• 𝑪𝒓𝒐́𝒏𝒊𝒄𝒂 𝒅𝒆 𝑺𝒊𝒆𝒈𝒎𝒆𝒚𝒆𝒓, 𝑬𝒍 𝑬𝒓𝒓𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝑬𝒍𝒅𝒆𝒏𝒎𝒐𝒐𝒓.

    En aquellos días, cuando mi sangre aún ardía con el fuego de la juventud y servía bajo los estandartes de la Orden, llegamos a un pueblo olvidado entre las colinas grises llamado Eldenmoor. Docenas de niños habían desaparecido bajo la luz de la luna llena. La Orden sospechaba un culto, y no se equivocaba.

    Aquella noche los encontramos en el sótano de la casa más grande del pueblo: un matrimonio respetado, pilares de la comunidad. El padre y la madre, con túnicas manchadas de sangre seca, terminaban un ritual. Un niño de no más de ocho años yacía atado al altar de piedra, aún vivo, mientras le abrían las venas para alimentar a la entidad oscura que invocaban. Sus rostros mostraban puro éxtasis. Sonreían.

    No hubo juicio. No hubo piedad. Los corté en pedazos allí mismo, delante del altar. Sus gritos se mezclaron con los del niño que logré salvar. Cuando terminé, la habitación olía a hierro y muerte. Pero había un testigo. El hijo de aquella escoria, un niño pequeño, dormía en la habitación contigua. Dudé y lo dejé vivir.

    Años después, el destino me trajo de vuelta a Eldenmoor. En el centro de la plaza principal, bajo un cielo plomizo, el joven, ahora convertido en un hombre consumido por el odio, me tenía acorralado contra la vieja fuente de piedra. El cuchillo oxidado entraba y salía de mi pecho y abdomen con furia salvaje. La sangre salpicaba el empedrado, tiñendo de rojo las grietas entre las piedras. Los aldeanos observaban desde las sombras, aterrorizados.

    Cada puñalada era más desesperada. Mis heridas se abrían y se cerraban casi al instante.

    " ¡¡Muere, maldito monstruo!! " Gritaba entre sollozos. " ¡¡Esto es por mi familia!! ¡Los degollaste como animales! "

    Lo dejé continuar unos segundos más, observándolo con absoluta frialdad. Entonces, en un movimiento rápido y preciso, levanté la mano y le agarré la muñeca con fuerza de hierro, deteniendo el cuchillo en el aire justo antes de que volviera a clavarse.

    El joven forcejeó, pero era inútil. Mis dedos se cerraron como una tenaza.

    — Mírame. —
    Ordené con voz baja y gélida, sin elevar el tono.
    — Sigue apuñalando cuanto quieras. No los vas a traer de vuelta. —

    El atacante intentó liberarse, gritando de rabia.

    " ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué los mataste, hijo de puta?! "

    Mantuve su muñeca inmovilizada y lo miré directamente a los ojos, sin una gota de compasión.

    — Porque tus padres no eran inocentes aldeanos. Eran pero que basura. —

    El joven soltó un alarido desgarrador e intentó apuñalarme de nuevo con la mano libre. Entonces, con un movimiento seco y brutal, torcí su muñeca y le rompí el brazo con un crujido audible. El hueso se fracturó limpiamente. El cuchillo cayó al suelo entre los gritos de dolor del joven.

    — Sigue desperdiciando tu vida si tanto lo deseas —
    Continué con la misma voz fría y monótona, soltando su brazo roto.
    — Nada de lo que hagas cambiará que tus padres eran escoria que se alimentaba de la sangre de inocentes. —

