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  • REUNIÓN

    Dohanna convocó a distintas Deidades y Semi-Deidades para hablar seriamente, sobre varios ataques que han estado ocurriendo, quería formar una gran unión para que las Miembros del Consejo no sean las únicas que tengan que lidiar con esta amenaza, la cuál ha demostrado ser bastante peligrosa.
    También dejar cómo tarea buscar distintos tipos de aliados, que puedan ser de utilidad para afrontar esta amenaza.

    — Muy bien, las he llamado aquí, porque estamos en una especie de guerra contra seres de otro Mundo, un Mundo el cuál está en muchas escrituras y que finalmente ha hecho su invasión, algunas de las que están aquí, he observado su poder desde mi sitio, La Luna, y debo decirles que estoy impresionada y me encantaría que nos ayuden a enfrentar este peligro, tenemos el apoyo de las Miembros del Consejo, ahora sólo debemos buscar distintos aliados que estén dispuestos a ayudarnos, ¿Alguien tiene alguna sugerencia? —.

    Serithra Serestina Rihanna Carther Zoey Miller
    REUNIÓN Dohanna convocó a distintas Deidades y Semi-Deidades para hablar seriamente, sobre varios ataques que han estado ocurriendo, quería formar una gran unión para que las Miembros del Consejo no sean las únicas que tengan que lidiar con esta amenaza, la cuál ha demostrado ser bastante peligrosa. También dejar cómo tarea buscar distintos tipos de aliados, que puedan ser de utilidad para afrontar esta amenaza. — Muy bien, las he llamado aquí, porque estamos en una especie de guerra contra seres de otro Mundo, un Mundo el cuál está en muchas escrituras y que finalmente ha hecho su invasión, algunas de las que están aquí, he observado su poder desde mi sitio, La Luna, y debo decirles que estoy impresionada y me encantaría que nos ayuden a enfrentar este peligro, tenemos el apoyo de las Miembros del Consejo, ahora sólo debemos buscar distintos aliados que estén dispuestos a ayudarnos, ¿Alguien tiene alguna sugerencia? —. [Sun_Goddess] [haze_opal_hare_380] [storm_lavender_shark_168] [phantasm_gray_mouse_346]
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  • Girls just wanna have fun!!! [shimmer_turquoise_bat_334]
    https://youtu.be/XnYFAMzOE_I?si=b-1ROThRosUPAuig
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  • Feeling like I'm filled with pins and knives
    Don't care if I make it out alive
    Take a drink
    Feel myself
    Pull a string
    Erase myself
    Don't know how to stop once I start
    If you wanna follow, it's a long way to the bottom
    Snake eyes staring back from the bottom of the bottle
    Cemetery angel come to life
    On into the night, we drink and drive
    Feeling like I'm filled with pins and knives Don't care if I make it out alive Take a drink Feel myself Pull a string Erase myself Don't know how to stop once I start If you wanna follow, it's a long way to the bottom Snake eyes staring back from the bottom of the bottle Cemetery angel come to life On into the night, we drink and drive
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ¡Bienvenid@s a FicRol!
    Hoy damos la bienvenida a nuevos personajes que se unen a la comunidad de Personajes 3D:

    ㅤㅤ¡Eddie Munson!
    Raza: Humano
    Fandom: Stranger Things


    ㅤㅤ¡Brianna Volkøv !
    Raza: Licántropo
    Fandom: Oc
    Estudiante



    Es un placer teneros por aquí . Esperamos que disfrutéis creando historias, conexiones y momentos memorables dentro de FicRol.

    Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tenéis dudas, necesitáis orientación o simplemente queréis charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontraréis guías útiles para moveros por la plataforma con facilidad.

    Recursos útiles para empezar:

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    Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711

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    ¡Nos vemos en el Inicio!

