• ♡: Cinco cosas que puedas ver, cuatro cosas que puedas tocar, tres cosas que puedas oír y...siempre olvido el resto.
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  • Hoy fue un día agotador. Algo desolador. ¿Hice las cosas bien?. ¿Estuvo bien enfadarme por la caída del internet?. Si logré terminar el trabajo a tiempo. Pero entonces. ¿Porqué aún así siento que hay algo en lo que me equivoqué?. La mente es sumamente traicionera. *miro un punto específico del techo con mirada algo pérdida* Ahora es cuándo alguien llega a mi departamento y salen del horno, el baño o quién sabe donde. La verdad es que... Estaría bastante bien.
    Hoy fue un día agotador. Algo desolador. ¿Hice las cosas bien?. ¿Estuvo bien enfadarme por la caída del internet?. Si logré terminar el trabajo a tiempo. Pero entonces. ¿Porqué aún así siento que hay algo en lo que me equivoqué?. La mente es sumamente traicionera. *miro un punto específico del techo con mirada algo pérdida* Ahora es cuándo alguien llega a mi departamento y salen del horno, el baño o quién sabe donde. La verdad es que... Estaría bastante bien.
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  • Tras el que había resultado ser el día más largo de su vida -aunque su memoria, ahora mismo, no fuera precisamente un archivo confiable(?)-, el despertar en su propia casa resultó reconfortante. El día anterior, había sido una avalancha de revelaciones; No humana. Poderes. Magia carmesí. Ojos que brillan. Portales. Nwitta. Vigilantes. Palabras que sonaban a película de fantasía. (?) Y también había descubierto otras cosas. Cosas sobre las que prefería no pensar demasiado. Así que, fiel a su estilo, decidió archivarlas en un rincón de su mente bajo la etiqueta de 'resolver más tarde'. (?)

    Ahora, con el sol de la mañana estampandole la cara, tenía otras prioridades. Habian regresado con un cofre rebosante de los artefactos mágicos de los que Veyra Leˑron tanto alardeaba, mismos que pretendían vender bajo el nombre de 'reliquias'. Allí, de pie en el jardín de su propia casa, con una mesa plegable polvorosa que había encontrado en algún rincón, comenzaron a 'organizar' su primera venta... O más bien, la castaña y ella habían comenzado a disponer los objetos sobre la mesa de forma caótica. (?)

    ¿Sería esto suficiente para iniciar con su negocio? ¿Simplemente sacaban una mesa al patio y esperaban que los compradores cayeran del cielo? (?) La necesidad de dinero era apremiante, especialmente ahora que Kieran se había quedado sin empleo. Y aún más, considerando que apenas el día anterior, había gastado altas cifras por el móvil nuevo que ella todavía no recuperaba tras haberlo dejado olvidado en el resort junto a sus otras pertenencias. Eso era un problema. Problema que, por supuesto, ella había etiquetado también con 'resolver más tarde'. Podía perder la memoria Pero no las viejas costumbres. De todos modos, pretendía encontrar una solución antes de que los otros dos se enteraran. (?)

    Sin embargo, el patio seguía sospechosamente tranquilo. Ni un alma, ni un cliente, ni un rastro de interés.

    —¿Deberíamos hacer folletos y ponernos a repartirlos? (?)
    Tras el que había resultado ser el día más largo de su vida -aunque su memoria, ahora mismo, no fuera precisamente un archivo confiable(?)-, el despertar en su propia casa resultó reconfortante. El día anterior, había sido una avalancha de revelaciones; No humana. Poderes. Magia carmesí. Ojos que brillan. Portales. Nwitta. Vigilantes. Palabras que sonaban a película de fantasía. (?) Y también había descubierto otras cosas. Cosas sobre las que prefería no pensar demasiado. Así que, fiel a su estilo, decidió archivarlas en un rincón de su mente bajo la etiqueta de 'resolver más tarde'. (?) Ahora, con el sol de la mañana estampandole la cara, tenía otras prioridades. Habian regresado con un cofre rebosante de los artefactos mágicos de los que [vey.ra] tanto alardeaba, mismos que pretendían vender bajo el nombre de 'reliquias'. Allí, de pie en el jardín de su propia casa, con una mesa plegable polvorosa que había encontrado en algún rincón, comenzaron a 'organizar' su primera venta... O más bien, la castaña y ella habían comenzado a disponer los objetos sobre la mesa de forma caótica. (?) ¿Sería esto suficiente para iniciar con su negocio? ¿Simplemente sacaban una mesa al patio y esperaban que los compradores cayeran del cielo? (?) La necesidad de dinero era apremiante, especialmente ahora que [forever.tainted] se había quedado sin empleo. Y aún más, considerando que apenas el día anterior, había gastado altas cifras por el móvil nuevo que ella todavía no recuperaba tras haberlo dejado olvidado en el resort junto a sus otras pertenencias. Eso era un problema. Problema que, por supuesto, ella había etiquetado también con 'resolver más tarde'. Podía perder la memoria Pero no las viejas costumbres. De todos modos, pretendía encontrar una solución antes de que los otros dos se enteraran. (?) Sin embargo, el patio seguía sospechosamente tranquilo. Ni un alma, ni un cliente, ni un rastro de interés. —¿Deberíamos hacer folletos y ponernos a repartirlos? (?)
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  • Por cosas como está es que prefieren que este trabajando todo el día (?)

    https://www.instagram.com/reel/DYJAAphgR91/?igsh=YWt1NWpmMW9nZ3h5
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    Karla Gonzalez on Instagram: "POV. me voy a vivir sola 🤣😅"
    3,872 likes, 40 comments - karla.gv00 on May 9, 2026: "POV. me voy a vivir sola 🤣😅".
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  • Vitaligrafo, sobre los vulpafilas, criaturas afortunadamente estériles proveniente de las colmenas infestadas de la luna de Deimos, en Marte, ignoran por completo la voluntad de la colmena y funcionan bajo su propia voluntad, por lo que son considerados neutrales y valiosos para quizá algún día encontrar una cura.

    Hoy compartiré uno de los rasgos más increíbles de supervivencia de estos compañeros infestados, he sido testigo de su virtual inmortalidad y puedo dar fe con mis observaciones, grabaciones y demás evidencia de las muchas veces que escapan del beso de la muerte.

    Cuando su cuerpo es sometido a un daño letal, fatal o explosivo que haría trizas a muchas formas de vida, una nueva herida se abre, una nueva larva con todos los recuerdos, los datos genéticos y habilidades sale expulsado hacia la dirección más lejana posible, lejos de la fuente del daño, por lo que esa larva se esconde y sobrevive lo suficiente para volver a crecer, y no se tardan en crecer.

    El vulpafila mío, tiene la mala costumbre de adherirse al torso de Chroma cuando ocurre esa eventualidad, usando el cuerpo del Warframe como fuente de nutrientes y protección mientras vuelve poco a poco a recuperar su cuerpo original, toma alrededor de una hora volver a la normalidad y se desprende del Warframe cuando ya desarrolla sus extremidades y cola.

