• -alexander estaba siendo perseguido por un grupo de matones después de matar al líder de su banda, cuando esté noto la lluvia se dirigió a una zona donde no había gente para así taparse los ojos con una venda oscura-

    Emily: no es por interrumpir pero, ¿¡Que crees que haces!? Estamos siendo perseguidos, no es momento de jugar al ciego

    Esto no es un juego, ¿Te cuento algo? La persona ciega siempre será la más difícil de vencer.. no necesita confiar en sus ojos porque su rol es utilizar los oídos y otros sentidos de su cuerpo

    -el grupo de matones había llegado a su posición siendo un total de 8 personas-

    Emily: ¿A dónde quieres llegar con eso? Van a hacerte puré

    Si te concentras lo suficiente podrás tener la mente en blanco, ignorar los sentimientos y deseos, de ese modo, verás todo con claridad

    -uno de los matones se acercó a el y empezó a atacar, Alexander esquivo cuatro golpes sin problema y en el quinto tomo del brazo a aquel matón para tenerlo cerca y darle de lleno un golpe en el cuello que lo dejaría fuera de combate-

    Emily: no se que demonios fue eso pero me gustó, acabemos con ellos para que me los pueda comer

    -los matones restantes atacaron a Alex pero este los esquivo sin esfuerzo y cuando el momento era el indicado los atacaba con golpes letales, cuando la pelea llego a su fin Emily los devoró a todos y regresaron juntos hacia su hogar-
    -alexander estaba siendo perseguido por un grupo de matones después de matar al líder de su banda, cuando esté noto la lluvia se dirigió a una zona donde no había gente para así taparse los ojos con una venda oscura- Emily: no es por interrumpir pero, ¿¡Que crees que haces!? Estamos siendo perseguidos, no es momento de jugar al ciego Esto no es un juego, ¿Te cuento algo? La persona ciega siempre será la más difícil de vencer.. no necesita confiar en sus ojos porque su rol es utilizar los oídos y otros sentidos de su cuerpo -el grupo de matones había llegado a su posición siendo un total de 8 personas- Emily: ¿A dónde quieres llegar con eso? Van a hacerte puré Si te concentras lo suficiente podrás tener la mente en blanco, ignorar los sentimientos y deseos, de ese modo, verás todo con claridad -uno de los matones se acercó a el y empezó a atacar, Alexander esquivo cuatro golpes sin problema y en el quinto tomo del brazo a aquel matón para tenerlo cerca y darle de lleno un golpe en el cuello que lo dejaría fuera de combate- Emily: no se que demonios fue eso pero me gustó, acabemos con ellos para que me los pueda comer -los matones restantes atacaron a Alex pero este los esquivo sin esfuerzo y cuando el momento era el indicado los atacaba con golpes letales, cuando la pelea llego a su fin Emily los devoró a todos y regresaron juntos hacia su hogar-
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  • -Luego de 72 horas de guardia en el hospital, la mujer salió por la entrada con un bolso, afuera se encontraba un hombre de cabellos grises alto y de traje corte ingles portando un paraguas negro-

    Angyar: ¿Jack?, que haces aquí.. pensé que te habías jubilado.

    Jack: Al parecer cierta persona no asistió a algunas reuniones provocando que Nathaniel me llamara y vigilará que cumpliera con la agenda.

    -La peliblanca suspiro pesadamente rascándose la cabeza, mientras el mayordomo tomó su bolso. Comenzando a caminar Jack le cubría con el paraguas y con su otra mano tenía abierto una carpeta con la agenda-

    Jack: Bien.. las harpias solicitaron una reunión.

    Angyar: colócalas el domingo, en la mañana.

    Jack: también se debe reunir con el primer ministro del infierno, para que le entregue el presupuesto, y fijen las cuotas.

    Angyar: a ese dejalo para el sábado en la mañana.

    Jack: por último nos quedan los hermanos silenciosos, pidieron una audiencia.

    Angyar: y ¿por qué quieren verme?... Uff sábado en la tarde.
    -Jack terminó de anotar los días y horas cerrando la carpeta -

    Jack: la vendré a buscar estos días para no tener que reprogramar.

    Angyar: si.. si.. ustedes dos me dejarán con estrés crónico.

    -Mientras iban pasando por las calles camino a casa, pasó a llevar a un hombre que iba junto a su hijo de unos 5 años. La mujer dió dos pasos más cada vez más lento y se detuvo. Al tocar levemente al hombre, vio fragmentos, imágenes, de una habitación ensangrentada, un cuchillo en el suelo, y una bañera.-

    Jack: ¿Ang? Paso algo..

    -La mujer se giro hacia el padre e hijo que pasaron al lado de ellos, los ojos de la mujer se agudizaron mirando por sobre la cabeza de este. Vio el reloj o cuenta regresiva del padre, 25 años 36 meses 48 días. Sus ojos se movieron lentamente hacia el niño, y sus pupilas se agrandaron rápidamente, el reloj del niño decía 2 horas 26 minutos 17 segundos y restando.
    La peliblanca entrecerró su mirada , Jack notó aquello, cerrando la sombrilla.-

    Angyar: Jack estás autorizado de actuar si las cosas salen de control.

