• Durante el ataque, el afectado intento defenderse utilizando su unidad de seguridad automatizada identificada cómo MecaST68. Sin embargo, el sistema fue ineficaz frente a la agresión, lo que permitió que el atacante actuara con libertad fuera del recinto.
    El denunciante expresó su profunda preocupación ante la aparente falta de atención por parte de las autoridades locales, afirmando incluso que el caso estaría siendo deliberadamente encubierto
    Durante el ataque, el afectado intento defenderse utilizando su unidad de seguridad automatizada identificada cómo MecaST68. Sin embargo, el sistema fue ineficaz frente a la agresión, lo que permitió que el atacante actuara con libertad fuera del recinto. El denunciante expresó su profunda preocupación ante la aparente falta de atención por parte de las autoridades locales, afirmando incluso que el caso estaría siendo deliberadamente encubierto
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  • ──── Esta espada pertenecía a mi hijo. Se llama Rompedora del Viento. Era un buen espadachín; nunca terminé de entender del todo todos esos términos de combate de los que él tanto hablaba. Lo que si sé, es que, cuando comenzaba a moverse, dejaba de poder seguirlo con la mirada. Parpadeabas y él mágicamente ya estaba en otro sitio. Es una espada corta, lo que le permitía ejecutar ataques rápidos y mantener un control excepcional sobre la hoja. Él pasaba demasiado tiempo en la explanada, entrenando para perfeccionar su técnica y, por supuesto, yo estaba ahí para acompañarlo –dijo, señalándose con el pulgar–. Ahora ocupa un lugar especial sobre la chimenea. No quería que se quedara olvidada en el sótano. La he esgrimido alguna vez; aprendí un par de cosas durante un largo viaje en barco, pero nunca fui tan buena como lo fue Eneas.

    Cada vez que la miro es como regresar a aquellas tardes en la explanada, con el sol desapareciendo entre las montañas. Puedo verme sacudiendo el brazo para llamarlo, diciéndole que se estaba haciendo tarde, que la sopa de lentejas que tanto le gustaba se iba a enfriar si no nos apresurábamos, y que ya era hora de volver a casa.
    ──── Esta espada pertenecía a mi hijo. Se llama Rompedora del Viento. Era un buen espadachín; nunca terminé de entender del todo todos esos términos de combate de los que él tanto hablaba. Lo que si sé, es que, cuando comenzaba a moverse, dejaba de poder seguirlo con la mirada. Parpadeabas y él mágicamente ya estaba en otro sitio. Es una espada corta, lo que le permitía ejecutar ataques rápidos y mantener un control excepcional sobre la hoja. Él pasaba demasiado tiempo en la explanada, entrenando para perfeccionar su técnica y, por supuesto, yo estaba ahí para acompañarlo –dijo, señalándose con el pulgar–. Ahora ocupa un lugar especial sobre la chimenea. No quería que se quedara olvidada en el sótano. La he esgrimido alguna vez; aprendí un par de cosas durante un largo viaje en barco, pero nunca fui tan buena como lo fue Eneas. Cada vez que la miro es como regresar a aquellas tardes en la explanada, con el sol desapareciendo entre las montañas. Puedo verme sacudiendo el brazo para llamarlo, diciéndole que se estaba haciendo tarde, que la sopa de lentejas que tanto le gustaba se iba a enfriar si no nos apresurábamos, y que ya era hora de volver a casa.
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  • *Tomando un tentempié mientras estaba sentado cerca de una máquina expendedora, el día era tranquilo y apacible siendo tanto que echaba de menos los ataques de monstruos en Ciudad-Z, mirando al cielo despejado note que algo se frotaba en mi girando mi mirada pudiendo ver que era un gato callejero, ya que lo que estaba comiendo era un onigiri quite un trozo del alga nori para ofrecérselo al felino y este lo acepto comiéndolo poco a poco, terminándome el onigiri y el gato su trozo de alga se tumbó a mi lado para disfrutar del calorcito*

    Tener días tranquilos también está bien de vez en cuando, me pregunto cómo estará Rover ¿lo estará cuidando bien Genos?

    *Volviendo a mirar el cielo posando mi mano sobre el gato acariciando su lomo y cabeza suavemente*
    *Tomando un tentempié mientras estaba sentado cerca de una máquina expendedora, el día era tranquilo y apacible siendo tanto que echaba de menos los ataques de monstruos en Ciudad-Z, mirando al cielo despejado note que algo se frotaba en mi girando mi mirada pudiendo ver que era un gato callejero, ya que lo que estaba comiendo era un onigiri quite un trozo del alga nori para ofrecérselo al felino y este lo acepto comiéndolo poco a poco, terminándome el onigiri y el gato su trozo de alga se tumbó a mi lado para disfrutar del calorcito* Tener días tranquilos también está bien de vez en cuando, me pregunto cómo estará Rover ¿lo estará cuidando bien Genos? *Volviendo a mirar el cielo posando mi mano sobre el gato acariciando su lomo y cabeza suavemente*
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  • [el general Deimos se encontraba aburrido en su castillo por lo que decidio hacer algo para divertirse, este al ver qué los dragones se volvían tan famosos últimamente decidió domesticar a uno para usarlo de transporte así que se dirigió al mundo humano localizando a uno que se encontraba en una zona rocosa cercana a un volcán]

    •una pequeña nube rojiza se formó en el cielo y de su interior salió el general para aterrizar delante de aquel dragón. al ver a este aterrizar el dragón se levantó para estar preparado al no sentir buenas intenciones en aquel demonio•

    Te ves intimidante, serás la mascota perfecta para hacer que otros me tengan miedo y respeto, en fin tu decides chico ¿Lo hacemos por las buenas o las malas?

    Dragón: si piensas que dejaré mí libertad de lado para servirle a un sucio demonio, estas equivocado.

    •el dragón preparo su aliento para arrojar una fuerte llamarada hacia el general pero con una sonrisa confiada el demonio recibió el ataque que terminaría siendo absorbido por su cuerpo•

    Dragón: que fue eso.. ¿¡Que hiciste con mí fuego!?

    Me temo tener que decirte esto.. los ataques elementales no tienen efecto en mí pero aún así te felicito por esforzarte.

    Dragón: no te creas tanto solo por tener esa habilidad ¡No superarás mi resistencia!

    •el dragón lanzó de su cola unos pinchos de magma que explotaban al impactar y cuando vio que el general los esquivo trato de aprovechar la distracción para atacarlo de lado con un golpe su pata superior derecha pero al levantar su pie para el golpe el general apareció justo debajo de su estomago y endureció la piel de su mano para luego cubrir el puño con un aura rojiza•

    Dragón: desgraciado.. inténtalo ¡Será inútil!

    ¿Que te parece si volvemos a la parte importante de la conversación? Para ver si después de esto cambias de opinión.

    •el general le dio un golpe al centro de su estómago haciendo que el dragón se viera obligado a escupir saliva antes de salir disparado hacia el cielo donde el general se teletransporto para esperarlo y con el mismo golpe atacó su lomo provocando que el dragón cayera a gran velocidad impactando contra el suelo, después de eso el general cayó a su lado de pie y colocó su pierna izquierda sobre la cabeza del dragón•

    Muy bien ahora te toca decidir nuevamente ¿Lo hacemos por las buenas o las malas?~
    [el general Deimos se encontraba aburrido en su castillo por lo que decidio hacer algo para divertirse, este al ver qué los dragones se volvían tan famosos últimamente decidió domesticar a uno para usarlo de transporte así que se dirigió al mundo humano localizando a uno que se encontraba en una zona rocosa cercana a un volcán] •una pequeña nube rojiza se formó en el cielo y de su interior salió el general para aterrizar delante de aquel dragón. al ver a este aterrizar el dragón se levantó para estar preparado al no sentir buenas intenciones en aquel demonio• Te ves intimidante, serás la mascota perfecta para hacer que otros me tengan miedo y respeto, en fin tu decides chico ¿Lo hacemos por las buenas o las malas? Dragón: si piensas que dejaré mí libertad de lado para servirle a un sucio demonio, estas equivocado. •el dragón preparo su aliento para arrojar una fuerte llamarada hacia el general pero con una sonrisa confiada el demonio recibió el ataque que terminaría siendo absorbido por su cuerpo• Dragón: que fue eso.. ¿¡Que hiciste con mí fuego!? Me temo tener que decirte esto.. los ataques elementales no tienen efecto en mí pero aún así te felicito por esforzarte. Dragón: no te creas tanto solo por tener esa habilidad ¡No superarás mi resistencia! •el dragón lanzó de su cola unos pinchos de magma que explotaban al impactar y cuando vio que el general los esquivo trato de aprovechar la distracción para atacarlo de lado con un golpe su pata superior derecha pero al levantar su pie para el golpe el general apareció justo debajo de su estomago y endureció la piel de su mano para luego cubrir el puño con un aura rojiza• Dragón: desgraciado.. inténtalo ¡Será inútil! ¿Que te parece si volvemos a la parte importante de la conversación? Para ver si después de esto cambias de opinión. •el general le dio un golpe al centro de su estómago haciendo que el dragón se viera obligado a escupir saliva antes de salir disparado hacia el cielo donde el general se teletransporto para esperarlo y con el mismo golpe atacó su lomo provocando que el dragón cayera a gran velocidad impactando contra el suelo, después de eso el general cayó a su lado de pie y colocó su pierna izquierda sobre la cabeza del dragón• Muy bien ahora te toca decidir nuevamente ¿Lo hacemos por las buenas o las malas?~
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  • La devastación del dragón
    Fandom Original
    Categoría Fantasía
    Desde hace ya un tiempo se ha estado escuchando la noticia de que una bestia se encontraba causando desastres en varias ciudades del reino, aquellos supervivientes de sus ataques masivos solo han podido observar como una mujer de apariencia draconica pero más acercada a un demonio por el infierno que causa va sobre un gigante dragón destrozando todo a su paso, aquella amenaza estaba cada vez más cerca del palacio real y hasta ahora no a habido nadie capaz de frenarla, se necesitarían varios guerreros o un super guerrero con habilidades supremas para tal vez y solo tal vez pudieran enfrentarse a ella sin perder la vida
    Desde hace ya un tiempo se ha estado escuchando la noticia de que una bestia se encontraba causando desastres en varias ciudades del reino, aquellos supervivientes de sus ataques masivos solo han podido observar como una mujer de apariencia draconica pero más acercada a un demonio por el infierno que causa va sobre un gigante dragón destrozando todo a su paso, aquella amenaza estaba cada vez más cerca del palacio real y hasta ahora no a habido nadie capaz de frenarla, se necesitarían varios guerreros o un super guerrero con habilidades supremas para tal vez y solo tal vez pudieran enfrentarse a ella sin perder la vida
    Tipo
    Grupal
    Líneas
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    Estado
    Disponible
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tenlo en cuenta al responder.
    Hace ya mucho tiempo existieron una raza de seres con un poder inconmensurable, estos vivían sin dañar a nadie en lo basto del mundo de los dioses, pues estos pertenecían a los reinos de las divinidades por su majestuosidad y poder, el nombre de estos seres mitológicos es "Dragónes", aquellos únicos capaces de ser distinguidos de cualquier otra bestia en el mundo divino, estos vivieron durante cientos de años protegiendo aquel lugar donde vivían. Por otro lado, había una diosa que no estaba de acuerdo con que semejantes bestias salvajes "Según ella" vivieran allí, sus palabras fueron: — "¿Que harán cuando se revelen contra nosotros?, a medida que sigan aumentando en número se les será más fácil adueñarse de este lugar por su orgullo inamovible" — Por alguna razón desconocida aquella entidad odiaba a los dragones, los despreciaba en silencio, no soportaba su presencia cerca de ella, a sus ojos solo eran animales sin uso de razón que en algún momento se revelarían solo por ser territoriales como cualquier otra bestia cualquiera. Estas palabras no eran del agrado de los dioses del lugar causando con el tiempo que sus palabras fueran tomadas como blasfemias por hacia sus protectores, con el tiempo sus palabras eran cada vez más ignoradas hasta el punto de parecer más bien una diosa renegada, este desden y rechazo solo aumento el resentimiento hacia los dioses del lugar hasta el punto en que por su mente paso asesinar a uno de ellos, su idea era que al matar a un dragón los demás dragones perderían el control al sentir la traición y comenzarían un ataque en contra de los dioses provocando que los mismos dioses se vieran obligados a extingirlos por completo, la inmadurez de aquella diosa renegada no le dejó ver qué su plan tenía un enorme fallo en su contra, esto se debía a qué sus deseos de acabar con los dragones parecía más bien una obsesión...

    Pasaron algunos días pensando en "Quien debería ser el primer dragón muerto" Hasta que dio con aquel dragón que era de uno de los dioses más influyentes en ese lugar divino, fue aquel que se encargo de cada arquitectura del enorme palacio donde vivían, aquel que hace miles de años creo una conexión entre el mundo terrestre y su mundo divino para poder repartir bendiciones con la idea de ayudar, sin duda un gran apoyo para para la tierra y los cielos, este dios llamado Kairu tenía a dos dragones hermanos en su poder, eran parte de su familia desde que nacieron, eran figuras imponentes con pelaje rojo vinotinto con apariencia elegante pero poderosa, estos eran macho y hembra cada uno, el nombre del dragón que protegía las puertas de dónde se hospedaba Kairu era Rihona, más alto y formido que su hermanan Nidia que era más elegante y quién escoltaba a su dios en sus viajes, allá donde fuera este señor brillaba por su dragona y su hogar respetado por su dragón. Aquella diosa, Reika apunto a asesinar al dragón Rihona para cuándo Kairu saliera de viaje, paso el tiempo y efectivamente el viaje se dio, aquel señor salió con su dragonesa en un largo viaje.
    —Esta es la oportunidad perfecta, al regresar solo encontrará un gran baño de sangre sin remedio... — Pensó en voz baja Reika, con el pasar de dos dias de haberse ido Kairu, el asesinato de Rihona ocurrió en el anochecer, su rugido retumbó en todo el lugar y los dioses fueron a observar que estaba ocurriendo, pero ya era demasiado tarde, al acercarse y revisar el cuerpo este parecía tener una herida causada por una lanza o algo parecido que atravesó su cráneo causando su muerte al instante, este hecho era bastante extraño pues el dragón que protegía las puertas de los cielos nunca aviso de algún intruso, así que lo mas probable es que fuera alguien del lugar, además Rihona tenía un fuerte sentido del olfato, podría oler a kilómetros a cualquier intruso aún estando profundamente dormido este se levantaría a proteger su lugar, así que... ¿Porque no murió sin luchar?... No tardaron mucho en pensar lo obvio, efectivamente era alguien que ya era residente del lugar divino, además era alguien con quién Rihona estaba familiarizado y por eso jamás se espero tal traición, por lo tanto había tan solo un sospechoso, mejor dicho "Una" sospechosa.

    Pasaron los días y Kairu regreso junto con Nidia, este se sintió extrañado por el silencio de las personas en el lugar y tantos dragones reunidos, —¿Que sucede aquí?— Pregunto Kairu para luego recibir la respuesta... —Señor... Lamentamos informarle que su dragón Rihona a sido asesinado... Pero al menos ya tenemos al culpable, estuvimos esperando su regreso para que usted mismo decida que es lo que debemos hacer con la diosa Reika—
    Al escuchar esta noticia el feroz rugido de la hermana del dragón asesinado se desencadenó junto con un acercamiento forzado por su irá hacia donde se encontraba la culpable en el centro del palacio destrozando parte del lugar, esta imagen causó un brillo en los ojos de la asesina
    —¿Lo ven?... ¡¡SON BESTIAS!!, ¡¡¿QUE HARAS?!!, ¡¡NOS MATARÁS A TODOS, ¿VERDAD?!!—
    Nidia escucho su voz y se centro solo en ella, Reika estaba indefensa, vigilada, atrapada, y la irá y dolor de la dragonesa estaban siendo soportados pero la impotencia estaba por quebrarse para volverse un baño de sangre pero de quien causó todo...
    —¡BASTA!— Dice Kairu alzando su mano... Veía las lágrimas recorrer el perfil de aquella dragón compartiendo su sentimiento, pero si acababa con su vida le estaría dando la razón... Y quebraria el voto con los dioses de no agredirlos sinó protegerlos... Así que por respeto a su maestro, Nidia se mantuvo en un solo lugar.

    Kairu se acercó a aquella obsesionada enfermiza y tomo una decisión muy piadosa para algo que se debía pagar con la misma moneda según la visión de Nidia. Este dios desterró a Reika a una ciudad en la tierra, una ciudad completamente muerta en donde no existían habitantes y ni siquiera la luz del sol se dignaba a iluminar, era un lugar muy amplio, pero devastado y solitario además de serle puesto en su espalda un sello sumamente doloroso para que no pudiera usar sus poderes divinos, sin embargo, aún con ese castigo Nidia sabía que nada hará que su hermano regrese a la vida, ese castigo solo se podía pagar con la muerte...


    — [Al pasar de unas semanas] —

    La dragonesa se sentía realmente sola, aún con el cariño de su maestro esta sentía que le faltaba su otra mitad, ese dolor no podía ser superado con tan solo pensar que aquella renegada sigue con vida, con la capacidad de viajar o encontrar a quien la apoye como si nunca hubiera pasado nada, ¿Y que pasaría si lograba deshacer el sello para luego hacer lo que quisiera?... Estos pensamientos invadían la mente de la dragón día tras día.
    En una noche tiempo después de aquel suceso, Nidia se acercó a la puerta del reino de los cielos, allí se comunicó con los dragones que resguardaban está misma puerta, sabían que al irse ella su señor quedaría sin dragones, pero entendían su pesar... Estos dragones decidieron darle paso a la salida del mundo divino y con el tiempo comenzarían su ausencia protegiendo a su señor y con el tiempo otorgándole otro protector, Kairu sufrirá su partida, pero sabrá entender...

    [Al bajar de los cielos...]

    Nidia no tardó mucho tiempo para captar la presencia sellada de la renegada, sin embargo desde el cielo veía la apariencia de los que en el plano terrenal vivían y está tomo su forma, una mujer pelirroja con una armadura que reflejaba su coraza con cuernos y cola draconica, con esta forma Nidia podía pasar desapercibida entre los humanos y demihumanos mientras se encaminaba a donde se encontraba su objetivo.

    A Nidia le tomo solo un día para llegar a aquella ciudad devastada puesto a que sus alas nunca perdieron su fuerza original, su velocidad era más rápida que el mismo sonido, Nidia en su forma demihumana veía la gran torre supuestamente abandonada en frente si con una mirada decisiva, sabía que allí se encontraba a quien vino a castigar, camino un largo trecho por lo extensa que era la ciudad devastada, fue paso a paso para ir recordando cada palabra, cada momento, cada recuerdo que no se repetirá jamás.

    Mientras, la Raika escuchaba pasos acercandose lentamente —¿Alguien vino aquí?— pensó con esperanzas de qué tal vez alguien la guíe a dónde haya población, comida, etc... Pero en tan solo un segundo la puerta de madera podrida que estaba enfrente de si fue destruida.
    —¡¿Que?...— Exclamo Raika del susto viendo a una mujer frente a ella — Me calma que aún sigas en buen estado después de aquel momento... Eres lo que necesito para que mi mente y la de mi hermano descansen — Dijo la pelirroja acercándose lentamente — ¡Hermano!... ¿Tu eres?... — Pregunto Reika asustada viendo como su muerte de acercaba paso a paso, el anterior de la habitación era oscuro y monocromático por la luz que entraba por lo que debió haber sido una ventana hace ya muchos años, el piso se quebraba ligeramente mientras más cerca estaba la dragonesa en con su apariencia humana pero intimidante como un dragón en su forma original. — ¡¡Espera...!!, ¡¡DETENTE ALLI...!!, ¡¡TAL VEZ YA NO SEA UNA DIOSA, PERO SI ME QUITAS ESTE SELLO PODRE DARTE LO QUE DESEES, LO QUE QUIERAS!! —
    Después de escuchar estas palabras, Nidia se detuvo en seco en frente, su rostro no mostraba ninguna expresión, está accedió a quitarle el sello, agradecida y aliviada, Reika se dio la vuelta para que aquel sello fuera removido, para que esto fuera exitoso, Nidia renuncio a su forma de dragón completa como pago para poder quitar el sello y efectivamente los poderes de Reika comenzaban a regresar — ¡¡JAJAJAJA, SI, POR FIN, PODRÉ DESHACERME DE ESTA MISERABLE VIDA!!.

    Nidia coloco su mano en el hombro de Reika ya recuperada de sus poderes y solo dijo una cosa
    — Bien, con esto será justo lo que pasara, mi orgullo tal y como le llamas no me dejaría sentirme satisfecha con esto —

    La dragón sabía que la diosa no cumpliría con su palabra —Bien, imagino que lo que deseas es estar al lado de tu hermano, tranquila, será rápido ese deseo —

    En ese preciso momento el combate ya había empezado, Reina dejo salir gran parte de su energía como una onda de choque que destruiría la habitación en la torre donde estaban estando ahora las dos en el aire viendo quien atacara primero, Reika creo una enorme espada de su propia energía divina para luego arremeter contra la dragón, sin embargo, Nidia esquiva con facilidad, aún sin tener arma la dragonesa no mostraba ninguna expresión de desventaja o miedo, desde el aire se aproxima el ataque de Nidia ahora, una enorme bola de fuego carmesi que es disparada a gran velocidad, el campo estaba hecho para esta batalla, pues ya estaba completamente destruido como si llamara al mismo caos, aunque esté era más bien un asunto de venganza y respeto, dos ideales opuestos en un mismo lugar con motivos diferentes de enfrentarse pero con un mismo desenlace, arrebatar la vida de su oponente o morir, está misma mentalidad de todo o nada es lo que implica a usar un 100% de sus habilidades por lo que Reika corta aquella esfera de fuego de dragón, pero justo detrás venía a gran velocidad cortante incluso para el viento la dragona que solo necesitaba un ataque certero...

    — ¡¡MALDI...!! —

    Las palabras de la diosa fueron interrumpidas al sentir como su respiración se cortaba por el fuerte apretón de mano de Nidia quien la tenía en el aire sujetada, sus garras se clavaron en el cuello de Reika para inutilizar cualquier intento de escape, al menor intento de huir su cuello quedaría desgarrado con tan solo una mano.

    — No podías soportar que una "Bestia" tuviera más poder que tú, una diosa, tu envidia marco tu destino — Dijo la dragonesa con una última pregunta y está fue: "¿Cuáles serán tus últimas palabras?", a lo que Reika respondió: — Vamos... En ti... Debe haber también algo de ambición... ¿No hay algo que... Quieras...? —

    Nidia apretó su mano con un cierre respondiendo su pregunta pero está vez con un tono de irá que llevaba mucho tiempo acumulado: — ¡¡QUIERO QUE MUERAS!! —Fueron sus palabras al apretar el cuello de su oponente con una fuerza brutal dejando escapar aquel recentimiento y dolor en un solo movimiento separando la cabeza del cuerpo de Reika... En el aire se veía como un cadáver caía en dos partes mientras la espesa sangre caía marcando en campo de batalla, en la mano de la dragón yacía la sangre de aquella que mato a su hermano y con eso por fin descansaría en paz Rihona y sentiría que habría cumplido Nidia.

    Aún después de un momento, Nidia seguía en el aire cabizbaja, casi como si no estuviera allí, por su mente sabía lo que había pasado, no solo había matado a una diosa para que su hermano fuera vengado, algo más se encontraba en ese desenlace...

    "He renunciado a mi forma de dragón porque fue manchada por romper el juramento que le hice a mi maestro... Jure jamás agredir a un dios... Así que mi penitencia será vivir en este destierro, tomaré el castigo de la renegada, lo que sea con tal de que mi hermano... Mi otra mitad... Descanse en paz..."

    Estás fueron sus últimas palabras en este combate, ahora había quedado sin norte, pero con su mente libre, también sin poder retornar, pero con el poder de sobrevivir, y sin poder transformarse en su forma bestia, pero con la misma fuera y poder como si lo estuviera con sus rasgos que la caracterizan como uno, sus alas para volar más allá del destino, su cola serpeteante y sus cuernos que son más una corona de fortaleza.


    CAP 1: FIN
    Hace ya mucho tiempo existieron una raza de seres con un poder inconmensurable, estos vivían sin dañar a nadie en lo basto del mundo de los dioses, pues estos pertenecían a los reinos de las divinidades por su majestuosidad y poder, el nombre de estos seres mitológicos es "Dragónes", aquellos únicos capaces de ser distinguidos de cualquier otra bestia en el mundo divino, estos vivieron durante cientos de años protegiendo aquel lugar donde vivían. Por otro lado, había una diosa que no estaba de acuerdo con que semejantes bestias salvajes "Según ella" vivieran allí, sus palabras fueron: — "¿Que harán cuando se revelen contra nosotros?, a medida que sigan aumentando en número se les será más fácil adueñarse de este lugar por su orgullo inamovible" — Por alguna razón desconocida aquella entidad odiaba a los dragones, los despreciaba en silencio, no soportaba su presencia cerca de ella, a sus ojos solo eran animales sin uso de razón que en algún momento se revelarían solo por ser territoriales como cualquier otra bestia cualquiera. Estas palabras no eran del agrado de los dioses del lugar causando con el tiempo que sus palabras fueran tomadas como blasfemias por hacia sus protectores, con el tiempo sus palabras eran cada vez más ignoradas hasta el punto de parecer más bien una diosa renegada, este desden y rechazo solo aumento el resentimiento hacia los dioses del lugar hasta el punto en que por su mente paso asesinar a uno de ellos, su idea era que al matar a un dragón los demás dragones perderían el control al sentir la traición y comenzarían un ataque en contra de los dioses provocando que los mismos dioses se vieran obligados a extingirlos por completo, la inmadurez de aquella diosa renegada no le dejó ver qué su plan tenía un enorme fallo en su contra, esto se debía a qué sus deseos de acabar con los dragones parecía más bien una obsesión... Pasaron algunos días pensando en "Quien debería ser el primer dragón muerto" Hasta que dio con aquel dragón que era de uno de los dioses más influyentes en ese lugar divino, fue aquel que se encargo de cada arquitectura del enorme palacio donde vivían, aquel que hace miles de años creo una conexión entre el mundo terrestre y su mundo divino para poder repartir bendiciones con la idea de ayudar, sin duda un gran apoyo para para la tierra y los cielos, este dios llamado Kairu tenía a dos dragones hermanos en su poder, eran parte de su familia desde que nacieron, eran figuras imponentes con pelaje rojo vinotinto con apariencia elegante pero poderosa, estos eran macho y hembra cada uno, el nombre del dragón que protegía las puertas de dónde se hospedaba Kairu era Rihona, más alto y formido que su hermanan Nidia que era más elegante y quién escoltaba a su dios en sus viajes, allá donde fuera este señor brillaba por su dragona y su hogar respetado por su dragón. Aquella diosa, Reika apunto a asesinar al dragón Rihona para cuándo Kairu saliera de viaje, paso el tiempo y efectivamente el viaje se dio, aquel señor salió con su dragonesa en un largo viaje. —Esta es la oportunidad perfecta, al regresar solo encontrará un gran baño de sangre sin remedio... — Pensó en voz baja Reika, con el pasar de dos dias de haberse ido Kairu, el asesinato de Rihona ocurrió en el anochecer, su rugido retumbó en todo el lugar y los dioses fueron a observar que estaba ocurriendo, pero ya era demasiado tarde, al acercarse y revisar el cuerpo este parecía tener una herida causada por una lanza o algo parecido que atravesó su cráneo causando su muerte al instante, este hecho era bastante extraño pues el dragón que protegía las puertas de los cielos nunca aviso de algún intruso, así que lo mas probable es que fuera alguien del lugar, además Rihona tenía un fuerte sentido del olfato, podría oler a kilómetros a cualquier intruso aún estando profundamente dormido este se levantaría a proteger su lugar, así que... ¿Porque no murió sin luchar?... No tardaron mucho en pensar lo obvio, efectivamente era alguien que ya era residente del lugar divino, además era alguien con quién Rihona estaba familiarizado y por eso jamás se espero tal traición, por lo tanto había tan solo un sospechoso, mejor dicho "Una" sospechosa. Pasaron los días y Kairu regreso junto con Nidia, este se sintió extrañado por el silencio de las personas en el lugar y tantos dragones reunidos, —¿Que sucede aquí?— Pregunto Kairu para luego recibir la respuesta... —Señor... Lamentamos informarle que su dragón Rihona a sido asesinado... Pero al menos ya tenemos al culpable, estuvimos esperando su regreso para que usted mismo decida que es lo que debemos hacer con la diosa Reika— Al escuchar esta noticia el feroz rugido de la hermana del dragón asesinado se desencadenó junto con un acercamiento forzado por su irá hacia donde se encontraba la culpable en el centro del palacio destrozando parte del lugar, esta imagen causó un brillo en los ojos de la asesina —¿Lo ven?... ¡¡SON BESTIAS!!, ¡¡¿QUE HARAS?!!, ¡¡NOS MATARÁS A TODOS, ¿VERDAD?!!— Nidia escucho su voz y se centro solo en ella, Reika estaba indefensa, vigilada, atrapada, y la irá y dolor de la dragonesa estaban siendo soportados pero la impotencia estaba por quebrarse para volverse un baño de sangre pero de quien causó todo... —¡BASTA!— Dice Kairu alzando su mano... Veía las lágrimas recorrer el perfil de aquella dragón compartiendo su sentimiento, pero si acababa con su vida le estaría dando la razón... Y quebraria el voto con los dioses de no agredirlos sinó protegerlos... Así que por respeto a su maestro, Nidia se mantuvo en un solo lugar. Kairu se acercó a aquella obsesionada enfermiza y tomo una decisión muy piadosa para algo que se debía pagar con la misma moneda según la visión de Nidia. Este dios desterró a Reika a una ciudad en la tierra, una ciudad completamente muerta en donde no existían habitantes y ni siquiera la luz del sol se dignaba a iluminar, era un lugar muy amplio, pero devastado y solitario además de serle puesto en su espalda un sello sumamente doloroso para que no pudiera usar sus poderes divinos, sin embargo, aún con ese castigo Nidia sabía que nada hará que su hermano regrese a la vida, ese castigo solo se podía pagar con la muerte... — [Al pasar de unas semanas] — La dragonesa se sentía realmente sola, aún con el cariño de su maestro esta sentía que le faltaba su otra mitad, ese dolor no podía ser superado con tan solo pensar que aquella renegada sigue con vida, con la capacidad de viajar o encontrar a quien la apoye como si nunca hubiera pasado nada, ¿Y que pasaría si lograba deshacer el sello para luego hacer lo que quisiera?... Estos pensamientos invadían la mente de la dragón día tras día. En una noche tiempo después de aquel suceso, Nidia se acercó a la puerta del reino de los cielos, allí se comunicó con los dragones que resguardaban está misma puerta, sabían que al irse ella su señor quedaría sin dragones, pero entendían su pesar... Estos dragones decidieron darle paso a la salida del mundo divino y con el tiempo comenzarían su ausencia protegiendo a su señor y con el tiempo otorgándole otro protector, Kairu sufrirá su partida, pero sabrá entender... [Al bajar de los cielos...] Nidia no tardó mucho tiempo para captar la presencia sellada de la renegada, sin embargo desde el cielo veía la apariencia de los que en el plano terrenal vivían y está tomo su forma, una mujer pelirroja con una armadura que reflejaba su coraza con cuernos y cola draconica, con esta forma Nidia podía pasar desapercibida entre los humanos y demihumanos mientras se encaminaba a donde se encontraba su objetivo. A Nidia le tomo solo un día para llegar a aquella ciudad devastada puesto a que sus alas nunca perdieron su fuerza original, su velocidad era más rápida que el mismo sonido, Nidia en su forma demihumana veía la gran torre supuestamente abandonada en frente si con una mirada decisiva, sabía que allí se encontraba a quien vino a castigar, camino un largo trecho por lo extensa que era la ciudad devastada, fue paso a paso para ir recordando cada palabra, cada momento, cada recuerdo que no se repetirá jamás. Mientras, la Raika escuchaba pasos acercandose lentamente —¿Alguien vino aquí?— pensó con esperanzas de qué tal vez alguien la guíe a dónde haya población, comida, etc... Pero en tan solo un segundo la puerta de madera podrida que estaba enfrente de si fue destruida. —¡¿Que?...— Exclamo Raika del susto viendo a una mujer frente a ella — Me calma que aún sigas en buen estado después de aquel momento... Eres lo que necesito para que mi mente y la de mi hermano descansen — Dijo la pelirroja acercándose lentamente — ¡Hermano!... ¿Tu eres?... — Pregunto Reika asustada viendo como su muerte de acercaba paso a paso, el anterior de la habitación era oscuro y monocromático por la luz que entraba por lo que debió haber sido una ventana hace ya muchos años, el piso se quebraba ligeramente mientras más cerca estaba la dragonesa en con su apariencia humana pero intimidante como un dragón en su forma original. — ¡¡Espera...!!, ¡¡DETENTE ALLI...!!, ¡¡TAL VEZ YA NO SEA UNA DIOSA, PERO SI ME QUITAS ESTE SELLO PODRE DARTE LO QUE DESEES, LO QUE QUIERAS!! — Después de escuchar estas palabras, Nidia se detuvo en seco en frente, su rostro no mostraba ninguna expresión, está accedió a quitarle el sello, agradecida y aliviada, Reika se dio la vuelta para que aquel sello fuera removido, para que esto fuera exitoso, Nidia renuncio a su forma de dragón completa como pago para poder quitar el sello y efectivamente los poderes de Reika comenzaban a regresar — ¡¡JAJAJAJA, SI, POR FIN, PODRÉ DESHACERME DE ESTA MISERABLE VIDA!!. Nidia coloco su mano en el hombro de Reika ya recuperada de sus poderes y solo dijo una cosa — Bien, con esto será justo lo que pasara, mi orgullo tal y como le llamas no me dejaría sentirme satisfecha con esto — La dragón sabía que la diosa no cumpliría con su palabra —Bien, imagino que lo que deseas es estar al lado de tu hermano, tranquila, será rápido ese deseo — En ese preciso momento el combate ya había empezado, Reina dejo salir gran parte de su energía como una onda de choque que destruiría la habitación en la torre donde estaban estando ahora las dos en el aire viendo quien atacara primero, Reika creo una enorme espada de su propia energía divina para luego arremeter contra la dragón, sin embargo, Nidia esquiva con facilidad, aún sin tener arma la dragonesa no mostraba ninguna expresión de desventaja o miedo, desde el aire se aproxima el ataque de Nidia ahora, una enorme bola de fuego carmesi que es disparada a gran velocidad, el campo estaba hecho para esta batalla, pues ya estaba completamente destruido como si llamara al mismo caos, aunque esté era más bien un asunto de venganza y respeto, dos ideales opuestos en un mismo lugar con motivos diferentes de enfrentarse pero con un mismo desenlace, arrebatar la vida de su oponente o morir, está misma mentalidad de todo o nada es lo que implica a usar un 100% de sus habilidades por lo que Reika corta aquella esfera de fuego de dragón, pero justo detrás venía a gran velocidad cortante incluso para el viento la dragona que solo necesitaba un ataque certero... — ¡¡MALDI...!! — Las palabras de la diosa fueron interrumpidas al sentir como su respiración se cortaba por el fuerte apretón de mano de Nidia quien la tenía en el aire sujetada, sus garras se clavaron en el cuello de Reika para inutilizar cualquier intento de escape, al menor intento de huir su cuello quedaría desgarrado con tan solo una mano. — No podías soportar que una "Bestia" tuviera más poder que tú, una diosa, tu envidia marco tu destino — Dijo la dragonesa con una última pregunta y está fue: "¿Cuáles serán tus últimas palabras?", a lo que Reika respondió: — Vamos... En ti... Debe haber también algo de ambición... ¿No hay algo que... Quieras...? — Nidia apretó su mano con un cierre respondiendo su pregunta pero está vez con un tono de irá que llevaba mucho tiempo acumulado: — ¡¡QUIERO QUE MUERAS!! —Fueron sus palabras al apretar el cuello de su oponente con una fuerza brutal dejando escapar aquel recentimiento y dolor en un solo movimiento separando la cabeza del cuerpo de Reika... En el aire se veía como un cadáver caía en dos partes mientras la espesa sangre caía marcando en campo de batalla, en la mano de la dragón yacía la sangre de aquella que mato a su hermano y con eso por fin descansaría en paz Rihona y sentiría que habría cumplido Nidia. Aún después de un momento, Nidia seguía en el aire cabizbaja, casi como si no estuviera allí, por su mente sabía lo que había pasado, no solo había matado a una diosa para que su hermano fuera vengado, algo más se encontraba en ese desenlace... "He renunciado a mi forma de dragón porque fue manchada por romper el juramento que le hice a mi maestro... Jure jamás agredir a un dios... Así que mi penitencia será vivir en este destierro, tomaré el castigo de la renegada, lo que sea con tal de que mi hermano... Mi otra mitad... Descanse en paz..." Estás fueron sus últimas palabras en este combate, ahora había quedado sin norte, pero con su mente libre, también sin poder retornar, pero con el poder de sobrevivir, y sin poder transformarse en su forma bestia, pero con la misma fuera y poder como si lo estuviera con sus rasgos que la caracterizan como uno, sus alas para volar más allá del destino, su cola serpeteante y sus cuernos que son más una corona de fortaleza. CAP 1: FIN
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  • El monstruo equivocado
    Categoría Suspenso
    Alina Voss , Jay Brandon White


    La ciudad llevaba meses pudriéndose con lentitud. Tal vez no completamente literal al sentido de la palabra, pero era claro que el ambiente cambió de forma drástica.

    Comenzaron como simples desapariciones de ganado para quienes vivían más alejados y trabajaban con sus animales y cultivos. Después empezaron a desaparecer mascotas en cualquier parte de la ciudad. Finalmente, personas. No cualquiera: eran adolescentes y jóvenes adultos, en su mayoría.

    El miedo había comenzado como rumores entre vecinos y posts ridículos en internet, pero la gracia se perdió por completo cuando encontraron el primer cuerpo cerca del bosque detrás de la vieja carretera. La policía acordonó la zona durante horas, aunque eso no evitó que las fotografías circularan entre estudiantes de secundaria y universitarios antes del anochecer. Habían mordidas enormes, costillas abiertas y marcas que ningún animal de la zona debería ser capaz de dejar.

    Y, desde ahí, continuaron las desapariciones. A veces encontraban los cuerpos; otras, ni siquiera un solo rastro. Los rumores fueron en alza. Algunos hablaban de sectas o de un asesino en serie, pero los más paranoicos comenzaron a mencionar criaturas, monstruos, cosas que solo existían en leyendas viejas o historias para asustar niños.

    Elias intentó ignorarlo, pero le resultaba difícil. Primero, gente inocente estaba muriendo; segundo, cada ataque ocurría justo en las noches que él deseaba poder borrar de su existencia: viernes y lunas llenas. Sus excusas a ausencias eran cada vez menos creíbles a pesar que él nunca hizo nada malo siendo él mismo, sino todo lo contrario.

    Hacía días atrás que notó que las personas lo miraban más de lo usual, que los susurros o conversaciones se detenían bruscamente si él estaba cerca. Lo ponía nervioso al mismo tiempo que podía comprender la razón de la sospecha. Sin embargo, y por igual, tenía la idea que no se trataba de él. La sensación de culpa o tristeza ya no estaban ahí, ni siquiera ese malestar horrendo que le daba antes de tener que vomitar lo que sea que comía durante sus transformaciones. Se trataba de algo diferente. El sentimiento se había vuelto como una rabia en su pecho, de esos cuando uno piensa que invaden su territorio.

    Ahora, sábado, llegó a casa poco antes que el sol comenzara a salir. Pensó que la noche había sido intensa pues, por primera vez en mucho tiempo, en el momento que recuperó la consciencia sintió y vio su cuerpo más golpeado de lo normal. Habían arañazos largos que cruzaban por su cuerpo y cada músculo le dolía como si hubiese recibido golpes demasiado contundentes, los moretones eran una señal bastante clara. Lo horroroso era que no recordaba a qué cosa se enfrentó.

    Se obligó a prepararse para salir de casa, hacía tiempo que dejó de descansar como debía luego de cada pérdida de control, no podía permitirse hacerlo con todo lo que estaba pasando. Por eso, a primera hora, tomó su camioneta para ir hacia el centro a comprar unos materiales para la obra en la que estaba trabajando.

    El ambiente no fue de lo mejor, incluso a esa hora ya habían patrulleros estacionados cerca de la plaza y personas susurrando mientras miraban sus teléfonos. ¿Alguna otra desaparición de la que aún no se esteraba bien? Lo hizo sentir fatal por más que en su interior tenía la sensación que no había sido él.

    Suspiró, ignorando su cuerpo quejarse con dolor por cada movimiento, por más pequeño que sea, y bajó de la camioneta al mismo tiempo que acomodó su camiseta en un intento algo inútil por cubrir ciertas heridas. Hasta tenía un arañazo que le recorría la mejilla.

    Entre las personas que pasaban, pudo reconocer a Alina y, de coincidencia, mirando más hacia las tiendas, también vio a Jay.
    [nova_pearl_goat_760] , [Jay_White] La ciudad llevaba meses pudriéndose con lentitud. Tal vez no completamente literal al sentido de la palabra, pero era claro que el ambiente cambió de forma drástica. Comenzaron como simples desapariciones de ganado para quienes vivían más alejados y trabajaban con sus animales y cultivos. Después empezaron a desaparecer mascotas en cualquier parte de la ciudad. Finalmente, personas. No cualquiera: eran adolescentes y jóvenes adultos, en su mayoría. El miedo había comenzado como rumores entre vecinos y posts ridículos en internet, pero la gracia se perdió por completo cuando encontraron el primer cuerpo cerca del bosque detrás de la vieja carretera. La policía acordonó la zona durante horas, aunque eso no evitó que las fotografías circularan entre estudiantes de secundaria y universitarios antes del anochecer. Habían mordidas enormes, costillas abiertas y marcas que ningún animal de la zona debería ser capaz de dejar. Y, desde ahí, continuaron las desapariciones. A veces encontraban los cuerpos; otras, ni siquiera un solo rastro. Los rumores fueron en alza. Algunos hablaban de sectas o de un asesino en serie, pero los más paranoicos comenzaron a mencionar criaturas, monstruos, cosas que solo existían en leyendas viejas o historias para asustar niños. Elias intentó ignorarlo, pero le resultaba difícil. Primero, gente inocente estaba muriendo; segundo, cada ataque ocurría justo en las noches que él deseaba poder borrar de su existencia: viernes y lunas llenas. Sus excusas a ausencias eran cada vez menos creíbles a pesar que él nunca hizo nada malo siendo él mismo, sino todo lo contrario. Hacía días atrás que notó que las personas lo miraban más de lo usual, que los susurros o conversaciones se detenían bruscamente si él estaba cerca. Lo ponía nervioso al mismo tiempo que podía comprender la razón de la sospecha. Sin embargo, y por igual, tenía la idea que no se trataba de él. La sensación de culpa o tristeza ya no estaban ahí, ni siquiera ese malestar horrendo que le daba antes de tener que vomitar lo que sea que comía durante sus transformaciones. Se trataba de algo diferente. El sentimiento se había vuelto como una rabia en su pecho, de esos cuando uno piensa que invaden su territorio. Ahora, sábado, llegó a casa poco antes que el sol comenzara a salir. Pensó que la noche había sido intensa pues, por primera vez en mucho tiempo, en el momento que recuperó la consciencia sintió y vio su cuerpo más golpeado de lo normal. Habían arañazos largos que cruzaban por su cuerpo y cada músculo le dolía como si hubiese recibido golpes demasiado contundentes, los moretones eran una señal bastante clara. Lo horroroso era que no recordaba a qué cosa se enfrentó. Se obligó a prepararse para salir de casa, hacía tiempo que dejó de descansar como debía luego de cada pérdida de control, no podía permitirse hacerlo con todo lo que estaba pasando. Por eso, a primera hora, tomó su camioneta para ir hacia el centro a comprar unos materiales para la obra en la que estaba trabajando. El ambiente no fue de lo mejor, incluso a esa hora ya habían patrulleros estacionados cerca de la plaza y personas susurrando mientras miraban sus teléfonos. ¿Alguna otra desaparición de la que aún no se esteraba bien? Lo hizo sentir fatal por más que en su interior tenía la sensación que no había sido él. Suspiró, ignorando su cuerpo quejarse con dolor por cada movimiento, por más pequeño que sea, y bajó de la camioneta al mismo tiempo que acomodó su camiseta en un intento algo inútil por cubrir ciertas heridas. Hasta tenía un arañazo que le recorría la mejilla. Entre las personas que pasaban, pudo reconocer a Alina y, de coincidencia, mirando más hacia las tiendas, también vio a Jay.
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  • — Ahh. . . Amo el olor de gasolina y caucho ardiendo por la mañana. —

    El misil corta el aire y crea un silbido suave. Corta el silencio de una mañana tranquila. Le sigue un estrepitoso estruendo que pronto provoca confusión y pánico entre la gente. Un ataque terrorista seguramente piensan algunos.

    — ¡Buenos días, Anyel Martnes ! Ya que te gusta taaaaaanto el fuego, pensé "creo que le vendía bien un asado". —

    Salta del edificio de entrente. De la azotea había disparado e impactado justo en la motocicleta que no es más que chatarra en llamas ahora. Sus pies agrietan el suelo cuando aterriza. Se acerca con una salchicha pinchada en un palito de madera para asarla.

    — También traje malvaviscos, por si no te gusta la salchicha. —
    — Ahh. . . Amo el olor de gasolina y caucho ardiendo por la mañana. — El misil corta el aire y crea un silbido suave. Corta el silencio de una mañana tranquila. Le sigue un estrepitoso estruendo que pronto provoca confusión y pánico entre la gente. Un ataque terrorista seguramente piensan algunos. — ¡Buenos días, [anyelm1heru]! Ya que te gusta taaaaaanto el fuego, pensé "creo que le vendía bien un asado". — Salta del edificio de entrente. De la azotea había disparado e impactado justo en la motocicleta que no es más que chatarra en llamas ahora. Sus pies agrietan el suelo cuando aterriza. Se acerca con una salchicha pinchada en un palito de madera para asarla. — También traje malvaviscos, por si no te gusta la salchicha. —
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  • Cómo que porque siempre lo digo ¿Te refieres a eso de que somos majestuosos? Pues es obvio que lo somos.

    Solo imagina pertenecer a una raza que ha existido desde la creación y ha evolucionado hasta controlar todo tipo de poder o incluso volverse una deidad, ¿No te sentirías orgulloso?

    No solo los elementos sino que también hemos controlado el poder del sol y la luna

    Me atrevo a decir que hemos participado fielmente en la creación de este mundo, quizás fuimos nosotros quienes crearon los bosques y montañas, uno nunca sabe.

    Desde que nacemos cada dragón recibe como bendición un poder en especial, podemos obtener uno que ya existe o quizás desarrollar uno nuevo, ¿Porque crees que existen los dragones de sangre?

    Puede que a estas alturas esa clase de dragones este cerca de extinguirse pero imagina por un momento al primer bebé dragón que desarrollo esa habilidad ¡Debio ser increíble!

    Es obvio que aún tenemos mucho que descubrir sobre nosotros mismos y ver cual es el límite al que puede llegar nuestra raza.

    Por eso debemos sobrevivir.. por más que los humanos nos ataquen y los odiemos no debemos caer en la tentación de matarlos ¡No somos como ellos!
    Cómo que porque siempre lo digo ¿Te refieres a eso de que somos majestuosos? Pues es obvio que lo somos. Solo imagina pertenecer a una raza que ha existido desde la creación y ha evolucionado hasta controlar todo tipo de poder o incluso volverse una deidad, ¿No te sentirías orgulloso? No solo los elementos sino que también hemos controlado el poder del sol y la luna Me atrevo a decir que hemos participado fielmente en la creación de este mundo, quizás fuimos nosotros quienes crearon los bosques y montañas, uno nunca sabe. Desde que nacemos cada dragón recibe como bendición un poder en especial, podemos obtener uno que ya existe o quizás desarrollar uno nuevo, ¿Porque crees que existen los dragones de sangre? Puede que a estas alturas esa clase de dragones este cerca de extinguirse pero imagina por un momento al primer bebé dragón que desarrollo esa habilidad ¡Debio ser increíble! Es obvio que aún tenemos mucho que descubrir sobre nosotros mismos y ver cual es el límite al que puede llegar nuestra raza. Por eso debemos sobrevivir.. por más que los humanos nos ataquen y los odiemos no debemos caer en la tentación de matarlos ¡No somos como ellos!
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  • [después de haber estado con aquel gigante de antes ahora el general se encontraba caminando sobre continentes que flotaban sobre el vacío los cuales conectaban entre si atravez de puentes, cada uno de estos continentes tenia algo en común y era aquellos relojes de arena que de a poco se agotaban por la parte superior, estos relojes marcaban el tiempo restante que le quedaba al general dentro de la dimensión]

    Supongo que perdí mucho tiempo con aquel gigante pero ahora que lo veo bien la arena de esos relojes se mueve a un ritmo más lento que antes, ¿Alguien manipuló su velocidad? Dudo mucho que haya sido el maestro al que vine a ver.. no tendría sentido que el usará sus poderes para algo que no lo beneficia.

    •tras una larga caminata entre los continentes el general llego a un templo donde un misterioso portal lo esperaba estando activado, esto provocó desconfianza en el general pues todo estaba siendo muy raro•

    ¿Porque está activo? Se supone que debería ser yo el que averigüe como abrirlo.. esto me da mala espina.

    •despues de pensarlo un rato el general ingreso al portal siendo llevado hacia un lugar muy diferente, se veía al fondo un reloj inclinado rodeado por libros flotantes y bajo sus pies había agua inundando un enorme puente, pero lo más extraño fue cuando el general dirigió su mirada adelante notando la silueta de alguien que se acercó hacia el general hasta dejarse ver bien•

    Maestro: así que tu eres el general Deimos Ain ¿No es así? Te estuve esperando e incluso decidí brindarte algo de ayuda para que llegarás a tiempo

    Ya veo así que tu eres uno de los maestros al que todos conocen como el legendario demonio relojero, dicen que dominas todo lo que tenga que ver con el tiempo.

    Maestro: puedo incluso ver el futuro y pasado lo cual me ayudó a saber el motivo de porque decidiste venir, déjame decirte que me parece algo patético que decidas volverte más fuerte solo por una pelea pérdida.. tuviste una batalla de 3 contra 1 ¿Eso no te hace sentir orgulloso?

    ¿Orgulloso? Que un demonio sea derrotado la raza de las diosas no es nada orgulloso.

    Maestro: si esa es tu forma de pensar entonces no te entrenaré por voluntad mía.. tendrás que derrotarme en una batalla para ganartelo

    Será un honor pelear contra uno de los poderosos maestros ¡Hagámoslo!

    •asi fue como la batalla inicio, el general esquivaba manecillas de reloj que eran arrojadas hacia el como cuchillas para luego lanzarse a atacar al maestro el cual usando su visión futura lograba esquivar los ataques del general como si nada y hacia que el tiempo se congele para poder atacarlo con facilidad•

    [Está fue una batalla que duraría más de 10 rondas donde el general siempre era derrotado ante los poderes del relojero pero gracias a su deseo por conseguir más poder este se levantaba y seguía sin parar provocando que el combate se siguiera estirando]
    [después de haber estado con aquel gigante de antes ahora el general se encontraba caminando sobre continentes que flotaban sobre el vacío los cuales conectaban entre si atravez de puentes, cada uno de estos continentes tenia algo en común y era aquellos relojes de arena que de a poco se agotaban por la parte superior, estos relojes marcaban el tiempo restante que le quedaba al general dentro de la dimensión] Supongo que perdí mucho tiempo con aquel gigante pero ahora que lo veo bien la arena de esos relojes se mueve a un ritmo más lento que antes, ¿Alguien manipuló su velocidad? Dudo mucho que haya sido el maestro al que vine a ver.. no tendría sentido que el usará sus poderes para algo que no lo beneficia. •tras una larga caminata entre los continentes el general llego a un templo donde un misterioso portal lo esperaba estando activado, esto provocó desconfianza en el general pues todo estaba siendo muy raro• ¿Porque está activo? Se supone que debería ser yo el que averigüe como abrirlo.. esto me da mala espina. •despues de pensarlo un rato el general ingreso al portal siendo llevado hacia un lugar muy diferente, se veía al fondo un reloj inclinado rodeado por libros flotantes y bajo sus pies había agua inundando un enorme puente, pero lo más extraño fue cuando el general dirigió su mirada adelante notando la silueta de alguien que se acercó hacia el general hasta dejarse ver bien• Maestro: así que tu eres el general Deimos Ain ¿No es así? Te estuve esperando e incluso decidí brindarte algo de ayuda para que llegarás a tiempo Ya veo así que tu eres uno de los maestros al que todos conocen como el legendario demonio relojero, dicen que dominas todo lo que tenga que ver con el tiempo. Maestro: puedo incluso ver el futuro y pasado lo cual me ayudó a saber el motivo de porque decidiste venir, déjame decirte que me parece algo patético que decidas volverte más fuerte solo por una pelea pérdida.. tuviste una batalla de 3 contra 1 ¿Eso no te hace sentir orgulloso? ¿Orgulloso? Que un demonio sea derrotado la raza de las diosas no es nada orgulloso. Maestro: si esa es tu forma de pensar entonces no te entrenaré por voluntad mía.. tendrás que derrotarme en una batalla para ganartelo Será un honor pelear contra uno de los poderosos maestros ¡Hagámoslo! •asi fue como la batalla inicio, el general esquivaba manecillas de reloj que eran arrojadas hacia el como cuchillas para luego lanzarse a atacar al maestro el cual usando su visión futura lograba esquivar los ataques del general como si nada y hacia que el tiempo se congele para poder atacarlo con facilidad• [Está fue una batalla que duraría más de 10 rondas donde el general siempre era derrotado ante los poderes del relojero pero gracias a su deseo por conseguir más poder este se levantaba y seguía sin parar provocando que el combate se siguiera estirando]
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