    Por supuesto la primera vez me asusto demasiado pensando que perdería también a mi Warframe, sin embargo, mi hipótesis fue errónea y debo admitir que me cuesta contener el deseo del cuerpo de Chroma de quemar al vulpafila en sus primeras resurrecciones, sin embargo, me alivia saber que nunca más volví a sentir incomodidad.
    Vitaligrafo, sobre los vulpafilas, criaturas afortunadamente estériles proveniente de las colmenas infestadas de la luna de Deimos, en Marte, ignoran por completo la voluntad de la colmena y funcionan bajo su propia voluntad, por lo que son considerados neutrales y valiosos para quizá algún día encontrar una cura. Hoy compartiré uno de los rasgos más increíbles de supervivencia de estos compañeros infestados, he sido testigo de su virtual inmortalidad y puedo dar fe con mis observaciones, grabaciones y demás evidencia de las muchas veces que escapan del beso de la muerte. Cuando su cuerpo es sometido a un daño letal, fatal o explosivo que haría trizas a muchas formas de vida, una nueva herida se abre, una nueva larva con todos los recuerdos, los datos genéticos y habilidades sale expulsado hacia la dirección más lejana posible, lejos de la fuente del daño, por lo que esa larva se esconde y sobrevive lo suficiente para volver a crecer, y no se tardan en crecer. El vulpafila mío, tiene la mala costumbre de adherirse al torso de Chroma cuando ocurre esa eventualidad, usando el cuerpo del Warframe como fuente de nutrientes y protección mientras vuelve poco a poco a recuperar su cuerpo original, toma alrededor de una hora volver a la normalidad y se desprende del Warframe cuando ya desarrolla sus extremidades y cola. Por supuesto la primera vez me asusto demasiado pensando que perdería también a mi Warframe, sin embargo, mi hipótesis fue errónea y debo admitir que me cuesta contener el deseo del cuerpo de Chroma de quemar al vulpafila en sus primeras resurrecciones, sin embargo, me alivia saber que nunca más volví a sentir incomodidad.
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  • - No pareces de los que disfrutan estas cosas…

    El ruido de la fiesta quedaba atrás mientras ambos salían al balcón, y ella se apoyaba a su lado, demasiado cerca para que la conversación fuera completamente normal.
    - No pareces de los que disfrutan estas cosas… El ruido de la fiesta quedaba atrás mientras ambos salían al balcón, y ella se apoyaba a su lado, demasiado cerca para que la conversación fuera completamente normal.
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  • —Iconoclasia, le dicen. Cuando destruyen cosas que les recuerdan a su Creador.

    Dicen que están hechos a su imagen. ¿No es, entonces, desgarrarlos como un trapo viejo la mayor forma de iconoclasia?
    —Iconoclasia, le dicen. Cuando destruyen cosas que les recuerdan a su Creador. Dicen que están hechos a su imagen. ¿No es, entonces, desgarrarlos como un trapo viejo la mayor forma de iconoclasia?
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  • *Había estado todo este tiempo en mi biblioteca personal practicando con el grimorio de magia de caos, cosas aleatorias sucedían e incluso lo imposible se volvía posible, encontrando en las páginas hechizos de nivel avanzado pensando si practicar con estos*

    Mmm… ¿Qué tal si pruebo este? No creo que pase nada malo si no me sale.

    *Canalizando el maná para castear el hechizo, al usarlo la sala se llenó de humo negruzco dejándome sin visión intentando disiparlo con un hechizo de viento, con el tiempo se fue poco a poco y suspire algo decepcionado*

    Pues vaya… pensé que sería algo chulo de ver… *mirando a mi alrededor extrañado* ¿Por qué todo a agrandado?

    *Me fije en un espejo cercano y vi que mi aspecto había cambiado tocándome el rostro siendo un esqueletito*

    Oh oh…
    *Había estado todo este tiempo en mi biblioteca personal practicando con el grimorio de magia de caos, cosas aleatorias sucedían e incluso lo imposible se volvía posible, encontrando en las páginas hechizos de nivel avanzado pensando si practicar con estos* Mmm… ¿Qué tal si pruebo este? No creo que pase nada malo si no me sale. *Canalizando el maná para castear el hechizo, al usarlo la sala se llenó de humo negruzco dejándome sin visión intentando disiparlo con un hechizo de viento, con el tiempo se fue poco a poco y suspire algo decepcionado* Pues vaya… pensé que sería algo chulo de ver… *mirando a mi alrededor extrañado* ¿Por qué todo a agrandado? *Me fije en un espejo cercano y vi que mi aspecto había cambiado tocándome el rostro siendo un esqueletito* Oh oh…
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  • 𝐶𝑟𝑜́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑑𝑒 𝑆𝑖𝑒𝑔𝑚𝑒𝑦𝑒𝑟 — 𝑆𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒 𝑉𝑖𝑒𝑗𝑎 𝑦 𝑁𝑢𝑒𝑣𝑎.

    Ya habían pasado casi cincuenta años desde aquella mañana en que tenía catorce y vi morir a toda mi familia. Cincuenta años de batallas, de heridas que cerraban solas, de despertar entre cadáveres mientras otros se pudrían a mi lado. Para entonces todos los que alguna vez me conocieron ya sabían lo que era, el inmortal, el maldito. El que la muerte escupía una y otra vez.

    Esa noche lo intentaron de verdad. Habíamos tomado la catedral dos días antes. Mis hombres, en ese entonces, un ejército harapiento de doscientos veteranos que me habían seguido durante la última guerra civil, acamparon entre los escombros. Yo entré solo a las criptas, como siempre. Salí cubierto de más sangre. Cuando me vieron, ya no había disimulo en sus ojos.

    El capitán Draven, que había luchado a mi lado durante quince años, fue el primero en hablar claro alrededor de la hoguera.

    "Mientras tú sigas vivo, nosotros nunca tendremos paz. Los sacerdotes dicen que eres una aberración. Que mientras camines, la maldición cae sobre todos los que te seguimos. Tenemos que acabar con esto."

    No discutí. Solo me quedé mirando las llamas. Esa misma noche vinieron por mí, cien hombres, todo un pelotón. Los que más me debían la vida fueron los que más afilaron sus cuchillos. Me despertaron con acero, una espada en la garganta, tres lanzas en el pecho, antorchas prendiendo mi capa. Sentí cómo me cortaban, me atravesaban, me quemaban. El dolor era el de siempre, profundo, interminable, caí y morí otra vez.

    Y desperté, Estaba en medio del patio principal de la catedral, rodeado de ruinas blancas ahora teñidas de rojo. Mi armadura negra estaba abollada y rota en mil lugares, pero mi cuerpo ya se había recompuesto. La capa roja y chamuscada, colgaba pesada, empapada, chorreando. Mi espada, simple y mellada por décadas de uso, yacía a unos metros, ma recogí. Ellos me miraron horrorizados, cien hombres armados, con lanzas, espadas y ballestas, retrocediendo como si yo fuera el demonio que creían.

    Draven gritó, "¡Matadlo otra vez! ¡Tiene que morir de verdad!"

    Cargaron. Fue una carnicería que duró toda la noche. Yo solo contra cien, no pedí piedad, ni di tregua. Cada vez que me derribaban, me levantaba minutos después. Cada vez que me abrían el vientre o me partían el cráneo, volvía a ponerme de pie. Corté gargantas, atravesé corazones, rompí rodillas. La sangre de mis antiguos hermanos salpicaba las paredes blancas de la catedral y se mezclaba con la mía.

    Al amanecer solo quedaban unos pocos vivos, retrocediendo entre los escombros. Draven estaba de rodillas frente a mí, con el brazo izquierdo colgando de un hilo y los ojos llenos de terror.

    "Perdónanos..." susurró.

