• ─────  STARTER CALL .ᐟ
    ᅠᅠ                    ♡ Elijah Vítkov

    El vuelo privado despegó del aeropuerto de Haneda con un rugido sordo que hizo vibrar cada centímetro de la estructura, una sacudida que hizo que Mine frunciera el ceño. Se encontraba cómodamente instalado en su asiento de cuero beige, rodeado por la quietud absoluta de la cabina principal. Había dispuesto que el viaje fuera así, en total soledad, pues para un hombre como él, compartir un espacio tan reducido durante doce horas con otras personas representaba una forma de tortura que no estaba dispuesto a tolerar. Con un movimiento pausado, se ajustó el cinturón de seguridad sobre la cadera, y se permitió suspirar.
    Bajo la aeronave, Tokio comenzó a encogerse rápidamente hasta convertirse en un pequeño tablero de luces de neón en la penumbra de la madrugada. Mine observó por la ventanilla cómo la ciudad que lo había visto crecer se transformaba en un punto brillante antes de ser devorada por la nada. Pronto, el Mar de Japón se extendió ante él como una inmensa mancha negra que reflejaba la luna como si fuera un espejo sobre el agua.

    ❛...❜

    Mine guardó silencio, dejando que el peso de la situación se asentara, no había vuelta atrás. Cerró los ojos durante unos segundos, no con la intención de entregarse al sueño, sino para permitir que su mente recorriera una vez más el laberinto de planes que ya había memorizado. Las cifras, los nombres, los movimientos que debía ejecutar y aquellos que era imperativo evitar.
    Una vez que el avión se estabilizó en su altitud de crucero tras un suave cabeceo, Mine se desabrochó el cinturón y se puso en pie. En ese espacio suspendido, lo único que sabía hacer bien era procesar información. Caminó hacia la pequeña mesa que hacía las veces de escritorio en la parte trasera de la cabina. Sobre ella, una carpeta de cuero negro aguardaba, Mine la abrió.
    Los números se desplegaron ante sus ojos en columnas perfectas, allí estaban las transferencias a las cuentas en Luxemburgo, las participaciones en fondos de riesgo y las patentes farmacéuticas que se subastarían en Viena. Todo parecía estar en orden, pero Mine, impulsado por la paranoia, revisó cada línea una, dos y tres veces. Entendía mejor que nadie que la perfección no existía realmente; solo existía la ilusión de la misma, construida a base de repetición y de horas de trabajo que nadie más en su mundo estaba dispuesto a invertir.

    Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de la asistente de vuelo, una mujer joven y de uniforme impecable que se acercó con una bandeja. Le ofreció un té verde, específicamente Gyokuro. Mine no había tenido que pedirlo; sus subordinados conocían sus preferencias hasta el más mínimo detalle.
    ❛ Gracias ❜, dijo él, sin siquiera dirigirle la mirada.
    La mujer inclinó la cabeza y se retiró en un silencio sepulcral. Mine tomó la taza de porcelana, sintiendo el calor reconfortante en sus manos, y bebió un sorbo. El sabor herbáceo le llenó la boca y, por un brevísimo instante, se permitió sentirse en casa. Sin embargo, la realidad era complicada: estaba a treinta mil pies de altura, volando hacia una ciudad desconocida para enfrentar un negocio que podía salir terriblemente mal. Dejó la taza a un lado y volvió a sumergirse en los números.

    Pasaron las horas y el sol se levantó sobre algún punto de Siberia, pintando las nubes con matices rosa y naranja, pero Mine ni siquiera levantó la vista de la pantalla de su portátil. Había recibido una actualización crucial: el consorcio monegasco ya estaba en Viena, alojado en el Hotel Sacher. Mine, por su parte, había optado por el Palais Coburg por estrictas razones de seguridad. Analizó a los nueve miembros del grupo: tres empresarios legítimos, cuatro intermediarios expertos y dos figuras misteriosas que habían llegado en un vuelo privado bajo nombres falsos.
    ❛ Gente que sabe cómo pasar desapercibida ❜, murmuró Mine para sí mismo, frunciendo el ceño, ❛ eso no me gusta ❜.

    Cerró el portátil y regresó a la carpeta de cuero negro. Extrajo los documentos de la subasta, protegidos en bolsas selladas, y los extendió sobre la mesa como si fueran piezas de un artefacto explosivo que pudiera estallar al menor descuido. Novecientos millones de euros estaban en juego por un monopolio sobre tratamientos oncológicos. Si ganaba, el Clan Tojo tendría estabilidad por una década; si perdía, las consecuencias serían impensables. Pero Mine no se permitía pensar en la derrota.
    El avión cruzó la línea internacional de cambio de fecha y la luz exterior cambió, volviéndose de un azul pálido e infinito. Abajo, Europa comenzó a revelarse: los picos grises de los Urales, las luces parpadeantes de Moscú y las siluetas de Varsovia y Cracovia. ❛ Faltan tres horas ❜, anunció la voz metálica del piloto a través del altavoz, ❛ aterrizaremos en Viena a las 14:30 hora local ❜.

    Mine asintió para sus adentros. Tres horas eran suficientes para repasar los perfiles de seguridad una vez más. Abrió el compartimento trasero de su carpeta y sacó los expedientes del equipo de protección de Aegis Solutions. Nombres, fotografías y especialidades. Se preguntó brevemente qué clase de vida llevarían fuera de ese entorno, pero decidió que era mejor no saberlo.

    El aterrizaje en Viena-Schwechat fue tan suave que Mine solo supo que habían llegado por el leve chirrido de los neumáticos y el rugido de los motores invirtiendo su empuje. Por la ventanilla, Viena se mostraba bajo un cielo soleado, una ciudad de palacios preciosos y techos rojizos. Mine se ajustó la corbata y respiró hondo, sintiendo la vibración de su teléfono en el bolsillo. Era un mensaje de su secretaria.
    ❛ Patriarca. Bienvenido a Viena. Los documentos con los perfiles completos del equipo de seguridad han sido reenviados a su correo cifrado. Los seleccionados por Aegis Solutions le estarán esperando así podrán discutir los últimos detalles antes del traslado al hotel. ¿Necesita algo más? ❜

    Mine escribió la respuesta con sus propios dedos, pues jamás delegaba algo tan personal como sus palabras. ❛ Gracias. Los leeré en el coche. ¿El equipo sabe cómo identificarme? ❜

    La respuesta fue inmediata: ❛ Llevarán una señal acordada. No se preocupe, patriarca. Todo está bajo control ❜.

