• 𝄫 "𝑰 𝒄𝒂𝒏 𝒔𝒆𝒆 𝒚𝒐𝒖'𝒓𝒆 𝒔𝒂𝒅, 𝒆𝒗𝒆𝒏 𝒘𝒉𝒆𝒏 𝒚𝒐𝒖 𝒔𝒎𝒊𝒍𝒆, 𝒆𝒗𝒆𝒏 𝒘𝒉𝒆𝒏 𝒚𝒐𝒖 𝒍𝒂𝒖𝒈𝒉"

    Lo sabía notar, incluso en los días en que Sarah sonreía un poco más de la cuenta. Todo parecía ensayado. Fingía, y lo hacía con una delicadeza que casi dolía más que la tristeza abierta.

    No quería estar todo el tiempo tras ella, no quería cuidarla como cuando era una niña y él vigilaba cada detalle, cada silencio. Sabía que insistir ahora sería invadirla. Sarah necesitaba esa soledad para recomponerse. Ya no era tan sencillo como secar sus lágrimas, alzarla, prometer que todo iba a estar bien y esperar a que su llanto se desvanezca para comprarle algo dulce que alivie su dolor.

    Cada día la veía subir a su habitación, paso a paso, refugiándose en el trabajo, como si mantenerse ocupada pudiera contener la tristeza. Él se quedaba abajo, sin moverse, respetando esa distancia que le dolía aceptar, pero que sabía —era necesaria—

    Desde el pie de la escalera, sin subir, dio un paso atrás. No la siguió.

    ──── ¿Podemos hablar un momento, cuando estés lista? —su voz era firme pero suave—. Quiero ayudarte. Si tan solo me dijeras qué pasa...

    Luego guardó silencio, dejándole el espacio que necesitaba, aun cuando cada parte de él quisiera hacer lo contrario. —Esto no se mencionaba en el manual de ser padre—. No existen manuales. Cada uno debe ir aprendiendo y actuar correctamente.
    𝄫 "𝑰 𝒄𝒂𝒏 𝒔𝒆𝒆 𝒚𝒐𝒖'𝒓𝒆 𝒔𝒂𝒅, 𝒆𝒗𝒆𝒏 𝒘𝒉𝒆𝒏 𝒚𝒐𝒖 𝒔𝒎𝒊𝒍𝒆, 𝒆𝒗𝒆𝒏 𝒘𝒉𝒆𝒏 𝒚𝒐𝒖 𝒍𝒂𝒖𝒈𝒉" Lo sabía notar, incluso en los días en que Sarah sonreía un poco más de la cuenta. Todo parecía ensayado. Fingía, y lo hacía con una delicadeza que casi dolía más que la tristeza abierta. No quería estar todo el tiempo tras ella, no quería cuidarla como cuando era una niña y él vigilaba cada detalle, cada silencio. Sabía que insistir ahora sería invadirla. Sarah necesitaba esa soledad para recomponerse. Ya no era tan sencillo como secar sus lágrimas, alzarla, prometer que todo iba a estar bien y esperar a que su llanto se desvanezca para comprarle algo dulce que alivie su dolor. Cada día la veía subir a su habitación, paso a paso, refugiándose en el trabajo, como si mantenerse ocupada pudiera contener la tristeza. Él se quedaba abajo, sin moverse, respetando esa distancia que le dolía aceptar, pero que sabía —era necesaria— Desde el pie de la escalera, sin subir, dio un paso atrás. No la siguió. ──── ¿Podemos hablar un momento, cuando estés lista? —su voz era firme pero suave—. Quiero ayudarte. Si tan solo me dijeras qué pasa... Luego guardó silencio, dejándole el espacio que necesitaba, aun cuando cada parte de él quisiera hacer lo contrario. —Esto no se mencionaba en el manual de ser padre—. No existen manuales. Cada uno debe ir aprendiendo y actuar correctamente.
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  • •despues de mucho tiempo, por fin me pude quitar ese aparato de la pierna, me podía mover mejor, lentamente me levanté mirándome en el espejo, y con mi magia al tocarlo, el vidrio se volvió como agua entrando en el, quería que esté nuevo comienzo no estuviera atado a nadie, entre cada recuerdo lentamente con mi magia los oscurecia, borrando los lentamente borrando cualquier cosa que ya no quisiera recordar, y a personas que ya quería olvidar de mi vida, al terminar sali del espejo con una leve sonrisa, mi mirada se veía más iluminada ya sin tristezas o amarguras en el fondo, ya sentía el corazón liviano de nuevo•

    Ah.....de nuevo a empezar
    •despues de mucho tiempo, por fin me pude quitar ese aparato de la pierna, me podía mover mejor, lentamente me levanté mirándome en el espejo, y con mi magia al tocarlo, el vidrio se volvió como agua entrando en el, quería que esté nuevo comienzo no estuviera atado a nadie, entre cada recuerdo lentamente con mi magia los oscurecia, borrando los lentamente borrando cualquier cosa que ya no quisiera recordar, y a personas que ya quería olvidar de mi vida, al terminar sali del espejo con una leve sonrisa, mi mirada se veía más iluminada ya sin tristezas o amarguras en el fondo, ya sentía el corazón liviano de nuevo• Ah.....de nuevo a empezar
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  • Limbus company no se hace cargo de las lesiones ni muertes de este capítulo.

    Jae: —Elena.. cariño.. nos han entregado el reporte sobre la operación 1 de los cazadores. ¿Qué te parece si lo leemos lo más resumido?

    Elena: —Es más fácil solo mencionar lo importante.
    Jae: —Es lo que haremos.
    Elena: —Uh.. bien.

    Jae: Bien empezare.. Los cazadores de nombres Veythra Lili Queen Ishtar , Axel Koroved , Usagi , Rhett Zakharov ,Tobıαs Novαkovıc , Zagreo the Dark Demon Greek Mitology Verónica Valentine , Oliver Ishtar y Ryuリュウ・イシュタル・ヨキン Ishtar Yokin efectuaron está búsqueda de manera.. satisfactoria (claro-).
    Elena: Al principio ellos no tuvieron alguna idea que hacer pero una de ellas al ver la presencia de la anomalía le otorgó respeto y un ejercicio psicológico amistoso.
    Jae: Mientras un rubio enfadaba a la anomalía.
    Elena: Algunos decidieron en querer matarla. Pero otros sólo querían aprender de ella. Como es el caso del cazador uh.. ¿Tobias? Y.. ¿Ryu? Oh. También de una tal ¿Veythra?.
    Jae: Siendo así, los que estaban a favor de matar eran el rubio Cazador llamado Oliver y otro aquel que tuvo problemas y un diálogo amistoso con la anomalia. Parecía que lo iba a adoptar. Curioso..
    Elena: Aquel demonio que insistía en matar al final no estaba consiente para contarlo. Vaya-
    Jae: Lo principal de esta operación era recabar información cosa que apesar de haber iniciado con el pie izquierda y sus desacuerdos. Pudieron dar información importante sobre aquella anomalia cual nombramos "Domina"
    Elena: — Faust se encargará de la actualización ¿cierto?
    Jae:— Así es cariño.
    Elena: —Uh... bien.
    Jae: Para finalizar, Veythra fue capaz de respetar a la anomalía entregándole una reliquia antigua ademas que gracias a la cazadora Verónica pudieron detectar que la anomalia era algo sensible al fuego.
    Elena: —Esa fue una buena escena.
    Jae: —Bastante inesperada.
    Jae: Oh también indica aquí que hubieron lazos amistosos entre el cazador demonio Zagreo y el cazador Rhett.

    Elena: A concluir, esta misión ha sido satisfactoria, apesar de que incluso uno de los cazadores, al parecer uno de los más mentalmente inestables llamado axel, ayudará a calmar el caos que se hacia.

    Jae: —¿Qué te pareció este Canto cielo?
    Elena: —Habitual.. apenas han visto la punta del iceberg. Las anomalías débiles deben ser capturadas.
    Jae: —eh.. cariño.. no podemos decir eso.
    Elena: —Ups...

    Limbus company agradece la participación de los cazadores. Estén atentos para la próxima misión.
    Limbus company no se hace cargo de las lesiones ni muertes de este capítulo. Jae: —Elena.. cariño.. nos han entregado el reporte sobre la operación 1 de los cazadores. ¿Qué te parece si lo leemos lo más resumido? Elena: —Es más fácil solo mencionar lo importante. Jae: —Es lo que haremos. Elena: —Uh.. bien. Jae: Bien empezare.. Los cazadores de nombres [Lili.Queen] , [Akly_5] , [us4gi] , [theannoyingcriminal75] ,[phantasm_winter], [Dark_Demon] [fire_ruby_bull_303], [Incub_Oli_Berry] y [Ryu] efectuaron está búsqueda de manera.. satisfactoria (claro-). Elena: Al principio ellos no tuvieron alguna idea que hacer pero una de ellas al ver la presencia de la anomalía le otorgó respeto y un ejercicio psicológico amistoso. Jae: Mientras un rubio enfadaba a la anomalía. Elena: Algunos decidieron en querer matarla. Pero otros sólo querían aprender de ella. Como es el caso del cazador uh.. ¿Tobias? Y.. ¿Ryu? Oh. También de una tal ¿Veythra?. Jae: Siendo así, los que estaban a favor de matar eran el rubio Cazador llamado Oliver y otro aquel que tuvo problemas y un diálogo amistoso con la anomalia. Parecía que lo iba a adoptar. Curioso.. Elena: Aquel demonio que insistía en matar al final no estaba consiente para contarlo. Vaya- Jae: Lo principal de esta operación era recabar información cosa que apesar de haber iniciado con el pie izquierda y sus desacuerdos. Pudieron dar información importante sobre aquella anomalia cual nombramos "Domina" Elena: — Faust se encargará de la actualización ¿cierto? Jae:— Así es cariño. Elena: —Uh... bien. Jae: Para finalizar, Veythra fue capaz de respetar a la anomalía entregándole una reliquia antigua ademas que gracias a la cazadora Verónica pudieron detectar que la anomalia era algo sensible al fuego. Elena: —Esa fue una buena escena. Jae: —Bastante inesperada. Jae: Oh también indica aquí que hubieron lazos amistosos entre el cazador demonio Zagreo y el cazador Rhett. Elena: A concluir, esta misión ha sido satisfactoria, apesar de que incluso uno de los cazadores, al parecer uno de los más mentalmente inestables llamado axel, ayudará a calmar el caos que se hacia. Jae: —¿Qué te pareció este Canto cielo? Elena: —Habitual.. apenas han visto la punta del iceberg. Las anomalías débiles deben ser capturadas. Jae: —eh.. cariño.. no podemos decir eso. Elena: —Ups... Limbus company agradece la participación de los cazadores. Estén atentos para la próxima misión.
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  • Feeling like I'm filled with pins and knives
    Don't care if I make it out alive
    Take a drink
    Feel myself
    Pull a string
    Erase myself
    Don't know how to stop once I start
    If you wanna follow, it's a long way to the bottom
    Snake eyes staring back from the bottom of the bottle
    Cemetery angel come to life
    On into the night, we drink and drive
    Feeling like I'm filled with pins and knives Don't care if I make it out alive Take a drink Feel myself Pull a string Erase myself Don't know how to stop once I start If you wanna follow, it's a long way to the bottom Snake eyes staring back from the bottom of the bottle Cemetery angel come to life On into the night, we drink and drive
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Buenos dias mis queridos y queridas diablillos, espero tengan un hermoso dia y que nada malo les pase, y si tienen alguna molestia dejen que los ayude a aliviarse.~
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  • Las doradas cadenas envolvieron su cuello así como una serpiente constrictora a su presa, de nuevo su libertad arrebatada por un nuevo contrato pese a que sabía cuánto le había costado romper el que había formado con Rosie. Cuántos años tuvo que soportar el seguir órdenes que no le agradaban, saberse la mascota de alguien más para que, ahora libre, volviera a caer en garras angelicales esta vez.
    Y, sin embargo, en su interior se debatía el por qué aquellas cadenas que lo atrapaban ahora no se sentían tan pesadas como otras que portó. Por qué no las sentía asfixiantes alrededor de su cuello como se suponía debía ser... ¿Realmente había hecho aquello por poder? Tal y como Lucifer le había preguntado... ¿Realmente estaba tan desesperado por mantener lo obtenido como para rebajarse a vender su alma por la eternidad sin oportunidad de retorno está vez? Y aunque mantenía sus orejas abajo y de forma leve su ceño fruncido, cuando su mirada pasó de la cadena dorada a los ojos ajenos la respuesta había llegado tan rápido que incluso lo asustó; sí. Sí lo estaba. Más no estaba desesperado por retener en su alcance el poder que Lucifer le había dado, no, estaba desesperado por mantener al ángel a su lado así él tuviera que rebajarse a no más que cualquier miserable demonio.

    Antes de que su mente pudiera seguir dándole vueltas al asunto, sintió el tirón en su cuello que le hizo agacharse. Una acción que frunció su ceño y casi le arrebató un gruñido de desagrado... Casi. Pues antes de que un sólo sonido pudiera salir de sus labios se encontró silenciado. Sorprendido. De nuevo aquella suavidad de los labios ajenos sobre los suyos que apenas si le dejó abrir sus ojos ampliamente con sorpresa antes de verlo salir corriendo, siguiéndolo con su mirada hasta que desapareció por el balcón.
    Escuchó el aletear de sus alas hasta que el silencio volvió a rodearlo, observando la ventana abierta ya vacía, una suave ventizca que apenas movía las cortinas. Cuando una de sus manos ascendió, acariciando casi imperceptible sus labios de forma inconsciente, su sombra emergió a su lado mirándolo con una sonrisa. Ignorando su presencia y su mirada cuando tras varios minutos de pie en el mismo lugar logró dar un paso, alejándose.
    Sus pasos se sentían pesados ¿O tal vez eran livianos? Una mano en su pecho cuando comenzó a sentir su corazón latir acelerado ¿Por qué pasaba aquello? De nuevo las interrogantes, tal vez incluso la inseguridad o el estrés. Sus manos apoyándose con demasiada brusquedad sobre la superficie de su tocador cuando trastabilló al llegar, su respiración casi acelerada al no conseguir las respuestas a sus preguntas o tal vez no deseando admitirlas. Levantando su mirada, observando su reflejo en el espejo, logró ver el brillo dorado que ahora rodeaba su cuello. Una joyería delicada, preciosa y brillante que contrastaba demasiado con su estilo pero que, ahora, era un vivo recordatorio de a quién pertenecía...

    Una de sus manos se alzó, ascendiendo lentamente hasta que finalmente sus dedos rosaron la serpiente que rodeaba su cuello, acariciando la joyera como si temiera romperla... ¿Temiera romperla? De nuevo su ceño fruncido. ¿Cómo no quería que eso ocurriera? Si después de todo era la prueba de que ahora él no era un alma libre...
    Y su mirada pareció suavizarse, su sombra apareciendo de nuevo a su lado mirándole en silencio en lo que él bajaba su mano para servirse una copa de whisky y beber hasta el fondo antes de volver a ver su reflejo. A su mente llegó de nuevo aquel beso, ambos besos pero sin duda un poco más aquel más reciente. Su mano libre acarició sus propios labios aunque con más seguridad está vez. Sí, ahora le pertenecía a alguien y, aunque lo negara, la idea no le desagradara más no por el hecho de volverse mascota sino más bien por saber en manos de quién estaba... Y con ello también llegó una nueva frustración. Sí, ahora él pertenecía a Lucifer ¿Pero qué había del ángel? Pues él también lo quería en su poder más ya no para someterlo o dañarlo. Ni siquiera para humillarlo.

    La codicia que siempre lo había impulsado, aquella que siempre rugía ambrienta en su alma, de nuevo sintiéndose insatisfecha. Él que todo lo quería aunque todo lo tenía, esta vez anhelaba mucho más de lo que creyó imaginar alguna vez. Quería tener en su poder a Lucifer, quería tenerlo entre sus garras más no se refería a algo carnal.
    Al igual que el soberano tenía su alma, él quería la ajena. Quería su alma, sus pensamientos, su risa, su aliento, sus penas y su alegría... Quería su corazón y sus sentimientos.
    Su mirada brilló de un rojo intenso al ver una vez más su reflejo y su sombra sonrió a su lado. Aún a pesar del orgullo que no le permitía aún admitir una verdad tan cierta como la vida misma, ya tenía una meta que alcanzar pues, determinado, había decidido que quería a Lucifer.
    Las doradas cadenas envolvieron su cuello así como una serpiente constrictora a su presa, de nuevo su libertad arrebatada por un nuevo contrato pese a que sabía cuánto le había costado romper el que había formado con Rosie. Cuántos años tuvo que soportar el seguir órdenes que no le agradaban, saberse la mascota de alguien más para que, ahora libre, volviera a caer en garras angelicales esta vez. Y, sin embargo, en su interior se debatía el por qué aquellas cadenas que lo atrapaban ahora no se sentían tan pesadas como otras que portó. Por qué no las sentía asfixiantes alrededor de su cuello como se suponía debía ser... ¿Realmente había hecho aquello por poder? Tal y como Lucifer le había preguntado... ¿Realmente estaba tan desesperado por mantener lo obtenido como para rebajarse a vender su alma por la eternidad sin oportunidad de retorno está vez? Y aunque mantenía sus orejas abajo y de forma leve su ceño fruncido, cuando su mirada pasó de la cadena dorada a los ojos ajenos la respuesta había llegado tan rápido que incluso lo asustó; sí. Sí lo estaba. Más no estaba desesperado por retener en su alcance el poder que Lucifer le había dado, no, estaba desesperado por mantener al ángel a su lado así él tuviera que rebajarse a no más que cualquier miserable demonio. Antes de que su mente pudiera seguir dándole vueltas al asunto, sintió el tirón en su cuello que le hizo agacharse. Una acción que frunció su ceño y casi le arrebató un gruñido de desagrado... Casi. Pues antes de que un sólo sonido pudiera salir de sus labios se encontró silenciado. Sorprendido. De nuevo aquella suavidad de los labios ajenos sobre los suyos que apenas si le dejó abrir sus ojos ampliamente con sorpresa antes de verlo salir corriendo, siguiéndolo con su mirada hasta que desapareció por el balcón. Escuchó el aletear de sus alas hasta que el silencio volvió a rodearlo, observando la ventana abierta ya vacía, una suave ventizca que apenas movía las cortinas. Cuando una de sus manos ascendió, acariciando casi imperceptible sus labios de forma inconsciente, su sombra emergió a su lado mirándolo con una sonrisa. Ignorando su presencia y su mirada cuando tras varios minutos de pie en el mismo lugar logró dar un paso, alejándose. Sus pasos se sentían pesados ¿O tal vez eran livianos? Una mano en su pecho cuando comenzó a sentir su corazón latir acelerado ¿Por qué pasaba aquello? De nuevo las interrogantes, tal vez incluso la inseguridad o el estrés. Sus manos apoyándose con demasiada brusquedad sobre la superficie de su tocador cuando trastabilló al llegar, su respiración casi acelerada al no conseguir las respuestas a sus preguntas o tal vez no deseando admitirlas. Levantando su mirada, observando su reflejo en el espejo, logró ver el brillo dorado que ahora rodeaba su cuello. Una joyería delicada, preciosa y brillante que contrastaba demasiado con su estilo pero que, ahora, era un vivo recordatorio de a quién pertenecía... Una de sus manos se alzó, ascendiendo lentamente hasta que finalmente sus dedos rosaron la serpiente que rodeaba su cuello, acariciando la joyera como si temiera romperla... ¿Temiera romperla? De nuevo su ceño fruncido. ¿Cómo no quería que eso ocurriera? Si después de todo era la prueba de que ahora él no era un alma libre... Y su mirada pareció suavizarse, su sombra apareciendo de nuevo a su lado mirándole en silencio en lo que él bajaba su mano para servirse una copa de whisky y beber hasta el fondo antes de volver a ver su reflejo. A su mente llegó de nuevo aquel beso, ambos besos pero sin duda un poco más aquel más reciente. Su mano libre acarició sus propios labios aunque con más seguridad está vez. Sí, ahora le pertenecía a alguien y, aunque lo negara, la idea no le desagradara más no por el hecho de volverse mascota sino más bien por saber en manos de quién estaba... Y con ello también llegó una nueva frustración. Sí, ahora él pertenecía a Lucifer ¿Pero qué había del ángel? Pues él también lo quería en su poder más ya no para someterlo o dañarlo. Ni siquiera para humillarlo. La codicia que siempre lo había impulsado, aquella que siempre rugía ambrienta en su alma, de nuevo sintiéndose insatisfecha. Él que todo lo quería aunque todo lo tenía, esta vez anhelaba mucho más de lo que creyó imaginar alguna vez. Quería tener en su poder a Lucifer, quería tenerlo entre sus garras más no se refería a algo carnal. Al igual que el soberano tenía su alma, él quería la ajena. Quería su alma, sus pensamientos, su risa, su aliento, sus penas y su alegría... Quería su corazón y sus sentimientos. Su mirada brilló de un rojo intenso al ver una vez más su reflejo y su sombra sonrió a su lado. Aún a pesar del orgullo que no le permitía aún admitir una verdad tan cierta como la vida misma, ya tenía una meta que alcanzar pues, determinado, había decidido que quería a Lucifer.
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  • ¿Quién autorizó este viaje?
    Fandom Original
    Categoría Otros
    Rol para:
    Alak–il
    Morana

    El departamento era elegante, aunque con un aire ligeramente misterioso. El aroma que envolvía el lugar oscilaba entre lo cítrico y lo floral, tan sutil que parecía emanar de las propias paredes. A la par, la luz cálida y suave de las lámparas iluminaba las paredes decoradas con algunos cuadros y estanterías repletas de libros, una mezcla entre modernos y antiguos, otorgándole al ambiente un toque casual y hogareño, propio de una vivienda “normal”. Todo allí parecía perfectamente puesto, como si cada detalle hubiera sido diseñado para hacer sentir cómodos a sus invitados.

    La hora marcada para la cita era las ocho de la noche. Alak’il, su prometido, un chamán poderoso de mirada penetrante que había existido por décadas, se encontraba recargado contra el sofá, con la vista fija en las luces danzantes del ambiente. No entendía por qué Lyra había reunido a los tres en ese lugar. Ni él ni Morana tenían idea de lo que ella planeaba.
    Morana, la respetada y enigmática madrastra de Alak’il, estaba sentada en el extremo opuesto del sofá, observando en silencio. Su actitud callada, al menos por ahora, no le hacía perder de vista a Lyra ni por un instante, y tampoco se le escapaba la sensación de que algo inusual estaba a punto de suceder. Lyra tenía la costumbre de ser impredecible, y Alak’il lo sabía muy bien. Así había sido su primer encuentro, cómo olvidar aquella hamburguesa con la velita de cumpleaños…

    En el centro del living reposaba serenamente una mesa de cristal oscuro y, sobre ella, dos sobres negros, dispuestos con un cuidado extremo.

    La azabache apareció desde el pasillo con paso tranquilo, como si el tiempo no tuviera prisa alguna. En sus manos llevaba una pequeña bandeja con comida y mates, la bebida preferida de Alak’il y Morana. Cuando finalmente se acercó a la mesa, dejó la charola encima, ofreciendo una invitación silenciosa para que se sirvieran. Quizás así digerirían mejor la noticia. Sus ojos azules grisáceos brillaban con un resplandor peculiar, casi hipnótico. Tomó los sobres entre sus manos y los sacudió ligeramente, como si su contenido fuera algo mágico.

    ♧ Gracias por venir -dijo al fin, rompiendo el silencio con una voz suave -Sé que no les di muchos detalles… pero necesitaba que estuvieran aquí, juntos, a esta hora exacta -Sin perder el misterio, deslizó uno de los sobres frente a ella y lo abrió con un gesto lento, como si quisiera añadir aún más tensión al momento. Del interior extrajo un par de boletos, cuyas tintas brillaban bajo la luz tenue de la sala.

    ♧ Cariño… sé que no esperabas esto. Y tú tampoco, Morana -añadió, girando apenas el rostro hacia ella -Precisamente por eso quise hacerlo así. Esto, es una invitación a un campamento a una isla privada. Serán cuatro noches y cinco días. Un tour guiado. Digamos que es un viaje organizado para familias. Habrá niños, padres, guías, actividades diurnas, fogatas nocturnas -explicó -Nada fuera de lo común. Nada que levante sospechas. Precisamente por eso es perfecto -Lyra dejó los boletos sobre la mesa con cuidado, por si alguno de los dos quería leerlos con más detenimiento.

    ♧ Aunque tengo que advertirles un detalle, iremos como uno más del montón, como sus iguales. Así que espero que no haya ningún tipo de truco -entrecerró los ojos al mirar al albino, nunca estaba de más una pequeña advertencia - Llevo planeando esto desde hace días. Todo está pagado, así que no acepto un no como respuesta. Tienen dos horas para alistar todo. El bus nos recogerá entonces. Será divertido -La sonrisa en su rostro era inmensa, a ella realmente le emocionaba la idea. Se supone que eso hacían las familias ¿no?, y ellos ya eran una, poco convencional, pero ahí estaban.

    ♧ Alisten todo lo que crean conveniente, nada de armas y esas cosas ¿Entendido? -Los miró a ambos -¿Alguna duda adicional? -Se cruzó de brazos, estaba algo expectante a lo que pudieran decir.
    Rol para: ◇ [Absolute_Annihilation] ◇ [Undead_Mistress] El departamento era elegante, aunque con un aire ligeramente misterioso. El aroma que envolvía el lugar oscilaba entre lo cítrico y lo floral, tan sutil que parecía emanar de las propias paredes. A la par, la luz cálida y suave de las lámparas iluminaba las paredes decoradas con algunos cuadros y estanterías repletas de libros, una mezcla entre modernos y antiguos, otorgándole al ambiente un toque casual y hogareño, propio de una vivienda “normal”. Todo allí parecía perfectamente puesto, como si cada detalle hubiera sido diseñado para hacer sentir cómodos a sus invitados. La hora marcada para la cita era las ocho de la noche. Alak’il, su prometido, un chamán poderoso de mirada penetrante que había existido por décadas, se encontraba recargado contra el sofá, con la vista fija en las luces danzantes del ambiente. No entendía por qué Lyra había reunido a los tres en ese lugar. Ni él ni Morana tenían idea de lo que ella planeaba. Morana, la respetada y enigmática madrastra de Alak’il, estaba sentada en el extremo opuesto del sofá, observando en silencio. Su actitud callada, al menos por ahora, no le hacía perder de vista a Lyra ni por un instante, y tampoco se le escapaba la sensación de que algo inusual estaba a punto de suceder. Lyra tenía la costumbre de ser impredecible, y Alak’il lo sabía muy bien. Así había sido su primer encuentro, cómo olvidar aquella hamburguesa con la velita de cumpleaños… En el centro del living reposaba serenamente una mesa de cristal oscuro y, sobre ella, dos sobres negros, dispuestos con un cuidado extremo. La azabache apareció desde el pasillo con paso tranquilo, como si el tiempo no tuviera prisa alguna. En sus manos llevaba una pequeña bandeja con comida y mates, la bebida preferida de Alak’il y Morana. Cuando finalmente se acercó a la mesa, dejó la charola encima, ofreciendo una invitación silenciosa para que se sirvieran. Quizás así digerirían mejor la noticia. Sus ojos azules grisáceos brillaban con un resplandor peculiar, casi hipnótico. Tomó los sobres entre sus manos y los sacudió ligeramente, como si su contenido fuera algo mágico. ♧ Gracias por venir -dijo al fin, rompiendo el silencio con una voz suave -Sé que no les di muchos detalles… pero necesitaba que estuvieran aquí, juntos, a esta hora exacta -Sin perder el misterio, deslizó uno de los sobres frente a ella y lo abrió con un gesto lento, como si quisiera añadir aún más tensión al momento. Del interior extrajo un par de boletos, cuyas tintas brillaban bajo la luz tenue de la sala. ♧ Cariño… sé que no esperabas esto. Y tú tampoco, Morana -añadió, girando apenas el rostro hacia ella -Precisamente por eso quise hacerlo así. Esto, es una invitación a un campamento a una isla privada. Serán cuatro noches y cinco días. Un tour guiado. Digamos que es un viaje organizado para familias. Habrá niños, padres, guías, actividades diurnas, fogatas nocturnas -explicó -Nada fuera de lo común. Nada que levante sospechas. Precisamente por eso es perfecto -Lyra dejó los boletos sobre la mesa con cuidado, por si alguno de los dos quería leerlos con más detenimiento. ♧ Aunque tengo que advertirles un detalle, iremos como uno más del montón, como sus iguales. Así que espero que no haya ningún tipo de truco -entrecerró los ojos al mirar al albino, nunca estaba de más una pequeña advertencia - Llevo planeando esto desde hace días. Todo está pagado, así que no acepto un no como respuesta. Tienen dos horas para alistar todo. El bus nos recogerá entonces. Será divertido -La sonrisa en su rostro era inmensa, a ella realmente le emocionaba la idea. Se supone que eso hacían las familias ¿no?, y ellos ya eran una, poco convencional, pero ahí estaban. ♧ Alisten todo lo que crean conveniente, nada de armas y esas cosas ¿Entendido? -Los miró a ambos -¿Alguna duda adicional? -Se cruzó de brazos, estaba algo expectante a lo que pudieran decir.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
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    Estado
    Disponible
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  • La consciencia no regresó con claridad, sino con peso.
    El sonido fue lo primero: un golpeteo metálico, constante, casi mecánico, marcando un ritmo que no parecía hecho para tranquilizar. Cuando abrieron los ojos, la escena no ofreció alivio alguno. Estaban dentro de un tren, largo y estrecho, cuyos límites se perdían entre sombras mal iluminadas.
    Las luces permanecían encendidas, pero parecían insuficientes, como si se negaran a cumplir del todo su función. El interior estaba intacto, ordenado… demasiado. No había señales de lucha, ni de abandono, ni de bienvenida. Solo un espacio preparado para ser ocupado.
    Las ventanas no mostraban paisaje.
    Solo oscuridad en movimiento.
    No existía recuerdo claro del abordaje. Tampoco una sensación de haber sido invitados. El aire era espeso, opresivo, y cada respiración confirmaba una verdad incómoda: el tren avanzaba, pero no ofrecía indicios de rumbo ni de final.
    No había voces.
    No había instrucciones.
    No había forma evidente de detenerlo.
    El silencio no era vacío, sino expectante, como si algo aguardara el momento exacto para manifestarse. El hecho de haber despertado juntos no parecía casualidad, sino parte de un proceso ya iniciado… uno del que ninguno había sido informado.
    El viaje continuaba.
    Y fuera cual fuera su destino, no parecía contemplar el consentimiento de sus pasajeros.

    Veythra Lili Queen Ishtar Axel Koroved Ryuリュウ・イシュタル・ヨキン Ishtar Yokin Usagi Rhett Zakharov Zagreo the Dark Demon Greek Mitology Verónica Valentine Oliver Ishtar Tobıαs Novαkovıc
    La consciencia no regresó con claridad, sino con peso. El sonido fue lo primero: un golpeteo metálico, constante, casi mecánico, marcando un ritmo que no parecía hecho para tranquilizar. Cuando abrieron los ojos, la escena no ofreció alivio alguno. Estaban dentro de un tren, largo y estrecho, cuyos límites se perdían entre sombras mal iluminadas. Las luces permanecían encendidas, pero parecían insuficientes, como si se negaran a cumplir del todo su función. El interior estaba intacto, ordenado… demasiado. No había señales de lucha, ni de abandono, ni de bienvenida. Solo un espacio preparado para ser ocupado. Las ventanas no mostraban paisaje. Solo oscuridad en movimiento. No existía recuerdo claro del abordaje. Tampoco una sensación de haber sido invitados. El aire era espeso, opresivo, y cada respiración confirmaba una verdad incómoda: el tren avanzaba, pero no ofrecía indicios de rumbo ni de final. No había voces. No había instrucciones. No había forma evidente de detenerlo. El silencio no era vacío, sino expectante, como si algo aguardara el momento exacto para manifestarse. El hecho de haber despertado juntos no parecía casualidad, sino parte de un proceso ya iniciado… uno del que ninguno había sido informado. El viaje continuaba. Y fuera cual fuera su destino, no parecía contemplar el consentimiento de sus pasajeros. [Lili.Queen] [Akly_5] [Ryu] [us4gi] [theannoyingcriminal75] [Dark_Demon] [fire_ruby_bull_303] [Incub_Oli_Berry] [phantasm_winter]
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  • El tiempo pasó sin nombre ni medida. Para Isla no fueron días ni meses, fue una sucesión interminable de sombras.

    El lugar donde la tuvieron encerrada nunca llegó a sentirse real del todo: paredes frías, luz artificial que no cambiaba, puertas que se cerraban con un sonido seco que se le clavaba en el pecho. Allí, lejos de todo, lejos de él… y de Brianna.

    Al principio gritó.
    Gritó su nombre hasta quedarse sin voz.
    Después lloró en silencio, con la cara hundida en las rodillas, contando respiraciones para no romperse del todo.

    Las noches eran lo peor. En la oscuridad, su mente se volvía cruel. Cerraba los ojos y veía a su hija tal como la había dejado: tan pequeña, tan caliente contra su pecho. Imaginaba cómo habría crecido sin ella. Sus primeros pasos. Su primera palabra. Pensaba en él sosteniéndola solo, haciendo lo imposible por no dejar que la ausencia se notara.

    —Perdóname… —susurraba muchas veces al vacío, con la garganta cerrada—. Perdóname, mi amor… mamá está intentando volver…

    Pero el tiempo no se detenía por la culpa. Cada día que pasaba sentía cómo el vínculo se debilitaba, como si algo invisible se estirara hasta romperse del todo. Lo sabía. Lo sentía en el pecho. Ese hilo que siempre la había unido a él… ya no estaba.

    Y eso era lo que más la destrozaba.

    No le culpaba. Jamás.
    Al contrario. En los peores momentos, se aferraba a la idea de que él habría seguido adelante, que habría rehecho su vida, que Brianna tendría una figura estable, amor, protección. Pensar eso le dolía, pero también la mantenía viva.

    —Ojalá seas feliz… —murmuraba algunas noches, con una mezcla de amor y resignación—. Ojalá no me recuerdes con rabia.

    Cuando por fin logró escapar, cuando el aire libre volvió a golpearle la cara y el cielo dejó de ser un recuerdo, Isla no sintió alivio inmediato. Sintió vértigo. Un peso insoportable en el pecho.

    Era libre… pero había perdido demasiado.

    Caminaba con el cuerpo marcado, más delgado, con la mirada cansada, y con una culpa que no la soltaba ni un segundo. Cada paso lejos de aquel infierno era también un paso hacia una verdad que la aterraba: había desaparecido de la vida de su hija. De su pareja. De su propio hogar.

    Por las noches, ya a salvo, se sentaba sola y abrazaba sus propios brazos como si así pudiera compensar los años perdidos.

    No sabía si sería bienvenida. No sabía si aún tenía un lugar. Solo sabía que el amor seguía ahí, intacto, doliendo como una herida abierta.

    Y aun así, pese al miedo, pese a la culpa, Isla decidió algo:

    Había sobrevivido.
    Había vuelto.

    Y aunque creyera no merecerlo, aunque pensara que llegaba demasiado tarde… su corazón seguía caminando en una sola dirección.
    El tiempo pasó sin nombre ni medida. Para Isla no fueron días ni meses, fue una sucesión interminable de sombras. El lugar donde la tuvieron encerrada nunca llegó a sentirse real del todo: paredes frías, luz artificial que no cambiaba, puertas que se cerraban con un sonido seco que se le clavaba en el pecho. Allí, lejos de todo, lejos de él… y de Brianna. Al principio gritó. Gritó su nombre hasta quedarse sin voz. Después lloró en silencio, con la cara hundida en las rodillas, contando respiraciones para no romperse del todo. Las noches eran lo peor. En la oscuridad, su mente se volvía cruel. Cerraba los ojos y veía a su hija tal como la había dejado: tan pequeña, tan caliente contra su pecho. Imaginaba cómo habría crecido sin ella. Sus primeros pasos. Su primera palabra. Pensaba en él sosteniéndola solo, haciendo lo imposible por no dejar que la ausencia se notara. —Perdóname… —susurraba muchas veces al vacío, con la garganta cerrada—. Perdóname, mi amor… mamá está intentando volver… Pero el tiempo no se detenía por la culpa. Cada día que pasaba sentía cómo el vínculo se debilitaba, como si algo invisible se estirara hasta romperse del todo. Lo sabía. Lo sentía en el pecho. Ese hilo que siempre la había unido a él… ya no estaba. Y eso era lo que más la destrozaba. No le culpaba. Jamás. Al contrario. En los peores momentos, se aferraba a la idea de que él habría seguido adelante, que habría rehecho su vida, que Brianna tendría una figura estable, amor, protección. Pensar eso le dolía, pero también la mantenía viva. —Ojalá seas feliz… —murmuraba algunas noches, con una mezcla de amor y resignación—. Ojalá no me recuerdes con rabia. Cuando por fin logró escapar, cuando el aire libre volvió a golpearle la cara y el cielo dejó de ser un recuerdo, Isla no sintió alivio inmediato. Sintió vértigo. Un peso insoportable en el pecho. Era libre… pero había perdido demasiado. Caminaba con el cuerpo marcado, más delgado, con la mirada cansada, y con una culpa que no la soltaba ni un segundo. Cada paso lejos de aquel infierno era también un paso hacia una verdad que la aterraba: había desaparecido de la vida de su hija. De su pareja. De su propio hogar. Por las noches, ya a salvo, se sentaba sola y abrazaba sus propios brazos como si así pudiera compensar los años perdidos. No sabía si sería bienvenida. No sabía si aún tenía un lugar. Solo sabía que el amor seguía ahí, intacto, doliendo como una herida abierta. Y aun así, pese al miedo, pese a la culpa, Isla decidió algo: Había sobrevivido. Había vuelto. Y aunque creyera no merecerlo, aunque pensara que llegaba demasiado tarde… su corazón seguía caminando en una sola dirección.
    Me entristece
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  • Morana no es de dar palabras de ánimo, pero este año nuevo se hará una excepción.

    — Buenas, y feliz año nuevo a los queridos lectores de esta historia.~ —

    — Seguro que ha sido un año caótico ¿Verdad? Porque al menos para mi lo ha sido, y la humanidad nunca deja piedra sin remover en lo que a problemas se refiere. —

    — Sin embargo, todos sabemos que los problemas, por grandes que parezcan, con esfuerzo y tiempo se superan. No os dejéis pisotear por las circunstancias, si el destino os pone piedras en el camino, tomadlas y construid una muralla. —

    — Este año brindo por aquellos que nos han acompañado, por aquellos que a pesar de lo asfixiante que puede resultar la vida en ocasiones, siguen respirando. —

    — Seguid luchando, seguid viviendo, haced la diferencia y recordad, ninguna historia pasa desapercibida a ojos de aquellos que nos quieren. —

    — Alzad la barbilla con orgullo, pues habéis aguantado un año más en un mundo que pocos se atreven a llamar bonito, en una vida, que si bien es un regalo para muchos, para muchos otros es una tortura. —

    — Feliz año nuevo, os deseo suerte en este próximo año, y recordad, vuestra palabra es lo que más valor debería tener, no malgastéis saliva con la gente equivocada. —
    Morana no es de dar palabras de ánimo, pero este año nuevo se hará una excepción. — Buenas, y feliz año nuevo a los queridos lectores de esta historia.~ — — Seguro que ha sido un año caótico ¿Verdad? Porque al menos para mi lo ha sido, y la humanidad nunca deja piedra sin remover en lo que a problemas se refiere. — — Sin embargo, todos sabemos que los problemas, por grandes que parezcan, con esfuerzo y tiempo se superan. No os dejéis pisotear por las circunstancias, si el destino os pone piedras en el camino, tomadlas y construid una muralla. — — Este año brindo por aquellos que nos han acompañado, por aquellos que a pesar de lo asfixiante que puede resultar la vida en ocasiones, siguen respirando. — — Seguid luchando, seguid viviendo, haced la diferencia y recordad, ninguna historia pasa desapercibida a ojos de aquellos que nos quieren. — — Alzad la barbilla con orgullo, pues habéis aguantado un año más en un mundo que pocos se atreven a llamar bonito, en una vida, que si bien es un regalo para muchos, para muchos otros es una tortura. — — Feliz año nuevo, os deseo suerte en este próximo año, y recordad, vuestra palabra es lo que más valor debería tener, no malgastéis saliva con la gente equivocada. —
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