• —¿No te parece la tia mas guapa que has visto en tu vida? —preguntó Juniper desde su posición en el interior de la barra sin poder apartar la mirada de la pelirroja del fondo, la que estaba enfrascada en la lectura de "El Hobbit" y que, a juzgar por la cubierta del libro habia leido mas de un millón de veces.

    —¿La pelirroja? —preguntó Teagan ladeando la cabeza para poder mirar muy poco discretamente a la ferviente lectora— Pues no lo sé, June. Es... una pelirroja. Aunque... tiene rollazo... —luego miró a Juniper. De arriba abajo— Te pega...

    Juniper sintió que se sonrojaba hasta la punta de las orejas.

    —Qué va, ¿qué dices? —negó con la cabeza y bajó la mirada— Cállate...
    —¿No te parece la tia mas guapa que has visto en tu vida? —preguntó Juniper desde su posición en el interior de la barra sin poder apartar la mirada de la pelirroja del fondo, la que estaba enfrascada en la lectura de "El Hobbit" y que, a juzgar por la cubierta del libro habia leido mas de un millón de veces. —¿La pelirroja? —preguntó Teagan ladeando la cabeza para poder mirar muy poco discretamente a la ferviente lectora— Pues no lo sé, June. Es... una pelirroja. Aunque... tiene rollazo... —luego miró a Juniper. De arriba abajo— Te pega... Juniper sintió que se sonrojaba hasta la punta de las orejas. —Qué va, ¿qué dices? —negó con la cabeza y bajó la mirada— Cállate...
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  • Apenas son 30 grados pero se siente como el infierno. -Busca cubitos de hielo-
    Apenas son 30 grados pero se siente como el infierno. -Busca cubitos de hielo-
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  • •el general volaba por encima de una ciudad en el inframundo pero dicha ciudad estaba en llamas escuchándose solo los gritos de dolor que soltaban sus habitantes al ser masacrados por el ejército del general•

    Que esto sirva de ejemplo a todos los habitantes del inframundo si deciden ponerse en mí contra sufrirán consecuencias iguales o incluso peores que está.

    La gente de esta ciudad decidió esconder entre ellos a un grupo de traidores y esto es lo que les pasó.

    Así como la palabra de la reina demonio es absoluta ¡La palabra de este general también lo es! ¡Que les quede claro eso cucarachas!
    •el general volaba por encima de una ciudad en el inframundo pero dicha ciudad estaba en llamas escuchándose solo los gritos de dolor que soltaban sus habitantes al ser masacrados por el ejército del general• Que esto sirva de ejemplo a todos los habitantes del inframundo si deciden ponerse en mí contra sufrirán consecuencias iguales o incluso peores que está. La gente de esta ciudad decidió esconder entre ellos a un grupo de traidores y esto es lo que les pasó. Así como la palabra de la reina demonio es absoluta ¡La palabra de este general también lo es! ¡Que les quede claro eso cucarachas!
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  • โ๐‘‡๐˜ฉ๐‘’๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘Ž๐‘“๐‘“๐‘’๐‘๐‘ก๐‘–๐‘œ๐‘›๐‘  ๐‘ก๐˜ฉ๐‘Ž๐‘ก ๐‘’๐‘›๐‘‘ ๐‘๐‘’๐‘ก๐‘ค๐‘’๐‘’๐‘› ๐‘ก๐˜ฉ๐‘’ ๐‘ก๐‘’๐‘’๐‘ก๐˜ฉ, ๐‘Ž๐‘›๐‘‘ ๐‘ก๐˜ฉ๐‘’ ๐‘ก๐‘’๐‘Ÿ๐‘Ÿ๐‘–๐‘๐‘™๐‘’ ๐‘›๐‘’๐‘’๐‘‘ ๐‘ก๐‘œ ๐‘๐‘Ÿ๐‘’๐‘ ๐‘’๐‘Ÿ๐‘ฃ๐‘’ ๐‘ ๐‘œ๐‘š๐‘’๐‘ก๐˜ฉ๐‘–๐‘›๐‘”โž



    El restaurante ardía en tonos dorados y elegantes. La lluvia golpeaba los ventanales con suavidad allá afuera, deshaciendo las luces de la ciudad en manchas líquidas que temblaban sobre el cristal. Dentro, todo era tibio: vino sirviéndose en copas delicadas, humo escapando de los platos recién llevados a las mesas, conversaciones suaves flotando entre la música lenta como si nadie en el lugar hubiese conocido jamás algo verdaderamente monstruoso.

    Y aún así, sentado frente a frente, había algo que no pertenecía ahí; algo que no encaja, como si la habitación quedara demasiado pequeña para la densidad de su presencia.

    No había pedido comida, ni siquiera algo de beber. El vaso de agua junto a su mano sigue intacto, olvidado desde hacía demasiado tiempo. Permanecía inmóvil bajo la luz tenue. No como alguien castigado, solo alguien que aprendió de alguna manera u otra a controlar el impulso creciente que intenta derrumbarlo con cada segundo que pasa. En la forma en que mantiene los brazos cruzados con demasiada firmeza denota un esfuerzo real por parecer tranquilo. En cómo desviaba la mirada cada vez que el aroma de la comida recién servida se volvía más intenso... o más bien cuando el personal se desplaza a su lado a cada oportunidad.

    «¿๐ธ๐‘  ๐˜ฉ๐‘Ž๐‘š๐‘๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘œ....แฃ»

    —๐˜š๐˜ช๐˜จ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฐ —por fin se pronunció. La voz salió grave y baja, arrastrando el cansancio de alguien que lleva demasiado tiempo negándose a algo; lo que sea que eso fuese. Afuera, un relámpago iluminó brevemente el cristal mojado del restaurante, pintando reflejos pálidos sobre el bozal y el verde de sus ojos.

    —๐˜Œ๐˜ด ๐˜ค๐˜ถ๐˜ณ๐˜ช๐˜ฐ๐˜ด๐˜ฐ —murmuró al final, casi como si hablara consigo mismo—. ๐˜“๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ข๐˜บ๐˜ฐ๐˜ณ๐œ„ฬ๐˜ข ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ด๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ข ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ฐ ๐˜ด๐˜ช ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ช๐˜ด๐˜ช๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ค๐˜ข๐˜ณ๐˜ญ๐˜ฐ. ๐˜– ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ด๐˜ถ ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ง๐˜ฆ๐˜ค๐˜ต๐˜ฐ, ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ด๐˜ถ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ณ๐˜ญ๐˜ฐ —sus dedos se tensaron apenas bajo el brazo—. ๐˜ ๐˜ฐ ๐˜ด๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ฑ๐˜ณ๐˜ฆ ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ด๐˜ข๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ฏ... ๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ด.