    -Jack asintió metiendo su mano de su bolsillo sacando unos guantes negros de cuero. La mujer comenzó a caminar hacia el hombre, metió su mano al bolsillo de su abrigo y cuando la saco se materializó un juguete. Toco el brazo del padre llamando su atención y este se giro deteniendose-

    Angyar: ¿disculpe este juguete es de su hijo?

    Niño: ooh mi tren… lo encontró.

    -El rostro del padre se deformó, ya que ese tren lo boto hace días atrás. La mujer se agachó a la altura de niño y le pasó el juguete entre sus manos-

    Angyar: cuídalo, te ayudará mucho más adelante

    Padre: quien es usted... y te he dicho que no recibas nada de extraños!!... Deja eso ahí y vámonos.. tenemos que irnos..

    -Jack apareció entre el padre y Angyar mirándolo fría y sombríamente, haciéndole una señal de silencio -

    Angyar: tu padre no tendrá problema de que vayamos a jugar ¿cierto?.

    -Dijo la mujer mirando de reojo, se levantó y le pasó la mano al niño llendose hacia el parque, dejando a Jack con el padre-

    Niño: ¿usted es un ángel?.

    -La peliblanca lo miró y luego miró los juegos-

    Angyar: si..

    Niño: eso quiere decir que moriré

    Angyar: no..

    Niño: eso quiere decir que tienes alas?... ¿Las puedo ver?

    -La mujer lo miró de reojo alzando una ceja-

    Angyar: olvídalo niño, no soy un animal de exhibición..

    -Luego de unos minutos, que Jack habló con el padre, llegaron los dos al parque -

    Jack: Ang, el padre aceptó al… ¿que demonios?..

    -Jack se alzó una ceja al ver que la mujer estaba sentada en uno de los juegos su codo apoyado en la pierna afirmando su rostro y el niño estaba emocionado alzando las alas de la mujer. El padre cuando vio la escena palideció, la mujer movió sus ojos al padre y guardó sus alas lentamente -

    Angyar: La próxima tú te quedas con la criatura, Jack…

    -La mujer se levantó caminando hacia el padre mirándolo-

    Angyar: si algo le pasa al chico, vendré por ti, sin remordimiento.. ¿you understood?

    -El padre asintió con miedo tragando saliva, la mujer se giró mirando al chico que ahora estaba interrogando a Jack -

    Padre: ¿eres un demonio?

    Angyar: no me compares con eso… soy peor.

    -La mujer sacó una libreta de su bolsillo y escribió un número y dirección en esta saco la hoja la dobló y se la colocó en el bolsillo de la camisa al padre-

    Angyar: eso solucionará una parte del problema.. llama y di que te envío Marwolaeth, ve a esa dirección y te colocarán en un puesto en la empresa.

    -El hombre agradeció llorando el niño miró a su papá y luego a la peliblanca, jalando levemente el abrigo para llamarla-

    Niño: le prometo ángel que seré como usted..

    -Angyar alzó una ceja mirándolo eso casi le causó gracia, pero agudizó sus ojos mirando el futuro del niño. Lo vio con unos 30 años vestido de un delantal blanco, la mujer sonrió negando levemente colocando su mano en la cabeza del pequeño-

    Angyar: Bien… Tengo curiosidad de ver quién será el mejor doctor de los dos..
    -La mujer se metió la mano en el bolsillo del abrigo y comenzó a caminar, Jack se colocó a su lado -

    Jack: ¿el pequeño estará bien?..

    -La mujer miró por sobre el hombro mirando la cabeza del niño y el reloj de este se detuvo y comenzó a aumentar días, meses y años. La mujer sonrió girando su cabeza hacia el camino -

