• “¿Por qué, dime…?” te pregunté esa vez.
    “¿dedicas trazos a quien no los ve?”
    Y una vez más, yo te vi sonreir,
    Como si esa pregunta esperabas de mí.

    “Es fácil, ¿no?”
    Tu voz, débil, salió.
    “¿Qué caso tiene aquí estar, sin crear?”
    No entendí bien, pero irías a explicar
    De una forma que no olvidaré jamás.

    Tus dedos, otra vez,
    Una hoja buscaron.
    Quererte detener mi instinto fue,
    Pues los doctores habían sido claros:
    De tus días de trazos plasmar
    no habían más.

    Pero no te pude parar,
    ¿Cómo podría, en verdad?
    ¿Cómo podría yo el derecho tener
    De quererme interponer
    Entre tus dedos y el papel,
    Entre tú y tu razón de ser?

    Y en esa cama de hospital,
    Sonriendo hasta el final,
    Tu obra final fueron tus manos a crear.

    “Soñar no está de más,
    No dejes de intentar.
    Eso queda cuando ya no estás”.
    “¿Por qué, dime…?” te pregunté esa vez. “¿dedicas trazos a quien no los ve?” Y una vez más, yo te vi sonreir, Como si esa pregunta esperabas de mí. “Es fácil, ¿no?” Tu voz, débil, salió. “¿Qué caso tiene aquí estar, sin crear?” No entendí bien, pero irías a explicar De una forma que no olvidaré jamás. Tus dedos, otra vez, Una hoja buscaron. Quererte detener mi instinto fue, Pues los doctores habían sido claros: De tus días de trazos plasmar no habían más. Pero no te pude parar, ¿Cómo podría, en verdad? ¿Cómo podría yo el derecho tener De quererme interponer Entre tus dedos y el papel, Entre tú y tu razón de ser? Y en esa cama de hospital, Sonriendo hasta el final, Tu obra final fueron tus manos a crear. “Soñar no está de más, No dejes de intentar. Eso queda cuando ya no estás”.
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  • Vienna, Austria 06 53 am
    -La peliblanca estaba en la sala de descanso luego de 18 horas en una operación de un motociclista, fracturas múltiples y perforación de un pulmón.
    Estaba tranquilamente tomando un té de jazmín y comiendo unas galletas saladas cuando un enfermero entró a la sala “ El director nos llama a todos”.
    La mujer mira de reojo y continúa comiendo sus galletas, todos salieron en dirección a la oficina del director menos la peliblanca, el arsenalero la quedó mirando preguntándole “Marwolaeth ¿no irás?”, a lo que la mujer le respondió “ dile que me fui a Alaska y me pisó un pingüino”. Eso le dió risa al colega cerrando la puerta, la mujer cerró los ojos para descansar sus ojos, y contó “3, 2, 1” y la puerta se abrió de golpe. Era el director casi con un ataque al corazón, la mujer se levantó sacudiéndose las manos abriendo los ojos colocándose las manos en los bolsillos “ espero que sea importante Edgar”. Salió de la sala seguido por el director que parecía su custodio.

    Entraron a la oficina donde estaban todos los doctores, arsenaleros y enfermeros.-

    Director: Bueno ya que todos están acá, les comento una noticia importante.
    Nos han solicitado un equipo especial en un hospital amigo.
    Así que hemos decidido ayudarlos, elegiremos a los mejores para enviar.
    -Uno de los enfermeros levantó la mano y preguntó “¿Dónde está ese hospital”-

    Director: ese hospital está en Estados Unidos, específicamente en New York.
    -Los enfermeros comenzaron a emocionarse pero había un rostro que se oscureció cuando escucho esa ciudad y era nuestra protagonista, el director añadió -
    El equipo está conformado principalmente por la jefa de cirugía Angyar Marwolaeth.

    -La peliblanca desvío la mirada hacia la ventana con molestia y luego que todos se fueron quedándose sola con el director quien se acercó a su escritorio -

    De todas las ciudades del mundo, de todos los países por qué Estados Unidos..
    Detesto esa ciudad y lo sabes.
    -El director estaba leyendo los expedientes de los enfermeros como si no escuchará a la mujer -

    Director: Ya ha pasado más de dos años de lo que pasó, además no creo que Camelia se acuerde… además solo fue un malentendido

    Un mal…¿entendido..?
    -La mujer golpeó la mesa con una fuerza que la partió en dos, el director trago saliva y se vio el miedo en sus ojos, no había visto molesta a la peliblanca hace muchos años y era la primera vez-

    Director: si…si hablamos de lo que pasó ella te golpeó sin intención..
    Ahora tu te enterraste una pluma en la mano.

