• Alexa recordaba a la perfección las historias que su abuela le contaba cuando era niña cada vez que visitaba su casa, le resultaba imposible separarse de ella. Su abuela era una mujer hermosa, con cabello platinado y ojos de un azul profundo. Siempre, antes de dormir, le relataba las leyendas de su pueblo. Para los humanos, quizá eran simples cuentos de hadas; otros podrían pensar que eran fantasías, mitos o leyendas. Pero para la gente de Alexa, esas historias eran el pilar de todo lo que creían. Su abuela le hablaba de los dioses, pero sus favoritas siempre eran las leyendas sobre la diosa de la luna.

    En el pueblo, la conocían como la guardiana de las escrituras sagradas, y sus padres siempre decían que era la mejor sanadora de la aldea. Alexa, en ese entonces, no comprendía la posición social de su familia ni sabía que formaban parte de la nobleza del reino fae. Para ella, su abuela era simplemente la mujer más divertida e inteligente del mundo. Aunque solo era una niña de cuatro o cinco años, con el tiempo entendió que aquellas palabras no eran simples historias para dormir, cada palabra cobró significado y se reveló como una verdad indiscutible.

    Cuando su abuela hablaba, parecía recitar las historias directamente de un libro que llevaba en su mente. En alguna ocasión, Alexa visitó la biblioteca de su hogar, llena de libros en miles de idiomas, de diferentes culturas, todos hablando sobre los mismos dioses, aunque con diferentes nombres. Aún recordaba la historia favorita de su abuela, que también se convirtió en su preferida. La primera vez que se la contó fue cuando Alexa llegó llorando a casa porque unos niños, hijos de otros nobles, le dijeron que su cabello blanco y su piel pálida eran horribles. Alexa, desesperada, suplicó a su abuela que cambiara su cabello, que ya no quería tenerlo blanco, la mujer la sentó en su regazo, acariciando su cabello con ternura. Con una voz llena de amor, le explicó que su apariencia era una bendición de la madre luna, tomó un libro de portada azul con grabados plateados, cuyas ilustraciones parecían mágicas, como si las fases lunares y la silueta de una bella mujer se movieran. El libro, claramente viejo y valioso, estaba lleno de notas, recortes, dibujos e imágenes. En sus primeras páginas, estaba escrita una historia sobre la creación del mundo. Su abuela comenzó a leer:

    "Verás, mi niña, al principio todo era vacío, pero de repente surgió la luz, la vida, la creación. Sin embargo, todo debe tener equilibrio, así que junto a ellos nació la oscuridad, la muerte y la destrucción. Hermanos de una misma energía, se convirtieron en seres de infinito poder. Juntos, crearon cada cosa que existe en el mundo: el cielo, nacido de la luz y la oscuridad; la tierra, el mar, los animales, todos creados por la vida y destinados a la muerte cuando llegara su momento. Los años pasaron, y nuevas deidades nacieron, uniéndose al resto. El cielo tuvo tres hijos a quienes les dieron sus propias tareas: el sol, la luna y las estrellas. Selene, hija del cielo y diosa de la luna, encargada de velar por las noches, vio cómo los humanos comenzaron a rendirle culto y los bendijo con habilidades mágicas, naciendo así las hadas y elfos de luna. Un día, al descender a la tierra y ver que carecían de guía y protección, decidió darles una parte de ella, enviando a sus hijos con la misión de guiar, proteger y cuidar al pueblo de la luna. Con habilidades superiores, de cabello platinado, ojos azules y piel blanca como la nieve, eran inconfundibles entre otros seguidores de la luna. Como todos los hijos de dioses, se unieron a mortales, dando lugar al linaje de la luna. Pero solo algunos fueron bendecidos con las habilidades y características físicas de la diosa; a estos se les llamó hijos de la luna. Algunos creen que los dioses unen las almas de unos pocos elegidos para encontrarse en la tierra. No era de extrañar que siempre dos hijos de la luna terminaran enamorados, enviados del cielo y elegidos por la madre luna para estar juntos, con un amor inquebrantable y puro, capaz de vencer cualquier adversidad."

    Al terminar la historia, Alexa quedó fascinada. Su abuela, entonces, la miró con seriedad y le dijo con firmeza: "Jamás reniegues de tu aspecto, cariño. Es una bendición. Nuestra madre te eligió como una digna hija suya y te bendijo con habilidades inigualables. Viniste a este mundo con un propósito, una misión, y quién sabe, tal vez también te eligió un compañero."

    Esa historia se la repitió tantas veces que Alexa comenzó a anhelar descubrir cuál sería la misión que la madre luna tenía reservada para ella. Jamás pensó que dicha misión la llevaría a la mayor batalla que los siete reinos habían presenciado jamás, y que el hombre al que tendría que enfrentarse sería, nada más y nada menos, que el compañero que la luna había elegido para ella.

    Alexa recordaba a la perfección las historias que su abuela le contaba cuando era niña cada vez que visitaba su casa, le resultaba imposible separarse de ella. Su abuela era una mujer hermosa, con cabello platinado y ojos de un azul profundo. Siempre, antes de dormir, le relataba las leyendas de su pueblo. Para los humanos, quizá eran simples cuentos de hadas; otros podrían pensar que eran fantasías, mitos o leyendas. Pero para la gente de Alexa, esas historias eran el pilar de todo lo que creían. Su abuela le hablaba de los dioses, pero sus favoritas siempre eran las leyendas sobre la diosa de la luna. En el pueblo, la conocían como la guardiana de las escrituras sagradas, y sus padres siempre decían que era la mejor sanadora de la aldea. Alexa, en ese entonces, no comprendía la posición social de su familia ni sabía que formaban parte de la nobleza del reino fae. Para ella, su abuela era simplemente la mujer más divertida e inteligente del mundo. Aunque solo era una niña de cuatro o cinco años, con el tiempo entendió que aquellas palabras no eran simples historias para dormir, cada palabra cobró significado y se reveló como una verdad indiscutible. Cuando su abuela hablaba, parecía recitar las historias directamente de un libro que llevaba en su mente. En alguna ocasión, Alexa visitó la biblioteca de su hogar, llena de libros en miles de idiomas, de diferentes culturas, todos hablando sobre los mismos dioses, aunque con diferentes nombres. Aún recordaba la historia favorita de su abuela, que también se convirtió en su preferida. La primera vez que se la contó fue cuando Alexa llegó llorando a casa porque unos niños, hijos de otros nobles, le dijeron que su cabello blanco y su piel pálida eran horribles. Alexa, desesperada, suplicó a su abuela que cambiara su cabello, que ya no quería tenerlo blanco, la mujer la sentó en su regazo, acariciando su cabello con ternura. Con una voz llena de amor, le explicó que su apariencia era una bendición de la madre luna, tomó un libro de portada azul con grabados plateados, cuyas ilustraciones parecían mágicas, como si las fases lunares y la silueta de una bella mujer se movieran. El libro, claramente viejo y valioso, estaba lleno de notas, recortes, dibujos e imágenes. En sus primeras páginas, estaba escrita una historia sobre la creación del mundo. Su abuela comenzó a leer: "Verás, mi niña, al principio todo era vacío, pero de repente surgió la luz, la vida, la creación. Sin embargo, todo debe tener equilibrio, así que junto a ellos nació la oscuridad, la muerte y la destrucción. Hermanos de una misma energía, se convirtieron en seres de infinito poder. Juntos, crearon cada cosa que existe en el mundo: el cielo, nacido de la luz y la oscuridad; la tierra, el mar, los animales, todos creados por la vida y destinados a la muerte cuando llegara su momento. Los años pasaron, y nuevas deidades nacieron, uniéndose al resto. El cielo tuvo tres hijos a quienes les dieron sus propias tareas: el sol, la luna y las estrellas. Selene, hija del cielo y diosa de la luna, encargada de velar por las noches, vio cómo los humanos comenzaron a rendirle culto y los bendijo con habilidades mágicas, naciendo así las hadas y elfos de luna. Un día, al descender a la tierra y ver que carecían de guía y protección, decidió darles una parte de ella, enviando a sus hijos con la misión de guiar, proteger y cuidar al pueblo de la luna. Con habilidades superiores, de cabello platinado, ojos azules y piel blanca como la nieve, eran inconfundibles entre otros seguidores de la luna. Como todos los hijos de dioses, se unieron a mortales, dando lugar al linaje de la luna. Pero solo algunos fueron bendecidos con las habilidades y características físicas de la diosa; a estos se les llamó hijos de la luna. Algunos creen que los dioses unen las almas de unos pocos elegidos para encontrarse en la tierra. No era de extrañar que siempre dos hijos de la luna terminaran enamorados, enviados del cielo y elegidos por la madre luna para estar juntos, con un amor inquebrantable y puro, capaz de vencer cualquier adversidad." Al terminar la historia, Alexa quedó fascinada. Su abuela, entonces, la miró con seriedad y le dijo con firmeza: "Jamás reniegues de tu aspecto, cariño. Es una bendición. Nuestra madre te eligió como una digna hija suya y te bendijo con habilidades inigualables. Viniste a este mundo con un propósito, una misión, y quién sabe, tal vez también te eligió un compañero." Esa historia se la repitió tantas veces que Alexa comenzó a anhelar descubrir cuál sería la misión que la madre luna tenía reservada para ella. Jamás pensó que dicha misión la llevaría a la mayor batalla que los siete reinos habían presenciado jamás, y que el hombre al que tendría que enfrentarse sería, nada más y nada menos, que el compañero que la luna había elegido para ella.
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  • #DuoRol

    La nieve se hundía bajo los pasos ligeros de Illyiv, cada movimiento suyo estaba acompañado por el susurro del viento que batía suavemente las ramas de los árboles. La noche en el Reino Fae era una obra de arte en sí misma, con un cielo repleto de estrellas y la nieve blanca cubriendo los senderos, como si la propia luna hubiera derramado su luz sobre la tierra.

    Mientras avanzaba, ajustó la capa oscura que cubría su vestido, un atuendo cuidadosamente elegido para mezclarse con los aldeanos. El vestido era de tonos apagados, con un color carbón que se fundía ligeramente con la penumbra, mientras que la capa negra le proporcionaba tanto calor como un toque de anonimato.

    La peliblanca hizo una pausa en el camino, apoyándose brevemente en un árbol ennegrecido por las sombras de la noche. Sus dedos alcanzaron el pergamino doblado que llevaba oculto en el interior de la manga de su vestido, desplegandolo con cuidado para repasar los detalles de la misión que la había hecho viajar hasta ese lugar.

    —"Obtener información..." —murmuraba mientras repasaba los detalles brevemente— "...el linaje de la luna... debilidades, alianzas del reino fae, su conexión con la oscuridad..." ¿Conexión con la oscuridad? Tsk... ¿Por qué a la organización le interesaría todo esto? —susurraba, hablando consigo misma mientras seguía leyendo el pergamino— "actúa con discreción, no reveles tu identidad, evita cualquier enfrentamiento directo..." Ugh, esto es absurdo...

    Enrrolló nuevamente el pergamino, escondiéndolo nuevamente en su vestimenta, y retomó su andar. La expresión en su rostro era de pura exasperación, y no pudo evitar que una sonrisa irónica se formará en sus labios.

    —Genial, infiltrarme en un reino, acercarme a un heredero lleno de secretos y robar información que podría provocar caos...suena justo como lo mío —murmuró con sarcasmo mientras el viento helado alzaba los mechones de su cabello blanco al aire.

    Este no era su estilo. Ella estaba acostumbrada a misiones rápidas, sangrientas y efectivas. Entrar, eliminar al objetivo y salir antes de que alguien notara lo que había sucedido, y si alguien lo notaba, lo eliminaba también. Pero esto de infiltrarse y actuar con sutileza no era más que un dolor de cabeza, pero sabía que no tenía opción.

    Mientras caminaba, sus pasos la llevaron por un sendero estrecho cubierto de nieve. Sin embargo, al continuar avanzando, se dió cuenta de algo inquietante: no tenía un plan claro, no sabía cómo proceder, ni siquiera sabía dónde se encontraba ahora mismo ese tal Ian Moonlight . Su objetivo era únicamente recolectar información, no podía involucrarse ni alterar el equilibrio político del reino.

    —¿Y ahora qué, Illyiv? —murmuró para si misma, su aliento escapando de sus labios en pequeñas nubes blancas. Se detuvo para mirar a su alrededor. Las luces de algunas cabañas cercanas brillaban en la distancia, pero no le ofrecían ninguna pista.

    El castillo se alzaba ante ella, pero no podía simplemente golpear la puerta y pedir hablar con él. Y la idea de entrar en un lugar lleno de guardias, y quizás magia, sin un plan sólido, no era precisamente alentadora. Por ahora, se limitaría a buscar un lugar donde quedarse en la aldea; mientras trataba de decidir cuál sería su próximo movimiento. Solo podía confiar en su instinto y en la capacidad de improvisar que siempre la había sacado adelante. Pero incluso mientras trazaba posibles estrategias, no podía evitar una sensación molesta en el fondo de su mente: está misión sería todo menos sencilla.
    #DuoRol La nieve se hundía bajo los pasos ligeros de Illyiv, cada movimiento suyo estaba acompañado por el susurro del viento que batía suavemente las ramas de los árboles. La noche en el Reino Fae era una obra de arte en sí misma, con un cielo repleto de estrellas y la nieve blanca cubriendo los senderos, como si la propia luna hubiera derramado su luz sobre la tierra. Mientras avanzaba, ajustó la capa oscura que cubría su vestido, un atuendo cuidadosamente elegido para mezclarse con los aldeanos. El vestido era de tonos apagados, con un color carbón que se fundía ligeramente con la penumbra, mientras que la capa negra le proporcionaba tanto calor como un toque de anonimato. La peliblanca hizo una pausa en el camino, apoyándose brevemente en un árbol ennegrecido por las sombras de la noche. Sus dedos alcanzaron el pergamino doblado que llevaba oculto en el interior de la manga de su vestido, desplegandolo con cuidado para repasar los detalles de la misión que la había hecho viajar hasta ese lugar. —"Obtener información..." —murmuraba mientras repasaba los detalles brevemente— "...el linaje de la luna... debilidades, alianzas del reino fae, su conexión con la oscuridad..." ¿Conexión con la oscuridad? Tsk... ¿Por qué a la organización le interesaría todo esto? —susurraba, hablando consigo misma mientras seguía leyendo el pergamino— "actúa con discreción, no reveles tu identidad, evita cualquier enfrentamiento directo..." Ugh, esto es absurdo... Enrrolló nuevamente el pergamino, escondiéndolo nuevamente en su vestimenta, y retomó su andar. La expresión en su rostro era de pura exasperación, y no pudo evitar que una sonrisa irónica se formará en sus labios. —Genial, infiltrarme en un reino, acercarme a un heredero lleno de secretos y robar información que podría provocar caos...suena justo como lo mío —murmuró con sarcasmo mientras el viento helado alzaba los mechones de su cabello blanco al aire. Este no era su estilo. Ella estaba acostumbrada a misiones rápidas, sangrientas y efectivas. Entrar, eliminar al objetivo y salir antes de que alguien notara lo que había sucedido, y si alguien lo notaba, lo eliminaba también. Pero esto de infiltrarse y actuar con sutileza no era más que un dolor de cabeza, pero sabía que no tenía opción. Mientras caminaba, sus pasos la llevaron por un sendero estrecho cubierto de nieve. Sin embargo, al continuar avanzando, se dió cuenta de algo inquietante: no tenía un plan claro, no sabía cómo proceder, ni siquiera sabía dónde se encontraba ahora mismo ese tal [Ian_Moon]. Su objetivo era únicamente recolectar información, no podía involucrarse ni alterar el equilibrio político del reino. —¿Y ahora qué, Illyiv? —murmuró para si misma, su aliento escapando de sus labios en pequeñas nubes blancas. Se detuvo para mirar a su alrededor. Las luces de algunas cabañas cercanas brillaban en la distancia, pero no le ofrecían ninguna pista. El castillo se alzaba ante ella, pero no podía simplemente golpear la puerta y pedir hablar con él. Y la idea de entrar en un lugar lleno de guardias, y quizás magia, sin un plan sólido, no era precisamente alentadora. Por ahora, se limitaría a buscar un lugar donde quedarse en la aldea; mientras trataba de decidir cuál sería su próximo movimiento. Solo podía confiar en su instinto y en la capacidad de improvisar que siempre la había sacado adelante. Pero incluso mientras trazaba posibles estrategias, no podía evitar una sensación molesta en el fondo de su mente: está misión sería todo menos sencilla.
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    -Soy consciente de que lo que hice estuvo muy mal, arruiné todo el trabajo del señor Faetón, pero… es que este hombre se pone muy guapo cuando se enfada…. ¡Aay!
    -Soy consciente de que lo que hice estuvo muy mal, arruiné todo el trabajo del señor Faetón, pero… es que este hombre se pone muy guapo cuando se enfada…. ¡Aay! :STK-26:
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  • —Estaba alimentándose de deseos, cuando sucedió. Una de esas bolas brillantes le dio y puff... De golpe, era mujer.

    —Mmmh... Vaya faena. Me preguntó si seguiré gustándole a Adám First Man aunque parece que anda un poco perdido—hizo aparecer un espejo y se miró en él—.Al.mebos, digo siendo preciosa—
    —Estaba alimentándose de deseos, cuando sucedió. Una de esas bolas brillantes le dio y puff... De golpe, era mujer. —Mmmh... Vaya faena. Me preguntó si seguiré gustándole a [Adam1] aunque parece que anda un poco perdido—hizo aparecer un espejo y se miró en él—.Al.mebos, digo siendo preciosa—
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    •Mi sombrilla sólo será compartida con el Señor Faetón.
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  • #DuoRol

    La joven albina se encontraba recorriendo la calles de aquel lugar conocido por ser frecuentado por personajes grises de morales dudosas, últimamente no los frecuentaba, definitivamente estaba algo fuera de forma y de lugar pues un con con sus ropas mas viejas y ocultándose bajo las sobras de aquel sitio ella llamaba la atención.

    Había decidido ir para encontrar algunas cosas que no podría conseguir, por lo menos no legalmente, en la aldea y serian necesarias para continuar soportando los dolores de su propia maldición. La comodidad de su hogar claramente la había afectado pues estaba siendo descuidada, sin ocultar su identidad, en una noche sin luna y en un lugar donde alguien de la elite del reino Fae no era bienvenido, pero no le tomo importancia.

    Entro en aquella taberna sin prestar mucha atención en quien la veía o seguía, la amenaza de su pasado no estaba vigente en su mente pues, en verdad alguien se atrevería a tratar de reclamar aquella recompensa por su cabeza después de 12 años, no lo creía pero claramente siempre había una alguien dispuesto a enfrentarse a la leyenda que se había vuelto Alexa entre los casa fortunas.

    ─⁠ Sera solo una noche de taberna mas...

    Se dijo buscando tranquilizar esa sensación conocida de estar entrando en la boca del lobo, para colmo claramente estaba vestida de oveja aquella noche y el lobo era 𝐏 𝐀 𝐑 𝐀 𝐍 𝐎 𝐗 . Alguien a quien jamás había visto pero el claramente si sabia bien quien era ella pues en cuanto puso su un pie dentro de ese lugar comenzó su plan.


    ||Rol exclusivo con 𝐏 𝐀 𝐑 𝐀 𝐍 𝐎 𝐗

    #DuoRol La joven albina se encontraba recorriendo la calles de aquel lugar conocido por ser frecuentado por personajes grises de morales dudosas, últimamente no los frecuentaba, definitivamente estaba algo fuera de forma y de lugar pues un con con sus ropas mas viejas y ocultándose bajo las sobras de aquel sitio ella llamaba la atención. Había decidido ir para encontrar algunas cosas que no podría conseguir, por lo menos no legalmente, en la aldea y serian necesarias para continuar soportando los dolores de su propia maldición. La comodidad de su hogar claramente la había afectado pues estaba siendo descuidada, sin ocultar su identidad, en una noche sin luna y en un lugar donde alguien de la elite del reino Fae no era bienvenido, pero no le tomo importancia. Entro en aquella taberna sin prestar mucha atención en quien la veía o seguía, la amenaza de su pasado no estaba vigente en su mente pues, en verdad alguien se atrevería a tratar de reclamar aquella recompensa por su cabeza después de 12 años, no lo creía pero claramente siempre había una alguien dispuesto a enfrentarse a la leyenda que se había vuelto Alexa entre los casa fortunas. ─⁠ Sera solo una noche de taberna mas... Se dijo buscando tranquilizar esa sensación conocida de estar entrando en la boca del lobo, para colmo claramente estaba vestida de oveja aquella noche y el lobo era [P4ranox]. Alguien a quien jamás había visto pero el claramente si sabia bien quien era ella pues en cuanto puso su un pie dentro de ese lugar comenzó su plan. ||Rol exclusivo con [P4ranox]
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  • Pronto serán el Calanmai.

    Pronto Tamlin irá en busca de poder, el poder de la naturaleza y se transdormará en una bestia sedienta…

    Los preparativos empiezan, hay sacerdotisas de todos lados, hay algunas faes recolectando las últimas flores de febrero. En escasos 22 días sucederá la primavera.
    Pronto serán el Calanmai. Pronto Tamlin irá en busca de poder, el poder de la naturaleza y se transdormará en una bestia sedienta… Los preparativos empiezan, hay sacerdotisas de todos lados, hay algunas faes recolectando las últimas flores de febrero. En escasos 22 días sucederá la primavera.
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  • https://youtu.be/nZL7zRo2FAE?si=6JBsV8bJEifGTeXT
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  • Sus estadías cortas por la Corte Noche se volvieron una rutina agradable aunque, desde la ausencia de su Alto Lord, había tenido que permanecer con mayor frecuencia lejos para ordenar todos los detalles mas importantes siendo el elegido para suplantar temporalmente su puesto, algo que desagrado a sus adentros llenos de todo tipo de recuerdos sobre el pasado no tan lejano.

    - ¿Cuanto tiempo te tomara volver?

    Se pregunto que tal se encontraría cierta Alta Fae a la que no veía hacia ya tanto tiempo para considerarlo un pesar enorme.
    Sus estadías cortas por la Corte Noche se volvieron una rutina agradable aunque, desde la ausencia de su Alto Lord, había tenido que permanecer con mayor frecuencia lejos para ordenar todos los detalles mas importantes siendo el elegido para suplantar temporalmente su puesto, algo que desagrado a sus adentros llenos de todo tipo de recuerdos sobre el pasado no tan lejano. - ¿Cuanto tiempo te tomara volver? Se pregunto que tal se encontraría cierta Alta Fae a la que no veía hacia ya tanto tiempo para considerarlo un pesar enorme.
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  • — Chica, ¿Por qué lo hiciste?

    Lo primero que vieron sus ojos fueron unas manos que terminaban de vendar sus brazos. Intentó mover las manos, pero estas estaban esposadas a la camilla, la cabeza le daba vueltas y tenía ganas de vomitar. Pasadas las horas, la trasladaron a una habitación privada para que pueda dormir, pero no podía; escuchaba a medias las conversaciones entre las personas que entraban a verla.

    — Esta es la chica cuya madre se tiró al vacío, ¿no es así?

    — Sí, pobrecita, dicen que intentaba matarse cada dos por tres y nuevamente lo hizo.

    — Otra vez, la salvaron... los doctores dicen que la van a ingresar a un psiquiátrico.

    Pasadas las horas la trasladaban en una silla de ruedas por los fríos pasillos de otro hospital, para dejarla en una habitación, le hacían preguntas que levemente respondía con monosílabos. Un día se fue de allí convenciendo de una manera no muy moral al vigilante del hospital para intentar hacer una nueva vida.

    Lo primero que hizo, fue ir a donde un amigo que hacía identificaciones falsificadas; el chico le dio vivienda por unas horas, luego, junto con él se fueron a donde era su casa; donde vivió todo ese infierno, se admiró de verla totalmente cambiada, las fotos, la televisión, la mesa. Se acercó a una foto que llamó su atención: Era su padre, un tanto rejuvenecido junto a una bella mujer de pelo castaño y tres chicos de aproximadamente quince años; supone que es su nueva familia, niega con una sonrisa en los labios pensando que ella no tenía conciencia del monstruo con quien había decidido juntar su vida.

    Entonces lo vio: Pantalones negros, zapatos impecables, cabello recortado, el hombre se quedó petrificado al verla, ella estaba más delgada, con vendas que la envolvían cual momia egipcia, despeinada y con ojeras. Sólo él dijo "No hagas nada de lo que puedas arrepentirte, porque yo ya hice una nueva vida, me he reformado, pero veo que tú no"

    Sonríe nuevamente, dejando la foto en donde la encontró. El chico que la acompañaba estaba en la puerta mirando todo, ella se acercó a su padre y le cogió de las manos para besarlas, a él le gustaba ese gesto, pero ahora le daba asco y miedo.

    — Papá, no te haré nada... no soy tan mierda como tú, ¿piensas que te voy a matar o hacer algo a tu familia? No... es más, yo en estos momentos, te debería meter preso por todas las asquerosidades que me hiciste desde que tenía tres años, pero no. Yo sólo quiero el dinero que cobrabas cuando me hacías abusar por tus amigos y otros hombres. Prometiste darme ese dinero cuando sería grande, ahora lo necesito. Dámelo, o me veré obligada a decirle a mi tía Madeline que cuide a sus hijos de ti. ¡APURATE HIJO DE PERRA!

    El hombre empieza a ponerse nervioso y a gritar de que se largue, pero ella no se va; es más le exige con más vehemencia, estaban en medio de la discusión cuando llegó aquella mujer junto con sus hijos. Él abrazó a su esposa, era rubia y de ojos marrones, casi idéntica a su madre, que miraba asustada a Skylar.

    — Él me violaba desde los tres años... no sé si hasta ahora sigue haciéndolo, quizá con ellos cuando no estás...sólo quiero unas cosas que están en el armario, eran de mi mamá.

    Entonces, reina el caos; gritos, reclamos, golpes al hombre. Ella se fue hacia la alcoba matrimonial junto con el chico de la puerta y ponen todo patas arriba, en eso su padre entra y debajo de la alfombra persa del piso, abre una pequeña puerta sacando de ella dos cajas, las abre con la llave revelando fajos de dinero junto con algunas joyas y fotos. Revisa de que al menos, los billetes no están trucados.

    — Me has terminado de joder la vida, te hubieras muerto junto a la perra de tu madre.

    — Quizá eso hubiera sido lo mejor, papá. Así me hubieses ahorrado mucho dolor. Pero ¿sabes?, yo aún soy una buena hija... no te voy a denunciar, no vas a terminar en una cárcel... olvídame, no te visitaré más, tampoco me denuncies... porque ahí sí te terminarás de joder. Me voy... espero que tu esposa me perdone y si te quedas solo, es por lo que hiciste... suerte en la vida, adiós para siempre, papá.

    Sale de la habitación y le dice que la disculpe por el alboroto causado, ella le pregunta si es verdad lo que había dicho sobre la violación.

    — Tía, es verdad... y tú lo sabes también... si vas a seguir con él, ya no me interesa... si lo perdonas, no diré nada al respecto...

    — Skylar, perdóname...

    — No soy Skylar, ella se murió saltando del balcón de un hotel. Mi nombre es Lissii.

    Días después, junto con ese chico le haría una nueva identificación, le gustaba su nuevo nombre. Se promete una nueva vida, se rehabilitaría de su adicción a autolesionarse, haría nuevas amistadas.

    — Bienvenida al mundo, Lissii Faerhy.
    — Chica, ¿Por qué lo hiciste? Lo primero que vieron sus ojos fueron unas manos que terminaban de vendar sus brazos. Intentó mover las manos, pero estas estaban esposadas a la camilla, la cabeza le daba vueltas y tenía ganas de vomitar. Pasadas las horas, la trasladaron a una habitación privada para que pueda dormir, pero no podía; escuchaba a medias las conversaciones entre las personas que entraban a verla. — Esta es la chica cuya madre se tiró al vacío, ¿no es así? — Sí, pobrecita, dicen que intentaba matarse cada dos por tres y nuevamente lo hizo. — Otra vez, la salvaron... los doctores dicen que la van a ingresar a un psiquiátrico. Pasadas las horas la trasladaban en una silla de ruedas por los fríos pasillos de otro hospital, para dejarla en una habitación, le hacían preguntas que levemente respondía con monosílabos. Un día se fue de allí convenciendo de una manera no muy moral al vigilante del hospital para intentar hacer una nueva vida. Lo primero que hizo, fue ir a donde un amigo que hacía identificaciones falsificadas; el chico le dio vivienda por unas horas, luego, junto con él se fueron a donde era su casa; donde vivió todo ese infierno, se admiró de verla totalmente cambiada, las fotos, la televisión, la mesa. Se acercó a una foto que llamó su atención: Era su padre, un tanto rejuvenecido junto a una bella mujer de pelo castaño y tres chicos de aproximadamente quince años; supone que es su nueva familia, niega con una sonrisa en los labios pensando que ella no tenía conciencia del monstruo con quien había decidido juntar su vida. Entonces lo vio: Pantalones negros, zapatos impecables, cabello recortado, el hombre se quedó petrificado al verla, ella estaba más delgada, con vendas que la envolvían cual momia egipcia, despeinada y con ojeras. Sólo él dijo "No hagas nada de lo que puedas arrepentirte, porque yo ya hice una nueva vida, me he reformado, pero veo que tú no" Sonríe nuevamente, dejando la foto en donde la encontró. El chico que la acompañaba estaba en la puerta mirando todo, ella se acercó a su padre y le cogió de las manos para besarlas, a él le gustaba ese gesto, pero ahora le daba asco y miedo. — Papá, no te haré nada... no soy tan mierda como tú, ¿piensas que te voy a matar o hacer algo a tu familia? No... es más, yo en estos momentos, te debería meter preso por todas las asquerosidades que me hiciste desde que tenía tres años, pero no. Yo sólo quiero el dinero que cobrabas cuando me hacías abusar por tus amigos y otros hombres. Prometiste darme ese dinero cuando sería grande, ahora lo necesito. Dámelo, o me veré obligada a decirle a mi tía Madeline que cuide a sus hijos de ti. ¡APURATE HIJO DE PERRA! El hombre empieza a ponerse nervioso y a gritar de que se largue, pero ella no se va; es más le exige con más vehemencia, estaban en medio de la discusión cuando llegó aquella mujer junto con sus hijos. Él abrazó a su esposa, era rubia y de ojos marrones, casi idéntica a su madre, que miraba asustada a Skylar. — Él me violaba desde los tres años... no sé si hasta ahora sigue haciéndolo, quizá con ellos cuando no estás...sólo quiero unas cosas que están en el armario, eran de mi mamá. Entonces, reina el caos; gritos, reclamos, golpes al hombre. Ella se fue hacia la alcoba matrimonial junto con el chico de la puerta y ponen todo patas arriba, en eso su padre entra y debajo de la alfombra persa del piso, abre una pequeña puerta sacando de ella dos cajas, las abre con la llave revelando fajos de dinero junto con algunas joyas y fotos. Revisa de que al menos, los billetes no están trucados. — Me has terminado de joder la vida, te hubieras muerto junto a la perra de tu madre. — Quizá eso hubiera sido lo mejor, papá. Así me hubieses ahorrado mucho dolor. Pero ¿sabes?, yo aún soy una buena hija... no te voy a denunciar, no vas a terminar en una cárcel... olvídame, no te visitaré más, tampoco me denuncies... porque ahí sí te terminarás de joder. Me voy... espero que tu esposa me perdone y si te quedas solo, es por lo que hiciste... suerte en la vida, adiós para siempre, papá. Sale de la habitación y le dice que la disculpe por el alboroto causado, ella le pregunta si es verdad lo que había dicho sobre la violación. — Tía, es verdad... y tú lo sabes también... si vas a seguir con él, ya no me interesa... si lo perdonas, no diré nada al respecto... — Skylar, perdóname... — No soy Skylar, ella se murió saltando del balcón de un hotel. Mi nombre es Lissii. Días después, junto con ese chico le haría una nueva identificación, le gustaba su nuevo nombre. Se promete una nueva vida, se rehabilitaría de su adicción a autolesionarse, haría nuevas amistadas. — Bienvenida al mundo, Lissii Faerhy.
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