• -La calle estaba casi vacía, iluminada apenas por las lámparas cálidas que colgaban de los viejos postes. El aire de la noche era pesado, como si incluso la ciudad supiera que algo estaba a punto de romper la calma. Avanzó unos pasos, lento, con la tranquilidad de alguien que no tenía prisa. Su mirada roja no se movía de la figura frente a él, pero sabía perfectamente que no estaban solos. Había otro más atrás… podía sentirlo-

    …Qué fastidio.

    -murmuró con una media sonrisa, como si la situación lo hubiera decepcionado más que preocupado. La hoja de su primera katana ya estaba desnuda, su brillo rojo dibujando una línea ardiente en el aire. Durante unos segundos parecía que esa sería la única arma que usaría, como siempre. Pero entonces su mirada se levantó apenas… hacia la silueta que esperaba en el fondo de la calle, un suspiro escapó de sus labios-

    Sabía que hoy iba a ser una de esas noches.

    -Con un movimiento lento, casi perezoso, su mano libre fue hacia la segunda empuñadura en su cintura. El metal susurró al salir de la saya, y ahora dos hojas carmesíes respiraban en la oscuridad, eso casi nunca pasaba y cuando pasaba… normalmente alguien no volvía a casa. Inclinó apenas la cabeza, como si estuviera estirando el cuello antes de una pelea aburrida-

    Déjenme adivinar…

    -Su voz era calmada, pero había algo pesado detrás de ella, el aburrimiento de un combate inesperado, algo que no tenía planeado en esa noche. La punta de su Katana de su mano derecha apuntó al entrecejo del que tenía frente a él, como amenazando por un instante con el filo de la misma-

    Tú viniste a matarme.
    La punta de la espada señaló ahora en dirección a la garganta del hombre frente a él. Luego, sin girarse, levantó ligeramente la segunda hacia la sombra que esperaba al fondo de la calle, haciéndole saber que ya lo había descubierto, mas al aquel enemigo mas lejos, su atención se mantenía viendo al de en frente-

    …y tú estás esperando el momento para atacarme por la espalda, ¿no?

    -Una sonrisa torcida apareció en su rostro, una sonrisa ligeramente burlesca, como si no fuese la primera vez que estaba en esa situación, y bien sabía que, la mejor técnica era mostrar el rostro del oni, una técnica que para muchos sería ineficaz, pero con el era una muestra de su experiencia en combate-

    Qué clásico.

    -Las dos hojas se movieron apenas, como si el aire mismo temiera tocarlas, incluso un sutil silbido se escuchó al momento en que las hojas cortaron el aire-

    Voy a ser honesto con ustedes… Normalmente solo necesito una espada.
    Sus ojos brillaron un poco más en aquel color rojo intenso, como si la sangre que recorría dentro de estos brillase en un tono fulminante, decidido a no perecer en esa emboscada. Su sonrisa se volvió un poco más tétrica, como si con solo sonreír fuese necesario para intimidad hasta el mismo satanás-

    Pero cuando saco las dos…es porque ya decidí que ninguno de ustedes va a salir caminando de aquí. Así que vamos, muéstrenme cuál de los dos quiere morir primero.
    -La calle estaba casi vacía, iluminada apenas por las lámparas cálidas que colgaban de los viejos postes. El aire de la noche era pesado, como si incluso la ciudad supiera que algo estaba a punto de romper la calma. Avanzó unos pasos, lento, con la tranquilidad de alguien que no tenía prisa. Su mirada roja no se movía de la figura frente a él, pero sabía perfectamente que no estaban solos. Había otro más atrás… podía sentirlo- …Qué fastidio. -murmuró con una media sonrisa, como si la situación lo hubiera decepcionado más que preocupado. La hoja de su primera katana ya estaba desnuda, su brillo rojo dibujando una línea ardiente en el aire. Durante unos segundos parecía que esa sería la única arma que usaría, como siempre. Pero entonces su mirada se levantó apenas… hacia la silueta que esperaba en el fondo de la calle, un suspiro escapó de sus labios- Sabía que hoy iba a ser una de esas noches. -Con un movimiento lento, casi perezoso, su mano libre fue hacia la segunda empuñadura en su cintura. El metal susurró al salir de la saya, y ahora dos hojas carmesíes respiraban en la oscuridad, eso casi nunca pasaba y cuando pasaba… normalmente alguien no volvía a casa. Inclinó apenas la cabeza, como si estuviera estirando el cuello antes de una pelea aburrida- Déjenme adivinar… -Su voz era calmada, pero había algo pesado detrás de ella, el aburrimiento de un combate inesperado, algo que no tenía planeado en esa noche. La punta de su Katana de su mano derecha apuntó al entrecejo del que tenía frente a él, como amenazando por un instante con el filo de la misma- Tú viniste a matarme. La punta de la espada señaló ahora en dirección a la garganta del hombre frente a él. Luego, sin girarse, levantó ligeramente la segunda hacia la sombra que esperaba al fondo de la calle, haciéndole saber que ya lo había descubierto, mas al aquel enemigo mas lejos, su atención se mantenía viendo al de en frente- …y tú estás esperando el momento para atacarme por la espalda, ¿no? -Una sonrisa torcida apareció en su rostro, una sonrisa ligeramente burlesca, como si no fuese la primera vez que estaba en esa situación, y bien sabía que, la mejor técnica era mostrar el rostro del oni, una técnica que para muchos sería ineficaz, pero con el era una muestra de su experiencia en combate- Qué clásico. -Las dos hojas se movieron apenas, como si el aire mismo temiera tocarlas, incluso un sutil silbido se escuchó al momento en que las hojas cortaron el aire- Voy a ser honesto con ustedes… Normalmente solo necesito una espada. Sus ojos brillaron un poco más en aquel color rojo intenso, como si la sangre que recorría dentro de estos brillase en un tono fulminante, decidido a no perecer en esa emboscada. Su sonrisa se volvió un poco más tétrica, como si con solo sonreír fuese necesario para intimidad hasta el mismo satanás- Pero cuando saco las dos…es porque ya decidí que ninguno de ustedes va a salir caminando de aquí. Así que vamos, muéstrenme cuál de los dos quiere morir primero.
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  • Unas vacaciones de Ensueño en Playa Norte, Isla de Mujeres.
    Fandom Crossover
    Categoría Otros
    -Playa Norte, Isla de Mujeres es un lugar paradisiaco, exuberante cómo si se tratase del mismo caribe aunque pertenece a tierras mexicanas.

    La Star Sapphire Kara Zor-El y Anillo, su guardiana cósmica decidieron pasar las vacaciones en una de las islas para relajarse, pasar más tiempos juntas en compañia de sus familiares y amigos.

    La cabellera dorada de la alienígena brilla cuál rayos del sol fuesen y el chasis hecha de piedra preciosa de la estrella robótica refleja los rayos solares. Sin duda, las féminas resplandecen en sus bellezas exótica que contrarrestran con las mujeres nativas de dicha Isla por tener tez y rasgos mexicanos pero su belleza las hace únicas. Es por este hecho que atraen las visitas de los turistas.

    Para descansar un poco de un previo combate espacial que la Linterna Violeta decide mojar sus pies en las aguas marinas y se hecha cuál niña fuese mientras su guardiana le observa. Pronto llegarían las visitas a compartir y momento con ellas.