    Angyar: si, cumplirá la promesa … de convertirse en doctor… ahora tengo hambre

    -Luego de 72 horas de guardia en el hospital, la mujer salió por la entrada con un bolso, afuera se encontraba un hombre de cabellos grises alto y de traje corte ingles portando un paraguas negro- Angyar: ¿Jack?, que haces aquí.. pensé que te habías jubilado. Jack: Al parecer cierta persona no asistió a algunas reuniones provocando que Nathaniel me llamara y vigilará que cumpliera con la agenda. -La peliblanca suspiro pesadamente rascándose la cabeza, mientras el mayordomo tomó su bolso. Comenzando a caminar Jack le cubría con el paraguas y con su otra mano tenía abierto una carpeta con la agenda- Jack: Bien.. las harpias solicitaron una reunión. Angyar: colócalas el domingo, en la mañana. Jack: también se debe reunir con el primer ministro del infierno, para que le entregue el presupuesto, y fijen las cuotas. Angyar: a ese dejalo para el sábado en la mañana. Jack: por último nos quedan los hermanos silenciosos, pidieron una audiencia. Angyar: y ¿por qué quieren verme?... Uff sábado en la tarde. -Jack terminó de anotar los días y horas cerrando la carpeta - Jack: la vendré a buscar estos días para no tener que reprogramar. Angyar: si.. si.. ustedes dos me dejarán con estrés crónico. -Mientras iban pasando por las calles camino a casa, pasó a llevar a un hombre que iba junto a su hijo de unos 5 años. La mujer dió dos pasos más cada vez más lento y se detuvo. Al tocar levemente al hombre, vio fragmentos, imágenes, de una habitación ensangrentada, un cuchillo en el suelo, y una bañera.- Jack: ¿Ang? Paso algo.. -La mujer se giro hacia el padre e hijo que pasaron al lado de ellos, los ojos de la mujer se agudizaron mirando por sobre la cabeza de este. Vio el reloj o cuenta regresiva del padre, 25 años 36 meses 48 días. Sus ojos se movieron lentamente hacia el niño, y sus pupilas se agrandaron rápidamente, el reloj del niño decía 2 horas 26 minutos 17 segundos y restando. La peliblanca entrecerró su mirada , Jack notó aquello, cerrando la sombrilla.- Angyar: Jack estás autorizado de actuar si las cosas salen de control. -Jack asintió metiendo su mano de su bolsillo sacando unos guantes negros de cuero. La mujer comenzó a caminar hacia el hombre, metió su mano al bolsillo de su abrigo y cuando la saco se materializó un juguete. Toco el brazo del padre llamando su atención y este se giro deteniendose- Angyar: ¿disculpe este juguete es de su hijo? Niño: ooh mi tren… lo encontró. -El rostro del padre se deformó, ya que ese tren lo boto hace días atrás. La mujer se agachó a la altura de niño y le pasó el juguete entre sus manos- Angyar: cuídalo, te ayudará mucho más adelante Padre: quien es usted... y te he dicho que no recibas nada de extraños!!... Deja eso ahí y vámonos.. tenemos que irnos.. -Jack apareció entre el padre y Angyar mirándolo fría y sombríamente, haciéndole una señal de silencio - Angyar: tu padre no tendrá problema de que vayamos a jugar ¿cierto?. -Dijo la mujer mirando de reojo, se levantó y le pasó la mano al niño llendose hacia el parque, dejando a Jack con el padre- Niño: ¿usted es un ángel?. -La peliblanca lo miró y luego miró los juegos- Angyar: si.. Niño: eso quiere decir que moriré Angyar: no.. Niño: eso quiere decir que tienes alas?... ¿Las puedo ver? -La mujer lo miró de reojo alzando una ceja- Angyar: olvídalo niño, no soy un animal de exhibición.. -Luego de unos minutos, que Jack habló con el padre, llegaron los dos al parque - Jack: Ang, el padre aceptó al… ¿que demonios?.. -Jack se alzó una ceja al ver que la mujer estaba sentada en uno de los juegos su codo apoyado en la pierna afirmando su rostro y el niño estaba emocionado alzando las alas de la mujer. El padre cuando vio la escena palideció, la mujer movió sus ojos al padre y guardó sus alas lentamente - Angyar: La próxima tú te quedas con la criatura, Jack… -La mujer se levantó caminando hacia el padre mirándolo- Angyar: si algo le pasa al chico, vendré por ti, sin remordimiento.. ¿you understood? -El padre asintió con miedo tragando saliva, la mujer se giró mirando al chico que ahora estaba interrogando a Jack - Padre: ¿eres un demonio? Angyar: no me compares con eso… soy peor. -La mujer sacó una libreta de su bolsillo y escribió un número y dirección en esta saco la hoja la dobló y se la colocó en el bolsillo de la camisa al padre- Angyar: eso solucionará una parte del problema.. llama y di que te envío Marwolaeth, ve a esa dirección y te colocarán en un puesto en la empresa. -El hombre agradeció llorando el niño miró a su papá y luego a la peliblanca, jalando levemente el abrigo para llamarla- Niño: le prometo ángel que seré como usted.. -Angyar alzó una ceja mirándolo eso casi le causó gracia, pero agudizó sus ojos mirando el futuro del niño. Lo vio con unos 30 años vestido de un delantal blanco, la mujer sonrió negando levemente colocando su mano en la cabeza del pequeño- Angyar: Bien… Tengo curiosidad de ver quién será el mejor doctor de los dos.. -La mujer se metió la mano en el bolsillo del abrigo y comenzó a caminar, Jack se colocó a su lado - Jack: ¿el pequeño estará bien?.. -La mujer miró por sobre el hombro mirando la cabeza del niño y el reloj de este se detuvo y comenzó a aumentar días, meses y años. La mujer sonrió girando su cabeza hacia el camino - Angyar: si, cumplirá la promesa … de convertirse en doctor… ahora tengo hambre
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  • Demonios, otra jodida noche en vela y todo por culpa de Caine que me hizo pensar y recordar algo que intento desesperadamente darle larga

    *Viendo el amanecer con pereza, sabiendo que debía de iniciar el día*

    La verdad no me quiero ni levantar
    Demonios, otra jodida noche en vela y todo por culpa de [C.A.I.N.E_01] que me hizo pensar y recordar algo que intento desesperadamente darle larga *Viendo el amanecer con pereza, sabiendo que debía de iniciar el día* La verdad no me quiero ni levantar
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  • -Permanecía inmóvil frente al enorme ventanal, observando la ciudad extenderse bajo él como un océano interminable de luces y ruido distante. Desde aquella altura, todo parecía pequeño… insignificante. Los edificios, los autos, las personas viviendo sus vidas sin imaginar cuántas cosas oscuras se escondían entre las sombras de esa misma ciudad. Una de sus manos descansaba dentro del bolsillo del pantalón mientras la otra permanecía relajada a un costado de su cuerpo. Su expresión era tranquila, demasiado tranquila para alguien que años atrás habría Acabado con ya tantos seres, demonios, dragones, hadas, licántropos y todo lo que no fuese humano.

    El cristal reflejaba tenuemente su silueta… pero no era exactamente la que tenía frente a él ahora. El reflejo devolvía una versión más vieja de sí mismo. Una más fría. Más violenta. Aquella mirada roja no mostraba calma, sino rabia contenida; un monstruo vestido con rostro humano que durante mucho tiempo solo supo avanzar dejando sangre detrás de cada paso. Ryuji bajó apenas la mirada, observando de reojo aquella imagen como si estuviera viendo a alguien más… aunque sabía perfectamente que seguía siendo él-

    Antes pensaba que el odio servía para seguir adelante…

    -El silencio volvió a llenar el lugar mientras la ciudad seguía brillando al otro lado del cristal. Su reflejo parecía observarlo también, casi desafiándolo, como si aquella versión pasada todavía siguiera viva en algún rincón dentro de él-

    Y durante mucho tiempo funcionó.

    -Sus ojos se entrecerraron apenas. Recordaba perfectamente esa sensación. El deseo constante de destruir algo. La necesidad de responder violencia con más violencia. Las noches donde la espada pesaba menos que los pensamientos que llevaba encima. Lentamente levantó una mano, apoyando apenas los dedos sobre el vidrio frío, justo donde el reflejo de aquella vieja versión lo observaba-

    Pero el odio es un fuego extraño… al principio sientes que te hace más fuerte. Después entiendes que solo estaba consumiéndote más lento que al resto.

    -Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, cansada… casi amarga-

    Supongo que sobrevivir suficiente tiempo también significa tener que mirar en qué te estabas convirtiendo.
    -Permanecía inmóvil frente al enorme ventanal, observando la ciudad extenderse bajo él como un océano interminable de luces y ruido distante. Desde aquella altura, todo parecía pequeño… insignificante. Los edificios, los autos, las personas viviendo sus vidas sin imaginar cuántas cosas oscuras se escondían entre las sombras de esa misma ciudad. Una de sus manos descansaba dentro del bolsillo del pantalón mientras la otra permanecía relajada a un costado de su cuerpo. Su expresión era tranquila, demasiado tranquila para alguien que años atrás habría Acabado con ya tantos seres, demonios, dragones, hadas, licántropos y todo lo que no fuese humano. El cristal reflejaba tenuemente su silueta… pero no era exactamente la que tenía frente a él ahora. El reflejo devolvía una versión más vieja de sí mismo. Una más fría. Más violenta. Aquella mirada roja no mostraba calma, sino rabia contenida; un monstruo vestido con rostro humano que durante mucho tiempo solo supo avanzar dejando sangre detrás de cada paso. Ryuji bajó apenas la mirada, observando de reojo aquella imagen como si estuviera viendo a alguien más… aunque sabía perfectamente que seguía siendo él- Antes pensaba que el odio servía para seguir adelante… -El silencio volvió a llenar el lugar mientras la ciudad seguía brillando al otro lado del cristal. Su reflejo parecía observarlo también, casi desafiándolo, como si aquella versión pasada todavía siguiera viva en algún rincón dentro de él- Y durante mucho tiempo funcionó. -Sus ojos se entrecerraron apenas. Recordaba perfectamente esa sensación. El deseo constante de destruir algo. La necesidad de responder violencia con más violencia. Las noches donde la espada pesaba menos que los pensamientos que llevaba encima. Lentamente levantó una mano, apoyando apenas los dedos sobre el vidrio frío, justo donde el reflejo de aquella vieja versión lo observaba- Pero el odio es un fuego extraño… al principio sientes que te hace más fuerte. Después entiendes que solo estaba consumiéndote más lento que al resto. -Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, cansada… casi amarga- Supongo que sobrevivir suficiente tiempo también significa tener que mirar en qué te estabas convirtiendo.
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  • ⚘️ Princesa Nyx ~

    "Soy la princesa del Reino de los demonios, pero se que la luna me guiara por el camino correcto."

    ⚘️ Hija de Zeldris y Gelda
    ⚘️ Hibrido/Mestizo
    ⚘️ Princesa y Futura Soberana de los demonios.
    ⚘️ Princesa Nyx ~ "Soy la princesa del Reino de los demonios, pero se que la luna me guiara por el camino correcto." ⚘️ Hija de Zeldris y Gelda ⚘️ Hibrido/Mestizo ⚘️ Princesa y Futura Soberana de los demonios.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Por qué todos se dedican a matar demonios? Osea? Jajajajaja hay más cazadores de demonios que demonios, no frieguen. Montoneros//
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  • 𝐂𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐢𝐞𝐠𝐦𝐞𝐲𝐞𝐫 "𝐿𝑎 𝐶𝑎𝑝𝑖𝑙𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑀𝑖𝑟𝑜́ 𝑑𝑒 𝑉𝑢𝑒𝑙𝑡𝑎".

    La niebla se pegaba a mis botas como un sudario vivo aquella noche de hace más de 200 años. Marchaba al frente de la compañía del Reino de Valdris. Doce hombres, entre ellos tres inquisidores con sus cruces de hierro al cuello, dos caballeros juramentados y el resto mercenarios como yo. El rey nos había enviado a este rincón olvidado del mundo porque los campesinos hablaban de una capilla donde los herejes invocaban demonios. “Blasfemia”, decían. “Brujería”. A estas alturas ya había visto de todo y pensé que sería otro nido de cultistas baratos.

    El camino fue largo y el viento olía a tierra podrida. Los árboles se torcían como dedos rotos, sin hojas, solo ramas que parecían susurrar nombres que no eran de este mundo. Al fin, bajo un cielo que parecía una herida abierta, apareció la capilla. Exactamente como en mis pesadillas de hoy. Madera negra, aguja puntiaguda que rasgaba las nubes, ventanas en arco que brillaban con una luz interna que no era luz. Y figuras, tres o cuatro siluetas encapuchadas, como nosotros, que se arrastraban hacia la puerta principal. No huían. Caminaban como quien va a misa o a la tumba.

    Entramos y dentro no había altar, no había crucifijo. Solo un vacío que se tragaba el sonido de nuestras botas. El aire era espeso, como si respiráramos agua fría. Los inquisidores empezaron a recitar salmos, pero sus voces se ahogaban antes de llegar a las paredes. Entonces lo oímos, un latido lento, profundo, que no provenía de ninguna garganta. Venía de arriba, del techo, del cielo mismo.
    Miré hacia las ventanas altas, y vi.

    No eran demonios, ni ángeles caídos. Eran algo más antiguo. Tentáculos gruesos como troncos de roble, cubiertos de ventosas que se abrían y cerraban como bocas ciegas, descendiendo desde una oscuridad que no era oscuridad, sino la ausencia misma de todo lo que conocemos. Se movían con una lentitud deliberada, como si el tiempo no les importara. Uno de ellos rozó la aguja de la capilla y la madera gimió, no de dolor, sino de placer. Otro se enroscó alrededor de un inquisidor antes de que pudiera gritar. Lo levantó. Lo apretó y sus huesos crujieron como ramas secas y su sangre cayó sobre nosotros como lluvia tibia.

    Grité, todos gritamos, pero los gritos se convertían en risas. En oraciones que nadie había enseñado. Uno de los caballeros se arrodilló, quitó su yelmo y comenzó a arrancarse los ojos con los dedos, murmurando que “al fin veía la verdad”. Otro mercenario corrió hacia la puerta y un tentáculo lo atravesó por la espalda, sacándolo por la boca como un pez ensartado. La sangre dibujaba símbolos que yo reconocí de pesadillas que no eran mías.

    Sentí que mi mente se rompía, no era miedo, era comprensión. Una comprensión que ningún hombre debería tener, que este lugar no era un templo profanado. Que la capilla era solo una costra, una herida abierta en la piel del mundo, y que algo inmenso, indiferente y hambriento la estaba usando como boca. Que nuestros dioses, nuestros demonios, nuestras cruzadas, todo era un chiste para esa cosa. Que el universo entero era un chiste.

    Caí de rodillas y sentí cómo uno de esos tentáculos me envolvía la cintura. La presión fue lenta, cariñosa. Mis costillas se rompieron una a una. La sangre me llenó la boca, había muerto. Pero mi propia maldición no me lo permitió. Desperté horas después, o días, no lo sé. La capilla seguía allí, pero ahora estaba en silencio. Los tentáculos habían regresado al cielo, dejando solo un agujero en las nubes que no se cerraba. Los cuerpos de mis compañeros yacían desparramados, sus bocas abiertas en una sonrisa que nunca se borraría. Intente varias veces levantarme hasta que mis pies volvieron a sentirse firmes. Mis heridas ya se cerraban. Mi mente tardó años en volver a ser mía. Aún hoy, tengo pesadillas recordando algo que pasó hace muchos años. Hay cosas peores que nuestras creencias, el bien y el mal son moldeables.
    𝐂𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐢𝐞𝐠𝐦𝐞𝐲𝐞𝐫 "𝐿𝑎 𝐶𝑎𝑝𝑖𝑙𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑀𝑖𝑟𝑜́ 𝑑𝑒 𝑉𝑢𝑒𝑙𝑡𝑎". La niebla se pegaba a mis botas como un sudario vivo aquella noche de hace más de 200 años. Marchaba al frente de la compañía del Reino de Valdris. Doce hombres, entre ellos tres inquisidores con sus cruces de hierro al cuello, dos caballeros juramentados y el resto mercenarios como yo. El rey nos había enviado a este rincón olvidado del mundo porque los campesinos hablaban de una capilla donde los herejes invocaban demonios. “Blasfemia”, decían. “Brujería”. A estas alturas ya había visto de todo y pensé que sería otro nido de cultistas baratos. El camino fue largo y el viento olía a tierra podrida. Los árboles se torcían como dedos rotos, sin hojas, solo ramas que parecían susurrar nombres que no eran de este mundo. Al fin, bajo un cielo que parecía una herida abierta, apareció la capilla. Exactamente como en mis pesadillas de hoy. Madera negra, aguja puntiaguda que rasgaba las nubes, ventanas en arco que brillaban con una luz interna que no era luz. Y figuras, tres o cuatro siluetas encapuchadas, como nosotros, que se arrastraban hacia la puerta principal. No huían. Caminaban como quien va a misa o a la tumba. Entramos y dentro no había altar, no había crucifijo. Solo un vacío que se tragaba el sonido de nuestras botas. El aire era espeso, como si respiráramos agua fría. Los inquisidores empezaron a recitar salmos, pero sus voces se ahogaban antes de llegar a las paredes. Entonces lo oímos, un latido lento, profundo, que no provenía de ninguna garganta. Venía de arriba, del techo, del cielo mismo. Miré hacia las ventanas altas, y vi. No eran demonios, ni ángeles caídos. Eran algo más antiguo. Tentáculos gruesos como troncos de roble, cubiertos de ventosas que se abrían y cerraban como bocas ciegas, descendiendo desde una oscuridad que no era oscuridad, sino la ausencia misma de todo lo que conocemos. Se movían con una lentitud deliberada, como si el tiempo no les importara. Uno de ellos rozó la aguja de la capilla y la madera gimió, no de dolor, sino de placer. Otro se enroscó alrededor de un inquisidor antes de que pudiera gritar. Lo levantó. Lo apretó y sus huesos crujieron como ramas secas y su sangre cayó sobre nosotros como lluvia tibia. Grité, todos gritamos, pero los gritos se convertían en risas. En oraciones que nadie había enseñado. Uno de los caballeros se arrodilló, quitó su yelmo y comenzó a arrancarse los ojos con los dedos, murmurando que “al fin veía la verdad”. Otro mercenario corrió hacia la puerta y un tentáculo lo atravesó por la espalda, sacándolo por la boca como un pez ensartado. La sangre dibujaba símbolos que yo reconocí de pesadillas que no eran mías. Sentí que mi mente se rompía, no era miedo, era comprensión. Una comprensión que ningún hombre debería tener, que este lugar no era un templo profanado. Que la capilla era solo una costra, una herida abierta en la piel del mundo, y que algo inmenso, indiferente y hambriento la estaba usando como boca. Que nuestros dioses, nuestros demonios, nuestras cruzadas, todo era un chiste para esa cosa. Que el universo entero era un chiste. Caí de rodillas y sentí cómo uno de esos tentáculos me envolvía la cintura. La presión fue lenta, cariñosa. Mis costillas se rompieron una a una. La sangre me llenó la boca, había muerto. Pero mi propia maldición no me lo permitió. Desperté horas después, o días, no lo sé. La capilla seguía allí, pero ahora estaba en silencio. Los tentáculos habían regresado al cielo, dejando solo un agujero en las nubes que no se cerraba. Los cuerpos de mis compañeros yacían desparramados, sus bocas abiertas en una sonrisa que nunca se borraría. Intente varias veces levantarme hasta que mis pies volvieron a sentirse firmes. Mis heridas ya se cerraban. Mi mente tardó años en volver a ser mía. Aún hoy, tengo pesadillas recordando algo que pasó hace muchos años. Hay cosas peores que nuestras creencias, el bien y el mal son moldeables.
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  • ¿Has oído esa frase? La que dice, "todos tenemos un demonio interior"

    Esa frase, me parece patética porque en mí caso, prefiero manifestar esos demonios~

    Emily: me gusta como suena eso, ¿A quien mataremos? Hoy se me antojan unos jugosos pulmones~
    ¿Has oído esa frase? La que dice, "todos tenemos un demonio interior" Esa frase, me parece patética porque en mí caso, prefiero manifestar esos demonios~ Emily: me gusta como suena eso, ¿A quien mataremos? Hoy se me antojan unos jugosos pulmones~
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    "Buenas noches a todos, mañana en cuanto pueda sigo los roles que debo (sé que debo algunos a Fenrir, Celeste y Nagi), seguir haciendo cartas Magic del Ficrol, ver cómo demonios lo haré para reformar la Banda y un largo etc... Pero debo hacer la mimición ahora porque chamba temprano mañana. Se cuidan y que tengan un buen inicio de semana."

    *Se dispone a mimir.*
    "Buenas noches a todos, mañana en cuanto pueda sigo los roles que debo (sé que debo algunos a Fenrir, Celeste y Nagi), seguir haciendo cartas Magic del Ficrol, ver cómo demonios lo haré para reformar la Banda y un largo etc... Pero debo hacer la mimición ahora porque chamba temprano mañana. Se cuidan y que tengan un buen inicio de semana." *Se dispone a mimir.* :STK-23:
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  • - Prayer in C -
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    ⇆ㅤ ㅤ◁ㅤ ❚❚ ㅤ▷ ㅤㅤ↻
    ılıılıılıılıılıılı ᴠᴏʟᴜᴍᴇ : ▮▮

    [Unas semanas atrás]

    No tenía mucha importancia.
    No había motivo.
    Mi vida había dejado de ser lo que era y me encuentro en una dirección sin un sentido identificable.
    Y ahora mismo, son preguntas las que surgen en mi mente.
    Más curiosamente, no inquietudes.

    Recopilemos.
    Hagamos un poco de historia.

    Hacía un buen tiempo que mi alma y cuerpo resonaban en su más pura esencia demoníaca. Genuina. Mía.
    No siempre había sido así.
    Buena parte de mi historia la pasé siendo humano. En ese estado, un contrato con algo inconcebiblemente poderoso incluso en mi forma actual fue establecido.
    Y un poder tan magnánimo si bien era compatible con mi alma, fue devastando mi cuerpo.
    Pero el principal cambio comenzó en mi mente.
    Esa noche, durante el contrato, mi ser quedó completamente zarandeado. Hacía unos minutos, doce vidas habían sido arrancadas fríamente por mí de sus cuerpos.
    Alguien normal hubiese quedado aterrorizado y en shock.
    Yo no pensaba en otra cosa que no fuese cómo dejar de oler a esto.

    Casi al instante lo acepté.
    Mal. Bien. Mejor. Peor. Eso era yo.
    Siempre lo había sido.
    Aunque nunca antes hubiese matado, siempre había retorcido cualquier situación a mi favor.
    De manera indirecta, todo iba generalmente encaminado a las pinceladas que forzaba mi destino.

    Pero mi papel no era puro.
    Estaba siendo influenciado por mi contratista.
    Podían no ser mis pensamientos. Podía estar siendo manipulado.
    Y cuando Lili me comunicó que mi forma humana debía morir y mi alma trascender a un estado puro, demoníaco y nacer en un nuevo cuerpo, lo sentí.
    Mi antigua personalidad. El poder que mi contratista me había otorgado sobre la cognición. Se habían sellado.
    Y un nuevo poder recorría mis venas. Mi linaje. La Luna Violeta, astro maldito que marcó una inesperada entrada en el Consejo Jaegerjaquez.
    Leviatán, bestia demoníaca que en los primigenios anales de la historia representó el poder de destrucción más puro, reconoció mi alma como aquella de la cual se escindió, y sacudiendo al mundo entero en un violento temblor, aceptó que nuestra existencia estaba ligada y confiaba en mi para ser moldeado temporalmente en la forma de una tosca arma que me daba el derecho de usar unos poderes con los cuales podía cortar, explotar o implosionar aquello en lo que mi voluntad se posase.
    La única marca física que perduraba era mi cabello, platinado.
    Me recordaba que no tenía el control. Que alguna vez, algo me había superado.
    Que existía un orden.
    Inconscientemente, mi propia alma quería dejarlo como un recordatorio.
    Cada vez que alguien me lo mencionaba o me veía al espejo, recordaba mi lugar.

    Entonces, ¿por qué ese pasado deja verse tras las grietas de un sello aparentemente perfecto?
    ¿Por qué una personalidad que haría estremecerse de asco incluso a los mismos demonios estaba observando desde la oscuridad?
    ¿Por qué mi contratista, aún desconociendo su verdadera forma más allá de unas infinitas y confusas escaleras de Escher a lo que respondía mi limitada percepción, sentía que sonreía ante cada uno de mis actos como si estuviese contemplando una película de la cual supiese el final?

    Lo desconocía.
    Pero el hecho de que a diario, esa antigua identidad que siempre había formado parte de mi me susurraba lo mismo.
    No somos enemigos.
    No mandamos uno sobre el otro.
    No estamos escindidos.
    No es necesario reintegrar nada.
    Al igual que mi poder.
    Podía combinar cognición, Leviatán, mi propio linaje.
    Utilizar esa técnica prohibida que había hecho que tantos libros y grimorios fuesen destruidos, olvidados y censurados.
    Aquella que nadie aceptaba y violaba claramente cualquier escala de poder.

    Negación.

    Si reconciliaba a mis poderes en un solo canal…
    Si aceptaba todas mis identidades como una sola…
    Podría hacer que aquel presente ante mi, por más poder que tuviese, viese sus poderes completamente cancelados.
    Mi contrincante, así disparase esferas de vacío, alterase la realidad, me pudiese cambiar de lugar con el objeto más recóndito del universo, ante mi sería un mortal que dependería de solamente sus habilidades de combate y su fuerza física.
    Al igual que yo.
    Ambos estaríamos en idénticas condiciones.
    Sin poderes. Sin reflejos extremos. Sin habilidades infinitamente superiores.
    Una táctica maldita de doble rasero.
    Negada. Prohibida. Perseguida. Sólo al alcance de aquellos que quisieron ser borrados de la existencia
    Un profundo insulto que mancillaba historias enteras y menospreciaba el ingenio.
    Una herramienta de conquista. Y mal usada, autodestrucción.

    Es aquello que mi parte, una vez humana, me hacía ver que precisamente él era el demonio que nadie tendría que haber dejado salir.

    Cada vez que me lo susurra, mi cabello se oscurece.
    Ese platinado que parecía iluminar un poco entre la oscuridad comenzaba a teñirse de nuevo.
    Poco a poco.
    Como si el ocaso fuese llegando.

    Y abrí los ojos.

    Cuando quise darme cuenta, mi antigua daga estaba en mi mano, mi cara de nuevo cubierta por sangre ajena y cualquier escalofrío había abandonado definitivamente mi ser, el primer cuerpo al que vilmente le había arrancado el alma tras tanto tiempo yacía ante mi.

    ¿Hay vuelta atrás?
    ¿O ya es demasiado tarde?
    - Prayer in C - 00:00 ●━━━━━━━━━ 03:13 ⇆ㅤ ㅤ◁ㅤ ❚❚ ㅤ▷ ㅤㅤ↻ ılıılıılıılıılıılı ᴠᴏʟᴜᴍᴇ : ▮▮ [Unas semanas atrás] No tenía mucha importancia. No había motivo. Mi vida había dejado de ser lo que era y me encuentro en una dirección sin un sentido identificable. Y ahora mismo, son preguntas las que surgen en mi mente. Más curiosamente, no inquietudes. Recopilemos. Hagamos un poco de historia. Hacía un buen tiempo que mi alma y cuerpo resonaban en su más pura esencia demoníaca. Genuina. Mía. No siempre había sido así. Buena parte de mi historia la pasé siendo humano. En ese estado, un contrato con algo inconcebiblemente poderoso incluso en mi forma actual fue establecido. Y un poder tan magnánimo si bien era compatible con mi alma, fue devastando mi cuerpo. Pero el principal cambio comenzó en mi mente. Esa noche, durante el contrato, mi ser quedó completamente zarandeado. Hacía unos minutos, doce vidas habían sido arrancadas fríamente por mí de sus cuerpos. Alguien normal hubiese quedado aterrorizado y en shock. Yo no pensaba en otra cosa que no fuese cómo dejar de oler a esto. Casi al instante lo acepté. Mal. Bien. Mejor. Peor. Eso era yo. Siempre lo había sido. Aunque nunca antes hubiese matado, siempre había retorcido cualquier situación a mi favor. De manera indirecta, todo iba generalmente encaminado a las pinceladas que forzaba mi destino. Pero mi papel no era puro. Estaba siendo influenciado por mi contratista. Podían no ser mis pensamientos. Podía estar siendo manipulado. Y cuando Lili me comunicó que mi forma humana debía morir y mi alma trascender a un estado puro, demoníaco y nacer en un nuevo cuerpo, lo sentí. Mi antigua personalidad. El poder que mi contratista me había otorgado sobre la cognición. Se habían sellado. Y un nuevo poder recorría mis venas. Mi linaje. La Luna Violeta, astro maldito que marcó una inesperada entrada en el Consejo Jaegerjaquez. Leviatán, bestia demoníaca que en los primigenios anales de la historia representó el poder de destrucción más puro, reconoció mi alma como aquella de la cual se escindió, y sacudiendo al mundo entero en un violento temblor, aceptó que nuestra existencia estaba ligada y confiaba en mi para ser moldeado temporalmente en la forma de una tosca arma que me daba el derecho de usar unos poderes con los cuales podía cortar, explotar o implosionar aquello en lo que mi voluntad se posase. La única marca física que perduraba era mi cabello, platinado. Me recordaba que no tenía el control. Que alguna vez, algo me había superado. Que existía un orden. Inconscientemente, mi propia alma quería dejarlo como un recordatorio. Cada vez que alguien me lo mencionaba o me veía al espejo, recordaba mi lugar. Entonces, ¿por qué ese pasado deja verse tras las grietas de un sello aparentemente perfecto? ¿Por qué una personalidad que haría estremecerse de asco incluso a los mismos demonios estaba observando desde la oscuridad? ¿Por qué mi contratista, aún desconociendo su verdadera forma más allá de unas infinitas y confusas escaleras de Escher a lo que respondía mi limitada percepción, sentía que sonreía ante cada uno de mis actos como si estuviese contemplando una película de la cual supiese el final? Lo desconocía. Pero el hecho de que a diario, esa antigua identidad que siempre había formado parte de mi me susurraba lo mismo. No somos enemigos. No mandamos uno sobre el otro. No estamos escindidos. No es necesario reintegrar nada. Al igual que mi poder. Podía combinar cognición, Leviatán, mi propio linaje. Utilizar esa técnica prohibida que había hecho que tantos libros y grimorios fuesen destruidos, olvidados y censurados. Aquella que nadie aceptaba y violaba claramente cualquier escala de poder. Negación. Si reconciliaba a mis poderes en un solo canal… Si aceptaba todas mis identidades como una sola… Podría hacer que aquel presente ante mi, por más poder que tuviese, viese sus poderes completamente cancelados. Mi contrincante, así disparase esferas de vacío, alterase la realidad, me pudiese cambiar de lugar con el objeto más recóndito del universo, ante mi sería un mortal que dependería de solamente sus habilidades de combate y su fuerza física. Al igual que yo. Ambos estaríamos en idénticas condiciones. Sin poderes. Sin reflejos extremos. Sin habilidades infinitamente superiores. Una táctica maldita de doble rasero. Negada. Prohibida. Perseguida. Sólo al alcance de aquellos que quisieron ser borrados de la existencia Un profundo insulto que mancillaba historias enteras y menospreciaba el ingenio. Una herramienta de conquista. Y mal usada, autodestrucción. Es aquello que mi parte, una vez humana, me hacía ver que precisamente él era el demonio que nadie tendría que haber dejado salir. Cada vez que me lo susurra, mi cabello se oscurece. Ese platinado que parecía iluminar un poco entre la oscuridad comenzaba a teñirse de nuevo. Poco a poco. Como si el ocaso fuese llegando. Y abrí los ojos. Cuando quise darme cuenta, mi antigua daga estaba en mi mano, mi cara de nuevo cubierta por sangre ajena y cualquier escalofrío había abandonado definitivamente mi ser, el primer cuerpo al que vilmente le había arrancado el alma tras tanto tiempo yacía ante mi. ¿Hay vuelta atrás? ¿O ya es demasiado tarde?
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