• "Sólo quiero que todo esto termine. ¿Me promete que él no sufrirá mucho?"

    Su voz, que fuese alguna vez un coro que acariciaba el alma, se había convertido en un eco débil y lastimero, el testimonio que de ella nada quedaba. Nada que no fuese la charada que tiembla y solloza, que sangra y suplica, que al infierno pasó a pedirle un milagro cuando el cielo se negó a seguir escuchando.

    ¿Prometerle algo, a una mujer en su estado, sería un acto de crueldad, o de benevolencia? Quizás esperaba una mentira. No una piadosa, pues espacio para la piedad ya no había, sino una cómoda.

    "Prometo que será rápido", respondió el hijo del infierno, el primogénito del abismo que había llegado en respuesta a sus oscuras plegarias.

    Y en el centro de esa habitación, -esa, cuyos muros estaban plagados por un lenguaje incomprensible, tallados con sangre y rasguños, cuyas ventanas habían sido ennegrecidas por retazos de tela adheridos con desecho humano- estaba él.

    Otro hijo del abismo, aunque de uno distinto. De uno cuyos confines sólo eran visibles para el muchacho que, como si fuera cotidiano para él, a un ruiseñor despojaba de su cabeza con una cruenta mordida. ¿Y de la madre? Nada extrajo el grotesco acto más que un suspiro de hastío. Acostumbada incluso a ello, de su alma no quedaban más que retazos, el resto, desgarrado por el agotamiento, el llanto incesante, el pesar perpetuo.

    Trazas de su conversación del día anterior volvían a él. "Los doctores ya no saben qué hacer", "en ningún lado quieren aceptarlo", "dejó a tres enfermeras hospitalizadas"; frases que se manifestaban en la memoria del veneno andante con cada paso que cerraba la distancia.

    "Estaré en la sala. Hágalo rápido y sin ruido", dijo la mujer que de madre tenía ya sólo un título. ¿Y quién tendría la potestad para culparla?

    ...

    "¿Quieres ser libre?"

    La pregunta de un engendro del abismo a otro. Una que, a juzgar por la reacción del muchacho ahí preso, jamás había escuchado antes.

    ¿Libertad? Para alguien así, un concepto divorciado en totalidad de su realidad.

    "¿Quieres ser realmente libre? ¿Quieres salir allá afuera y...?"

    El mayor interrumpió su hablar. De los dedos cubiertos de sangre y plumas obtuvo el pajarillo decapitado, de su vientre sirviéndose un bocado. Compartida su carne en una comunión que expresaba una torcida, genuina, inenarrable sensación:

    Comprensión.

    "¿...devorarlo todo?"

    Comprensión tan devastadora, tan intensa, que el muchacho fue capaz del llanto, por primera vez en su vida. Por vez primera, frente a él, las paredes tapizadas de su suplicio parecían poder ser demolidas.

    Por primera vez, sentía probar la libertad.

    "¿Qué está haciendo?" Apareció la mujer, alertada por el sonido del primitivo sollozo, uno que incluso ella desconocía. "Deje de hablar, hágalo, ¡hágalo! ¡Acabe ya con todo esto, por favor!"

    Una orden y una súplica al mismo tiempo. Ah, sí, ¿quién tenía potestad para juzgarla?

    ¿Quién podía juzgarla por terminar con su vida? Atrapada con un hijo que era más bestia que ser sentiente, hundida en la deuda, podridos sus vínculos por el rechazo social.

    Los vecinos encontraron su cuerpo siete días después, hinchado e irreconocible. "Se tomó un veneno y acabó con su sufrimiento", se dijo entre el pueblo.

    ¿Y de su hijo? Nada más se supo. ¿Y qué importaba? Ya no le causaría problemas al pueblo.