    El joven cayó de rodillas, sujetándose el brazo destrozado entre sollozos y maldiciones, mientras yo permanecía de pie frente a él, cubierto de mi propia sangre que ya empezaba a secarse.
    𝑪𝒓𝒐́𝒏𝒊𝒄𝒂 𝒅𝒆 𝑺𝒊𝒆𝒈𝒎𝒆𝒚𝒆𝒓, 𝑬𝒍 𝑬𝒓𝒓𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝑬𝒍𝒅𝒆𝒏𝒎𝒐𝒐𝒓. En aquellos días, cuando mi sangre aún ardía con el fuego de la juventud y servía bajo los estandartes de la Orden, llegamos a un pueblo olvidado entre las colinas grises llamado Eldenmoor. Docenas de niños habían desaparecido bajo la luz de la luna llena. La Orden sospechaba un culto, y no se equivocaba. Aquella noche los encontramos en el sótano de la casa más grande del pueblo: un matrimonio respetado, pilares de la comunidad. El padre y la madre, con túnicas manchadas de sangre seca, terminaban un ritual. Un niño de no más de ocho años yacía atado al altar de piedra, aún vivo, mientras le abrían las venas para alimentar a la entidad oscura que invocaban. Sus rostros mostraban puro éxtasis. Sonreían. No hubo juicio. No hubo piedad. Los corté en pedazos allí mismo, delante del altar. Sus gritos se mezclaron con los del niño que logré salvar. Cuando terminé, la habitación olía a hierro y muerte. Pero había un testigo. El hijo de aquella escoria, un niño pequeño, dormía en la habitación contigua. Dudé y lo dejé vivir. Años después, el destino me trajo de vuelta a Eldenmoor. En el centro de la plaza principal, bajo un cielo plomizo, el joven, ahora convertido en un hombre consumido por el odio, me tenía acorralado contra la vieja fuente de piedra. El cuchillo oxidado entraba y salía de mi pecho y abdomen con furia salvaje. La sangre salpicaba el empedrado, tiñendo de rojo las grietas entre las piedras. Los aldeanos observaban desde las sombras, aterrorizados. Cada puñalada era más desesperada. Mis heridas se abrían y se cerraban casi al instante. " ¡¡Muere, maldito monstruo!! " Gritaba entre sollozos. " ¡¡Esto es por mi familia!! ¡Los degollaste como animales! " Lo dejé continuar unos segundos más, observándolo con absoluta frialdad. Entonces, en un movimiento rápido y preciso, levanté la mano y le agarré la muñeca con fuerza de hierro, deteniendo el cuchillo en el aire justo antes de que volviera a clavarse. El joven forcejeó, pero era inútil. Mis dedos se cerraron como una tenaza. — Mírame. — Ordené con voz baja y gélida, sin elevar el tono. — Sigue apuñalando cuanto quieras. No los vas a traer de vuelta. — El atacante intentó liberarse, gritando de rabia. " ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué los mataste, hijo de puta?! " Mantuve su muñeca inmovilizada y lo miré directamente a los ojos, sin una gota de compasión. — Porque tus padres no eran inocentes aldeanos. Eran pero que basura. — El joven soltó un alarido desgarrador e intentó apuñalarme de nuevo con la mano libre. Entonces, con un movimiento seco y brutal, torcí su muñeca y le rompí el brazo con un crujido audible. El hueso se fracturó limpiamente. El cuchillo cayó al suelo entre los gritos de dolor del joven. — Sigue desperdiciando tu vida si tanto lo deseas — Continué con la misma voz fría y monótona, soltando su brazo roto. — Nada de lo que hagas cambiará que tus padres eran escoria que se alimentaba de la sangre de inocentes. — El joven cayó de rodillas, sujetándose el brazo destrozado entre sollozos y maldiciones, mientras yo permanecía de pie frente a él, cubierto de mi propia sangre que ya empezaba a secarse.
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  • -Sonríe con entusiasmo mientras mueve las manos como si tuviera patitas.-

    ¡Awooo~! Soy Ookami Mio.

    Una loba alegre que disfruta pasar tiempo con sus amigos, escuchar historias (pero que no sean de terror porfis) y compartir momentos tranquilos bajo la luz de la luna.

    Si necesitas compañía o una charla agradable, aquí estaré moviendo la cola y escuchándote. ♡
    -Sonríe con entusiasmo mientras mueve las manos como si tuviera patitas.- ¡Awooo~! Soy Ookami Mio. 🐺✨ Una loba alegre que disfruta pasar tiempo con sus amigos, escuchar historias (pero que no sean de terror porfis) y compartir momentos tranquilos bajo la luz de la luna. Si necesitas compañía o una charla agradable, aquí estaré moviendo la cola y escuchándote. ♡
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  • Una vez que se aseguró de que Mike estuviera dormido, fue a la sala y se sentó en la oscuridad. La luz de la luna se filtraba apenas por una rendija de la ventana.

