• Después de la purga
    Fandom Cualquiera
    Categoría Fantasía
    -La última plegaria había muerto horas atrás y el se había encargado de ello, no la termino con paz, ni con redención, solamente la termino acompañada de gritos, fuego y sangre-

    -La antigua guarida de aquella secta permanecía en silencio por primera vez en años, las paredes ennegrecidas aún conservaban símbolos trazados con sangre seca, los altares estaban destruidos, las reliquias profanas reducidas a fragmentos humeantes y el hedor de ceniza, hierro y carne quemada se aferraba al aire como una maldición incapaz de aceptar su final-

    -y al último, en medio de aquel santuario roto, aquel cazador esperaba, sentado sobre los escalones de piedra que conducían al altar principal, la espada permanecía clavada a su lado, mientras que un pequeño río de sangre descendía por uno de los bordes de aquella escalera, La hoja de su espada seguía teñida de rojo, demasiado rojo, sangre de fanáticos, sangre de asesinos, sangre de inocentes, todas cubriendo la misma hoja-

    -Su mirada permanecía fija en aquella espada, como si aún pudiera distinguir que gota de ese rojo correspondía a quien, el cansancio pesaba sobre cada músculo de su cuerpo, esa armadura estaba marcada por golpes, su capa rasgada y las vendas improvisadas bajo el acero comenzaban a empaparse nuevamente, pero no era el dolor físico lo que lo mantenía inmóvil, Era el recuerdo, los poseídos, los rostros y las súplicas-

    -Aquellos hombres y mujeres consumidos por aquella presencia desconocida que había anidado en el corazón de la secta, algunos habían atacado, otros habían llorado mientras atacaban y otros suplicaron ayuda mientras sus propios cuerpos se movían contra su voluntad-

    -Y él...los había matado igualmente, bondrewd cerró los ojos por un instante, soltando un suave murmullo, casi queriendo terminar con aquel silencio -

    Los hombres mienten.. y los demonios también...

    -Su mano descansó sobre el pomo de la espada-

    Pero la sangre nunca lo hace....será que no somos tan diferentes....

    -El silencio volvió a llenar la sala, antes de que nuevamente el silencio fuera roto, está vez por una risa, una pequeña y lejana, haciendo que Abriera los ojos nuevamente -

    -Al otro extremo del salón, dentro de un salón protegido por pesadas y grandes puertas, varios niños permanecían agrupados alrededor de una de las mujeres rescatadas. Algunos dormían, otros hablaban en voz baja y uno de ellos sostenía una manta demasiado grande para su cuerpo, estaban vivos, Asustados, Confundidos, pero vivos y apesar del escenario uno de ellos a un había encontrado un momento para poder reír nuevamente -

    -Bondrewd observó la escena durante varios segundos, sin intervenir, simplemente vigilando, como un guardián cansado que aún se niega a abandonar su puesto, porque sabía algo que ellos todavía no, el miedo no desaparecía cuando terminaba la batalla, la verdadera lucha comenzaba después, cuando había que aprender a vivir nuevamente, cuando había que recordar quién eras antes del horror, cuando el silencio regresaba y obligaba a pensar-

    -El inquisidor apoyó ambos brazos sobre las rodillas, con la cabeza inclinada y la mirada perdida entre las sombras del templo destruido, esperando a que llegara la Orden, a que comenzara la purificación, a que las paredes fueran derribadas, a que las cenizas cubrieran los últimos restos de aquella corrupción-

    -Y mientras tanto...Permaneció allí, cubierto de sangre ajena, vigilando a los supervivientes, Solo, cansado pero despierto, porque aquella noche no necesitaban un verdugo, necesitaban un guardián que cuidase aquellos pequeños rastros de inocencia y humanidad que quedaban a un entre los inocentes y por unas horas más el seguiría siendo aquel guardian-
    -La última plegaria había muerto horas atrás y el se había encargado de ello, no la termino con paz, ni con redención, solamente la termino acompañada de gritos, fuego y sangre- -La antigua guarida de aquella secta permanecía en silencio por primera vez en años, las paredes ennegrecidas aún conservaban símbolos trazados con sangre seca, los altares estaban destruidos, las reliquias profanas reducidas a fragmentos humeantes y el hedor de ceniza, hierro y carne quemada se aferraba al aire como una maldición incapaz de aceptar su final- -y al último, en medio de aquel santuario roto, aquel cazador esperaba, sentado sobre los escalones de piedra que conducían al altar principal, la espada permanecía clavada a su lado, mientras que un pequeño río de sangre descendía por uno de los bordes de aquella escalera, La hoja de su espada seguía teñida de rojo, demasiado rojo, sangre de fanáticos, sangre de asesinos, sangre de inocentes, todas cubriendo la misma hoja- -Su mirada permanecía fija en aquella espada, como si aún pudiera distinguir que gota de ese rojo correspondía a quien, el cansancio pesaba sobre cada músculo de su cuerpo, esa armadura estaba marcada por golpes, su capa rasgada y las vendas improvisadas bajo el acero comenzaban a empaparse nuevamente, pero no era el dolor físico lo que lo mantenía inmóvil, Era el recuerdo, los poseídos, los rostros y las súplicas- -Aquellos hombres y mujeres consumidos por aquella presencia desconocida que había anidado en el corazón de la secta, algunos habían atacado, otros habían llorado mientras atacaban y otros suplicaron ayuda mientras sus propios cuerpos se movían contra su voluntad- -Y él...los había matado igualmente, bondrewd cerró los ojos por un instante, soltando un suave murmullo, casi queriendo terminar con aquel silencio - Los hombres mienten.. y los demonios también... -Su mano descansó sobre el pomo de la espada- Pero la sangre nunca lo hace....será que no somos tan diferentes.... -El silencio volvió a llenar la sala, antes de que nuevamente el silencio fuera roto, está vez por una risa, una pequeña y lejana, haciendo que Abriera los ojos nuevamente - -Al otro extremo del salón, dentro de un salón protegido por pesadas y grandes puertas, varios niños permanecían agrupados alrededor de una de las mujeres rescatadas. Algunos dormían, otros hablaban en voz baja y uno de ellos sostenía una manta demasiado grande para su cuerpo, estaban vivos, Asustados, Confundidos, pero vivos y apesar del escenario uno de ellos a un había encontrado un momento para poder reír nuevamente - -Bondrewd observó la escena durante varios segundos, sin intervenir, simplemente vigilando, como un guardián cansado que aún se niega a abandonar su puesto, porque sabía algo que ellos todavía no, el miedo no desaparecía cuando terminaba la batalla, la verdadera lucha comenzaba después, cuando había que aprender a vivir nuevamente, cuando había que recordar quién eras antes del horror, cuando el silencio regresaba y obligaba a pensar- -El inquisidor apoyó ambos brazos sobre las rodillas, con la cabeza inclinada y la mirada perdida entre las sombras del templo destruido, esperando a que llegara la Orden, a que comenzara la purificación, a que las paredes fueran derribadas, a que las cenizas cubrieran los últimos restos de aquella corrupción- -Y mientras tanto...Permaneció allí, cubierto de sangre ajena, vigilando a los supervivientes, Solo, cansado pero despierto, porque aquella noche no necesitaban un verdugo, necesitaban un guardián que cuidase aquellos pequeños rastros de inocencia y humanidad que quedaban a un entre los inocentes y por unas horas más el seguiría siendo aquel guardian-
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  • Una mañana tranquila
    Fandom Cualquiera
    Categoría Slice of Life
    - La ciudad despertaba despacio, el ruido del tráfico aún era lejano, amortiguado por la distancia y por el murmullo constante de las hojas agitadas por la brisa de la mañana, mientras que los primeros rayos del sol atravesaban las copas de los árboles, proyectando manchas doradas sobre los senderos del parque-

    -aquel detective caminaba sin prisa, por primera vez en varias semanas no llevaba una carpeta bajo el brazo ni una radio escupiendo órdenes en su oído, el último informe había quedado sobre el escritorio de la comisaría apenas una hora antes de su hora de salida, en el se relataba todo lo que había pasado en esas semanas, las persecuciones, las pistas, los moteles baratos en dónde se tuvo quedar y el arresto de aquel asesino que estuvo persiguiendo, aquel reporte quedó acompañado por una taza de café olvidada y una promesa poco convincente hacia su jefe "no se preocupe voy a descansar"-

    -terminó sentándose en uno de los bancos cercanos al estanque, la madera crujió levemente bajo su peso, el cansancio era visible, No el agotamiento físico de una noche sin dormir, sino uno más profundo. acumulado y viejo, De esos que se instalan detrás de los ojos y aprenden a vivir ahí-

    -Sacaria una cigarrera metálica del bolsillo interior de la chaqueta, la abrió, tomó un cigarrillo y lo encendió-

    -Durante unos segundos observó la pequeña llama antes de apagar el encendedor con un chasquido seco, la primera bocanada escapó lentamente de entre sus labios, Y después de tantos meses fue diferente, no fumaba para mantenerse despierto o para mantener su cabeza centrada y ordenar pruebas o soportar fotografías de escenas del crimen durante horas...-

    -esta vez fue solo porque la mañana era tranquila, porque el aire olía a césped húmedo, porque el sonido del agua golpeando suavemente la fuente resultaba agradable, por una vez, no había nadie gritando su nombre por la radio o si quiera el sonido de la estética de esos viejos radios-

    -Bondrewd apoyó un brazo sobre el respaldo del banco y cerró los ojos durante un instante, Cuando volvió a abrirlos, dejó escapar una pequeña nube de humo hacia el cielo despejado-

    Supongo que aún recuerdo cómo se siente una mañana normal...

    -Murmuró para sí mismo, mientras la frase quedó suspendida en el aire junto al humo del cigarrillo Y por primera vez en mucho tiempo, el detective no parecía estar buscando un criminal, solo un momento de paz, uno que cualquiera era libre de interrumpir-
    - La ciudad despertaba despacio, el ruido del tráfico aún era lejano, amortiguado por la distancia y por el murmullo constante de las hojas agitadas por la brisa de la mañana, mientras que los primeros rayos del sol atravesaban las copas de los árboles, proyectando manchas doradas sobre los senderos del parque- -aquel detective caminaba sin prisa, por primera vez en varias semanas no llevaba una carpeta bajo el brazo ni una radio escupiendo órdenes en su oído, el último informe había quedado sobre el escritorio de la comisaría apenas una hora antes de su hora de salida, en el se relataba todo lo que había pasado en esas semanas, las persecuciones, las pistas, los moteles baratos en dónde se tuvo quedar y el arresto de aquel asesino que estuvo persiguiendo, aquel reporte quedó acompañado por una taza de café olvidada y una promesa poco convincente hacia su jefe "no se preocupe voy a descansar"- -terminó sentándose en uno de los bancos cercanos al estanque, la madera crujió levemente bajo su peso, el cansancio era visible, No el agotamiento físico de una noche sin dormir, sino uno más profundo. acumulado y viejo, De esos que se instalan detrás de los ojos y aprenden a vivir ahí- -Sacaria una cigarrera metálica del bolsillo interior de la chaqueta, la abrió, tomó un cigarrillo y lo encendió- -Durante unos segundos observó la pequeña llama antes de apagar el encendedor con un chasquido seco, la primera bocanada escapó lentamente de entre sus labios, Y después de tantos meses fue diferente, no fumaba para mantenerse despierto o para mantener su cabeza centrada y ordenar pruebas o soportar fotografías de escenas del crimen durante horas...- -esta vez fue solo porque la mañana era tranquila, porque el aire olía a césped húmedo, porque el sonido del agua golpeando suavemente la fuente resultaba agradable, por una vez, no había nadie gritando su nombre por la radio o si quiera el sonido de la estética de esos viejos radios- -Bondrewd apoyó un brazo sobre el respaldo del banco y cerró los ojos durante un instante, Cuando volvió a abrirlos, dejó escapar una pequeña nube de humo hacia el cielo despejado- Supongo que aún recuerdo cómo se siente una mañana normal... -Murmuró para sí mismo, mientras la frase quedó suspendida en el aire junto al humo del cigarrillo Y por primera vez en mucho tiempo, el detective no parecía estar buscando un criminal, solo un momento de paz, uno que cualquiera era libre de interrumpir-
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  • *Sin un plan en mente simplemente me siento cerca de un árbol en un parque. El día es lluvioso. La sensación de cómo las gotas atraviesan mi cuerpo espectral da algo de cosquillas*

    -Bueno hoy voy a... Voy a... La verdad es que no tengo ningún plan. Ni ganas de entrenar hoy mis poderes. Supongo que me quedaré aquí. Veré que es lo que hace la gente que pasa. Dudo que alguien pueda verme. Aunque agradecería que alguien lo hiciera y no saliera corriendo. Que se quedará y charlaramos un rato.
    *Sin un plan en mente simplemente me siento cerca de un árbol en un parque. El día es lluvioso. La sensación de cómo las gotas atraviesan mi cuerpo espectral da algo de cosquillas* -Bueno hoy voy a... Voy a... La verdad es que no tengo ningún plan. Ni ganas de entrenar hoy mis poderes. Supongo que me quedaré aquí. Veré que es lo que hace la gente que pasa. Dudo que alguien pueda verme. Aunque agradecería que alguien lo hiciera y no saliera corriendo. Que se quedará y charlaramos un rato.
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  • ༒ 𝕮𝖎𝖓𝖎𝖘 𝕽𝖔𝖘𝖆.

    La tormenta había cesado apenas unos minutos antes de que Odette cruzara el arco de piedra que marcaba la entrada a la ciudad.

    Las calles permanecían húmedas, brillando tenuemente bajo la luz de los faroles. El barro se adhería a los bajos de su falda negra mientras avanzaba sin prisa entre comerciantes agotados y mendigos que evitaban levantar la vista. El aroma a humo, cerveza agria y madera mojada impregnaba el aire nocturno.

    Al fondo de la calle principal, una vieja taberna aún permanecía abierta.

    Un letrero oxidado colgaba sobre la puerta balanceándose con el viento: El Cuervo Tuerto.

    Desde dentro escapaban risas toscas, el sonido de jarras golpeando mesas y una melodía mal tocada por algún bardo ebrio.

    Odette se detuvo frente a la entrada un instante.

    Luego empujó la puerta.

    El calor del interior la envolvió de golpe junto con el olor denso a sudor, alcohol y carne cocida. Algunos hombres giraron la cabeza apenas lo suficiente para observar a la extraña mujer de negro entrar bajo la tenue iluminación rojiza.

    Ella solo caminó hasta una mesa apartada, cerca de la pared, donde las sombras ocultaban parcialmente su rostro bajo la capucha oscura.

    El tabernero se aproximó limpiándose las manos en un trapo sucio.

    —¿Qué va a ordenar, hermana? —preguntó con cierta cautela al notar los pequeños frascos colgando de su cinturón.

    —Vino caliente. Y algo de pan, si aún queda.— respondió Odette con voz tranquila.

    El hombre arqueó una ceja.
    No parecía una monja pero tampoco deseaba hacer preguntas.

    Se alejó murmurando para sí mismo.

    La taberna continuó con su ruido habitual.
    Risas, Insultos, una pelea contenida apenas por la borrachera de los involucrados.

    Hasta que la puerta se abrió violentamente.

    Un hombre irrumpió empapado por la lluvia.

    Tropezó apenas cruzar el umbral y cayó de rodillas sobre el suelo. Respiraba agitado. Los ojos abiertos de par en par. Como si hubiese corrido huyendo de algo invisible.

    —¡La vi!— gritó con la voz quebrada.

    Nadie respondió al principio.
    Algunos soltaron risas cansadas.

    —Otra vez no, Edwin...— dijo entre dientes alguien que aparentemente lo conocía desde una mesa.

    Pero el hombre comenzó a señalar desesperadamente hacia las calles exteriores.

    —¡La Santa de los Venenos! ¡La vi en el bosque viejo! ¡Juro por Dios que era ella!

    La taberna estalló en carcajadas.

    —¿La bruja del luto?
    —Ese idiota volvió a beber aguardiente barato.
    —¿No se suponía que estaba muerta?

    Pero el hombre no reía... Temblaba.

    —¡No estaba muerta! ¡La vi caminar entre los árboles! ¡Las serpientes la seguían! ¡Y había cuerpos colgados cerca del río! ¡Hombres enfermos! ¡Todos con flores negras en la boca!

    Algunas risas comenzaron a apagarse.

    Incluso el bardo dejó de tocar.

    Edwin tragó saliva con dificultad.

    —Y entonces ella me miró...

    Un silencio incómodo recorrió la taberna.

    —¿Y cómo sabes que era “La Santa”?— preguntó finalmente el tabernero.

    Edwin señaló con mano temblorosa hacia el fondo del local, directamente hacia Odette.

    —Porque tenía esos mismos ojos.

    El silencio cayó de golpe.

    Varias miradas se clavaron lentamente sobre la mujer de negro.

    La tenue vela de su mesa iluminaba apenas su expresión serena mientras sostenía entre los dedos la taza de vino caliente que acababan de servirle.

    Entonces levantó la vista hacia el hombre.
    Y sonrió... No una sonrisa cálida, sino algo mucho peor: Una expresión tranquila, condescendiente.
    Como la de alguien que escucha a un niño describir un mal sueño que resulta ser completamente real.

    El hombre retrocedió horrorizado.

    —No... no...— balbuceó.

    Odette lentamente retiró la capucha que cubría su cabeza.

    —Deberías dejar de correr bajo la lluvia... Podrías enfermar.
    ༒ 𝕮𝖎𝖓𝖎𝖘 𝕽𝖔𝖘𝖆. La tormenta había cesado apenas unos minutos antes de que Odette cruzara el arco de piedra que marcaba la entrada a la ciudad. Las calles permanecían húmedas, brillando tenuemente bajo la luz de los faroles. El barro se adhería a los bajos de su falda negra mientras avanzaba sin prisa entre comerciantes agotados y mendigos que evitaban levantar la vista. El aroma a humo, cerveza agria y madera mojada impregnaba el aire nocturno. Al fondo de la calle principal, una vieja taberna aún permanecía abierta. Un letrero oxidado colgaba sobre la puerta balanceándose con el viento: El Cuervo Tuerto. Desde dentro escapaban risas toscas, el sonido de jarras golpeando mesas y una melodía mal tocada por algún bardo ebrio. Odette se detuvo frente a la entrada un instante. Luego empujó la puerta. El calor del interior la envolvió de golpe junto con el olor denso a sudor, alcohol y carne cocida. Algunos hombres giraron la cabeza apenas lo suficiente para observar a la extraña mujer de negro entrar bajo la tenue iluminación rojiza. Ella solo caminó hasta una mesa apartada, cerca de la pared, donde las sombras ocultaban parcialmente su rostro bajo la capucha oscura. El tabernero se aproximó limpiándose las manos en un trapo sucio. —¿Qué va a ordenar, hermana? —preguntó con cierta cautela al notar los pequeños frascos colgando de su cinturón. —Vino caliente. Y algo de pan, si aún queda.— respondió Odette con voz tranquila. El hombre arqueó una ceja. No parecía una monja pero tampoco deseaba hacer preguntas. Se alejó murmurando para sí mismo. La taberna continuó con su ruido habitual. Risas, Insultos, una pelea contenida apenas por la borrachera de los involucrados. Hasta que la puerta se abrió violentamente. Un hombre irrumpió empapado por la lluvia. Tropezó apenas cruzar el umbral y cayó de rodillas sobre el suelo. Respiraba agitado. Los ojos abiertos de par en par. Como si hubiese corrido huyendo de algo invisible. —¡La vi!— gritó con la voz quebrada. Nadie respondió al principio. Algunos soltaron risas cansadas. —Otra vez no, Edwin...— dijo entre dientes alguien que aparentemente lo conocía desde una mesa. Pero el hombre comenzó a señalar desesperadamente hacia las calles exteriores. —¡La Santa de los Venenos! ¡La vi en el bosque viejo! ¡Juro por Dios que era ella! La taberna estalló en carcajadas. —¿La bruja del luto? —Ese idiota volvió a beber aguardiente barato. —¿No se suponía que estaba muerta? Pero el hombre no reía... Temblaba. —¡No estaba muerta! ¡La vi caminar entre los árboles! ¡Las serpientes la seguían! ¡Y había cuerpos colgados cerca del río! ¡Hombres enfermos! ¡Todos con flores negras en la boca! Algunas risas comenzaron a apagarse. Incluso el bardo dejó de tocar. Edwin tragó saliva con dificultad. —Y entonces ella me miró... Un silencio incómodo recorrió la taberna. —¿Y cómo sabes que era “La Santa”?— preguntó finalmente el tabernero. Edwin señaló con mano temblorosa hacia el fondo del local, directamente hacia Odette. —Porque tenía esos mismos ojos. El silencio cayó de golpe. Varias miradas se clavaron lentamente sobre la mujer de negro. La tenue vela de su mesa iluminaba apenas su expresión serena mientras sostenía entre los dedos la taza de vino caliente que acababan de servirle. Entonces levantó la vista hacia el hombre. Y sonrió... No una sonrisa cálida, sino algo mucho peor: Una expresión tranquila, condescendiente. Como la de alguien que escucha a un niño describir un mal sueño que resulta ser completamente real. El hombre retrocedió horrorizado. —No... no...— balbuceó. Odette lentamente retiró la capucha que cubría su cabeza. —Deberías dejar de correr bajo la lluvia... Podrías enfermar.
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  • Hoy en "ALBUMES CON EL TIO JERO"

    IN FLAMES - "Whoracle" (1997)

    Género: Death Metal Melódico.

    "Una de las bandas más importantes de la escena de Gotemburgo en Suecia que mezcla la enorme fiereza y brutalidad del Death Metal, con afinaciones bajas y voces guturales cortesía del señor Anders Friden, mezclado con melodías accesibles y consonantes como las guitarras armonizadas a lo Iron Maiden o Judas Priest. Un álbum que también explora con elementos acústicos con guitarras de ese tipo, que le dan un toque mucho más llevadero y también es una buena puerta de entrada a quienes no están acostumbrados al metal de corte un poco más extremo. Un balance entre lo melódico y lo bestial que encuentra un equilibrio exquisito. Muy recomendable si gustas de este tipo de música Pero aún no exploras las facetas más potentes."

    "En materia de Rol podría servir netamente para escenas de batallas intensas, sobre todo con las canciones más filosas y rápidas."

    Canciones destacadas:
    "Jotun"
    "Food for The Gods."
    "Morphing into Primal."
    "Episode 666."

    https://youtu.be/cwBmH99Kt8A?si=I2Re-EOxC6ddg-HM
    Hoy en "ALBUMES CON EL TIO JERO" 😎💀 IN FLAMES - "Whoracle" (1997) Género: Death Metal Melódico. "Una de las bandas más importantes de la escena de Gotemburgo en Suecia que mezcla la enorme fiereza y brutalidad del Death Metal, con afinaciones bajas y voces guturales cortesía del señor Anders Friden, mezclado con melodías accesibles y consonantes como las guitarras armonizadas a lo Iron Maiden o Judas Priest. Un álbum que también explora con elementos acústicos con guitarras de ese tipo, que le dan un toque mucho más llevadero y también es una buena puerta de entrada a quienes no están acostumbrados al metal de corte un poco más extremo. Un balance entre lo melódico y lo bestial que encuentra un equilibrio exquisito. Muy recomendable si gustas de este tipo de música Pero aún no exploras las facetas más potentes." "En materia de Rol podría servir netamente para escenas de batallas intensas, sobre todo con las canciones más filosas y rápidas." Canciones destacadas: "Jotun" "Food for The Gods." "Morphing into Primal." "Episode 666." https://youtu.be/cwBmH99Kt8A?si=I2Re-EOxC6ddg-HM
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  • Ah. Ya empezó a llover… Ya era hora. -Atrapa gotas con la lengua sin que nadie la vea-
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  • El joven cura atravesó durante horas caminos olvidados, montado sobre una vieja motocicleta que rugía entre las inmensas estepas secas y las montañas interminables. El abrigo rojo, cubierto de polvo y tierra, ondeaba detrás de él como una bandera desgastada, mientras la maleta atada al costado del vehículo golpeaba suavemente con cada desnivel del terreno.

    El sol caía justo en el momento más cruel del día, aplastando el horizonte bajo una luz blanca y agotadora. El aire parecía arder dentro de sus pulmones; incluso respirar se volvía pesado. El sudor descendía por su cuello y empapaba el viejo cuello clerical que todavía conservaba, como un recuerdo obstinado de la vida que intentaba abandonar.

    Finalmente detuvo la motocicleta junto a una formación rocosa elevada, una especie de plataforma natural abierta hacia el vacío del paisaje. El motor murió lentamente hasta quedar en silencio absoluto. Entonces todo quedó quieto.

    El joven avanzó unos pasos y se sentó al borde de la piedra caliente, apoyando los brazos sobre las rodillas mientras el viento seco agitaba su cabello oscuro. Frente a él se extendía una cordillera gigantesca e impoluta: montañas de puntas blancas que atravesaban las nubes como cuchillas celestiales, intactas, lejanas, indiferentes al dolor humano. Solo el viento. Solo el horizonte infinito. Y las cenizas de su amada descansando dentro de la maleta, esperando encontrar un lugar digno bajo aquel cielo inmenso.
    El joven cura atravesó durante horas caminos olvidados, montado sobre una vieja motocicleta que rugía entre las inmensas estepas secas y las montañas interminables. El abrigo rojo, cubierto de polvo y tierra, ondeaba detrás de él como una bandera desgastada, mientras la maleta atada al costado del vehículo golpeaba suavemente con cada desnivel del terreno. El sol caía justo en el momento más cruel del día, aplastando el horizonte bajo una luz blanca y agotadora. El aire parecía arder dentro de sus pulmones; incluso respirar se volvía pesado. El sudor descendía por su cuello y empapaba el viejo cuello clerical que todavía conservaba, como un recuerdo obstinado de la vida que intentaba abandonar. Finalmente detuvo la motocicleta junto a una formación rocosa elevada, una especie de plataforma natural abierta hacia el vacío del paisaje. El motor murió lentamente hasta quedar en silencio absoluto. Entonces todo quedó quieto. El joven avanzó unos pasos y se sentó al borde de la piedra caliente, apoyando los brazos sobre las rodillas mientras el viento seco agitaba su cabello oscuro. Frente a él se extendía una cordillera gigantesca e impoluta: montañas de puntas blancas que atravesaban las nubes como cuchillas celestiales, intactas, lejanas, indiferentes al dolor humano. Solo el viento. Solo el horizonte infinito. Y las cenizas de su amada descansando dentro de la maleta, esperando encontrar un lugar digno bajo aquel cielo inmenso.
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  • [después de haber estado con aquel gigante de antes ahora el general se encontraba caminando sobre continentes que flotaban sobre el vacío los cuales conectaban entre si atravez de puentes, cada uno de estos continentes tenia algo en común y era aquellos relojes de arena que de a poco se agotaban por la parte superior, estos relojes marcaban el tiempo restante que le quedaba al general dentro de la dimensión]

    Supongo que perdí mucho tiempo con aquel gigante pero ahora que lo veo bien la arena de esos relojes se mueve a un ritmo más lento que antes, ¿Alguien manipuló su velocidad? Dudo mucho que haya sido el maestro al que vine a ver.. no tendría sentido que el usará sus poderes para algo que no lo beneficia.

    •tras una larga caminata entre los continentes el general llego a un templo donde un misterioso portal lo esperaba estando activado, esto provocó desconfianza en el general pues todo estaba siendo muy raro•

    ¿Porque está activo? Se supone que debería ser yo el que averigüe como abrirlo.. esto me da mala espina.

    •despues de pensarlo un rato el general ingreso al portal siendo llevado hacia un lugar muy diferente, se veía al fondo un reloj inclinado rodeado por libros flotantes y bajo sus pies había agua inundando un enorme puente, pero lo más extraño fue cuando el general dirigió su mirada adelante notando la silueta de alguien que se acercó hacia el general hasta dejarse ver bien•

    Maestro: así que tu eres el general Deimos Ain ¿No es así? Te estuve esperando e incluso decidí brindarte algo de ayuda para que llegarás a tiempo

    Ya veo así que tu eres uno de los maestros al que todos conocen como el legendario demonio relojero, dicen que dominas todo lo que tenga que ver con el tiempo.

    Maestro: puedo incluso ver el futuro y pasado lo cual me ayudó a saber el motivo de porque decidiste venir, déjame decirte que me parece algo patético que decidas volverte más fuerte solo por una pelea pérdida.. tuviste una batalla de 3 contra 1 ¿Eso no te hace sentir orgulloso?

    ¿Orgulloso? Que un demonio sea derrotado la raza de las diosas no es nada orgulloso.

    Maestro: si esa es tu forma de pensar entonces no te entrenaré por voluntad mía.. tendrás que derrotarme en una batalla para ganartelo

    Será un honor pelear contra uno de los poderosos maestros ¡Hagámoslo!

    •asi fue como la batalla inicio, el general esquivaba manecillas de reloj que eran arrojadas hacia el como cuchillas para luego lanzarse a atacar al maestro el cual usando su visión futura lograba esquivar los ataques del general como si nada y hacia que el tiempo se congele para poder atacarlo con facilidad•

    [Está fue una batalla que duraría más de 10 rondas donde el general siempre era derrotado ante los poderes del relojero pero gracias a su deseo por conseguir más poder este se levantaba y seguía sin parar provocando que el combate se siguiera estirando]
    [después de haber estado con aquel gigante de antes ahora el general se encontraba caminando sobre continentes que flotaban sobre el vacío los cuales conectaban entre si atravez de puentes, cada uno de estos continentes tenia algo en común y era aquellos relojes de arena que de a poco se agotaban por la parte superior, estos relojes marcaban el tiempo restante que le quedaba al general dentro de la dimensión] Supongo que perdí mucho tiempo con aquel gigante pero ahora que lo veo bien la arena de esos relojes se mueve a un ritmo más lento que antes, ¿Alguien manipuló su velocidad? Dudo mucho que haya sido el maestro al que vine a ver.. no tendría sentido que el usará sus poderes para algo que no lo beneficia. •tras una larga caminata entre los continentes el general llego a un templo donde un misterioso portal lo esperaba estando activado, esto provocó desconfianza en el general pues todo estaba siendo muy raro• ¿Porque está activo? Se supone que debería ser yo el que averigüe como abrirlo.. esto me da mala espina. •despues de pensarlo un rato el general ingreso al portal siendo llevado hacia un lugar muy diferente, se veía al fondo un reloj inclinado rodeado por libros flotantes y bajo sus pies había agua inundando un enorme puente, pero lo más extraño fue cuando el general dirigió su mirada adelante notando la silueta de alguien que se acercó hacia el general hasta dejarse ver bien• Maestro: así que tu eres el general Deimos Ain ¿No es así? Te estuve esperando e incluso decidí brindarte algo de ayuda para que llegarás a tiempo Ya veo así que tu eres uno de los maestros al que todos conocen como el legendario demonio relojero, dicen que dominas todo lo que tenga que ver con el tiempo. Maestro: puedo incluso ver el futuro y pasado lo cual me ayudó a saber el motivo de porque decidiste venir, déjame decirte que me parece algo patético que decidas volverte más fuerte solo por una pelea pérdida.. tuviste una batalla de 3 contra 1 ¿Eso no te hace sentir orgulloso? ¿Orgulloso? Que un demonio sea derrotado la raza de las diosas no es nada orgulloso. Maestro: si esa es tu forma de pensar entonces no te entrenaré por voluntad mía.. tendrás que derrotarme en una batalla para ganartelo Será un honor pelear contra uno de los poderosos maestros ¡Hagámoslo! •asi fue como la batalla inicio, el general esquivaba manecillas de reloj que eran arrojadas hacia el como cuchillas para luego lanzarse a atacar al maestro el cual usando su visión futura lograba esquivar los ataques del general como si nada y hacia que el tiempo se congele para poder atacarlo con facilidad• [Está fue una batalla que duraría más de 10 rondas donde el general siempre era derrotado ante los poderes del relojero pero gracias a su deseo por conseguir más poder este se levantaba y seguía sin parar provocando que el combate se siguiera estirando]
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  • Sabia que el cazador habia llegado de una cacería bastante larga y agotadora. Pero de eso habían pasado casi once horas. Dean Winchester solía decir que un cazador no dormía más de tres horas, pero... o le gustaba dárselas de tipo duro, o la vida en el bunker le habia vuelto más comodo... Asi que, con animo de despertar de buenas maneras al cazador se coloca sobre él en la cama, a horcajadas y cara a cara.

    No puede evitar una sonrisa suave al verlo dormir tan plácidamente. Y casi se siente culpable antes de decir..

    -Deaaaaan....- con voz suave.
    Sabia que el cazador habia llegado de una cacería bastante larga y agotadora. Pero de eso habían pasado casi once horas. [BxbyDriver] solía decir que un cazador no dormía más de tres horas, pero... o le gustaba dárselas de tipo duro, o la vida en el bunker le habia vuelto más comodo... Asi que, con animo de despertar de buenas maneras al cazador se coloca sobre él en la cama, a horcajadas y cara a cara. No puede evitar una sonrisa suave al verlo dormir tan plácidamente. Y casi se siente culpable antes de decir.. -Deaaaaan....- con voz suave.
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  • —La lluvia golpeaba suavemente los enormes ventanales de Thalassa Grand Hotel mientras el reloj del vestíbulo marcaba casi la medianoche.

    A esa hora el hotel permanecía en un silencio y las luces reflejaban sombras largas sobre el mármol oscuro, el sonido distante del océano parecía filtrarse incluso a través de las paredes. Caspian se encontraba sentado en uno de los sillones junto a la recepción vacía mientras revisaba un conjunto de documentos con una expresión seria en su rostro, su saco de color negro aún estaba húmedo debido a la tormenta exterior.

    El incidente de la semana pasada había dejado demasiadas preguntas acerca de los huéspedes desaparecidos y rumores absurdos sobre una extraña criatura vagando por los pasillos, era necesario solucionar aquello cuanto antes y había escuchado de alguien que podría ayudarle a manejar dicha situación, su paciencia se agotaba con cada minuto mientras esperaba con inquietud la llegada de aquel abogado.—

    Baal Morningstar
    —La lluvia golpeaba suavemente los enormes ventanales de Thalassa Grand Hotel mientras el reloj del vestíbulo marcaba casi la medianoche. A esa hora el hotel permanecía en un silencio y las luces reflejaban sombras largas sobre el mármol oscuro, el sonido distante del océano parecía filtrarse incluso a través de las paredes. Caspian se encontraba sentado en uno de los sillones junto a la recepción vacía mientras revisaba un conjunto de documentos con una expresión seria en su rostro, su saco de color negro aún estaba húmedo debido a la tormenta exterior. El incidente de la semana pasada había dejado demasiadas preguntas acerca de los huéspedes desaparecidos y rumores absurdos sobre una extraña criatura vagando por los pasillos, era necesario solucionar aquello cuanto antes y había escuchado de alguien que podría ayudarle a manejar dicha situación, su paciencia se agotaba con cada minuto mientras esperaba con inquietud la llegada de aquel abogado.— [Princeps_Exsecratus]
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