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    Me invitaron a hacer roleplay de Resident Evil.
    Cuando le pregunté si podía ser un OC, me dijeron que no, que solo se pueden personajes canónicos femeninos.

    Yo quería ser un Licker aún con cierto rasgo de conciencia que sirva como una especie de perro de ataque u_u''
    Me invitaron a hacer roleplay de Resident Evil. Cuando le pregunté si podía ser un OC, me dijeron que no, que solo se pueden personajes canónicos femeninos. Yo quería ser un Licker aún con cierto rasgo de conciencia que sirva como una especie de perro de ataque u_u''
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  • -El silencio fue roto por el sonido del choque de las armas, en aquella habitación en ruinas con nieve, una pelea se estaba llevando acabo, 12B manejaba con gran habilidad y agilidad dos espadas en cada mano.

    Su rival, es nada mas y nada menos que la forma de vida que fue creada desde las máquinas, Adam es un oponente fuerte, la androide no se dejaria ganar fácilmente.

    Esa batalla iniciado por que 12B tenía ordenes desde el bunker de si se encuentra con Adam o Eve, se tiene ordenes de atacarlos para neutralizarlos lo más pronto posible.

    El hecho de que Adam y Eve hayan nacido desde las maquinas enemigas, automáticamente pasan a ser catalogados como enemigos, 12B fiel a su deber como androide de Yorha había comenzado su ataque contra Adam, buscado derrotarlo-
    -El silencio fue roto por el sonido del choque de las armas, en aquella habitación en ruinas con nieve, una pelea se estaba llevando acabo, 12B manejaba con gran habilidad y agilidad dos espadas en cada mano. Su rival, es nada mas y nada menos que la forma de vida que fue creada desde las máquinas, Adam es un oponente fuerte, la androide no se dejaria ganar fácilmente. Esa batalla iniciado por que 12B tenía ordenes desde el bunker de si se encuentra con Adam o Eve, se tiene ordenes de atacarlos para neutralizarlos lo más pronto posible. El hecho de que Adam y Eve hayan nacido desde las maquinas enemigas, automáticamente pasan a ser catalogados como enemigos, 12B fiel a su deber como androide de Yorha había comenzado su ataque contra Adam, buscado derrotarlo-
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  • Vienna, Austria 06 53 am
    -La peliblanca estaba en la sala de descanso luego de 18 horas en una operación de un motociclista, fracturas múltiples y perforación de un pulmón.
    Estaba tranquilamente tomando un té de jazmín y comiendo unas galletas saladas cuando un enfermero entró a la sala “ El director nos llama a todos”.
    La mujer mira de reojo y continúa comiendo sus galletas, todos salieron en dirección a la oficina del director menos la peliblanca, el arsenalero la quedó mirando preguntándole “Marwolaeth ¿no irás?”, a lo que la mujer le respondió “ dile que me fui a Alaska y me pisó un pingüino”. Eso le dió risa al colega cerrando la puerta, la mujer cerró los ojos para descansar sus ojos, y contó “3, 2, 1” y la puerta se abrió de golpe. Era el director casi con un ataque al corazón, la mujer se levantó sacudiéndose las manos abriendo los ojos colocándose las manos en los bolsillos “ espero que sea importante Edgar”. Salió de la sala seguido por el director que parecía su custodio.

    Entraron a la oficina donde estaban todos los doctores, arsenaleros y enfermeros.-

    Director: Bueno ya que todos están acá, les comento una noticia importante.
    Nos han solicitado un equipo especial en un hospital amigo.
    Así que hemos decidido ayudarlos, elegiremos a los mejores para enviar.
    -Uno de los enfermeros levantó la mano y preguntó “¿Dónde está ese hospital”-

    Director: ese hospital está en Estados Unidos, específicamente en New York.
    -Los enfermeros comenzaron a emocionarse pero había un rostro que se oscureció cuando escucho esa ciudad y era nuestra protagonista, el director añadió -
    El equipo está conformado principalmente por la jefa de cirugía Angyar Marwolaeth.

