• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    — Japón sigue dando de qué hablar después de ese épico encuentro contra Países Bajos. En serio pensé que estaba viendo ese capítulo de "Captain Tsubasa" en el mismo arco del Mundial Juvenil. Ahora contra Túnez, aplastantr victoria.

    ¡Felicidades mi cuchirrumin Tamamo No Mae!
    — Japón sigue dando de qué hablar después de ese épico encuentro contra Países Bajos. En serio pensé que estaba viendo ese capítulo de "Captain Tsubasa" en el mismo arco del Mundial Juvenil. Ahora contra Túnez, aplastantr victoria. ¡Felicidades mi cuchirrumin [tamamo2025]!
    Me encocora
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • Mañana me pondré al corriente con todo lo que debo, justo ahora me encuentro mal de salud||
    Mañana me pondré al corriente con todo lo que debo, justo ahora me encuentro mal de salud||
    0 turnos 0 maullidos
  • — ¿Cómo vas a escribir sobre el miedo y el peligro sin haberlos experimentado? ¿Cómo vas a narrar un encuentro con la muerte sin haberla visto a los ojos? —
    — ¿Cómo vas a escribir sobre el miedo y el peligro sin haberlos experimentado? ¿Cómo vas a narrar un encuentro con la muerte sin haberla visto a los ojos? —
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝙲𝙰𝙿𝙸𝚃𝚄𝙻𝙾 [𝙸] ──── 𝙽𝙴𝙶𝙾𝙲𝙸𝙾𝚂 𝚈 𝙽𝚄𝙴𝚅𝙰𝚂 𝙲𝙰𝚁𝙰𝚂.
    Categoría Acción
    𝚆𝚒𝚝𝚑 : 𝙀𝙧𝙞𝙣

    La niebla se enredaba entre las columnas de piedra agrietada del viejo mausoleo olvidado, un rincón oculto en el cementerio de las afueras donde ni siquiera los más osados mortales se atrevían a entrar después del anochecer.

    El lugar olía a tierra húmeda, musgo y décadas de abandono. Apenas un par de velas negras titilaban sobre un altar improvisado, proyectando sombras largas que bailaban sobre los nombres borrados de los sepulcros.

    Santiago permanecía de pie, inmóvil como una estatua, con las manos entrelazadas a la espalda y la mirada fija en la única entrada visible entre los muros derruidos.

    Su traje oscuro se confundía con la penumbra, y solo el leve brillo plateado de sus ojos delataba su impaciencia contenida.

    Había elegido aquel sitio precisamente porque casi nadie acudía allí; ni vivos ni muertos. Un terreno neutral, discreto y cargado de historia. Era un punto de encuentro por ahora.

    Por varios medios se entero de la existencia de Erin y tenía en cuenta que era un elemento importante en la política vampírica actual, y Santiago no tenía intención de desperdiciar esta reunión.

    Los negocios que debían tratar eran delicados, de aquellos que podían inclinar balanzas de poder si se manejaban con astucia.

    Sacó un reloj de bolsillo antiguo, lo miró un instante y lo guardó de nuevo.

    ──── 𝘠𝘢 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳á. . . 𝘌𝘴𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘴𝘢𝘭𝘨𝘢 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘰. ────

    Su con voz baja y grave resonando en el ambiente.

    El silencio del mausoleo era absoluto, roto solo por el ocasional aleteo de algún murciélago en las alturas.

    Sonrió ligeramente, paciente, pero con esa tensión propia de quien sabe que está a punto de jugar una partida peligrosa. No sabe lo que le espera; no sabe como será ella, solo espera no llevarse una desilusión y no llegar a un acuerdo mutuo.
    𝚆𝚒𝚝𝚑 : [Black.Rose] La niebla se enredaba entre las columnas de piedra agrietada del viejo mausoleo olvidado, un rincón oculto en el cementerio de las afueras donde ni siquiera los más osados mortales se atrevían a entrar después del anochecer. El lugar olía a tierra húmeda, musgo y décadas de abandono. Apenas un par de velas negras titilaban sobre un altar improvisado, proyectando sombras largas que bailaban sobre los nombres borrados de los sepulcros. Santiago permanecía de pie, inmóvil como una estatua, con las manos entrelazadas a la espalda y la mirada fija en la única entrada visible entre los muros derruidos. Su traje oscuro se confundía con la penumbra, y solo el leve brillo plateado de sus ojos delataba su impaciencia contenida. Había elegido aquel sitio precisamente porque casi nadie acudía allí; ni vivos ni muertos. Un terreno neutral, discreto y cargado de historia. Era un punto de encuentro por ahora. Por varios medios se entero de la existencia de Erin y tenía en cuenta que era un elemento importante en la política vampírica actual, y Santiago no tenía intención de desperdiciar esta reunión. Los negocios que debían tratar eran delicados, de aquellos que podían inclinar balanzas de poder si se manejaban con astucia. Sacó un reloj de bolsillo antiguo, lo miró un instante y lo guardó de nuevo. ──── 𝘠𝘢 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳á. . . 𝘌𝘴𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘴𝘢𝘭𝘨𝘢 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘰. ──── Su con voz baja y grave resonando en el ambiente. El silencio del mausoleo era absoluto, roto solo por el ocasional aleteo de algún murciélago en las alturas. Sonrió ligeramente, paciente, pero con esa tensión propia de quien sabe que está a punto de jugar una partida peligrosa. No sabe lo que le espera; no sabe como será ella, solo espera no llevarse una desilusión y no llegar a un acuerdo mutuo.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me encocora
    10
    0 turnos 0 maullidos
  • "Encuentro tus labios adictivos. Como una droga. Esta fluye por mis venas. Me deja envuelta en vergüenza . La falta de ti arde como herida nueva..."
    "¿Qué te parece este poema? ¿Suena bonito? ¿Debería mejorar algo? Jeje~!"
    "Encuentro tus labios adictivos. Como una droga. Esta fluye por mis venas. Me deja envuelta en vergüenza . La falta de ti arde como herida nueva..." "¿Qué te parece este poema? ¿Suena bonito? ¿Debería mejorar algo? Jeje~!"
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    Me endiabla
    15
    4 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Reencuentro con Koldun
    Reencuentro con Koldun
    Me gusta
    Me encocora
    4
    1 comentario 0 compartidos
  • —Iomante.

    El ritual Ainu que anuncia el cierre de un ciclo y el inicio del siguiente. Cuando el verano se acerca, cuando el lienzo interminable de infértil y gélido blanco da paso a tonos más verduzcos y misericordiosos, el agradecimiento se vuelve necesario y compulsivo.

    Es que tenemos que dar las gracias. Al sol, a la nieve, al cielo y a la tierra, a los árboles y al viento. A cada Inaw, a cada Kamuy.

    Tenía varios años implorando que me dejasen participar. Creía que, si lo hacía bien, realmente bien, me aceptarían un poco más. Que podía demostrar, a través del encuentro del acero y la sangre, que era una de ellos, una de ellos en verdad. Que sería el inicio de un ciclo nuevo no solamente para el mundo, sino para mí, también.

    Pero no pude. No pude hacerlo.

    El ritual de Iomante comienza al inicio del año, cuando el invierno está en su punto más despiadado. Un osezno se extrae de la seguridad del seno maternal y se cría en la aldea casi como uno de nosotros... presente, pero diferente. Está ahí, sin ser parte.

    Como yo. Quizás por eso fallé.

    ¿Y cómo podía no fallar? Cuando el punto cumbre llegó y la daga debía de encontrarse con la garganta del animal, algo me frenó.

    ¿Qué era? ¿Compasión? ¿Lástima? ¿Cariño que se había gestado con los meses en los que vivimos juntos?

    Debía morir. El Iomante no está completo hasta que el osezno conoce el frío del acero y transfigura en un Kamuy, un ente divino que se sintoniza con el cambio a su alrededor. Es que la muerte es la única forma de trascender, es que la sangre es la única tinta que indeleble es frente al frío que todo borra, que a todo en nostalgia convierte.

    Pero no pude. No pude.

    Fallé.

    Y aún no sé por qué.

    Porque quitarle la vida a otros seres no era algo nuevo para mí. Porque el sacrificio era algo de todos los días, la necesidad que una vida de fría carencia exige. No era falta de práctica, ni miedo a arrancar otra vida de este plano.

    Lo miré a los ojos. Quería obtener de ellos una respuesta, por cruel, por fría, por devastadora que fuese. Si en esos ojos estaba el testimonio de mi debilidad, de ella no iba a huir. Que me persiguiera, que me destruyera si era necesario.