    Se levantó, ajustó los puños de su camisa, tomó su maletín y la carpeta de cuero negro. Caminó hacia la puerta de la aeronave, donde el sol de Viena acarició su piel bronceada. Viena es... preciosa, una joya del barrocco, una ciudad donde la historia se podía apreciar a simple vista, donde los jardines del Belvedere parecen sacados de un sueño y el aroma del café recién hecho invita a la contemplación. Es una verdadera lástima que para Mine toda esa belleza fuera una secundaria en este viaje.
    ─────  STARTER CALL .ᐟ ᅠᅠ                    ♡ [fusion_bronze_monkey_923] El vuelo privado despegó del aeropuerto de Haneda con un rugido sordo que hizo vibrar cada centímetro de la estructura, una sacudida que hizo que Mine frunciera el ceño. Se encontraba cómodamente instalado en su asiento de cuero beige, rodeado por la quietud absoluta de la cabina principal. Había dispuesto que el viaje fuera así, en total soledad, pues para un hombre como él, compartir un espacio tan reducido durante doce horas con otras personas representaba una forma de tortura que no estaba dispuesto a tolerar. Con un movimiento pausado, se ajustó el cinturón de seguridad sobre la cadera, y se permitió suspirar. Bajo la aeronave, Tokio comenzó a encogerse rápidamente hasta convertirse en un pequeño tablero de luces de neón en la penumbra de la madrugada. Mine observó por la ventanilla cómo la ciudad que lo había visto crecer se transformaba en un punto brillante antes de ser devorada por la nada. Pronto, el Mar de Japón se extendió ante él como una inmensa mancha negra que reflejaba la luna como si fuera un espejo sobre el agua. ❛...❜ Mine guardó silencio, dejando que el peso de la situación se asentara, no había vuelta atrás. Cerró los ojos durante unos segundos, no con la intención de entregarse al sueño, sino para permitir que su mente recorriera una vez más el laberinto de planes que ya había memorizado. Las cifras, los nombres, los movimientos que debía ejecutar y aquellos que era imperativo evitar. Una vez que el avión se estabilizó en su altitud de crucero tras un suave cabeceo, Mine se desabrochó el cinturón y se puso en pie. En ese espacio suspendido, lo único que sabía hacer bien era procesar información. Caminó hacia la pequeña mesa que hacía las veces de escritorio en la parte trasera de la cabina. Sobre ella, una carpeta de cuero negro aguardaba, Mine la abrió. Los números se desplegaron ante sus ojos en columnas perfectas, allí estaban las transferencias a las cuentas en Luxemburgo, las participaciones en fondos de riesgo y las patentes farmacéuticas que se subastarían en Viena. Todo parecía estar en orden, pero Mine, impulsado por la paranoia, revisó cada línea una, dos y tres veces. Entendía mejor que nadie que la perfección no existía realmente; solo existía la ilusión de la misma, construida a base de repetición y de horas de trabajo que nadie más en su mundo estaba dispuesto a invertir. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de la asistente de vuelo, una mujer joven y de uniforme impecable que se acercó con una bandeja. Le ofreció un té verde, específicamente Gyokuro. Mine no había tenido que pedirlo; sus subordinados conocían sus preferencias hasta el más mínimo detalle. ❛ Gracias ❜, dijo él, sin siquiera dirigirle la mirada. La mujer inclinó la cabeza y se retiró en un silencio sepulcral. Mine tomó la taza de porcelana, sintiendo el calor reconfortante en sus manos, y bebió un sorbo. El sabor herbáceo le llenó la boca y, por un brevísimo instante, se permitió sentirse en casa. Sin embargo, la realidad era complicada: estaba a treinta mil pies de altura, volando hacia una ciudad desconocida para enfrentar un negocio que podía salir terriblemente mal. Dejó la taza a un lado y volvió a sumergirse en los números. Pasaron las horas y el sol se levantó sobre algún punto de Siberia, pintando las nubes con matices rosa y naranja, pero Mine ni siquiera levantó la vista de la pantalla de su portátil. Había recibido una actualización crucial: el consorcio monegasco ya estaba en Viena, alojado en el Hotel Sacher. Mine, por su parte, había optado por el Palais Coburg por estrictas razones de seguridad. Analizó a los nueve miembros del grupo: tres empresarios legítimos, cuatro intermediarios expertos y dos figuras misteriosas que habían llegado en un vuelo privado bajo nombres falsos. ❛ Gente que sabe cómo pasar desapercibida ❜, murmuró Mine para sí mismo, frunciendo el ceño, ❛ eso no me gusta ❜. Cerró el portátil y regresó a la carpeta de cuero negro. Extrajo los documentos de la subasta, protegidos en bolsas selladas, y los extendió sobre la mesa como si fueran piezas de un artefacto explosivo que pudiera estallar al menor descuido. Novecientos millones de euros estaban en juego por un monopolio sobre tratamientos oncológicos. Si ganaba, el Clan Tojo tendría estabilidad por una década; si perdía, las consecuencias serían impensables. Pero Mine no se permitía pensar en la derrota. El avión cruzó la línea internacional de cambio de fecha y la luz exterior cambió, volviéndose de un azul pálido e infinito. Abajo, Europa comenzó a revelarse: los picos grises de los Urales, las luces parpadeantes de Moscú y las siluetas de Varsovia y Cracovia. ❛ Faltan tres horas ❜, anunció la voz metálica del piloto a través del altavoz, ❛ aterrizaremos en Viena a las 14:30 hora local ❜. Mine asintió para sus adentros. Tres horas eran suficientes para repasar los perfiles de seguridad una vez más. Abrió el compartimento trasero de su carpeta y sacó los expedientes del equipo de protección de Aegis Solutions. Nombres, fotografías y especialidades. Se preguntó brevemente qué clase de vida llevarían fuera de ese entorno, pero decidió que era mejor no saberlo. El aterrizaje en Viena-Schwechat fue tan suave que Mine solo supo que habían llegado por el leve chirrido de los neumáticos y el rugido de los motores invirtiendo su empuje. Por la ventanilla, Viena se mostraba bajo un cielo soleado, una ciudad de palacios preciosos y techos rojizos. Mine se ajustó la corbata y respiró hondo, sintiendo la vibración de su teléfono en el bolsillo. Era un mensaje de su secretaria. ❛ Patriarca. Bienvenido a Viena. Los documentos con los perfiles completos del equipo de seguridad han sido reenviados a su correo cifrado. Los seleccionados por Aegis Solutions le estarán esperando así podrán discutir los últimos detalles antes del traslado al hotel. ¿Necesita algo más? ❜ Mine escribió la respuesta con sus propios dedos, pues jamás delegaba algo tan personal como sus palabras. ❛ Gracias. Los leeré en el coche. ¿El equipo sabe cómo identificarme? ❜ La respuesta fue inmediata: ❛ Llevarán una señal acordada. No se preocupe, patriarca. Todo está bajo control ❜. Se levantó, ajustó los puños de su camisa, tomó su maletín y la carpeta de cuero negro. Caminó hacia la puerta de la aeronave, donde el sol de Viena acarició su piel bronceada. Viena es... preciosa, una joya del barrocco, una ciudad donde la historia se podía apreciar a simple vista, donde los jardines del Belvedere parecen sacados de un sueño y el aroma del café recién hecho invita a la contemplación. Es una verdadera lástima que para Mine toda esa belleza fuera una secundaria en este viaje.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    — Bébete mis pecados, pues están escritos en negro sobre el lienzo de mi alma rota.
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  • Tanto Markus De Lioncourt como yo estas semanas estamos teniendo unas agendas bastante completas, lo que nos complicada a los dos que cuadremos un día e incluso horas para dedicarlas a pasar tiempo juntos o incluso a nosotros mismos, como dos individuos diferentes.
    A pesar de que convivimos bajo el mismo techo, somos como el resto de parejas que tienen diferentes trabajos, cada uno sus horarios y aún viviendo juntos muchos días solo nos llegamos a ver antes de que uno se vaya a acostar o cuando el otro se despierta.
    Sinceramente es cierto que ahora no hemos logrado tener el mismo día libre, eso no implica que nos hayamos dejado de querer.
    Es la vida adulta, todos pasamos por ello.
    Aún así tenemos pequeños detalles, como cuando antes de irme a trabajar le dejo preparado el café y en la taza pego un post, donde le escrito que tenga un buen día y que lo amo.
    O cuando llego a casa y él antes de irse, me ha dejado la comida preparada y una rosa.

    Tanto [Thxpocionboy] como yo estas semanas estamos teniendo unas agendas bastante completas, lo que nos complicada a los dos que cuadremos un día e incluso horas para dedicarlas a pasar tiempo juntos o incluso a nosotros mismos, como dos individuos diferentes. A pesar de que convivimos bajo el mismo techo, somos como el resto de parejas que tienen diferentes trabajos, cada uno sus horarios y aún viviendo juntos muchos días solo nos llegamos a ver antes de que uno se vaya a acostar o cuando el otro se despierta. Sinceramente es cierto que ahora no hemos logrado tener el mismo día libre, eso no implica que nos hayamos dejado de querer. Es la vida adulta, todos pasamos por ello. Aún así tenemos pequeños detalles, como cuando antes de irme a trabajar le dejo preparado el café y en la taza pego un post, donde le escrito que tenga un buen día y que lo amo. O cuando llego a casa y él antes de irse, me ha dejado la comida preparada y una rosa.
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  • La pelirroja entró en sus aposentos privados tras una mañana agotadora. Al acercarse a su escritorio, notó algo que no debería estar ahí, un bentō de madera oscura, envuelto con delicadeza en una tela.

    ​Con manos temblorosas, desató el nudo. Dentro, perfectamente dispuestos, se encontraban varios onigiris. Las bolas de arroz, blancas y puras, estaban decoradas con pequeñas tiras de alga y rellenos que ella nunca había visto. Junto a ellos, un pequeño papel contenía una caligrafía elegante y firme.

    ​La soberana se sentó lentamente, dejando que la nota descansara sobre su regazo. Tomó uno de los onigiris, sintiendo la textura firme pero suave. Al morderlo, sus ojos se cerraron por instinto.
    ​Era una preparación completamente distinta a la cocina robusta y salada del Brattvåg. Poseía un sabor sutil, equilibrado y lleno de matices que nunca antes había experimentado. Pero más allá del gusto, era la intención lo que la sobrepasó.

    Kazuo antes de irse se había tomado el tiempo de cocinar para ella, una forma de estar presente aún cuando estaba a leguas de distancia.

    ​Una sonrisa melancólica apareció en su rostro mientras masticaba con lentitud, saboreando cada pedazo como si fuera un tesoro. En ese momento, Elizabeth descubrió que desde ahora se había convertido en su plato favorito.
    La pelirroja entró en sus aposentos privados tras una mañana agotadora. Al acercarse a su escritorio, notó algo que no debería estar ahí, un bentō de madera oscura, envuelto con delicadeza en una tela. ​Con manos temblorosas, desató el nudo. Dentro, perfectamente dispuestos, se encontraban varios onigiris. Las bolas de arroz, blancas y puras, estaban decoradas con pequeñas tiras de alga y rellenos que ella nunca había visto. Junto a ellos, un pequeño papel contenía una caligrafía elegante y firme. ​La soberana se sentó lentamente, dejando que la nota descansara sobre su regazo. Tomó uno de los onigiris, sintiendo la textura firme pero suave. Al morderlo, sus ojos se cerraron por instinto. ​Era una preparación completamente distinta a la cocina robusta y salada del Brattvåg. Poseía un sabor sutil, equilibrado y lleno de matices que nunca antes había experimentado. Pero más allá del gusto, era la intención lo que la sobrepasó. [8KazuoAihara8] antes de irse se había tomado el tiempo de cocinar para ella, una forma de estar presente aún cuando estaba a leguas de distancia. ​Una sonrisa melancólica apareció en su rostro mientras masticaba con lentitud, saboreando cada pedazo como si fuera un tesoro. En ese momento, Elizabeth descubrió que desde ahora se había convertido en su plato favorito.
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  • El inicio de algo inevitable
    Categoría Fantasía
    //Rol con Satori Gojo//

    El aula estaba casi vacía, bañada por la luz cálida que entraba desde las ventanas del lado izquierdo. El polvo flotaba suavemente en el aire, iluminado por los rayos de sol, mientras el silencio se sentía denso, como si el lugar llevara horas sin ser interrumpido.

    Satorie Gojo estaba sentada en uno de los pupitres del fondo, cerca de la ventana.

    Tenía la cabeza apoyada en su mano, el codo sobre el escritorio, con una expresión entre aburrida y pensativa. Sus ojos claros estaban fijos hacia el frente… pero no en la pizarra, ni en el reloj, ni en el aula.

    Estaban esperando.

    Sobre su escritorio descansaba un teléfono, apagado, ignorado.

    Entonces—

    La puerta se abrió.

    El sonido fue seco, suficiente para romper la quietud.

    Zagreo apareció en el umbral.

    Vestía completamente distinto a lo esperado: chaqueta negra de cuero, ligeramente abierta, dejando ver una camiseta oscura debajo. Pantalones ajustados, botas firmes… todo en tonos negros, con pequeños detalles rojizos que apenas se notaban, como si ocultaran algo más profundo. Su presencia no era solo estética—era pesada, intensa, como si trajera consigo algo que no pertenecía del todo a ese lugar.

    Se quedó ahí un segundo, observando.

    El aula.

    Los pupitres vacíos.

    Y finalmente—

    A ella.

    Satorie no se movió de inmediato. Sus ojos ya estaban sobre él, analizándolo desde su asiento, sin cambiar su postura relajada.
    //Rol con [spirit_peach_horse_846]// El aula estaba casi vacía, bañada por la luz cálida que entraba desde las ventanas del lado izquierdo. El polvo flotaba suavemente en el aire, iluminado por los rayos de sol, mientras el silencio se sentía denso, como si el lugar llevara horas sin ser interrumpido. Satorie Gojo estaba sentada en uno de los pupitres del fondo, cerca de la ventana. Tenía la cabeza apoyada en su mano, el codo sobre el escritorio, con una expresión entre aburrida y pensativa. Sus ojos claros estaban fijos hacia el frente… pero no en la pizarra, ni en el reloj, ni en el aula. Estaban esperando. Sobre su escritorio descansaba un teléfono, apagado, ignorado. Entonces— La puerta se abrió. El sonido fue seco, suficiente para romper la quietud. Zagreo apareció en el umbral. Vestía completamente distinto a lo esperado: chaqueta negra de cuero, ligeramente abierta, dejando ver una camiseta oscura debajo. Pantalones ajustados, botas firmes… todo en tonos negros, con pequeños detalles rojizos que apenas se notaban, como si ocultaran algo más profundo. Su presencia no era solo estética—era pesada, intensa, como si trajera consigo algo que no pertenecía del todo a ese lugar. Se quedó ahí un segundo, observando. El aula. Los pupitres vacíos. Y finalmente— A ella. Satorie no se movió de inmediato. Sus ojos ya estaban sobre él, analizándolo desde su asiento, sin cambiar su postura relajada.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    32 turnos 0 maullidos
  • 20 a 15000 líneas por Semana
    Fandom
    MARVEL (UCM)
    Búsqueda de
    Personaje
    Estado
    Disponible
    Busco a alguien que quiera interpretar a 'The Punisher' en una trama centrada en el universo de Daredevil.

    • No busco una relación forzada (OTP). Si surge química entre los personajes (y users), genial, pero no es la motivación principal.

    • ​Frank es una pieza clave en la vida de Karen. Su presencia la obliga a cuestionar sus principios, algo que a Matt no le gusta nada y lo que suele crear discorida entre los dos. Sin embargo, y a pesar de que Matt se resista a admitirlo, Frank es un aliado indispensable cuando las cosas se ponen feas.

    ​• Me gustaría que su user tenga conocimiento del personaje. Su historia, paicología, código moral... Su esencia.

    ​• No busco un escritor de best-sellers ni posts kilométricos, pero sí pido una redacción cuidada, y con sentido.

    ​• Compromiso mínimo. No hace falta estar conectado 24/7, pero sí busco constancia y presencia activa en el rol.

    ​• Y no pueden faltar las ganas de aportar ideas y de pasarlo bien creando drama y tensión. Están aseguradas, que aparte de Karen, hay por aquí un Matt y un Benjamin que seguro que desean que te unas ♡
    Busco a alguien que quiera interpretar a 'The Punisher' en una trama centrada en el universo de Daredevil. • No busco una relación forzada (OTP). Si surge química entre los personajes (y users), genial, pero no es la motivación principal. • ​Frank es una pieza clave en la vida de Karen. Su presencia la obliga a cuestionar sus principios, algo que a Matt no le gusta nada y lo que suele crear discorida entre los dos. Sin embargo, y a pesar de que Matt se resista a admitirlo, Frank es un aliado indispensable cuando las cosas se ponen feas. ​• Me gustaría que su user tenga conocimiento del personaje. Su historia, paicología, código moral... Su esencia. ​• No busco un escritor de best-sellers ni posts kilométricos, pero sí pido una redacción cuidada, y con sentido. ​• Compromiso mínimo. No hace falta estar conectado 24/7, pero sí busco constancia y presencia activa en el rol. ​• Y no pueden faltar las ganas de aportar ideas y de pasarlo bien creando drama y tensión. Están aseguradas, que aparte de Karen, hay por aquí un Matt y un Benjamin que seguro que desean que te unas ♡
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    — Hubo un tiempo en el que el silencio era lo único que me pertenecía; un eco interminable en un mundo donde el miedo no existía y, por lo tanto, nada se sentía real. Mi vida era un hilo suelto en el caos, moviéndose por inercia hacia un final que ya estaba escrito.
    ​Quién hubiera dicho que, para encontrar la verdad, tendría que rodearme de extraños tan rotos como yo.

    ​Mirándolos ahora, me doy cuenta de que hemos construido un refugio con piezas que no encajaban en ningún otro lugar. No compartimos sangre, ni pasado, ni siquiera los mismos demonios; pero en este desorden de espadas, códigos y promesas a medias, he encontrado algo que Elio nunca puso en el libreto.
    ​Antes, el mundo era solo un escenario frío. Ahora, entre este caos que insisto en llamar familia, finalmente he empezado a sentir el peso real de estar "viva."
    — Hubo un tiempo en el que el silencio era lo único que me pertenecía; un eco interminable en un mundo donde el miedo no existía y, por lo tanto, nada se sentía real. Mi vida era un hilo suelto en el caos, moviéndose por inercia hacia un final que ya estaba escrito. ​Quién hubiera dicho que, para encontrar la verdad, tendría que rodearme de extraños tan rotos como yo. ​Mirándolos ahora, me doy cuenta de que hemos construido un refugio con piezas que no encajaban en ningún otro lugar. No compartimos sangre, ni pasado, ni siquiera los mismos demonios; pero en este desorden de espadas, códigos y promesas a medias, he encontrado algo que Elio nunca puso en el libreto. ​Antes, el mundo era solo un escenario frío. Ahora, entre este caos que insisto en llamar familia, finalmente he empezado a sentir el peso real de estar "viva."
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  • Sujeta una taza de café humeante, observando desde la distancia la cantidad de pruebas esparcidas sobre su escritorio.

    Su expresión facial se endurece al saber, porque es un hecho, que si publica, expondrá varias "empresas" relacionadas íntimamente con Fisk. Eso le podría conllevar consecuencias muy negativas—e incluso definitivas, ya sabéis—.

    Dudo. Siento un escalofrío que nace en mi nuca erizando mi piel, pero... ¿acaso no me he preparado y luchado para esto?
    Sujeta una taza de café humeante, observando desde la distancia la cantidad de pruebas esparcidas sobre su escritorio. Su expresión facial se endurece al saber, porque es un hecho, que si publica, expondrá varias "empresas" relacionadas íntimamente con Fisk. Eso le podría conllevar consecuencias muy negativas—e incluso definitivas, ya sabéis—. Dudo. Siento un escalofrío que nace en mi nuca erizando mi piel, pero... ¿acaso no me he preparado y luchado para esto?
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  • 𝐓𝐇𝐄 𝐃𝐄𝐕𝐈𝐋'𝐒 𝐊𝐀𝐑𝐌𝐀.
    Fandom Marvel
    Categoría Acción
    Los últimos meses habían sido toda una sorpresa, desde partes de la ciudad desapareciendo hasta una especie de caza furtiva de vigilantes... No es que el alcalde ayudara mucho, al fin y al cabo es quien más se benefició con todo esto.

    Desde la invasión alienígena del 2012 parecería que Nueva York quedó atrapada en el ojo de una tormenta que, cada cierto tiempo, se acuerda y regresa por más. Luego de que unos supuestos ❛ 𝐍𝐞𝐰 𝐀𝐯𝐞𝐧𝐠𝐞𝐫𝐬 ❜ aparecieran las cosas parecían ir mejor, o por lo menos con más calma, claro que esa ``calma´´ no era más que una trampa del impredecible pronóstico que se avecinaba, ya se lo imaginaba cuando Peter Parker se acercó una vez más para pedir su ayuda, aunque esta vez no era en un juicio, simplemente necesitaba sus palabras, estaba solo y además perdió su hogar, aquel invasor de nombre 𝐏𝐚𝐧𝐝𝐞𝐦𝐨𝐧𝐢𝐮𝐦 había destruido Queens por completo y SHIELD decidió poner la zona en cuarentena sin dar más información al público. Poco pudo hacer por el muchacho, una cosa llevó a la otra y terminó contándole que es el diablo de Hell's Kitchen, no pudo escoger mejor momento porque días después el alcalde Fisk aprobó una ley [ 𝘥𝘦 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢 𝘥𝘶𝘥𝘰𝘴𝘢... ] que según sus palabras todo aquel que hiciera justicia por mano propia y con máscara seria considerado un criminal, nada nuevo... Sin embargo, tenía juguetes nuevos así como un nuevo disipulo que le otorgó dicha tecnología.


    𝗟𝗼𝘀 𝗖𝗲𝗻𝘁𝗶𝗻𝗲𝗹𝗮𝘀.

    Meses después de que se aprobara esa ley y se enseñara al público aquellos robots, cada Vigilante en la ciudad fue perseguido, y si eran capturados jamás se volvía a oír de ellos, por lo cual pelear no era la opción más sensata, no eran policías o agentes, esta vez eran 𝗺𝗮𝗾𝘂𝗶𝗻𝗮𝘀 de acero quienes los cazaban, así que las cosas en la ciudad habían cambiado y solo era el inicio, aquello era un simple proyecto a prueba, de funcionar bien se haría a escala mundial... y estaba funcionando.

    Debido a la cacería tuvo que alejarse de Karen, ella no era un vigilante por lo que estar cerca solo la pondría en peligro y si bien nunca aceptó, Matt tomó sus cosas y simplemente desapareció, era lo mejor. Tuvo que aliarse con otros como Spiderman o hasta Punisher, mantenerse informado a través de otros en su misma situación y por cosas del cruel destino, hacer las paces con 𝐁𝐮𝐥𝐥𝐬𝐞𝐲𝐞.
    Lo había perdonado luego de descubrir la verdad detrás de lo ocurrido con Foggy, pero en el fondo jamás dejó de resentirlo, cree en el perdón, por supuesto, solo que es difícil con alguien tan inestable mentalmente.

    Al final del día tuvieron que convivir, sus habilidades eran similares, una dupla así seria más difícil de atrapar, ahora debían vivir entre las sombras y no podrían hacerlo solos, ningún vigilante estaba por su cuenta y al diablo le había tocado compartir techo con Pointdexter, era el más indicado... Lo había decidido en la última junta con Jessica Jones, ya que con otros como Frank Castle la cosa no iba a terminar bien, se matarían entre ellos y ni hablar de dejarlo a solas con el jóven arácnido.

    𝘛𝘦𝘯𝘪𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝙀𝙇.

    Extrañamente luego de casi un mes conviviendo la cosa no iba tan mal, igual nunca entendería como es que Frank estaba tan a gusto en un bunker antibombas, le sienta fatal... aunque tenían electricidad, gas y agua, con el correr de los días consiguieron un par de cosas, como un viejo televisor, radios, provisiones y ropa, el trato era avisar si alguno saldría pero esa misma noche Matt se pasó por alto las reglas, tomó su traje rojo y salió a las calles sin decir palabra a Pointdexter, lo creía dormido.

    Tras varios saltos por los techos por fin vuelve a la calle, repleta de carteles con los muchos vigilantes buscados por las máquinas, aunque entre ellos había un par de personas desaparecidas, entre ellas el abogado Matt Murdock y el doctor Bruce Banner... A diario se pregunta que seria de él y porque no había rastro, no es un vigilante, solía ser un Vengador, pero ahora no tenía tiempo para eso, tenía que correr, llegó hasta un viejo edificio y se metió de un brinco por la única ventana sin tablas, era un sitio abandonado así que nadie lo vigila y pudo subir varios pisos sin preocuparse, por fin llegando al punto de interés y revisar unas cajas hasta sentir el metal de una placa con los nombres 𝐍𝐞𝐥𝐬𝐨𝐧, 𝐌𝐮𝐫𝐝𝐨𝐜𝐤, 𝐏𝐚𝐠𝐞 tallados que pudo leer con el tacto de sus dedos, sus labios se tambalean, por un segundo creyó que sonreiría, inclusive siente la humedad de sus ojos bajo aquel casco, recordando cuando eran los tres unidos contra el mundo y ahora... 𝙚𝙨𝙩𝙖𝙗𝙖 𝙨𝙤𝙡𝙤.

    Abrazó la placa y se tumbó al suelo, había un Centinela volando a un par de calles, no entendía porque estaba tan cerca si juraba no haber dejado rastro alguno, entonces se incorpora y suspira negando con la cabeza, ya lo escuchó... Lo olió... También pensó en si arriesgarlo todo por darle un golpe ahí mismo.

    ──── No te quiero aquí ────. Dice entre labios como en un susurro, dejando la placa en uno de los escritorios de lo que alguna vez fue el bufete de abogados, apenas se gira hacia el ex-agente que seguramente nunca se durmió.

    ⊹ 𝐏⌾𝐈𝐍ː𝐃𝐄𝐗ː𝐓𝐄𝐑 ⊹
    Los últimos meses habían sido toda una sorpresa, desde partes de la ciudad desapareciendo hasta una especie de caza furtiva de vigilantes... No es que el alcalde ayudara mucho, al fin y al cabo es quien más se benefició con todo esto. Desde la invasión alienígena del 2012 parecería que Nueva York quedó atrapada en el ojo de una tormenta que, cada cierto tiempo, se acuerda y regresa por más. Luego de que unos supuestos ❛ 𝐍𝐞𝐰 𝐀𝐯𝐞𝐧𝐠𝐞𝐫𝐬 ❜ aparecieran las cosas parecían ir mejor, o por lo menos con más calma, claro que esa ``calma´´ no era más que una trampa del impredecible pronóstico que se avecinaba, ya se lo imaginaba cuando Peter Parker se acercó una vez más para pedir su ayuda, aunque esta vez no era en un juicio, simplemente necesitaba sus palabras, estaba solo y además perdió su hogar, aquel invasor de nombre 𝐏𝐚𝐧𝐝𝐞𝐦𝐨𝐧𝐢𝐮𝐦 había destruido Queens por completo y SHIELD decidió poner la zona en cuarentena sin dar más información al público. Poco pudo hacer por el muchacho, una cosa llevó a la otra y terminó contándole que es el diablo de Hell's Kitchen, no pudo escoger mejor momento porque días después el alcalde Fisk aprobó una ley [ 𝘥𝘦 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢 𝘥𝘶𝘥𝘰𝘴𝘢... ] que según sus palabras todo aquel que hiciera justicia por mano propia y con máscara seria considerado un criminal, nada nuevo... Sin embargo, tenía juguetes nuevos así como un nuevo disipulo que le otorgó dicha tecnología. 𝗟𝗼𝘀 𝗖𝗲𝗻𝘁𝗶𝗻𝗲𝗹𝗮𝘀. Meses después de que se aprobara esa ley y se enseñara al público aquellos robots, cada Vigilante en la ciudad fue perseguido, y si eran capturados jamás se volvía a oír de ellos, por lo cual pelear no era la opción más sensata, no eran policías o agentes, esta vez eran 𝗺𝗮𝗾𝘂𝗶𝗻𝗮𝘀 de acero quienes los cazaban, así que las cosas en la ciudad habían cambiado y solo era el inicio, aquello era un simple proyecto a prueba, de funcionar bien se haría a escala mundial... y estaba funcionando. Debido a la cacería tuvo que alejarse de Karen, ella no era un vigilante por lo que estar cerca solo la pondría en peligro y si bien nunca aceptó, Matt tomó sus cosas y simplemente desapareció, era lo mejor. Tuvo que aliarse con otros como Spiderman o hasta Punisher, mantenerse informado a través de otros en su misma situación y por cosas del cruel destino, hacer las paces con 𝐁𝐮𝐥𝐥𝐬𝐞𝐲𝐞. Lo había perdonado luego de descubrir la verdad detrás de lo ocurrido con Foggy, pero en el fondo jamás dejó de resentirlo, cree en el perdón, por supuesto, solo que es difícil con alguien tan inestable mentalmente. Al final del día tuvieron que convivir, sus habilidades eran similares, una dupla así seria más difícil de atrapar, ahora debían vivir entre las sombras y no podrían hacerlo solos, ningún vigilante estaba por su cuenta y al diablo le había tocado compartir techo con Pointdexter, era el más indicado... Lo había decidido en la última junta con Jessica Jones, ya que con otros como Frank Castle la cosa no iba a terminar bien, se matarían entre ellos y ni hablar de dejarlo a solas con el jóven arácnido. 𝘛𝘦𝘯𝘪𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝙀𝙇. Extrañamente luego de casi un mes conviviendo la cosa no iba tan mal, igual nunca entendería como es que Frank estaba tan a gusto en un bunker antibombas, le sienta fatal... aunque tenían electricidad, gas y agua, con el correr de los días consiguieron un par de cosas, como un viejo televisor, radios, provisiones y ropa, el trato era avisar si alguno saldría pero esa misma noche Matt se pasó por alto las reglas, tomó su traje rojo y salió a las calles sin decir palabra a Pointdexter, lo creía dormido. Tras varios saltos por los techos por fin vuelve a la calle, repleta de carteles con los muchos vigilantes buscados por las máquinas, aunque entre ellos había un par de personas desaparecidas, entre ellas el abogado Matt Murdock y el doctor Bruce Banner... A diario se pregunta que seria de él y porque no había rastro, no es un vigilante, solía ser un Vengador, pero ahora no tenía tiempo para eso, tenía que correr, llegó hasta un viejo edificio y se metió de un brinco por la única ventana sin tablas, era un sitio abandonado así que nadie lo vigila y pudo subir varios pisos sin preocuparse, por fin llegando al punto de interés y revisar unas cajas hasta sentir el metal de una placa con los nombres 𝐍𝐞𝐥𝐬𝐨𝐧, 𝐌𝐮𝐫𝐝𝐨𝐜𝐤, 𝐏𝐚𝐠𝐞 tallados que pudo leer con el tacto de sus dedos, sus labios se tambalean, por un segundo creyó que sonreiría, inclusive siente la humedad de sus ojos bajo aquel casco, recordando cuando eran los tres unidos contra el mundo y ahora... 𝙚𝙨𝙩𝙖𝙗𝙖 𝙨𝙤𝙡𝙤. Abrazó la placa y se tumbó al suelo, había un Centinela volando a un par de calles, no entendía porque estaba tan cerca si juraba no haber dejado rastro alguno, entonces se incorpora y suspira negando con la cabeza, ya lo escuchó... Lo olió... También pensó en si arriesgarlo todo por darle un golpe ahí mismo. ──── No te quiero aquí ────. Dice entre labios como en un susurro, dejando la placa en uno de los escritorios de lo que alguna vez fue el bufete de abogados, apenas se gira hacia el ex-agente que seguramente nunca se durmió. [P0INDEXTER]
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    U: Pensando pensamientos... Disfruto muchísimo la faceta teibolera de Tasty (y sé que varios de ustedes también ), pero mi lado escritora me pide algo más profundo. Me encantaría encontrarle un romance de verdad. De los que se cuecen a fuego muy lento, con esa tensión que te pone los pelos de punta, llena de roces, malentendidos, celos, un drama delicioso, cuidado, con cabeza y muchísimo amor.
    U: Pensando pensamientos... Disfruto muchísimo la faceta teibolera de Tasty (y sé que varios de ustedes también 😉), pero mi lado escritora me pide algo más profundo. Me encantaría encontrarle un romance de verdad. De los que se cuecen a fuego muy lento, con esa tensión que te pone los pelos de punta, llena de roces, malentendidos, celos, un drama delicioso, cuidado, con cabeza y muchísimo amor. :STK-47:
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