    -La mujer lo miró de reojo con un azul oscuro -

    Tu armaras el equipo, todos están preparados..
    Pero no te aseguro que las relaciones sean de lo mejor, debiste enviar a alguien más.
    -Mencionó la mujer caminando a la salida mientras el director se desplomaba en la silla-


    Continuará...
    Vienna, Austria 06 53 am -La peliblanca estaba en la sala de descanso luego de 18 horas en una operación de un motociclista, fracturas múltiples y perforación de un pulmón. Estaba tranquilamente tomando un té de jazmín y comiendo unas galletas saladas cuando un enfermero entró a la sala “ El director nos llama a todos”. La mujer mira de reojo y continúa comiendo sus galletas, todos salieron en dirección a la oficina del director menos la peliblanca, el arsenalero la quedó mirando preguntándole “Marwolaeth ¿no irás?”, a lo que la mujer le respondió “ dile que me fui a Alaska y me pisó un pingüino”. Eso le dió risa al colega cerrando la puerta, la mujer cerró los ojos para descansar sus ojos, y contó “3, 2, 1” y la puerta se abrió de golpe. Era el director casi con un ataque al corazón, la mujer se levantó sacudiéndose las manos abriendo los ojos colocándose las manos en los bolsillos “ espero que sea importante Edgar”. Salió de la sala seguido por el director que parecía su custodio. Entraron a la oficina donde estaban todos los doctores, arsenaleros y enfermeros.- Director: Bueno ya que todos están acá, les comento una noticia importante. Nos han solicitado un equipo especial en un hospital amigo. Así que hemos decidido ayudarlos, elegiremos a los mejores para enviar. -Uno de los enfermeros levantó la mano y preguntó “¿Dónde está ese hospital”- Director: ese hospital está en Estados Unidos, específicamente en New York. -Los enfermeros comenzaron a emocionarse pero había un rostro que se oscureció cuando escucho esa ciudad y era nuestra protagonista, el director añadió - El equipo está conformado principalmente por la jefa de cirugía Angyar Marwolaeth. -La peliblanca desvío la mirada hacia la ventana con molestia y luego que todos se fueron quedándose sola con el director quien se acercó a su escritorio - De todas las ciudades del mundo, de todos los países por qué Estados Unidos.. Detesto esa ciudad y lo sabes. -El director estaba leyendo los expedientes de los enfermeros como si no escuchará a la mujer - Director: Ya ha pasado más de dos años de lo que pasó, además no creo que Camelia se acuerde… además solo fue un malentendido Un mal…¿entendido..? -La mujer golpeó la mesa con una fuerza que la partió en dos, el director trago saliva y se vio el miedo en sus ojos, no había visto molesta a la peliblanca hace muchos años y era la primera vez- Director: si…si hablamos de lo que pasó ella te golpeó sin intención.. Ahora tu te enterraste una pluma en la mano. -La mujer lo miró de reojo con un azul oscuro - Tu armaras el equipo, todos están preparados.. Pero no te aseguro que las relaciones sean de lo mejor, debiste enviar a alguien más. -Mencionó la mujer caminando a la salida mientras el director se desplomaba en la silla- Continuará...
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  • Jo… ¿Donde está el doctor? Me aburro mucho aqui sola…
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  • Blanca y amarilla. Ambas redondas. Una es dos veces al día, la otra solo uno. Llevaba demasiado tiempo con ambas y no lograban hacer el efecto acordado.

    —Te sentirás somnolienta, quizás tu mente trabaje más lento y tengas movimientos algo torpes. La Quetiapina debes tomarla solamente cuando vayas a dormir porque te va a causar mucho sueño, ¿de acuerdo? —eso fue lo que el doctor le dijo la primera vez que le fueron recetadas las pastillas. En ese entonces eran dosis más bajas, pero ni siquiera al subirlas o cambiarles los compuestos sirvieron para disminuir sus alucinaciones.

    Estaba harta. No solo no prevenían sus ataques más intensos, si no que tampoco se sentía como le dijeron que iba a sentirse. Por el contrario, muchas veces estaba más alerta y el cansancio era causado más que nada por la falta de sueño al estar despierta la mayoría de las noches. Nunca lograba dormir ocho horas, ni siquiera dos que fueran de forma continua.

    La 𝘣𝘳𝘪𝘭𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦 idea de tomar más de las indicadas a veces cruzaba su mente, pero terminaba con consecuencias graves, usualmente sangrado. En contadas ocasiones fueron desmayos repentinos luego de varias horas de haberlas tomado.

    Justo en ese momento había comenzado a sangrar su nariz y, al toser, también salió un poco de sangre por su boca. Iba a tener que llamar al trabajo para tomarse esa noche, adelantándose al posible hecho que podría caer inconsciente.

    Quiso llamar a su tío para que estuviera con ella en ese caso, pero sabía que él no iba a responder o, en el mejor de los casos, desacreditaría la urgencia y le diría que estaba exagerando. En momentos así deseaba tener a alguien a quien acudir por ayuda, por refugio, pero no tenía a nadie.