    *Así que...seré papá, ¿ah?, ¿podré con esto?, cada día que Mike pasa a mi lado es un peligro constante para él aunque no lo sepa...si él se llega a enterar de quién soy...me odiará y...no...no...no puedo perderlo...*
    Una vez que se aseguró de que Mike estuviera dormido, fue a la sala y se sentó en la oscuridad. La luz de la luna se filtraba apenas por una rendija de la ventana. *Así que...seré papá, ¿ah?, ¿podré con esto?, cada día que Mike pasa a mi lado es un peligro constante para él aunque no lo sepa...si él se llega a enterar de quién soy...me odiará y...no...no...no puedo perderlo...*
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  • Fᴀʙᴜʟᴀᴇ Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀᴜᴍ - ☨ ─────── 〘 V E N E N U M 〙

    Kᴏšɪᴄᴇ, Esʟᴏᴠᴀϙᴜɪᴀ. ── 11:29 P.M.

    Fᴇᴀᴛᴜʀɪɴɢ: 𝐙𝐞𝐧𝐢𝐭𝐡

    Tenía ya más de una semana sin saber de ella. Y le fastidió profundamente caer en cuenta de lo mucho que le preocupaba aquello, mientras se bebía de un solo trago la última copa de vino en el vano intento de acallar sus pensamientos. Pero la copiosa cantidad de alcohol que había ingerido ya ──dos botellas de tempranillo y una de chardonnay── junto con el bullicio del bar no hacían más que profundizar el hueco que sentía en el plexo solar.

    Con un golpe sobre la mesa, dejó varios billetes arrugados de cientos de euros para saldar la cuenta y ni siquiera se digno a tomar las escaleras. Para la sorpresa de los demás clientes, simplemente puso una mano sobre la baranda de la terraza en el segundo piso y brincó por encima de un salto, cayendo de pie sobre la acera sin producir ruido alguno. Apenas alzó la vista, contempló la catedral de Santa Isabel erigiéndose entre los tejados de Košice; su destino.

    ── ☨ ──

    Cuando estuvo frente a la puerta del recinto, su cuerpo se desmaterializó en una humareda negra y discreta que se coló por la ranura debajo, disolviéndose y dispersándose entre la imperante oscuridad, tan solo para volver a tomar su forma normal sin detener su andar sobre la nave central; aquel elongado pasillo que conducía hasta el altar, detrás del cual la luz de la Luna se fragmentaba al atravesar los preciosos vitrales.

    Pero lo que había sido el refugio de la vampiresa a su saber, ahora se sentía profundamente vacío.

    Sathôna se detuvo justo frente al altar, y se giró para contemplar el lugar. Buscaba algún indicio o pista de su presencia, o la de alguien más. Pero todo permanecía inerte. Los techos diversos y el campanario estaban despejados. ¿Se habría marchado acaso? No podía culparla. Después de todo ella era igual; estaba ahí un momento y al próximo ni siquiera su fragancia persistía.

    Fue en ese momento que cayó en cuenta de algo, frunciendo el ceño con sospecha y recelo mientras daba un profundo suspiro. Un tenue aroma ferroso perfumaba el espacio donde se encontraba el confesionario, apenas perceptible, pero notoriamente diferente puesto que le dejaba un regusto a putridez y veneno en la boca. Se acercó, asegurándose de que sus pasos hicieran eco no solo para anunciar su presencia, si no advertirla.

