• 𝕿𝖍𝖊 𝕭𝖊𝖌𝖎𝖓𝖓𝖎𝖓𝖌 𝖔𝖋 𝖙𝖍𝖊 𝕰𝖓𝖉: 𝙶𝚘𝚘𝚍𝚋𝚢𝚎 𝙼𝚎𝚛𝚕𝚒𝚗
    Fandom N/A
    Categoría Acción
    La paciencia es una virtud... o eso es lo que muchos alegan y la de él fue demasiada, pues al maquinar cuidadosamente los planes y estrategias para lograr su cometido, había llegado finalmente el tiempo para ponerlo en marcha...

    ¿El primer obstáculo? Aquel idiota con complejo de telescopio que a capricho gusta de intervenir o dejar el curso de los eventos. La última vez fue encerrado en aquella torre de leyenda, pero eso no fue suficiente para detener sus travesuras y fechorías. Ahora, era momento para detenerle de manera definitiva, no para ajustar cuentas del pasado, sino por lo que representaba para muchos: una esperanza que se asoma en las tinieblas, una amenaza para el éxito de sus ideales.

    ℳ𝑜𝓇𝑔𝒶𝓃 ℒ𝑒 ℱ𝒶𝓎
    MєяƖιη 🌸 Ɛмяуѕ ᵀʰᵉ ᴹᵃᵍᵉ ᵒᶠ ᶠˡᵒʷᵉʳˢ
    La paciencia es una virtud... o eso es lo que muchos alegan y la de él fue demasiada, pues al maquinar cuidadosamente los planes y estrategias para lograr su cometido, había llegado finalmente el tiempo para ponerlo en marcha... ¿El primer obstáculo? Aquel idiota con complejo de telescopio que a capricho gusta de intervenir o dejar el curso de los eventos. La última vez fue encerrado en aquella torre de leyenda, pero eso no fue suficiente para detener sus travesuras y fechorías. Ahora, era momento para detenerle de manera definitiva, no para ajustar cuentas del pasado, sino por lo que representaba para muchos: una esperanza que se asoma en las tinieblas, una amenaza para el éxito de sus ideales. [The_Fae] [Mage0fFl0wers]
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  • ¿Te gusta lo que ves? Está es mí famosa Gyozuki.

    Fabricada por los 3 maestros de la herrería, cuenta la leyenda que está espada fue la primera que le hizo daño al rey de los dragones, ¿Será verdad? No lo sé, tampoco es algo que me interese averiguar.
    ¿Te gusta lo que ves? Está es mí famosa Gyozuki. Fabricada por los 3 maestros de la herrería, cuenta la leyenda que está espada fue la primera que le hizo daño al rey de los dragones, ¿Será verdad? No lo sé, tampoco es algo que me interese averiguar.
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  • ⸻ ¡AAAAHHHHHHHHHHH! ¿¡Por qué es todo tan aburrido?! ¡Soy una dragón! ¡Se supone que hay leyendas sobre mi! ¡¿Dónde está la ambición que había antes?! ¡Hagan algo, traten de matarme o lo que sea! ⸻
    ⸻ ¡AAAAHHHHHHHHHHH! ¿¡Por qué es todo tan aburrido?! ¡Soy una dragón! ¡Se supone que hay leyendas sobre mi! ¡¿Dónde está la ambición que había antes?! ¡Hagan algo, traten de matarme o lo que sea! ⸻
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  • ¡Pareces interesante!
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    Categoría Slice of Life
    Bonesy The Necromancer

    Oh, el aburrimiento de una vigilia eterna, un deber que, si bien al inicio, cuando los aventureros trataban de adentrarse a la torre, era entretenido, se fue volviendo más y más aburrido a medida que las leyendas de la torre iban cayendo en el olvido...

    ⸻ Otro día más sin visitantes. ⸻ Como de costumbre ¿Cuántos años iban ya que nadie venía, estaba claro que se habían olvidado del lugar. Miró al cielo. ⸻ ¡Agh! ¡Sabes perfectamente que no va a venir nadie! ¡¿Para qué me quieres todavía aquí?! ⸻ Le gritó aparentemente a la nada, pero no hubo respuesta, como era de esperar.

    Bajó la mirada. ⸻ No tiene caso quejarse. ⸻ Suspiró, sería momento de una de sus escapadas, que, a día de hoy, seguía sin entender cómo era que le permitían hacer eso... ⸻ En fin. ⸻ Realmente no tenía pertenencias, así que simplemente podía irse en cualquier momento, es por eso que, sin siquiera echar un vistazo atrás, desaparecería durante un tiempo...

    [Timelapse - En alguna ciudad desconocida para Eve.]

    Caminaba por las calles, todo parecía un mundo diferente, incluso de noche la gente abundaba, los coches hacían ruido y si no fuera porque tomó una forma algo más humana, los transeúntes seguramente se pararían a mirarla. "Si que ha avanzado el mundo humano en... ¿100 años?¿200?" Pensó para si misma, pero no había mucho que hacer o decir al respecto, incluso si ella seguía en su propio mundo, el resto continuaría avanzando.