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    ✨ ¡Bienvenid@s a FicRol! ✨ Hoy damos la bienvenida a nuevos personajes que se unen a la comunidad de Personajes 3D: ㅤㅤ¡[haze_lime_crow_601]! 🧬 Raza: Humano 👾 Fandom: Stranger Things 💼 — ㅤㅤ¡[1Brianna1]! 🧬 Raza: Licántropo 👾 Fandom: Oc 💼 Estudiante Es un placer teneros por aquí 🍂. Esperamos que disfrutéis creando historias, conexiones y momentos memorables dentro de FicRol. 🧙‍♀️ Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tenéis dudas, necesitáis orientación o simplemente queréis charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontraréis guías útiles para moveros por la plataforma con facilidad. 🔎 Recursos útiles para empezar: Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711 Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D Directorio 3D: https://ficrol.com/posts/181793 ¡Nos vemos en el Inicio! 🍁 #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
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  • Ekaterina fué a visitar a su amigo Sniffles, el Oso hormiguero celeste, a su laboratorio a pedirle un pequeño favor, a su vez que también fué acompañada de la Hechicera Británica Nicole Thompson, La Teniente Rihanna Carther, y la Estadounidense Zoey Miller. ¿El motivo? Crear una especie de radar que pueda llevarlas a una especie de gema de poder llamada "Piedra Rúnica" o "Cuarzo de Energía Espiritual".
    Nicole estaría ahí para explicar de qué se trata esa gema, y porqué motivo la necesitan, cómo hace falta una especie de radar para rastrearla, entonces Ekaterina optó por pedirle ayuda a su amigo Sniffles.

    Dr Sniffles Stuart ᴬⁿᵗᵉᵃᵗᵉʳ
    Nicole Thompson
    Rihanna Carther
    Zoey Miller
    Ekaterina fué a visitar a su amigo Sniffles, el Oso hormiguero celeste, a su laboratorio a pedirle un pequeño favor, a su vez que también fué acompañada de la Hechicera Británica Nicole Thompson, La Teniente Rihanna Carther, y la Estadounidense Zoey Miller. ¿El motivo? Crear una especie de radar que pueda llevarlas a una especie de gema de poder llamada "Piedra Rúnica" o "Cuarzo de Energía Espiritual". Nicole estaría ahí para explicar de qué se trata esa gema, y porqué motivo la necesitan, cómo hace falta una especie de radar para rastrearla, entonces Ekaterina optó por pedirle ayuda a su amigo Sniffles. [Sn1ffles] [nicole_goth] [storm_lavender_shark_168] [phantasm_gray_mouse_346]
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  • REENCUENTRO PELIGROSO

    En una nocturno ambiente de ciudad, cómo suele ser costumbre, a veces varios jóvenes suelen salir a divertirse a su manera, y aunque a la autoridades eso es un dolor de cabeza, lo cierto es que a su vez no nos ponemos a pensar que tal vez, ellos al pasar demasiado estrés ya sea con la Universidad o con el trabajo en algunos casos.
    Sin embargo, hubo una jóven que se encontraba mirando a la ciudad desde un lugar apartado, a la Teniente Rihanna Carther, le llamó la atención, a acercarse a esa jóven, se sorprendió al darse cuenta de quién era.

    Zoey Miller
    REENCUENTRO PELIGROSO En una nocturno ambiente de ciudad, cómo suele ser costumbre, a veces varios jóvenes suelen salir a divertirse a su manera, y aunque a la autoridades eso es un dolor de cabeza, lo cierto es que a su vez no nos ponemos a pensar que tal vez, ellos al pasar demasiado estrés ya sea con la Universidad o con el trabajo en algunos casos. Sin embargo, hubo una jóven que se encontraba mirando a la ciudad desde un lugar apartado, a la Teniente Rihanna Carther, le llamó la atención, a acercarse a esa jóven, se sorprendió al darse cuenta de quién era. [phantasm_gray_mouse_346]
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  • https://pin.it/38KDuuGEt

    Isla permaneció de pie en el umbral del cuarto, sin atreverse a entrar del todo. Todo allí hablaba de una vida que no había vivido. Brianna había crecido sin ella, y aquel espacio era la prueba más dolorosa de ello.

    Avanzó un paso rozando con los dedos el respaldo de una silla. Le tembló la mano mientras se dentaba despacio en el borde de la cama.

    —¿Volverás…? —se preguntó en silencio, con un nudo en la garganta—. ¿Querrás siquiera mirarme…?

    Imaginó a Brianna entrando por la puerta, viéndola allí, ocupando un sitio que no le pertenecía. La culpa le pesó más que el cansancio de todos esos años.

    —Si me das la oportunidad… —pensó—, haré lo que sea para arreglarlo, aunque sea despacio.

    El cuarto permaneció en silencio. Y aun así, Isla se quedó allí, esperando, como si el simple hecho de estar cerca fuera ya un primer paso.
    https://pin.it/38KDuuGEt Isla permaneció de pie en el umbral del cuarto, sin atreverse a entrar del todo. Todo allí hablaba de una vida que no había vivido. Brianna había crecido sin ella, y aquel espacio era la prueba más dolorosa de ello. Avanzó un paso rozando con los dedos el respaldo de una silla. Le tembló la mano mientras se dentaba despacio en el borde de la cama. —¿Volverás…? —se preguntó en silencio, con un nudo en la garganta—. ¿Querrás siquiera mirarme…? Imaginó a Brianna entrando por la puerta, viéndola allí, ocupando un sitio que no le pertenecía. La culpa le pesó más que el cansancio de todos esos años. —Si me das la oportunidad… —pensó—, haré lo que sea para arreglarlo, aunque sea despacio. El cuarto permaneció en silencio. Y aun así, Isla se quedó allí, esperando, como si el simple hecho de estar cerca fuera ya un primer paso.
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  • El bosque rugía con violencia; el aire azotaba los árboles hasta hacerlos amenazar con desplomarse.

    Lianna se había alejado lo suficiente del castillo para perder de vista aquella presencia familiar y amenazante.

    Un crujido en los arbustos se intensificó. Lianna se tensó, lista para atacar, pero una luz cegadora estalló frente a ella, quemándole la piel y obligándola a retroceder.

    El ardor agudizó sus sentidos. Sus uñas se alargaron en garras afiladas, sus colmillos afilados asomaron entre sus labios y sus ojos brillaron con un rojo intenso. Su apariencia se había tornado monstruosa.

    Finalmente, su rival se hizo presente. Y al hablar, su voz trajo consigo un recuerdo que Lianna aborrecía.

    —Vaya, cuánto tiempo sin verte, preciosa.

    Por su parte, la pelirroja intentaba recuperar la visión. Solo oía los pasos del hombre acercándose. Dio un golpe al aire, y luego otro, pero él los esquivaba con facilidad. Antes de que pudiera reaccionar, una fuerza mágica la inmovilizó y la arrojó al suelo.

    —No has cambiado nada —dijo él con una sonrisa que se ampliaba—. Sigues siendo igual de ruda que cuando te conocí. Pero… gané, siempre gano.

    Con un gesto casi condescendiente, le tocó la punta de la nariz, como si ella fuera una criatura inofensiva.

    —Dime, querida Lianna, ¿has cuidado bien de nuestra hija?

    Lianna intentó zafarse usando su fuerza sobrenatural, pero Adam quemó sus muñecas con un destello de luz, haciéndola jadear de dolor.

    —¿Qué quieres? —preguntó ella, con una mezcla de desprecio y miedo en la mirada.

    El hechicero mantuvo su mano cerca del rostro de Lianna; un halo de luz cálida pero amenazante danzaba en sus yemas.

    —Lo que siempre quise —respondió, y por un instante su voz perdió la burla y se volvió grave, casi vulnerable

    — Una familia a mi familia. Tú y ella. Pero veo que sigues siendo la misma fiera egoísta que arrojó a nuestra hija a la intemperie.

    Lianna dejó de forcejear. El dolor en sus muñecas era agudo, pero el odio la mantenía alerta, luego respiró hondo. La fuerza no servía. Tal vez la astucia, su herramienta más antigua, aún pudiera darle una salida.

    —No la abandoné —escupió, buscando un tono entre el desafío y una rendición fingida—. La di en adopción a una pareja. La puse a salvo, lejos de mí, de ti… de todos.

    —¿A salvo? —La luz en la mano de Adam parpadeó, peligrosa—. La condenaste a una vida de orfandad. Sin saber quién es, de dónde viene… sin conocer su propio poder. El hechizo de concepción la marcó, Lianna. Lleva magia en la sangre, lleva inmortalidad. ¿Y crees que eso pasará desapercibido entre los humanos?

    Un silencio denso cayó entre ellos. Era la primera vez que Lianna consideraba eso. Siempre había visto a la niña como una maldición, un recordatorio de su violación y su debilidad. Nunca como una persona con un destino.

    Adam se arrodilló a su lado; su voz bajó a un susurro íntimo.

    —Yo la he sentido. En mis sueños, en mis hechizos de búsqueda. Ella crece, y su poder despierta. Sin guía, se convertirá en un faro para cosas mucho peores… y probablemente se destruya a sí misma.

    Ahora no era solo una amenaza para el imperio de lujo y sangre que Lianna había construido. Era una responsabilidad. Un nuevo tipo de trampa.

    —¿Qué propones, hechicero? —preguntó Lianna, con una frialdad que le costó cada palabra.

    —Que la encuentres. Que la traigas a mí. Juntos la criaremos; le enseñaremos a controlar su magia, a ser fuerte. Tú podrás seguir con tus juegos de poder, y yo me ocuparé de su educación. Pero será nuestra hija. Vivirá bajo mi protección. Y bajo mi techo.

    —¿Como tu prisionera?

    —Como mi hija —corrigió él, con una sonrisa que no alcanzaba los ojos—. Y para asegurarme de que cumples… y de que no intentarás engañarme o lastimarla…

    Extendió la mano y, con un gesto rápido, tocó el centro del pecho de Lianna. Un dolor agudo, como de metal al rojo vivo, le atravesó el esternón. Lianna gritó, un sonido animal y desgarrado.

    Cuando Adam retiró los dedos, un fino hilo dorado, como una telaraña de luz, brilló brevemente bajo su piel antes de desaparecer.

    —Un vínculo —explicó, satisfecho—. Te permitirá sentir su presencia, como una brújula. Pero a mí me permitirá saber si le haces daño. Si intentas lastimarla, o cometer otra estupidez egoísta…

    —. El encanto que sostiene tu juventud y tu fuerza se deshará en una hora. Envejecerás décadas en minutos y morirás como una humana frágil. Nada de tu poder, ni tu dinero, ni tus sirvientes te salvarán. Ni siquiera tus padres.

    Se levantó y liberó la inmovilización mágica. Lianna se incorporó, llevándose una mano al pecho donde latía la marca invisible. No era solo una amenaza física; era la aniquilación de todo lo que era.

    —Tienes un mes —dijo Adam, empezando a desvanecerse entre la luz distorsionada del bosque

    — Tráeme a nuestra hija. Empieza a actuar como su madre… o descubre lo que es realmente perderlo todo.

    Y desapareció.