    ๐˜ˆ๐˜”๐˜‰๐˜๐˜Œ๐˜•๐˜› ๐˜”๐˜œ๐˜š๐˜๐˜Š: https://youtu.be/ZoxwHHOwVJw
    โ๐‘‡๐˜ฉ๐‘’๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘Ž๐‘“๐‘“๐‘’๐‘๐‘ก๐‘–๐‘œ๐‘›๐‘  ๐‘ก๐˜ฉ๐‘Ž๐‘ก ๐‘’๐‘›๐‘‘ ๐‘๐‘’๐‘ก๐‘ค๐‘’๐‘’๐‘› ๐‘ก๐˜ฉ๐‘’ ๐‘ก๐‘’๐‘’๐‘ก๐˜ฉ, ๐‘Ž๐‘›๐‘‘ ๐‘ก๐˜ฉ๐‘’ ๐‘ก๐‘’๐‘Ÿ๐‘Ÿ๐‘–๐‘๐‘™๐‘’ ๐‘›๐‘’๐‘’๐‘‘ ๐‘ก๐‘œ ๐‘๐‘Ÿ๐‘’๐‘ ๐‘’๐‘Ÿ๐‘ฃ๐‘’ ๐‘ ๐‘œ๐‘š๐‘’๐‘ก๐˜ฉ๐‘–๐‘›๐‘”โž El restaurante ardía en tonos dorados y elegantes. La lluvia golpeaba los ventanales con suavidad allá afuera, deshaciendo las luces de la ciudad en manchas líquidas que temblaban sobre el cristal. Dentro, todo era tibio: vino sirviéndose en copas delicadas, humo escapando de los platos recién llevados a las mesas, conversaciones suaves flotando entre la música lenta como si nadie en el lugar hubiese conocido jamás algo verdaderamente monstruoso. Y aún así, sentado frente a frente, había algo que no pertenecía ahí; algo que no encaja, como si la habitación quedara demasiado pequeña para la densidad de su presencia. No había pedido comida, ni siquiera algo de beber. El vaso de agua junto a su mano sigue intacto, olvidado desde hacía demasiado tiempo. Permanecía inmóvil bajo la luz tenue. No como alguien castigado, solo alguien que aprendió de alguna manera u otra a controlar el impulso creciente que intenta derrumbarlo con cada segundo que pasa. En la forma en que mantiene los brazos cruzados con demasiada firmeza denota un esfuerzo real por parecer tranquilo. En cómo desviaba la mirada cada vez que el aroma de la comida recién servida se volvía más intenso... o más bien cuando el personal se desplaza a su lado a cada oportunidad. «¿๐ธ๐‘  ๐˜ฉ๐‘Ž๐‘š๐‘๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘œ....แฃ» —๐˜š๐˜ช๐˜จ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฐ —por fin se pronunció. La voz salió grave y baja, arrastrando el cansancio de alguien que lleva demasiado tiempo negándose a algo; lo que sea que eso fuese. Afuera, un relámpago iluminó brevemente el cristal mojado del restaurante, pintando reflejos pálidos sobre el bozal y el verde de sus ojos. —๐˜Œ๐˜ด ๐˜ค๐˜ถ๐˜ณ๐˜ช๐˜ฐ๐˜ด๐˜ฐ —murmuró al final, casi como si hablara consigo mismo—. ๐˜“๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ข๐˜บ๐˜ฐ๐˜ณ๐œ„ฬ๐˜ข ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ด๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ข ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ฐ ๐˜ด๐˜ช ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ช๐˜ด๐˜ช๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ค๐˜ข๐˜ณ๐˜ญ๐˜ฐ. ๐˜– ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ด๐˜ถ ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ง๐˜ฆ๐˜ค๐˜ต๐˜ฐ, ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ด๐˜ถ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ณ๐˜ญ๐˜ฐ —sus dedos se tensaron apenas bajo el brazo—. ๐˜ ๐˜ฐ ๐˜ด๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ฑ๐˜ณ๐˜ฆ ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ด๐˜ข๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ฏ... ๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ด. ๐˜ˆ๐˜”๐˜‰๐˜๐˜Œ๐˜•๐˜› ๐˜”๐˜œ๐˜š๐˜๐˜Š: https://youtu.be/ZoxwHHOwVJw
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  • โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜
    ใ€‹ S T A R T E R • L I B R E ใ€Š
    โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜

    La habitación subterránea estaba demasiado fría incluso para alguien como Cerberus. El aire acondicionado industrial rugía sobre su cabeza con un zumbido constante que se mezclaba con el parpadeo blanco de las pantallas y el olor agresivo del desinfectante, el permanecía sentado frente a la mesa metálica, inmóvil, enorme, con los hombros tensos bajo el uniforme negro mientras las imágenes de los objetivos aparecían una tras otra frente a sus ojos


    No necesitaba tomar notas; jamás las necesitó, su mente había sido mutilada y reconstruida específicamente para recordar rostros, voces, patrones de respiración, peso corporal aproximado, lesiones antiguas visibles en la postura, posibles rutas de escape… todo quedaba atrapado dentro de él como un animal encerrado detrás de barrotes, sin embargo, lo más importante nunca eran las fotografías.

    Era el olor. Siempre el olor.

    El miedo olía distinto en cada persona y Cerberus podía recordarlo durante años, el sudor ácido de un hombre paranoico, el perfume demasiado dulce de alguien intentando ocultar ansiedad, la pólvora impregnada en las manos de un guardaespaldas; para él, los seres humanos eran poco más que carne con aroma identificable.

    La voz detrás del cristal continuó dándole instrucciones con esa calma clínica que solo poseen quienes jamás pisan el campo de batalla, le explicaron quién debía morir primero, quién probablemente intentaría negociar, quién correría, quién gritaría y quién tendría suficiente orgullo para atacar incluso sabiendo que iba a morir.

    Cerberus escuchó todo sin emitir sonido alguno, tenía permitido hablar, no; pero únicamente bajo autorización directa podria hacer preguntas, aunque después de antos años el silencio se había adherido a su garganta como una segunda piel.
    Cuando la última orden terminó, uno de los supervisores se acercó para ajustar la gruesa correa negra alrededor de su cuello; el clic metálico del seguro resonó en la habitación con una familiaridad humillante, a veces se preguntaba si lo hacían por control táctico o simplemente porque disfrutaban recordándole lo que era. Un perro. Un arma. Algo demasiado peligroso para caminar libre.

    El trayecto hasta el objetivo transcurrió en una camioneta, que parecia de civiles, la ciudad estaba enferma de neón y humedad, con las banquetas reflejando luces rojas y azules como heridas abiertas sobre el asfalto.
    Cerberus descendió del vehículo sin prisa, cubierto por una chamarra oscura que apenas lograba ocultar el tamaño monstruoso de su cuerpo.

    El edificio frente a él parecía tranquilo desde afuera, con música baja, humo escapando por las ventanas del segundo piso, personas riendo sin saber que aquella noche iba a partirse en dos.

    Entró sin llamar la atención al principio, caminando entre mesas y conversaciones ajenas mientras el olor comenzaba a llenar sus pulmones...alcohol, tabaco, marihuana, perfume barato.... Sudor nervioso, sangre latiendo debajo de la piel humana.

    Reconoció al primer objetivo antes incluso de verlo directamente, el aroma coincidía perfectamente.
    El hombre giró apenas la cabeza, probablemente sintiendo aquella presencia imposible detrás de él, pero no tuvo tiempo de reaccionar, Cerberus le sujetó el rostro con una mano y lo estampó contra la barra con una violencia tan brutal que el impacto sonó como huesos rompiéndose dentro de una bolsa mojada. El cuerpo cayó convulsionando mientras los gritos comenzaban alrededor.

    Entonces todo ocurrió rápido, demasiado rápido.

    El segundo objetivo intentó sacar un arma, pero Cerberus ya estaba encima de él; le dobló el brazo hasta desgarrar articulaciones y después le hundió el cuchillo táctico bajo la mandíbula con un movimiento seco, preciso, entrenado miles de veces, haciendo que la sangre caliente le salpicó el cuello y parte de la máscara mientras la multitud se dispersaba presa del pánico, algunos intentaron correr hacia las salidas que ya estaban bloqueadas, otros simplemente quedaron paralizados observando la carnicería.

    El tercero fue el único que intentó pelear de verdad, disparó dos veces antes de que Cerberus lograra alcanzarlo, y aunque una bala atravesó limpiamente su costado, aquello no pareció ralentizarlo en absoluto. Lo derribó contra una mesa, aplastando madera y vidrio bajo el peso de ambos, y continuó golpeándolo hasta que el rostro del hombre dejó de parecer humano.

    A su alrededor solo quedaron respiraciones ahogadas, muebles destrozados y el sonido espeso de la sangre escurriendo lentamente por el suelo. El olor metálico era tan intenso que casi resultaba sofocante.

    Así, continuó con todos, no debia quedar ni uno solo, esa era la orden.

    Asi que despues.... Después llegó el silencio.
    Ese silencio terrible que siempre aparecía al final.

    Cerberus permaneció inmóvil en medio del desastre, respirando pesadamente mientras la lluvia golpeaba las ventanas rotas del lugar. Los cadáveres yacían dispersos alrededor de él en posiciones grotescas, algunos aún temblando por reflejos nerviosos tardíos.

    Lentamente, como si el monstruo hubiese abandonado por fin su cuerpo, él terminó arrodillándose sobre el suelo cubierto de sangre, bajó la cabeza y esperó.

    Quieto, obediente , con las manos manchadas descansando sobre sus piernas y el grueso collar negro todavía sujeto alrededor de su cuello, aguardando pacientemente a que alguien atravesara aquella puerta, colocara la cadena y lo llevara de regreso a casa como al perro que le enseñaron a ser.
    โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜ ใ€‹ S T A R T E R • L I B R E ใ€Š โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜ La habitación subterránea estaba demasiado fría incluso para alguien como Cerberus. El aire acondicionado industrial rugía sobre su cabeza con un zumbido constante que se mezclaba con el parpadeo blanco de las pantallas y el olor agresivo del desinfectante, el permanecía sentado frente a la mesa metálica, inmóvil, enorme, con los hombros tensos bajo el uniforme negro mientras las imágenes de los objetivos aparecían una tras otra frente a sus ojos No necesitaba tomar notas; jamás las necesitó, su mente había sido mutilada y reconstruida específicamente para recordar rostros, voces, patrones de respiración, peso corporal aproximado, lesiones antiguas visibles en la postura, posibles rutas de escape… todo quedaba atrapado dentro de él como un animal encerrado detrás de barrotes, sin embargo, lo más importante nunca eran las fotografías. Era el olor. Siempre el olor. El miedo olía distinto en cada persona y Cerberus podía recordarlo durante años, el sudor ácido de un hombre paranoico, el perfume demasiado dulce de alguien intentando ocultar ansiedad, la pólvora impregnada en las manos de un guardaespaldas; para él, los seres humanos eran poco más que carne con aroma identificable. La voz detrás del cristal continuó dándole instrucciones con esa calma clínica que solo poseen quienes jamás pisan el campo de batalla, le explicaron quién debía morir primero, quién probablemente intentaría negociar, quién correría, quién gritaría y quién tendría suficiente orgullo para atacar incluso sabiendo que iba a morir. Cerberus escuchó todo sin emitir sonido alguno, tenía permitido hablar, no; pero únicamente bajo autorización directa podria hacer preguntas, aunque después de antos años el silencio se había adherido a su garganta como una segunda piel. Cuando la última orden terminó, uno de los supervisores se acercó para ajustar la gruesa correa negra alrededor de su cuello; el clic metálico del seguro resonó en la habitación con una familiaridad humillante, a veces se preguntaba si lo hacían por control táctico o simplemente porque disfrutaban recordándole lo que era. Un perro. Un arma. Algo demasiado peligroso para caminar libre. El trayecto hasta el objetivo transcurrió en una camioneta, que parecia de civiles, la ciudad estaba enferma de neón y humedad, con las banquetas reflejando luces rojas y azules como heridas abiertas sobre el asfalto. Cerberus descendió del vehículo sin prisa, cubierto por una chamarra oscura que apenas lograba ocultar el tamaño monstruoso de su cuerpo. El edificio frente a él parecía tranquilo desde afuera, con música baja, humo escapando por las ventanas del segundo piso, personas riendo sin saber que aquella noche iba a partirse en dos. Entró sin llamar la atención al principio, caminando entre mesas y conversaciones ajenas mientras el olor comenzaba a llenar sus pulmones...alcohol, tabaco, marihuana, perfume barato.... Sudor nervioso, sangre latiendo debajo de la piel humana. Reconoció al primer objetivo antes incluso de verlo directamente, el aroma coincidía perfectamente. El hombre giró apenas la cabeza, probablemente sintiendo aquella presencia imposible detrás de él, pero no tuvo tiempo de reaccionar, Cerberus le sujetó el rostro con una mano y lo estampó contra la barra con una violencia tan brutal que el impacto sonó como huesos rompiéndose dentro de una bolsa mojada. El cuerpo cayó convulsionando mientras los gritos comenzaban alrededor. Entonces todo ocurrió rápido, demasiado rápido. El segundo objetivo intentó sacar un arma, pero Cerberus ya estaba encima de él; le dobló el brazo hasta desgarrar articulaciones y después le hundió el cuchillo táctico bajo la mandíbula con un movimiento seco, preciso, entrenado miles de veces, haciendo que la sangre caliente le salpicó el cuello y parte de la máscara mientras la multitud se dispersaba presa del pánico, algunos intentaron correr hacia las salidas que ya estaban bloqueadas, otros simplemente quedaron paralizados observando la carnicería. El tercero fue el único que intentó pelear de verdad, disparó dos veces antes de que Cerberus lograra alcanzarlo, y aunque una bala atravesó limpiamente su costado, aquello no pareció ralentizarlo en absoluto. Lo derribó contra una mesa, aplastando madera y vidrio bajo el peso de ambos, y continuó golpeándolo hasta que el rostro del hombre dejó de parecer humano. A su alrededor solo quedaron respiraciones ahogadas, muebles destrozados y el sonido espeso de la sangre escurriendo lentamente por el suelo. El olor metálico era tan intenso que casi resultaba sofocante. Así, continuó con todos, no debia quedar ni uno solo, esa era la orden. Asi que despues.... Después llegó el silencio. Ese silencio terrible que siempre aparecía al final. Cerberus permaneció inmóvil en medio del desastre, respirando pesadamente mientras la lluvia golpeaba las ventanas rotas del lugar. Los cadáveres yacían dispersos alrededor de él en posiciones grotescas, algunos aún temblando por reflejos nerviosos tardíos. Lentamente, como si el monstruo hubiese abandonado por fin su cuerpo, él terminó arrodillándose sobre el suelo cubierto de sangre, bajó la cabeza y esperó. Quieto, obediente , con las manos manchadas descansando sobre sus piernas y el grueso collar negro todavía sujeto alrededor de su cuello, aguardando pacientemente a que alguien atravesara aquella puerta, colocara la cadena y lo llevara de regreso a casa como al perro que le enseñaron a ser.
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  • โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜

    C E R B E R U S
    "The dog that bites only because it was taught fear before kindness.
    โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜

    Tแด€แด‹แด‡ Mแด‡ Bแด€แด„แด‹ Tแด Eแด…แด‡ษด — SสŸแด‡แด‡แด˜ Tแดแด‹แด‡ษด
    0:35 โ”โโ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€ -5:32
    โ†ป โŠฒ โ…ก โŠณ โ†บ

    ๊’ท๊’ฆโœงห–°โ‹†๏ฝก๐–ฆน๊’ท๊’ฆ

    > Nombre clave: Cerberus
    Edad: Desconocida
    Altura: 2.17 m
    Constitución: Masiva, monstruosa, diseñada para intimidar.
    Voz: Grave, calmada… extrañamente suave cuando se siente seguro.
    Estado: Activo /ใ€Š Propiedad clasificada.ใ€‹

    โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜

    [ D A T O S ]

    โ—ˆ Fue sometido desde niño a experimentos físicos y psicológicos extremos.
    โ—ˆ Alteraron su tolerancia al dolor, capacidad muscular y respuesta emocional.
    โ—ˆ Le enseñaron que hablar era un privilegio que él no merecia.
    โ—ˆ Solo puede usar su voz bajo autorización directa.
    โ—ˆ Incluso si esta bajo un problema o ve uno, no puede hablar.
    โ—ˆ Incluso si alguien más está en peligro, si no tiene autorización/orden, no actuará.
    โ—ˆ En combate actúa como una criatura despiadada y perfectamente obediente.
    โ—ˆ Fuera de misión… apenas sabe cómo interactuar como un ser humano, suele sentarse a los pies de su dueño o quedarse en un sitio de vigilancia.

    โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜

    [ P E R S O N A L I D A D ]

    โ—ˆ Silencioso.
    โ—ˆ Hipervigilante.
    โ—ˆ Extremadamente retraido fuera del trabajo.
    โ—ˆ Fuera del trabajo busca aprobación incluso en cosas pequeñas.
    โ—ˆ Tiene dificultad entendiendo cualquier tido de acciones ya que todo lo asocia a que recibirá algun tipo de violencia o abuso.
    โ—ˆ No tiene ni permitido negar o asentir con la cabeza.
    โ—ˆ Le gustan los lugares tranquilos, las mantas pesadas y escuchar voces suaves.

    A pesar de verse como una bestia imposible de detener… Cerberus es dolorosamente dócil cuando alguien le trata con paciencia.

    โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜

    [ D I S E Ñ O ]

    โ—ˆ Cabello negro desordenado.
    โ—ˆ Ojeras marcadas por insomnio crónico.
    โ—ˆ Máscara obligatoria para “deshumanizar” su imagen.
    โ—ˆ Cicatrices quirúrgicas distribuidas por todo el cuerpo.
    โ—ˆ Uniformes negros tácticos ajustados a su estructura anormalmente grande.
    โ—ˆ Mirada cansada… como un perro esperando no ser golpeado.
    โ—ˆ En el trabajo, su mirada parece iluminarse con determinación.

    โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜
    โ”Œโ”€โ”€โ”€โ”€โ”€ •โœงโœง• โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”

    H I S T O R I A

    โ””โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€ •โœงโœง• โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”˜

    ๊’ท๊’ฆโœงห–°โ‹†๏ฝก๐–ฆน๊’ท๊’ฆ

    Nadie recuerda cuál era su verdadero nombre.... Tal vez porque nunca importó.

    Antes de convertirse en “Cerberus”, fue solamente un niño arrancado del sistema, un bebé arrancado de los brazos de su madre, otro letrero de "niño perdido", un expediente en el escritorio de un forense corrupto.

    Le dieron una madre sustituta solo para que fuese una mujer horrible, junto con un hombre que asignaron como su padre.

    Las pruebas comenzaron temprano.
    Privación del sueño.
    Aislamiento extremo.
    Condicionamiento psicológico.
    Castigos físicos disfrazados de “evaluaciones”.

    Le enseñaron a obedecer antes incluso de enseñarle a hablar correctamente.

    Cada emoción era considerada una falla.
    Cada muestra de miedo era castigada.
    Cada intento de apego… eliminado.

    Con el tiempo dejaron de llamarlo humano.
    Los científicos comenzaron a referirse a él como si fuera una herramienta.
    Solo con un número. Un arma. Un perro de guerra.

    Y él terminó completamente formado en ello.

    โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜

    Durante años, Cerberus fue utilizado para misiones, él entraba primero, eliminaba amenazas, recibía órdenes solo para volver cubierto de sangre y silencio.
    Si tenía heridas no tenía permitido quejarse o decirlo.

    Al terminar la misión se le entregaba un kit médico y él solo debia curarse, si no podia hacerlo, nadie lo ayudaba.

    Pero incluso con todo ello había algo que jamás lograron destruir por completo....algo pequeño y estúpido:

    La necesidad de ser querido.

    Cerberus no entiende bien la calidez humana, pero la busca desesperadamente en pequeños detalles, como una mano sobre su cabeza, una pared calida para dormir, una voz amable, alguien que ayuda a curar su espalda.

    A veces permanece inmóvil cerca de las personas solo para escuchar conversación humana, aunque no participe, porque tanto silencio lo pone inquieto. Tambien, aveces recoge objetos insignificantes porque cree que son tesoros.

    Como último detalle (y prohibido) es que a veces practica hablar solo, en voz baja, cuando sabe que nadie puede escucharlo, tiene un libro de prescolar el cual ha leído miles de veces.
    Porque en el fondo…debajo de toda la violencia programada, de toda la brutalidad artificial, solo quedó un hombre roto intentando descubrir cómo se siente pertenecer a algún lugar.

    โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜

    [ A R C H I V O — C L A S I F I E D ]

    > ใ€ŠEl sujeto continúa mostrando niveles anormales de empatía pese a las correcciones aplicadas.ใ€‹

    > ใ€Š Desarrolló apego hacia personal que mostró trato positivo mínimo, por lo que la rotaciónde personal es de 1 semana.ใ€‹

    > ใ€ŠLa unidad Cerberus sigue siendo funcional. Sin embargo… mientras más humano intenta ser, más peligroso se volverá. ใ€‹

    ๊’ท๊’ฆโœงห–°โ‹†๏ฝก๐–ฆน๊’ท๊’ฆ
    โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜ C E R B E R U S "The dog that bites only because it was taught fear before kindness. โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜ Tแด€แด‹แด‡ Mแด‡ Bแด€แด„แด‹ Tแด Eแด…แด‡ษด — SสŸแด‡แด‡แด˜ Tแดแด‹แด‡ษด 0:35 โ”โโ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€ -5:32 โ†ป โŠฒ โ…ก โŠณ โ†บ ๊’ท๊’ฆโœงห–°๐Ÿซ€โ‹†๏ฝก๐–ฆน๊’ท๊’ฆ > Nombre clave: Cerberus Edad: Desconocida Altura: 2.17 m Constitución: Masiva, monstruosa, diseñada para intimidar. Voz: Grave, calmada… extrañamente suave cuando se siente seguro. Estado: Activo /ใ€Š Propiedad clasificada.ใ€‹ โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜ [ D A T O S ] โ—ˆ Fue sometido desde niño a experimentos físicos y psicológicos extremos. โ—ˆ Alteraron su tolerancia al dolor, capacidad muscular y respuesta emocional. โ—ˆ Le enseñaron que hablar era un privilegio que él no merecia. โ—ˆ Solo puede usar su voz bajo autorización directa. โ—ˆ Incluso si esta bajo un problema o ve uno, no puede hablar. โ—ˆ Incluso si alguien más está en peligro, si no tiene autorización/orden, no actuará. โ—ˆ En combate actúa como una criatura despiadada y perfectamente obediente. โ—ˆ Fuera de misión… apenas sabe cómo interactuar como un ser humano, suele sentarse a los pies de su dueño o quedarse en un sitio de vigilancia. โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜ [ P E R S O N A L I D A D ] โ—ˆ Silencioso. โ—ˆ Hipervigilante. โ—ˆ Extremadamente retraido fuera del trabajo. โ—ˆ Fuera del trabajo busca aprobación incluso en cosas pequeñas. โ—ˆ Tiene dificultad entendiendo cualquier tido de acciones ya que todo lo asocia a que recibirá algun tipo de violencia o abuso. โ—ˆ No tiene ni permitido negar o asentir con la cabeza. โ—ˆ Le gustan los lugares tranquilos, las mantas pesadas y escuchar voces suaves. A pesar de verse como una bestia imposible de detener… Cerberus es dolorosamente dócil cuando alguien le trata con paciencia. โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜ [ D I S E Ñ O ] โ—ˆ Cabello negro desordenado. โ—ˆ Ojeras marcadas por insomnio crónico. โ—ˆ Máscara obligatoria para “deshumanizar” su imagen. โ—ˆ Cicatrices quirúrgicas distribuidas por todo el cuerpo. โ—ˆ Uniformes negros tácticos ajustados a su estructura anormalmente grande. โ—ˆ Mirada cansada… como un perro esperando no ser golpeado. โ—ˆ En el trabajo, su mirada parece iluminarse con determinación. โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜ โ”Œโ”€โ”€โ”€โ”€โ”€ •โœงโœง• โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ” H I S T O R I A โ””โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€ •โœงโœง• โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”˜ ๊’ท๊’ฆโœงห–°๐Ÿซ€โ‹†๏ฝก๐–ฆน๊’ท๊’ฆ Nadie recuerda cuál era su verdadero nombre.... Tal vez porque nunca importó. Antes de convertirse en “Cerberus”, fue solamente un niño arrancado del sistema, un bebé arrancado de los brazos de su madre, otro letrero de "niño perdido", un expediente en el escritorio de un forense corrupto. Le dieron una madre sustituta solo para que fuese una mujer horrible, junto con un hombre que asignaron como su padre. Las pruebas comenzaron temprano. Privación del sueño. Aislamiento extremo. Condicionamiento psicológico. Castigos físicos disfrazados de “evaluaciones”. Le enseñaron a obedecer antes incluso de enseñarle a hablar correctamente. Cada emoción era considerada una falla. Cada muestra de miedo era castigada. Cada intento de apego… eliminado. Con el tiempo dejaron de llamarlo humano. Los científicos comenzaron a referirse a él como si fuera una herramienta. Solo con un número. Un arma. Un perro de guerra. Y él terminó completamente formado en ello. โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜ Durante años, Cerberus fue utilizado para misiones, él entraba primero, eliminaba amenazas, recibía órdenes solo para volver cubierto de sangre y silencio. Si tenía heridas no tenía permitido quejarse o decirlo. Al terminar la misión se le entregaba un kit médico y él solo debia curarse, si no podia hacerlo, nadie lo ayudaba. Pero incluso con todo ello había algo que jamás lograron destruir por completo....algo pequeño y estúpido: La necesidad de ser querido. Cerberus no entiende bien la calidez humana, pero la busca desesperadamente en pequeños detalles, como una mano sobre su cabeza, una pared calida para dormir, una voz amable, alguien que ayuda a curar su espalda. A veces permanece inmóvil cerca de las personas solo para escuchar conversación humana, aunque no participe, porque tanto silencio lo pone inquieto. Tambien, aveces recoge objetos insignificantes porque cree que son tesoros. Como último detalle (y prohibido) es que a veces practica hablar solo, en voz baja, cuando sabe que nadie puede escucharlo, tiene un libro de prescolar el cual ha leído miles de veces. Porque en el fondo…debajo de toda la violencia programada, de toda la brutalidad artificial, solo quedó un hombre roto intentando descubrir cómo se siente pertenecer a algún lugar. โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜โซ˜ [ A R C H I V O — C L A S I F I E D ] > ใ€ŠEl sujeto continúa mostrando niveles anormales de empatía pese a las correcciones aplicadas.ใ€‹ > ใ€Š Desarrolló apego hacia personal que mostró trato positivo mínimo, por lo que la rotaciónde personal es de 1 semana.ใ€‹ > ใ€ŠLa unidad Cerberus sigue siendo funcional. Sin embargo… mientras más humano intenta ser, más peligroso se volverá. ใ€‹ ๊’ท๊’ฆโœงห–°๐Ÿซ€โ‹†๏ฝก๐–ฆน๊’ท๊’ฆ
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  • Estabas plácidamente dormido... Era un sábado por la noche disfrutabas de la noche... Sin embargo... Una notificación perturba tu sueño... Ves de que se trata? Era tu compañera de casa? Al parecer había publicado algo en su Facebook una foto sugerente y un enlace a un stream...~ alguien había puesto la publicación en el lugar equivocado... Es tu decisión ir a ver qué hace en su habitacion~ mientras ves como el stream va empezando así:
    Estabas plácidamente dormido... Era un sábado por la noche disfrutabas de la noche... Sin embargo... Una notificación perturba tu sueño... Ves de que se trata? Era tu compañera de casa? Al parecer había publicado algo en su Facebook una foto sugerente y un enlace a un stream...~ alguien había puesto la publicación en el lugar equivocado... Es tu decisión ir a ver qué hace en su habitacion~ mientras ves como el stream va empezando así:
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  • ใ€”แดนแดผแดบแดผแดฟแดผแดธใ€•

    ๐’๐–พ๐—Œ๐—‚ó๐“ฃ #1. ๐Ž๐—๐—‹α ๐—๐–พฦถ.


    —Mamá... Papá... —los sollozos de una niña hacían eco en la habitación. Las paredes estaban decoradas con manchas irregulares de sangre, las sábanas empapadas de rojo, una mano colgando del borde, dos cuerpos inmóviles.

    Alaska lloraba sin parar en el suelo, sin poder moverse y temblando sin cesar. Tampoco podía levantar la vista del suelo, viendo el charco formarse poco a poco. Tenía miedo de mirar hacia la cama. Y, aunque sabía que no iban a responder, ella siguió llamando a sus padres.

    El frío que recorrió su espalda poco después le dio náuseas, tanto que llegaron las arcadas, para nada salió. Pero había algo detrás de ella, podía sentirlo, solo no supo qué.

    El silencio llegó de golpe, como quedar sorda. Poco después empezaron los gritos, tan fuertes y distorsionados qje hicieron doler sus tímpanos. Ella gritó, cubriéndose ambas orejas.

    .
    .
    .

    —Entonces, Alaska, dices que has estado teniendo sueños recurrentes con el incidente de hace unos años —el hombre habló con voz suave y una mirada atenta—. Cuéntame un poco más. ¿En esos sueños estás reviviendo el evento tal cual como fue? ¿Hay algo diferente?

    Para entonces cada terapeuta y psiquiatra sabía la historia desde el inicio por sus registros detallados, había visto a tantos que perdió la cuenta, pero ya le daba igual.

    La chica no lo miraba, mantenía la vista en la esquina derecha del cuarto, en frente suyo. Pero sus ojos estaban perdidos. Todavía escuchaba los gritos y podía sentir la sangre caliente en sus rodillas.

    —¿Alaska?

    —No hay nada diferente —mintió, mirando al hombre—. Es igual... pero solo un momento, que se repite.

    —แดแด‡ษดแด›ษชส€แดsแด€. แดแด‡ษดแด›ษชส€แดsแด€. แด€ สŸแด€s ษดษชñแด€s วซแดœแด‡ แดษชแด‡ษดแด›แด‡ษด sแด‡ สŸแด‡s แด„แดส€แด›แด€ สŸแด€ สŸแด‡ษดษขแดœแด€.

    —Estaba pensando... —habló de repente la pelinegra, reacomodándose en su asiento— ¿podría aumentar la dosis de los medicamentos?

    —¿Aumentar? ...Alaska, según tu expediente ya tienes dosis bastante altas que te han ajustado hace poco, podría haber muchos efectos secundarios. Más de los que queremos.

    —O solo con una. ¿Por favor?

    —¿Por qué quieres aumentar la dosis? ¿Qué es lo que experimentas?

    —ฤษจล‚ษ‡ ๊—แตพษ‡ sฬทษจ sฬทษจวฅแตพษ‡ ฤงaฬทศผษจษ‡nฬทฤ‘ø แตฝษษ‡วฅแตพnฬทลงaฬทsฬท ล‚ษ‡ vaฬทsฬท aฬท aฬทแตฝล‚aฬทsฬทลงaฬทษ ล‚aฬท ศผaฬทฦ€ษ‡ฦถaฬท. Ø ล‚ø แตฝแตพษ‡ฤ‘ø ฤงaฬทศผษ‡ษ ษø.

    —¡แดบแต’! ¡แดฐโฑหกแต‰ เซงแต˜แต‰ แต›แตƒหข แตƒ แถœแต’แตแต‰สณแต—แต‰ หขแต˜หข โฑโฟแต—แต‰หขแต—โฑโฟแต’หข!

    —¿๐™” ๐™ฅ๐™ค๐™ง ๐™ฆ๐™ชé ๐™ฃ๐™ค ๐™จ๐™ค๐™ก๐™ค ๐™ก๐™š ๐™˜๐™ค๐™ง๐™ฉ๐™–๐™จ ๐™ก๐™– ๐™œ๐™–๐™ง๐™œ๐™–๐™ฃ๐™ฉ๐™–? ¡๐™ƒ๐™–๐™ฏ๐™ก๐™ค! —y un sinfín de comentarios de voces que no reconocía estaban taladrando su cabeza.

    Cerró los ojos, pasando las yemas de sus dedos por la sien izquierda. No quería quebrarse. No de nuevo. Si se dejaba llevar los iba a entretener y seguro iban a dejarla aislada de nuevo, como la última vez.

    —Yo...creo que mi cuerpo ya está desarrollando resistencia de nuevo. —la voz le tembló, no quiso abrir los ojos para evitar ver el rostro del hombre.

    El silencio solo sirvió para que las voces continuaran, se distorsionaran y luego... una especie de estática.

    —Seguiremos un poco más con las mismas dosis.

    —¡NO LO ENTIENDES! —golpeó la mesa con ambas palmas, viéndolo con frustración y una chispa de miedo que crecía en su interior. Se obligó a exhalar con lentitud— Por favor...

    —Lo siento, aún es muy pronto. —notó la lástima en él. No supo si eso la irritó más o la hizo derrumbarse de peor forma.

    Quedó muda. Discutir con un doctor como ellos siempre era difícil, pero no fue exactamente por eso que se calló. Fue más bien la imagen de sus padres detrás del sujeto, con rostros desfigurados, pero haciéndole saber que la observaban con severidad. Ahora no solo eran los entes usuales, sus padres la juzgaban también. Le recordaban su error. Todo era su culpa.

    Bajó la vista, tratando de evitar el llanto. Era enfermizo el siempre estar llorando. Le cansaba.

    —Quiero que la sesión se termine más temprano...
    ใ€”แดนแดผแดบแดผแดฟแดผแดธใ€• ๐’๐–พ๐—Œ๐—‚ó๐“ฃ #1. ๐Ž๐—๐—‹α ๐—๐–พฦถ. —Mamá... Papá... —los sollozos de una niña hacían eco en la habitación. Las paredes estaban decoradas con manchas irregulares de sangre, las sábanas empapadas de rojo, una mano colgando del borde, dos cuerpos inmóviles. Alaska lloraba sin parar en el suelo, sin poder moverse y temblando sin cesar. Tampoco podía levantar la vista del suelo, viendo el charco formarse poco a poco. Tenía miedo de mirar hacia la cama. Y, aunque sabía que no iban a responder, ella siguió llamando a sus padres. El frío que recorrió su espalda poco después le dio náuseas, tanto que llegaron las arcadas, para nada salió. Pero había algo detrás de ella, podía sentirlo, solo no supo qué. El silencio llegó de golpe, como quedar sorda. Poco después empezaron los gritos, tan fuertes y distorsionados qje hicieron doler sus tímpanos. Ella gritó, cubriéndose ambas orejas. . . . —Entonces, Alaska, dices que has estado teniendo sueños recurrentes con el incidente de hace unos años —el hombre habló con voz suave y una mirada atenta—. Cuéntame un poco más. ¿En esos sueños estás reviviendo el evento tal cual como fue? ¿Hay algo diferente? Para entonces cada terapeuta y psiquiatra sabía la historia desde el inicio por sus registros detallados, había visto a tantos que perdió la cuenta, pero ya le daba igual. La chica no lo miraba, mantenía la vista en la esquina derecha del cuarto, en frente suyo. Pero sus ojos estaban perdidos. Todavía escuchaba los gritos y podía sentir la sangre caliente en sus rodillas. —¿Alaska? —No hay nada diferente —mintió, mirando al hombre—. Es igual... pero solo un momento, que se repite. —แดแด‡ษดแด›ษชส€แดsแด€. แดแด‡ษดแด›ษชส€แดsแด€. แด€ สŸแด€s ษดษชñแด€s วซแดœแด‡ แดษชแด‡ษดแด›แด‡ษด sแด‡ สŸแด‡s แด„แดส€แด›แด€ สŸแด€ สŸแด‡ษดษขแดœแด€. —Estaba pensando... —habló de repente la pelinegra, reacomodándose en su asiento— ¿podría aumentar la dosis de los medicamentos? —¿Aumentar? ...Alaska, según tu expediente ya tienes dosis bastante altas que te han ajustado hace poco, podría haber muchos efectos secundarios. Más de los que queremos. —O solo con una. ¿Por favor? —¿Por qué quieres aumentar la dosis? ¿Qué es lo que experimentas? —ฤษจล‚ษ‡ ๊—แตพษ‡ sฬทษจ sฬทษจวฅแตพษ‡ ฤงaฬทศผษจษ‡nฬทฤ‘ø แตฝษษ‡วฅแตพnฬทลงaฬทsฬท ล‚ษ‡ vaฬทsฬท aฬท aฬทแตฝล‚aฬทsฬทลงaฬทษ ล‚aฬท ศผaฬทฦ€ษ‡ฦถaฬท. Ø ล‚ø แตฝแตพษ‡ฤ‘ø ฤงaฬทศผษ‡ษ ษø. —¡แดบแต’! ¡แดฐโฑหกแต‰ เซงแต˜แต‰ แต›แตƒหข แตƒ แถœแต’แตแต‰สณแต—แต‰ หขแต˜หข โฑโฟแต—แต‰หขแต—โฑโฟแต’หข! —¿๐™” ๐™ฅ๐™ค๐™ง ๐™ฆ๐™ชé ๐™ฃ๐™ค ๐™จ๐™ค๐™ก๐™ค ๐™ก๐™š ๐™˜๐™ค๐™ง๐™ฉ๐™–๐™จ ๐™ก๐™– ๐™œ๐™–๐™ง๐™œ๐™–๐™ฃ๐™ฉ๐™–? ¡๐™ƒ๐™–๐™ฏ๐™ก๐™ค! —y un sinfín de comentarios de voces que no reconocía estaban taladrando su cabeza. Cerró los ojos, pasando las yemas de sus dedos por la sien izquierda. No quería quebrarse. No de nuevo. Si se dejaba llevar los iba a entretener y seguro iban a dejarla aislada de nuevo, como la última vez. —Yo...creo que mi cuerpo ya está desarrollando resistencia de nuevo. —la voz le tembló, no quiso abrir los ojos para evitar ver el rostro del hombre. El silencio solo sirvió para que las voces continuaran, se distorsionaran y luego... una especie de estática. —Seguiremos un poco más con las mismas dosis. —¡NO LO ENTIENDES! —golpeó la mesa con ambas palmas, viéndolo con frustración y una chispa de miedo que crecía en su interior. Se obligó a exhalar con lentitud— Por favor... —Lo siento, aún es muy pronto. —notó la lástima en él. No supo si eso la irritó más o la hizo derrumbarse de peor forma. Quedó muda. Discutir con un doctor como ellos siempre era difícil, pero no fue exactamente por eso que se calló. Fue más bien la imagen de sus padres detrás del sujeto, con rostros desfigurados, pero haciéndole saber que la observaban con severidad. Ahora no solo eran los entes usuales, sus padres la juzgaban también. Le recordaban su error. Todo era su culpa. Bajó la vista, tratando de evitar el llanto. Era enfermizo el siempre estar llorando. Le cansaba. —Quiero que la sesión se termine más temprano...
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  • Keinshi
    UN ENCUENTRO INEVITABLE (Prólogo)

    [Después de una larga jornada laboral Alexander finalmente salió de la oficina y camino por la zona centro de la ciudad, todo parecía tranquilo hasta que doblo en una calle donde no habían personas alrededor]

    Emily: oye ya me está dando hambre, ¿Matamos a alguien? No importa si es alguien inocente será por una buena causa.

    Creí que esto ya lo habíamos hablado antes, nada de matar inocentes o sino vamos a llamar demasiado la atención y no queremos que eso pase ¿Verdad?

    Emily: aish está bien que aburrido resultas ser aveces.. ¿Porque eres tan serio? Hmm..

    ¿Que sucede?

    Emily: esto no me gusta nada.. ¿Quien es ese sujeto de allá..?

    -en ese momento tras escuchar a Emily levanté la vista al frente observando a un extraño sujeto de cabello oscuro y ojos morados acercándose a paso lento pero cuando me detuve a verlo este hizo lo mismo-

    Quien es ese, ¿Acaso lo conoces?

    Emily: no tengo ni la más mínima idea de quien sea pero algo te puedo asegurar y es que el me provoca una sensación que hace más de mil años no siento.. son escalofríos y me recorren todo el cuerpo..

    Y eso que viene a ser, ¿Bueno o malo?

    Emily: obviamente es malo.. significa que estamos frente a alguien poderoso, escuchame solo sigue caminando hacia el y pasemos por al lado como si nada.

    -tras escuchar la orden de Emily comenzaría a caminar acercándome a aquel muchacho que al igual que yo también empezó a avanzar, ambos sin quitar esa mirada fría de nuestros rostros-

    Emily: su mirada es como recibir un disparo entre los ojos.. es alguien digno de temer..

    Ghmm..

    [Finalmente ambos chicos pasaron uno por al lado del otro y no se alejarían sin antes verse entre ellos de reojo como si se estuvieran desafiando.. una vez que Alexander se alejo lo suficiente soltó un suspiro de alivio y continuo su camino de regreso a casa]
    [orbit_copper_owl_779] UN ENCUENTRO INEVITABLE (Prólogo) [Después de una larga jornada laboral Alexander finalmente salió de la oficina y camino por la zona centro de la ciudad, todo parecía tranquilo hasta que doblo en una calle donde no habían personas alrededor] Emily: oye ya me está dando hambre, ¿Matamos a alguien? No importa si es alguien inocente será por una buena causa. Creí que esto ya lo habíamos hablado antes, nada de matar inocentes o sino vamos a llamar demasiado la atención y no queremos que eso pase ¿Verdad? Emily: aish está bien que aburrido resultas ser aveces.. ¿Porque eres tan serio? Hmm.. ¿Que sucede? Emily: esto no me gusta nada.. ¿Quien es ese sujeto de allá..? -en ese momento tras escuchar a Emily levanté la vista al frente observando a un extraño sujeto de cabello oscuro y ojos morados acercándose a paso lento pero cuando me detuve a verlo este hizo lo mismo- Quien es ese, ¿Acaso lo conoces? Emily: no tengo ni la más mínima idea de quien sea pero algo te puedo asegurar y es que el me provoca una sensación que hace más de mil años no siento.. son escalofríos y me recorren todo el cuerpo.. Y eso que viene a ser, ¿Bueno o malo? Emily: obviamente es malo.. significa que estamos frente a alguien poderoso, escuchame solo sigue caminando hacia el y pasemos por al lado como si nada. -tras escuchar la orden de Emily comenzaría a caminar acercándome a aquel muchacho que al igual que yo también empezó a avanzar, ambos sin quitar esa mirada fría de nuestros rostros- Emily: su mirada es como recibir un disparo entre los ojos.. es alguien digno de temer.. Ghmm.. [Finalmente ambos chicos pasaron uno por al lado del otro y no se alejarían sin antes verse entre ellos de reojo como si se estuvieran desafiando.. una vez que Alexander se alejo lo suficiente soltó un suspiro de alivio y continuo su camino de regreso a casa]
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  • « ๐™‰๐™ค๐™—๐™ค๐™™๐™ฎ ๐™˜๐™–๐™ก๐™ก๐™จ ๐™ž๐™ฉ ๐™›๐™š๐™–๐™ง ๐™–๐™ฃ๐™ฎ๐™ข๐™ค๐™ง๐™š »


    La transmisión seguía encendida aunque nadie realmente estuviera viendo ya. ¿Para qué hacerlo? Sus rostros mostraban un desespero, aunque paulatino, era evidente conforme las voces de los reporteros daban la nota. Se mezclaban unas cosas con otras desde distintos puntos de vista dentro del Instituto. Televisores olvidados en salas comunes, teléfonos apoyados boca arriba sobre escritorios, pantallas abiertas en laboratorios donde estudiantes fingían continuar tareas que habían dejado de leer hacía varios minutos. El nombre de Stark Industries aparecía una y otra vez, acompañado de gráficos bursátiles, declaraciones corporativas y sonrisas cuidadosamente entrenadas frente a cámaras.

    "๐˜œ๐˜ฏ๐˜ข ๐˜ฏ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ท๐˜ข ๐˜ฆ๐˜ต๐˜ข๐˜ฑ๐˜ข ๐˜ฑ๐˜ข๐˜ณ๐˜ข ๐˜ญ๐˜ข ๐˜ด๐˜ฆ๐˜จ๐˜ถ๐˜ณ๐˜ช๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฅ ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ค๐˜ช๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ญ. ๐˜”๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฏ๐˜ช๐˜ป๐˜ข๐˜ค๐˜ช๐˜ฐฬ๐˜ฏ ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฏ๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ฐฬ๐˜จ๐˜ช๐˜ค๐˜ข ๐˜บ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฐ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข๐˜ค๐˜ช๐˜ฐฬ๐˜ฏ ๐˜ฑ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ช๐˜ท๐˜ข"

    Había escuchado suficientes ruedas de prensa en su vida para reconocer cuándo alguien intentaba vender miedo utilizando lenguaje elegante. Y ๐™๐™š๐™ž๐™ก๐™ค๐™ฃ๐™œ no necesitó demasiado tiempo para empezar a meter sus manos donde no debía desde que compró parte de las acciones. Ni siquiera estaba intentando esconderlo. No a ojos de los mutantes.

    Había algo casi insultante en la transparencia de todo aquello; como si supiera perfectamente que ya nadie iba a detenerlo. El programa SENTINEL llevaba años siendo una amenaza latente, cambiando de nombre, de financiamiento y de rostro cada vez que la opción pública necesitaba algo más cómodo que odiar. Pero seguía siendo lo mismo. Siempre era lo mismo, y siempre terminaba de mal en peor.

    Máquinas construidas para vigilar mutantes; máquinas para cazarlos cuando dejara de ser suficiente vigilarlos. Con la única diferencia que ahora era que lo estaban anunciando en televisión nacional como si fuese el lanzamiento de un teléfono nuevo. Permanece sentado frente a la mesa táctica de la sala de guerra, con ambos antebrazos apoyados sobre la superficie metálica. La iluminación tenue del lugar convertía el brillo rojizo de su visor en la única fuente constante de color dentro de la habitación.

    "...๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜š๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ช๐˜ฏ๐˜ถ๐˜ข๐˜ณ๐˜ขฬ ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ญ๐˜ช๐˜ฃ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ฑ๐˜ณ๐˜ฐ๐˜บ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ต๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜™๐˜ฆ๐˜จ๐˜ช๐˜ด๐˜ต๐˜ณ๐˜ฐ ๐˜”๐˜ถ๐˜ต๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜–๐˜ฃ๐˜ญ๐˜ช๐˜จ๐˜ข๐˜ต๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ช๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ถ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฑ๐˜ณ๐˜ฐฬ๐˜น๐˜ช๐˜ฎ๐˜ข๐˜ด ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ข๐˜ด. ๐˜‹๐˜ช๐˜ท๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ด๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ค๐˜ต๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ด๐˜ฐ๐˜ด๐˜ต๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฅ๐˜ข ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ต๐˜ช๐˜ณ๐˜ขฬ ๐˜ฎ๐˜ข๐˜บ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ต๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ด๐˜ฑ๐˜ข๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ช๐˜ข ๐˜บ ๐˜ด๐˜ฆ๐˜จ๐˜ถ๐˜ณ๐˜ช๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฅ ๐˜ญ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜จ๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ฆ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ญ๐˜ข๐˜ค๐˜ช๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ ๐™†๐™ง๐™–๐™ ๐™ค๐™–..."

    —Siempre empieza igual... —murmuró finalmente, sin apartar la vista de las imágenes frente a él—. Primero hablan de prevención, después de control. Luego empiezan a señalar nombres como si no hubiera terminado ya en una isla llena de cadáveres una vez.

    Su mandíbula se tensa de tan solo recordar la tragedia.

    —Genosha tampoco parecía imposible hasta que ocurrió.
    « ๐™‰๐™ค๐™—๐™ค๐™™๐™ฎ ๐™˜๐™–๐™ก๐™ก๐™จ ๐™ž๐™ฉ ๐™›๐™š๐™–๐™ง ๐™–๐™ฃ๐™ฎ๐™ข๐™ค๐™ง๐™š » La transmisión seguía encendida aunque nadie realmente estuviera viendo ya. ¿Para qué hacerlo? Sus rostros mostraban un desespero, aunque paulatino, era evidente conforme las voces de los reporteros daban la nota. Se mezclaban unas cosas con otras desde distintos puntos de vista dentro del Instituto. Televisores olvidados en salas comunes, teléfonos apoyados boca arriba sobre escritorios, pantallas abiertas en laboratorios donde estudiantes fingían continuar tareas que habían dejado de leer hacía varios minutos. El nombre de Stark Industries aparecía una y otra vez, acompañado de gráficos bursátiles, declaraciones corporativas y sonrisas cuidadosamente entrenadas frente a cámaras. "๐˜œ๐˜ฏ๐˜ข ๐˜ฏ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ท๐˜ข ๐˜ฆ๐˜ต๐˜ข๐˜ฑ๐˜ข ๐˜ฑ๐˜ข๐˜ณ๐˜ข ๐˜ญ๐˜ข ๐˜ด๐˜ฆ๐˜จ๐˜ถ๐˜ณ๐˜ช๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฅ ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ค๐˜ช๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ญ. ๐˜”๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฏ๐˜ช๐˜ป๐˜ข๐˜ค๐˜ช๐˜ฐฬ๐˜ฏ ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฏ๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ฐฬ๐˜จ๐˜ช๐˜ค๐˜ข ๐˜บ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฐ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข๐˜ค๐˜ช๐˜ฐฬ๐˜ฏ ๐˜ฑ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ช๐˜ท๐˜ข" Había escuchado suficientes ruedas de prensa en su vida para reconocer cuándo alguien intentaba vender miedo utilizando lenguaje elegante. Y ๐™๐™š๐™ž๐™ก๐™ค๐™ฃ๐™œ no necesitó demasiado tiempo para empezar a meter sus manos donde no debía desde que compró parte de las acciones. Ni siquiera estaba intentando esconderlo. No a ojos de los mutantes. Había algo casi insultante en la transparencia de todo aquello; como si supiera perfectamente que ya nadie iba a detenerlo. El programa SENTINEL llevaba años siendo una amenaza latente, cambiando de nombre, de financiamiento y de rostro cada vez que la opción pública necesitaba algo más cómodo que odiar. Pero seguía siendo lo mismo. Siempre era lo mismo, y siempre terminaba de mal en peor. Máquinas construidas para vigilar mutantes; máquinas para cazarlos cuando dejara de ser suficiente vigilarlos. Con la única diferencia que ahora era que lo estaban anunciando en televisión nacional como si fuese el lanzamiento de un teléfono nuevo. Permanece sentado frente a la mesa táctica de la sala de guerra, con ambos antebrazos apoyados sobre la superficie metálica. La iluminación tenue del lugar convertía el brillo rojizo de su visor en la única fuente constante de color dentro de la habitación. "...๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜š๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ช๐˜ฏ๐˜ถ๐˜ข๐˜ณ๐˜ขฬ ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ญ๐˜ช๐˜ฃ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ฑ๐˜ณ๐˜ฐ๐˜บ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ต๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜™๐˜ฆ๐˜จ๐˜ช๐˜ด๐˜ต๐˜ณ๐˜ฐ ๐˜”๐˜ถ๐˜ต๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜–๐˜ฃ๐˜ญ๐˜ช๐˜จ๐˜ข๐˜ต๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ช๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ถ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฑ๐˜ณ๐˜ฐฬ๐˜น๐˜ช๐˜ฎ๐˜ข๐˜ด ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ข๐˜ด. ๐˜‹๐˜ช๐˜ท๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ด๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ค๐˜ต๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ด๐˜ฐ๐˜ด๐˜ต๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฅ๐˜ข ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ต๐˜ช๐˜ณ๐˜ขฬ ๐˜ฎ๐˜ข๐˜บ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ต๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ด๐˜ฑ๐˜ข๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ช๐˜ข ๐˜บ ๐˜ด๐˜ฆ๐˜จ๐˜ถ๐˜ณ๐˜ช๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฅ ๐˜ญ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜จ๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ฆ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ญ๐˜ข๐˜ค๐˜ช๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ ๐™†๐™ง๐™–๐™ ๐™ค๐™–..." —Siempre empieza igual... —murmuró finalmente, sin apartar la vista de las imágenes frente a él—. Primero hablan de prevención, después de control. Luego empiezan a señalar nombres como si no hubiera terminado ya en una isla llena de cadáveres una vez. Su mandíbula se tensa de tan solo recordar la tragedia. —Genosha tampoco parecía imposible hasta que ocurrió.
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