𝕰𝖑 𝕮𝖗𝖊𝖉𝖔 𝖉𝖊 𝖑𝖆 𝕸𝖊𝖗𝖈𝖊𝖓𝖆𝖗𝖎𝖆
Categoría Suspenso
[ 20:48 / Provincia de Kranzberg / Polonia / Bar "La cuenca de Hierro" / 72 horas después del escape del traidor... ]
* El aire en el interior del bar era una mezcla espesa de humo de tabaco barato, cerveza agria y el olor a metal de los parroquianos que, en su mayoría, llevaban armas ocultas bajo la mesa. Era un lugar donde la ley del gobierno no llegaba y la influencia de la Iglesia se diluía en sombras. En una mesa de un rincón oscuro en casi su totalidad pues había una lámpara que parpadeaba con un zumbido eléctrico molesto, allí sentado estaba el Inquisidor Malachi. Su rostro era una máscara de piedra, sus dedos largos y delgados tamborileaban rítmicamente sobre la madera. en la mesa de atrás así como en la mesa de al lado se encontraban los demás cazadores, estre estos estaba un joven Elijah —con ropa de civil que ocultaba su uniforme de cazador aún impecable bajo sus prendas— su mirada estaba fija en la puerta, intentaba controlar la tensión en sus hombros pero lo cierto era que habían sido tres días tensos y agotadores tras el informe del escape de Varek *
— Oye muchacho... Mantén la calma, muchacho —murmuró uno de los condotieros sin mirarlo, este llegaba a la mesa en que se encontraban con unas cervezas en la mano—. Los de "su clase" huelen el miedo antes de cruzar el umbral hasta el lugar
* Elijah asintió sorprendido, más por como este traía bebidas como si no estuvieran allí en alerta en caso de que las cosas salgan mal que por la advertencia, el joven se ajustaba la empuñadura de su arma bajo el abrigo. Lo siguiente que paso el chico no sabría muy bien cómo describirlo, de pronto, el ruido del bar bajó un par de decibelios aún no una entrada dramática, pero el cambio en la presión del aire indicaban que a quien sea que esperaban ya estaba cerca del lugar ¿Acaso estará molesto? Después de todo venían a negociar un día después del acordado... *
* El aire en el interior del bar era una mezcla espesa de humo de tabaco barato, cerveza agria y el olor a metal de los parroquianos que, en su mayoría, llevaban armas ocultas bajo la mesa. Era un lugar donde la ley del gobierno no llegaba y la influencia de la Iglesia se diluía en sombras. En una mesa de un rincón oscuro en casi su totalidad pues había una lámpara que parpadeaba con un zumbido eléctrico molesto, allí sentado estaba el Inquisidor Malachi. Su rostro era una máscara de piedra, sus dedos largos y delgados tamborileaban rítmicamente sobre la madera. en la mesa de atrás así como en la mesa de al lado se encontraban los demás cazadores, estre estos estaba un joven Elijah —con ropa de civil que ocultaba su uniforme de cazador aún impecable bajo sus prendas— su mirada estaba fija en la puerta, intentaba controlar la tensión en sus hombros pero lo cierto era que habían sido tres días tensos y agotadores tras el informe del escape de Varek *
— Oye muchacho... Mantén la calma, muchacho —murmuró uno de los condotieros sin mirarlo, este llegaba a la mesa en que se encontraban con unas cervezas en la mano—. Los de "su clase" huelen el miedo antes de cruzar el umbral hasta el lugar
* Elijah asintió sorprendido, más por como este traía bebidas como si no estuvieran allí en alerta en caso de que las cosas salgan mal que por la advertencia, el joven se ajustaba la empuñadura de su arma bajo el abrigo. Lo siguiente que paso el chico no sabría muy bien cómo describirlo, de pronto, el ruido del bar bajó un par de decibelios aún no una entrada dramática, pero el cambio en la presión del aire indicaban que a quien sea que esperaban ya estaba cerca del lugar ¿Acaso estará molesto? Después de todo venían a negociar un día después del acordado... *
[ 20:48 / Provincia de Kranzberg / Polonia / Bar "La cuenca de Hierro" / 72 horas después del escape del traidor... ]
* El aire en el interior del bar era una mezcla espesa de humo de tabaco barato, cerveza agria y el olor a metal de los parroquianos que, en su mayoría, llevaban armas ocultas bajo la mesa. Era un lugar donde la ley del gobierno no llegaba y la influencia de la Iglesia se diluía en sombras. En una mesa de un rincón oscuro en casi su totalidad pues había una lámpara que parpadeaba con un zumbido eléctrico molesto, allí sentado estaba el Inquisidor Malachi. Su rostro era una máscara de piedra, sus dedos largos y delgados tamborileaban rítmicamente sobre la madera. en la mesa de atrás así como en la mesa de al lado se encontraban los demás cazadores, estre estos estaba un joven Elijah —con ropa de civil que ocultaba su uniforme de cazador aún impecable bajo sus prendas— su mirada estaba fija en la puerta, intentaba controlar la tensión en sus hombros pero lo cierto era que habían sido tres días tensos y agotadores tras el informe del escape de Varek *
— Oye muchacho... Mantén la calma, muchacho —murmuró uno de los condotieros sin mirarlo, este llegaba a la mesa en que se encontraban con unas cervezas en la mano—. Los de "su clase" huelen el miedo antes de cruzar el umbral hasta el lugar
* Elijah asintió sorprendido, más por como este traía bebidas como si no estuvieran allí en alerta en caso de que las cosas salgan mal que por la advertencia, el joven se ajustaba la empuñadura de su arma bajo el abrigo. Lo siguiente que paso el chico no sabría muy bien cómo describirlo, de pronto, el ruido del bar bajó un par de decibelios aún no una entrada dramática, pero el cambio en la presión del aire indicaban que a quien sea que esperaban ya estaba cerca del lugar ¿Acaso estará molesto? Después de todo venían a negociar un día después del acordado... *
Tipo
Individual
Líneas
Cualquier línea
Estado
Disponible