    No respondí. Solo limpié mi espada en su capa y lo dejé allí, vivo, para que cargara con lo que había hecho.
    𝐶𝑟𝑜́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑑𝑒 𝑆𝑖𝑒𝑔𝑚𝑒𝑦𝑒𝑟 — 𝑆𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒 𝑉𝑖𝑒𝑗𝑎 𝑦 𝑁𝑢𝑒𝑣𝑎. Ya habían pasado casi cincuenta años desde aquella mañana en que tenía catorce y vi morir a toda mi familia. Cincuenta años de batallas, de heridas que cerraban solas, de despertar entre cadáveres mientras otros se pudrían a mi lado. Para entonces todos los que alguna vez me conocieron ya sabían lo que era, el inmortal, el maldito. El que la muerte escupía una y otra vez. Esa noche lo intentaron de verdad. Habíamos tomado la catedral dos días antes. Mis hombres, en ese entonces, un ejército harapiento de doscientos veteranos que me habían seguido durante la última guerra civil, acamparon entre los escombros. Yo entré solo a las criptas, como siempre. Salí cubierto de más sangre. Cuando me vieron, ya no había disimulo en sus ojos. El capitán Draven, que había luchado a mi lado durante quince años, fue el primero en hablar claro alrededor de la hoguera. "Mientras tú sigas vivo, nosotros nunca tendremos paz. Los sacerdotes dicen que eres una aberración. Que mientras camines, la maldición cae sobre todos los que te seguimos. Tenemos que acabar con esto." No discutí. Solo me quedé mirando las llamas. Esa misma noche vinieron por mí, cien hombres, todo un pelotón. Los que más me debían la vida fueron los que más afilaron sus cuchillos. Me despertaron con acero, una espada en la garganta, tres lanzas en el pecho, antorchas prendiendo mi capa. Sentí cómo me cortaban, me atravesaban, me quemaban. El dolor era el de siempre, profundo, interminable, caí y morí otra vez. Y desperté, Estaba en medio del patio principal de la catedral, rodeado de ruinas blancas ahora teñidas de rojo. Mi armadura negra estaba abollada y rota en mil lugares, pero mi cuerpo ya se había recompuesto. La capa roja y chamuscada, colgaba pesada, empapada, chorreando. Mi espada, simple y mellada por décadas de uso, yacía a unos metros, ma recogí. Ellos me miraron horrorizados, cien hombres armados, con lanzas, espadas y ballestas, retrocediendo como si yo fuera el demonio que creían. Draven gritó, "¡Matadlo otra vez! ¡Tiene que morir de verdad!" Cargaron. Fue una carnicería que duró toda la noche. Yo solo contra cien, no pedí piedad, ni di tregua. Cada vez que me derribaban, me levantaba minutos después. Cada vez que me abrían el vientre o me partían el cráneo, volvía a ponerme de pie. Corté gargantas, atravesé corazones, rompí rodillas. La sangre de mis antiguos hermanos salpicaba las paredes blancas de la catedral y se mezclaba con la mía. Al amanecer solo quedaban unos pocos vivos, retrocediendo entre los escombros. Draven estaba de rodillas frente a mí, con el brazo izquierdo colgando de un hilo y los ojos llenos de terror. "Perdónanos..." susurró. No respondí. Solo limpié mi espada en su capa y lo dejé allí, vivo, para que cargara con lo que había hecho.
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  • [Luego de acabar las hamburgesas con apetito voraz. Owen finalmente es capaz de dejar el cuerpo en que accidentalmente había quedado atrapado]

    Por fin. Por fortuna creo que esto se resolvió sin ningún incoveniente para la pobre chica. *me encogo de hombros con expresión de verguenza* Bueno quizás rompí su dieta. Lo importante es que luego de esta serie de intentos me estoy dando cuenta poco a poco de como funcionan mis poderes fantasmagóricos. La posesión fantasmal es sumamente inestable. Me bloqueo fácilmente y puedo quedar "atrapado". Es invasivo y atento contra la privacidad de otra persona. Definitivamente evitaré usarla a menos que sea estrictamente necesario... O bueno en caso de que se me antoje una hamburgesa. *sonrío levemente* Hora de pasar al siguiente entrenamiento. ¿Podré generar un fenómeno "Poltergeist"?.
    [Luego de acabar las hamburgesas con apetito voraz. Owen finalmente es capaz de dejar el cuerpo en que accidentalmente había quedado atrapado] Por fin. Por fortuna creo que esto se resolvió sin ningún incoveniente para la pobre chica. *me encogo de hombros con expresión de verguenza* Bueno quizás rompí su dieta. Lo importante es que luego de esta serie de intentos me estoy dando cuenta poco a poco de como funcionan mis poderes fantasmagóricos. La posesión fantasmal es sumamente inestable. Me bloqueo fácilmente y puedo quedar "atrapado". Es invasivo y atento contra la privacidad de otra persona. Definitivamente evitaré usarla a menos que sea estrictamente necesario... O bueno en caso de que se me antoje una hamburgesa. *sonrío levemente* Hora de pasar al siguiente entrenamiento. ¿Podré generar un fenómeno "Poltergeist"?.
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