    En todo caso, iba a tener que avisar que le cambien las recetas... o quizá debía cambiar de doctor... 𝙤𝙩𝙧𝙖 𝙫𝙚𝙯. Tal vez no sería mala idea empezar a buscar, aunque ya se conocía a varios.
    Blanca y amarilla. Ambas redondas. Una es dos veces al día, la otra solo uno. Llevaba demasiado tiempo con ambas y no lograban hacer el efecto acordado. —Te sentirás somnolienta, quizás tu mente trabaje más lento y tengas movimientos algo torpes. La Quetiapina debes tomarla solamente cuando vayas a dormir porque te va a causar mucho sueño, ¿de acuerdo? —eso fue lo que el doctor le dijo la primera vez que le fueron recetadas las pastillas. En ese entonces eran dosis más bajas, pero ni siquiera al subirlas o cambiarles los compuestos sirvieron para disminuir sus alucinaciones. Estaba harta. No solo no prevenían sus ataques más intensos, si no que tampoco se sentía como le dijeron que iba a sentirse. Por el contrario, muchas veces estaba más alerta y el cansancio era causado más que nada por la falta de sueño al estar despierta la mayoría de las noches. Nunca lograba dormir ocho horas, ni siquiera dos que fueran de forma continua. La 𝘣𝘳𝘪𝘭𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦 idea de tomar más de las indicadas a veces cruzaba su mente, pero terminaba con consecuencias graves, usualmente sangrado. En contadas ocasiones fueron desmayos repentinos luego de varias horas de haberlas tomado. Justo en ese momento había comenzado a sangrar su nariz y, al toser, también salió un poco de sangre por su boca. Iba a tener que llamar al trabajo para tomarse esa noche, adelantándose al posible hecho que podría caer inconsciente. Quiso llamar a su tío para que estuviera con ella en ese caso, pero sabía que él no iba a responder o, en el mejor de los casos, desacreditaría la urgencia y le diría que estaba exagerando. En momentos así deseaba tener a alguien a quien acudir por ayuda, por refugio, pero no tenía a nadie. En todo caso, iba a tener que avisar que le cambien las recetas... o quizá debía cambiar de doctor... 𝙤𝙩𝙧𝙖 𝙫𝙚𝙯. Tal vez no sería mala idea empezar a buscar, aunque ya se conocía a varios.
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  • 〔ᴹᴼᴺᴼᴿᴼᴸ〕
    ᴳᵒʳᵉ ˡᵉᵛᵉ, ˡᵉⁿᵍᵘᵃʲᵉ ᵛᵘˡᵍᵃʳ. ᴸᵉᵉʳ ᶜᵒⁿ ᵈⁱˢᶜʳᵉᶜⁱóⁿ.


    𝐒𝖾𝗌𝗂ó𐓣 #19


    Frío, mojado, empapado... dolor.

    Mucho dolor.

    Sus ojos se abrieron de golpe y la oscuridad de la habitación le dio la bienvenida. Pero no estaba sola. No hizo falta que mirara hacia sus pies para saberlo porque podía escucharlo.

    Sonido mojado y como si estuvieran masticando. El dolor se hacía más intenso a pesar que ella no se movía. Solo miraba el techo del cuarto.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    𝑺𝒑𝒆𝒏𝒅𝒊𝒏𝒈 𝒏𝒊𝒈𝒉𝒕𝒔 𝒋𝒖𝒔𝒕 𝒔𝒕𝒂𝒓𝒊𝒏𝒈 𝒂𝒕 𝒕𝒉𝒆 𝒘𝒂𝒍𝒍
    𝑷𝒂𝒚 𝒏𝒐 𝒎𝒊𝒏𝒅 𝒕𝒐 𝒕𝒉𝒆 𝒅𝒆𝒎𝒐𝒏𝒔 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒉𝒂𝒍𝒍
    𝒀𝒆𝒂𝒉, 𝑰'𝒎 𝒏𝒖𝒎𝒃 𝑰 𝒅𝒐𝒏'𝒕 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒏𝒐𝒕𝒉𝒊𝒏𝒈 𝒂𝒕 𝒂𝒍𝒍
    𝑩𝒓𝒂𝒄𝒆𝒅 𝒇𝒐𝒓 𝒕𝒉𝒆 𝒇𝒂𝒍𝒍
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Pero el dolor se volvió tan intenso que no pudo aguantar más. Se sentó de golpe, viendo a esa cosa morder su pierna izquierda como si se tratara del más sabroso bocado.

    Extremidades anormalmente largas, como una sombra y con un aroma a azufre que causaba lágrimas en los ojos.

    Sintió náuseas cuando eso le devolvió la mirada, pero con una sonrisa tan larga que pudo ir de oreja a oreja si las hubiera tenido. Dientes afilados y manchados en sangre, sangre que ahora teñía su cama. Sus sábanas y su colchón absorbían cada gota que el monstruo no podía consumir.

    —V̘̪͆̂̅ư̡͕̭̇ẹ̿͋̒̕l̙͖̑̾ͣv͒̄ͭ̏̇ẹ̿͋̒̕ ā̤̓̍͘ ḑ̴̞͛̒o̯̱̊͊͢r̴̨̦͕̝ḿ̬̏ͤͅỉ͔͖̜͌r̴̨̦͕̝ A̷͙ͭͫ̕l̙͖̑̾ͣā̤̓̍͘s̠҉͍͊ͅḳ̯͍̑ͦā̤̓̍͘.

    —No... —ella negó repetidas veces con la cabeza mientras intentó alejarse de eso.

    —¡D̶͔̭̪̻U̠҉̷̙ͦÉR͉̜̎͡͠M͉̅ͮ͒ͤḚͭ̉̇͟T̨͈͗̌ͥḚͭ̉̇͟! —la orden fue acompañada con manos que torcieron la pierna de la chica con tal fuerza que quebraron ligamentos, tendones y huesos; desgarrando también músculos.

    El grito que salió por parte de ella fue desgarrador--



    —Ha sido una pesadilla, Alaska. Nada más. —la voz de la doctora sacó a la pelinegra de sus pensamientos, de su historia. Levantó la vista para observarla.

    —¿Solo... pesadilla? —estaba perpleja, ¿cómo iba a desestimar algo así tan fácil?—. Y... ¿qué hay de la herida en mi pierna? ¿Las... las mordidas?

    —Eso habrá sido algún perro con el que, quizá, te encontraste por la calle. Tu mente suprimió el recuerdo por demasiado estrés, pero el subconsciente lo llevó a una pesadilla. —la voz tan relajada y despectiva de la mujer le daban a Alaska dolores en el pecho. Un ardor que no podía calmar.

    Inhaló, entrecortado, mientras apretó los puños sobre sus propias piernas. Pero entonces... lo vio. A esa cosa. Detrás de la mujer. Riéndose.

    —N̺̻̔̆ͅā̤̓̍͘ḑ̴̞͛̒ỉ͔͖̜͌ẹ̿͋̒̕ t̲̂̓ͩ̑ẹ̿͋̒̕ c͕͗ͤ̕̕r̴̨̦͕̝ẹ̿͋̒̕ẹ̿͋̒̕... Ḛͭ̉̇͟s̠҉͍͊ͅt̲̂̓ͩ̑ás̠҉͍͊ͅ l̙͖̑̾ͣo̯̱̊͊͢c͕͗ͤ̕̕ā̤̓̍͘.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    𝑻𝒓𝒚 𝒕𝒐 𝒄𝒂𝒍𝒎 𝒎𝒚𝒔𝒆𝒍𝒇 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒃𝒖𝒕 𝑰 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒏𝒊𝒄
    𝑰𝒔 𝒊𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝒖𝒑 𝒊𝒏 𝒎𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒅, 𝒂𝒎 𝑰 𝒈𝒐𝒊𝒏𝒈 𝒎𝒂𝒏𝒊𝒄?
    𝑻𝒓𝒚 𝒕𝒐 𝒄𝒂𝒍𝒎 𝒎𝒚𝒔𝒆𝒍𝒇 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒃𝒖𝒕 𝑰 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒏𝒊𝒄
    𝑰𝒔 𝒊𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝒖𝒑 𝒊𝒏 𝒎𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒅?
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Sus labios tuvieron una rápida contracción nerviosa, apretándose de forma fugaz entre sí antes que en su mente escuchara el quebrarse de un vidrio.

    Estalló. Miles de cristales por doquier.

    —¡NO ESTOY LOCA! —se abalanzó al escritorio, subiéndolo sin esfuerzo mientras tomó una de las lapiceras que reposaban a un lado. De inmediato quiso utilizarla contra la doctora—. ¡NO ME CREEN, NO ME CREEN! ¡YO NO ESTOY LOCA! ¡USTEDES SON LOS QUE NO VEN!

    La lapicera se clavó en la carne cuando la mujer intentó cubrirse con los brazos, gritando del susto.