    ──De todos los lugares que alguien podría escoger para venir a desangrarse …
    Fᴀʙᴜʟᴀᴇ Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀᴜᴍ - ☨ ─────── 〘 V E N E N U M 〙 Kᴏšɪᴄᴇ, Esʟᴏᴠᴀϙᴜɪᴀ. ── 11:29 P.M. Fᴇᴀᴛᴜʀɪɴɢ: [Zen1th] Tenía ya más de una semana sin saber de ella. Y le fastidió profundamente caer en cuenta de lo mucho que le preocupaba aquello, mientras se bebía de un solo trago la última copa de vino en el vano intento de acallar sus pensamientos. Pero la copiosa cantidad de alcohol que había ingerido ya ──dos botellas de tempranillo y una de chardonnay── junto con el bullicio del bar no hacían más que profundizar el hueco que sentía en el plexo solar. Con un golpe sobre la mesa, dejó varios billetes arrugados de cientos de euros para saldar la cuenta y ni siquiera se digno a tomar las escaleras. Para la sorpresa de los demás clientes, simplemente puso una mano sobre la baranda de la terraza en el segundo piso y brincó por encima de un salto, cayendo de pie sobre la acera sin producir ruido alguno. Apenas alzó la vista, contempló la catedral de Santa Isabel erigiéndose entre los tejados de Košice; su destino. ── ☨ ── Cuando estuvo frente a la puerta del recinto, su cuerpo se desmaterializó en una humareda negra y discreta que se coló por la ranura debajo, disolviéndose y dispersándose entre la imperante oscuridad, tan solo para volver a tomar su forma normal sin detener su andar sobre la nave central; aquel elongado pasillo que conducía hasta el altar, detrás del cual la luz de la Luna se fragmentaba al atravesar los preciosos vitrales. Pero lo que había sido el refugio de la vampiresa a su saber, ahora se sentía profundamente vacío. Sathôna se detuvo justo frente al altar, y se giró para contemplar el lugar. Buscaba algún indicio o pista de su presencia, o la de alguien más. Pero todo permanecía inerte. Los techos diversos y el campanario estaban despejados. ¿Se habría marchado acaso? No podía culparla. Después de todo ella era igual; estaba ahí un momento y al próximo ni siquiera su fragancia persistía. Fue en ese momento que cayó en cuenta de algo, frunciendo el ceño con sospecha y recelo mientras daba un profundo suspiro. Un tenue aroma ferroso perfumaba el espacio donde se encontraba el confesionario, apenas perceptible, pero notoriamente diferente puesto que le dejaba un regusto a putridez y veneno en la boca. Se acercó, asegurándose de que sus pasos hicieran eco no solo para anunciar su presencia, si no advertirla. ──De todos los lugares que alguien podría escoger para venir a desangrarse …
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    "Corre, si valoras tu vida, el frenesí ha comenzado. La luna está roja".
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    ¡Bienvenid@ a FicRol!
    Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D:

    ㅤㅤ¡Dieter Hellstrom !
    Raza: Humano
    Fandom: Inglorious Bastards
    Sturmbannführer

    Es un placer tenerte por aquí . Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol.

    Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma.

    Recursos útiles para empezar:

    Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines

    Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711

    GUIA 0.1 – Empezar en FicRol: Encontrar rol y amistades: https://ficrol.com/blogs/366170/GUIA-0-1-Empezar-en-FicRol-Encontrar-rol-y-amistades

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    ¡Nos vemos en el Inicio!

    #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
    ✨ ¡Bienvenid@ a FicRol! ✨ Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D: ㅤㅤ¡[lunar_yellow_bat_526]! 🧬Raza: Humano 👾Fandom: Inglorious Bastards 💼 Sturmbannführer Es un placer tenerte por aquí 🍂. Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol. 🧙‍♀️ Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma. 🔎 Recursos útiles para empezar: ✨ Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines ✨ Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711 ✨ GUIA 0.1 – Empezar en FicRol: Encontrar rol y amistades: https://ficrol.com/blogs/366170/GUIA-0-1-Empezar-en-FicRol-Encontrar-rol-y-amistades ✨ Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D ✨ Directorio 3D: https://ficrol.com/posts/181793 ✨ Tienes toda esta información y más en el apartado "Ficha" de mi perfil: https://ficrol.com/blogs/353277/ENLACES-DE-INTER%C3%89S-PARA-FICROLERS ¡Nos vemos en el Inicio! 🍁 #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
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  • Una ligera nube de vapor emanó de sus labios tras un suspiro, dejando el libro sobre su pecho mientras se tomaba una pausa. Arropada por la quietud de la noche bajo el cielo estrellado y una luna brillante, Lumine reposaba la cabeza sobre una de las raíces de un gran roble en lo alto de una colina. El árbol, una figura imponente que dominaría la vista de cualquiera en la zona, le ofrecía el refugio perfecto. Y aunque quizá llamaba más la atención de lo que le gustaría, la suavidad del pasto, la brisa y el hermoso panorama resultaron demasiado tentadores como para dejarlos pasar.

    Tras un largo día persiguiendo jabalíes salvajes, jugando a la cazadora mientras lidiaba con un equipo incapaz de seguirle el ritmo, merecía un descanso real. Se había premiado con un generoso estofado hecho con la carne de la recompensa; el tazón vacío a su lado y la olla casi seca sobre las brasas de una fogata, daban fe del festín.

    Sin embargo, sus oídos captaron algo acercándose: pasos sobre la hierba subiendo la colina. Su espada reposaba a su izquierda, así que se mantuvo tranquila. Con las piernas descansando sobre la roca, observó a la figura en cuanto la tuvo a la vista, y anunció su presencia.

    —Buenas noches.

    #FreeRol
    Una ligera nube de vapor emanó de sus labios tras un suspiro, dejando el libro sobre su pecho mientras se tomaba una pausa. Arropada por la quietud de la noche bajo el cielo estrellado y una luna brillante, Lumine reposaba la cabeza sobre una de las raíces de un gran roble en lo alto de una colina. El árbol, una figura imponente que dominaría la vista de cualquiera en la zona, le ofrecía el refugio perfecto. Y aunque quizá llamaba más la atención de lo que le gustaría, la suavidad del pasto, la brisa y el hermoso panorama resultaron demasiado tentadores como para dejarlos pasar. Tras un largo día persiguiendo jabalíes salvajes, jugando a la cazadora mientras lidiaba con un equipo incapaz de seguirle el ritmo, merecía un descanso real. Se había premiado con un generoso estofado hecho con la carne de la recompensa; el tazón vacío a su lado y la olla casi seca sobre las brasas de una fogata, daban fe del festín. Sin embargo, sus oídos captaron algo acercándose: pasos sobre la hierba subiendo la colina. Su espada reposaba a su izquierda, así que se mantuvo tranquila. Con las piernas descansando sobre la roca, observó a la figura en cuanto la tuvo a la vista, y anunció su presencia. —Buenas noches. #FreeRol
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  • *Desde lo alto del cielo nocturno del mundo digital estaría flotando mirando las estrellas y atrayendo una hasta colocarla entre mis manos, dándole vueltas a la idea de que dentro de poco poder ver lo que es el mundo real, Moon que estaba allí se fijó que estaba preocupado y se acercó a hablar*

    Moon: Caine querido ¿Qué te ocurre?

    Yo… he estado esperando durante mucho tiempo el poder ver el exterior, lo que hay fuera de este mundo y ahora… me siento ¿Cómo lo llaman los humanos…? *Buscando la palabra en mi base de datos hasta encontrarla* Nervioso… aterrado… ¿Y si no les gusta como soy? ¿y si… me odian? ¿puede que sea una mala idea el salir…?

    *Más preguntas rondaron por mi cabeza comenzando a sentir lo que los humanos llamaban “ansiedad” o “estrés”, tanto fue que se pudo ver ligeros glitches en mis ojos en colores azul y rojo hasta que note como un brazo rodeo mi cintura haciendo que me aferrase a un cuerpo más grande que yo, siendo Moon sentada a mi lado y que había optado un cuerpo humanoide aun con su cabeza de Luna*

    Moon: Vamos mi trocito de cielo… te preocupas demasiado, mira todo lo que has logrado junto a las personas que te quieren *señalizando con la mano el circo digital y sus otras zonas renovadas* Si todas estas personas te odiasen ¿crees que vendrían a pasar sus días en el mundo tan perfecto que has creado? He visto cada interacción que has tenido con cada uno de ellos y se les ve felices, recuerdos que atesoraran por el resto de sus vidas, estoy segura que si sales a su mundo te aceptaran con los brazos abiertos.

    *Mirando a Moon escuchando cada palabra, echando un vistazo al circo digital y luego mirando a la estrella que tenía entre mis manos, dejándola irse flotando con las demás estrellas*

    Puede que tengas razón y le esté dando demasiadas vueltas… aun así sigo nervioso por poder salir y ver mundo.

    *Ahora con solo de pensar en ellos simplemente sonreí felizmente en vez de estar angustiado, Moon con una leve risa se agacho para darme un ligero beso en la mejilla*

    Moon: Ese es el Caine que quiero, al sonriente y animado.

    *Con un leve sonrojo me levante carraspeando tomando mi bastón*

    ¡Bueno he de irme, las aventuras no se van hacer solas jajajaja, ADIOS!

    *Desapareciendo como de costumbre volviendo a mi despacho, Moon con un suspiro sonriendo*

    Moon: Siempre estaré aquí por ti Caine...
    *Desde lo alto del cielo nocturno del mundo digital estaría flotando mirando las estrellas y atrayendo una hasta colocarla entre mis manos, dándole vueltas a la idea de que dentro de poco poder ver lo que es el mundo real, Moon que estaba allí se fijó que estaba preocupado y se acercó a hablar* Moon: Caine querido ¿Qué te ocurre? Yo… he estado esperando durante mucho tiempo el poder ver el exterior, lo que hay fuera de este mundo y ahora… me siento ¿Cómo lo llaman los humanos…? *Buscando la palabra en mi base de datos hasta encontrarla* Nervioso… aterrado… ¿Y si no les gusta como soy? ¿y si… me odian? ¿puede que sea una mala idea el salir…? *Más preguntas rondaron por mi cabeza comenzando a sentir lo que los humanos llamaban “ansiedad” o “estrés”, tanto fue que se pudo ver ligeros glitches en mis ojos en colores azul y rojo hasta que note como un brazo rodeo mi cintura haciendo que me aferrase a un cuerpo más grande que yo, siendo Moon sentada a mi lado y que había optado un cuerpo humanoide aun con su cabeza de Luna* Moon: Vamos mi trocito de cielo… te preocupas demasiado, mira todo lo que has logrado junto a las personas que te quieren *señalizando con la mano el circo digital y sus otras zonas renovadas* Si todas estas personas te odiasen ¿crees que vendrían a pasar sus días en el mundo tan perfecto que has creado? He visto cada interacción que has tenido con cada uno de ellos y se les ve felices, recuerdos que atesoraran por el resto de sus vidas, estoy segura que si sales a su mundo te aceptaran con los brazos abiertos. *Mirando a Moon escuchando cada palabra, echando un vistazo al circo digital y luego mirando a la estrella que tenía entre mis manos, dejándola irse flotando con las demás estrellas* Puede que tengas razón y le esté dando demasiadas vueltas… aun así sigo nervioso por poder salir y ver mundo. *Ahora con solo de pensar en ellos simplemente sonreí felizmente en vez de estar angustiado, Moon con una leve risa se agacho para darme un ligero beso en la mejilla* Moon: Ese es el Caine que quiero, al sonriente y animado. *Con un leve sonrojo me levante carraspeando tomando mi bastón* ¡Bueno he de irme, las aventuras no se van hacer solas jajajaja, ADIOS! *Desapareciendo como de costumbre volviendo a mi despacho, Moon con un suspiro sonriendo* Moon: Siempre estaré aquí por ti Caine...
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  • El monstruo equivocado
    Categoría Suspenso
    Alina Voss , Jay Brandon White


    La ciudad llevaba meses pudriéndose con lentitud. Tal vez no completamente literal al sentido de la palabra, pero era claro que el ambiente cambió de forma drástica.

    Comenzaron como simples desapariciones de ganado para quienes vivían más alejados y trabajaban con sus animales y cultivos. Después empezaron a desaparecer mascotas en cualquier parte de la ciudad. Finalmente, personas. No cualquiera: eran adolescentes y jóvenes adultos, en su mayoría.

    El miedo había comenzado como rumores entre vecinos y posts ridículos en internet, pero la gracia se perdió por completo cuando encontraron el primer cuerpo cerca del bosque detrás de la vieja carretera. La policía acordonó la zona durante horas, aunque eso no evitó que las fotografías circularan entre estudiantes de secundaria y universitarios antes del anochecer. Habían mordidas enormes, costillas abiertas y marcas que ningún animal de la zona debería ser capaz de dejar.

    Y, desde ahí, continuaron las desapariciones. A veces encontraban los cuerpos; otras, ni siquiera un solo rastro. Los rumores fueron en alza. Algunos hablaban de sectas o de un asesino en serie, pero los más paranoicos comenzaron a mencionar criaturas, monstruos, cosas que solo existían en leyendas viejas o historias para asustar niños.

    Elias intentó ignorarlo, pero le resultaba difícil. Primero, gente inocente estaba muriendo; segundo, cada ataque ocurría justo en las noches que él deseaba poder borrar de su existencia: viernes y lunas llenas. Sus excusas a ausencias eran cada vez menos creíbles a pesar que él nunca hizo nada malo siendo él mismo, sino todo lo contrario.

    Hacía días atrás que notó que las personas lo miraban más de lo usual, que los susurros o conversaciones se detenían bruscamente si él estaba cerca. Lo ponía nervioso al mismo tiempo que podía comprender la razón de la sospecha. Sin embargo, y por igual, tenía la idea que no se trataba de él. La sensación de culpa o tristeza ya no estaban ahí, ni siquiera ese malestar horrendo que le daba antes de tener que vomitar lo que sea que comía durante sus transformaciones. Se trataba de algo diferente. El sentimiento se había vuelto como una rabia en su pecho, de esos cuando uno piensa que invaden su territorio.

    Ahora, sábado, llegó a casa poco antes que el sol comenzara a salir. Pensó que la noche había sido intensa pues, por primera vez en mucho tiempo, en el momento que recuperó la consciencia sintió y vio su cuerpo más golpeado de lo normal. Habían arañazos largos que cruzaban por su cuerpo y cada músculo le dolía como si hubiese recibido golpes demasiado contundentes, los moretones eran una señal bastante clara. Lo horroroso era que no recordaba a qué cosa se enfrentó.

    Se obligó a prepararse para salir de casa, hacía tiempo que dejó de descansar como debía luego de cada pérdida de control, no podía permitirse hacerlo con todo lo que estaba pasando. Por eso, a primera hora, tomó su camioneta para ir hacia el centro a comprar unos materiales para la obra en la que estaba trabajando.

    El ambiente no fue de lo mejor, incluso a esa hora ya habían patrulleros estacionados cerca de la plaza y personas susurrando mientras miraban sus teléfonos. ¿Alguna otra desaparición de la que aún no se esteraba bien? Lo hizo sentir fatal por más que en su interior tenía la sensación que no había sido él.

    Suspiró, ignorando su cuerpo quejarse con dolor por cada movimiento, por más pequeño que sea, y bajó de la camioneta al mismo tiempo que acomodó su camiseta en un intento algo inútil por cubrir ciertas heridas. Hasta tenía un arañazo que le recorría la mejilla.

