• Ufufufu~ no es que esté tramando algo…
    ¡Solo estoy de muy buen humor, lo prometo!...

    — Mentira ya le había saqueado toda la casa sin que se diera cuenta —
    Ufufufu~ no es que esté tramando algo… ¡Solo estoy de muy buen humor, lo prometo!... — Mentira ya le había saqueado toda la casa sin que se diera cuenta —
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    Hoy me levanté de buen humor jxjxjxjx les mandaré regalos a cada personita que ah visitado mi perfil
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  • —¿Que si estoy de buen humor? Simplemente no, ahora… di rápido lo que tienes que decir antes de que me desquite contigo.—
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  • — ¡Vin! Dice Vale que si vamos por sushi hoy. —Marco, su compañero del departamento de finanzas, no dudó en abordarlo con emoción a la salida del trabajo.— Hace mucho tiempo que no vamos y, siendo realista, la verdad es que también me gustaría. ¿Qué dices, vamos?

    Vincent se le quedó mirando con duda e intriga. No es que no tuviese antojo de sushi o que no quisiera distraerse un rato de su monótona rutina en el trabajo pero, la verdad, detestaba la idea de tener que conducir por más tiempo para llevar a Valentina hasta su casa y después regresar a dejar a Marco, porque le quedaba de camino a su hogar, y así terminar retrasándose más tiempo. Además, entendía que era el único que tenía vehículo y por eso lo invitaban, porque nadie más se iba a tomar la molestia de llevarlos al otro extremo de la ciudad, regresarlos a sus hogares y no pedir un solo centavo para la gasolina. ¿Quién más iba a ser tan noble para dejar que se aprovecharan de él tan descaradamente?

    — No lo sé. Tengo que terminar un trabajo llegando a casa, también le dije al jefe de nómina que veríamos su tema cuando estuviese en casa y mañana tengo una reunión con el equipo de auditoria. No sé si realmente pueda...

    — Hoy hay promoción. Todos los rollos están al dos por uno.

    — ¿Todos? Pero no lo sé, realmente tengo trabajo que...

    — Los helados de yogur también están al tres por dos. —Marco agregó de inmediato. Como si quisiera interrumpirlo sin darle oportunidad de negarse una vez más ante su petición.— Esos son los que te gustan, ¿no? Además, no sé si lo habías notado, pero ya nos pagaron.

    Ya nos pagaron. Nos pagaron. Pagaron. Promoción. Dos por uno. Tres por dos.

    Por un momento Vincent se quedó pensando en aquellas palabras que resonaron con fuerza en su mente. Aunque las deudas del mes le pasaron por la cabeza, el hecho de entender que su salario había sido pagado era suficiente para cambiar su humor. Su rostro cambió, pasando de esa incomodidad por el aprovechamiento, a una expresión más relajada en la que enviaba todo al carajo.

    — Bueno. Por mí está bien, ya hablaré mañana con los demás. Vamos, pero ustedes dos deberán invitarme el helado esta vez. —Vincent asintió, confirmando sus palabras y estando satisfecho con su propia decisión. De verdad que ya comenzaba a saborearse el helado cubierto de chocolate y con trozos de fruta como decoración para mejorar el dulzor.— Ya me hacía falta salir de esa oficina.

