Cassius, director del hospital, sostenía el teléfono con una rigidez impropia de él. Frente a su escritorio permanecía una figura gigantesca cuya mera presencia parecía comprimir el aire de la habitación.
○Yo puedo ocuparme del asunto. No tenéis necesidad de involucraros.
Su voz delataba una inquietud que rara vez mostraba.
El hombre de más de dos metros de altura no respondió de inmediato. Se hallaba examinando una serie de fotografías esparcidas sobre la mesa.
Zelkova. Unknown . Nami .
Sus enormes dedos tomaron la primera imagen.
☆Como continúen progresando a este ritmo, tendré que intervenir.
Su tono era monocorde, casi aburrido.
☆Debo admitir que empiezo a hastiarme.
Sus ojos se posaron sobre la fotografía de Unknow. Una sonrisa tenue afloró en su rostro.
☆¿Qué dirían los de Umbra Corp si me apropiara de su juguete?
Dejó la fotografía a un lado y tomó la siguiente. Nami. Observó la imagen durante varios segundos.
☆Mmm...
Un sonido grave escapó de su garganta.
☆Sobrevivió al Drive igual que su hermano. Interesante. Creo que haré una visita a ese autoproclamado vengador.
Entonces tomó la última. Zelkova. La observó durante unos instantes antes de girarse hacia Cassius.
☆Cassius.
○¿Sí?
☆¿Quién es este?
El director ni siquiera miró la imagen.
☆El sacerdote de la Iglesia de Melquisedec. Usted ordenó en el ataque.
El hombre al que muchos conocían como el Recaudador de Impuestos estudió el retrato con atención.
☆Oh.
Silencio.
☆No me suena de nada.
No pestañeó. Ni una sola vez. Su mirada permaneció inmóvil sobre la fotografía, semejante a la de una estatua contemplando una insignificancia. Finalmente dejó la imagen sobre la mesa y cruzó los brazos.
☆Esperaré.
Cassius tragó saliva.
○¿Esperaréis?
☆Sí.
Una sombra de satisfacción asomó en su semblante.
☆Quiero que se vuelvan más fuertes.
Su sonrisa se ensanchó apenas un ápice.
☆Quiero contemplar cómo sus anhelos alcanzan el cenit.
La habitación pareció enfriarse varios grados.
☆Y después...
Sus ojos adquirieron un brillo extraño.
☆Quiero ver cómo todas sus esperanzas son reducidas a escombros.
○Yo puedo ocuparme del asunto. No tenéis necesidad de involucraros.
Su voz delataba una inquietud que rara vez mostraba.
El hombre de más de dos metros de altura no respondió de inmediato. Se hallaba examinando una serie de fotografías esparcidas sobre la mesa.
Zelkova. Unknown . Nami .
Sus enormes dedos tomaron la primera imagen.
☆Como continúen progresando a este ritmo, tendré que intervenir.
Su tono era monocorde, casi aburrido.
☆Debo admitir que empiezo a hastiarme.
Sus ojos se posaron sobre la fotografía de Unknow. Una sonrisa tenue afloró en su rostro.
☆¿Qué dirían los de Umbra Corp si me apropiara de su juguete?
Dejó la fotografía a un lado y tomó la siguiente. Nami. Observó la imagen durante varios segundos.
☆Mmm...
Un sonido grave escapó de su garganta.
☆Sobrevivió al Drive igual que su hermano. Interesante. Creo que haré una visita a ese autoproclamado vengador.
Entonces tomó la última. Zelkova. La observó durante unos instantes antes de girarse hacia Cassius.
☆Cassius.
○¿Sí?
☆¿Quién es este?
El director ni siquiera miró la imagen.
☆El sacerdote de la Iglesia de Melquisedec. Usted ordenó en el ataque.
El hombre al que muchos conocían como el Recaudador de Impuestos estudió el retrato con atención.
☆Oh.
Silencio.
☆No me suena de nada.
No pestañeó. Ni una sola vez. Su mirada permaneció inmóvil sobre la fotografía, semejante a la de una estatua contemplando una insignificancia. Finalmente dejó la imagen sobre la mesa y cruzó los brazos.
☆Esperaré.
Cassius tragó saliva.
○¿Esperaréis?
☆Sí.
Una sombra de satisfacción asomó en su semblante.
☆Quiero que se vuelvan más fuertes.
Su sonrisa se ensanchó apenas un ápice.
☆Quiero contemplar cómo sus anhelos alcanzan el cenit.
La habitación pareció enfriarse varios grados.
☆Y después...
Sus ojos adquirieron un brillo extraño.
☆Quiero ver cómo todas sus esperanzas son reducidas a escombros.
Cassius, director del hospital, sostenía el teléfono con una rigidez impropia de él. Frente a su escritorio permanecía una figura gigantesca cuya mera presencia parecía comprimir el aire de la habitación.
○Yo puedo ocuparme del asunto. No tenéis necesidad de involucraros.
Su voz delataba una inquietud que rara vez mostraba.
El hombre de más de dos metros de altura no respondió de inmediato. Se hallaba examinando una serie de fotografías esparcidas sobre la mesa.
Zelkova. [Uni_Darkness_Softspot]. [legend_opal_hare_231].
Sus enormes dedos tomaron la primera imagen.
☆Como continúen progresando a este ritmo, tendré que intervenir.
Su tono era monocorde, casi aburrido.
☆Debo admitir que empiezo a hastiarme.
Sus ojos se posaron sobre la fotografía de Unknow. Una sonrisa tenue afloró en su rostro.
☆¿Qué dirían los de Umbra Corp si me apropiara de su juguete?
Dejó la fotografía a un lado y tomó la siguiente. Nami. Observó la imagen durante varios segundos.
☆Mmm...
Un sonido grave escapó de su garganta.
☆Sobrevivió al Drive igual que su hermano. Interesante. Creo que haré una visita a ese autoproclamado vengador.
Entonces tomó la última. Zelkova. La observó durante unos instantes antes de girarse hacia Cassius.
☆Cassius.
○¿Sí?
☆¿Quién es este?
El director ni siquiera miró la imagen.
☆El sacerdote de la Iglesia de Melquisedec. Usted ordenó en el ataque.
El hombre al que muchos conocían como el Recaudador de Impuestos estudió el retrato con atención.
☆Oh.
Silencio.
☆No me suena de nada.
No pestañeó. Ni una sola vez. Su mirada permaneció inmóvil sobre la fotografía, semejante a la de una estatua contemplando una insignificancia. Finalmente dejó la imagen sobre la mesa y cruzó los brazos.
☆Esperaré.
Cassius tragó saliva.
○¿Esperaréis?
☆Sí.
Una sombra de satisfacción asomó en su semblante.
☆Quiero que se vuelvan más fuertes.
Su sonrisa se ensanchó apenas un ápice.
☆Quiero contemplar cómo sus anhelos alcanzan el cenit.
La habitación pareció enfriarse varios grados.
☆Y después...
Sus ojos adquirieron un brillo extraño.
☆Quiero ver cómo todas sus esperanzas son reducidas a escombros.