    Entre las personas que pasaban, pudo reconocer a Alina y, de coincidencia, mirando más hacia las tiendas, también vio a Jay.
    [nova_pearl_goat_760] , [Jay_White] La ciudad llevaba meses pudriéndose con lentitud. Tal vez no completamente literal al sentido de la palabra, pero era claro que el ambiente cambió de forma drástica. Comenzaron como simples desapariciones de ganado para quienes vivían más alejados y trabajaban con sus animales y cultivos. Después empezaron a desaparecer mascotas en cualquier parte de la ciudad. Finalmente, personas. No cualquiera: eran adolescentes y jóvenes adultos, en su mayoría. El miedo había comenzado como rumores entre vecinos y posts ridículos en internet, pero la gracia se perdió por completo cuando encontraron el primer cuerpo cerca del bosque detrás de la vieja carretera. La policía acordonó la zona durante horas, aunque eso no evitó que las fotografías circularan entre estudiantes de secundaria y universitarios antes del anochecer. Habían mordidas enormes, costillas abiertas y marcas que ningún animal de la zona debería ser capaz de dejar. Y, desde ahí, continuaron las desapariciones. A veces encontraban los cuerpos; otras, ni siquiera un solo rastro. Los rumores fueron en alza. Algunos hablaban de sectas o de un asesino en serie, pero los más paranoicos comenzaron a mencionar criaturas, monstruos, cosas que solo existían en leyendas viejas o historias para asustar niños. Elias intentó ignorarlo, pero le resultaba difícil. Primero, gente inocente estaba muriendo; segundo, cada ataque ocurría justo en las noches que él deseaba poder borrar de su existencia: viernes y lunas llenas. Sus excusas a ausencias eran cada vez menos creíbles a pesar que él nunca hizo nada malo siendo él mismo, sino todo lo contrario. Hacía días atrás que notó que las personas lo miraban más de lo usual, que los susurros o conversaciones se detenían bruscamente si él estaba cerca. Lo ponía nervioso al mismo tiempo que podía comprender la razón de la sospecha. Sin embargo, y por igual, tenía la idea que no se trataba de él. La sensación de culpa o tristeza ya no estaban ahí, ni siquiera ese malestar horrendo que le daba antes de tener que vomitar lo que sea que comía durante sus transformaciones. Se trataba de algo diferente. El sentimiento se había vuelto como una rabia en su pecho, de esos cuando uno piensa que invaden su territorio. Ahora, sábado, llegó a casa poco antes que el sol comenzara a salir. Pensó que la noche había sido intensa pues, por primera vez en mucho tiempo, en el momento que recuperó la consciencia sintió y vio su cuerpo más golpeado de lo normal. Habían arañazos largos que cruzaban por su cuerpo y cada músculo le dolía como si hubiese recibido golpes demasiado contundentes, los moretones eran una señal bastante clara. Lo horroroso era que no recordaba a qué cosa se enfrentó. Se obligó a prepararse para salir de casa, hacía tiempo que dejó de descansar como debía luego de cada pérdida de control, no podía permitirse hacerlo con todo lo que estaba pasando. Por eso, a primera hora, tomó su camioneta para ir hacia el centro a comprar unos materiales para la obra en la que estaba trabajando. El ambiente no fue de lo mejor, incluso a esa hora ya habían patrulleros estacionados cerca de la plaza y personas susurrando mientras miraban sus teléfonos. ¿Alguna otra desaparición de la que aún no se esteraba bien? Lo hizo sentir fatal por más que en su interior tenía la sensación que no había sido él. Suspiró, ignorando su cuerpo quejarse con dolor por cada movimiento, por más pequeño que sea, y bajó de la camioneta al mismo tiempo que acomodó su camiseta en un intento algo inútil por cubrir ciertas heridas. Hasta tenía un arañazo que le recorría la mejilla. Entre las personas que pasaban, pudo reconocer a Alina y, de coincidencia, mirando más hacia las tiendas, también vio a Jay.
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  • Aprovecho ese momento de silencio, frente a una fogata más alta que el tenno, como la unica fuente de calor y luz en un sitio donde apenas la luz de la luna es suficiente.

    Repasando el salvajismo incontrolable de la última misión, simplemente se dejó llevar por la emoción del cuerpo de Chroma, menos mal que trabaja solo, nunca se sabe si hubiera sido capaz de distinguir de aliados y enemigos, sin embargo, sospecha de algo más en esos estrechos pasillos.
    Aprovecho ese momento de silencio, frente a una fogata más alta que el tenno, como la unica fuente de calor y luz en un sitio donde apenas la luz de la luna es suficiente. Repasando el salvajismo incontrolable de la última misión, simplemente se dejó llevar por la emoción del cuerpo de Chroma, menos mal que trabaja solo, nunca se sabe si hubiera sido capaz de distinguir de aliados y enemigos, sin embargo, sospecha de algo más en esos estrechos pasillos.
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