    —¡TODOS SON IGUALES, HIJOS DE PUTA! ¡NUNCA HACEN NADA! ¡SOLO ME DROGAN, DROGAN, DROGAN! —su frenesí fue tal que no oyó la puerta abrirse ni a los guardias entrar para sujetarla entre ambos. La obligaron a soltar la lapicera mientras la alejaron. Ella igualmente quiso defenderse y continuar... sobre todo porque el monstruo cada vez se reía más fuerte mientras la sacaban de la oficina.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝐌𝐀𝐍𝐈𝐂
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    〔ᴹᴼᴺᴼᴿᴼᴸ〕 ᴳᵒʳᵉ ˡᵉᵛᵉ, ˡᵉⁿᵍᵘᵃʲᵉ ᵛᵘˡᵍᵃʳ. ᴸᵉᵉʳ ᶜᵒⁿ ᵈⁱˢᶜʳᵉᶜⁱóⁿ. 𝐒𝖾𝗌𝗂ó𐓣 #19 Frío, mojado, empapado... dolor. Mucho dolor. Sus ojos se abrieron de golpe y la oscuridad de la habitación le dio la bienvenida. Pero no estaba sola. No hizo falta que mirara hacia sus pies para saberlo porque podía escucharlo. Sonido mojado y como si estuvieran masticando. El dolor se hacía más intenso a pesar que ella no se movía. Solo miraba el techo del cuarto. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 𝑺𝒑𝒆𝒏𝒅𝒊𝒏𝒈 𝒏𝒊𝒈𝒉𝒕𝒔 𝒋𝒖𝒔𝒕 𝒔𝒕𝒂𝒓𝒊𝒏𝒈 𝒂𝒕 𝒕𝒉𝒆 𝒘𝒂𝒍𝒍 𝑷𝒂𝒚 𝒏𝒐 𝒎𝒊𝒏𝒅 𝒕𝒐 𝒕𝒉𝒆 𝒅𝒆𝒎𝒐𝒏𝒔 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒉𝒂𝒍𝒍 𝒀𝒆𝒂𝒉, 𝑰'𝒎 𝒏𝒖𝒎𝒃 𝑰 𝒅𝒐𝒏'𝒕 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒏𝒐𝒕𝒉𝒊𝒏𝒈 𝒂𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝑩𝒓𝒂𝒄𝒆𝒅 𝒇𝒐𝒓 𝒕𝒉𝒆 𝒇𝒂𝒍𝒍 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Pero el dolor se volvió tan intenso que no pudo aguantar más. Se sentó de golpe, viendo a esa cosa morder su pierna izquierda como si se tratara del más sabroso bocado. Extremidades anormalmente largas, como una sombra y con un aroma a azufre que causaba lágrimas en los ojos. Sintió náuseas cuando eso le devolvió la mirada, pero con una sonrisa tan larga que pudo ir de oreja a oreja si las hubiera tenido. Dientes afilados y manchados en sangre, sangre que ahora teñía su cama. Sus sábanas y su colchón absorbían cada gota que el monstruo no podía consumir. —V̘̪͆̂̅ư̡͕̭̇ẹ̿͋̒̕l̙͖̑̾ͣv͒̄ͭ̏̇ẹ̿͋̒̕ ā̤̓̍͘ ḑ̴̞͛̒o̯̱̊͊͢r̴̨̦͕̝ḿ̬̏ͤͅỉ͔͖̜͌r̴̨̦͕̝ A̷͙ͭͫ̕l̙͖̑̾ͣā̤̓̍͘s̠҉͍͊ͅḳ̯͍̑ͦā̤̓̍͘. —No... —ella negó repetidas veces con la cabeza mientras intentó alejarse de eso. —¡D̶͔̭̪̻U̠҉̷̙ͦÉR͉̜̎͡͠M͉̅ͮ͒ͤḚͭ̉̇͟T̨͈͗̌ͥḚͭ̉̇͟! —la orden fue acompañada con manos que torcieron la pierna de la chica con tal fuerza que quebraron ligamentos, tendones y huesos; desgarrando también músculos. El grito que salió por parte de ella fue desgarrador-- —Ha sido una pesadilla, Alaska. Nada más. —la voz de la doctora sacó a la pelinegra de sus pensamientos, de su historia. Levantó la vista para observarla. —¿Solo... pesadilla? —estaba perpleja, ¿cómo iba a desestimar algo así tan fácil?—. Y... ¿qué hay de la herida en mi pierna? ¿Las... las mordidas? —Eso habrá sido algún perro con el que, quizá, te encontraste por la calle. Tu mente suprimió el recuerdo por demasiado estrés, pero el subconsciente lo llevó a una pesadilla. —la voz tan relajada y despectiva de la mujer le daban a Alaska dolores en el pecho. Un ardor que no podía calmar. Inhaló, entrecortado, mientras apretó los puños sobre sus propias piernas. Pero entonces... lo vio. A esa cosa. Detrás de la mujer. Riéndose. —N̺̻̔̆ͅā̤̓̍͘ḑ̴̞͛̒ỉ͔͖̜͌ẹ̿͋̒̕ t̲̂̓ͩ̑ẹ̿͋̒̕ c͕͗ͤ̕̕r̴̨̦͕̝ẹ̿͋̒̕ẹ̿͋̒̕... Ḛͭ̉̇͟s̠҉͍͊ͅt̲̂̓ͩ̑ás̠҉͍͊ͅ l̙͖̑̾ͣo̯̱̊͊͢c͕͗ͤ̕̕ā̤̓̍͘. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 𝑻𝒓𝒚 𝒕𝒐 𝒄𝒂𝒍𝒎 𝒎𝒚𝒔𝒆𝒍𝒇 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒃𝒖𝒕 𝑰 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒏𝒊𝒄 𝑰𝒔 𝒊𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝒖𝒑 𝒊𝒏 𝒎𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒅, 𝒂𝒎 𝑰 𝒈𝒐𝒊𝒏𝒈 𝒎𝒂𝒏𝒊𝒄? 𝑻𝒓𝒚 𝒕𝒐 𝒄𝒂𝒍𝒎 𝒎𝒚𝒔𝒆𝒍𝒇 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒃𝒖𝒕 𝑰 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒏𝒊𝒄 𝑰𝒔 𝒊𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝒖𝒑 𝒊𝒏 𝒎𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒅? ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Sus labios tuvieron una rápida contracción nerviosa, apretándose de forma fugaz entre sí antes que en su mente escuchara el quebrarse de un vidrio. Estalló. Miles de cristales por doquier. —¡NO ESTOY LOCA! —se abalanzó al escritorio, subiéndolo sin esfuerzo mientras tomó una de las lapiceras que reposaban a un lado. De inmediato quiso utilizarla contra la doctora—. ¡NO ME CREEN, NO ME CREEN! ¡YO NO ESTOY LOCA! ¡USTEDES SON LOS QUE NO VEN! La lapicera se clavó en la carne cuando la mujer intentó cubrirse con los brazos, gritando del susto. —¡TODOS SON IGUALES, HIJOS DE PUTA! ¡NUNCA HACEN NADA! ¡SOLO ME DROGAN, DROGAN, DROGAN! —su frenesí fue tal que no oyó la puerta abrirse ni a los guardias entrar para sujetarla entre ambos. La obligaron a soltar la lapicera mientras la alejaron. Ella igualmente quiso defenderse y continuar... sobre todo porque el monstruo cada vez se reía más fuerte mientras la sacaban de la oficina. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝐌𝐀𝐍𝐈𝐂 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
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  • Ororon: Oiga Doctora, entonces según este diagnóstico ¿Qué es lo que tengo?

    Doctora: Lo que usted tiene joven es Cáncer a la billetera. Será pobre toda la vida.

    Ororon:.....Changos.......
    Ororon: Oiga Doctora, entonces según este diagnóstico ¿Qué es lo que tengo? Doctora: Lo que usted tiene joven es Cáncer a la billetera. Será pobre toda la vida. Ororon:.....Changos....... :STK-31:
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  • 𝕸𝖆𝖌𝖎𝖈 𝖆𝖑𝖜𝖆𝖞𝖘 𝖈𝖔𝖒𝖊𝖘 𝖜𝖎𝖙𝖍 𝖆 𝖕𝖗𝖎𝖈𝖊
    Fandom .
    Categoría Fantasía
    Cada cierto tiempo se veía obligado a abandonar la comodidad de su hogar a las afueras de Northumberland para reabastecerse de ingredientes. Eran contadas las ocasiones en las que pagaba por los que tomaba, usualmente decía tomarlos «prestado» con la promesa de devolverlos algún día o alegando que las personas no magicas no echarían en falta esas cosas, ni las necesitaban.

    Tenía una lista de lo que debía buscar primero: líquido de embalsamar y sangre de muerto, ambas cosas anotadas en un intenso color rojo para marcar la urgencia.

    Se echó un saco negro sobre los hombros y tras tomar un maletín, abrió un portal en la sala de su casa; cruzandolo con paso al frente, como quien esquiva un charco de agua aunque por poco no pisa uno al aparecer del otro lado.

    Podía elegir a dónde llegar, pero siempre elegía lugares solitarios, estratégicos para que el unico testigo de su aparición fuese la nada misma y no alguna persona que dudaría de su cordura al verlo caminar a través de un círculo de luz amarilla. Le echó un vistazo al callejón, arrugando la nariz por el penetrante hedor de la basura; no podía quejarse, los callejones se habían convertido en sus lugares favoritos para aparecer pues no solía encontrar más que basura, gatos persiguiendo ratas o algún vagabundo dormido.

    Se acomodó la ropa mientras abandonaba el callejón y tras una breve caminata, pidió un par de indicaciones para llegar al hospital mas cercano. Una vez allí, hechizó una carta de poker para convertirla en el gafete de algun medico, no importaba si ese doctor no trabajaba ahí, con que tuviera la credencial que todos llevaban en el uniforme bastaba para hacerse pasar por uno de ellos.

    No tuvo inconveniente para encontrar la morgue, solo tuvo que seguir a unos enfermeros que empujaban una camilla con un cuerpo totalmente cubierto por una sábana. Se ocultó detrás de una máquina expendedora en el corredor y cuando los vio salir, entró antes de que la puerta terminara de cerrarse.

    El lugar estaba vacío a excepción de los cuatro cuerpos en sus respectivas camillas que esperaban a que les realizaran la autopsia. John abrió el maletín sobre una mesa vacía y guardó en el interior algunas botellas de líquido de embalsamar sin preocuparse por acomodarlas, el maletín no era uno convencional y albergaba más sitio del que aparentaba.

    Tomó una jeringa de un aparador y destapo el cuerpo que tenia mas cerca; pero antes de realizarle al cadáver la extracción de sangre, desvió la vista a su propia sombra y con un movimiento de cabeza, le señaló la puerta por la que había entrado. La sombra se desprendio del cuerpo de su dueño y se deslizo por el suelo como una serpiente, lista para hacer guardia y avisarle si alguien se acercaba mientras él hacía lo suyo.

    Zelda Thorsen
    Cada cierto tiempo se veía obligado a abandonar la comodidad de su hogar a las afueras de Northumberland para reabastecerse de ingredientes. Eran contadas las ocasiones en las que pagaba por los que tomaba, usualmente decía tomarlos «prestado» con la promesa de devolverlos algún día o alegando que las personas no magicas no echarían en falta esas cosas, ni las necesitaban. Tenía una lista de lo que debía buscar primero: líquido de embalsamar y sangre de muerto, ambas cosas anotadas en un intenso color rojo para marcar la urgencia. Se echó un saco negro sobre los hombros y tras tomar un maletín, abrió un portal en la sala de su casa; cruzandolo con paso al frente, como quien esquiva un charco de agua aunque por poco no pisa uno al aparecer del otro lado. Podía elegir a dónde llegar, pero siempre elegía lugares solitarios, estratégicos para que el unico testigo de su aparición fuese la nada misma y no alguna persona que dudaría de su cordura al verlo caminar a través de un círculo de luz amarilla. Le echó un vistazo al callejón, arrugando la nariz por el penetrante hedor de la basura; no podía quejarse, los callejones se habían convertido en sus lugares favoritos para aparecer pues no solía encontrar más que basura, gatos persiguiendo ratas o algún vagabundo dormido. Se acomodó la ropa mientras abandonaba el callejón y tras una breve caminata, pidió un par de indicaciones para llegar al hospital mas cercano. Una vez allí, hechizó una carta de poker para convertirla en el gafete de algun medico, no importaba si ese doctor no trabajaba ahí, con que tuviera la credencial que todos llevaban en el uniforme bastaba para hacerse pasar por uno de ellos. No tuvo inconveniente para encontrar la morgue, solo tuvo que seguir a unos enfermeros que empujaban una camilla con un cuerpo totalmente cubierto por una sábana. Se ocultó detrás de una máquina expendedora en el corredor y cuando los vio salir, entró antes de que la puerta terminara de cerrarse. El lugar estaba vacío a excepción de los cuatro cuerpos en sus respectivas camillas que esperaban a que les realizaran la autopsia. John abrió el maletín sobre una mesa vacía y guardó en el interior algunas botellas de líquido de embalsamar sin preocuparse por acomodarlas, el maletín no era uno convencional y albergaba más sitio del que aparentaba. Tomó una jeringa de un aparador y destapo el cuerpo que tenia mas cerca; pero antes de realizarle al cadáver la extracción de sangre, desvió la vista a su propia sombra y con un movimiento de cabeza, le señaló la puerta por la que había entrado. La sombra se desprendio del cuerpo de su dueño y se deslizo por el suelo como una serpiente, lista para hacer guardia y avisarle si alguien se acercaba mientras él hacía lo suyo. [cursedandfree93]
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    Grupal
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  • Miró con un aire de nostalgia aquel edificio en ruinas, su querida librería, en la que el el segundo piso se hallaba su cafetería. Ahora estaban destruídas, el ataque de aquellas criaturas se estaba haciendo cada vez más violento, la aparición de aquellas bestias era preocupante, los autómatas se hallaban cada vez más frecuentes arrasando todo.

    Las fuerzas de la humanidad se volvían inútiles ante el poderío de tecnología antigua e insensible al dolor, indiferente a la piedad y el sufrimiento que causaba a sus víctimas, parecía que todo había sido preparado con minuciosidad.

    El viento soplaba, su larga y oscura cabellera se mecía con el viento que se llevaba junto con partículas de polvo, algunas de las memorias y sentimientos de alegría que había vivido en ese sitio. Los seres amados que ya no están, sus memorias, todas reemplazadas por los momentos de guerra, combate y resentimiento. Había que poner un alto.

    Caminó por un momento entre los escombros, solo ladrillos y pedazos de papel volando, el crujir de la roca en su camino resonaba con dolor. Su mirada se hallaba perdida en todo lo que había perdido.

    — No queda nada... Parece que esta vez ese doctor lo logró... —
    Miró con un aire de nostalgia aquel edificio en ruinas, su querida librería, en la que el el segundo piso se hallaba su cafetería. Ahora estaban destruídas, el ataque de aquellas criaturas se estaba haciendo cada vez más violento, la aparición de aquellas bestias era preocupante, los autómatas se hallaban cada vez más frecuentes arrasando todo. Las fuerzas de la humanidad se volvían inútiles ante el poderío de tecnología antigua e insensible al dolor, indiferente a la piedad y el sufrimiento que causaba a sus víctimas, parecía que todo había sido preparado con minuciosidad. El viento soplaba, su larga y oscura cabellera se mecía con el viento que se llevaba junto con partículas de polvo, algunas de las memorias y sentimientos de alegría que había vivido en ese sitio. Los seres amados que ya no están, sus memorias, todas reemplazadas por los momentos de guerra, combate y resentimiento. Había que poner un alto. Caminó por un momento entre los escombros, solo ladrillos y pedazos de papel volando, el crujir de la roca en su camino resonaba con dolor. Su mirada se hallaba perdida en todo lo que había perdido. — No queda nada... Parece que esta vez ese doctor lo logró... —
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    "Llegaron a través de una de las tarjetas que diseñé y repartí entre mis amigos más cercanos. Era una medida de emergencia, en caso de no hallarse alguna escapatoria o casos similares, jamás pensé que vería a Francis en ese estado. Nunca..."

    —¡Sobre el diván!— indicó el pelinegro al ver cómo llevaban al Conde casi deshecho, agonizando por las quemaduras autoinglingidas. ¿Que debió pasar? Era la pregunta que apareció en su mente. Sabía que se necesitaba acorralar bastante bien a su aprendiz para salir de esa manera, pues siempre lograba burlar a sus perseguidores.

    No demoró en rasgar la tela de aquella camisa de algodón que a penas cubría el cuerpo mancillado del Conde, tenía que inspeccionar bien y generar un diagnóstico para poder tratarlo. El único problema, era que su condición de inmortal era una barrera para poder tratarlo con mayor eficacia.

    — ¿Ha ingerido algo antes de venir?— Cuestionó a la Thiefling tratando de mantener la calma. Cosas habituales de su vida anterior como doctor.

    Rol Privado con:
    Kite VhanDhersmooth
    𝒞𝑜𝓊𝓃𝓉 𝑜𝒻 𝒮𝒶𝒾𝓃𝓉 𝒢𝑒𝓇𝓂𝒶𝒾𝓃 ⚜️
    "Llegaron a través de una de las tarjetas que diseñé y repartí entre mis amigos más cercanos. Era una medida de emergencia, en caso de no hallarse alguna escapatoria o casos similares, jamás pensé que vería a Francis en ese estado. Nunca..." —¡Sobre el diván!— indicó el pelinegro al ver cómo llevaban al Conde casi deshecho, agonizando por las quemaduras autoinglingidas. ¿Que debió pasar? Era la pregunta que apareció en su mente. Sabía que se necesitaba acorralar bastante bien a su aprendiz para salir de esa manera, pues siempre lograba burlar a sus perseguidores. No demoró en rasgar la tela de aquella camisa de algodón que a penas cubría el cuerpo mancillado del Conde, tenía que inspeccionar bien y generar un diagnóstico para poder tratarlo. El único problema, era que su condición de inmortal era una barrera para poder tratarlo con mayor eficacia. — ¿Ha ingerido algo antes de venir?— Cuestionó a la Thiefling tratando de mantener la calma. Cosas habituales de su vida anterior como doctor. Rol Privado con: [KiteVanD] [Claude01]
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  • -La parca venía concentrada y contenta mirando su bollo nuevo sabor, que la vendedora de la panadería le regaló para que probará, su aroma era de queso con jamón. En eso un paciente que estaba pidiendo que lo atendieran, lanzó un aletazo golpeando la mejilla de la albina haciendo que su bollo se cayera de la bolsa. Los ojos gélidos de la mujer solo vieron como su nuevo desayuno caía al suelo en cámara lenta con tristeza, subió su mirada al hombre que le golpeó y sin decir nada caminó hacia el puesto de informaciones, tomó una tablilla y comenzó a llenar unos datos.
    Los datos eran del sujeto-

    Alan Beck, 45 años, soltero.
    -Y en la parte de motivo de consulta colocó “ Vasectomía voluntaria”. Firmo igual que el paciente, al poder ver los registros podía ver también sus datos personales y copiarlos.
    Puso en observaciones “ Paciente agresivo, colocar anestesia total y sedante antes de la intervención”.
    Y en la autorización del doctor firmó ella, le pasó la tablilla a la enfermera, quien le preguntó si ella haría la intervención a la cual negó que tenía otra operación.
    La enfermera llamó por altavoz al paciente, y este pensando que lo atenderían, se acercó a informaciones. Dos enfermeros grandes llegaron y le colocaron un sedante y lo subieron a la camilla en dirección al pabellón mientras el segundo cirujano iba detrás leyendo la tablilla.
    Los internos miraron aquello y luego a la albina quien se iba nuevamente a la panadería con las manos en los bolsillos a buscar otro bollo mientras silbaba, murmurando que la jefa de cirugía daba miedo-
    -La parca venía concentrada y contenta mirando su bollo nuevo sabor, que la vendedora de la panadería le regaló para que probará, su aroma era de queso con jamón. En eso un paciente que estaba pidiendo que lo atendieran, lanzó un aletazo golpeando la mejilla de la albina haciendo que su bollo se cayera de la bolsa. Los ojos gélidos de la mujer solo vieron como su nuevo desayuno caía al suelo en cámara lenta con tristeza, subió su mirada al hombre que le golpeó y sin decir nada caminó hacia el puesto de informaciones, tomó una tablilla y comenzó a llenar unos datos. Los datos eran del sujeto- Alan Beck, 45 años, soltero. -Y en la parte de motivo de consulta colocó “ Vasectomía voluntaria”. Firmo igual que el paciente, al poder ver los registros podía ver también sus datos personales y copiarlos. Puso en observaciones “ Paciente agresivo, colocar anestesia total y sedante antes de la intervención”. Y en la autorización del doctor firmó ella, le pasó la tablilla a la enfermera, quien le preguntó si ella haría la intervención a la cual negó que tenía otra operación. La enfermera llamó por altavoz al paciente, y este pensando que lo atenderían, se acercó a informaciones. Dos enfermeros grandes llegaron y le colocaron un sedante y lo subieron a la camilla en dirección al pabellón mientras el segundo cirujano iba detrás leyendo la tablilla. Los internos miraron aquello y luego a la albina quien se iba nuevamente a la panadería con las manos en los bolsillos a buscar otro bollo mientras silbaba, murmurando que la jefa de cirugía daba miedo-
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