    Pero quería, más que ninguna otra cosa, saber por qué. Saber por qué no podía, saber qué me estaba deteniendo.

    Y no encontré nada. No encontré una respuesta. De cierta manera, aún hoy la sigo buscando.

    Fallé. Fallé, dejé que escapara.

    Fallé y mentí. Su sangre reemplacé con la mía, que fuesen mi dolor y mi sangre, insuficientes como fuesen, una penitencia por mi fracaso. Incompleto el Iomante de ese año, la sangre presente, pero la muerte, ausente.

    Una vida que me persigue. Una respuesta que nunca obtuve.
    —Iomante. El ritual Ainu que anuncia el cierre de un ciclo y el inicio del siguiente. Cuando el verano se acerca, cuando el lienzo interminable de infértil y gélido blanco da paso a tonos más verduzcos y misericordiosos, el agradecimiento se vuelve necesario y compulsivo. Es que tenemos que dar las gracias. Al sol, a la nieve, al cielo y a la tierra, a los árboles y al viento. A cada Inaw, a cada Kamuy. Tenía varios años implorando que me dejasen participar. Creía que, si lo hacía bien, realmente bien, me aceptarían un poco más. Que podía demostrar, a través del encuentro del acero y la sangre, que era una de ellos, una de ellos en verdad. Que sería el inicio de un ciclo nuevo no solamente para el mundo, sino para mí, también. Pero no pude. No pude hacerlo. El ritual de Iomante comienza al inicio del año, cuando el invierno está en su punto más despiadado. Un osezno se extrae de la seguridad del seno maternal y se cría en la aldea casi como uno de nosotros... presente, pero diferente. Está ahí, sin ser parte. Como yo. Quizás por eso fallé. ¿Y cómo podía no fallar? Cuando el punto cumbre llegó y la daga debía de encontrarse con la garganta del animal, algo me frenó. ¿Qué era? ¿Compasión? ¿Lástima? ¿Cariño que se había gestado con los meses en los que vivimos juntos? Debía morir. El Iomante no está completo hasta que el osezno conoce el frío del acero y transfigura en un Kamuy, un ente divino que se sintoniza con el cambio a su alrededor. Es que la muerte es la única forma de trascender, es que la sangre es la única tinta que indeleble es frente al frío que todo borra, que a todo en nostalgia convierte. Pero no pude. No pude. Fallé. Y aún no sé por qué. Porque quitarle la vida a otros seres no era algo nuevo para mí. Porque el sacrificio era algo de todos los días, la necesidad que una vida de fría carencia exige. No era falta de práctica, ni miedo a arrancar otra vida de este plano. Lo miré a los ojos. Quería obtener de ellos una respuesta, por cruel, por fría, por devastadora que fuese. Si en esos ojos estaba el testimonio de mi debilidad, de ella no iba a huir. Que me persiguiera, que me destruyera si era necesario. Pero quería, más que ninguna otra cosa, saber por qué. Saber por qué no podía, saber qué me estaba deteniendo. Y no encontré nada. No encontré una respuesta. De cierta manera, aún hoy la sigo buscando. Fallé. Fallé, dejé que escapara. Fallé y mentí. Su sangre reemplacé con la mía, que fuesen mi dolor y mi sangre, insuficientes como fuesen, una penitencia por mi fracaso. Incompleto el Iomante de ese año, la sangre presente, pero la muerte, ausente. Una vida que me persigue. Una respuesta que nunca obtuve.
    Me encocora
    Me gusta
    Me entristece
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • Regreso a Makyora
    Fandom OC
    Categoría Aventura
    No pude dormir después de lo que vi en el Mundo de los Sueños, cada vez que cerraba los ojos volvía a ver las ruinas de la Mansión Azraeth. Intentaba convencerme de que había cometido un error, que quizás había observado otra época o incluso otro mundo, pero en el fondo sabía que no era así. Aquello era real. Algo terrible había ocurrido en Makyora y mientras más tiempo permaneciera aquí sin hacer nada, menos posibilidades tendría de averiguar qué había sucedido.

    Durante semanas intenté encontrar una forma de abrir un portal real, una y otra vez repasé las investigaciones de Loki, reconstruí cálculos, corregí fórmulas y probé diferentes círculos mágicos, pero siempre llegaba al mismo resultado, mi poder no era suficiente, podía sentirlo, la teoría funcionaba, los cálculos eran correctos, la brújula existía pero el portal requería una cantidad de energía absurda.

    Mi primera idea fue buscar a Lombard, después de todo, era mi hermano y probablemente la persona más poderosa que conocía. Sin embargo, cuanto más lo pensaba, peor me parecía la idea, él sufría el mismo problema que yo, su maná estaba corrompido. Si combinábamos nuestras energías para intentar abrir un portal dimensional, la interferencia podría producir cualquier cosa. Tal vez lograríamos abrirlo pero con el riesgo de hacer explotar media academia, o quizás terminaríamos perdidos en algún lugar imposible entre dimensiones.

    Las investigaciones de Loki eran bastante claras en ese aspecto, la brújula debía ser pura y ni Lombard ni yo estábamos cerca de cumplir ese requisito, entonces pensé en Elina, desde nuestro reencuentro había algo que no dejaba de llamarme la atención. A diferencia de Lombard y de mí, nunca sentí corrupción en su energía. Su maná era extraño, inmenso incluso, pero no estaba contaminado por aquella anomalía que tanto nos afectaba.

    Ella podía ser la respuesta pero tampoco podía pedirle que fuera sola, si el portal funcionaba, pensaba cruzarlo personalmente y si algo salía mal, no iba a permitir que cargara con el riesgo por su cuenta. Fue entonces cuando se me ocurrió otra idea, una posibilidad que había evitado considerar durante mucho tiempo, mi forma dracónica. ¿Aun la poseía? ¿También estaría corrupta? ¿Y si todo este tiempo simplemente no me había dado cuenta?

    Si quería viajar junto con Elina, necesitaba saber si no seria un estorbo que solo afectaría el portal. El problema era que no sabía la respuesta. Necesitaba comprobarlo y necesitaba hacerlo lejos de la academia.

    Así que una noche abandoné discretamente el campus, activé mi forma salvaje para desplegar las alas y me lancé al cielo nocturno. El viento golpeó mi rostro mientras me alejaba de las luces de la ciudad. Volé durante horas, atravesando montañas, bosques y kilómetros de océano hasta que finalmente encontré una pequeña isla desierta perdida en medio de la nada , allí aterricé.

    El cielo comenzaba a aclararse, las primeras luces del amanecer aparecían en el horizonte mientras observaba el mar en silencio, todavía tenia dudas. Si mi forma dracónica había sido afectada por la corrupción, significaría que una parte fundamental de mí ya estaba perdida. Respiré profundamente y me concentré, sentí el poder recorriendo cada rincón de mi cuerpo, mis huesos comenzaron a cambiar, mis músculos crecieron la energía se expandió por todo mi ser.
    El proceso continuó hasta que finalmente adopté mi verdadera forma, un pequeño dragón negro. Abrí los ojos, y observé mi cuerpo que no tenia rastras de deformaciones ni corrupción. Solté una carcajada que terminó convirtiéndose en un rugido de alegría, luego extendí las alas y volé, volé tan rápido como pude, sin limitaciones, sin miedo, sin tener que preocuparme por perder el control.

    El océano se convirtió en una mancha borrosa bajo mis patas mientras atravesaba el cielo, por primera vez desde que llegué a este mundo me sentí libre , completamente libre. Descendí cerca de la superficie del agua y observé mi reflejo, seguía siendo joven y mucho más pequeña que los grandes dragones de Makyora como mi padre.

    Todavía soy incapaz de utilizar magia compleja en esta forma pero seguía siendo un dragón y eso era suficiente. Batí las alas una vez más y ascendí hasta superar las nubes.

    El aire se volvió frío, el cielo se abrió a mi alrededor, entonces inhalé profundamente, pude sentir el fuego acumulándose dentro de mí. Mi llama azul, la única habilidad mágica que podía realizar, era vergonzoso pero ahora no me importaba, abrí las fauces y la liberé. El rayo de fuego atravesó el cielo antes de explotar sobre las nubes en una gigantesca detonación de energía azul, la onda expansiva se extendió por kilómetros. Aquello no era un ataque, era una señal, una petición de ayuda entre los dragones.

    Permanecí suspendida en el aire observando cómo los restos luminosos de la explosión desaparecían lentamente en la distancia. Confiando en que alguien la reconociera, Elina. Confiaba que ella pudiera recordar aquel llamado, porque si alguien podía escucharme a través de aquel inmenso mundo... Era ella, Elina Drakon

    No pude dormir después de lo que vi en el Mundo de los Sueños, cada vez que cerraba los ojos volvía a ver las ruinas de la Mansión Azraeth. Intentaba convencerme de que había cometido un error, que quizás había observado otra época o incluso otro mundo, pero en el fondo sabía que no era así. Aquello era real. Algo terrible había ocurrido en Makyora y mientras más tiempo permaneciera aquí sin hacer nada, menos posibilidades tendría de averiguar qué había sucedido. Durante semanas intenté encontrar una forma de abrir un portal real, una y otra vez repasé las investigaciones de Loki, reconstruí cálculos, corregí fórmulas y probé diferentes círculos mágicos, pero siempre llegaba al mismo resultado, mi poder no era suficiente, podía sentirlo, la teoría funcionaba, los cálculos eran correctos, la brújula existía pero el portal requería una cantidad de energía absurda. Mi primera idea fue buscar a Lombard, después de todo, era mi hermano y probablemente la persona más poderosa que conocía. Sin embargo, cuanto más lo pensaba, peor me parecía la idea, él sufría el mismo problema que yo, su maná estaba corrompido. Si combinábamos nuestras energías para intentar abrir un portal dimensional, la interferencia podría producir cualquier cosa. Tal vez lograríamos abrirlo pero con el riesgo de hacer explotar media academia, o quizás terminaríamos perdidos en algún lugar imposible entre dimensiones. Las investigaciones de Loki eran bastante claras en ese aspecto, la brújula debía ser pura y ni Lombard ni yo estábamos cerca de cumplir ese requisito, entonces pensé en Elina, desde nuestro reencuentro había algo que no dejaba de llamarme la atención. A diferencia de Lombard y de mí, nunca sentí corrupción en su energía. Su maná era extraño, inmenso incluso, pero no estaba contaminado por aquella anomalía que tanto nos afectaba. Ella podía ser la respuesta pero tampoco podía pedirle que fuera sola, si el portal funcionaba, pensaba cruzarlo personalmente y si algo salía mal, no iba a permitir que cargara con el riesgo por su cuenta. Fue entonces cuando se me ocurrió otra idea, una posibilidad que había evitado considerar durante mucho tiempo, mi forma dracónica. ¿Aun la poseía? ¿También estaría corrupta? ¿Y si todo este tiempo simplemente no me había dado cuenta? Si quería viajar junto con Elina, necesitaba saber si no seria un estorbo que solo afectaría el portal. El problema era que no sabía la respuesta. Necesitaba comprobarlo y necesitaba hacerlo lejos de la academia. Así que una noche abandoné discretamente el campus, activé mi forma salvaje para desplegar las alas y me lancé al cielo nocturno. El viento golpeó mi rostro mientras me alejaba de las luces de la ciudad. Volé durante horas, atravesando montañas, bosques y kilómetros de océano hasta que finalmente encontré una pequeña isla desierta perdida en medio de la nada , allí aterricé. El cielo comenzaba a aclararse, las primeras luces del amanecer aparecían en el horizonte mientras observaba el mar en silencio, todavía tenia dudas. Si mi forma dracónica había sido afectada por la corrupción, significaría que una parte fundamental de mí ya estaba perdida. Respiré profundamente y me concentré, sentí el poder recorriendo cada rincón de mi cuerpo, mis huesos comenzaron a cambiar, mis músculos crecieron la energía se expandió por todo mi ser. El proceso continuó hasta que finalmente adopté mi verdadera forma, un pequeño dragón negro. Abrí los ojos, y observé mi cuerpo que no tenia rastras de deformaciones ni corrupción. Solté una carcajada que terminó convirtiéndose en un rugido de alegría, luego extendí las alas y volé, volé tan rápido como pude, sin limitaciones, sin miedo, sin tener que preocuparme por perder el control. El océano se convirtió en una mancha borrosa bajo mis patas mientras atravesaba el cielo, por primera vez desde que llegué a este mundo me sentí libre , completamente libre. Descendí cerca de la superficie del agua y observé mi reflejo, seguía siendo joven y mucho más pequeña que los grandes dragones de Makyora como mi padre. Todavía soy incapaz de utilizar magia compleja en esta forma pero seguía siendo un dragón y eso era suficiente. Batí las alas una vez más y ascendí hasta superar las nubes. El aire se volvió frío, el cielo se abrió a mi alrededor, entonces inhalé profundamente, pude sentir el fuego acumulándose dentro de mí. Mi llama azul, la única habilidad mágica que podía realizar, era vergonzoso pero ahora no me importaba, abrí las fauces y la liberé. El rayo de fuego atravesó el cielo antes de explotar sobre las nubes en una gigantesca detonación de energía azul, la onda expansiva se extendió por kilómetros. Aquello no era un ataque, era una señal, una petición de ayuda entre los dragones. Permanecí suspendida en el aire observando cómo los restos luminosos de la explosión desaparecían lentamente en la distancia. Confiando en que alguien la reconociera, Elina. Confiaba que ella pudiera recordar aquel llamado, porque si alguien podía escucharme a través de aquel inmenso mundo... Era ella, [Elina_Drakon]
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    3
    14 turnos 0 maullidos
  • ¡ PÁSELE PÁSELE! ¡LLÉVELE LLÉVELE!

    En oferta, en promoción, no uno... ¡DOS MIEMBROS EN ADOPCIÓN!

    DISPONIBLES AÚN

    CORRAN ANTES DE QUE SE LOS GANEN.

    ZYXS no se hace responsable por daños emocionales, físicos, psicológicos, espirituales, existenciales o interdimensionales derivados de la convivencia con sus integrantes. Aplican restricciones. Promoción válida hasta la próxima crisis. El ingreso al grupo puede provocar amistades duraderas, traumas compartidos, contusiones, fracturas, quemaduras, hipotermia, electrocución leve, corazones rotos, enamoramiento accidental, secuestros, secuestros dimensionales, daños a propiedad ajena, daños a propiedad propia, daños a propiedad que técnicamente no era de nadie, ataques de quimeras, encuentros con entidades ancestrales, estrés crónico, pérdida de la paciencia y/o adopción involuntaria de personas emocionalmente inestables. CAT 0.80% IVA incluido. Consulta términos y condiciones con Johanna (ella tampoco los leyó). Este anuncio no pertenece a ningún partido político. Queda prohibido su uso para fines comerciales, religiosos, electorales o para convencer a Anyel de tomar terapia.
    ¡ PÁSELE PÁSELE! ¡LLÉVELE LLÉVELE! En oferta, en promoción, no uno... ¡DOS MIEMBROS EN ADOPCIÓN! DISPONIBLES AÚN CORRAN ANTES DE QUE SE LOS GANEN. ZYXS no se hace responsable por daños emocionales, físicos, psicológicos, espirituales, existenciales o interdimensionales derivados de la convivencia con sus integrantes. Aplican restricciones. Promoción válida hasta la próxima crisis. El ingreso al grupo puede provocar amistades duraderas, traumas compartidos, contusiones, fracturas, quemaduras, hipotermia, electrocución leve, corazones rotos, enamoramiento accidental, secuestros, secuestros dimensionales, daños a propiedad ajena, daños a propiedad propia, daños a propiedad que técnicamente no era de nadie, ataques de quimeras, encuentros con entidades ancestrales, estrés crónico, pérdida de la paciencia y/o adopción involuntaria de personas emocionalmente inestables. CAT 0.80% IVA incluido. Consulta términos y condiciones con Johanna (ella tampoco los leyó). Este anuncio no pertenece a ningún partido político. Queda prohibido su uso para fines comerciales, religiosos, electorales o para convencer a Anyel de tomar terapia.
    Me enjaja
    Me encocora
    Me gusta
    13
    32 turnos 1 maullido
  • —A veces no me encuentro y me cuesta mantenerme cercano a los demás. Como sea... a mal tiempo, buena cara. "Sin semen" como dicen los jóvenes de hoy en día.
    —A veces no me encuentro y me cuesta mantenerme cercano a los demás. Como sea... a mal tiempo, buena cara. "Sin semen" como dicen los jóvenes de hoy en día.
    Me enjaja
    8
    2 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados