• TIANSHAN

    Es un hermosa posada localizada en las montañas, posee un bello paisaje onírico donde se respira la tranquilidad.

    Sean todos bienvenidos.

    Doazhang Xiao Xingchen

    [Off: usualmente un servidor me encuentro mas por las tardes que las mañanas, pueden ver en el menú de Inicio, despues Lugares de Rol y Tianshan]
    TIANSHAN Es un hermosa posada localizada en las montañas, posee un bello paisaje onírico donde se respira la tranquilidad. Sean todos bienvenidos. Doazhang Xiao Xingchen [Off: usualmente un servidor me encuentro mas por las tardes que las mañanas, pueden ver en el menú de Inicio, despues Lugares de Rol y Tianshan]
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • ((Escena cerrada. Referencia a https://ficrol.com/posts/366870 ))

    No fue una despedida fácil, pero ambos lo tenían claro: no era un adiós, no aún.

    La promesa de volver, de esperar el reencuentro, pasara el tiempo que pasara. El hilo que los unía no sucumbiría al desgaste.

    Kazuo volvería al bosque, atravesando ese umbral que lo devolvería a su templo, a cumplir con aquello para lo que había sido creado como zorro mensajero.

    Su mayor miedo era que, al intentar volver a Brattvåg a través del bosque, este le cerrase el camino; que considerase que aún no era el momento de regresar, o que nunca más debía hacerlo.

    Sucumbir a un amor con un futuro incierto, a uno que lo mantendría atado a las sombras, era algo que posiblemente no complacería a los dioses para una de sus creaciones más valiosas.

    Pero Kazuo no cedería. Su corazón había sido reclamado, y su dueña tenía cabellos y ojos que ardían como el mismo fuego. 𝑬𝒍𝒊𝒛𝒂𝒃𝒆𝒕𝒉
    ((Escena cerrada. Referencia a ➡️ https://ficrol.com/posts/366870 )) No fue una despedida fácil, pero ambos lo tenían claro: no era un adiós, no aún. La promesa de volver, de esperar el reencuentro, pasara el tiempo que pasara. El hilo que los unía no sucumbiría al desgaste. Kazuo volvería al bosque, atravesando ese umbral que lo devolvería a su templo, a cumplir con aquello para lo que había sido creado como zorro mensajero. Su mayor miedo era que, al intentar volver a Brattvåg a través del bosque, este le cerrase el camino; que considerase que aún no era el momento de regresar, o que nunca más debía hacerlo. Sucumbir a un amor con un futuro incierto, a uno que lo mantendría atado a las sombras, era algo que posiblemente no complacería a los dioses para una de sus creaciones más valiosas. Pero Kazuo no cedería. Su corazón había sido reclamado, y su dueña tenía cabellos y ojos que ardían como el mismo fuego. [Liz_bloodFlame]
    Me entristece
    Me gusta
    5
    2 turnos 0 maullidos
  • Dios que nerviosa me encuentro en este momento
    Dios que nerviosa me encuentro en este momento
    0 turnos 0 maullidos
  • "Encantador"

    Por otro lado, a años luz del primer encuentro, aunque es evidente, que con Chroma está abriéndose paso con mucha violencia en la muchedumbre de infestados para que esos soldados con sus hojalatas rodantes selladas puedan salir de la colmena, sin embargo, le disparan igual como si fuera otro más de las pesadillas que están lidiando ahora mismo.
    "Encantador" Por otro lado, a años luz del primer encuentro, aunque es evidente, que con Chroma está abriéndose paso con mucha violencia en la muchedumbre de infestados para que esos soldados con sus hojalatas rodantes selladas puedan salir de la colmena, sin embargo, le disparan igual como si fuera otro más de las pesadillas que están lidiando ahora mismo.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • “EL ENCUENTRO CON YRUS”