    Lianna se quedó sola entre los árboles que aún se estremecían. El rugido del bosque había cesado, reemplazado por un silencio opresivo. No solo tenía que encontrar a una hija que no quería, sino entregarla al hombre que más odiaba y temía. Y en el proceso, debía proteger su propia existencia.
    El bosque rugía con violencia; el aire azotaba los árboles hasta hacerlos amenazar con desplomarse. Lianna se había alejado lo suficiente del castillo para perder de vista aquella presencia familiar y amenazante. Un crujido en los arbustos se intensificó. Lianna se tensó, lista para atacar, pero una luz cegadora estalló frente a ella, quemándole la piel y obligándola a retroceder. El ardor agudizó sus sentidos. Sus uñas se alargaron en garras afiladas, sus colmillos afilados asomaron entre sus labios y sus ojos brillaron con un rojo intenso. Su apariencia se había tornado monstruosa. Finalmente, su rival se hizo presente. Y al hablar, su voz trajo consigo un recuerdo que Lianna aborrecía. —Vaya, cuánto tiempo sin verte, preciosa. Por su parte, la pelirroja intentaba recuperar la visión. Solo oía los pasos del hombre acercándose. Dio un golpe al aire, y luego otro, pero él los esquivaba con facilidad. Antes de que pudiera reaccionar, una fuerza mágica la inmovilizó y la arrojó al suelo. —No has cambiado nada —dijo él con una sonrisa que se ampliaba—. Sigues siendo igual de ruda que cuando te conocí. Pero… gané, siempre gano. Con un gesto casi condescendiente, le tocó la punta de la nariz, como si ella fuera una criatura inofensiva. —Dime, querida Lianna, ¿has cuidado bien de nuestra hija? Lianna intentó zafarse usando su fuerza sobrenatural, pero Adam quemó sus muñecas con un destello de luz, haciéndola jadear de dolor. —¿Qué quieres? —preguntó ella, con una mezcla de desprecio y miedo en la mirada. El hechicero mantuvo su mano cerca del rostro de Lianna; un halo de luz cálida pero amenazante danzaba en sus yemas. —Lo que siempre quise —respondió, y por un instante su voz perdió la burla y se volvió grave, casi vulnerable — Una familia a mi familia. Tú y ella. Pero veo que sigues siendo la misma fiera egoísta que arrojó a nuestra hija a la intemperie. Lianna dejó de forcejear. El dolor en sus muñecas era agudo, pero el odio la mantenía alerta, luego respiró hondo. La fuerza no servía. Tal vez la astucia, su herramienta más antigua, aún pudiera darle una salida. —No la abandoné —escupió, buscando un tono entre el desafío y una rendición fingida—. La di en adopción a una pareja. La puse a salvo, lejos de mí, de ti… de todos. —¿A salvo? —La luz en la mano de Adam parpadeó, peligrosa—. La condenaste a una vida de orfandad. Sin saber quién es, de dónde viene… sin conocer su propio poder. El hechizo de concepción la marcó, Lianna. Lleva magia en la sangre, lleva inmortalidad. ¿Y crees que eso pasará desapercibido entre los humanos? Un silencio denso cayó entre ellos. Era la primera vez que Lianna consideraba eso. Siempre había visto a la niña como una maldición, un recordatorio de su violación y su debilidad. Nunca como una persona con un destino. Adam se arrodilló a su lado; su voz bajó a un susurro íntimo. —Yo la he sentido. En mis sueños, en mis hechizos de búsqueda. Ella crece, y su poder despierta. Sin guía, se convertirá en un faro para cosas mucho peores… y probablemente se destruya a sí misma. Ahora no era solo una amenaza para el imperio de lujo y sangre que Lianna había construido. Era una responsabilidad. Un nuevo tipo de trampa. —¿Qué propones, hechicero? —preguntó Lianna, con una frialdad que le costó cada palabra. —Que la encuentres. Que la traigas a mí. Juntos la criaremos; le enseñaremos a controlar su magia, a ser fuerte. Tú podrás seguir con tus juegos de poder, y yo me ocuparé de su educación. Pero será nuestra hija. Vivirá bajo mi protección. Y bajo mi techo. —¿Como tu prisionera? —Como mi hija —corrigió él, con una sonrisa que no alcanzaba los ojos—. Y para asegurarme de que cumples… y de que no intentarás engañarme o lastimarla… Extendió la mano y, con un gesto rápido, tocó el centro del pecho de Lianna. Un dolor agudo, como de metal al rojo vivo, le atravesó el esternón. Lianna gritó, un sonido animal y desgarrado. Cuando Adam retiró los dedos, un fino hilo dorado, como una telaraña de luz, brilló brevemente bajo su piel antes de desaparecer. —Un vínculo —explicó, satisfecho—. Te permitirá sentir su presencia, como una brújula. Pero a mí me permitirá saber si le haces daño. Si intentas lastimarla, o cometer otra estupidez egoísta… —. El encanto que sostiene tu juventud y tu fuerza se deshará en una hora. Envejecerás décadas en minutos y morirás como una humana frágil. Nada de tu poder, ni tu dinero, ni tus sirvientes te salvarán. Ni siquiera tus padres. Se levantó y liberó la inmovilización mágica. Lianna se incorporó, llevándose una mano al pecho donde latía la marca invisible. No era solo una amenaza física; era la aniquilación de todo lo que era. —Tienes un mes —dijo Adam, empezando a desvanecerse entre la luz distorsionada del bosque — Tráeme a nuestra hija. Empieza a actuar como su madre… o descubre lo que es realmente perderlo todo. Y desapareció. Lianna se quedó sola entre los árboles que aún se estremecían. El rugido del bosque había cesado, reemplazado por un silencio opresivo. No solo tenía que encontrar a una hija que no quería, sino entregarla al hombre que más odiaba y temía. Y en el proceso, debía proteger su propia existencia.
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  • Y apareció justo cuando menos la esperaba, justo cuando creía haber cerrado ese capítulo, horas después de comernos las uvas, mi hija, mi pareja y yo. Fue una noche inolvidable pero lo que estaba por llegar lo superó con creces.

    Ella apareció, su mujer.

    Brianna salió corriendo. La había buscado durante dieciséis años y, cuando por fin la tuvo delante, se abrumó y huyó. Lo entendí, yo habría hecho lo mismo. Pero al verla bien, tan demacrada, tan abatida, comprendí enseguida que no se había ido por voluntad propia. Algo había pasado. Tampoco daba la espalda a quien le importaba por lo que le ofreció algo de comer.