    //Por favor. Todos son bienvenidos a participar.
    -Playa Norte, Isla de Mujeres es un lugar paradisiaco, exuberante cómo si se tratase del mismo caribe aunque pertenece a tierras mexicanas. La Star Sapphire Kara Zor-El y Anillo, su guardiana cósmica decidieron pasar las vacaciones en una de las islas para relajarse, pasar más tiempos juntas en compañia de sus familiares y amigos. La cabellera dorada de la alienígena brilla cuál rayos del sol fuesen y el chasis hecha de piedra preciosa de la estrella robótica refleja los rayos solares. Sin duda, las féminas resplandecen en sus bellezas exótica que contrarrestran con las mujeres nativas de dicha Isla por tener tez y rasgos mexicanos pero su belleza las hace únicas. Es por este hecho que atraen las visitas de los turistas. Para descansar un poco de un previo combate espacial que la Linterna Violeta decide mojar sus pies en las aguas marinas y se hecha cuál niña fuese mientras su guardiana le observa. Pronto llegarían las visitas a compartir y momento con ellas. //Por favor. Todos son bienvenidos a participar.
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  • ⸻ Puedes poseer un cuerpo atractivo, capaz de captar la atención de cualquier hombre, sin importar de qué rincón del universo provenga. Sin embargo, en combate careces de fuerza. Eres tan frágil como un insecto, y al final, cuando alguien decida acabar contigo para arrebatarte lo que posees, no serás más que una pérdida de tiempo para quien haya puesto su atención en ti.
    ⸻ Puedes poseer un cuerpo atractivo, capaz de captar la atención de cualquier hombre, sin importar de qué rincón del universo provenga. Sin embargo, en combate careces de fuerza. Eres tan frágil como un insecto, y al final, cuando alguien decida acabar contigo para arrebatarte lo que posees, no serás más que una pérdida de tiempo para quien haya puesto su atención en ti.
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  • ❁ Nombre: Kaelith "La Paradoja" Vane.
    ❁ Rango: Gran Comandante de la Legión de Obsidiana (Ejército Carmesí).
    ❁ Atributos Visuales: Cabello dividido entre la pureza del blanco y el abismo del negro, con ojos que reflejan la sed de sangre carmesí del imperio.
    ❁ Especialidad: Esgrima de Resonancia Dual (manipulación de materia y vacío).

    𝇖 La Ascensión de Kaelith: Del Polvo al Trono Carmesí

    1. El Origen del Equilibrio

    Kaelith no nació en la nobleza de la corte de Metphies Jaegerjaquez Yokin Ishtar. Fue encontrada en las ruinas de una ciudad fronteriza, sobreviviendo sola a un ataque de insurgentes. Lo que llamó la atención de los reclutadores no fue su supervivencia, sino que había aniquilado a sus atacantes usando una extraña mezcla de magia de luz y sombras, manifestada en su cabello bicolor.

    2. El Entrenamiento en la Academia de Hierro
    Fue enviada a la división de infantería más dura del Ejército Carmesí. Allí, Kaelith perfeccionó su técnica. Mientras otros soldados dependían solo de la fuerza bruta, ella utilizaba el Vórtice de Yin-Yang (el símbolo que siempre la rodea en combate) para absorber los ataques enemigos y devolverlos con el doble de potencia carmesí.

    3. La Batalla de los Picos de Sangre
    Su ascenso definitivo ocurrió durante la campaña contra los Dioses Antiguos. Las líneas del Emperador estaban cediendo. Kaelith, en ese entonces una simple capitana, desobedeció las órdenes de retirada y avanzó sola hacia el frente.

    El Sacrificio: Activó su "Forma de Resonancia Total", donde su cuerpo se convirtió en un conducto puro de energía roja y negra.

    El Resultado: Diezmó a una legión entera en una sola noche. Cuando el Emperador Metphies llegó al campo de batalla, la encontró sentada sobre una montaña de restos enemigos, con su mirada carmesí fija en el horizonte.

    4. El Nombramiento Imperial
    Impresionado por su frialdad y su eficiencia letal, el Emperador Metphies la nombró personalmente como una de sus mejores comandantes. Le otorgó el título de "La Paradoja", pues es la única capaz de mantener el orden absoluto (blanco) a través de la destrucción total (negro) en nombre de la casa Ishtar.

    Nota de Lore: Actualmente, Kaelith es la mano derecha del Emperador en misiones de pacificación galáctica. Se dice que donde ella pisa, el cielo se tiñe de rojo y la realidad misma comienza a girar en un vórtice eterno.
    ❁ Nombre: Kaelith "La Paradoja" Vane. ❁ Rango: Gran Comandante de la Legión de Obsidiana (Ejército Carmesí). ❁ Atributos Visuales: Cabello dividido entre la pureza del blanco y el abismo del negro, con ojos que reflejan la sed de sangre carmesí del imperio. ❁ Especialidad: Esgrima de Resonancia Dual (manipulación de materia y vacío). 𝇖 La Ascensión de Kaelith: Del Polvo al Trono Carmesí 1. El Origen del Equilibrio Kaelith no nació en la nobleza de la corte de Metphies Jaegerjaquez Yokin Ishtar. Fue encontrada en las ruinas de una ciudad fronteriza, sobreviviendo sola a un ataque de insurgentes. Lo que llamó la atención de los reclutadores no fue su supervivencia, sino que había aniquilado a sus atacantes usando una extraña mezcla de magia de luz y sombras, manifestada en su cabello bicolor. 2. El Entrenamiento en la Academia de Hierro Fue enviada a la división de infantería más dura del Ejército Carmesí. Allí, Kaelith perfeccionó su técnica. Mientras otros soldados dependían solo de la fuerza bruta, ella utilizaba el Vórtice de Yin-Yang (el símbolo que siempre la rodea en combate) para absorber los ataques enemigos y devolverlos con el doble de potencia carmesí. 3. La Batalla de los Picos de Sangre Su ascenso definitivo ocurrió durante la campaña contra los Dioses Antiguos. Las líneas del Emperador estaban cediendo. Kaelith, en ese entonces una simple capitana, desobedeció las órdenes de retirada y avanzó sola hacia el frente. El Sacrificio: Activó su "Forma de Resonancia Total", donde su cuerpo se convirtió en un conducto puro de energía roja y negra. El Resultado: Diezmó a una legión entera en una sola noche. Cuando el Emperador Metphies llegó al campo de batalla, la encontró sentada sobre una montaña de restos enemigos, con su mirada carmesí fija en el horizonte. 4. El Nombramiento Imperial Impresionado por su frialdad y su eficiencia letal, el Emperador Metphies la nombró personalmente como una de sus mejores comandantes. Le otorgó el título de "La Paradoja", pues es la única capaz de mantener el orden absoluto (blanco) a través de la destrucción total (negro) en nombre de la casa Ishtar. Nota de Lore: Actualmente, Kaelith es la mano derecha del Emperador en misiones de pacificación galáctica. Se dice que donde ella pisa, el cielo se tiñe de rojo y la realidad misma comienza a girar en un vórtice eterno.
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  • A veces es la emoción de la caza y la adrenalina del combate la que me pone de buenos ánimos. Otras... Quizá muchas en realidad, es compartir un trago o dos con los amigos.

    No obstante, siempre habrá espacio para disfrutar de la música y reír sin razón aparente. ¡La vida es una! Así que para qué amargarse. Cantemos hasta quedarnos sin voz y con emoción, ¡Hahaha!
    A veces es la emoción de la caza y la adrenalina del combate la que me pone de buenos ánimos. Otras... Quizá muchas en realidad, es compartir un trago o dos con los amigos. No obstante, siempre habrá espacio para disfrutar de la música y reír sin razón aparente. ¡La vida es una! Así que para qué amargarse. Cantemos hasta quedarnos sin voz y con emoción, ¡Hahaha!
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  • Pese a la situación, el dragón mantenía una sonrisa. Veía en ella un logro, un triunfo, como si su fortaleza fuese producto de él, de los combates que han tenido, del "entrenamiento" indirecto que le brindó. Para que ella fuese su verdugo.

    ── Has mejorado𝙎𝙖𝙮𝙖 , tu filo puede alcanzarme. ¿Cortarás esta vez mi cabeza? o ¿seguirás de lleno al corazón. ──

    Pese a la situación, el dragón mantenía una sonrisa. Veía en ella un logro, un triunfo, como si su fortaleza fuese producto de él, de los combates que han tenido, del "entrenamiento" indirecto que le brindó. Para que ella fuese su verdugo. ── Has mejorado[kitsune_saya], tu filo puede alcanzarme. ¿Cortarás esta vez mi cabeza? o ¿seguirás de lleno al corazón. ──
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  • El chico iria a dormir como de costumbre...Despertaria y al levantarse se daria cuenta que ya no estaba su cama...mirando alrededor...tampoco estaba su cuarto, en su lugar, habia despertado en un santuario raro, tenia tambien algunos artilugios como cuchillos de combate viejos en su ropa, no entenderia

    -"En donde cara- estoy...Ya no entiendo nada, y esto me da demasiada mala espina, almenos ya esta amaneciendo"
    El chico iria a dormir como de costumbre...Despertaria y al levantarse se daria cuenta que ya no estaba su cama...mirando alrededor...tampoco estaba su cuarto, en su lugar, habia despertado en un santuario raro, tenia tambien algunos artilugios como cuchillos de combate viejos en su ropa, no entenderia -"En donde cara- estoy...Ya no entiendo nada, y esto me da demasiada mala espina, almenos ya esta amaneciendo"
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    𝐍𝐚𝐤𝐚𝐦𝐮𝐫𝐚 𝐑𝐲𝐮𝐣𝐢

    ¿Quién es Ryuji? ¿Por qué es así?

    Datos en general

    mide un metro ochenta y siete, su peso ronda entre los n 95-97 kilos, todo su aspecto es el de un hombre formado al completo.

    Tiene veintiún años, se ve mayor debido al entrenamiento excesivo que tuvo desde pequeño, participaciones en torneos oficiales, torneos clandestinos, incluso en peleas organizadas por su propio Padre.

    Ryuji no es precisamente el mejor conversador, se adapta como puede, su mente esta dejando de pensar en "tengo que ser el final de esta pelea" a "también puedo ser un hombre". Aún esta puliendo su parte más emocional.

    Su fuerza física esta fuera de lo que se considera "humano entrenado", la logica en la que funciona su cuerpo esta basada en Juegos/Mangas/Animes de peleas (Kengan, Baki, Garouden, Like a Dragon, Crow zero,Street fighter, etc.); Tiene capacidades que van más allá de lo que un Humano podría hacer, tiene fuerza suficiente para partir granito de un golpe sin romperse la mano en el proceso (y eso remarca su nivel de entrenamiento físico).
    No solo es fuerte, es resistente, no es invencible pero es un hombre persistente (Demasiado).

    Ryuji es un Maestro del Shorin Ryu, un estilo de Karate Okinawense basado en el estilo chino Shaolin, en su repertorio entran otras artes marciales aprendidas a fuerza, desde Ninjutsu, Kyokushin, el uso de armas de cada estilo marcial también lo lleva (Esto también abarca el Kenjutsu), como quinto Dan Ryuji tiene su propio estilo de combate desarrollado exclusivamente por el, mas llevado a la supervivencia real en combates/conflictos.

    por ahora, esto es suficiente, algún día lo actualizare(?)
    𝐍𝐚𝐤𝐚𝐦𝐮𝐫𝐚 𝐑𝐲𝐮𝐣𝐢 ¿Quién es Ryuji? ¿Por qué es así? Datos en general mide un metro ochenta y siete, su peso ronda entre los n 95-97 kilos, todo su aspecto es el de un hombre formado al completo. Tiene veintiún años, se ve mayor debido al entrenamiento excesivo que tuvo desde pequeño, participaciones en torneos oficiales, torneos clandestinos, incluso en peleas organizadas por su propio Padre. Ryuji no es precisamente el mejor conversador, se adapta como puede, su mente esta dejando de pensar en "tengo que ser el final de esta pelea" a "también puedo ser un hombre". Aún esta puliendo su parte más emocional. Su fuerza física esta fuera de lo que se considera "humano entrenado", la logica en la que funciona su cuerpo esta basada en Juegos/Mangas/Animes de peleas (Kengan, Baki, Garouden, Like a Dragon, Crow zero,Street fighter, etc.); Tiene capacidades que van más allá de lo que un Humano podría hacer, tiene fuerza suficiente para partir granito de un golpe sin romperse la mano en el proceso (y eso remarca su nivel de entrenamiento físico). No solo es fuerte, es resistente, no es invencible pero es un hombre persistente (Demasiado). Ryuji es un Maestro del Shorin Ryu, un estilo de Karate Okinawense basado en el estilo chino Shaolin, en su repertorio entran otras artes marciales aprendidas a fuerza, desde Ninjutsu, Kyokushin, el uso de armas de cada estilo marcial también lo lleva (Esto también abarca el Kenjutsu), como quinto Dan Ryuji tiene su propio estilo de combate desarrollado exclusivamente por el, mas llevado a la supervivencia real en combates/conflictos. por ahora, esto es suficiente, algún día lo actualizare(?)
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  • Dentro de la Mente
    Fandom Original
    Categoría Drama
    con Kyle Fritz

    Inari, diosa protectora y guía de su pueblo.
    El nombre que alguna vez fue plegaria se volvió daga en su carne.
    Y Saya intentó olvidarla.
    Si no pudo, aprendió a maldecirla el día en que su hogar fue arrasado y las llamas devoraron todo aquello que la deidad había prometido custodiar.

    Y, sin embargo, en los últimos días, la presencia regresó como un susurro.

    Sintió su guía en las últimas semanas.
    Escuchó su voz entre el estruendo del combate.
    Y cuando su espada, veloz, precisa, calculada como cada uno de sus movimientos, alcanzó la marca helada en el cuello de Kyle, el mundo ante sus ojos se rompió.

    Un rostro hecho de luz se alzó ante ella.
    Un cuerpo compuesto de claridad.
    Manos extendidas.
    Y una puerta blanca.

    La imagen estuvo allí… solo para ella.
    Solo un segundo.

    La diosa abrió la puerta.
    Una grieta luminosa en la trama de la conciencia.

    Saya dudó.
    Sus pupilas temblaron.
    Su corazón, disciplinado incluso en la batalla, se aceleró contra su voluntad.

    ¿A dónde la enviaba?
    ¿Por qué separarla de sus compañeros en un momento donde cada segundo significaba vivir o morir?
    ¿Era guía… u otro capricho divino?

    Se resistió.

    Clavó los talones en su propia voluntad.
    No quiso entrar.
    No quiso obedecer.
    No otra vez.
    Pero no estaba sola.

    Al otro lado de aquella abertura, en ese espacio mental, liminal, imposible de nombrar, distinguió una figura.
    No reconoció el lugar, pero lo reconoció a él.

    Kyle.

    Y dio el paso.

    Atravesó la puerta.
    El movimiento no tuvo peso ni sonido, pero todo su ser sintió el cambio: el aire diferente, la vibración distinta, la sensación de estar en un plano que no obedecía a los sentidos y, sin embargo, se sintió real.

    Avanzó con su sigilo habitual.
    Ligera. Silenciosa. En guardia.
    Aun así, el entorno respondió.
    El espacio tembló.
    El suelo a sus pies se deformó como el agua al caer la lluvia.
    Algo en aquel lugar reconocía su energía y reaccionaba a ella, como si su sola presencia alterara el equilibrio.

    Era extraño.
    Desconocido.
    Inestable.

    Pero Saya no se permitió la curiosidad.

    Se detuvo a una distancia prudente.
    Su mirada afilada recorrió cada detalle antes de proponerse acercarse más.

    Su postura no era hostil, pero tampoco amistosa.

