• El ambiente en el salón privado había cambiado. Ya no era el choque rítmico de las fichas de Mahjong, sino el deslizamiento sedoso de las cartas sobre el tapete carmesí.

    Un juego de Occidente, decían. El Póker. ~~

    Renji observaba las cartas que caían frente a él con una curiosidad casi infantil, aunque sus ojos mantenían esa frialdad analítica de quien ve números en lugar de figuras. Sus dedos, largos y adornados con la elegancia de un modelo, jugueteaban con una ficha solitaria mientras el resto de su montículo crecía de forma obscena.

    — Interesante... —
    murmuró, dejando que una pequeña sonrisa, magnética y ensayada, asomara en sus labios.

    — Así que todo se resume en quién miente mejor, ¿no es así? —

    Era divertido, casi relajante; para un matemático como él, calcular las probabilidades de una escalera era un juego de niños comparado con el lavado de activos de una red de casinos clandestinos.
    Se sentía ligero, disfrutando de la tensión ajena, de cómo el sudor perlaba la frente de los hombres frente a él.

    Por un momento, casi podía olvidar el vacío que dejó su protector, el silencio de la celda que lo separaba del único hombre al que le debía todo.

    Pero mientras lanzaba una carta al centro con despreocupación, la realidad se filtraba por su punto ciego, ese recordatorio constante de que nada era gratis.
    Sabía leer el aire de la habitación. Las miradas de los "superiores" ya no estaban en sus cartas, sino en el ajuste de su kimono, en la línea de su cuello y en la forma en que su voz, suave como la de un cantante, vibraba en el aire.

    "Disfruta el triunfo ahora, Renji", se dijo a sí mismo, manteniendo la espalda recta y la elegancia intacta.

    Él no era solo el estratega que les hacía ganar millones. Para esos hombres de mirada turbia, él era la siguiente mano. Una pieza de colección, un trofeo carismático que usarían para "celebrar" la victoria una vez que las cartas se guardaran.

    El verdadero juego empezaría cuando las luces se atenuaran y las apuestas dejaran de ser dinero para convertirse en su propia piel.

    — Parece que he vuelto a ganar —dijo, revelando su mano con una parsimonia letal mientras sentía el peso de las miradas lujuriosas sobre él.

    — ¿Qué vamos a apostar en la siguiente ronda? ¿O prefieren pasar directamente a las ganancias...? —
    Soltó una risa baja, contenida. Sabía que era una presa en una jaula de oro, pero incluso un loto negro tiene espinas antes de ser arrancado.
    El ambiente en el salón privado había cambiado. Ya no era el choque rítmico de las fichas de Mahjong, sino el deslizamiento sedoso de las cartas sobre el tapete carmesí. Un juego de Occidente, decían. El Póker. ~~ Renji observaba las cartas que caían frente a él con una curiosidad casi infantil, aunque sus ojos mantenían esa frialdad analítica de quien ve números en lugar de figuras. Sus dedos, largos y adornados con la elegancia de un modelo, jugueteaban con una ficha solitaria mientras el resto de su montículo crecía de forma obscena. — Interesante... — murmuró, dejando que una pequeña sonrisa, magnética y ensayada, asomara en sus labios. — Así que todo se resume en quién miente mejor, ¿no es así? — Era divertido, casi relajante; para un matemático como él, calcular las probabilidades de una escalera era un juego de niños comparado con el lavado de activos de una red de casinos clandestinos. Se sentía ligero, disfrutando de la tensión ajena, de cómo el sudor perlaba la frente de los hombres frente a él. Por un momento, casi podía olvidar el vacío que dejó su protector, el silencio de la celda que lo separaba del único hombre al que le debía todo. Pero mientras lanzaba una carta al centro con despreocupación, la realidad se filtraba por su punto ciego, ese recordatorio constante de que nada era gratis. Sabía leer el aire de la habitación. Las miradas de los "superiores" ya no estaban en sus cartas, sino en el ajuste de su kimono, en la línea de su cuello y en la forma en que su voz, suave como la de un cantante, vibraba en el aire. "Disfruta el triunfo ahora, Renji", se dijo a sí mismo, manteniendo la espalda recta y la elegancia intacta. Él no era solo el estratega que les hacía ganar millones. Para esos hombres de mirada turbia, él era la siguiente mano. Una pieza de colección, un trofeo carismático que usarían para "celebrar" la victoria una vez que las cartas se guardaran. El verdadero juego empezaría cuando las luces se atenuaran y las apuestas dejaran de ser dinero para convertirse en su propia piel. — Parece que he vuelto a ganar —dijo, revelando su mano con una parsimonia letal mientras sentía el peso de las miradas lujuriosas sobre él. — ¿Qué vamos a apostar en la siguiente ronda? ¿O prefieren pasar directamente a las ganancias...? — Soltó una risa baja, contenida. Sabía que era una presa en una jaula de oro, pero incluso un loto negro tiene espinas antes de ser arrancado.
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  • El sonido de las fichas al chocar era lo único que rompía el silencio.

    Clac, clac, clac.

    El humo del tabaco dibujaba una neblina tenue bajo la luz cálida del salón privado. Hombres de traje impecable, mujeres elegantes de miradas afiladas, dedos cargados de anillos, joyas de otras culturas. Risas bajas, contenidas, falsas. Nadie en esa mesa era realmente amigo de nadie, a pesar de los posibles jugueteos de piernas bajo la mesa.

    Pero en el centro, nuestro hombre: Renji Kurogane, mejor conocido como Kokuren.

    Sentado con la espalda relajada, una pierna cruzada sobre la otra, como si el tiempo no tuviera prisa por alcanzarlo. Su camisa ligeramente abierta, producto del calor, de las numerosas bebidasque todos tomaban y de haber pasado horas jugando. En su mano, una ficha giraba entre sus dedos mientras se divertía en silencio; sus ojos, fríos y atentos, ya lo habían visto todo.

    —Hmm.

    Dejó caer la ficha.
    Uno de los hombres tensó la mandíbula y una mujer desvió la mirada apenas un segundo, pero fue suficiente. Renji inclinó la cabeza levemente, una sonrisa torcida dibujándose en sus labios.

    —Parece que esta noche la suerte no está de su lado.

    Mentira. No creía en la suerte, pero sabía que ellos sí.
    Con movimientos lentos, casi perezosos, acomodó sus fichas. No había duda ni titubeo, solo la calma de alguien que llevaba varias jugadas por delante desde el principio. El silencio se volvió denso; uno de los presentes soltó el aire entre dientes, otro apretó los nudillos contra la mesa.

    Renji levantó la mirada, encontrándose con los ojos de cada uno, uno por uno, disfrutando ese instante donde el control cambiaba de manos.

    —Damas y caballeros…

    murmuró, ladeando la sonrisa mientras apoyaba el codo en la mesa y llevaba su mano al mentón con despreocupación.

    —¿Qué vamos a hacer con los refugiados de Corea del Norte?

    Lo dijo como quien comenta el clima, dejando la pregunta suspendida en el aire sin intención real de suavizarla. Antes de que alguien respondiera, sus dedos volvieron a moverse con precisión; tomó una ficha del muro, la observó apenas un instante y la integró a su mano sin apuro.

    —Tsumo.

    Volteó sus fichas con calma, revelando una jugada perfecta, cerrada sin margen de error.

    —Treinta mil.

    El sonido de las fichas siendo empujadas hacia él llenó el silencio que nadie más se atrevió a romper.
    El sonido de las fichas al chocar era lo único que rompía el silencio. Clac, clac, clac. El humo del tabaco dibujaba una neblina tenue bajo la luz cálida del salón privado. Hombres de traje impecable, mujeres elegantes de miradas afiladas, dedos cargados de anillos, joyas de otras culturas. Risas bajas, contenidas, falsas. Nadie en esa mesa era realmente amigo de nadie, a pesar de los posibles jugueteos de piernas bajo la mesa. Pero en el centro, nuestro hombre: Renji Kurogane, mejor conocido como Kokuren. Sentado con la espalda relajada, una pierna cruzada sobre la otra, como si el tiempo no tuviera prisa por alcanzarlo. Su camisa ligeramente abierta, producto del calor, de las numerosas bebidasque todos tomaban y de haber pasado horas jugando. En su mano, una ficha giraba entre sus dedos mientras se divertía en silencio; sus ojos, fríos y atentos, ya lo habían visto todo. —Hmm. Dejó caer la ficha. Uno de los hombres tensó la mandíbula y una mujer desvió la mirada apenas un segundo, pero fue suficiente. Renji inclinó la cabeza levemente, una sonrisa torcida dibujándose en sus labios. —Parece que esta noche la suerte no está de su lado. Mentira. No creía en la suerte, pero sabía que ellos sí. Con movimientos lentos, casi perezosos, acomodó sus fichas. No había duda ni titubeo, solo la calma de alguien que llevaba varias jugadas por delante desde el principio. El silencio se volvió denso; uno de los presentes soltó el aire entre dientes, otro apretó los nudillos contra la mesa. Renji levantó la mirada, encontrándose con los ojos de cada uno, uno por uno, disfrutando ese instante donde el control cambiaba de manos. —Damas y caballeros… murmuró, ladeando la sonrisa mientras apoyaba el codo en la mesa y llevaba su mano al mentón con despreocupación. —¿Qué vamos a hacer con los refugiados de Corea del Norte? Lo dijo como quien comenta el clima, dejando la pregunta suspendida en el aire sin intención real de suavizarla. Antes de que alguien respondiera, sus dedos volvieron a moverse con precisión; tomó una ficha del muro, la observó apenas un instante y la integró a su mano sin apuro. —Tsumo. Volteó sus fichas con calma, revelando una jugada perfecta, cerrada sin margen de error. —Treinta mil. El sonido de las fichas siendo empujadas hacia él llenó el silencio que nadie más se atrevió a romper.
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    No hagan árboles genealógicos para las fichas gente, no está divertido
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  • Ahora que llegue aquí es momento de poner las fichas en movimiento..

    -toma una ficha blanca estando preparado para moverla pero en ese momento te mira a ti fijamente con seriedad-

    Tengo curiosidad por algo así que respondeme.. cuando las fichas del tablero al que llamamos "vida" empiecen a moverse ¿De que lado quieres estar?
    Ahora que llegue aquí es momento de poner las fichas en movimiento.. -toma una ficha blanca estando preparado para moverla pero en ese momento te mira a ti fijamente con seriedad- Tengo curiosidad por algo así que respondeme.. cuando las fichas del tablero al que llamamos "vida" empiecen a moverse ¿De que lado quieres estar?
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    Después de un prolongado Hiatus, oficialmente volveré a la cuenta. Editaré el fijado y cambiaré las descripciones por mini fichas.
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    #Ro tengo que rehacer fichas perdón porque he cambiado cosas 🫠
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  • Observé en las sombras, como un espectador silencioso, los rituales profanos de aquellos cadáveres andantes que se autodenominan "La Nueva Orden".

    —Es hilarante ver hasta qué punto llega su desesperación por retener las migajas de un poder que se les escapa.—

    Mientras me entretenía descifrando su simbología masónica y otros juegos visuales, mis sombras me trajeron una noticia deliciosa: la figura central del espectáculo, la mujer que debía liderar el escenario, se había desplomado. Una sonrisa se dibujó en mi rostro mientras las posibilidades empezaban a bailar en mi mente. El show no podía detenerse, y yo me encargaría de ello.
    Me deslicé como un susurro hasta alcanzar su cuerpo inerte.

    —Qué marioneta tan encantadora", pensé, "veamos si puedo repararte". —

    Mi forma física se deshizo en una densa bruma negra, filtrándose en su interior hasta poseerla por completo. Al unísono, mis sombras reclamaron los cuerpos de los bailarines.

    —Es hora, caballeros —sentencié a través de sus labios—. Ofrezcamos a estos ancianos un espectáculo inolvidable. Si jugamos bien nuestras fichas, esta noche cenaremos a esos que se hacen llamar cardenales jxjxjxjx.—

    Bajo la apariencia de monjes, mis sombras entonaron cánticos de una era olvidada, dando inicio a la función.





    https://youtu.be/VG3WkiL0d_U?si=vrAPt6MMtL6mYdW3
    Observé en las sombras, como un espectador silencioso, los rituales profanos de aquellos cadáveres andantes que se autodenominan "La Nueva Orden". —Es hilarante ver hasta qué punto llega su desesperación por retener las migajas de un poder que se les escapa.— Mientras me entretenía descifrando su simbología masónica y otros juegos visuales, mis sombras me trajeron una noticia deliciosa: la figura central del espectáculo, la mujer que debía liderar el escenario, se había desplomado. Una sonrisa se dibujó en mi rostro mientras las posibilidades empezaban a bailar en mi mente. El show no podía detenerse, y yo me encargaría de ello. Me deslicé como un susurro hasta alcanzar su cuerpo inerte. —Qué marioneta tan encantadora", pensé, "veamos si puedo repararte". — Mi forma física se deshizo en una densa bruma negra, filtrándose en su interior hasta poseerla por completo. Al unísono, mis sombras reclamaron los cuerpos de los bailarines. —Es hora, caballeros —sentencié a través de sus labios—. Ofrezcamos a estos ancianos un espectáculo inolvidable. Si jugamos bien nuestras fichas, esta noche cenaremos a esos que se hacen llamar cardenales jxjxjxjx.— Bajo la apariencia de monjes, mis sombras entonaron cánticos de una era olvidada, dando inicio a la función. https://youtu.be/VG3WkiL0d_U?si=vrAPt6MMtL6mYdW3
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  • "Muy bien..."

    *vuelvo a poner bajar mis cartas en la mesa*

    "All in."

    *muevo todas mis fichas hacia adelante, esperando si los demas en la mesa igualan o de retiran, el pozo es bastante alto asi que me da igual cual desición tomen, la ganancia que me llevo es bastante alta*
    "Muy bien..." *vuelvo a poner bajar mis cartas en la mesa* "All in." *muevo todas mis fichas hacia adelante, esperando si los demas en la mesa igualan o de retiran, el pozo es bastante alto asi que me da igual cual desición tomen, la ganancia que me llevo es bastante alta*
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    #Ro reto personal escribir más completas mis fichas de pjs
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    Volvió! El rusito volvió! Como Alf! En forma de fichas!! (?)
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