    Ya era libre. Libre para devorarlo todo.
    "Sólo quiero que todo esto termine. ¿Me promete que él no sufrirá mucho?" Su voz, que fuese alguna vez un coro que acariciaba el alma, se había convertido en un eco débil y lastimero, el testimonio que de ella nada quedaba. Nada que no fuese la charada que tiembla y solloza, que sangra y suplica, que al infierno pasó a pedirle un milagro cuando el cielo se negó a seguir escuchando. ¿Prometerle algo, a una mujer en su estado, sería un acto de crueldad, o de benevolencia? Quizás esperaba una mentira. No una piadosa, pues espacio para la piedad ya no había, sino una cómoda. "Prometo que será rápido", respondió el hijo del infierno, el primogénito del abismo que había llegado en respuesta a sus oscuras plegarias. Y en el centro de esa habitación, -esa, cuyos muros estaban plagados por un lenguaje incomprensible, tallados con sangre y rasguños, cuyas ventanas habían sido ennegrecidas por retazos de tela adheridos con desecho humano- estaba él. Otro hijo del abismo, aunque de uno distinto. De uno cuyos confines sólo eran visibles para el muchacho que, como si fuera cotidiano para él, a un ruiseñor despojaba de su cabeza con una cruenta mordida. ¿Y de la madre? Nada extrajo el grotesco acto más que un suspiro de hastío. Acostumbada incluso a ello, de su alma no quedaban más que retazos, el resto, desgarrado por el agotamiento, el llanto incesante, el pesar perpetuo. Trazas de su conversación del día anterior volvían a él. "Los doctores ya no saben qué hacer", "en ningún lado quieren aceptarlo", "dejó a tres enfermeras hospitalizadas"; frases que se manifestaban en la memoria del veneno andante con cada paso que cerraba la distancia. "Estaré en la sala. Hágalo rápido y sin ruido", dijo la mujer que de madre tenía ya sólo un título. ¿Y quién tendría la potestad para culparla? ... "¿Quieres ser libre?" La pregunta de un engendro del abismo a otro. Una que, a juzgar por la reacción del muchacho ahí preso, jamás había escuchado antes. ¿Libertad? Para alguien así, un concepto divorciado en totalidad de su realidad. "¿Quieres ser realmente libre? ¿Quieres salir allá afuera y...?" El mayor interrumpió su hablar. De los dedos cubiertos de sangre y plumas obtuvo el pajarillo decapitado, de su vientre sirviéndose un bocado. Compartida su carne en una comunión que expresaba una torcida, genuina, inenarrable sensación: Comprensión. "¿...devorarlo todo?" Comprensión tan devastadora, tan intensa, que el muchacho fue capaz del llanto, por primera vez en su vida. Por vez primera, frente a él, las paredes tapizadas de su suplicio parecían poder ser demolidas. Por primera vez, sentía probar la libertad. "¿Qué está haciendo?" Apareció la mujer, alertada por el sonido del primitivo sollozo, uno que incluso ella desconocía. "Deje de hablar, hágalo, ¡hágalo! ¡Acabe ya con todo esto, por favor!" Una orden y una súplica al mismo tiempo. Ah, sí, ¿quién tenía potestad para juzgarla? ¿Quién podía juzgarla por terminar con su vida? Atrapada con un hijo que era más bestia que ser sentiente, hundida en la deuda, podridos sus vínculos por el rechazo social. Los vecinos encontraron su cuerpo siete días después, hinchado e irreconocible. "Se tomó un veneno y acabó con su sufrimiento", se dijo entre el pueblo. ¿Y de su hijo? Nada más se supo. ¿Y qué importaba? Ya no le causaría problemas al pueblo. Ya era libre. Libre para devorarlo todo.
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  • -oigan si alguna vez vienen de visita a mis padreras y se encuentran con estas cositas no se asusten, son mis ayudantes, una sola bruja para tantas ectareas de cultivo, jardines y arboledas no da pa tanto-
    -oigan si alguna vez vienen de visita a mis padreras y se encuentran con estas cositas no se asusten, son mis ayudantes, una sola bruja para tantas ectareas de cultivo, jardines y arboledas no da pa tanto-
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  • Los ojos de Chantle
    Fandom Linaje Queen
    Categoría Acción
    Akane Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar Akane
    Hannah Queen Queen Hannah
    オオカミと踊る Bailando con lobos Ryu
    Chantle Queen Ishtar Chantle
    Jenny Queen Orc Jenny
    𝐀yane 𝐈𝐬𝐡𝐭𝐚𝐫 Ayane
    Jason Jaegerjaquez Ishtar Jason

    RESUMEN DETALLADO — VIAJE AL TEMPLO DE YUE

    1. Contexto inicial

    El grupo se reúne tras el despertar prematuro del ojo de Chantle.

    El chico ha activado una manifestación cromática del Ojo del Caos: inestable, reactiva a las emociones y fuera de su control. Lili, como madre, está visiblemente afectada, intentando mantener la calma mientras protege a Chantle y cuida también de Hannah.

    Jennifer Queen ha sido llamada. Su presencia impone silencio y gravedad: no es un viaje ordinario, es un asunto de linaje, de Caos y de memoria antigua.

    2. Advertencia de Jennifer

    Jennifer toma el liderazgo absoluto.

    Explica con voz firme que el destino no es solo peligroso, sino que pone en duda la propia realidad. Allí:
    El sentido común se quiebra.

    Los recuerdos y los sellos antiguos siguen vivos.

    Nadie debe separarse de ella ni de Ayane.

    Ayane acompaña a Jennifer. Aunque normalmente es cálida y protectora, aquí se muestra solemne, casi intimidante. Su silencio deja claro que el riesgo es real.

    3. Revelación del destino

    Jennifer revela el lugar exacto:
    Las ruinas del templo de Yue, antiguo santuario lunar.

    El lugar donde residió Arc, oráculo de Yue y maestra de Selin.

    El mismo espacio que oculta el Jardín del Edén, donde Jennifer selló a Ozma.

    Lili reconoce el nombre de inmediato. El peso emocional es evidente: no solo es un sitio histórico, es un punto de quiebre del linaje Queen.

    4. Apertura del portal

    Jennifer activa su poder.
    El aire vibra, los sellos antiguos responden y el portal se abre.
    Pero al cruzar… no hay ruinas.

    El templo aparece intacto, majestuoso, como si el tiempo nunca lo hubiera tocado:
    Columnas completas.
    Muros sin desgaste.
    Un aura pura, casi imposible de conciliar con la historia del Caos.

    Queda claro que no es el mundo actual, sino un reflejo preservado, una realidad sellada fuera del tiempo.

    El grupo entiende que no solo han viajado en espacio, sino en memoria viva.

    5. Reacciones del grupo

    Lili y Ryu se mantienen cerca de Chantle, protegiéndolo instintivamente.

    Akane sostiene a Hannah, percibiendo que el lugar despierta recuerdos dolorosos de su propio pasado.

    El ambiente es denso, reverente, casi sagrado.

    Chantle se muestra inquieto. Su ojo vendado reacciona al nombre de Ozma y al entorno, como si reconociera el lugar.

    6. Llegada de Jason

    Mientras el grupo asimila el lugar, Jason Jaegerjaquez Ishtar se aproxima.

    Se presenta como hijo de Henry y guardián de la Luna Violeta.

    Reconoce que ha sido invitado a un asunto familiar Queen.

    Mantiene un tono respetuoso, consciente de que pisa terreno sagrado.

    El grupo guarda silencio, evaluándolo.

    7. Reacción de Chantle

    Chantle, al percibir a Jason, activa involuntariamente un escaneo mágico desde su ojo vendado. Una onda de energía se expande, analizando el entorno.

    Conclusión de Chantle:
    Jason no es hostil.
    Está ligado a la familia, aunque no directamente.

    Esto confirma que el ojo de Chantle no solo ve, sino que interpreta y clasifica presencias… algo demasiado avanzado para su edad.

    8. Perspectiva de Akane

    Akane reflexiona internamente:
    La solemnidad de Jennifer le resulta difícil, pero reconoce que es parte de su esencia.

    Ayane le provoca inquietud por su autoridad silenciosa.

    El templo despierta recuerdos de su propio cautiverio en otro mundo.

    Abraza a Hannah, consciente de que este viaje puede marcar a todos, no solo a Chantle.

    9. Turno de Veythra / Lili

    Lili (Veythra en este rol) toma la palabra cuando el grupo ya está reunido.
    Declara que ya están todos.
    Su vestimenta cambia: sus mallas de combate rojas emergen mediante simbiosis con los restos del parásito de Yue que forman parte de su piel.

    El templo reacciona a ella.

    Con ironía defensiva, se dirige a Jennifer, llamándola “Jenn-chan”, pero el tono cambia rápidamente al notar:
    Que el templo está despierto.
    Que el ojo de Chantle responde demasiado fuerte al entorno.

    Lili deja claro que no han venido solo a investigar: Han venido a evitar que la historia se repita.

    Finalmente, reconoce a Jennifer no solo como Reina, sino como madre y hermana, y le cede el liderazgo sobre el siguiente paso.
    [akane_qi] Akane [stellar_white_bear_102] Hannah [Ryu] Ryu [frost_platinum_hare_393] Chantle [queen_0] Jenny [Ayane_Ishtar] Ayane [Jason07] Jason RESUMEN DETALLADO — VIAJE AL TEMPLO DE YUE 1. Contexto inicial El grupo se reúne tras el despertar prematuro del ojo de Chantle. El chico ha activado una manifestación cromática del Ojo del Caos: inestable, reactiva a las emociones y fuera de su control. Lili, como madre, está visiblemente afectada, intentando mantener la calma mientras protege a Chantle y cuida también de Hannah. Jennifer Queen ha sido llamada. Su presencia impone silencio y gravedad: no es un viaje ordinario, es un asunto de linaje, de Caos y de memoria antigua. 2. Advertencia de Jennifer Jennifer toma el liderazgo absoluto. Explica con voz firme que el destino no es solo peligroso, sino que pone en duda la propia realidad. Allí: El sentido común se quiebra. Los recuerdos y los sellos antiguos siguen vivos. Nadie debe separarse de ella ni de Ayane. Ayane acompaña a Jennifer. Aunque normalmente es cálida y protectora, aquí se muestra solemne, casi intimidante. Su silencio deja claro que el riesgo es real. 3. Revelación del destino Jennifer revela el lugar exacto: Las ruinas del templo de Yue, antiguo santuario lunar. El lugar donde residió Arc, oráculo de Yue y maestra de Selin. El mismo espacio que oculta el Jardín del Edén, donde Jennifer selló a Ozma. Lili reconoce el nombre de inmediato. El peso emocional es evidente: no solo es un sitio histórico, es un punto de quiebre del linaje Queen. 4. Apertura del portal Jennifer activa su poder. El aire vibra, los sellos antiguos responden y el portal se abre. Pero al cruzar… no hay ruinas. El templo aparece intacto, majestuoso, como si el tiempo nunca lo hubiera tocado: Columnas completas. Muros sin desgaste. Un aura pura, casi imposible de conciliar con la historia del Caos. Queda claro que no es el mundo actual, sino un reflejo preservado, una realidad sellada fuera del tiempo. El grupo entiende que no solo han viajado en espacio, sino en memoria viva. 5. Reacciones del grupo Lili y Ryu se mantienen cerca de Chantle, protegiéndolo instintivamente. Akane sostiene a Hannah, percibiendo que el lugar despierta recuerdos dolorosos de su propio pasado. El ambiente es denso, reverente, casi sagrado. Chantle se muestra inquieto. Su ojo vendado reacciona al nombre de Ozma y al entorno, como si reconociera el lugar. 6. Llegada de Jason Mientras el grupo asimila el lugar, Jason Jaegerjaquez Ishtar se aproxima. Se presenta como hijo de Henry y guardián de la Luna Violeta. Reconoce que ha sido invitado a un asunto familiar Queen. Mantiene un tono respetuoso, consciente de que pisa terreno sagrado. El grupo guarda silencio, evaluándolo. 7. Reacción de Chantle Chantle, al percibir a Jason, activa involuntariamente un escaneo mágico desde su ojo vendado. Una onda de energía se expande, analizando el entorno. Conclusión de Chantle: Jason no es hostil. Está ligado a la familia, aunque no directamente. Esto confirma que el ojo de Chantle no solo ve, sino que interpreta y clasifica presencias… algo demasiado avanzado para su edad. 8. Perspectiva de Akane Akane reflexiona internamente: La solemnidad de Jennifer le resulta difícil, pero reconoce que es parte de su esencia. Ayane le provoca inquietud por su autoridad silenciosa. El templo despierta recuerdos de su propio cautiverio en otro mundo. Abraza a Hannah, consciente de que este viaje puede marcar a todos, no solo a Chantle. 9. Turno de Veythra / Lili Lili (Veythra en este rol) toma la palabra cuando el grupo ya está reunido. Declara que ya están todos. Su vestimenta cambia: sus mallas de combate rojas emergen mediante simbiosis con los restos del parásito de Yue que forman parte de su piel. El templo reacciona a ella. Con ironía defensiva, se dirige a Jennifer, llamándola “Jenn-chan”, pero el tono cambia rápidamente al notar: Que el templo está despierto. Que el ojo de Chantle responde demasiado fuerte al entorno. Lili deja claro que no han venido solo a investigar: Han venido a evitar que la historia se repita. Finalmente, reconoce a Jennifer no solo como Reina, sino como madre y hermana, y le cede el liderazgo sobre el siguiente paso.
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  • ̴͚̫̲̳͚͈̭̊̄̆̐̌͜ͅͅ
    Fͮ͗͑̈́ͦ̑͏͖̺̱̻̖̦͕̬͔̹͌̓͡E̤͙̰̖̘̣͕̰̖̦͕̬͔̹ͫͪ͌̓͢E̤͙̰̖̘̣͕̰̥̘ͫͪͭ͢͠L̏ͦ̀ͯͨ͋͟͏̣̪͘ ̷͈͖̊͋̉̀T̉ͣ̾́̋ͩ͏̧̫̦̥͙̼̟͈̹̙͔̟̏̉̽̅͛H̬͈̩͔̜͔̝͎̩̖̦͕̬͔̹̋̂̂͂͌͌̓͝E̤͙̰̖̘̣͕̰ͫͪ͢ ̴͚̫̲̳͚͈̭̊̄̆̐̌͜ͅͅFͮ͗͑̈́ͦ̑͏͖̺̱̻̖̦͕̬͔̹͌̓͡E̤͙̰̖̘̣͕̰ͫͪ͢A̟̤̖̗͈̦͔̮͖̭̳̥̝͇͚͐̒̇ͩ͋̃̾̇ͬ̈̕͝R̈́̐̽͡͏̠̫


    ¿𝑨 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒆 𝒕𝒆𝒎𝒆𝒔?, ¿𝒒𝒖é 𝒗𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒕𝒖𝒔 𝒑𝒆𝒔𝒂𝒅𝒊𝒍𝒍𝒂𝒔?, ¿𝒒𝒖é 𝒆𝒔 𝒂𝒒𝒖𝒆𝒍𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒂𝒓𝒂𝒍𝒊𝒛𝒂 𝒕𝒖 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒑𝒐?

    —El ambiente era pesado e intimidante, dificil era respirar y pensar con claridad frente aquel que representa tus temores.—

    𝑳𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒓𝒕𝒂𝒍𝒆𝒔 𝒓𝒂𝒓𝒂 𝒗𝒆𝒛 𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒆𝒏 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒆𝒍 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅𝒆𝒓𝒐 𝒎𝒊𝒆𝒅𝒐. 𝑪𝒓𝒆𝒆𝒏 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒇á𝒄𝒊𝒍 𝒔𝒖𝒑𝒆𝒓𝒂𝒓𝒍𝒐 𝒑𝒆𝒓𝒐, ¿𝒑𝒐𝒅𝒓í𝒂𝒏 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒓 𝒍𝒐 𝒎𝒊𝒔𝒎𝒐 𝒔𝒊 𝒗𝒆𝒏 𝒂 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒂𝒍 𝒎𝒊𝒆𝒅𝒐? 𝑷𝒂𝒕é𝒕𝒊𝒄𝒂 𝒆𝒔 𝒍𝒂 𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒉𝒖𝒎𝒂𝒏𝒂, 𝒚 𝒔𝒆 𝒗𝒖𝒆𝒍𝒗𝒆 𝒎á𝒔 𝒊𝒏ú𝒕𝒊𝒍 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝒑𝒂𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒂ñ𝒐𝒔.

    𝑹𝒆𝒄𝒆𝒏 𝒂 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒂𝒏, 𝒏𝒐 𝒐𝒔 𝒔𝒂𝒍𝒗𝒂𝒓á 𝒅𝒆 𝒖𝒔𝒕𝒆𝒅𝒆𝒔 𝒎𝒊𝒔𝒎𝒐𝒔, 𝒅𝒆 𝒗𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒎𝒐𝒓𝒆𝒔, 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒐𝒓𝒆𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐... ¿𝑸𝒖𝒊𝒆𝒓𝒆𝒏 𝒓𝒆𝒛𝒂𝒓𝒍𝒆 𝒂 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒎𝒆𝒋𝒐𝒓 𝒗𝒊𝒅𝒂?, 𝒆𝒏𝒕𝒐𝒏𝒄𝒆𝒔, 𝒑𝒂𝒕é𝒕𝒊𝒄𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒓𝒕𝒂𝒍𝒆𝒔, 𝒓𝒆𝒛𝒂𝒅 𝒂 𝒎𝒊 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆, 𝒓𝒆𝒛𝒂𝒅 𝒂𝒍 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒊𝒆𝒅𝒐

    𝘼𝙇𝙄𝙈𝙀𝙉𝙏𝘼𝘿 𝘼𝙇 𝙈𝙄𝙀𝘿𝙊.
    ̴͚̫̲̳͚͈̭̊̄̆̐̌͜ͅͅ Fͮ͗͑̈́ͦ̑͏͖̺̱̻̖̦͕̬͔̹͌̓͡E̤͙̰̖̘̣͕̰̖̦͕̬͔̹ͫͪ͌̓͢E̤͙̰̖̘̣͕̰̥̘ͫͪͭ͢͠L̏ͦ̀ͯͨ͋͟͏̣̪͘ ̷͈͖̊͋̉̀T̉ͣ̾́̋ͩ͏̧̫̦̥͙̼̟͈̹̙͔̟̏̉̽̅͛H̬͈̩͔̜͔̝͎̩̖̦͕̬͔̹̋̂̂͂͌͌̓͝E̤͙̰̖̘̣͕̰ͫͪ͢ ̴͚̫̲̳͚͈̭̊̄̆̐̌͜ͅͅFͮ͗͑̈́ͦ̑͏͖̺̱̻̖̦͕̬͔̹͌̓͡E̤͙̰̖̘̣͕̰ͫͪ͢A̟̤̖̗͈̦͔̮͖̭̳̥̝͇͚͐̒̇ͩ͋̃̾̇ͬ̈̕͝R̈́̐̽͡͏̠̫ ¿𝑨 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒆 𝒕𝒆𝒎𝒆𝒔?, ¿𝒒𝒖é 𝒗𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒕𝒖𝒔 𝒑𝒆𝒔𝒂𝒅𝒊𝒍𝒍𝒂𝒔?, ¿𝒒𝒖é 𝒆𝒔 𝒂𝒒𝒖𝒆𝒍𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒂𝒓𝒂𝒍𝒊𝒛𝒂 𝒕𝒖 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒑𝒐? —El ambiente era pesado e intimidante, dificil era respirar y pensar con claridad frente aquel que representa tus temores.— 𝑳𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒓𝒕𝒂𝒍𝒆𝒔 𝒓𝒂𝒓𝒂 𝒗𝒆𝒛 𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒆𝒏 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒆𝒍 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅𝒆𝒓𝒐 𝒎𝒊𝒆𝒅𝒐. 𝑪𝒓𝒆𝒆𝒏 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒇á𝒄𝒊𝒍 𝒔𝒖𝒑𝒆𝒓𝒂𝒓𝒍𝒐 𝒑𝒆𝒓𝒐, ¿𝒑𝒐𝒅𝒓í𝒂𝒏 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒓 𝒍𝒐 𝒎𝒊𝒔𝒎𝒐 𝒔𝒊 𝒗𝒆𝒏 𝒂 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒂𝒍 𝒎𝒊𝒆𝒅𝒐? 𝑷𝒂𝒕é𝒕𝒊𝒄𝒂 𝒆𝒔 𝒍𝒂 𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒉𝒖𝒎𝒂𝒏𝒂, 𝒚 𝒔𝒆 𝒗𝒖𝒆𝒍𝒗𝒆 𝒎á𝒔 𝒊𝒏ú𝒕𝒊𝒍 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝒑𝒂𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒂ñ𝒐𝒔. 𝑹𝒆𝒄𝒆𝒏 𝒂 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒂𝒏, 𝒏𝒐 𝒐𝒔 𝒔𝒂𝒍𝒗𝒂𝒓á 𝒅𝒆 𝒖𝒔𝒕𝒆𝒅𝒆𝒔 𝒎𝒊𝒔𝒎𝒐𝒔, 𝒅𝒆 𝒗𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒎𝒐𝒓𝒆𝒔, 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒐𝒓𝒆𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐... ¿𝑸𝒖𝒊𝒆𝒓𝒆𝒏 𝒓𝒆𝒛𝒂𝒓𝒍𝒆 𝒂 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒎𝒆𝒋𝒐𝒓 𝒗𝒊𝒅𝒂?, 𝒆𝒏𝒕𝒐𝒏𝒄𝒆𝒔, 𝒑𝒂𝒕é𝒕𝒊𝒄𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒓𝒕𝒂𝒍𝒆𝒔, 𝒓𝒆𝒛𝒂𝒅 𝒂 𝒎𝒊 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆, 𝒓𝒆𝒛𝒂𝒅 𝒂𝒍 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒊𝒆𝒅𝒐 𝘼𝙇𝙄𝙈𝙀𝙉𝙏𝘼𝘿 𝘼𝙇 𝙈𝙄𝙀𝘿𝙊.
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  • 𝐅𝐞𝐚𝐫
    —Fear, fear, fear~ ¿Me enseñas a ser mas intimidante?¡ Quiero ser un emo como tu¡ ¿Porfiiis?
    *Giko mira a su hermanito con los ojos bien brillantes y con una gran sonrisa en su rostro (corre de ahi bro)*
    [The_Fear] —Fear, fear, fear~ ¿Me enseñas a ser mas intimidante?¡ Quiero ser un emo como tu¡ ¿Porfiiis? ✨ *Giko mira a su hermanito con los ojos bien brillantes y con una gran sonrisa en su rostro (corre de ahi bro)*
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  • —Bueno.. estuve pensando que para caerle mejor a papa debo ser algo mas rudo, así que estoy empezando a vestirme como un bad boy ¿Que tal?~ me incomoda un poco este outfit pero creo que se ve intimidante-
    —Bueno.. estuve pensando que para caerle mejor a papa debo ser algo mas rudo, así que estoy empezando a vestirme como un bad boy ¿Que tal?~ ✨ me incomoda un poco este outfit pero creo que se ve intimidante-
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  • ⸻"𝐴 𝑚𝑒𝑚𝑜𝑟𝑦 𝑟𝑒𝑠𝑖𝑑𝑖𝑛𝑔 𝑏𝑒𝑡𝑤𝑒𝑒𝑛 𝑙𝑜𝑣𝑒 𝑎𝑛𝑑 𝑝𝑎𝑖𝑛." | 𝐄𝐧𝐭𝐫𝐲: 𝐈


    […] Sentía la respiración más y más pesada a cada instante; suspiraba pesadamente al exhalar, y al inhalar, los pulmones le ardían mientras que un regusto a azufre invadía su lengua. El cerúleo de sus ojos cansinos se asomó apenas por sus entreabiertos párpados y los mechones rebeldes de su melena platinada, contemplando su silueta fragmentada en el espejo que tenía delante.

    La sangre escurría espesa y lenta —como si el vidrío sangrase desde cada lugar donde fue resquebrajado— tiñendo su pálido y distorsionado reflejo con un carmín sucio que parecía incluso desdibujar sus facciones. Tan solo su mirada, anclada al cristal, permanecía. Pero incluso sentía que esta ya no era suya. Entre más observaba, menos se reconocía.

    ¿Cuántas veces había contemplado su reflejo, solo para encontrar a alguien más detrás de él? A su padre, a su madre. A su hermano.

    Al propio hueco que la culpa había dejado en su pecho.

    Dante apretó los dientes al punto de hacerlos rechinar, así como su puño se ciñó a la empuñadura de su espada como si buscase aplastarla. La brea negra bajo sus pies comenzó a subir, mientras dejaba a la vista un precioso amuleto dorado frente a él, símbolo de sus más cruentos recuerdos.

    El cuerpo le pesaba, pero no iba a dejarse arrastrar por la culpa hasta el fondo de aquel mar negro. Con lo último que le quedaba de fuerzas, alzó la pesada hoja por encima del espejo, y la dejó caer. Un último impulso, un último anhelo. Y todo se volvió oscuridad sin encontrar en ello consuelo.

    Despertó agitado y empapado de sudor frío en uno de los sofás de su oficina. Los rayos cálidos del sol del atardecer le acariciaban el rostro en un contraste que le brindó tanto alivio como confusión.

    Otra vez había tenido ese sueño.
    ⸻"𝐴 𝑚𝑒𝑚𝑜𝑟𝑦 𝑟𝑒𝑠𝑖𝑑𝑖𝑛𝑔 𝑏𝑒𝑡𝑤𝑒𝑒𝑛 𝑙𝑜𝑣𝑒 𝑎𝑛𝑑 𝑝𝑎𝑖𝑛." | 𝐄𝐧𝐭𝐫𝐲: 𝐈 […] Sentía la respiración más y más pesada a cada instante; suspiraba pesadamente al exhalar, y al inhalar, los pulmones le ardían mientras que un regusto a azufre invadía su lengua. El cerúleo de sus ojos cansinos se asomó apenas por sus entreabiertos párpados y los mechones rebeldes de su melena platinada, contemplando su silueta fragmentada en el espejo que tenía delante. La sangre escurría espesa y lenta —como si el vidrío sangrase desde cada lugar donde fue resquebrajado— tiñendo su pálido y distorsionado reflejo con un carmín sucio que parecía incluso desdibujar sus facciones. Tan solo su mirada, anclada al cristal, permanecía. Pero incluso sentía que esta ya no era suya. Entre más observaba, menos se reconocía. ¿Cuántas veces había contemplado su reflejo, solo para encontrar a alguien más detrás de él? A su padre, a su madre. A su hermano. Al propio hueco que la culpa había dejado en su pecho. Dante apretó los dientes al punto de hacerlos rechinar, así como su puño se ciñó a la empuñadura de su espada como si buscase aplastarla. La brea negra bajo sus pies comenzó a subir, mientras dejaba a la vista un precioso amuleto dorado frente a él, símbolo de sus más cruentos recuerdos. El cuerpo le pesaba, pero no iba a dejarse arrastrar por la culpa hasta el fondo de aquel mar negro. Con lo último que le quedaba de fuerzas, alzó la pesada hoja por encima del espejo, y la dejó caer. Un último impulso, un último anhelo. Y todo se volvió oscuridad sin encontrar en ello consuelo. Despertó agitado y empapado de sudor frío en uno de los sofás de su oficina. Los rayos cálidos del sol del atardecer le acariciaban el rostro en un contraste que le brindó tanto alivio como confusión. Otra vez había tenido ese sueño.
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  • 𝐓𝐡𝐞 𝐝𝐚𝐲 𝐰𝐢𝐥𝐥 𝐜𝐨𝐦𝐞 𝐰𝐡𝐞𝐧 𝐲𝐨𝐮 𝐰𝐨𝐧'𝐭 𝐛𝐞 𝐭𝐡𝐞𝐫𝐞
    Fandom The walking dead
    Categoría Acción
    Hacia tiempo que había dejado de verse como el eslabón débil de la cadena alimenticia en el nuevo mundo. Coexistir con los caminantes no había sido nada fácil, pero se había tragado el miedo a la fuerza y asumido su papel. Siempre movido por el deseo de mantener a su familia a salvo, se adapto más rápido que cualquiera y se enorgullecia de haberse convertido en un hombre fuerte, un buen amigo y un excelente líder, nada le había hecho creer lo contrario; hasta la noche en la que conocieron a Negan.

    Por primera vez en mucho tiempo se sintio incapaz de cumplir su palabra, se sintió imponente, inútil. Que imbécil había sido al creer que podía protegerlos a todos de cualquier cosa, todo el tiempo. Negan le había dado en su talón de Aquiles, el hijo de perra le parecía un imbécil pero no lo era absoluto, sabía jugar bien sus cartas y no tenía miedo de demostrarlo.

    Con un espectáculo dantesco le había enseñado lo que era capaz de hacer y ahora lo tenía comiendo de la palma de su mano. Lo había tomado por sorpresa, no le había dado la oportunidad de prepararse. Podía parecer injusto pero así era la vida, no era justa aunque él quisiera pensar que podía serlo.

    Aun así, se sintió egoísta al sentirse aliviado de que entre los fallecidos no estuvieran Liv, Carl o Michonne; claro que se sentía mal por haber perdido a Glenn y Abraham, incluso prefería el secuestro de Daryl antes que verlo morir junto a los demás, pero lo que más le dolía era no haber podido afrontar la situación, no haber tenido la oportunidad de defenderlos a ellos.

    ¿Que clase de líder era si no podía proteger a los suyos? A partir de ese momento estaba condenado a la humillación y a la obediencia, incluso con el orgullo herido y el corazón destrozado.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤ ﹙. . .﹚

    Una vez que enterraron a sus amigos en Hilltop y regresaron a Alexandria, Rick paso toda la mañana esquivando a Michonne, o intentandolo, porque al llegar el mediodía ella le cerró el paso cuando quiso escabullirse y salir de la casa que compartían.

    ──¿Te haces a un lado y me dejas pasar?── Preguntó sin mirarla mientras apoyaba las manos en la cintura de la morena para alentarla a moverse. ──Sabes que tengo que salir a buscar provisiones y se me hace tarde.

    Michonne Hawthorne
    Hacia tiempo que había dejado de verse como el eslabón débil de la cadena alimenticia en el nuevo mundo. Coexistir con los caminantes no había sido nada fácil, pero se había tragado el miedo a la fuerza y asumido su papel. Siempre movido por el deseo de mantener a su familia a salvo, se adapto más rápido que cualquiera y se enorgullecia de haberse convertido en un hombre fuerte, un buen amigo y un excelente líder, nada le había hecho creer lo contrario; hasta la noche en la que conocieron a Negan. Por primera vez en mucho tiempo se sintio incapaz de cumplir su palabra, se sintió imponente, inútil. Que imbécil había sido al creer que podía protegerlos a todos de cualquier cosa, todo el tiempo. Negan le había dado en su talón de Aquiles, el hijo de perra le parecía un imbécil pero no lo era absoluto, sabía jugar bien sus cartas y no tenía miedo de demostrarlo. Con un espectáculo dantesco le había enseñado lo que era capaz de hacer y ahora lo tenía comiendo de la palma de su mano. Lo había tomado por sorpresa, no le había dado la oportunidad de prepararse. Podía parecer injusto pero así era la vida, no era justa aunque él quisiera pensar que podía serlo. Aun así, se sintió egoísta al sentirse aliviado de que entre los fallecidos no estuvieran Liv, Carl o Michonne; claro que se sentía mal por haber perdido a Glenn y Abraham, incluso prefería el secuestro de Daryl antes que verlo morir junto a los demás, pero lo que más le dolía era no haber podido afrontar la situación, no haber tenido la oportunidad de defenderlos a ellos. ¿Que clase de líder era si no podía proteger a los suyos? A partir de ese momento estaba condenado a la humillación y a la obediencia, incluso con el orgullo herido y el corazón destrozado. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤ ﹙. . .﹚ Una vez que enterraron a sus amigos en Hilltop y regresaron a Alexandria, Rick paso toda la mañana esquivando a Michonne, o intentandolo, porque al llegar el mediodía ella le cerró el paso cuando quiso escabullirse y salir de la casa que compartían. ──¿Te haces a un lado y me dejas pasar?── Preguntó sin mirarla mientras apoyaba las manos en la cintura de la morena para alentarla a moverse. ──Sabes que tengo que salir a buscar provisiones y se me hace tarde. [SAMURA1]
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  • Atlantis la ciudad perdida
    Fandom Devil May Cry y hazbin hotel
    Categoría Otros
    ꧁༒☬𝓐𝓛𝓐𝓢𝓣𝓞𝓡 𝓡𝓔𝓓 𝓓𝓔𝓜𝓞𝓝 𝓞𝓥𝓔𝓡𝓛𝓞𝓡𝓓☬༒꧂

    Las profundidades del océano guardaban un silencio solemne aquella noche, apenas interrumpido por el canto lejano de las corrientes y el resplandor azul de los cristales ancestrales que mantenían viva a Atlantis. En lo más alto del palacio submarino, Vergil Sparda permanecía de pie frente a un enorme ventanal de coral translúcido, observando la ciudad que había jurado proteger.
    Desde la muerte de Dante, caído en batalla defendiendo las fronteras del reino, el peso de Atlantis había recaído únicamente sobre sus hombros. Ya no era solo el príncipe… era el escudo, la espada y la última esperanza. Su porte era firme, su mirada fría como las aguas abisales, pero en el fondo de su corazón se agitaba una tormenta silenciosa.
    Detrás de él, en la cámara real, el rey Sparda yacía reclinado sobre un trono adaptado a su frágil estado. La enfermedad había consumido gran parte de su fuerza, aquella que alguna vez hizo temblar a los enemigos del mar y de la superficie.

    —Atlantis necesita más que un guerrero… —había dicho el rey con voz cansada—. Necesita un gobernante completo. Un rey… y una reina a su lado. Alguien que te guíe cuando la guerra nuble tu juicio.

    Vergil había apretado los puños.
    —No necesito a nadie —respondió con firmeza—. Mientras respire, Atlantis estará a salvo. No me casaré por deber.

    El rey no insistió más, pero la preocupación quedó flotando en el agua, tan pesada como el destino mismo.

    Lo que Vergil no sabía era que, muy lejos de allí, en la superficie, antiguos mecanismos atlantes habían despertado tras siglos de silencio. Portales olvidados, mapas prohibidos… y viajeros de otros mundos que se acercaban peligrosamente al reino oculto. Entre ellos, un hombre de mente brillante y mirada inquietante: Alastor, un científico cuya curiosidad estaba a punto de chocar con los secretos más antiguos de Atlantis.
    Las corrientes comenzaron a cambiar.
    Y el destino del príncipe, aunque él aún no lo sabía, estaba a punto de desviarse para siempre.
    [Alastor_rabbit] Las profundidades del océano guardaban un silencio solemne aquella noche, apenas interrumpido por el canto lejano de las corrientes y el resplandor azul de los cristales ancestrales que mantenían viva a Atlantis. En lo más alto del palacio submarino, Vergil Sparda permanecía de pie frente a un enorme ventanal de coral translúcido, observando la ciudad que había jurado proteger. Desde la muerte de Dante, caído en batalla defendiendo las fronteras del reino, el peso de Atlantis había recaído únicamente sobre sus hombros. Ya no era solo el príncipe… era el escudo, la espada y la última esperanza. Su porte era firme, su mirada fría como las aguas abisales, pero en el fondo de su corazón se agitaba una tormenta silenciosa. Detrás de él, en la cámara real, el rey Sparda yacía reclinado sobre un trono adaptado a su frágil estado. La enfermedad había consumido gran parte de su fuerza, aquella que alguna vez hizo temblar a los enemigos del mar y de la superficie. —Atlantis necesita más que un guerrero… —había dicho el rey con voz cansada—. Necesita un gobernante completo. Un rey… y una reina a su lado. Alguien que te guíe cuando la guerra nuble tu juicio. Vergil había apretado los puños. —No necesito a nadie —respondió con firmeza—. Mientras respire, Atlantis estará a salvo. No me casaré por deber. El rey no insistió más, pero la preocupación quedó flotando en el agua, tan pesada como el destino mismo. Lo que Vergil no sabía era que, muy lejos de allí, en la superficie, antiguos mecanismos atlantes habían despertado tras siglos de silencio. Portales olvidados, mapas prohibidos… y viajeros de otros mundos que se acercaban peligrosamente al reino oculto. Entre ellos, un hombre de mente brillante y mirada inquietante: Alastor, un científico cuya curiosidad estaba a punto de chocar con los secretos más antiguos de Atlantis. Las corrientes comenzaron a cambiar. Y el destino del príncipe, aunque él aún no lo sabía, estaba a punto de desviarse para siempre.
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  • La noche envolvía el parque en un silencio casi sagrado. Las farolas iluminaban apenas los senderos vacíos, y el suave murmullo del viento movía las hojas de los árboles. Dante estaba sentada en una banca de madera, con las manos entrelazadas sobre su regazo y la mirada perdida en el cielo. Desde ahí, las estrellas parecían lejanas… inalcanzables, tal como se sentía ella.
    A su alrededor todo seguía su curso, pero Dante no lograba sentirse parte de nada. Siempre había sido así: caminando entre otros, pero sintiéndose desplazada, como si ocupara un espacio que no le correspondía del todo. El peso de esa soledad le oprimía el pecho.

    —Mamá…

    susurró, rompiendo el silencio de la noche

    —.¿Por qué me siento así? Aunque esté rodeada de personas, siempre termino sola.

    Alzó un poco más el rostro, dejando que la luz tenue de la luna acariciara sus facciones.

    —Quisiera que estuvieras aquí… que me dijeras que todo va a estar bien, que no estoy fallando en algo. Hay días en los que ser fuerte cansa demasiado.

    Un suspiro tembloroso escapó de sus labios mientras seguía observando las estrellas, esperando, aunque fuera en silencio, que desde algún lugar su madre pudiera escucharla.
    La noche envolvía el parque en un silencio casi sagrado. Las farolas iluminaban apenas los senderos vacíos, y el suave murmullo del viento movía las hojas de los árboles. Dante estaba sentada en una banca de madera, con las manos entrelazadas sobre su regazo y la mirada perdida en el cielo. Desde ahí, las estrellas parecían lejanas… inalcanzables, tal como se sentía ella. A su alrededor todo seguía su curso, pero Dante no lograba sentirse parte de nada. Siempre había sido así: caminando entre otros, pero sintiéndose desplazada, como si ocupara un espacio que no le correspondía del todo. El peso de esa soledad le oprimía el pecho. —Mamá… susurró, rompiendo el silencio de la noche —.¿Por qué me siento así? Aunque esté rodeada de personas, siempre termino sola. Alzó un poco más el rostro, dejando que la luz tenue de la luna acariciara sus facciones. —Quisiera que estuvieras aquí… que me dijeras que todo va a estar bien, que no estoy fallando en algo. Hay días en los que ser fuerte cansa demasiado. Un suspiro tembloroso escapó de sus labios mientras seguía observando las estrellas, esperando, aunque fuera en silencio, que desde algún lugar su madre pudiera escucharla.
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