    Del dinero gastado hoy, se preocupará el Vincent del mañana.
    — ¡Vin! Dice Vale que si vamos por sushi hoy. —Marco, su compañero del departamento de finanzas, no dudó en abordarlo con emoción a la salida del trabajo.— Hace mucho tiempo que no vamos y, siendo realista, la verdad es que también me gustaría. ¿Qué dices, vamos? Vincent se le quedó mirando con duda e intriga. No es que no tuviese antojo de sushi o que no quisiera distraerse un rato de su monótona rutina en el trabajo pero, la verdad, detestaba la idea de tener que conducir por más tiempo para llevar a Valentina hasta su casa y después regresar a dejar a Marco, porque le quedaba de camino a su hogar, y así terminar retrasándose más tiempo. Además, entendía que era el único que tenía vehículo y por eso lo invitaban, porque nadie más se iba a tomar la molestia de llevarlos al otro extremo de la ciudad, regresarlos a sus hogares y no pedir un solo centavo para la gasolina. ¿Quién más iba a ser tan noble para dejar que se aprovecharan de él tan descaradamente? — No lo sé. Tengo que terminar un trabajo llegando a casa, también le dije al jefe de nómina que veríamos su tema cuando estuviese en casa y mañana tengo una reunión con el equipo de auditoria. No sé si realmente pueda... — Hoy hay promoción. Todos los rollos están al dos por uno. — ¿Todos? Pero no lo sé, realmente tengo trabajo que... — Los helados de yogur también están al tres por dos. —Marco agregó de inmediato. Como si quisiera interrumpirlo sin darle oportunidad de negarse una vez más ante su petición.— Esos son los que te gustan, ¿no? Además, no sé si lo habías notado, pero ya nos pagaron. Ya nos pagaron. Nos pagaron. Pagaron. Promoción. Dos por uno. Tres por dos. Por un momento Vincent se quedó pensando en aquellas palabras que resonaron con fuerza en su mente. Aunque las deudas del mes le pasaron por la cabeza, el hecho de entender que su salario había sido pagado era suficiente para cambiar su humor. Su rostro cambió, pasando de esa incomodidad por el aprovechamiento, a una expresión más relajada en la que enviaba todo al carajo. — Bueno. Por mí está bien, ya hablaré mañana con los demás. Vamos, pero ustedes dos deberán invitarme el helado esta vez. —Vincent asintió, confirmando sus palabras y estando satisfecho con su propia decisión. De verdad que ya comenzaba a saborearse el helado cubierto de chocolate y con trozos de fruta como decoración para mejorar el dulzor.— Ya me hacía falta salir de esa oficina. Del dinero gastado hoy, se preocupará el Vincent del mañana.
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  • ──── 𝑃𝑟𝑜𝑏𝑙𝑒𝑚𝑠 𝐵𝑒𝑡𝑤𝑒𝑒𝑛 𝑆𝑖𝑏𝑙𝑖𝑛𝑔𝑠. ────

    𝑆𝑎𝑛 : ──── ¿¡𝘛𝘰𝘥𝘢𝘷í𝘢 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘯 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘢 𝘦𝘴𝘦 𝘩𝘪𝘫𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘶𝘵𝘢!? ¡𝘔𝘐𝘌𝘙𝘋𝘈! ¿¡𝘋𝘌𝘉𝘖 𝘏𝘈𝘊𝘌𝘙𝘓𝘖 𝘛𝘖𝘋𝘖 𝘠𝘖!? 𝘠𝘰 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘮𝘦 𝘦𝘯𝘤𝘢𝘳𝘨𝘢𝘳é 𝘥𝘦 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘳𝘭𝘰 𝘺 𝘩𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘱𝘢𝘨𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘦. 𝘚𝘦𝘢 𝘮𝘪 𝘴𝘶𝘱𝘶𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘢𝘯𝘰 𝘰 𝘯𝘰; 𝘷𝘰𝘺 𝘢 𝘮𝘢𝘵𝘢𝘳𝘭𝘰 𝘺 𝘢𝘳𝘳𝘢𝘯𝘤𝘢𝘳𝘭𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘩𝘶𝘦𝘷𝘰𝘴. ────

    Santiago le debe una gran cantidad de dinero a su "hermana". [?]

    ||• También si gustan rolcito con San no duden en decírmelo. Solo tengan en cuenta que es una lesbiana malhumorada a veces, pero buena onda. (?)
    ──── 𝑃𝑟𝑜𝑏𝑙𝑒𝑚𝑠 𝐵𝑒𝑡𝑤𝑒𝑒𝑛 𝑆𝑖𝑏𝑙𝑖𝑛𝑔𝑠. ──── 𝑆𝑎𝑛 : ──── ¿¡𝘛𝘰𝘥𝘢𝘷í𝘢 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘯 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘢 𝘦𝘴𝘦 𝘩𝘪𝘫𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘶𝘵𝘢!? ¡𝘔𝘐𝘌𝘙𝘋𝘈! ¿¡𝘋𝘌𝘉𝘖 𝘏𝘈𝘊𝘌𝘙𝘓𝘖 𝘛𝘖𝘋𝘖 𝘠𝘖!? 𝘠𝘰 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘮𝘦 𝘦𝘯𝘤𝘢𝘳𝘨𝘢𝘳é 𝘥𝘦 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘳𝘭𝘰 𝘺 𝘩𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘱𝘢𝘨𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘦. 𝘚𝘦𝘢 𝘮𝘪 𝘴𝘶𝘱𝘶𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘢𝘯𝘰 𝘰 𝘯𝘰; 𝘷𝘰𝘺 𝘢 𝘮𝘢𝘵𝘢𝘳𝘭𝘰 𝘺 𝘢𝘳𝘳𝘢𝘯𝘤𝘢𝘳𝘭𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘩𝘶𝘦𝘷𝘰𝘴. ──── Santiago le debe una gran cantidad de dinero a su "hermana". [?] ||• También si gustan rolcito con San no duden en decírmelo. Solo tengan en cuenta que es una lesbiana malhumorada a veces, pero buena onda. (?)
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  • ¿Qué necesitas de mi?
    Hoy no me encuentro de humor.
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  • Hoy estuve de buen humor todo el día, últimamente algo raro en mí jaja.
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  • Ten un cafe , para un dia loco como este y cambiarte para animar nuestras ancias o es humor?
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  • El balcón estaba en silencio, apenas acariciado por la brisa nocturna. Dante se recostaba contra la baranda, con una taza aún tibia entre las manos, dejando que el cansancio del día se deslizara fuera de su cuerpo poco a poco. El cielo estaba despejado; las estrellas brillaban con una claridad que solo aparece cuando el mundo parece haberse detenido.

    —Siempre te gustaron las noches así…

    murmuró con una leve sonrisa, alzando la vista.

    —. Decías que las estrellas escuchaban mejor cuando uno hablaba bajito.

    Suspiró, cerrando los ojos un instante antes de volver a mirar al cielo.

    —Hoy fue largo, mamá. Uno de esos días en los que todo pesa más de la cuenta… reuniones, decisiones, gente que exige respuestas como si yo las tuviera todas.

    rió suavemente, sin humor

    —. A veces me pregunto si tú también te sentías así y nunca lo dijiste.

    Apoyó la frente contra el metal frío del balcón.

    —Pero lo hice bien… creo. No me rendí. Respiré hondo, conté hasta diez, y seguí adelante, como me enseñaste.

    su voz se suavizó

    —. Hubo un momento en que quise salir corriendo, pero pensé en ti… en cómo me mirabas cuando dudaba.

    El viento movió un mechón de su cabello y Dante lo acomodó detrás de la oreja.

    —Estoy cansada, sí… pero también tranquila. Estar aquí, mirando el cielo, hablándote… me recuerda que no estoy sola del todo.

    alzó la taza en un pequeño brindis

    —. Mañana será otro día. Prometo descansar un poco más, ¿sí?

    Sonrió, sincera, dejando que el silencio la envolviera mientras las estrellas seguían brillando, pacientes, como si realmente estuvieran escuchando.
    El balcón estaba en silencio, apenas acariciado por la brisa nocturna. Dante se recostaba contra la baranda, con una taza aún tibia entre las manos, dejando que el cansancio del día se deslizara fuera de su cuerpo poco a poco. El cielo estaba despejado; las estrellas brillaban con una claridad que solo aparece cuando el mundo parece haberse detenido. —Siempre te gustaron las noches así… murmuró con una leve sonrisa, alzando la vista. —. Decías que las estrellas escuchaban mejor cuando uno hablaba bajito. Suspiró, cerrando los ojos un instante antes de volver a mirar al cielo. —Hoy fue largo, mamá. Uno de esos días en los que todo pesa más de la cuenta… reuniones, decisiones, gente que exige respuestas como si yo las tuviera todas. rió suavemente, sin humor —. A veces me pregunto si tú también te sentías así y nunca lo dijiste. Apoyó la frente contra el metal frío del balcón. —Pero lo hice bien… creo. No me rendí. Respiré hondo, conté hasta diez, y seguí adelante, como me enseñaste. su voz se suavizó —. Hubo un momento en que quise salir corriendo, pero pensé en ti… en cómo me mirabas cuando dudaba. El viento movió un mechón de su cabello y Dante lo acomodó detrás de la oreja. —Estoy cansada, sí… pero también tranquila. Estar aquí, mirando el cielo, hablándote… me recuerda que no estoy sola del todo. alzó la taza en un pequeño brindis —. Mañana será otro día. Prometo descansar un poco más, ¿sí? Sonrió, sincera, dejando que el silencio la envolviera mientras las estrellas seguían brillando, pacientes, como si realmente estuvieran escuchando.
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  • ⸻ La conducta de algunos seres es un humor que alimenta la falsedad. Tanta queja por una situación que pueden evitar y como insectos sobre la luz, van por más, son insaciables criaturas necesitadas de aprobación y conflicto.

    Continúen, me entretiene la perfidia que emanan con sus tunicas blancas y corazones rojos.
    ⸻ La conducta de algunos seres es un humor que alimenta la falsedad. Tanta queja por una situación que pueden evitar y como insectos sobre la luz, van por más, son insaciables criaturas necesitadas de aprobación y conflicto. Continúen, me entretiene la perfidia que emanan con sus tunicas blancas y corazones rojos.
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