    ──── Kyle ────

    Su voz fue firme y baja. Un hilo del que el hombre podría asirse y tirar.
    con [kyle_fritz] Inari, diosa protectora y guía de su pueblo. El nombre que alguna vez fue plegaria se volvió daga en su carne. Y Saya intentó olvidarla. Si no pudo, aprendió a maldecirla el día en que su hogar fue arrasado y las llamas devoraron todo aquello que la deidad había prometido custodiar. Y, sin embargo, en los últimos días, la presencia regresó como un susurro. Sintió su guía en las últimas semanas. Escuchó su voz entre el estruendo del combate. Y cuando su espada, veloz, precisa, calculada como cada uno de sus movimientos, alcanzó la marca helada en el cuello de Kyle, el mundo ante sus ojos se rompió. Un rostro hecho de luz se alzó ante ella. Un cuerpo compuesto de claridad. Manos extendidas. Y una puerta blanca. La imagen estuvo allí… solo para ella. Solo un segundo. La diosa abrió la puerta. Una grieta luminosa en la trama de la conciencia. Saya dudó. Sus pupilas temblaron. Su corazón, disciplinado incluso en la batalla, se aceleró contra su voluntad. ¿A dónde la enviaba? ¿Por qué separarla de sus compañeros en un momento donde cada segundo significaba vivir o morir? ¿Era guía… u otro capricho divino? Se resistió. Clavó los talones en su propia voluntad. No quiso entrar. No quiso obedecer. No otra vez. Pero no estaba sola. Al otro lado de aquella abertura, en ese espacio mental, liminal, imposible de nombrar, distinguió una figura. No reconoció el lugar, pero lo reconoció a él. Kyle. Y dio el paso. Atravesó la puerta. El movimiento no tuvo peso ni sonido, pero todo su ser sintió el cambio: el aire diferente, la vibración distinta, la sensación de estar en un plano que no obedecía a los sentidos y, sin embargo, se sintió real. Avanzó con su sigilo habitual. Ligera. Silenciosa. En guardia. Aun así, el entorno respondió. El espacio tembló. El suelo a sus pies se deformó como el agua al caer la lluvia. Algo en aquel lugar reconocía su energía y reaccionaba a ella, como si su sola presencia alterara el equilibrio. Era extraño. Desconocido. Inestable. Pero Saya no se permitió la curiosidad. Se detuvo a una distancia prudente. Su mirada afilada recorrió cada detalle antes de proponerse acercarse más. Su postura no era hostil, pero tampoco amistosa. ──── Kyle ──── Su voz fue firme y baja. Un hilo del que el hombre podría asirse y tirar.
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  • Miró con un aire de nostalgia aquel edificio en ruinas, su querida librería, en la que el el segundo piso se hallaba su cafetería. Ahora estaban destruídas, el ataque de aquellas criaturas se estaba haciendo cada vez más violento, la aparición de aquellas bestias era preocupante, los autómatas se hallaban cada vez más frecuentes arrasando todo.

    Las fuerzas de la humanidad se volvían inútiles ante el poderío de tecnología antigua e insensible al dolor, indiferente a la piedad y el sufrimiento que causaba a sus víctimas, parecía que todo había sido preparado con minuciosidad.

    El viento soplaba, su larga y oscura cabellera se mecía con el viento que se llevaba junto con partículas de polvo, algunas de las memorias y sentimientos de alegría que había vivido en ese sitio. Los seres amados que ya no están, sus memorias, todas reemplazadas por los momentos de guerra, combate y resentimiento. Había que poner un alto.

    Caminó por un momento entre los escombros, solo ladrillos y pedazos de papel volando, el crujir de la roca en su camino resonaba con dolor. Su mirada se hallaba perdida en todo lo que había perdido.

    — No queda nada... Parece que esta vez ese doctor lo logró... —
    Miró con un aire de nostalgia aquel edificio en ruinas, su querida librería, en la que el el segundo piso se hallaba su cafetería. Ahora estaban destruídas, el ataque de aquellas criaturas se estaba haciendo cada vez más violento, la aparición de aquellas bestias era preocupante, los autómatas se hallaban cada vez más frecuentes arrasando todo. Las fuerzas de la humanidad se volvían inútiles ante el poderío de tecnología antigua e insensible al dolor, indiferente a la piedad y el sufrimiento que causaba a sus víctimas, parecía que todo había sido preparado con minuciosidad. El viento soplaba, su larga y oscura cabellera se mecía con el viento que se llevaba junto con partículas de polvo, algunas de las memorias y sentimientos de alegría que había vivido en ese sitio. Los seres amados que ya no están, sus memorias, todas reemplazadas por los momentos de guerra, combate y resentimiento. Había que poner un alto. Caminó por un momento entre los escombros, solo ladrillos y pedazos de papel volando, el crujir de la roca en su camino resonaba con dolor. Su mirada se hallaba perdida en todo lo que había perdido. — No queda nada... Parece que esta vez ese doctor lo logró... —
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