    Fue entonces que lo sintió. Se paró en seco, alguien diferente, único, interesante... Quizás fue solo una corazonada, pero sabía que cerca en algún lado había alguien que no encajaba en una sociedad tan corriente como esta. ⸻ Bueno. ⸻ Esbozó una sonrisa de dientes afilados. ⸻ A ver que tiene el mundo preparado para mi. ⸻ Y sin más se guiaría por instinto, así era ella.

    Dio unas cuantas vueltas, sin éxito, pero en la última decidió adentrarse en un parque cercano. Con ojos vigilantes y atentos comenzó a recorrer el lugar, hasta que... ⸻ Hmm. ⸻ Una figura encapuchada que parecía desprender un aura diferente al resto. ⸻ Habrá que probar. ⸻ Y sin más, se dirigió hacia dicha figura. ⸻ ¡Oye!¡Tú! ⸻ Alzó la voz, quizás no era la más educada, pero no lo hacía con mala intención.
    [Necr0MANcer] Oh, el aburrimiento de una vigilia eterna, un deber que, si bien al inicio, cuando los aventureros trataban de adentrarse a la torre, era entretenido, se fue volviendo más y más aburrido a medida que las leyendas de la torre iban cayendo en el olvido... ⸻ Otro día más sin visitantes. ⸻ Como de costumbre ¿Cuántos años iban ya que nadie venía, estaba claro que se habían olvidado del lugar. Miró al cielo. ⸻ ¡Agh! ¡Sabes perfectamente que no va a venir nadie! ¡¿Para qué me quieres todavía aquí?! ⸻ Le gritó aparentemente a la nada, pero no hubo respuesta, como era de esperar. Bajó la mirada. ⸻ No tiene caso quejarse. ⸻ Suspiró, sería momento de una de sus escapadas, que, a día de hoy, seguía sin entender cómo era que le permitían hacer eso... ⸻ En fin. ⸻ Realmente no tenía pertenencias, así que simplemente podía irse en cualquier momento, es por eso que, sin siquiera echar un vistazo atrás, desaparecería durante un tiempo... [Timelapse - En alguna ciudad desconocida para Eve.] Caminaba por las calles, todo parecía un mundo diferente, incluso de noche la gente abundaba, los coches hacían ruido y si no fuera porque tomó una forma algo más humana, los transeúntes seguramente se pararían a mirarla. "Si que ha avanzado el mundo humano en... ¿100 años?¿200?" Pensó para si misma, pero no había mucho que hacer o decir al respecto, incluso si ella seguía en su propio mundo, el resto continuaría avanzando. Fue entonces que lo sintió. Se paró en seco, alguien diferente, único, interesante... Quizás fue solo una corazonada, pero sabía que cerca en algún lado había alguien que no encajaba en una sociedad tan corriente como esta. ⸻ Bueno. ⸻ Esbozó una sonrisa de dientes afilados. ⸻ A ver que tiene el mundo preparado para mi. ⸻ Y sin más se guiaría por instinto, así era ella. Dio unas cuantas vueltas, sin éxito, pero en la última decidió adentrarse en un parque cercano. Con ojos vigilantes y atentos comenzó a recorrer el lugar, hasta que... ⸻ Hmm. ⸻ Una figura encapuchada que parecía desprender un aura diferente al resto. ⸻ Habrá que probar. ⸻ Y sin más, se dirigió hacia dicha figura. ⸻ ¡Oye!¡Tú! ⸻ Alzó la voz, quizás no era la más educada, pero no lo hacía con mala intención.
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  • ¿Será verdad la leyenda del hilo rojo? ¿Será que de algun modo un hilo invisible nos conecta con la persona con quien estamos destinados a estar? Suena estúpido y casi infantil. No creo en la atracción. No creo en el amor a primera vista. Ben y yo lo teníamos todo en contra. Él no podía enamorarse, yo no debía hacerlo. Dos mundos opuestos, enfrentados. El odio el amor unidos por el mismo apellido, por terrible que eso suene. Vought es una maldición y, al mismo tiempo gracias a ello encontré algo por lo que vivir. Es complicado no creer cuando tienes algo tan fuerte y tan puro por lo que seguir respirando, ¿no te parece?


    ⋆ 𝚂𝙾𝙻𝙳𝙸𝙴𝚁 𝙱𝙾𝚈 ⋆
    ¿Será verdad la leyenda del hilo rojo? ¿Será que de algun modo un hilo invisible nos conecta con la persona con quien estamos destinados a estar? Suena estúpido y casi infantil. No creo en la atracción. No creo en el amor a primera vista. Ben y yo lo teníamos todo en contra. Él no podía enamorarse, yo no debía hacerlo. Dos mundos opuestos, enfrentados. El odio el amor unidos por el mismo apellido, por terrible que eso suene. Vought es una maldición y, al mismo tiempo gracias a ello encontré algo por lo que vivir. Es complicado no creer cuando tienes algo tan fuerte y tan puro por lo que seguir respirando, ¿no te parece? [D0NTUSEDRUGS]
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  • 𝔼𝕟 𝕦𝕟 𝕝𝕦𝕘𝕒𝕣 𝕕𝕠𝕟𝕕𝕖 𝕝𝕠𝕤 𝕙𝕦𝕞𝕒𝕟𝕠𝕤 𝕥𝕣𝕒𝕥𝕒𝕟 𝕕𝕖 𝕒𝕔𝕖𝕣𝕔𝕒𝕣𝕤𝕖 𝕒 𝔻𝕚𝕠𝕤, 𝕒𝕝𝕝í 𝕖𝕤𝕥𝕒́𝕟 𝕝𝕒𝕤 𝕣𝕖𝕤𝕡𝕦𝕖𝕤𝕥𝕒𝕤 𝕢𝕦𝕖 𝕓𝕦𝕤𝕔𝕒𝕤...

    𝕌𝕟 𝕝𝕦𝕘𝕒𝕣 𝕕𝕖 𝕝𝕖𝕪𝕖𝕟𝕕𝕒 𝕕𝕠𝕟𝕕𝕖 𝕝𝕒 𝕞𝕦𝕖𝕣𝕥𝕖 𝕟𝕠 𝕖𝕤 𝕖𝕝 𝕗𝕚𝕟𝕒𝕝.
    ℍ𝕚𝕤𝕥𝕠𝕣𝕚𝕒𝕤 𝕔𝕠𝕟𝕥𝕒𝕕𝕒𝕤 𝕖𝕟 𝕤𝕦 𝕡𝕦𝕖𝕓𝕝𝕠,
    𝕞𝕚𝕥𝕠𝕤 𝕡𝕒𝕣𝕒 𝕒𝕥𝕣𝕒𝕖𝕣 𝕒 𝕝𝕠𝕤 𝕧𝕒𝕝𝕚𝕖𝕟𝕥𝕖𝕤...
    𝕋𝕠𝕕𝕠 𝕣𝕖𝕤𝕦𝕝𝕥𝕠́ 𝕤𝕖𝕣 𝕔𝕚𝕖𝕣𝕥𝕠.

    ⸻ Te encontré. ⸻

    Un lugar escondido al ojo humano, imposible de percibir para la persona promedio, pero que, de alguna manera, conocían en su pueblo.
    Un lugar rodeado de mitos y leyendas, una torre que se alzaba a los cielos, sin un final visible.
    Intrusa que se adentraba en el cielo como si le perteneciera, sin ningún tipo de información sobre la era de la que provenía.

    Si en algún lugar hallaría respuestas, ahí debía ser. La desaparición de su pueblo, la muerte de su familia, el origen de su propio poder; todo debería hallar respuesta en esa torre de leyenda pero ¿Qué retos esperarían dentro? ⸻ Es momento de saldar deudas. ⸻ Poco importaba el precio, Nagi tenía un destino claro y ahora mismo, difícilmente se la convencería de lo contrario.

    Era momento de iniciar los preparativos, la brújula apuntaba en una nueva dirección; era momento de alumbrar su pasado y si para ello debía desenvainar su espada, con gusto cortaría el mismo cielo.
    𝔼𝕟 𝕦𝕟 𝕝𝕦𝕘𝕒𝕣 𝕕𝕠𝕟𝕕𝕖 𝕝𝕠𝕤 𝕙𝕦𝕞𝕒𝕟𝕠𝕤 𝕥𝕣𝕒𝕥𝕒𝕟 𝕕𝕖 𝕒𝕔𝕖𝕣𝕔𝕒𝕣𝕤𝕖 𝕒 𝔻𝕚𝕠𝕤, 𝕒𝕝𝕝í 𝕖𝕤𝕥𝕒́𝕟 𝕝𝕒𝕤 𝕣𝕖𝕤𝕡𝕦𝕖𝕤𝕥𝕒𝕤 𝕢𝕦𝕖 𝕓𝕦𝕤𝕔𝕒𝕤... 𝕌𝕟 𝕝𝕦𝕘𝕒𝕣 𝕕𝕖 𝕝𝕖𝕪𝕖𝕟𝕕𝕒 𝕕𝕠𝕟𝕕𝕖 𝕝𝕒 𝕞𝕦𝕖𝕣𝕥𝕖 𝕟𝕠 𝕖𝕤 𝕖𝕝 𝕗𝕚𝕟𝕒𝕝. ℍ𝕚𝕤𝕥𝕠𝕣𝕚𝕒𝕤 𝕔𝕠𝕟𝕥𝕒𝕕𝕒𝕤 𝕖𝕟 𝕤𝕦 𝕡𝕦𝕖𝕓𝕝𝕠, 𝕞𝕚𝕥𝕠𝕤 𝕡𝕒𝕣𝕒 𝕒𝕥𝕣𝕒𝕖𝕣 𝕒 𝕝𝕠𝕤 𝕧𝕒𝕝𝕚𝕖𝕟𝕥𝕖𝕤... 𝕋𝕠𝕕𝕠 𝕣𝕖𝕤𝕦𝕝𝕥𝕠́ 𝕤𝕖𝕣 𝕔𝕚𝕖𝕣𝕥𝕠. ⸻ Te encontré. ⸻ Un lugar escondido al ojo humano, imposible de percibir para la persona promedio, pero que, de alguna manera, conocían en su pueblo. Un lugar rodeado de mitos y leyendas, una torre que se alzaba a los cielos, sin un final visible. Intrusa que se adentraba en el cielo como si le perteneciera, sin ningún tipo de información sobre la era de la que provenía. Si en algún lugar hallaría respuestas, ahí debía ser. La desaparición de su pueblo, la muerte de su familia, el origen de su propio poder; todo debería hallar respuesta en esa torre de leyenda pero ¿Qué retos esperarían dentro? ⸻ Es momento de saldar deudas. ⸻ Poco importaba el precio, Nagi tenía un destino claro y ahora mismo, difícilmente se la convencería de lo contrario. Era momento de iniciar los preparativos, la brújula apuntaba en una nueva dirección; era momento de alumbrar su pasado y si para ello debía desenvainar su espada, con gusto cortaría el mismo cielo.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
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    ****Edad del Caos****
    El Árbol de las Almas"