    El corazón me empezó a arder, igual que la marca del brazo. Esa que debería estar apagada. No podía tener dos vínculos, lo sabía. Tenía que elegir… y no estaba dispuesto. Todo debía seguir como estaba, aunque por dentro nada lo estuviera.

    Mi pareja actual estaba fuera, comprando unos regalos para Brianna y yo me encontraba en la cocina preparándole algo de comer a mi primer amor. A la mujer que creí que sería la única, la eterna, la que me arrebataron sin explicación.

    Por lo que me contó, supe que había pasado dieciséis años en cautiverio. No pudo escapar. Sentí que la había fallado como esposo, que quizá podría haberla buscado mejor, aunque no hubiera indicios de secuestro, aunque todo apuntara a un abandono premeditado. Esa había sido la única verdad que me permitió seguir adelante.

    Quería llorar, me temblaba la voz, y algo más hondo que la voz, el alma. No quise mostrarlo. Me mostré frío, contenido, pero no le di la espalda. Nunca supe hacerlo, ella siempre me había importado y teníamos una hija en común.

    No podía creer que estuviera allí, en mi cocina, después de tantos años. Estaba aturdido, la mujer que siempre amé estaba frente a mí. Quería tocarla, comprobar que era real, pero no me atreví. No solo por respeto a mi pareja actual, sino porque apenas dos semanas antes había sellado un nuevo vínculo, cuando por fin acepté lo que sentía, cuando por fin confíe y dejé de dudar, ese vínculo no iba a ser un parche, amaba como era su pareja.
    Mi cuerpo reaccionaba antes que mi cabeza.

    Busqué a mi hija por el bosque, la seguí por su olor, deberían de hablar lo ocurrido, tenía que escucharla aunque lo más probable es que le reproche que no la hubiera esperado más. Ella siempre soñó vivir en una familia ideal, puto Disney y putos cuentos de hadas con final feliz.
    Y apareció justo cuando menos la esperaba, justo cuando creía haber cerrado ese capítulo, horas después de comernos las uvas, mi hija, mi pareja y yo. Fue una noche inolvidable pero lo que estaba por llegar lo superó con creces. Ella apareció, su mujer. Brianna salió corriendo. La había buscado durante dieciséis años y, cuando por fin la tuvo delante, se abrumó y huyó. Lo entendí, yo habría hecho lo mismo. Pero al verla bien, tan demacrada, tan abatida, comprendí enseguida que no se había ido por voluntad propia. Algo había pasado. Tampoco daba la espalda a quien le importaba por lo que le ofreció algo de comer. El corazón me empezó a arder, igual que la marca del brazo. Esa que debería estar apagada. No podía tener dos vínculos, lo sabía. Tenía que elegir… y no estaba dispuesto. Todo debía seguir como estaba, aunque por dentro nada lo estuviera. Mi pareja actual estaba fuera, comprando unos regalos para Brianna y yo me encontraba en la cocina preparándole algo de comer a mi primer amor. A la mujer que creí que sería la única, la eterna, la que me arrebataron sin explicación. Por lo que me contó, supe que había pasado dieciséis años en cautiverio. No pudo escapar. Sentí que la había fallado como esposo, que quizá podría haberla buscado mejor, aunque no hubiera indicios de secuestro, aunque todo apuntara a un abandono premeditado. Esa había sido la única verdad que me permitió seguir adelante. Quería llorar, me temblaba la voz, y algo más hondo que la voz, el alma. No quise mostrarlo. Me mostré frío, contenido, pero no le di la espalda. Nunca supe hacerlo, ella siempre me había importado y teníamos una hija en común. No podía creer que estuviera allí, en mi cocina, después de tantos años. Estaba aturdido, la mujer que siempre amé estaba frente a mí. Quería tocarla, comprobar que era real, pero no me atreví. No solo por respeto a mi pareja actual, sino porque apenas dos semanas antes había sellado un nuevo vínculo, cuando por fin acepté lo que sentía, cuando por fin confíe y dejé de dudar, ese vínculo no iba a ser un parche, amaba como era su pareja. Mi cuerpo reaccionaba antes que mi cabeza. Busqué a mi hija por el bosque, la seguí por su olor, deberían de hablar lo ocurrido, tenía que escucharla aunque lo más probable es que le reproche que no la hubiera esperado más. Ella siempre soñó vivir en una familia ideal, puto Disney y putos cuentos de hadas con final feliz.
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