• ¿recibiste una solicitud? ¡𝖕𝖊𝖗𝖋𝖊𝖈𝖙𝖔! eso significa que inconscientemente, o 𝐧͟𝐨, invocaste al demonio 𝐏𝐀𝐈𝐌𝐎𝐍 y espera una ofrenda,en 𝘀𝗮𝗻𝗴𝗿𝗲 𝗼 𝗼𝗿𝗼.
    ¿recibiste una solicitud? ¡𝖕𝖊𝖗𝖋𝖊𝖈𝖙𝖔! eso significa que inconscientemente, o 𝐧͟𝐨, invocaste al demonio 𝐏𝐀𝐈𝐌𝐎𝐍 y espera una ofrenda,en 𝘀𝗮𝗻𝗴𝗿𝗲 𝗼 𝗼𝗿𝗼.
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  • ᅠᅠodia ese maldito traje . . . odia tener que usarlo por que le prometieron que le devolverian su Grimorio . . . ¡M-Maldito Demonio!
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    || No sé cuántas vidas he cargado encima ni cuántos recuerdos me han roto por dentro… pero en medio de todo ese ruido, tú eres lo único que se siente real. No eres un escape de mis demonios, eres la razón por la que todavía peleo contra ellos. Si hay algo que este cuerpo —o cualquiera que venga después— va a recordar, es la forma en que lograste que alguien como yo creyera otra vez en quedarse. Feliz cumpleaños, Ava, gracias por todo.
    || No sé cuántas vidas he cargado encima ni cuántos recuerdos me han roto por dentro… pero en medio de todo ese ruido, tú eres lo único que se siente real. No eres un escape de mis demonios, eres la razón por la que todavía peleo contra ellos. Si hay algo que este cuerpo —o cualquiera que venga después— va a recordar, es la forma en que lograste que alguien como yo creyera otra vez en quedarse. Feliz cumpleaños, Ava, gracias por todo.
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  • Llevan media hora corriendo.

    La demonio ya se cansó.

    No tiene condición.

    Igual está muy feliz por convivir con Alek.
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  • -La tormenta no habia cesado, desde lo mas alto del castillo, donde el viento golpeaba con furia y la lluvia caia como agujas heladas, la figura del ogro azul permanecia inmovil. De frente a sus seguidores, sus manos, enormes, descansaban sobre la piedra humeda del balcon, El agua recorria cada surco de sus musculos, cada cicatriz, cada marca de guerra grabada en su piel, sus cuernos se alzaban oscuros contra los relampagos que partian el cielo en dos, y abajo.. abajo no habia un simple ejercito, habia un oceano, antorchas encendidas hasta donde alcanzaba la vista, Banderas agitandose, Millones de criaturas, orcos, goblins, lizzardmens, kobolds, trolls, Ogros y Hombres bestia de diferentes clases, pegados unos contra los otros, formando una masa viva que respiraba, rugia y esperaba por su amo, todo ese poder, todo ese caos, le pertenecia solo a el-

    -El ogro no se movio al principio, dejo que el silencio pesara, que la expectativa creciera como una precion insoportable en la garganta de miles, entonces hablo, su voz descendio desde lo alto, profunda, arrastrada por el viento, imposible de ignorar-

    "Este era vuestro Amo."

    -Dijo el Ogro levantando el craneo enorme de un demonio, el cual ya no tenia carne en su calavera, solo huesos y sangre, un murmullo se agito en la inmensidad, como una bestia removiendose bajo la superficie. Todos podian ver el estado de su antiguo señor-

    "Se autoproclamaba como el señor de todo, pero termino suplicando por su vida..le arranque los ojos, le corte la lengua y aun pedia piedad, no se defendio, solo huyo como un cobarde! UNA BASURA ASI NO MERECE LLAMARSE AMO DE ESTAS TIERRAS!"

    -Dijo aplastando el craneo entre sus manos, al hacerlo todo el oceano de Bestias, ese ejercito de millones comenzo a gritar y festejar, un nuevo señor habia aparecido, un señor que no moriria aunque lo reducieran a cenizas-
    -La tormenta no habia cesado, desde lo mas alto del castillo, donde el viento golpeaba con furia y la lluvia caia como agujas heladas, la figura del ogro azul permanecia inmovil. De frente a sus seguidores, sus manos, enormes, descansaban sobre la piedra humeda del balcon, El agua recorria cada surco de sus musculos, cada cicatriz, cada marca de guerra grabada en su piel, sus cuernos se alzaban oscuros contra los relampagos que partian el cielo en dos, y abajo.. abajo no habia un simple ejercito, habia un oceano, antorchas encendidas hasta donde alcanzaba la vista, Banderas agitandose, Millones de criaturas, orcos, goblins, lizzardmens, kobolds, trolls, Ogros y Hombres bestia de diferentes clases, pegados unos contra los otros, formando una masa viva que respiraba, rugia y esperaba por su amo, todo ese poder, todo ese caos, le pertenecia solo a el- -El ogro no se movio al principio, dejo que el silencio pesara, que la expectativa creciera como una precion insoportable en la garganta de miles, entonces hablo, su voz descendio desde lo alto, profunda, arrastrada por el viento, imposible de ignorar- "Este era vuestro Amo." -Dijo el Ogro levantando el craneo enorme de un demonio, el cual ya no tenia carne en su calavera, solo huesos y sangre, un murmullo se agito en la inmensidad, como una bestia removiendose bajo la superficie. Todos podian ver el estado de su antiguo señor- "Se autoproclamaba como el señor de todo, pero termino suplicando por su vida..le arranque los ojos, le corte la lengua y aun pedia piedad, no se defendio, solo huyo como un cobarde! UNA BASURA ASI NO MERECE LLAMARSE AMO DE ESTAS TIERRAS!" -Dijo aplastando el craneo entre sus manos, al hacerlo todo el oceano de Bestias, ese ejercito de millones comenzo a gritar y festejar, un nuevo señor habia aparecido, un señor que no moriria aunque lo reducieran a cenizas-
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  • Me esperan los demonios
    Que deja tu olvidó
    Que juegan conmigo
    Ya se que es cobarde pedirte en una canción ~

    Per....

    -detuvo su canto mirando en silencio sus alucinaciones digitales. Es conciente que los que cree que están ante el no están pero.... ¿Porque duele ?
    Se sentó mirandoles en silencio sin escuchar las ofensas e insultos que recibía de parte de ellos -

    ...don....
    Me esperan los demonios Que deja tu olvidó Que juegan conmigo Ya se que es cobarde pedirte en una canción ~ Per.... -detuvo su canto mirando en silencio sus alucinaciones digitales. Es conciente que los que cree que están ante el no están pero.... ¿Porque duele ? Se sentó mirandoles en silencio sin escuchar las ofensas e insultos que recibía de parte de ellos - ...don....
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  • — ¿Pero qué demonios..?

    Se quedó viendo en dirección a la basura de un edificio mientras caminaba a su coche, estaba completamente segura que había visto a un tipo con una máscara muy rara. Dejó las flores sobre el suelo para tomar video mientras se acercaba a él.

    — Hey, hey. ¿Para qué sirve tu máscara? (?)

    @blaze (No te puedo etiquetar(?))
    — ¿Pero qué demonios..? Se quedó viendo en dirección a la basura de un edificio mientras caminaba a su coche, estaba completamente segura que había visto a un tipo con una máscara muy rara. Dejó las flores sobre el suelo para tomar video mientras se acercaba a él. — Hey, hey. ¿Para qué sirve tu máscara? (?) @blaze (No te puedo etiquetar(?))
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  • Los echo de menos , papa y mama

    Foto real con los reyes y la princesa nyx los gobernantes de reino demonico ......
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    ****Edad del Caos****
    El Árbol de las Almas"

    Con el paso de los meses, el nombre de Yen dejó de ser solo un susurro entre enemigos y se convirtió en un símbolo, "La Hija del Monstruo".

    Así la llamaban los Elunai, los soldados, incluso los demonios que habían sobrevivido a su furia. Lo que nació como un insulto terminó transformándose en un título que Yen portaba con orgullo. Cada vez que lo escuchaba, no sentía vergüenza sino una extraña satisfacción. Era la prueba de que su existencia pesaba en el mundo. De que ya no era la niña olvidada en un calabozo sino que era alguien a quien temer.

    Pero mientras su leyenda crecía, la de los Elunai comenzaba a desmoronarse, las generaciones dejaron de renovarse. Los nacimientos disminuyeron. Los templos ya no podían ocultarlo: algo estaba fallando en la raíz misma de su raza.

    No sabían que su destino ya había sido sellado mucho antes. En las sombras de la guerra, Ozma había descubierto el secreto mejor guardado de los dioses: "El Árbol de las Almas".

    No era un símbolo ni un mito, era una prisión. Cada Elunai que moría no regresaba al flujo natural de la existencia. Su alma era arrastrada hacia ese árbol, atrapada, reciclada y obligada a renacer una y otra vez como parte de la misma raza. Un ciclo cerrado, perfecto, controlado.

    Los dioses no otorgaban vida, la administraban, así evitaban compartir su poder con nuevas almas. Así mantenían intacto el número de aquellos bendecidos. Así aseguraban que su dominio jamás fuera desafiado.

    Ozma no buscó ese árbol por odio, lo buscó por amor. Durante años, entre ruinas y templos destruidos, reunió fragmentos de conocimiento, persiguió rumores, desenterró secretos con un solo objetivo: Encontrar el alma de Selin y devolverla para darle un nuevo cuerpo.

    Pero cuando finalmente encontró el Árbol de las Almas no la halló, no estaba allí, no había rastro de ella, ni esencia o eco, tampoco fragmentos.

    Era como si Selin jamás hubiese existido. En ese instante algo en Ozma se quebró de forma irreversible, porque la muerte y el tiempo podía aceptarlos, pero aquello era peor que la muerte, era el olvido absoluto, la negación de toda existencia.

    La furia que nació en él no fue como las anteriores, no fue un estallido, fue algo más frío y profundo. Ozma no destruyó el Árbol, lo corrompió silenciosamente sin que los dioses lo notaran. Alteró su esencia, envenenó su función, rompió su ciclo desde dentro. Las almas ya no serían reclamadas, ya no regresarían, ya no alimentarían el sistema que los dioses habían creado.

    Los Elunai seguirían viviendo pero lentamente se extinguirían. No lo hizo solo por venganza, también lo hizo por Yen, porque comprendió algo aterrador: Si los dioses pudieron borrar a Selin… También podrían borrar a su hija.

    Y eso eso era algo que jamás permitiría, ya había perdido a Selin y a su hija no nacida, no perdería a Yen. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una lucha contra templos o ejércitos. Se convirtió en algo mucho más oscuro, Ozma ya no peleaba por justicia ni siquiera por venganza, ahora peleaba contra el propio orden del mundo y mientras él se hundía cada vez más en esa oscuridad, Yen, la Hija del Monstruo… Caminaba sin saber que el destino que la aguardaba era incluso más cruel que el de su padre.
    ****Edad del Caos**** El Árbol de las Almas" Con el paso de los meses, el nombre de Yen dejó de ser solo un susurro entre enemigos y se convirtió en un símbolo, "La Hija del Monstruo". Así la llamaban los Elunai, los soldados, incluso los demonios que habían sobrevivido a su furia. Lo que nació como un insulto terminó transformándose en un título que Yen portaba con orgullo. Cada vez que lo escuchaba, no sentía vergüenza sino una extraña satisfacción. Era la prueba de que su existencia pesaba en el mundo. De que ya no era la niña olvidada en un calabozo sino que era alguien a quien temer. Pero mientras su leyenda crecía, la de los Elunai comenzaba a desmoronarse, las generaciones dejaron de renovarse. Los nacimientos disminuyeron. Los templos ya no podían ocultarlo: algo estaba fallando en la raíz misma de su raza. No sabían que su destino ya había sido sellado mucho antes. En las sombras de la guerra, Ozma había descubierto el secreto mejor guardado de los dioses: "El Árbol de las Almas". No era un símbolo ni un mito, era una prisión. Cada Elunai que moría no regresaba al flujo natural de la existencia. Su alma era arrastrada hacia ese árbol, atrapada, reciclada y obligada a renacer una y otra vez como parte de la misma raza. Un ciclo cerrado, perfecto, controlado. Los dioses no otorgaban vida, la administraban, así evitaban compartir su poder con nuevas almas. Así mantenían intacto el número de aquellos bendecidos. Así aseguraban que su dominio jamás fuera desafiado. Ozma no buscó ese árbol por odio, lo buscó por amor. Durante años, entre ruinas y templos destruidos, reunió fragmentos de conocimiento, persiguió rumores, desenterró secretos con un solo objetivo: Encontrar el alma de Selin y devolverla para darle un nuevo cuerpo. Pero cuando finalmente encontró el Árbol de las Almas no la halló, no estaba allí, no había rastro de ella, ni esencia o eco, tampoco fragmentos. Era como si Selin jamás hubiese existido. En ese instante algo en Ozma se quebró de forma irreversible, porque la muerte y el tiempo podía aceptarlos, pero aquello era peor que la muerte, era el olvido absoluto, la negación de toda existencia. La furia que nació en él no fue como las anteriores, no fue un estallido, fue algo más frío y profundo. Ozma no destruyó el Árbol, lo corrompió silenciosamente sin que los dioses lo notaran. Alteró su esencia, envenenó su función, rompió su ciclo desde dentro. Las almas ya no serían reclamadas, ya no regresarían, ya no alimentarían el sistema que los dioses habían creado. Los Elunai seguirían viviendo pero lentamente se extinguirían. No lo hizo solo por venganza, también lo hizo por Yen, porque comprendió algo aterrador: Si los dioses pudieron borrar a Selin… También podrían borrar a su hija. Y eso eso era algo que jamás permitiría, ya había perdido a Selin y a su hija no nacida, no perdería a Yen. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una lucha contra templos o ejércitos. Se convirtió en algo mucho más oscuro, Ozma ya no peleaba por justicia ni siquiera por venganza, ahora peleaba contra el propio orden del mundo y mientras él se hundía cada vez más en esa oscuridad, Yen, la Hija del Monstruo… Caminaba sin saber que el destino que la aguardaba era incluso más cruel que el de su padre.
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  • Por fin es de noche, el único momento del día donde me siento cómodo y prácticamente en mi elemento. Definitivamente los demonios no fuimos hechos para vivir en la luz, ni metafóricamente hablando ni de forma física.
    Por fin es de noche, el único momento del día donde me siento cómodo y prácticamente en mi elemento. Definitivamente los demonios no fuimos hechos para vivir en la luz, ni metafóricamente hablando ni de forma física.
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