    Aquel día que la conocí… tenía apenas seis años y estaba con mamá y papá de viaje, en uno de los tantos mundos que solíamos visitar, nunca nos quedábamos demasiado tiempo en un mismo lugar, siempre había algo que los mantenía alerta, algo que yo no terminaba de entender, recuerdo que estaban distraídos, hablando entre ellos con esa seriedad que a veces tenían, y como siempre, me habían dicho que no me alejara, que no saliera porque ese mundo podía ser peligroso… pero entonces la vi, una leve luz a lo lejos, tan suave que casi parecía un espejismo, rosada, con pequeños destellos en verde menta que parpadeaban como si estuvieran vivos, no sabía qué era, no entendía por qué, pero me llamaba, no de una forma normal, no era simple curiosidad… era como si algo dentro de mí la reconociera, como si ya la hubiera visto antes aunque fuera imposible, miré una vez más hacia atrás, ellos seguían sin darse cuenta, y en ese instante supe que no iba a obedecer, que no podía quedarme ahí, así que sin pensarlo demasiado di un paso, luego otro, y antes de darme cuenta ya me estaba alejando de ellos, avanzando hacia aquella luz sin su permiso, mientras el ambiente a mi alrededor empezaba a cambiar, el aire se volvía más frío, más denso, el silencio lo envolvía todo de una forma extraña, como si el mundo entero estuviera conteniendo la respiración…y entonces la veo….Ya no es una simple luz.

    — E-eres tú??….

    Suspendida en el aire, como si no perteneciera a ese mundo, como si la realidad misma no supiera cómo sostenerla, su forma cambia constantemente, fragmentos de energía rosada y verde menta giran a su alrededor como si estuvieran vivos, como si respiraran, como si me estuvieran observando incluso antes de que yo pueda reaccionar, mi cuerpo debería tener miedo, debería salir corriendo, debería gritar… pero no lo hago, no puedo, porque en el momento en que la miro… lo entiendo, no sé cómo explicarlo, no tiene sentido, pero lo siento con una claridad aterradora

    —Q-que… eres?… —

    El aire se vuelve aún más pesado, el tiempo parece detenerse, y sin moverse realmente… se acerca, no caminando, no flotando… simplemente estando cada vez más cerca, como si la distancia dejara de existir, y entonces lo siento, no es un toque, no es algo físico, es algo mucho más profundo, algo que atraviesa todo mi cuerpo, mi mente, mi alma, imágenes que no entiendo, emociones que no son mías, una soledad inmensa, un poder contenido, algo antiguo… algo que ha estadoesperando y una voz que no escucho con los oídos… Pero la siento dentro de mí.

    “Por fin…”

    …y entonces la veo, ya no es una simple luz, está ahí, frente a mí, pero no es tranquila, no es suave… es inestable, su forma se expande de manera violenta como si estuviera conteniéndose a sí misma, fragmentos de energía rosa oscuro y verde menta profundo se agitan a su alrededor chocando entre sí como si fueran llamas vivas, su presencia presiona el aire, lo rompe, lo distorsiona, y por un instante entiendo por qué mis padres nunca querían que me acercara a cosas como esta, es peligrosa… muy peligrosa, sus “ojos” brillan con una intensidad imposible de ignorar, no es ira exactamente pero tampoco es calma, es algo más primitivo, más instintivo, como si estuviera lista para reaccionar ante cualquier cosa que no reconozca, y aun así no retrocedo, no sé por qué, no debería acercarme, todo en mi cuerpo debería estar gritándome que huya pero no lo hace, al contrario, levanto la mano lentamente, sin pensar, como si algo dentro de mí supiera exactamente lo que estaba haciendo, y en el momento en que mi palma queda frente a ella todo cambia, su energía se detiene, no desaparece ni se apaga pero deja de ser caótica, como si me estuviera escuchando, como si me reconociera, el movimiento violento de su forma empieza a ralentizarse, los colores oscuros comienzan a aclararse poco a poco, el rosa profundo se vuelve más suave, el verde menta deja de ser agresivo y pasa a brillar con una luz más limpia, su tamaño empieza a reducirse, como si ya no necesitara imponerse, como si ya no tuviera que defenderse, y entonces se acerca, esta vez sin presión, sin amenaza… solo hacia mí, y cuando finalmente toca la palma de mi mano no hay dolor, no hay impacto, solo un silencio absoluto que lo envuelve todo, su forma colapsa suavemente sobre sí misma, la enorme presencia que llenaba el espacio desaparece en un instante, transformándose en algo pequeño, ligero… algo que cabe perfectamente en mi mano, ahora está tranquila, completamente calmada, como si nunca hubiera sido peligrosa… pero en ese mismo instante entiendo algo que no sabría explicar con palabras, algo que siento más que pienso… que podría volver a serlo en cualquier momento… pero no conmigo
    “EL ENCUENTRO CON YRUS” Aquel día que la conocí… tenía apenas seis años y estaba con mamá y papá de viaje, en uno de los tantos mundos que solíamos visitar, nunca nos quedábamos demasiado tiempo en un mismo lugar, siempre había algo que los mantenía alerta, algo que yo no terminaba de entender, recuerdo que estaban distraídos, hablando entre ellos con esa seriedad que a veces tenían, y como siempre, me habían dicho que no me alejara, que no saliera porque ese mundo podía ser peligroso… pero entonces la vi, una leve luz a lo lejos, tan suave que casi parecía un espejismo, rosada, con pequeños destellos en verde menta que parpadeaban como si estuvieran vivos, no sabía qué era, no entendía por qué, pero me llamaba, no de una forma normal, no era simple curiosidad… era como si algo dentro de mí la reconociera, como si ya la hubiera visto antes aunque fuera imposible, miré una vez más hacia atrás, ellos seguían sin darse cuenta, y en ese instante supe que no iba a obedecer, que no podía quedarme ahí, así que sin pensarlo demasiado di un paso, luego otro, y antes de darme cuenta ya me estaba alejando de ellos, avanzando hacia aquella luz sin su permiso, mientras el ambiente a mi alrededor empezaba a cambiar, el aire se volvía más frío, más denso, el silencio lo envolvía todo de una forma extraña, como si el mundo entero estuviera conteniendo la respiración…y entonces la veo….Ya no es una simple luz. — E-eres tú??…. Suspendida en el aire, como si no perteneciera a ese mundo, como si la realidad misma no supiera cómo sostenerla, su forma cambia constantemente, fragmentos de energía rosada y verde menta giran a su alrededor como si estuvieran vivos, como si respiraran, como si me estuvieran observando incluso antes de que yo pueda reaccionar, mi cuerpo debería tener miedo, debería salir corriendo, debería gritar… pero no lo hago, no puedo, porque en el momento en que la miro… lo entiendo, no sé cómo explicarlo, no tiene sentido, pero lo siento con una claridad aterradora —Q-que… eres?… — El aire se vuelve aún más pesado, el tiempo parece detenerse, y sin moverse realmente… se acerca, no caminando, no flotando… simplemente estando cada vez más cerca, como si la distancia dejara de existir, y entonces lo siento, no es un toque, no es algo físico, es algo mucho más profundo, algo que atraviesa todo mi cuerpo, mi mente, mi alma, imágenes que no entiendo, emociones que no son mías, una soledad inmensa, un poder contenido, algo antiguo… algo que ha estadoesperando y una voz que no escucho con los oídos… Pero la siento dentro de mí. “Por fin…” …y entonces la veo, ya no es una simple luz, está ahí, frente a mí, pero no es tranquila, no es suave… es inestable, su forma se expande de manera violenta como si estuviera conteniéndose a sí misma, fragmentos de energía rosa oscuro y verde menta profundo se agitan a su alrededor chocando entre sí como si fueran llamas vivas, su presencia presiona el aire, lo rompe, lo distorsiona, y por un instante entiendo por qué mis padres nunca querían que me acercara a cosas como esta, es peligrosa… muy peligrosa, sus “ojos” brillan con una intensidad imposible de ignorar, no es ira exactamente pero tampoco es calma, es algo más primitivo, más instintivo, como si estuviera lista para reaccionar ante cualquier cosa que no reconozca, y aun así no retrocedo, no sé por qué, no debería acercarme, todo en mi cuerpo debería estar gritándome que huya pero no lo hace, al contrario, levanto la mano lentamente, sin pensar, como si algo dentro de mí supiera exactamente lo que estaba haciendo, y en el momento en que mi palma queda frente a ella todo cambia, su energía se detiene, no desaparece ni se apaga pero deja de ser caótica, como si me estuviera escuchando, como si me reconociera, el movimiento violento de su forma empieza a ralentizarse, los colores oscuros comienzan a aclararse poco a poco, el rosa profundo se vuelve más suave, el verde menta deja de ser agresivo y pasa a brillar con una luz más limpia, su tamaño empieza a reducirse, como si ya no necesitara imponerse, como si ya no tuviera que defenderse, y entonces se acerca, esta vez sin presión, sin amenaza… solo hacia mí, y cuando finalmente toca la palma de mi mano no hay dolor, no hay impacto, solo un silencio absoluto que lo envuelve todo, su forma colapsa suavemente sobre sí misma, la enorme presencia que llenaba el espacio desaparece en un instante, transformándose en algo pequeño, ligero… algo que cabe perfectamente en mi mano, ahora está tranquila, completamente calmada, como si nunca hubiera sido peligrosa… pero en ese mismo instante entiendo algo que no sabría explicar con palabras, algo que siento más que pienso… que podría volver a serlo en cualquier momento… pero no conmigo
    Me gusta
    Me encocora
    5
    1 turno 0 maullidos
  • // Escena cerrada. Referente a https://ficrol.com/posts/364285 Enlace con contenido explícito //

    Kazuo acababa de llegar a su alcoba justo cuando los primeros rayos del sol comenzaban a abrirse paso en aquel nuevo amanecer sobre las tierras de Brattvåg.

    El día prometía ser largo; estaba más que seguro de que pronto sería llamado para un extenso interrogatorio, pues habían encontrado una de sus prendas allí donde la soberana del reino y él habían compartido un encuentro clandestino, tan prohibido como exquisito.

    Su piel aún ardía con el recuerdo de lo vivido junto a Elizabeth, además del rastro de quemaduras que se desvanecían con rapidez sobre su cuerpo. Nunca antes se había sentido tan pleno, tan satisfecho, tan deseado… tan vivo.

    Un calor profundo y un estremecimiento constante recorrían su ser cada vez que los recuerdos de aquella noche irrumpían en su mente, intensos, indómitos, sin pedir permiso, haciendo casi imposible apaciguar la excitación y el deseo que aún reclamaba su cuerpo.

    Aquello no era una simple atracción física; era algo primario, visceral… como si todo hubiese sido inevitable desde el principio.

    Entre todas sus habilidades, habría deseado poseer el don de detener el tiempo, de convertir aquella noche en un instante eterno solo para ambos.

    Sentado en su alcoba, sobre un banco de piedra en la esquina, sonreía con una satisfacción serena y, al mismo tiempo, casi peligrosa.

    —No pienso renunciar a ti… jamás… —se hizo aquella promesa a sí mismo.

    Un ser incapaz de mentir, atado por un mandato divino de sus propios dioses. Aquella era, por tanto, una promesa inquebrantable, incluso si ella decidía no volver a sentir o repetir lo ocurrido. Él sería capaz de conformarse con contemplarla desde la distancia.

    Pero las palabras de ella, aquella noche, habían sido claras: “Si te vas... te esperaré”.

    La soberana de cabellos carmesí se estaba convirtiendo en su obsesión… una tan intensa como difícil de saciar, dadas las circunstancias que envolvían a ambos.
    // Escena cerrada. Referente a ➡️ https://ficrol.com/posts/364285 ⚠️🔞Enlace con contenido explícito 🔞⚠️ // Kazuo acababa de llegar a su alcoba justo cuando los primeros rayos del sol comenzaban a abrirse paso en aquel nuevo amanecer sobre las tierras de Brattvåg. El día prometía ser largo; estaba más que seguro de que pronto sería llamado para un extenso interrogatorio, pues habían encontrado una de sus prendas allí donde la soberana del reino y él habían compartido un encuentro clandestino, tan prohibido como exquisito. Su piel aún ardía con el recuerdo de lo vivido junto a Elizabeth, además del rastro de quemaduras que se desvanecían con rapidez sobre su cuerpo. Nunca antes se había sentido tan pleno, tan satisfecho, tan deseado… tan vivo. Un calor profundo y un estremecimiento constante recorrían su ser cada vez que los recuerdos de aquella noche irrumpían en su mente, intensos, indómitos, sin pedir permiso, haciendo casi imposible apaciguar la excitación y el deseo que aún reclamaba su cuerpo. Aquello no era una simple atracción física; era algo primario, visceral… como si todo hubiese sido inevitable desde el principio. Entre todas sus habilidades, habría deseado poseer el don de detener el tiempo, de convertir aquella noche en un instante eterno solo para ambos. Sentado en su alcoba, sobre un banco de piedra en la esquina, sonreía con una satisfacción serena y, al mismo tiempo, casi peligrosa. —No pienso renunciar a ti… jamás… —se hizo aquella promesa a sí mismo. Un ser incapaz de mentir, atado por un mandato divino de sus propios dioses. Aquella era, por tanto, una promesa inquebrantable, incluso si ella decidía no volver a sentir o repetir lo ocurrido. Él sería capaz de conformarse con contemplarla desde la distancia. Pero las palabras de ella, aquella noche, habían sido claras: “Si te vas... te esperaré”. La soberana de cabellos carmesí se estaba convirtiendo en su obsesión… una tan intensa como difícil de saciar, dadas las circunstancias que envolvían a ambos.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    1 turno 0 maullidos
  • — Odio cumplir años, no le encuentro la necesidad
    — Odio cumplir años, no le encuentro la necesidad
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Hail, dice la bruja. Los cuerpos se encuentran descansando, suavemente tendidos entre las raíces como si meramente durmieran, la tétrica ciudad del silencio ausente de roca.
    Hail, responde el espíritu. Sentado a la vera de un tronco caído, disfrutando de manera extraña el susurro constante de una estaca removiendo tierra. Una pequeña montaña de musgo a la derecha, un balde de leche recién ordeñada frente a él.

    — No es necesario. —

    La declaración los tomó a ambos por sorpresa, aun el peso haciendo eco en el aire como si esperara que en algún momento alguno tuviera la decencia de reclamarlo, pero no fue así. Simplemente, los encerró una vez más en sus pensamientos, ¿Estaban en ese momento de un encuentro casual? ¿Era eso realmente una elección o simplemente eran dos esclavos de la inercia? El estómago de uno rugía mientras la mirada del otro se apesadumbraba, curiosa danza que giraba eternamente cambiando de huésped según el momento del día.

    La luz escaseaba, llamando al olvido, y lo más cercano a un abrazo cálido que tuvo en un largo tiempo aconteció solamente por el proceso de descomposición. La muchacha tendía frente a ella, aun con pigmentos sobre la piel y el hedor ligero de lo desagradable debajo de la resina de pino que usó para asegurar su trenzado. Cómplice como solo los cadáveres pueden serlo, el espantoso encuentro del frío en las extremidades contra la sombra de la vida pasada en el vientre… Morir encinta, dos veces muerte.

    El primer búho anunció el inicio de la penumbra, y la cubeta vacía, caía hacia un lado, iniciaba el festín del bosque.

    No hubo palabras de despedida, siquiera un leve reconocimiento como para determinarse entre ellos, individuos. La bruja caminó de espaldas hasta salir del umbral dibujado en la tierra y recién ahí llegó a girarse como si realmente no hubiera nadie allí. El demonio seguiría en su espacio, siempre paciente, de que los animales tomen la parte legitima que les corresponde, después de todo, no es carroña sin la saliva de alguien más.

    Hail, dice la bruja. Los cuerpos se encuentran descansando, suavemente tendidos entre las raíces como si meramente durmieran, la tétrica ciudad del silencio ausente de roca. Hail, responde el espíritu. Sentado a la vera de un tronco caído, disfrutando de manera extraña el susurro constante de una estaca removiendo tierra. Una pequeña montaña de musgo a la derecha, un balde de leche recién ordeñada frente a él. — No es necesario. — La declaración los tomó a ambos por sorpresa, aun el peso haciendo eco en el aire como si esperara que en algún momento alguno tuviera la decencia de reclamarlo, pero no fue así. Simplemente, los encerró una vez más en sus pensamientos, ¿Estaban en ese momento de un encuentro casual? ¿Era eso realmente una elección o simplemente eran dos esclavos de la inercia? El estómago de uno rugía mientras la mirada del otro se apesadumbraba, curiosa danza que giraba eternamente cambiando de huésped según el momento del día. La luz escaseaba, llamando al olvido, y lo más cercano a un abrazo cálido que tuvo en un largo tiempo aconteció solamente por el proceso de descomposición. La muchacha tendía frente a ella, aun con pigmentos sobre la piel y el hedor ligero de lo desagradable debajo de la resina de pino que usó para asegurar su trenzado. Cómplice como solo los cadáveres pueden serlo, el espantoso encuentro del frío en las extremidades contra la sombra de la vida pasada en el vientre… Morir encinta, dos veces muerte. El primer búho anunció el inicio de la penumbra, y la cubeta vacía, caía hacia un lado, iniciaba el festín del bosque. No hubo palabras de despedida, siquiera un leve reconocimiento como para determinarse entre ellos, individuos. La bruja caminó de espaldas hasta salir del umbral dibujado en la tierra y recién ahí llegó a girarse como si realmente no hubiera nadie allí. El demonio seguiría en su espacio, siempre paciente, de que los animales tomen la parte legitima que les corresponde, después de todo, no es carroña sin la saliva de alguien más.
    Me gusta
    7
    1 turno 0 maullidos
  • Capítulo 1.1: Resguardo
    Fandom Original
    Categoría Acción
    Con 𝐶𝑎𝑠𝑠𝑖𝑒

    [Registro]
    [ Tiempo Presente, tres horas después del primer encuentro | 10:30 p.m ]

    Después de que se encontrar con Raziel y ofrecerle hospedaje, la noche se había acentuado. Vael, como su nombre real era, cargó con su hermana en brazos para llevarla a un lugar que él utilizaba para alojarse desde hacía siglos. Una cabaña en medio del bosque, perdida de toda civilización. El lugar era perfecto para perderse y olvidar los problemas que pudieran aquejar.

    Sin más, le ofreció hospedaje. Una de las habitaciones de la planta alta provista con todo lo necesario para recibir visitas.
    Aún así, por algún motivo, el lugar parecía algo descuidado, como si no hubiera esto habitando en él recientemente.

    "Toma la habitación que desees, la primera de la izquierda es la mía. Ponte cómoda. Los humanos suelen asearse, hay agua caliente. Dicen que a veces eso sirve para relajarse" fue la recomendación que le dio a su hermana.

    Sabía que había mucho que aclarar, tantas cosas por preguntar y tan poco tiempo para entenderlas. El reciente hecho había mellado la tranquilidad de su mente, los fantasmas del pasado volvían, arremolinándose entre sus recuerdos y abriendo paso hacia su psique.

    Dispuesto a no pensar más en lo que estaba pasando, decidió salir a la entrada del inmueble y sentarse al pie de la escalera. Sacó una cigarrera de plata del bolsillo, tomó uno de los cigarrillos y lo encendió. Permaneció mirando hacia el horizonte, tratando de ordenar todas sus ideas.

    Ciertamente, los eventos y las noticias habían sido demasiado para procesar en tan poco tiempo. Era una mezcla entre ironía, preocupación y sorpresa, cargada por un amargo recuerdo de lo que había ocurrido eones atrás.

    Dio una calada profusa al cigarrillo entre sus dedos, permitiéndose unos segundos de esa falsa sensación de dopamina que el tabaco y la nicotina son capaces de brindarle. Intentó organizar todas sus ideas, sin mucho éxito.

    Frustración, duda, curiosidad, alegría y resignación, todo se mezclaba formando un cóctel de emociones que no era para nada fácil de entender y mucho menos de aceptar.

    Por primera vez desde la caída, levantó la mirada al cielo. Cerró los ojos por unos instantes, buscando la más mínima señal de divinidad que pudiera haber en él. Nada. Se encontraba vacío.

    - Padre.. ¿Por qué me has abandonado?

    Citó en un susurro. Dentro de aquella coraza de sarcasmo e ironía, comenzaba a surgir el viejo sentimiento de decepción, dolor y tristeza que lo había motivado a unirse a la rebelión de Lucifer.

    No hubo respuesta.
    Jamás la hubo.
    Con [vision_amethyst_turtle_935] [Registro] [ Tiempo Presente, tres horas después del primer encuentro | 10:30 p.m ] Después de que se encontrar con Raziel y ofrecerle hospedaje, la noche se había acentuado. Vael, como su nombre real era, cargó con su hermana en brazos para llevarla a un lugar que él utilizaba para alojarse desde hacía siglos. Una cabaña en medio del bosque, perdida de toda civilización. El lugar era perfecto para perderse y olvidar los problemas que pudieran aquejar. Sin más, le ofreció hospedaje. Una de las habitaciones de la planta alta provista con todo lo necesario para recibir visitas. Aún así, por algún motivo, el lugar parecía algo descuidado, como si no hubiera esto habitando en él recientemente. "Toma la habitación que desees, la primera de la izquierda es la mía. Ponte cómoda. Los humanos suelen asearse, hay agua caliente. Dicen que a veces eso sirve para relajarse" fue la recomendación que le dio a su hermana. Sabía que había mucho que aclarar, tantas cosas por preguntar y tan poco tiempo para entenderlas. El reciente hecho había mellado la tranquilidad de su mente, los fantasmas del pasado volvían, arremolinándose entre sus recuerdos y abriendo paso hacia su psique. Dispuesto a no pensar más en lo que estaba pasando, decidió salir a la entrada del inmueble y sentarse al pie de la escalera. Sacó una cigarrera de plata del bolsillo, tomó uno de los cigarrillos y lo encendió. Permaneció mirando hacia el horizonte, tratando de ordenar todas sus ideas. Ciertamente, los eventos y las noticias habían sido demasiado para procesar en tan poco tiempo. Era una mezcla entre ironía, preocupación y sorpresa, cargada por un amargo recuerdo de lo que había ocurrido eones atrás. Dio una calada profusa al cigarrillo entre sus dedos, permitiéndose unos segundos de esa falsa sensación de dopamina que el tabaco y la nicotina son capaces de brindarle. Intentó organizar todas sus ideas, sin mucho éxito. Frustración, duda, curiosidad, alegría y resignación, todo se mezclaba formando un cóctel de emociones que no era para nada fácil de entender y mucho menos de aceptar. Por primera vez desde la caída, levantó la mirada al cielo. Cerró los ojos por unos instantes, buscando la más mínima señal de divinidad que pudiera haber en él. Nada. Se encontraba vacío. - Padre.. ¿Por qué me has abandonado? Citó en un susurro. Dentro de aquella coraza de sarcasmo e ironía, comenzaba a surgir el viejo sentimiento de decepción, dolor y tristeza que lo había motivado a unirse a la rebelión de Lucifer. No hubo respuesta. Jamás la hubo.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    3
    2 turnos 0 maullidos
  • Imagina que encontrar a Dios no es encontrar un tesoro, sino contraer una enfermedad autoinmune del espíritu. Los desafortunados que se encontraron con Dios han canjeado su capacidad de asombro por un manual de instrucciones. Socialmente, esto se traduce en una pereza ética aterradora.
    El creyente ya no necesita empatizar con la víctima de una tragedia, solo necesita citar un versículo; ya no tiene que luchar por la justicia, porque está convencido de que un Juez Supremo pondrá orden cuando todos estemos muertos.
    Es la máxima forma de egoísmo disfrazada de humildad: creer que el universo, con sus miles de millones de galaxias, tiene un interés personal en lo que tú haces en tu habitación o en lo que pones en tu plato.
    Lo que un creyente no logra ver es que su "paz" es, en realidad, un aislamiento sensorial. Para mantener a su Dios intacto, debe ignorar el ruido de los huesos rompiéndose en lugares donde la oración nunca llega.
    Al final, encontrar a Dios es como mudarse a una casa con las ventanas pintadas de blanco: por fuera parece un refugio luminoso, pero por dentro es una celda donde han decidido que la realidad ya no es bienvenida.
    Su "afortunado" encuentro no es más que el momento en que dejaron de ser humanos para convertirse en eco de un silencio que ellos mimos bautizaron.
    Imagina que encontrar a Dios no es encontrar un tesoro, sino contraer una enfermedad autoinmune del espíritu. Los desafortunados que se encontraron con Dios han canjeado su capacidad de asombro por un manual de instrucciones. Socialmente, esto se traduce en una pereza ética aterradora. El creyente ya no necesita empatizar con la víctima de una tragedia, solo necesita citar un versículo; ya no tiene que luchar por la justicia, porque está convencido de que un Juez Supremo pondrá orden cuando todos estemos muertos. Es la máxima forma de egoísmo disfrazada de humildad: creer que el universo, con sus miles de millones de galaxias, tiene un interés personal en lo que tú haces en tu habitación o en lo que pones en tu plato. Lo que un creyente no logra ver es que su "paz" es, en realidad, un aislamiento sensorial. Para mantener a su Dios intacto, debe ignorar el ruido de los huesos rompiéndose en lugares donde la oración nunca llega. Al final, encontrar a Dios es como mudarse a una casa con las ventanas pintadas de blanco: por fuera parece un refugio luminoso, pero por dentro es una celda donde han decidido que la realidad ya no es bienvenida. Su "afortunado" encuentro no es más que el momento en que dejaron de ser humanos para convertirse en eco de un silencio que ellos mimos bautizaron.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    1 turno 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados