• — ¿Cómo así que se hacen fiestas donde te regalan cosas para el bebé? —mira su móvil con una sonrisita. — …¿será que es muy pronto para un baby shower de esos? (?)
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  • — Que tu novio sea tu mejor amigo son todo ventajas, ya sabes qué regalarle en navidad (?).
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  • << Soundtrack de fondo: Zelda Ocarina Of Time Music - Market >>

    Hoy decidió regalar la jornada a la sencillez de los mortales y paseó por el mercado del pueblo con el ánimo muy alto, estrechando su querido peluche entre los brazos. Sus pasos se detuvieron aquí y allá, cautivados por el aroma del pan recién horneado, el color de las frutas y el bullicio de los mercaderes; pues, como bien enseñaban los antiguos griegos en el ágora, no hay tesoro más rico que el encuentro de las almas.
    << Soundtrack de fondo: Zelda Ocarina Of Time Music - Market >> Hoy decidió regalar la jornada a la sencillez de los mortales y paseó por el mercado del pueblo con el ánimo muy alto, estrechando su querido peluche entre los brazos. Sus pasos se detuvieron aquí y allá, cautivados por el aroma del pan recién horneado, el color de las frutas y el bullicio de los mercaderes; pues, como bien enseñaban los antiguos griegos en el ágora, no hay tesoro más rico que el encuentro de las almas.
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  • Les dejo una más por la ausencia con un conjunto que me regalaron!

    #seductivesunday
    Les dejo una más por la ausencia con un conjunto que me regalaron! :STK-64: #seductivesunday
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  • -Mucho antes de que los reinos mortales aprendieran a nombrar las estrellas, ya existía un lugar donde los horrores nacidos entre galaxias eran encerrados. No era una prisión construida por dioses ni por imperios. Era una herida abierta en el tejido de la realidad, suspendida entre dimensiones muertas y eclipses eternos. Allí, en el corazón de aquella necrópolis cósmica, permanecían cautivas entidades capaces de devorar mundos enteros con un pensamiento, criaturas cuyo simple despertar bastaría para borrar civilizaciones de la existencia.-

    -Aquel dominio era conocido como La Cárcel del Eclipse Eterno. Miles de cadenas forjadas con materia imposible sostenían inmensos receptáculos cristalinos donde descansaban seres que jamás debieron existir. Algunos habían nacido antes que el tiempo. Otros eran fragmentos conscientes del vacío primordial. Todos permanecían inmóviles bajo el resplandor enfermizo del gran eclipse que observaba desde lo alto como un ojo celestial condenado a nunca cerrarse.-

    -Y sobre todos ellos reinaba una única figura.-

    -"Vaelith Crimsom Lunae, el Rey del Eclipse Carmesí."-

    -Su título no era honorífico ni simbólico. Era una responsabilidad impuesta por fuerzas tan antiguas como la propia creación. Mientras los monarcas mortales gobernaban ciudades, ejércitos y naciones, Vaelith gobernaba el silencio entre las estrellas. Era el vigilante de los condenados, el guardián de los horrores cósmicos y el último muro que separaba al universo de aquello que aguardaba tras las cadenas.-

    -Desde la plataforma central de la prisión, observaba las gigantescas cámaras suspendidas en la oscuridad. Sus ojos rojizos recorrían cada celda, cada grieta, cada vibración anómala de los sellos ancestrales. Sabía que muchas de aquellas criaturas llevaban incontables eras intentando escapar. Algunas susurraban promesas de poder. Otras maldiciones. Otras simplemente aguardaban pacientemente el inevitable desgaste del tiempo.-

    |No es posible ingresar a este lugar, sin el Permiso de Vaelith.|
    -Mucho antes de que los reinos mortales aprendieran a nombrar las estrellas, ya existía un lugar donde los horrores nacidos entre galaxias eran encerrados. No era una prisión construida por dioses ni por imperios. Era una herida abierta en el tejido de la realidad, suspendida entre dimensiones muertas y eclipses eternos. Allí, en el corazón de aquella necrópolis cósmica, permanecían cautivas entidades capaces de devorar mundos enteros con un pensamiento, criaturas cuyo simple despertar bastaría para borrar civilizaciones de la existencia.- -Aquel dominio era conocido como La Cárcel del Eclipse Eterno. Miles de cadenas forjadas con materia imposible sostenían inmensos receptáculos cristalinos donde descansaban seres que jamás debieron existir. Algunos habían nacido antes que el tiempo. Otros eran fragmentos conscientes del vacío primordial. Todos permanecían inmóviles bajo el resplandor enfermizo del gran eclipse que observaba desde lo alto como un ojo celestial condenado a nunca cerrarse.- -Y sobre todos ellos reinaba una única figura.- -"Vaelith Crimsom Lunae, el Rey del Eclipse Carmesí."- -Su título no era honorífico ni simbólico. Era una responsabilidad impuesta por fuerzas tan antiguas como la propia creación. Mientras los monarcas mortales gobernaban ciudades, ejércitos y naciones, Vaelith gobernaba el silencio entre las estrellas. Era el vigilante de los condenados, el guardián de los horrores cósmicos y el último muro que separaba al universo de aquello que aguardaba tras las cadenas.- -Desde la plataforma central de la prisión, observaba las gigantescas cámaras suspendidas en la oscuridad. Sus ojos rojizos recorrían cada celda, cada grieta, cada vibración anómala de los sellos ancestrales. Sabía que muchas de aquellas criaturas llevaban incontables eras intentando escapar. Algunas susurraban promesas de poder. Otras maldiciones. Otras simplemente aguardaban pacientemente el inevitable desgaste del tiempo.- |No es posible ingresar a este lugar, sin el Permiso de Vaelith.|
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  • En un brazo, el ramo de rosas que le ha regalado Vox y en la otra los bombones que le ha dado Maximilian . Nada que lo tenga de tan buen humor como ser consentido por sus más preciadas posesiones. Tan contento está hoy que está dispuesto a pasar por alto la gran falta de respeto que supone que Angel Dust ✨ ni si quiera se haya dado cuenta de que ha regresado. POR AHORA. Luego ya le enseñará su lugar a esa sucia zorra desagradecida.
    En un brazo, el ramo de rosas que le ha regalado [V0XDEI] y en la otra los bombones que le ha dado [Maxi8]. Nada que lo tenga de tan buen humor como ser consentido por sus más preciadas posesiones. Tan contento está hoy que está dispuesto a pasar por alto la gran falta de respeto que supone que [vortex_violet_hippo_955] ni si quiera se haya dado cuenta de que ha regresado. POR AHORA. Luego ya le enseñará su lugar a esa sucia zorra desagradecida.
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  • Me va bien en mis clases... ¿Será que me merezco un premio?
    Jeje.
    ¡Quizá alguien quisiera regalarme algo para premiarme!
    Me va bien en mis clases... ¿Será que me merezco un premio? Jeje. ¡Quizá alguien quisiera regalarme algo para premiarme!
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    La llegada.

    La primera vez que vi aquella luz fue hace tres años. Al principio parecía una estrella más, era algo extraño pero distante, pero con el paso del tiempo comenzó a crecer, cada noche era un poco más grande, un poco más brillante, y cada vez que la observaba sentía una incomodidad difícil de explicar. Aquella noche me encontraba en una gala organizada por una familia noble. Había música, y aburridas conversaciones sobre política. Todo era tan normal como siempre. Salí al balcón para tomar aire mientras me preguntaba porque me enviaron a mi y no a mi hermano mayor, el es el que esta mas interesado en estas cosas. Y entonces la vi otra vez. La luz seguía ahí, suspendida en el cielo nocturno, pero esta vez era enorme. Un escalofrío recorrió mi espalda y me abracé a mí misma mientras dirigía mi vista las dos lunas, por alguna razón, siempre que las veía me tranquilizaban, como si al verlas algo me dijera que todo iba estar bien. Según las historias, en la Luna Blanca y la Luna Negra en ellas descansaban las almas de los amantes que le dieron origen a la "Heroína Sin Nombre", aquella mujer cuyo nombre los dioses borraron de la historia. Aunque me decía a mi misma que todo iba estar bien, la sensación extraña en mi pecho no se fue.

    De pronto un rayo descendió desde aquella luz, atravesó el cielo como una lanza y comenzó a arrasar todo a su paso. Me quedé paralizada durante un instante antes de reaccionar. Corrí hacia el interior de la mansión para avisar a todos, para gritarles que escaparan, pero antes de que pudiera abrir la boca el mundo entero estalló.

    Cuando recuperé la conciencia ya no estaba en la mansión. Me encontraba tendida sobre el suelo de una enorme biblioteca que jamás había visto. Había libros por todas partes, estanterías gigantescas y una sensación extraña que impregnaba el aire. Me incorporé lentamente, todavía mareada. Entonces la sentí aquella energía, era desconocida, pero al mismo tiempo me resultaba inquietantemente familiar. A mi mente vino la imagen de las reliquias selladas por mi familia, los objetos que supuestamente pertenecieron a los Ishtar, los traidores. La energía de aquel lugar era parecida, pero infinitamente más intensa. Intenté ponerme de pie para comprender dónde estaba cuando una punzada brutal atravesó mi cuerpo.

    Caí de rodillas. Sentí como si algo estuviera desgarrándose dentro de mí. El dolor me hizo gritar y al mirar mi mano sentí un miedo que jamás había experimentado. Mi brazo había cambiado. La piel se había oscurecido, mis dedos eran más largos y mis uñas parecían garras monstruosas. Intenté mover la mano mientras el dolor aumentaba, pero cada segundo era peor. Sentía una presión insoportable en el pecho, como si algo quisiera abrirse paso desde mi interior. Volví a gritar y fue entonces cuando escuché pasos como si fuera una marcha cada vez mas cerca.

    Las puertas de la biblioteca se abrieron de golpe y varios guardias armados irrumpieron en la sala. Uno de ellos levantó su espada hacia mí.

    -¡En nombre de la Emperatriz Sasha, identifíquese!

    Mi mente se quedó en blanco, "Sasha", de veras había dicho Sasha? El nombre de la Reina Maldita, la misma que vivió hace miles de años?

    El miedo se apoderó de mí por completo. No entendía dónde estaba, no entendía qué estaba pasando. Mi respiración se acelero y el dolor aumentó hasta un punto insoportable. Sentí algo romperse dentro de mí y, antes de darme cuenta, una explosión de energía surgió de mi cuerpo.

    Las estanterías estallaron, los libros salieron despedidos por los aires, las ventanas se hicieron añicos y los guardias fueron arrojados violentamente contra las paredes. El suelo se agrietó bajo mis pies mientras la biblioteca se llenaba de escombros. Cuando logré volver a mirar mis manos descubrí que la otra también se había transformado. Las dos eran monstruosas ahora.

    Retrocedí aterrada entre los restos de la sala. Mi cuerpo seguía cambiando, sentía aquella energía recorriendo mis venas, volviéndose cada vez más salvaje. Los libros ardían entre los escombros y los guardias intentaban ponerse de pie entre los restos mientras yo apenas podía mantenerme en pie. Solo había una idea en mi cabeza. -Tengo que escapar!-

    Porque cuanto más tiempo permanecía en aquel lugar, más sentía que mi poder se estaba descontrolando. Y lo peor de todo era que comenzaba a tener la aterradora sensación de que ya no era yo quien estaba controlando ese poder, sino que era él quien estaba comenzando a controlarme a mí.
    La llegada. La primera vez que vi aquella luz fue hace tres años. Al principio parecía una estrella más, era algo extraño pero distante, pero con el paso del tiempo comenzó a crecer, cada noche era un poco más grande, un poco más brillante, y cada vez que la observaba sentía una incomodidad difícil de explicar. Aquella noche me encontraba en una gala organizada por una familia noble. Había música, y aburridas conversaciones sobre política. Todo era tan normal como siempre. Salí al balcón para tomar aire mientras me preguntaba porque me enviaron a mi y no a mi hermano mayor, el es el que esta mas interesado en estas cosas. Y entonces la vi otra vez. La luz seguía ahí, suspendida en el cielo nocturno, pero esta vez era enorme. Un escalofrío recorrió mi espalda y me abracé a mí misma mientras dirigía mi vista las dos lunas, por alguna razón, siempre que las veía me tranquilizaban, como si al verlas algo me dijera que todo iba estar bien. Según las historias, en la Luna Blanca y la Luna Negra en ellas descansaban las almas de los amantes que le dieron origen a la "Heroína Sin Nombre", aquella mujer cuyo nombre los dioses borraron de la historia. Aunque me decía a mi misma que todo iba estar bien, la sensación extraña en mi pecho no se fue. De pronto un rayo descendió desde aquella luz, atravesó el cielo como una lanza y comenzó a arrasar todo a su paso. Me quedé paralizada durante un instante antes de reaccionar. Corrí hacia el interior de la mansión para avisar a todos, para gritarles que escaparan, pero antes de que pudiera abrir la boca el mundo entero estalló. Cuando recuperé la conciencia ya no estaba en la mansión. Me encontraba tendida sobre el suelo de una enorme biblioteca que jamás había visto. Había libros por todas partes, estanterías gigantescas y una sensación extraña que impregnaba el aire. Me incorporé lentamente, todavía mareada. Entonces la sentí aquella energía, era desconocida, pero al mismo tiempo me resultaba inquietantemente familiar. A mi mente vino la imagen de las reliquias selladas por mi familia, los objetos que supuestamente pertenecieron a los Ishtar, los traidores. La energía de aquel lugar era parecida, pero infinitamente más intensa. Intenté ponerme de pie para comprender dónde estaba cuando una punzada brutal atravesó mi cuerpo. Caí de rodillas. Sentí como si algo estuviera desgarrándose dentro de mí. El dolor me hizo gritar y al mirar mi mano sentí un miedo que jamás había experimentado. Mi brazo había cambiado. La piel se había oscurecido, mis dedos eran más largos y mis uñas parecían garras monstruosas. Intenté mover la mano mientras el dolor aumentaba, pero cada segundo era peor. Sentía una presión insoportable en el pecho, como si algo quisiera abrirse paso desde mi interior. Volví a gritar y fue entonces cuando escuché pasos como si fuera una marcha cada vez mas cerca. Las puertas de la biblioteca se abrieron de golpe y varios guardias armados irrumpieron en la sala. Uno de ellos levantó su espada hacia mí. -¡En nombre de la Emperatriz Sasha, identifíquese! Mi mente se quedó en blanco, "Sasha", de veras había dicho Sasha? El nombre de la Reina Maldita, la misma que vivió hace miles de años? El miedo se apoderó de mí por completo. No entendía dónde estaba, no entendía qué estaba pasando. Mi respiración se acelero y el dolor aumentó hasta un punto insoportable. Sentí algo romperse dentro de mí y, antes de darme cuenta, una explosión de energía surgió de mi cuerpo. Las estanterías estallaron, los libros salieron despedidos por los aires, las ventanas se hicieron añicos y los guardias fueron arrojados violentamente contra las paredes. El suelo se agrietó bajo mis pies mientras la biblioteca se llenaba de escombros. Cuando logré volver a mirar mis manos descubrí que la otra también se había transformado. Las dos eran monstruosas ahora. Retrocedí aterrada entre los restos de la sala. Mi cuerpo seguía cambiando, sentía aquella energía recorriendo mis venas, volviéndose cada vez más salvaje. Los libros ardían entre los escombros y los guardias intentaban ponerse de pie entre los restos mientras yo apenas podía mantenerme en pie. Solo había una idea en mi cabeza. -Tengo que escapar!- Porque cuanto más tiempo permanecía en aquel lugar, más sentía que mi poder se estaba descontrolando. Y lo peor de todo era que comenzaba a tener la aterradora sensación de que ya no era yo quien estaba controlando ese poder, sino que era él quien estaba comenzando a controlarme a mí.
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  • La gala se celebraba en el último piso de un lujoso edificio iluminado por enormes ventanales que ofrecían una vista espectacular de la ciudad. Diseñadores reconocidos, inversionistas, modelos y periodistas recorrían el salón sosteniendo copas de vino mientras intercambiaban cumplidos previamente ensayados, algo que a Hayden no le sentaba del todo bien.

    Había escuchado durante casi una hora a varios diseñadores hablar sobre autenticidad y elogiar el trabajo de colegas a quienes criticaban apenas se daban la vuelta, aquellas sonrisas falsas y cumplidos vacíos se habían vuelto insoportables, así que al cruzar las puertas de la salida después de que el evento terminó finalmente sintió una gran paz dentro de sí mismo.

    —Joder, me siento como la Barbie guía, que cansado ha sido tener que sonreír toda la tarde, ¡These people always get on my damn nerves!... mantén la calma Hayden, ya acabó.
    La gala se celebraba en el último piso de un lujoso edificio iluminado por enormes ventanales que ofrecían una vista espectacular de la ciudad. Diseñadores reconocidos, inversionistas, modelos y periodistas recorrían el salón sosteniendo copas de vino mientras intercambiaban cumplidos previamente ensayados, algo que a Hayden no le sentaba del todo bien. Había escuchado durante casi una hora a varios diseñadores hablar sobre autenticidad y elogiar el trabajo de colegas a quienes criticaban apenas se daban la vuelta, aquellas sonrisas falsas y cumplidos vacíos se habían vuelto insoportables, así que al cruzar las puertas de la salida después de que el evento terminó finalmente sintió una gran paz dentro de sí mismo. —Joder, me siento como la Barbie guía, que cansado ha sido tener que sonreír toda la tarde, ¡These people always get on my damn nerves!... mantén la calma Hayden, ya acabó.
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  • Madre si lees esto no quiero que lances a los paparazzi uno de tus bebés... Que los que te regalamos Nik y yo nos costó bastante
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