    -La peliblanca desvío la mirada hacia la ventana con molestia y luego que todos se fueron quedándose sola con el director quien se acercó a su escritorio -

    De todas las ciudades del mundo, de todos los países por qué Estados Unidos..
    Detesto esa ciudad y lo sabes.
    -El director estaba leyendo los expedientes de los enfermeros como si no escuchará a la mujer -

    Director: Ya ha pasado más de dos años de lo que pasó, además no creo que Camelia se acuerde… además solo fue un malentendido

    Un mal…¿entendido..?
    -La mujer golpeó la mesa con una fuerza que la partió en dos, el director trago saliva y se vio el miedo en sus ojos, no había visto molesta a la peliblanca hace muchos años y era la primera vez-

    Director: si…si hablamos de lo que pasó ella te golpeó sin intención..
    Ahora tu te enterraste una pluma en la mano.

    -La mujer lo miró de reojo con un azul oscuro -

    Tu armaras el equipo, todos están preparados..
    Pero no te aseguro que las relaciones sean de lo mejor, debiste enviar a alguien más.
    -Mencionó la mujer caminando a la salida mientras el director se desplomaba en la silla-


    Continuará...
    Vienna, Austria 06 53 am -La peliblanca estaba en la sala de descanso luego de 18 horas en una operación de un motociclista, fracturas múltiples y perforación de un pulmón. Estaba tranquilamente tomando un té de jazmín y comiendo unas galletas saladas cuando un enfermero entró a la sala “ El director nos llama a todos”. La mujer mira de reojo y continúa comiendo sus galletas, todos salieron en dirección a la oficina del director menos la peliblanca, el arsenalero la quedó mirando preguntándole “Marwolaeth ¿no irás?”, a lo que la mujer le respondió “ dile que me fui a Alaska y me pisó un pingüino”. Eso le dió risa al colega cerrando la puerta, la mujer cerró los ojos para descansar sus ojos, y contó “3, 2, 1” y la puerta se abrió de golpe. Era el director casi con un ataque al corazón, la mujer se levantó sacudiéndose las manos abriendo los ojos colocándose las manos en los bolsillos “ espero que sea importante Edgar”. Salió de la sala seguido por el director que parecía su custodio. Entraron a la oficina donde estaban todos los doctores, arsenaleros y enfermeros.- Director: Bueno ya que todos están acá, les comento una noticia importante. Nos han solicitado un equipo especial en un hospital amigo. Así que hemos decidido ayudarlos, elegiremos a los mejores para enviar. -Uno de los enfermeros levantó la mano y preguntó “¿Dónde está ese hospital”- Director: ese hospital está en Estados Unidos, específicamente en New York. -Los enfermeros comenzaron a emocionarse pero había un rostro que se oscureció cuando escucho esa ciudad y era nuestra protagonista, el director añadió - El equipo está conformado principalmente por la jefa de cirugía Angyar Marwolaeth. -La peliblanca desvío la mirada hacia la ventana con molestia y luego que todos se fueron quedándose sola con el director quien se acercó a su escritorio - De todas las ciudades del mundo, de todos los países por qué Estados Unidos.. Detesto esa ciudad y lo sabes. -El director estaba leyendo los expedientes de los enfermeros como si no escuchará a la mujer - Director: Ya ha pasado más de dos años de lo que pasó, además no creo que Camelia se acuerde… además solo fue un malentendido Un mal…¿entendido..? -La mujer golpeó la mesa con una fuerza que la partió en dos, el director trago saliva y se vio el miedo en sus ojos, no había visto molesta a la peliblanca hace muchos años y era la primera vez- Director: si…si hablamos de lo que pasó ella te golpeó sin intención.. Ahora tu te enterraste una pluma en la mano. -La mujer lo miró de reojo con un azul oscuro - Tu armaras el equipo, todos están preparados.. Pero no te aseguro que las relaciones sean de lo mejor, debiste enviar a alguien más. -Mencionó la mujer caminando a la salida mientras el director se desplomaba en la silla- Continuará...
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  • Cuentan (aunque nadie se atreve a preguntarle)que hubo un tiempo en que Hakuja no conocía el miedo. La serpiente blanca no albergaba malicia en su corazón; era antigua, sí, pero no cruel, después de todo había visto siglos pasar.

    Aquella noche, la lluvia caía con una insistencia casi dolorosa cuando lo encontró: un humano herido, apenas consciente, abandonado a su suerte; Hakuja no dudó y enroscó su cuerpo alrededor de él, no para aprisionarlo sino para protegerlo del frío, cubríendo su respiración como si fuera un tesoro. Lo cuidó hasta que el humano despertó y sus ojos se encontraron: los de ella, grandes y translúcidos, llenos de una calma imposible; los de él… llenos de intención, porque donde Hakuja veía vida, él vio oportunidad.

    Esperó lo suficiente, paciente en su miseria, hasta que el cansancio venció a la criatura que nunca aprendió a desconfiar, y cuando Hakuja cerró los ojos, el humano mostró lo que realmente era: con manos torpes, movidas por codicia y miedo, desgarró su párpado sin honor ni duelo, solo violencia cruda, y arrancó uno de sus ojos como si fuera un objeto, no parte de un ser que sentía; el bosque entero guardó silencio, con horror.

    Hakuja despertó con un grito que no pertenecía a este mundo… pero no atacó, no lo persiguió, no buscó venganza ni reclamó lo que era suyo; solo lloró, y sus lágrimas, pesadas marcaban la tierra como si el suelo mismo recordara su dolor, porque lo que realmente se rompió no fue su cuerpo sino su creencia: había pensado que si era buena, el mundo lo sería también, y esa idea fue lo que la destruyó por dentro.

    Dicen que sus sollozos viajaron tan lejos que incluso un dios los escuchó, uno cruel, cansado del ruido del mundo; descendió no por compasión, sino por curiosidad, y lo que encontró lo detuvo: una criatura poderosa, rota no por debilidad, sino por haber creído demasiado.

    Sin palabras, el dios se acercó, al tocarla, cerró la herida y devolvió el ojo a su lugar; entonces Hakuja alzó la mirada, y por primera vez en su larga existencia no había fe en ella… solo silencio.

    Desde entonces sigue vagando, noble y gentil pero aun con el dolor de no comprender qué hizo para merecer aquel ataque.
    Cuentan (aunque nadie se atreve a preguntarle)que hubo un tiempo en que Hakuja no conocía el miedo. La serpiente blanca no albergaba malicia en su corazón; era antigua, sí, pero no cruel, después de todo había visto siglos pasar. Aquella noche, la lluvia caía con una insistencia casi dolorosa cuando lo encontró: un humano herido, apenas consciente, abandonado a su suerte; Hakuja no dudó y enroscó su cuerpo alrededor de él, no para aprisionarlo sino para protegerlo del frío, cubríendo su respiración como si fuera un tesoro. Lo cuidó hasta que el humano despertó y sus ojos se encontraron: los de ella, grandes y translúcidos, llenos de una calma imposible; los de él… llenos de intención, porque donde Hakuja veía vida, él vio oportunidad. Esperó lo suficiente, paciente en su miseria, hasta que el cansancio venció a la criatura que nunca aprendió a desconfiar, y cuando Hakuja cerró los ojos, el humano mostró lo que realmente era: con manos torpes, movidas por codicia y miedo, desgarró su párpado sin honor ni duelo, solo violencia cruda, y arrancó uno de sus ojos como si fuera un objeto, no parte de un ser que sentía; el bosque entero guardó silencio, con horror. Hakuja despertó con un grito que no pertenecía a este mundo… pero no atacó, no lo persiguió, no buscó venganza ni reclamó lo que era suyo; solo lloró, y sus lágrimas, pesadas marcaban la tierra como si el suelo mismo recordara su dolor, porque lo que realmente se rompió no fue su cuerpo sino su creencia: había pensado que si era buena, el mundo lo sería también, y esa idea fue lo que la destruyó por dentro. Dicen que sus sollozos viajaron tan lejos que incluso un dios los escuchó, uno cruel, cansado del ruido del mundo; descendió no por compasión, sino por curiosidad, y lo que encontró lo detuvo: una criatura poderosa, rota no por debilidad, sino por haber creído demasiado. Sin palabras, el dios se acercó, al tocarla, cerró la herida y devolvió el ojo a su lugar; entonces Hakuja alzó la mirada, y por primera vez en su larga existencia no había fe en ella… solo silencio. Desde entonces sigue vagando, noble y gentil pero aun con el dolor de no comprender qué hizo para merecer aquel ataque.
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  • "Entrada a Brattvåg" Ciudad custodiada por 𝑬𝒍𝒊𝒛𝒂𝒃𝒆𝒕𝒉

    No sabía cuánto tiempo había pasado viajando. Inevitablemente, aunque él quisiera seguir una ruta natural, el capricho del destino le hacía saltar de un lugar a otro casi sin permiso.

    Estuvo algunos días deambulando por unas tierras que determinó que eran de la zona más occidental. Entre caminos, los campesinos hablaban: Una ciudad había sido atacada, un intento de asedio por parte de una facción enemiga, donde las bajas y los heridos habían sido considerables.

    Kazuo no creía en las casualidades. No era solo un buen sanador por su magia, también lo era por su conocimiento. ¿Podría quizás ayudar a aquella población? ¿Estaba allí por eso? ¿Era la forma en la que el destino intentaba llenar su vacío?

    Este preguntó por los caminos donde estaba aquel lugar. La noche calló sin piedad, aunque para él dirigir a su caballo en la oscuridad no era un impedimento. Hasta que finalmente llegó a las puestas imponentes de la fortaleza que protegía a aquella población.

    En un primer lugar, los guardias tomaron una postura defensiva; era comprensible, más después de haber sido atacado su pueblo. Kazuo llevaba su Katana y Tanto envainados, y en ningún momento hizo amago de usarlos.

    -Mi nombre es Kazuo Aihara... Escuché del ataque que sufrió vuestro pueblo. Soy buen sanador, me gustaría ayudar si lo necesitan.- Explicó Kazuo con esa calma casi contagiosa. Su voz suave, casi aterciopelada hacía bajar las alertas de los guardias. Como buen zorro que era, su labia era una de sus mejores armas.

    Pero aún así, los guardias aún lo miraron con algo de sospecha, o quizás curiosidad. Sus ropajes eran muy diferentes a lo que estaban acostumbrados, y quizás ni siquiera algunos habrían visto a una persona con rasgos orientales en su vida. Aunque fuera involuntario, aquello que estaba cierto era el rechazo.

    -No causaré problemas, y si aún así mi presencia no es necesaria o os incomoda, me iré por el mismo lugar que por el que vine sin réplica alguna. Pero con la verdad en la mano, mi intención es brindar ayuda, no necesito nada cambio de ello, son tiempos difíciles y soy consciente de ello.- Argumentó el zorro con esa calma serena, lo que hacía convencer aún más a aquellos guardias.

    Aún así, hicieron llamar a alguien que estaba algo más por encima de sus competencias. Explicaron el caso del nuevo extranjero y este, con gesto enjuto, hizo una afirmación con la cabeza.

    Superior: -Te tendremos echado el ojo, no es que pases precisamente desapercibido. Hay una posada en el centro de la población donde también podrán atender a tu caballo. Bienvenido...- Dijo aquel hombre corpulento y de voz profunda.

    Kazuo suspiró con algo de alivio. Una cama sonaba bien después de tantos días a la intemperie. Finalmente los grandes portones se abrieron, dando paso al joven y exótico sanador recién llegado a la ciudad. Las noticias no tardarían en hacerse eco entre las tertulias matutinas.
    "Entrada a Brattvåg" Ciudad custodiada por [Liz_bloodFlame] No sabía cuánto tiempo había pasado viajando. Inevitablemente, aunque él quisiera seguir una ruta natural, el capricho del destino le hacía saltar de un lugar a otro casi sin permiso. Estuvo algunos días deambulando por unas tierras que determinó que eran de la zona más occidental. Entre caminos, los campesinos hablaban: Una ciudad había sido atacada, un intento de asedio por parte de una facción enemiga, donde las bajas y los heridos habían sido considerables. Kazuo no creía en las casualidades. No era solo un buen sanador por su magia, también lo era por su conocimiento. ¿Podría quizás ayudar a aquella población? ¿Estaba allí por eso? ¿Era la forma en la que el destino intentaba llenar su vacío? Este preguntó por los caminos donde estaba aquel lugar. La noche calló sin piedad, aunque para él dirigir a su caballo en la oscuridad no era un impedimento. Hasta que finalmente llegó a las puestas imponentes de la fortaleza que protegía a aquella población. En un primer lugar, los guardias tomaron una postura defensiva; era comprensible, más después de haber sido atacado su pueblo. Kazuo llevaba su Katana y Tanto envainados, y en ningún momento hizo amago de usarlos. -Mi nombre es Kazuo Aihara... Escuché del ataque que sufrió vuestro pueblo. Soy buen sanador, me gustaría ayudar si lo necesitan.- Explicó Kazuo con esa calma casi contagiosa. Su voz suave, casi aterciopelada hacía bajar las alertas de los guardias. Como buen zorro que era, su labia era una de sus mejores armas. Pero aún así, los guardias aún lo miraron con algo de sospecha, o quizás curiosidad. Sus ropajes eran muy diferentes a lo que estaban acostumbrados, y quizás ni siquiera algunos habrían visto a una persona con rasgos orientales en su vida. Aunque fuera involuntario, aquello que estaba cierto era el rechazo. -No causaré problemas, y si aún así mi presencia no es necesaria o os incomoda, me iré por el mismo lugar que por el que vine sin réplica alguna. Pero con la verdad en la mano, mi intención es brindar ayuda, no necesito nada cambio de ello, son tiempos difíciles y soy consciente de ello.- Argumentó el zorro con esa calma serena, lo que hacía convencer aún más a aquellos guardias. Aún así, hicieron llamar a alguien que estaba algo más por encima de sus competencias. Explicaron el caso del nuevo extranjero y este, con gesto enjuto, hizo una afirmación con la cabeza. Superior: -Te tendremos echado el ojo, no es que pases precisamente desapercibido. Hay una posada en el centro de la población donde también podrán atender a tu caballo. Bienvenido...- Dijo aquel hombre corpulento y de voz profunda. Kazuo suspiró con algo de alivio. Una cama sonaba bien después de tantos días a la intemperie. Finalmente los grandes portones se abrieron, dando paso al joven y exótico sanador recién llegado a la ciudad. Las noticias no tardarían en hacerse eco entre las tertulias matutinas.
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    Arcano mayor : De la fortuna
    Persona : Atenea
    Elemento principal : Ataques físicos
    Elemento débil : Ataques mágicos
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  • -Vagando por aquella ciudad destruida, no espero encontrarse con la forma de vida artificial llamada Adam, quien estaba leyendo un libro, cuando 12B se topo con él. -

    No imagine que te encontraría.

    -Comentó de forma bastate fría y sería, apretando con fuerza el mango de su espada, si bien tenía órdenes de la comandante de si se encuentra con Adam o Eve, tendrá que iniciar una batalla para eliminarlos, en ese momento ella estaba lista para dar inicio a esa pelea pero.. Por alguna razón el albino frente a ella por ahora parecía estar más interesado en su libro que en tener una pelea contra ella.

    Adam solamente la miro mantenido una sonrisa. - Oh, no esperaba encontrar a alguien de Yorha-. Dijo este al cerrar su libro.

    12B por su parte se mantuvo seria, inexpresiva a las palabras dichas por el albino, ella está dispuesta a enfrentarlo, Adam por su parte se acomodo los lentes, manteniendo una sonrisa.-

    Ni creas que me voy a tragar eso de que no harás daño.

    -Dijo para apuntarlo con su arma, Adam, estando tranquilo, lanza un potente ataque, el cual 12B no tuvo más opción de bloquearlo, ese ataque tuvo mucha potencia, que la hizo retroceder-

    Tch...

    -Chasqua la lengua mirando al albino, quien solo se quedó mirandole con una sonrisa. -
    -Vagando por aquella ciudad destruida, no espero encontrarse con la forma de vida artificial llamada Adam, quien estaba leyendo un libro, cuando 12B se topo con él. - No imagine que te encontraría. -Comentó de forma bastate fría y sería, apretando con fuerza el mango de su espada, si bien tenía órdenes de la comandante de si se encuentra con Adam o Eve, tendrá que iniciar una batalla para eliminarlos, en ese momento ella estaba lista para dar inicio a esa pelea pero.. Por alguna razón el albino frente a ella por ahora parecía estar más interesado en su libro que en tener una pelea contra ella. Adam solamente la miro mantenido una sonrisa. - Oh, no esperaba encontrar a alguien de Yorha-. Dijo este al cerrar su libro. 12B por su parte se mantuvo seria, inexpresiva a las palabras dichas por el albino, ella está dispuesta a enfrentarlo, Adam por su parte se acomodo los lentes, manteniendo una sonrisa.- Ni creas que me voy a tragar eso de que no harás daño. -Dijo para apuntarlo con su arma, Adam, estando tranquilo, lanza un potente ataque, el cual 12B no tuvo más opción de bloquearlo, ese ataque tuvo mucha potencia, que la hizo retroceder- Tch... -Chasqua la lengua mirando al albino, quien solo se quedó mirandole con una sonrisa. -
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  • Blanca y amarilla. Ambas redondas. Una es dos veces al día, la otra solo uno. Llevaba demasiado tiempo con ambas y no lograban hacer el efecto acordado.

    —Te sentirás somnolienta, quizás tu mente trabaje más lento y tengas movimientos algo torpes. La Quetiapina debes tomarla solamente cuando vayas a dormir porque te va a causar mucho sueño, ¿de acuerdo? —eso fue lo que el doctor le dijo la primera vez que le fueron recetadas las pastillas. En ese entonces eran dosis más bajas, pero ni siquiera al subirlas o cambiarles los compuestos sirvieron para disminuir sus alucinaciones.

    Estaba harta. No solo no prevenían sus ataques más intensos, si no que tampoco se sentía como le dijeron que iba a sentirse. Por el contrario, muchas veces estaba más alerta y el cansancio era causado más que nada por la falta de sueño al estar despierta la mayoría de las noches. Nunca lograba dormir ocho horas, ni siquiera dos que fueran de forma continua.

    La 𝘣𝘳𝘪𝘭𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦 idea de tomar más de las indicadas a veces cruzaba su mente, pero terminaba con consecuencias graves, usualmente sangrado. En contadas ocasiones fueron desmayos repentinos luego de varias horas de haberlas tomado.

    Justo en ese momento había comenzado a sangrar su nariz y, al toser, también salió un poco de sangre por su boca. Iba a tener que llamar al trabajo para tomarse esa noche, adelantándose al posible hecho que podría caer inconsciente.

    Quiso llamar a su tío para que estuviera con ella en ese caso, pero sabía que él no iba a responder o, en el mejor de los casos, desacreditaría la urgencia y le diría que estaba exagerando. En momentos así deseaba tener a alguien a quien acudir por ayuda, por refugio, pero no tenía a nadie.

    En todo caso, iba a tener que avisar que le cambien las recetas... o quizá debía cambiar de doctor... 𝙤𝙩𝙧𝙖 𝙫𝙚𝙯. Tal vez no sería mala idea empezar a buscar, aunque ya se conocía a varios.
    Blanca y amarilla. Ambas redondas. Una es dos veces al día, la otra solo uno. Llevaba demasiado tiempo con ambas y no lograban hacer el efecto acordado. —Te sentirás somnolienta, quizás tu mente trabaje más lento y tengas movimientos algo torpes. La Quetiapina debes tomarla solamente cuando vayas a dormir porque te va a causar mucho sueño, ¿de acuerdo? —eso fue lo que el doctor le dijo la primera vez que le fueron recetadas las pastillas. En ese entonces eran dosis más bajas, pero ni siquiera al subirlas o cambiarles los compuestos sirvieron para disminuir sus alucinaciones. Estaba harta. No solo no prevenían sus ataques más intensos, si no que tampoco se sentía como le dijeron que iba a sentirse. Por el contrario, muchas veces estaba más alerta y el cansancio era causado más que nada por la falta de sueño al estar despierta la mayoría de las noches. Nunca lograba dormir ocho horas, ni siquiera dos que fueran de forma continua. La 𝘣𝘳𝘪𝘭𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦 idea de tomar más de las indicadas a veces cruzaba su mente, pero terminaba con consecuencias graves, usualmente sangrado. En contadas ocasiones fueron desmayos repentinos luego de varias horas de haberlas tomado. Justo en ese momento había comenzado a sangrar su nariz y, al toser, también salió un poco de sangre por su boca. Iba a tener que llamar al trabajo para tomarse esa noche, adelantándose al posible hecho que podría caer inconsciente. Quiso llamar a su tío para que estuviera con ella en ese caso, pero sabía que él no iba a responder o, en el mejor de los casos, desacreditaría la urgencia y le diría que estaba exagerando. En momentos así deseaba tener a alguien a quien acudir por ayuda, por refugio, pero no tenía a nadie. En todo caso, iba a tener que avisar que le cambien las recetas... o quizá debía cambiar de doctor... 𝙤𝙩𝙧𝙖 𝙫𝙚𝙯. Tal vez no sería mala idea empezar a buscar, aunque ya se conocía a varios.
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  • ❁ Nombre: Kaelith "La Paradoja" Vane.
    ❁ Rango: Gran Comandante de la Legión de Obsidiana (Ejército Carmesí).
    ❁ Atributos Visuales: Cabello dividido entre la pureza del blanco y el abismo del negro, con ojos que reflejan la sed de sangre carmesí del imperio.
    ❁ Especialidad: Esgrima de Resonancia Dual (manipulación de materia y vacío).

    𝇖 La Ascensión de Kaelith: Del Polvo al Trono Carmesí

    1. El Origen del Equilibrio

    Kaelith no nació en la nobleza de la corte de Metphies Jaegerjaquez Yokin Ishtar. Fue encontrada en las ruinas de una ciudad fronteriza, sobreviviendo sola a un ataque de insurgentes. Lo que llamó la atención de los reclutadores no fue su supervivencia, sino que había aniquilado a sus atacantes usando una extraña mezcla de magia de luz y sombras, manifestada en su cabello bicolor.

    2. El Entrenamiento en la Academia de Hierro
    Fue enviada a la división de infantería más dura del Ejército Carmesí. Allí, Kaelith perfeccionó su técnica. Mientras otros soldados dependían solo de la fuerza bruta, ella utilizaba el Vórtice de Yin-Yang (el símbolo que siempre la rodea en combate) para absorber los ataques enemigos y devolverlos con el doble de potencia carmesí.

    3. La Batalla de los Picos de Sangre
    Su ascenso definitivo ocurrió durante la campaña contra los Dioses Antiguos. Las líneas del Emperador estaban cediendo. Kaelith, en ese entonces una simple capitana, desobedeció las órdenes de retirada y avanzó sola hacia el frente.

    El Sacrificio: Activó su "Forma de Resonancia Total", donde su cuerpo se convirtió en un conducto puro de energía roja y negra.

    El Resultado: Diezmó a una legión entera en una sola noche. Cuando el Emperador Metphies llegó al campo de batalla, la encontró sentada sobre una montaña de restos enemigos, con su mirada carmesí fija en el horizonte.

    4. El Nombramiento Imperial
    Impresionado por su frialdad y su eficiencia letal, el Emperador Metphies la nombró personalmente como una de sus mejores comandantes. Le otorgó el título de "La Paradoja", pues es la única capaz de mantener el orden absoluto (blanco) a través de la destrucción total (negro) en nombre de la casa Ishtar.

    Nota de Lore: Actualmente, Kaelith es la mano derecha del Emperador en misiones de pacificación galáctica. Se dice que donde ella pisa, el cielo se tiñe de rojo y la realidad misma comienza a girar en un vórtice eterno.
    ❁ Nombre: Kaelith "La Paradoja" Vane. ❁ Rango: Gran Comandante de la Legión de Obsidiana (Ejército Carmesí). ❁ Atributos Visuales: Cabello dividido entre la pureza del blanco y el abismo del negro, con ojos que reflejan la sed de sangre carmesí del imperio. ❁ Especialidad: Esgrima de Resonancia Dual (manipulación de materia y vacío). 𝇖 La Ascensión de Kaelith: Del Polvo al Trono Carmesí 1. El Origen del Equilibrio Kaelith no nació en la nobleza de la corte de Metphies Jaegerjaquez Yokin Ishtar. Fue encontrada en las ruinas de una ciudad fronteriza, sobreviviendo sola a un ataque de insurgentes. Lo que llamó la atención de los reclutadores no fue su supervivencia, sino que había aniquilado a sus atacantes usando una extraña mezcla de magia de luz y sombras, manifestada en su cabello bicolor. 2. El Entrenamiento en la Academia de Hierro Fue enviada a la división de infantería más dura del Ejército Carmesí. Allí, Kaelith perfeccionó su técnica. Mientras otros soldados dependían solo de la fuerza bruta, ella utilizaba el Vórtice de Yin-Yang (el símbolo que siempre la rodea en combate) para absorber los ataques enemigos y devolverlos con el doble de potencia carmesí. 3. La Batalla de los Picos de Sangre Su ascenso definitivo ocurrió durante la campaña contra los Dioses Antiguos. Las líneas del Emperador estaban cediendo. Kaelith, en ese entonces una simple capitana, desobedeció las órdenes de retirada y avanzó sola hacia el frente. El Sacrificio: Activó su "Forma de Resonancia Total", donde su cuerpo se convirtió en un conducto puro de energía roja y negra. El Resultado: Diezmó a una legión entera en una sola noche. Cuando el Emperador Metphies llegó al campo de batalla, la encontró sentada sobre una montaña de restos enemigos, con su mirada carmesí fija en el horizonte. 4. El Nombramiento Imperial Impresionado por su frialdad y su eficiencia letal, el Emperador Metphies la nombró personalmente como una de sus mejores comandantes. Le otorgó el título de "La Paradoja", pues es la única capaz de mantener el orden absoluto (blanco) a través de la destrucción total (negro) en nombre de la casa Ishtar. Nota de Lore: Actualmente, Kaelith es la mano derecha del Emperador en misiones de pacificación galáctica. Se dice que donde ella pisa, el cielo se tiñe de rojo y la realidad misma comienza a girar en un vórtice eterno.
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  • Luego de estar afuera por unos días, vuelve a la ciudad, y lo único que encuentra es que el departamento dónde se estaba quedando con su amiga Shiori Novella. Preocupada por todo el destrozo que hay, decide buscar a Shiori por todo el lugar desesperada, con ayuda de Kureiji Ollie.
    Ekaterina no tardó en asumir que la ciudad sufrió un feroz ataque, ¿Quién fué capaz de haber hecho eso?
    Luego de estar afuera por unos días, vuelve a la ciudad, y lo único que encuentra es que el departamento dónde se estaba quedando con su amiga [specter_copper_horse_768]. Preocupada por todo el destrozo que hay, decide buscar a Shiori por todo el lugar desesperada, con ayuda de [phantasm_crimson_hare_940]. Ekaterina no tardó en asumir que la ciudad sufrió un feroz ataque, ¿Quién fué capaz de haber hecho eso?
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