    Con el paso de los meses, el nombre de Yen dejó de ser solo un susurro entre enemigos y se convirtió en un símbolo, "La Hija del Monstruo".

    Así la llamaban los Elunai, los soldados, incluso los demonios que habían sobrevivido a su furia. Lo que nació como un insulto terminó transformándose en un título que Yen portaba con orgullo. Cada vez que lo escuchaba, no sentía vergüenza sino una extraña satisfacción. Era la prueba de que su existencia pesaba en el mundo. De que ya no era la niña olvidada en un calabozo sino que era alguien a quien temer.

    Pero mientras su leyenda crecía, la de los Elunai comenzaba a desmoronarse, las generaciones dejaron de renovarse. Los nacimientos disminuyeron. Los templos ya no podían ocultarlo: algo estaba fallando en la raíz misma de su raza.

    No sabían que su destino ya había sido sellado mucho antes. En las sombras de la guerra, Ozma había descubierto el secreto mejor guardado de los dioses: "El Árbol de las Almas".

    No era un símbolo ni un mito, era una prisión. Cada Elunai que moría no regresaba al flujo natural de la existencia. Su alma era arrastrada hacia ese árbol, atrapada, reciclada y obligada a renacer una y otra vez como parte de la misma raza. Un ciclo cerrado, perfecto, controlado.

    Los dioses no otorgaban vida, la administraban, así evitaban compartir su poder con nuevas almas. Así mantenían intacto el número de aquellos bendecidos. Así aseguraban que su dominio jamás fuera desafiado.

    Ozma no buscó ese árbol por odio, lo buscó por amor. Durante años, entre ruinas y templos destruidos, reunió fragmentos de conocimiento, persiguió rumores, desenterró secretos con un solo objetivo: Encontrar el alma de Selin y devolverla para darle un nuevo cuerpo.

    Pero cuando finalmente encontró el Árbol de las Almas no la halló, no estaba allí, no había rastro de ella, ni esencia o eco, tampoco fragmentos.

    Era como si Selin jamás hubiese existido. En ese instante algo en Ozma se quebró de forma irreversible, porque la muerte y el tiempo podía aceptarlos, pero aquello era peor que la muerte, era el olvido absoluto, la negación de toda existencia.

    La furia que nació en él no fue como las anteriores, no fue un estallido, fue algo más frío y profundo. Ozma no destruyó el Árbol, lo corrompió silenciosamente sin que los dioses lo notaran. Alteró su esencia, envenenó su función, rompió su ciclo desde dentro. Las almas ya no serían reclamadas, ya no regresarían, ya no alimentarían el sistema que los dioses habían creado.

    Los Elunai seguirían viviendo pero lentamente se extinguirían. No lo hizo solo por venganza, también lo hizo por Yen, porque comprendió algo aterrador: Si los dioses pudieron borrar a Selin… También podrían borrar a su hija.

