis convencido. No sabría por dónde comenzar.

    Extendió la mano.

    ○Compartid uno de vuestros cigarrillos. Será una charla extensa, así que acomodaos, Legasov.

    Su expresión se tornó sombría.

    ○Porque el Recipiente está próximo a ser poseído.

    Ambos tomaron asiento y prosiguieron su coloquio mientras el monitoreo continuaba. Sin embargo, por una causa extraña y ajena a cualquier avería mecánica, ni una sola palabra alcanzó los sistemas de escucha. Era como si una voluntad invisible hubiese tendido un velo sobre la conversación. Los operadores observaron, confundidos, los registros mudos. Y nadie osó intervenir. Después de todo, era la primera vez que Wargrave Howlett aceptaba un interrogatorio.
    Condenado a muerte: Zelkova franqueó innumerables retenes, trasponiendo compuerta tras compuerta bajo la escrutadora mirada de oficiales y agentes de inteligencia. Su itinerario lo condujo hasta el pabellón de máxima custodia, un laberinto de corredores concatenados que desembocaba en la celda más remota y, por ende, más vigilada. Torretas centinelas apuntaban a cada ángulo, mientras decenas de monitores parecían registrar hasta el más nimio aliento. Al franquear el umbral, el presbítero habló con gravedad. ●Wargrave Howlett... Ante él reposaba aquel caballero de refinadas maneras. Ceñían su cuerpo una camisola de fuerza y gruesos grilletes; una venda ocultaba sus ojos, una máscara regulaba su respiración y haces escarlatas recorrían cada palmo de su anatomía. Howlett esbozó una sonrisa. ○Vaya, si es el padre Legasov. ¿Qué os trae ante un condenado a muerte? ¿Acaso un sermón? Qué lástima. Digamos que milito en la ribera opuesta. No me arrepiento de nada, pues no considero haber cometido pecado alguno. Zelkova avanzó unos pasos. ●No vengo a sermonearte. Aunque desearía purificar tu ánima, he acudido por un asunto que también te concierne. Wargrave alzó levemente la cabeza. ○Os escucho. ●El Culto del Saturno es más formidable de lo que supuse. Necesito aliados. ○¿Y venís a solicitar mi ayuda? interrumpió con una risilla. ○Paso. Las alarmas comenzaron a ulular. La camisola cayó al suelo como si jamás hubiese estado anudada. La venda se deshizo en polvo suspendido y los grilletes cedieron en un santiamén. Lentamente se quita la máscara. Fue una demostración inequívoca: ninguna prisión podía retenerlo. ○No estoy tan demente como para enfrentarme a ellos. Fui uno de los suyos; lo sabéis. ¿Por qué alguien...? Oh... ya comprendo. Os cruzasteis con una de las Diez Bolsas. Aquel apelativo quedó suspendido en el aire.Las alarmas cesaron cuando los operadores observaron el gesto sereno del sacerdote. ○Lo deduzco por el estado de vuestro traje. Continuó Howlett. ○Creyeron haberos dado muerte, pero ese don vuestro siempre fue fastidioso. ●No me interesa reclutarte. Sólo quiero saber cuanto conoces. Después de todo, fuiste el Guardián del Séptimo Sello. Wargrave sonrió con una mezcla de orgullo y hastío. ○Y encontraron un reemplazo mucho mejor. Por no decir que roza lo invencible. Puede abatir inmortales, hacer llover sobre el desierto, congelar volcanes e incluso extinguir el sol. Ese individuo merece el título de Superhombre que tanto ansían el señor M y el doctor C. Creo que se hacía llamar Recaudador de Impuestos. Guardó silencio unos instantes. ○Y aun si él no existiera, ¿esperáis que reciba con agrado la visita de ese maldito Barbagia? Está trastornado. Y eso lo afirmo yo, que serví junto a monstruos de primer orden. ¿Qué tenéis entre manos para abrazar semejante insensatez? ¿Ultrajaron a vuestra prometida o algo parecido? Porque, siendo franco, camináis sobre cuerda floja. Aprovechad y cambiaos de identidad. Le hizo un ademán para que se retirase. Para él, la conversación había concluido. Zelkova, sin embargo, lo sujetó por la camisa. Aquel hombre poseía el singular talento de arrancarle la compostura. ●¡Cierra la boca y escucha! Wargrave apartó la mano de un manotazo. En su semblante apareció una ira contenida, como la de una bestia que aún anhela revancha. ○¿Sabéis por qué me concedieron el retiro tras nuestra última confrontación? Porque me ignoraron. Así de simple. Rió con amargura. ○Como una planta del pie que pasa junto a una hormiga. Puede aplastarla, sí, pero ¿para qué molestarse si no representa amenaza alguna? Es desalentador, aunque al menos sigo vivo, acompañado de mis libros y mis muchachos. Saludó con una mano a las cámaras ocultas y guiñó un ojo hacia los francotiradores que observaban mediante láseres. ●¿Y si os dijera que puedo derrotarlo? Replicó Zelkova. Wargrave soltó una carcajada. ○¿Tú? No permitáis que el orgullo os embriague. Yo mismo me dejé vencer. Esa es la verdad. Y aunque reunáis aliados o ejércitos enteros, seguís interfiriendo con el Nuevo Orden Mundial. No bromeéis. Quizá ahora mismo estén decidiendo qué nación olvidada devolver a los mapas sólo por el puro placer. ●Si aceptas mi petición, te diré dónde está... Howlett llevó un dedo a sus labios. ○Shhh... Os escucharán. Luego, elevando deliberadamente la voz, declaró: ○Bien. Me habéis convencido. No sabría por dónde comenzar. Extendió la mano. ○Compartid uno de vuestros cigarrillos. Será una charla extensa, así que acomodaos, Legasov. Su expresión se tornó sombría. ○Porque el Recipiente está próximo a ser poseído. Ambos tomaron asiento y prosiguieron su coloquio mientras el monitoreo continuaba. Sin embargo, por una causa extraña y ajena a cualquier avería mecánica, ni una sola palabra alcanzó los sistemas de escucha. Era como si una voluntad invisible hubiese tendido un velo sobre la conversación. Los operadores observaron, confundidos, los registros mudos. Y nadie osó intervenir. Después de todo, era la primera vez que Wargrave Howlett aceptaba un interrogatorio.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • - Si, soy una adicta al café amargo por la noche ¿Algo que decir?
    - Si, soy una adicta al café amargo por la noche ¿Algo que decir?
    Me gusta
    Me enjaja
    2
    8 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados