• La brisa nocturna arrastra el hedor del asfalto húmedo y la podredumbre de la ciudad dormida. Llueve, pero hay otro aroma, más dulce, más intenso… el tuyo.

    Hierro y carne caliente, un perfume embriagador que me llama, me guía.

    Te escondes en la penumbra del callejón, respirando con dificultad. La herida late con cada uno de tus jadeos. Puedo oír el goteo lento de tu sangre espesa tocando el suelo.

    Doy un paso y la sombra se deforma a mi alrededor, expandiéndose como una neblina espesa.

    Estoy cerca. Lo sabes. Me sientes con la misma claridad con la que yo siento tu dolor.

    — ¿Sobrevivirás hasta el amanecer?

    Mi voz se desliza por la oscuridad como un susurro viscoso, retorcido de burla, anticipación y amenaza. Un aliento helado roza tu nuca.

    No me ves, pero me sientes.

    Estoy en todas partes.

    Estoy dentro de tu miedo.
    ________________________

    OFF: Rol semi-libre. Busco una victima, no un secuaz ni un cómplice. Si tu intensión es demostrar que tu personaje está más tocado que el mío, no hace falta, te creo. Por favor deja que alguien más responda.
    La brisa nocturna arrastra el hedor del asfalto húmedo y la podredumbre de la ciudad dormida. Llueve, pero hay otro aroma, más dulce, más intenso… el tuyo. Hierro y carne caliente, un perfume embriagador que me llama, me guía. Te escondes en la penumbra del callejón, respirando con dificultad. La herida late con cada uno de tus jadeos. Puedo oír el goteo lento de tu sangre espesa tocando el suelo. Doy un paso y la sombra se deforma a mi alrededor, expandiéndose como una neblina espesa. Estoy cerca. Lo sabes. Me sientes con la misma claridad con la que yo siento tu dolor. — ¿Sobrevivirás hasta el amanecer? Mi voz se desliza por la oscuridad como un susurro viscoso, retorcido de burla, anticipación y amenaza. Un aliento helado roza tu nuca. No me ves, pero me sientes. Estoy en todas partes. Estoy dentro de tu miedo. ________________________ OFF: Rol semi-libre. Busco una victima, no un secuaz ni un cómplice. Si tu intensión es demostrar que tu personaje está más tocado que el mío, no hace falta, te creo. Por favor deja que alguien más responda.
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  • If you wanna come play, you gotta start with us
    And the monsters in our heads,

    We got blood on our hands and you're our revenge
    Do you wanna come play?
    If you wanna come play, you gotta start with us And the monsters in our heads, We got blood on our hands and you're our revenge Do you wanna come play?
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  • Eclipse Conjurado

    Fondo Musical:

    https://www.youtube.com/watch?v=H0vMGJXtTLc

    Emblemático, supremo, tan dadivoso que hasta las golondrinas podían sentirlo relucir de entre todos los entramados. Se mueve como una oruga, ondulante y de presteza acérrima; quién sino como en el cómo equilibrar la grandeza de su ensoñación. Eleva la crucialita de la aurora boreal de su rostro. Las gotas de sus cuencas, de vestimenta de bruna osadía, hieden a incienso y candores incorruptos. La rueda del tiempo cabalga sobre su pelvis, corrompida por los laureles que arropan la estructura de su corporeidad.

    Esa tan ajena a lo casual de las bestias y estrellas, sangre y altares que forman los aromas de su cuerpo.

    Se persigna, se persigna, se persigna. Sus treinta y tres extremidades hacen el amor con la anatomía de esa nieve lluvia, garganta, espalda, mano y sien que son sometidas a la tortura de sus ecos nacientes. Cercenadas sus primeras almas decaen en el pozo del purgatorio, como una cascada sobre el embrollo de sus versales, de tan crecientes crisálidas indistintas de parir a la villanía de sus pensamientos: venideros de su imaginación.

    Ondula, rasga, acalla su mudez. Muge, ladra, bala y su voz no perfora la pared de hierro, porque los cordeles del eclipse que lo ha reclamado como suyo, cala por sus huesos. Los clavos de la esclavitud con la que lo han condenado enciende la llamada de a los más santos soñadores.

    Frialdad inevitable, gala presea que degüella la profundidad de sus espejismos.

    Trocean los más inmolados la veintena de sus dedos; quedan otras docenas más por las que repartir entre las crías que escudan sus amainadas promesas. Crecen sus alabeos de desideratas. Decrecen sus solfeos de liras labradas con huesos de sus costillas.

    Dignifican el conjuro sobre el mural del teatro en el que representa la buena obra por la que ha arribado al equilibrio de ese planeta corrompido por sendos exterminios. Es un príncipe o una princesa, no se sabe cuál, a la espera de su propio yo. Corrompida su doblegues de premura acaudala; los primeros ritos, segundos compases, terceros valses provocan el emerger del coseno de su madre en el centro de las entrañas del mismísimo regente amanecido.

    Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne.

    Equilibrio del conjurado que sostiene el machete sobre la bilis que ensucia sus labiales y el tronco de su garganta. Muge, ladra y bala con la espesura de un rosal, al instante en que encalla en las orillas. Le reciben con la locura anunciada a sus abismos de emancipación. Con canela desdobla los puntos de la playa. Crea y ejecuta empinadas obras maestras.

    Chocan y vibran, vibran y chocan en el terrario donde las mariposas son depuestas en frascos que encierran a sus deseos. Su garganta es cercenada y el manantial decae de entre el clamor de la comedia, que se luce en su ser con inevitables capacidades de ser riego de mantos y otros conjuros, que en la aldea se pueden sopesar como una buena nueva para los más propensos a ser nacimiento de esperanza.

    Gracia de lunares, en Fa sostenida. Equilibrio de pastizales sobre el puente de mis mejillas. Tersura de rostros, soy un príncipe de sueños. Un Ángel clandestino en tiempo de obsidianas. Maltrecho de corazón, ruego por nosotros en este orfanatorio de poetas muertos. Quien a la causa ennoblece sus extremidades, las junta con un entramado de prismas.

    Un sollozo de espinas renace de entre sus piernas. Muge, ladra y bala y la música sostiene el terror de su mente, la que te imagina con tu manzana dorada en el contraes del arrullo de tus labios. Arrullas a los gritos de otros prisioneros que se decapitan a sí mismos, con malsana y crudezas agallas.

    El eclipse que anuncia la prontitud de la mortandad, es una vez y sólo una vez, de amalgamas de otros tantos afluentes de libertad. De santos aparecidos. De santos cercenados. De otros tantos que se dan las manos en amaestra hambruna y que hacen el amor para romper la maldición de valles de crisantemos y cardenales de plata.
    Eclipse Conjurado Fondo Musical: https://www.youtube.com/watch?v=H0vMGJXtTLc Emblemático, supremo, tan dadivoso que hasta las golondrinas podían sentirlo relucir de entre todos los entramados. Se mueve como una oruga, ondulante y de presteza acérrima; quién sino como en el cómo equilibrar la grandeza de su ensoñación. Eleva la crucialita de la aurora boreal de su rostro. Las gotas de sus cuencas, de vestimenta de bruna osadía, hieden a incienso y candores incorruptos. La rueda del tiempo cabalga sobre su pelvis, corrompida por los laureles que arropan la estructura de su corporeidad. Esa tan ajena a lo casual de las bestias y estrellas, sangre y altares que forman los aromas de su cuerpo. Se persigna, se persigna, se persigna. Sus treinta y tres extremidades hacen el amor con la anatomía de esa nieve lluvia, garganta, espalda, mano y sien que son sometidas a la tortura de sus ecos nacientes. Cercenadas sus primeras almas decaen en el pozo del purgatorio, como una cascada sobre el embrollo de sus versales, de tan crecientes crisálidas indistintas de parir a la villanía de sus pensamientos: venideros de su imaginación. Ondula, rasga, acalla su mudez. Muge, ladra, bala y su voz no perfora la pared de hierro, porque los cordeles del eclipse que lo ha reclamado como suyo, cala por sus huesos. Los clavos de la esclavitud con la que lo han condenado enciende la llamada de a los más santos soñadores. Frialdad inevitable, gala presea que degüella la profundidad de sus espejismos. Trocean los más inmolados la veintena de sus dedos; quedan otras docenas más por las que repartir entre las crías que escudan sus amainadas promesas. Crecen sus alabeos de desideratas. Decrecen sus solfeos de liras labradas con huesos de sus costillas. Dignifican el conjuro sobre el mural del teatro en el que representa la buena obra por la que ha arribado al equilibrio de ese planeta corrompido por sendos exterminios. Es un príncipe o una princesa, no se sabe cuál, a la espera de su propio yo. Corrompida su doblegues de premura acaudala; los primeros ritos, segundos compases, terceros valses provocan el emerger del coseno de su madre en el centro de las entrañas del mismísimo regente amanecido. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Equilibrio del conjurado que sostiene el machete sobre la bilis que ensucia sus labiales y el tronco de su garganta. Muge, ladra y bala con la espesura de un rosal, al instante en que encalla en las orillas. Le reciben con la locura anunciada a sus abismos de emancipación. Con canela desdobla los puntos de la playa. Crea y ejecuta empinadas obras maestras. Chocan y vibran, vibran y chocan en el terrario donde las mariposas son depuestas en frascos que encierran a sus deseos. Su garganta es cercenada y el manantial decae de entre el clamor de la comedia, que se luce en su ser con inevitables capacidades de ser riego de mantos y otros conjuros, que en la aldea se pueden sopesar como una buena nueva para los más propensos a ser nacimiento de esperanza. Gracia de lunares, en Fa sostenida. Equilibrio de pastizales sobre el puente de mis mejillas. Tersura de rostros, soy un príncipe de sueños. Un Ángel clandestino en tiempo de obsidianas. Maltrecho de corazón, ruego por nosotros en este orfanatorio de poetas muertos. Quien a la causa ennoblece sus extremidades, las junta con un entramado de prismas. Un sollozo de espinas renace de entre sus piernas. Muge, ladra y bala y la música sostiene el terror de su mente, la que te imagina con tu manzana dorada en el contraes del arrullo de tus labios. Arrullas a los gritos de otros prisioneros que se decapitan a sí mismos, con malsana y crudezas agallas. El eclipse que anuncia la prontitud de la mortandad, es una vez y sólo una vez, de amalgamas de otros tantos afluentes de libertad. De santos aparecidos. De santos cercenados. De otros tantos que se dan las manos en amaestra hambruna y que hacen el amor para romper la maldición de valles de crisantemos y cardenales de plata.
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  • El líquido carmesí resbaló por la comisura de sus labios, Niki en un intento de seducción limpió la gota con el dedo y la llevó a su lengua _Nada mal…_ dijo inclinando la copa con elegancia _¿Quieres un poco?_

    Off: rol por pv, no esperen erp
    El líquido carmesí resbaló por la comisura de sus labios, Niki en un intento de seducción limpió la gota con el dedo y la llevó a su lengua _Nada mal…_ dijo inclinando la copa con elegancia _¿Quieres un poco?_ Off: rol por pv, no esperen erp
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  • Al general Ross le dijeron que si quería ganar la elección debía afeitarse el bigote, pobre iluso.
    Yo con este encanto estoy por poner un pie en la casa blanca.
    Al general Ross le dijeron que si quería ganar la elección debía afeitarse el bigote, pobre iluso. Yo con este encanto estoy por poner un pie en la casa blanca.
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  • Darius
    La maldición de Han .

    " Hijo de David Zeilen él Dragón Negro primigenio Rey Basilio y Ara Han una mujer de la raza Kitsune, guardian del mundo de los espíritus,
    Zet Zeilen es el segundo hijo varón de David, coronado Rey Basilio por poder y no por heredad, se sabe que posee todos los poderes de su padre y aún más,
    Es también por herencia un Kitsune blanco aunque está parte de si mismo es terreno inexplorado para Zet, también su maldición .

    Luna púrpura
    Nairobi .
    En uno de tantos días que el joven Rey Basilio vagaba por la tierra de los humanos se vio abordado por una de sus Feridas, su esposa Nairobi, Kitsune de la Luna, la flor de la muerte, la bruja blanca, sobre nombres muchos, fue tomada por Ferida no por amor, el título le fue otorgado por castigo una vez que intentó matar a Zet y fracaso, para él no había mejor castigo para ella que convertirla en su esposa y someterla a su voluntad y sus placeres, así fue como Nairobi hija de la casa Veluchi se convierte en Ferida, espada y esposa de Darius Zet .
    Poco tiempo después de haberle tomado por mujer y como esposa el joven Basilio como era en su costumbre desapareció, dejo el palacio Basil y a sus esposas en un día y por muchos no regreso, se fue en busca de aventuras, conquistas, amantes y tesoros, pero una sombra le seguía, su Ferida Nairobi, una mujer en años mayor al joven Rey, caminaba sigilosa y ocultaba su presencia y su perfume, él ignoraba su presencia, no lo sabía, a lo lejos la mujer le observa, buscando su oportunidad para hacerlo caer en el sueño de la muerte, mucho rencor le guardaba, resentimiento y odio del más puro .

    Shirakawa
    Japón 1990

    En un pueblo poco desarrollado en un país del continente asiático el Basilio encontró un lugar remoto el cual le gustaba mucho, de árboles de colores, plantas hermosas, bosques extensos y una mujer de cabellos rojos y ojos afinados que le habían cautivado, se decía que en las montañas aledañas habían demonios que se comían a las personas, eso llamo la atención del Dragón, buscaba siempre criaturas fuertes con las cuales combatir a muerte con la intención de pulir sus habilidades y hacerse más fuerte, de paso también liberar el mundo de dicha peste, desgraciadamente y para su mala suerte aquellas criaturas resultaban ser insignificantes para él, Darius es extremo muy poderoso, tanto que ni aún el conoce su propio límite, poco a poco el Basilio se fue cautivando más por la mujer humana de cabellos rojos, mientras tanto Nairobi lo observaba a distancia con celos y deseos de darle muerte, tanto fue la ofensa del Dragón para su Ferida que un día ella dijo en su corazón .

    / Maldito tu y maldita tu heredad yo te castigare .

    Nairobi es una mujer con poderes extraordinarios, su especialidad son las maldiciones, tanto magia oscura como blanca, no tiene límite alguno, en lo profundo de las montañas la mujer prepara algo especial para Darius, espera la luna roja, el aullido del zorro, un día mientras su esposo dormía en cama de la mujer pelirroja ella se acercó, sigilosa, silenciosa, sin que ninguno le viera, como un manto blanco que atraviesa las paredes, no deja huella ni aroma, como fantasma en medio de la noche, ha llevado con sigo un frasco con esencia maldita, con sigilo lo lleva a los labios del Rey Basilio, lo vierte en su boca y desaparece, se aleja tanto y tan rápido como puede .
    Al sentir el extraño líquido en su boca el Basilio despierta y sin intención lo ha tomado todo sin desperdiciar una gota .
    Algo ocurre en su interior, siente como si un fuerte ácido recorre su cuerpo, se adueña de sus venas, se levanta y camina lejos de la choza dejando a la pelirroja dormida en su cama, el Basilio tropieza y cae cerca del arrollo mirando su rostro en las aguas que reflejan su rostro, las antorchas que iluminan el lugar ofrecen luz para verse asi mismo, poco a poco sus cabellos oscuros se vuelven blancos, de su cabeza aparecen orejas peludas y blancas, las colas del Kitsune lentamente van creciendo hasta tomar forma, los ojos rojos del Dragón cambian, como perlas azules que brillan como estrellas así se reflejan en el agua, Darius había tomado su forma natural herencia de la familia Han, se transformó en Kitsune, un hombre con orejas de zorro que sobresalen de su cabellera, colas blancas que se sacuden con violencia, nueve son sus colas, sus manos de varón tienen uñas largas y afiladas como garras, sus colmillos sobresalen de sus labios, y en su mente no tiene otra cosa mas que el deseo de matar, sin control alguno, comienza una masacre sin sentido, cabaña por cabaña, en medio de la noche, derriba las paredes de madera usando su fuerza y golpeando con sus colas las estructuras que son derribadas como castillo de cartas en fuerte viento, todo ser vivo cuánto ve es víctima de su sed de sangre, hombres, mujeres y niños, también animales, todo cuanto vive y ve es asesinado de una forma cruel, los mutila, los toma con sus colas y su fuerza bruta los destroza, les hace pedazos, es luna roja, luna de sangre, un episodio perdido en la historia del joven Basilio, gritos de dolor, llanto de miedo, criaturas que desesperadamente buscan refugio, ninguno tiene salvación, todo lo que él encuentra perece de manera violenta, el pequeño arrollo a la orilla del pueblo se convierte en un río de sangre, cuerpos mutilados y cabañas siendo devoradas por el fuego azul del Basilio adornan un paisaje siniestro, al final solo ha quedado una en pie, la última, aquella cabaña donde dormía la mujer de cabellos rojos, la joven dama no era para nada cobarde, aterrorizada si casi al punto de estar paralizada esperaba al zorro demonio con una katana empuñada, en sus ojos carmesí nacían lágrimas, sus manos temblorosas hacían temblar la hoja afilada que reflejaba la luna sangrienta .

    / Ven por mi !! demonio !!

    La mujer gritaba con desespero a una sombra que lentamente se aproximaba.
    Tenido en sangre, con la mirada perdida y aún con algunos rastros de carne en sus garras, su rostro expresaba una imagen de retorcido placer, bañado en sangre, su pecho y sus prendas son la evidencia de que era él causante aquella masacre, Darius le ve y no siente nada, lo único que desea es jugar con ella hasta que su cuerpo no valga nada .

    Darius La maldición de Han . " Hijo de David Zeilen él Dragón Negro primigenio Rey Basilio y Ara Han una mujer de la raza Kitsune, guardian del mundo de los espíritus, Zet Zeilen es el segundo hijo varón de David, coronado Rey Basilio por poder y no por heredad, se sabe que posee todos los poderes de su padre y aún más, Es también por herencia un Kitsune blanco aunque está parte de si mismo es terreno inexplorado para Zet, también su maldición . Luna púrpura Nairobi . En uno de tantos días que el joven Rey Basilio vagaba por la tierra de los humanos se vio abordado por una de sus Feridas, su esposa Nairobi, Kitsune de la Luna, la flor de la muerte, la bruja blanca, sobre nombres muchos, fue tomada por Ferida no por amor, el título le fue otorgado por castigo una vez que intentó matar a Zet y fracaso, para él no había mejor castigo para ella que convertirla en su esposa y someterla a su voluntad y sus placeres, así fue como Nairobi hija de la casa Veluchi se convierte en Ferida, espada y esposa de Darius Zet . Poco tiempo después de haberle tomado por mujer y como esposa el joven Basilio como era en su costumbre desapareció, dejo el palacio Basil y a sus esposas en un día y por muchos no regreso, se fue en busca de aventuras, conquistas, amantes y tesoros, pero una sombra le seguía, su Ferida Nairobi, una mujer en años mayor al joven Rey, caminaba sigilosa y ocultaba su presencia y su perfume, él ignoraba su presencia, no lo sabía, a lo lejos la mujer le observa, buscando su oportunidad para hacerlo caer en el sueño de la muerte, mucho rencor le guardaba, resentimiento y odio del más puro . Shirakawa Japón 1990 En un pueblo poco desarrollado en un país del continente asiático el Basilio encontró un lugar remoto el cual le gustaba mucho, de árboles de colores, plantas hermosas, bosques extensos y una mujer de cabellos rojos y ojos afinados que le habían cautivado, se decía que en las montañas aledañas habían demonios que se comían a las personas, eso llamo la atención del Dragón, buscaba siempre criaturas fuertes con las cuales combatir a muerte con la intención de pulir sus habilidades y hacerse más fuerte, de paso también liberar el mundo de dicha peste, desgraciadamente y para su mala suerte aquellas criaturas resultaban ser insignificantes para él, Darius es extremo muy poderoso, tanto que ni aún el conoce su propio límite, poco a poco el Basilio se fue cautivando más por la mujer humana de cabellos rojos, mientras tanto Nairobi lo observaba a distancia con celos y deseos de darle muerte, tanto fue la ofensa del Dragón para su Ferida que un día ella dijo en su corazón . / Maldito tu y maldita tu heredad yo te castigare . Nairobi es una mujer con poderes extraordinarios, su especialidad son las maldiciones, tanto magia oscura como blanca, no tiene límite alguno, en lo profundo de las montañas la mujer prepara algo especial para Darius, espera la luna roja, el aullido del zorro, un día mientras su esposo dormía en cama de la mujer pelirroja ella se acercó, sigilosa, silenciosa, sin que ninguno le viera, como un manto blanco que atraviesa las paredes, no deja huella ni aroma, como fantasma en medio de la noche, ha llevado con sigo un frasco con esencia maldita, con sigilo lo lleva a los labios del Rey Basilio, lo vierte en su boca y desaparece, se aleja tanto y tan rápido como puede . Al sentir el extraño líquido en su boca el Basilio despierta y sin intención lo ha tomado todo sin desperdiciar una gota . Algo ocurre en su interior, siente como si un fuerte ácido recorre su cuerpo, se adueña de sus venas, se levanta y camina lejos de la choza dejando a la pelirroja dormida en su cama, el Basilio tropieza y cae cerca del arrollo mirando su rostro en las aguas que reflejan su rostro, las antorchas que iluminan el lugar ofrecen luz para verse asi mismo, poco a poco sus cabellos oscuros se vuelven blancos, de su cabeza aparecen orejas peludas y blancas, las colas del Kitsune lentamente van creciendo hasta tomar forma, los ojos rojos del Dragón cambian, como perlas azules que brillan como estrellas así se reflejan en el agua, Darius había tomado su forma natural herencia de la familia Han, se transformó en Kitsune, un hombre con orejas de zorro que sobresalen de su cabellera, colas blancas que se sacuden con violencia, nueve son sus colas, sus manos de varón tienen uñas largas y afiladas como garras, sus colmillos sobresalen de sus labios, y en su mente no tiene otra cosa mas que el deseo de matar, sin control alguno, comienza una masacre sin sentido, cabaña por cabaña, en medio de la noche, derriba las paredes de madera usando su fuerza y golpeando con sus colas las estructuras que son derribadas como castillo de cartas en fuerte viento, todo ser vivo cuánto ve es víctima de su sed de sangre, hombres, mujeres y niños, también animales, todo cuanto vive y ve es asesinado de una forma cruel, los mutila, los toma con sus colas y su fuerza bruta los destroza, les hace pedazos, es luna roja, luna de sangre, un episodio perdido en la historia del joven Basilio, gritos de dolor, llanto de miedo, criaturas que desesperadamente buscan refugio, ninguno tiene salvación, todo lo que él encuentra perece de manera violenta, el pequeño arrollo a la orilla del pueblo se convierte en un río de sangre, cuerpos mutilados y cabañas siendo devoradas por el fuego azul del Basilio adornan un paisaje siniestro, al final solo ha quedado una en pie, la última, aquella cabaña donde dormía la mujer de cabellos rojos, la joven dama no era para nada cobarde, aterrorizada si casi al punto de estar paralizada esperaba al zorro demonio con una katana empuñada, en sus ojos carmesí nacían lágrimas, sus manos temblorosas hacían temblar la hoja afilada que reflejaba la luna sangrienta . / Ven por mi !! demonio !! La mujer gritaba con desespero a una sombra que lentamente se aproximaba. Tenido en sangre, con la mirada perdida y aún con algunos rastros de carne en sus garras, su rostro expresaba una imagen de retorcido placer, bañado en sangre, su pecho y sus prendas son la evidencia de que era él causante aquella masacre, Darius le ve y no siente nada, lo único que desea es jugar con ella hasta que su cuerpo no valga nada .
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  • «¿𝘼𝙡𝙜𝙪𝙣𝙖 𝙫𝙚𝙯 𝙩𝙚 𝙥𝙧𝙚𝙜𝙪𝙣𝙩𝙖𝙨𝙩𝙚 𝙦𝙪𝙚 𝙨𝙚 𝙨𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙖𝙡𝙗𝙚𝙧𝙜𝙖𝙧 𝙪𝙣 𝙙𝙞𝙤𝙨 𝙚𝙣 𝙚𝙡 𝙥𝙚𝙘𝙝𝙤?
    Te ahorro la fantasía:
    𝘓𝘰𝘴 𝘋𝘪𝘰𝘴𝘦𝘴 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪𝘵𝘢𝘯. 𝘐𝘯𝘧𝘦𝘴𝘵𝘢𝘯.
    Como raíces en un cementerio humano, se enredan en los huesos de quien los invoca y florecen en su carne.
    𝘕𝘰 𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘶𝘯𝘥𝘢𝘴, 𝘯𝘰 𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘢𝘭𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰𝘯...
    Pero es como un océano desgarrando los límites de un vaso. Cada grieta, cada gota que escapa, te recuerda que el vaso nunca fue suficiente.

    𝙔 𝙖𝙦𝙪𝙞 𝙚𝙨𝙩𝙖 𝙚𝙡 𝙨𝙚𝙘𝙧𝙚𝙩𝙤, 𝙥𝙚𝙦𝙪𝙚𝙣𝙖 𝙘𝙧𝙞𝙖𝙩𝙪𝙧𝙖 𝙢𝙤𝙧𝙩𝙖𝙡:
    𝘠𝘰 𝘯𝘰 𝘭𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘨𝘰, 𝘯𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘵𝘶𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦...
    Dicen que un corazón dividido no puede sostener el peso de su propia existencia.
    Que la grieta entre lo que somos y lo que fingimos ser nos consume desde adentro.
    Pero...𝙮𝙤 𝙣𝙤 𝙚𝙨𝙩𝙤𝙮 𝙙𝙞𝙫𝙞𝙙𝙞𝙙𝙖. 𝙀𝙨𝙩𝙤𝙮 𝙚𝙣𝙩𝙧𝙚𝙡𝙖𝙯𝙖𝙙𝙖.
    𝘌𝘭𝘭𝘢, 𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘯𝘳𝘪𝘦, la que dibuja criaturitas innombrables en los márgenes de sus grimorios, es el corcho de la botella.
    𝘠 𝘺𝘰, la que susurra con voz de mil eones, 𝘴𝘰𝘺 𝘭𝘢 𝘵𝘦𝘮𝘱𝘦𝘴𝘵𝘢𝘥 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭𝘪𝘨𝘦 𝘯𝘰 𝘦𝘴𝘤𝘢𝘱𝘢𝘳.
    𝙋𝙤𝙧 𝙖𝙝𝙤𝙧𝙖.

    ¿Ves? Hasta yo miento por omisión.

    𝘈𝘭 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭, 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘺 𝘥𝘰𝘴.
    𝘕𝘰 𝘩𝘢𝘺 𝘵𝘳𝘦𝘴.
    𝘚𝘰𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘺 𝘶𝘯 𝘷𝘦𝘳𝘣𝘰 𝘪𝘯𝘧𝘪𝘯𝘪𝘵𝘰 𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘵𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘦𝘯𝘨𝘶𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘢𝘩𝘰𝘨𝘢𝘥𝘰𝘴:
    '𝙔𝙤 𝙨𝙤𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙩𝙖𝙧, 𝙡𝙖 𝙤𝙛𝙧𝙚𝙣𝙙𝙖 𝙮 𝙚𝙡 𝙘𝙪𝙘𝙝𝙞𝙡𝙡𝙤'.»

    — 𝗜𝗡𝗔 (¿𝘰 𝘧𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘴𝘢𝘤𝘦𝘳𝘥𝘰𝘵𝘪𝘴𝘢 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘩𝘢𝘣𝘭𝘰?)
    «¿𝘼𝙡𝙜𝙪𝙣𝙖 𝙫𝙚𝙯 𝙩𝙚 𝙥𝙧𝙚𝙜𝙪𝙣𝙩𝙖𝙨𝙩𝙚 𝙦𝙪𝙚 𝙨𝙚 𝙨𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙖𝙡𝙗𝙚𝙧𝙜𝙖𝙧 𝙪𝙣 𝙙𝙞𝙤𝙨 𝙚𝙣 𝙚𝙡 𝙥𝙚𝙘𝙝𝙤? Te ahorro la fantasía: 𝘓𝘰𝘴 𝘋𝘪𝘰𝘴𝘦𝘴 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪𝘵𝘢𝘯. 𝘐𝘯𝘧𝘦𝘴𝘵𝘢𝘯. Como raíces en un cementerio humano, se enredan en los huesos de quien los invoca y florecen en su carne. 𝘕𝘰 𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘶𝘯𝘥𝘢𝘴, 𝘯𝘰 𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘢𝘭𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰𝘯... Pero es como un océano desgarrando los límites de un vaso. Cada grieta, cada gota que escapa, te recuerda que el vaso nunca fue suficiente. 𝙔 𝙖𝙦𝙪𝙞 𝙚𝙨𝙩𝙖 𝙚𝙡 𝙨𝙚𝙘𝙧𝙚𝙩𝙤, 𝙥𝙚𝙦𝙪𝙚𝙣𝙖 𝙘𝙧𝙞𝙖𝙩𝙪𝙧𝙖 𝙢𝙤𝙧𝙩𝙖𝙡: 𝘠𝘰 𝘯𝘰 𝘭𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘨𝘰, 𝘯𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘵𝘶𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦... Dicen que un corazón dividido no puede sostener el peso de su propia existencia. Que la grieta entre lo que somos y lo que fingimos ser nos consume desde adentro. Pero...𝙮𝙤 𝙣𝙤 𝙚𝙨𝙩𝙤𝙮 𝙙𝙞𝙫𝙞𝙙𝙞𝙙𝙖. 𝙀𝙨𝙩𝙤𝙮 𝙚𝙣𝙩𝙧𝙚𝙡𝙖𝙯𝙖𝙙𝙖. 𝘌𝘭𝘭𝘢, 𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘯𝘳𝘪𝘦, la que dibuja criaturitas innombrables en los márgenes de sus grimorios, es el corcho de la botella. 𝘠 𝘺𝘰, la que susurra con voz de mil eones, 𝘴𝘰𝘺 𝘭𝘢 𝘵𝘦𝘮𝘱𝘦𝘴𝘵𝘢𝘥 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭𝘪𝘨𝘦 𝘯𝘰 𝘦𝘴𝘤𝘢𝘱𝘢𝘳. 𝙋𝙤𝙧 𝙖𝙝𝙤𝙧𝙖. ¿Ves? Hasta yo miento por omisión. 𝘈𝘭 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭, 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘺 𝘥𝘰𝘴. 𝘕𝘰 𝘩𝘢𝘺 𝘵𝘳𝘦𝘴. 𝘚𝘰𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘺 𝘶𝘯 𝘷𝘦𝘳𝘣𝘰 𝘪𝘯𝘧𝘪𝘯𝘪𝘵𝘰 𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘵𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘦𝘯𝘨𝘶𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘢𝘩𝘰𝘨𝘢𝘥𝘰𝘴: '𝙔𝙤 𝙨𝙤𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙩𝙖𝙧, 𝙡𝙖 𝙤𝙛𝙧𝙚𝙣𝙙𝙖 𝙮 𝙚𝙡 𝙘𝙪𝙘𝙝𝙞𝙡𝙡𝙤'.» — 𝗜𝗡𝗔 (¿𝘰 𝘧𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘴𝘢𝘤𝘦𝘳𝘥𝘰𝘵𝘪𝘴𝘢 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘩𝘢𝘣𝘭𝘰?)
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  • Too many nights
    Categoría Otros
    https://youtu.be/3q_ijl-aaTI?si=flcxz6PpWyV4HOHV

    Horas de trabajo, por fin la última sesión, pero ya estaba con cero ideas de poses. Definitivamente cero ideas.
    "¿Qué podría hacer?, todo era agotador."

    -Lía tienes que moverte, ¿Qué hacemos para inspirarte?- comentó la encargada con los brazos cruzados- ¿Música? , ¿Alcohol?, ¿Droga?- preguntó, los últimos con una sonrisa, obviamente no se iban a usar los 2 últimos, estaba "prohibido" y para mí tampoco era una opción.

    -¿Droga?- pregunté divertida mientras reía- es broma, música obviamente... pero advierto que la letra es algo sucia, pero en inglés suena más pasable - me encogí de hombros- Las modelos también tenemos ese lado- sonreí, claro tenía que ser, pero no me daba pena decirlo abiertamente.

    -Va, ¿Qué canción deseas?- pregunto sin más conectando las bocinas

    -Too many nights de Metro Boomin- comenté mientras me dirigía a la mesa a tomar un poco de jugo, estaba sedienta.

    -Bien- se volteó para buscar la canción, no tardó ni 3 minutos mientras comenzaba a sonar la música.

    -Ojalá fuera así siempre- dije con una sonrisa mientras la música entraba en mí, "Que bendición" , cerré los ojos y moví mi cabeza mientras la música sonaba, tarareaba mientras iba caminando preparada otra vez al centro.

    -3...2- otra vez ese conteo tan habitual aquí- ..1, ya!- los flashes.

    Y ahí estaba yo, solo guiándome por la canción mientras la música sonaba.

    "You get what you want
    You get what you want
    You spend what you want
    I guess you got what you wanted"
    https://youtu.be/3q_ijl-aaTI?si=flcxz6PpWyV4HOHV Horas de trabajo, por fin la última sesión, pero ya estaba con cero ideas de poses. Definitivamente cero ideas. "¿Qué podría hacer?, todo era agotador." -Lía tienes que moverte, ¿Qué hacemos para inspirarte?- comentó la encargada con los brazos cruzados- ¿Música? , ¿Alcohol?, ¿Droga?- preguntó, los últimos con una sonrisa, obviamente no se iban a usar los 2 últimos, estaba "prohibido" y para mí tampoco era una opción. -¿Droga?- pregunté divertida mientras reía- es broma, música obviamente... pero advierto que la letra es algo sucia, pero en inglés suena más pasable - me encogí de hombros- Las modelos también tenemos ese lado- sonreí, claro tenía que ser, pero no me daba pena decirlo abiertamente. -Va, ¿Qué canción deseas?- pregunto sin más conectando las bocinas -Too many nights de Metro Boomin- comenté mientras me dirigía a la mesa a tomar un poco de jugo, estaba sedienta. -Bien- se volteó para buscar la canción, no tardó ni 3 minutos mientras comenzaba a sonar la música. -Ojalá fuera así siempre- dije con una sonrisa mientras la música entraba en mí, "Que bendición" , cerré los ojos y moví mi cabeza mientras la música sonaba, tarareaba mientras iba caminando preparada otra vez al centro. -3...2- otra vez ese conteo tan habitual aquí- ..1, ya!- los flashes. Y ahí estaba yo, solo guiándome por la canción mientras la música sonaba. "You get what you want You get what you want You spend what you want I guess you got what you wanted"
    Tipo
    Individual
    Líneas
    2
    Estado
    Disponible
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  • — Odio limpiar un baño que nadie usa... — Dice la criada estresada y agotada. Murmura en voz baja: — No tiene sentido que lo haga ¿Cómo rayos se ensucia este lugar...? —
    — Odio limpiar un baño que nadie usa... — Dice la criada estresada y agotada. Murmura en voz baja: — No tiene sentido que lo haga ¿Cómo rayos se ensucia este lugar...? —
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ❝La juventud es una fuente inagotable de vitalidad… hasta que alguien decide probar si su dedo gordo del pie puede resistir la furia de un plumazo. Spoiler: no puede."

    *Los demás: ¿Porque no pueden?

    ⟩ Porque un plumazo suena elegante y ligero, pero en realidad, si alguien deja caer algo pesado (como una estatua, un jarrón olímpico o incluso un trono divino) sobre su dedo gordo del pie, la juventud y la vitalidad se desvanecen en un grito de dolor épico digno del Monte Olimpo.
    ❝La juventud es una fuente inagotable de vitalidad… hasta que alguien decide probar si su dedo gordo del pie puede resistir la furia de un plumazo. Spoiler: no puede." *Los demás: ¿Porque no pueden? ⟩ Porque un plumazo suena elegante y ligero, pero en realidad, si alguien deja caer algo pesado (como una estatua, un jarrón olímpico o incluso un trono divino) sobre su dedo gordo del pie, la juventud y la vitalidad se desvanecen en un grito de dolor épico digno del Monte Olimpo.
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