    Y eso eso era algo que jamás permitiría, ya había perdido a Selin y a su hija no nacida, no perdería a Yen. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una lucha contra templos o ejércitos. Se convirtió en algo mucho más oscuro, Ozma ya no peleaba por justicia ni siquiera por venganza, ahora peleaba contra el propio orden del mundo y mientras él se hundía cada vez más en esa oscuridad, Yen, la Hija del Monstruo… Caminaba sin saber que el destino que la aguardaba era incluso más cruel que el de su padre.
    ****Edad del Caos**** El Árbol de las Almas" Con el paso de los meses, el nombre de Yen dejó de ser solo un susurro entre enemigos y se convirtió en un símbolo, "La Hija del Monstruo". Así la llamaban los Elunai, los soldados, incluso los demonios que habían sobrevivido a su furia. Lo que nació como un insulto terminó transformándose en un título que Yen portaba con orgullo. Cada vez que lo escuchaba, no sentía vergüenza sino una extraña satisfacción. Era la prueba de que su existencia pesaba en el mundo. De que ya no era la niña olvidada en un calabozo sino que era alguien a quien temer. Pero mientras su leyenda crecía, la de los Elunai comenzaba a desmoronarse, las generaciones dejaron de renovarse. Los nacimientos disminuyeron. Los templos ya no podían ocultarlo: algo estaba fallando en la raíz misma de su raza. No sabían que su destino ya había sido sellado mucho antes. En las sombras de la guerra, Ozma había descubierto el secreto mejor guardado de los dioses: "El Árbol de las Almas". No era un símbolo ni un mito, era una prisión. Cada Elunai que moría no regresaba al flujo natural de la existencia. Su alma era arrastrada hacia ese árbol, atrapada, reciclada y obligada a renacer una y otra vez como parte de la misma raza. Un ciclo cerrado, perfecto, controlado. Los dioses no otorgaban vida, la administraban, así evitaban compartir su poder con nuevas almas. Así mantenían intacto el número de aquellos bendecidos. Así aseguraban que su dominio jamás fuera desafiado. Ozma no buscó ese árbol por odio, lo buscó por amor. Durante años, entre ruinas y templos destruidos, reunió fragmentos de conocimiento, persiguió rumores, desenterró secretos con un solo objetivo: Encontrar el alma de Selin y devolverla para darle un nuevo cuerpo. Pero cuando finalmente encontró el Árbol de las Almas no la halló, no estaba allí, no había rastro de ella, ni esencia o eco, tampoco fragmentos. Era como si Selin jamás hubiese existido. En ese instante algo en Ozma se quebró de forma irreversible, porque la muerte y el tiempo podía aceptarlos, pero aquello era peor que la muerte, era el olvido absoluto, la negación de toda existencia. La furia que nació en él no fue como las anteriores, no fue un estallido, fue algo más frío y profundo. Ozma no destruyó el Árbol, lo corrompió silenciosamente sin que los dioses lo notaran. Alteró su esencia, envenenó su función, rompió su ciclo desde dentro. Las almas ya no serían reclamadas, ya no regresarían, ya no alimentarían el sistema que los dioses habían creado. Los Elunai seguirían viviendo pero lentamente se extinguirían. No lo hizo solo por venganza, también lo hizo por Yen, porque comprendió algo aterrador: Si los dioses pudieron borrar a Selin… También podrían borrar a su hija. Y eso eso era algo que jamás permitiría, ya había perdido a Selin y a su hija no nacida, no perdería a Yen. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una lucha contra templos o ejércitos. Se convirtió en algo mucho más oscuro, Ozma ya no peleaba por justicia ni siquiera por venganza, ahora peleaba contra el propio orden del mundo y mientras él se hundía cada vez más en esa oscuridad, Yen, la Hija del Monstruo… Caminaba sin saber que el destino que la aguardaba era incluso más cruel que el de su padre.
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  • No lleva mucho tiempo de haber llegado a aquel pueblo junto a Deirdre, sin embargo, Keira se ha pasado la mayoría del tiempo afuera para poder investigar sobre lo que ocurre en el pueblo.

    Ha hablado con los panaderos, los soldados, las mujeres que lavan su ropa en los lavaderos públicos, los mineros, todo lo suficiente para saber todo el movimiento que ocurre en el pueblo. Con toda la información ha comenzado a montar un muro con información, dibujos, notas, todo unido por algunos hilos de distintos colores que conectan una cosa con otra.

    Cualquiera que pudiera ver aquel muro se sorprendería del enorme trabajo puesto, pero también, se podría asustar de la cantidad de información que ha obtenido y ha formado a partir de teorías. Su curiosidad la hace querer tener completa información sobre el lugar donde se encuentra, desde mitos y leyendas urbanas hasta chismes sobre las personas.
    No lleva mucho tiempo de haber llegado a aquel pueblo junto a Deirdre, sin embargo, Keira se ha pasado la mayoría del tiempo afuera para poder investigar sobre lo que ocurre en el pueblo. Ha hablado con los panaderos, los soldados, las mujeres que lavan su ropa en los lavaderos públicos, los mineros, todo lo suficiente para saber todo el movimiento que ocurre en el pueblo. Con toda la información ha comenzado a montar un muro con información, dibujos, notas, todo unido por algunos hilos de distintos colores que conectan una cosa con otra. Cualquiera que pudiera ver aquel muro se sorprendería del enorme trabajo puesto, pero también, se podría asustar de la cantidad de información que ha obtenido y ha formado a partir de teorías. Su curiosidad la hace querer tener completa información sobre el lugar donde se encuentra, desde mitos y leyendas urbanas hasta chismes sobre las personas.
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  • El Dios de la Oscuridad despierta
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    Hacía Miles de años, se contaba la leyenda de un caballero oscuro, un ser temible, que quería apagar el Sol para toda la eternidad, muchos pueblos lo apodaron de distintas formas, "El Padre de la Oscuridad", "El señor de las sombras", "El señor oscuro", etc. Pero el apodo característico de este temible ser, es EL DIOS DE LA OSCURIDAD, Darakox.

    Renhakali, puso cómo objetivo, refundar junto con Tomoko Tukomori, el regreso de las Fuerzas Oscuras de la Maldición y la Muerte (FOMM), ya estando ella junto con Tomoko por el lado de la Maldición, y Mori Calliope por el lado de la Muerte, quedaría implementar un ser que defina el lado oscuro, alguien que se caracterice por ser el dueño de las sombras, ese ser, encaja perfecto con Darakox, el Dios de la Oscuridad, entonces con ayuda de la Esfera Roja que trajo devuelta a Tomoko Tukomori, juntando el poder de Renhakali, Calliope y Tomoko, traería a la vida nuevamente a Darakox, y entonces comenzarían el procedimiento para traerlo de vuelta.

    Renhakali hizo uso del poder de la Espada Roja de la Maldición, Tomoko Tukomori hizo lo propio con su poder de alteración y formación maléfica, y Mori Calliope usó su poder de Shinigami ordenando el poder las almas para concretar el proceso de traer a la vida a Darakox.
    Hacía Miles de años, se contaba la leyenda de un caballero oscuro, un ser temible, que quería apagar el Sol para toda la eternidad, muchos pueblos lo apodaron de distintas formas, "El Padre de la Oscuridad", "El señor de las sombras", "El señor oscuro", etc. Pero el apodo característico de este temible ser, es EL DIOS DE LA OSCURIDAD, Darakox. Renhakali, puso cómo objetivo, refundar junto con Tomoko Tukomori, el regreso de las Fuerzas Oscuras de la Maldición y la Muerte (FOMM), ya estando ella junto con Tomoko por el lado de la Maldición, y Mori Calliope por el lado de la Muerte, quedaría implementar un ser que defina el lado oscuro, alguien que se caracterice por ser el dueño de las sombras, ese ser, encaja perfecto con Darakox, el Dios de la Oscuridad, entonces con ayuda de la Esfera Roja que trajo devuelta a Tomoko Tukomori, juntando el poder de Renhakali, Calliope y Tomoko, traería a la vida nuevamente a Darakox, y entonces comenzarían el procedimiento para traerlo de vuelta. Renhakali hizo uso del poder de la Espada Roja de la Maldición, Tomoko Tukomori hizo lo propio con su poder de alteración y formación maléfica, y Mori Calliope usó su poder de Shinigami ordenando el poder las almas para concretar el proceso de traer a la vida a Darakox.
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    ***Edad del Caos***
    - Helior Prime y los Pecados de Padre e Hija.

    Con el paso de los años, la aldea nómada dejó de ser un refugio temporal para Yen y se convirtió en su verdadero hogar. Bajo cielos abiertos y lejos del juicio de otros, creció como una más entre los suyos. Cazaba junto a Onix, aprendía de los mayores y, por primera vez en su vida, no era vista como algo extraño ni como un error.

    Ese entorno de calma tuvo un efecto inesperado en ella, el poder de Yen dejó de hacerla crecer de forma descontrolada. Ya no era una llama salvaje que amenazaba con devorarlo todo, sino un fuego contenido, estable, que crecía al ritmo de su propia vida. Como cualquier otra niña aunque en su interior habitara algo mucho más antiguo.

    Aun así, había algo que nunca cambiaba. Una vez al mes su padre venía pero no lo hacía con su verdadero cuerpo, nunca se arriesgaría a exponerla. En su lugar, pequeños animales aparecían en los límites de la aldea: un cuervo de ojos oscuros, un lobo silencioso, incluso criaturas más pequeñas que pasaban desapercibidas. Nadie sospechaba nada.

    Pero Yen sí lo sabía., podía sentirlo, no era presencia, no era mana, era algo más profundo, un eco, una resonancia que nacía desde lo más hondo de su existencia.

    Del mismo modo en que Oz, en un tiempo olvidado, podía reconocer a aquellos seres nacidos del gran poder sin necesidad de palabras ni nombres, Yen podía reconocerlo a él porque estaban conectados.

    Oz nunca rompió su vínculo con el poder original y Yen comenzaba a formar el suyo, no era algo aprendido, era algo que simplemente ocurría.

    Por eso, cada mes, cuando ese eco aparecía, Yen sonreía sin importar dónde estuviera. Sabía que su padre la estaba observando, sabía que seguía con vida.

    Mientras tanto, el mundo seguía ardiendo, lo que comenzó como una venganza, se convirtió en algo más grande. Razas enteras comenzaron a seguir a Oz; hombres bestia, cansados de ser tratados como inferiores, tribus olvidadas, borradas de la historia por los Elunai.
    Incluso algunos demonios, que reconocían en él algo familiar.

    No lo seguían solo por poder, lo seguían por lo que representaba: Libertad, venganza, caos. Fue entonces cuando los cielos respondieron, uno de los dioses descendió, Helior Prime, no como símbolo de autoridad sino como ejecutor.

    El enfrentamiento sacudió la tierra misma., donde chocaron el mundo se quebró. Fuego contra caos, divinidad contra origen. Durante un breve momento, el destino del mundo quedó suspendido entre ambos y terminó… sin un vencedor.

    Helior Prime se retiró, Oz permaneció en pie pero la verdad fue otra. Oz había sido herido gravemente, aun así, no mostró debilidad, no frente a un dios. Helior, incapaz de asegurar su victoria, decidió retirarse… sin saber que, de haber continuado, aquel combate habría terminado de forma muy distinta.

    Desde ese día, los rumores comenzaron, los seguidores de Helior empezaron a referirse a Oz con un nuevo nombre: "Mao.” De esa forma, cada region, cada tribu lo llamaba de diferentes formas: Señor demonio, Rey del caos, Destructor de templos.

    Los nombres se extendieron, cruzó lenguas, culturas, razas, y con el tiempo el nombre de oz fue cambiado por Oz-Mao

    Hasta que el mundo comenzó a susurrarlo de otra forma, un nombre que ya no era solo un apodo sino una leyenda naciente, Ozma.

    Ese mes… no pudo ir a ver a su hija.

    Las heridas que recibió no eran normales. Aunque su cuerpo podía regenerarse, el daño fue tan profundo que se vio obligado a usar una cantidad excesiva de su poder para regenerarse. Aquello lo dejó en un estado de agotamiento total que no había experimentado en mucho tiempo.

    En la aldea, Yen sintio el silencio, la ausencia del eco. Por primera vez desde que entendía ese vínculo no estaba y aun así no dudó, no lloró.

    Simplemente esperó con la certeza de que su padre volvería, porque él siempre volvía. Quizás como un cuervo, como un lobo pero volvería.

    Mientras tanto, Oz comprendió algo durante su recuperación, algo que cambiaría el curso de todo. Su poder estaba evolucionando, no como resultado del combate sino como respuesta a su propia esencia.

    Oz no buscaba poder por ambición, no deseaba dominar por simple deseo, lo que lo movía era proteger a su hija, proteger lo poco que le quedaba y fue precisamente ese deseo el que deformó su habilidad.

    Cuando su fuerza no era suficiente para cumplir ese propósito su poder tomaba lo que necesitaba, absorbía y acumulaba.

    Hacía suyo aquello que le faltaba, los Elunai, al observar esto en enfrentamientos posteriores, le dieron un nombre: "Codicia".

    Pero estaban equivocados, no era codicia, era protección llevada al extremo. Era un instinto que, al no poder cumplir su función de forma natural comenzó a devorar todo lo necesario para hacerlo.

    Y eso lo volvía mucho más peligroso que cualquier interpretación superficial, por otra parte, Yen también comenzaba a ser observada.

    Los registros que sobrevivieron del laboratorio no se habían perdido, los Elunai sabían lo que era. Sabían lo que podía llegar a ser pero no entendían su esencia.

    Para ellos, su deseo de aprender, de comprender, de descubrir era visto como algo voraz, insaciable. La llamaron "Gula".

    Pero, al igual que con Oz estaban equivocados, Yen no deseaba consumir, deseaba entender, desde pequeña había buscado respuestas.

    ¿Por qué era diferente?

    ¿Quién era su padre realmente?

    ¿Cuál era su lugar en el mundo?

    Ese deseo de conocimiento era su verdadera naturaleza, no devoraba por hambre, buscaba porque necesitaba comprender.

    Así, sin saberlo, padre e hija caminaban por senderos distintos pero reflejando la misma verdad. Los llamados "Pecados" no eran más que interpretaciones erróneas, nombres dados por miedo, etiquetas creadas por quienes no podían comprender algo más grande que ellos.

    Porque lo que habitaba en Oz y lo que comenzaba a despertar en Yen no eran pecados, eran fragmentos de algo mucho más antiguo, más puro, más peligroso.

    El eco del origen mismo de todo.
    ***Edad del Caos*** - Helior Prime y los Pecados de Padre e Hija. Con el paso de los años, la aldea nómada dejó de ser un refugio temporal para Yen y se convirtió en su verdadero hogar. Bajo cielos abiertos y lejos del juicio de otros, creció como una más entre los suyos. Cazaba junto a Onix, aprendía de los mayores y, por primera vez en su vida, no era vista como algo extraño ni como un error. Ese entorno de calma tuvo un efecto inesperado en ella, el poder de Yen dejó de hacerla crecer de forma descontrolada. Ya no era una llama salvaje que amenazaba con devorarlo todo, sino un fuego contenido, estable, que crecía al ritmo de su propia vida. Como cualquier otra niña aunque en su interior habitara algo mucho más antiguo. Aun así, había algo que nunca cambiaba. Una vez al mes su padre venía pero no lo hacía con su verdadero cuerpo, nunca se arriesgaría a exponerla. En su lugar, pequeños animales aparecían en los límites de la aldea: un cuervo de ojos oscuros, un lobo silencioso, incluso criaturas más pequeñas que pasaban desapercibidas. Nadie sospechaba nada. Pero Yen sí lo sabía., podía sentirlo, no era presencia, no era mana, era algo más profundo, un eco, una resonancia que nacía desde lo más hondo de su existencia. Del mismo modo en que Oz, en un tiempo olvidado, podía reconocer a aquellos seres nacidos del gran poder sin necesidad de palabras ni nombres, Yen podía reconocerlo a él porque estaban conectados. Oz nunca rompió su vínculo con el poder original y Yen comenzaba a formar el suyo, no era algo aprendido, era algo que simplemente ocurría. Por eso, cada mes, cuando ese eco aparecía, Yen sonreía sin importar dónde estuviera. Sabía que su padre la estaba observando, sabía que seguía con vida. Mientras tanto, el mundo seguía ardiendo, lo que comenzó como una venganza, se convirtió en algo más grande. Razas enteras comenzaron a seguir a Oz; hombres bestia, cansados de ser tratados como inferiores, tribus olvidadas, borradas de la historia por los Elunai. Incluso algunos demonios, que reconocían en él algo familiar. No lo seguían solo por poder, lo seguían por lo que representaba: Libertad, venganza, caos. Fue entonces cuando los cielos respondieron, uno de los dioses descendió, Helior Prime, no como símbolo de autoridad sino como ejecutor. El enfrentamiento sacudió la tierra misma., donde chocaron el mundo se quebró. Fuego contra caos, divinidad contra origen. Durante un breve momento, el destino del mundo quedó suspendido entre ambos y terminó… sin un vencedor. Helior Prime se retiró, Oz permaneció en pie pero la verdad fue otra. Oz había sido herido gravemente, aun así, no mostró debilidad, no frente a un dios. Helior, incapaz de asegurar su victoria, decidió retirarse… sin saber que, de haber continuado, aquel combate habría terminado de forma muy distinta. Desde ese día, los rumores comenzaron, los seguidores de Helior empezaron a referirse a Oz con un nuevo nombre: "Mao.” De esa forma, cada region, cada tribu lo llamaba de diferentes formas: Señor demonio, Rey del caos, Destructor de templos. Los nombres se extendieron, cruzó lenguas, culturas, razas, y con el tiempo el nombre de oz fue cambiado por Oz-Mao Hasta que el mundo comenzó a susurrarlo de otra forma, un nombre que ya no era solo un apodo sino una leyenda naciente, Ozma. Ese mes… no pudo ir a ver a su hija. Las heridas que recibió no eran normales. Aunque su cuerpo podía regenerarse, el daño fue tan profundo que se vio obligado a usar una cantidad excesiva de su poder para regenerarse. Aquello lo dejó en un estado de agotamiento total que no había experimentado en mucho tiempo. En la aldea, Yen sintio el silencio, la ausencia del eco. Por primera vez desde que entendía ese vínculo no estaba y aun así no dudó, no lloró. Simplemente esperó con la certeza de que su padre volvería, porque él siempre volvía. Quizás como un cuervo, como un lobo pero volvería. Mientras tanto, Oz comprendió algo durante su recuperación, algo que cambiaría el curso de todo. Su poder estaba evolucionando, no como resultado del combate sino como respuesta a su propia esencia. Oz no buscaba poder por ambición, no deseaba dominar por simple deseo, lo que lo movía era proteger a su hija, proteger lo poco que le quedaba y fue precisamente ese deseo el que deformó su habilidad. Cuando su fuerza no era suficiente para cumplir ese propósito su poder tomaba lo que necesitaba, absorbía y acumulaba. Hacía suyo aquello que le faltaba, los Elunai, al observar esto en enfrentamientos posteriores, le dieron un nombre: "Codicia". Pero estaban equivocados, no era codicia, era protección llevada al extremo. Era un instinto que, al no poder cumplir su función de forma natural comenzó a devorar todo lo necesario para hacerlo. Y eso lo volvía mucho más peligroso que cualquier interpretación superficial, por otra parte, Yen también comenzaba a ser observada. Los registros que sobrevivieron del laboratorio no se habían perdido, los Elunai sabían lo que era. Sabían lo que podía llegar a ser pero no entendían su esencia. Para ellos, su deseo de aprender, de comprender, de descubrir era visto como algo voraz, insaciable. La llamaron "Gula". Pero, al igual que con Oz estaban equivocados, Yen no deseaba consumir, deseaba entender, desde pequeña había buscado respuestas. ¿Por qué era diferente? ¿Quién era su padre realmente? ¿Cuál era su lugar en el mundo? Ese deseo de conocimiento era su verdadera naturaleza, no devoraba por hambre, buscaba porque necesitaba comprender. Así, sin saberlo, padre e hija caminaban por senderos distintos pero reflejando la misma verdad. Los llamados "Pecados" no eran más que interpretaciones erróneas, nombres dados por miedo, etiquetas creadas por quienes no podían comprender algo más grande que ellos. Porque lo que habitaba en Oz y lo que comenzaba a despertar en Yen no eran pecados, eran fragmentos de algo mucho más antiguo, más puro, más peligroso. El eco del origen mismo de todo.
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