• Después de despedirse de su hermano, se fue a un hotel apartado. El avión en dirección a Portugal despegaría sin él en más de un sentido. Se quitó la ropa y se sentó frente al enorme ventanal. No había tenido el valor de hablar con Alessandro...pero él menssje le llegaría. Miró su reflejo en el ventanal y sonrió...(Lorenzo tiene razón, soy bonito) , pensó mientras sacaba de su chaqueta una jeringa. Una burbuja de aire...sólo eso necesitaba...en menos de unos minutos, la burbuja llegaría a su corazón tapando las válvulas y se habría acabado.
    *Es así como debió ser siempre... cierto?*
    Y accionó la ajuga en su pecho.
    Después de despedirse de su hermano, se fue a un hotel apartado. El avión en dirección a Portugal despegaría sin él en más de un sentido. Se quitó la ropa y se sentó frente al enorme ventanal. No había tenido el valor de hablar con Alessandro...pero él menssje le llegaría. Miró su reflejo en el ventanal y sonrió...(Lorenzo tiene razón, soy bonito) , pensó mientras sacaba de su chaqueta una jeringa. Una burbuja de aire...sólo eso necesitaba...en menos de unos minutos, la burbuja llegaría a su corazón tapando las válvulas y se habría acabado. *Es así como debió ser siempre... cierto?* Y accionó la ajuga en su pecho.
    0 turnos 0 maullidos
  • Leila Ferrari, la indomable líder de la mafia siciliana en Neo-Madrid, se enfrenta a un torbellino de desafíos que ponen a prueba su fuerza y determinación. Desde emboscadas sangrientas por parte de la mafia rusa hasta traiciones internas que amenazan su imperio, Leila debe navegar un mundo brutal donde cada decisión es cuestión de vida o muerte.
    A pesar de su fría exterioridad y su educación en la crueldad, los reproches de su padre, Matteo Ferrari, y la ausencia de Gianluca, el hombre del que se ha enamorado y que está en prisión, la persiguen.
    Mientras Leila lucha por mantener el control de sus negocios y la lealtad de su gente, la presión de su linaje y las dolorosas memorias de su infancia la empujan al límite. Con su cumpleaños número veinte marcado por la búsqueda de contactos y la consolidación de su poder, Leila se debate entre el deseo de dominar y la vulnerabilidad que intenta ocultar. Massimo Marttini, un aliado enigmático, observa de cerca sus luchas internas, decidido a romper las barreras emocionales de la "principessa del terror".
    En este trepidante relato de lealtad, amor y poder, Leila Ferrari descubrirá si puede forjar su propio destino en un mundo que siempre ha intentado quebrarla, o si sucumbirá a las sombras que la acechan.

    Capítulo 1:
    Leila se miró al espejo, ultimando los detalles de su atuendo antes de partir hacia el CADS. A pesar de su juventud, su sola presencia imponía una autoridad y una experiencia que parecían trascender sus años. Su tez de un tono oliva dorado, testamento de su herencia siciliana, resplandecía bajo la luz. Su rostro de simetría perfecta, con pómulos altos y definidos, le otorgaba un aire de elegancia innata, pero eran sus ojos verde esmeralda los que delataban su verdadera naturaleza. Ocultos parcialmente tras unas gafas polarizadas estilo Cat-Eye de Lens Luxe, escrutaban el reflejo con una intensidad calculadora. Sus labios carnosos formaban una ligera sonrisa, una fina línea que separaba la sensualidad del peligro inminente.
    Vestida con un diseño corto de encaje y chifón de la firma Lilith Supreme que abrazaba sus curvas, irradiaba poder. Cada detalle había sido meticulosamente seleccionado: desde las uñas cuadradas en tono azul cobalto, pasando por los pendientes Orion y la pulsera led que brillaban con un pulso eléctrico, hasta el anillo de oro amarillo y zafiros que coronaba su mano.
    Exhaló un suspiro profundo, cargado de hastío.
    —Con el mal ánimo que me ha dejado la visita a Gian —murmuró para sí misma, arrastrando las vocales con el inconfundible deje de su tierra natal.
    Salió del cuarto y recorrió el pasillo de la segunda planta. La majestuosa casa colonial de la mafia italiana irradiaba un lujo asfixiante. Los suelos de majólicas en tonos terracota, los candelabros de cristal veneciano y los pesados cortinajes de terciopelo burdeos quedaron atrás mientras descendía por la escalera hacia el sótano. El ambiente en el garaje era radicalmente distinto; frío, con un eco resonante y bañado en luces tenues que sugerían un refugio diseñado para huidas en la oscuridad.
    Se acercó a su Ferrozzi Siracusa, una máquina imponente de color vino tinto metalizado. Abrió la puerta, se acomodó en los asientos de cuero y se ajustó el cinturón. Con un ronroneo profundo, el motor cobró vida, y el vehículo abandonó el encierro para devorar las calles de Neo-Madrid.
    Era una mañana fresca. El sol apenas despuntaba sobre el horizonte de la urbe, pero las sombras de la ciudad ya albergaban sus propios monstruos. En la esquina de la calle Embajadores, Raiza Romanova, líder de una de las facciones más temidas de la mafia rusa, aguardaba en completo silencio. Sus sicarios la rodeaban como espectros, tensos, con la mirada clavada en la intersección, esperando la señal de su jefa.
    A lo lejos, el Ferrozzi de Leila se deslizaba por el asfalto con la arrogancia de quien se sabe dueña del territorio. Conducía sola, una temeraria demostración de su poder que, aquella mañana, le costaría un precio muy alto.
    Cuando el deportivo se acercó a la intersección de la Plaza de Cascorro, frente a la imponente estatua de Eloy Gonzalo, Raiza alzó una mano. En fracción de segundos, la trampa se cerró. Uno de los vehículos de los rusos salió disparado de una bocacalle, frenando en seco frente a Leila y bloqueando por completo su avance. Ella hundió el pedal del freno; las manos se le agarrotaron en el volante mientras el instinto de supervivencia afilaba sus sentidos. Antes de que pudiera meter la reversa, un segundo coche le cortó la huida por detrás.
    —No seré yo quien muera, maldita... —siseó entre dientes, con la sangre latiéndole en las sienes.
    Lejos de paralizarse, abrió la puerta de una patada, se parapetó tras el metal del coche y desenfundó su pistola M9. Dos automóviles más se aproximaron por los flancos. La orden de Romanova era clara, y fue ella misma quien rompió la quietud matutina abriendo fuego con su rifle de asalto AK-47.
    El estruendo de los disparos destrozó la tranquilidad del barrio. Leila devolvió el fuego con una precisión feroz, el rostro desencajado por la concentración mientras defendía su vida a capa y espada. Pero la inferioridad numérica era abrumadora. Un proyectil enemigo encontró su blanco, perforándole el brazo. El impacto le arrancó un grito sordo de dolor, pero no se rindió. Aún herida y sangrando profusamente, mantuvo la posición, disparando con una determinación salvaje.
    Satisfecha con el daño infligido y consciente de que el estruendo pronto atraería miradas indeseadas, Raiza gritó la orden de retirada. La emboscada había cumplido su propósito: quebrar la coraza de invulnerabilidad de la reina siciliana. Los motores rugieron, y los vehículos rusos se esfumaron entre las sombras de los callejones.
    Leila se quedó sola. Apoyó la espalda contra el chasis magullado de su Ferrozzi, respirando por la boca mientras el dolor punzante le subía por el hombro. Rebuscó torpemente en su bolso con la mano ilesa hasta dar con el teléfono. Marcó a emergencias, sabiendo que el tiempo corría en su contra.
    —¿Ciao? ¿Hablo a la policía? —preguntó en cuanto la línea dio tono.
    —¿Policía Nacional? Así es —respondió una voz masculina, sobria y atenta.
    —Necesito ayuda. Estoy herida, me dispararon. Estoy en la Plaza de Cascorro, esquina con Embajadores.
    —Entendido. Van una unidad y una ambulancia para allá, señorita.
    Cortó la comunicación y se dejó caer un poco más contra el coche, apretando los dientes. Minutos después, el chirrido de unos neumáticos anunció la llegada de una patrulla. El oficial apagó el motor y salió rápidamente del vehículo, acercándose a ella con paso firme. Leila alzó la vista, evaluándolo tras los cristales rotos de sus gafas.
    —Ciao... —murmuró, la voz tensa por el esfuerzo.
    —Agente Emilio Cruz, señorita. ¿Dónde fue la herida? —inquirió él, con un tono de urgencia matizado por su deje mexicano.
    Leila señaló su brazo ensangrentado con un leve cabeceo. Emilio soltó un suspiro pesado al comprobar la gravedad de la lesión. Sin perder un segundo, se despojó de su gruesa camiseta negra de cuero y la apretó con fuerza alrededor de la herida para contener la hemorragia. Leila tensó cada músculo de su escultural cuerpo, luchando por disimular la agonía y la rabia hirviente que amenazaba con desbordarla.
    —¿Vamos? —preguntó ella, irguiendo el mentón con orgullo herido pero intacto.
    Con sumo cuidado, Emilio la sostuvo por el lado sano, escoltándola hasta el asiento trasero de la patrulla. Cerró la puerta tras ella, rodeó el coche y se puso al volante, acelerando de inmediato para alejarla del eco metálico y la sangre que manchaba la plaza.
    Leila Ferrari, la indomable líder de la mafia siciliana en Neo-Madrid, se enfrenta a un torbellino de desafíos que ponen a prueba su fuerza y determinación. Desde emboscadas sangrientas por parte de la mafia rusa hasta traiciones internas que amenazan su imperio, Leila debe navegar un mundo brutal donde cada decisión es cuestión de vida o muerte. A pesar de su fría exterioridad y su educación en la crueldad, los reproches de su padre, Matteo Ferrari, y la ausencia de Gianluca, el hombre del que se ha enamorado y que está en prisión, la persiguen. Mientras Leila lucha por mantener el control de sus negocios y la lealtad de su gente, la presión de su linaje y las dolorosas memorias de su infancia la empujan al límite. Con su cumpleaños número veinte marcado por la búsqueda de contactos y la consolidación de su poder, Leila se debate entre el deseo de dominar y la vulnerabilidad que intenta ocultar. Massimo Marttini, un aliado enigmático, observa de cerca sus luchas internas, decidido a romper las barreras emocionales de la "principessa del terror". En este trepidante relato de lealtad, amor y poder, Leila Ferrari descubrirá si puede forjar su propio destino en un mundo que siempre ha intentado quebrarla, o si sucumbirá a las sombras que la acechan. Capítulo 1: Leila se miró al espejo, ultimando los detalles de su atuendo antes de partir hacia el CADS. A pesar de su juventud, su sola presencia imponía una autoridad y una experiencia que parecían trascender sus años. Su tez de un tono oliva dorado, testamento de su herencia siciliana, resplandecía bajo la luz. Su rostro de simetría perfecta, con pómulos altos y definidos, le otorgaba un aire de elegancia innata, pero eran sus ojos verde esmeralda los que delataban su verdadera naturaleza. Ocultos parcialmente tras unas gafas polarizadas estilo Cat-Eye de Lens Luxe, escrutaban el reflejo con una intensidad calculadora. Sus labios carnosos formaban una ligera sonrisa, una fina línea que separaba la sensualidad del peligro inminente. Vestida con un diseño corto de encaje y chifón de la firma Lilith Supreme que abrazaba sus curvas, irradiaba poder. Cada detalle había sido meticulosamente seleccionado: desde las uñas cuadradas en tono azul cobalto, pasando por los pendientes Orion y la pulsera led que brillaban con un pulso eléctrico, hasta el anillo de oro amarillo y zafiros que coronaba su mano. Exhaló un suspiro profundo, cargado de hastío. —Con el mal ánimo que me ha dejado la visita a Gian —murmuró para sí misma, arrastrando las vocales con el inconfundible deje de su tierra natal. Salió del cuarto y recorrió el pasillo de la segunda planta. La majestuosa casa colonial de la mafia italiana irradiaba un lujo asfixiante. Los suelos de majólicas en tonos terracota, los candelabros de cristal veneciano y los pesados cortinajes de terciopelo burdeos quedaron atrás mientras descendía por la escalera hacia el sótano. El ambiente en el garaje era radicalmente distinto; frío, con un eco resonante y bañado en luces tenues que sugerían un refugio diseñado para huidas en la oscuridad. Se acercó a su Ferrozzi Siracusa, una máquina imponente de color vino tinto metalizado. Abrió la puerta, se acomodó en los asientos de cuero y se ajustó el cinturón. Con un ronroneo profundo, el motor cobró vida, y el vehículo abandonó el encierro para devorar las calles de Neo-Madrid. Era una mañana fresca. El sol apenas despuntaba sobre el horizonte de la urbe, pero las sombras de la ciudad ya albergaban sus propios monstruos. En la esquina de la calle Embajadores, Raiza Romanova, líder de una de las facciones más temidas de la mafia rusa, aguardaba en completo silencio. Sus sicarios la rodeaban como espectros, tensos, con la mirada clavada en la intersección, esperando la señal de su jefa. A lo lejos, el Ferrozzi de Leila se deslizaba por el asfalto con la arrogancia de quien se sabe dueña del territorio. Conducía sola, una temeraria demostración de su poder que, aquella mañana, le costaría un precio muy alto. Cuando el deportivo se acercó a la intersección de la Plaza de Cascorro, frente a la imponente estatua de Eloy Gonzalo, Raiza alzó una mano. En fracción de segundos, la trampa se cerró. Uno de los vehículos de los rusos salió disparado de una bocacalle, frenando en seco frente a Leila y bloqueando por completo su avance. Ella hundió el pedal del freno; las manos se le agarrotaron en el volante mientras el instinto de supervivencia afilaba sus sentidos. Antes de que pudiera meter la reversa, un segundo coche le cortó la huida por detrás. —No seré yo quien muera, maldita... —siseó entre dientes, con la sangre latiéndole en las sienes. Lejos de paralizarse, abrió la puerta de una patada, se parapetó tras el metal del coche y desenfundó su pistola M9. Dos automóviles más se aproximaron por los flancos. La orden de Romanova era clara, y fue ella misma quien rompió la quietud matutina abriendo fuego con su rifle de asalto AK-47. El estruendo de los disparos destrozó la tranquilidad del barrio. Leila devolvió el fuego con una precisión feroz, el rostro desencajado por la concentración mientras defendía su vida a capa y espada. Pero la inferioridad numérica era abrumadora. Un proyectil enemigo encontró su blanco, perforándole el brazo. El impacto le arrancó un grito sordo de dolor, pero no se rindió. Aún herida y sangrando profusamente, mantuvo la posición, disparando con una determinación salvaje. Satisfecha con el daño infligido y consciente de que el estruendo pronto atraería miradas indeseadas, Raiza gritó la orden de retirada. La emboscada había cumplido su propósito: quebrar la coraza de invulnerabilidad de la reina siciliana. Los motores rugieron, y los vehículos rusos se esfumaron entre las sombras de los callejones. Leila se quedó sola. Apoyó la espalda contra el chasis magullado de su Ferrozzi, respirando por la boca mientras el dolor punzante le subía por el hombro. Rebuscó torpemente en su bolso con la mano ilesa hasta dar con el teléfono. Marcó a emergencias, sabiendo que el tiempo corría en su contra. —¿Ciao? ¿Hablo a la policía? —preguntó en cuanto la línea dio tono. —¿Policía Nacional? Así es —respondió una voz masculina, sobria y atenta. —Necesito ayuda. Estoy herida, me dispararon. Estoy en la Plaza de Cascorro, esquina con Embajadores. —Entendido. Van una unidad y una ambulancia para allá, señorita. Cortó la comunicación y se dejó caer un poco más contra el coche, apretando los dientes. Minutos después, el chirrido de unos neumáticos anunció la llegada de una patrulla. El oficial apagó el motor y salió rápidamente del vehículo, acercándose a ella con paso firme. Leila alzó la vista, evaluándolo tras los cristales rotos de sus gafas. —Ciao... —murmuró, la voz tensa por el esfuerzo. —Agente Emilio Cruz, señorita. ¿Dónde fue la herida? —inquirió él, con un tono de urgencia matizado por su deje mexicano. Leila señaló su brazo ensangrentado con un leve cabeceo. Emilio soltó un suspiro pesado al comprobar la gravedad de la lesión. Sin perder un segundo, se despojó de su gruesa camiseta negra de cuero y la apretó con fuerza alrededor de la herida para contener la hemorragia. Leila tensó cada músculo de su escultural cuerpo, luchando por disimular la agonía y la rabia hirviente que amenazaba con desbordarla. —¿Vamos? —preguntó ella, irguiendo el mentón con orgullo herido pero intacto. Con sumo cuidado, Emilio la sostuvo por el lado sano, escoltándola hasta el asiento trasero de la patrulla. Cerró la puerta tras ella, rodeó el coche y se puso al volante, acelerando de inmediato para alejarla del eco metálico y la sangre que manchaba la plaza.
    Me encocora
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • Cassius, director del hospital, sostenía el teléfono con una rigidez impropia de él. Frente a su escritorio permanecía una figura gigantesca cuya mera presencia parecía comprimir el aire de la habitación.

    ○Yo puedo ocuparme del asunto. No tenéis necesidad de involucraros.

    Su voz delataba una inquietud que rara vez mostraba.

    El hombre de más de dos metros de altura no respondió de inmediato. Se hallaba examinando una serie de fotografías esparcidas sobre la mesa.

    Zelkova. Unknown . Nami .

    Sus enormes dedos tomaron la primera imagen.

    ☆Como continúen progresando a este ritmo, tendré que intervenir.

    Su tono era monocorde, casi aburrido.

    ☆Debo admitir que empiezo a hastiarme.

    Sus ojos se posaron sobre la fotografía de Unknow. Una sonrisa tenue afloró en su rostro.

    ☆¿Qué dirían los de Umbra Corp si me apropiara de su juguete?

    Dejó la fotografía a un lado y tomó la siguiente. Nami. Observó la imagen durante varios segundos.

    ☆Mmm...

    Un sonido grave escapó de su garganta.

    ☆Sobrevivió al Drive igual que su hermano. Interesante. Creo que haré una visita a ese autoproclamado vengador.

    Entonces tomó la última. Zelkova. La observó durante unos instantes antes de girarse hacia Cassius.

    ☆Cassius.

    ○¿Sí?

    ☆¿Quién es este?

    El director ni siquiera miró la imagen.

    ☆El sacerdote de la Iglesia de Melquisedec. Usted ordenó en el ataque.

    El hombre al que muchos conocían como el Recaudador de Impuestos estudió el retrato con atención.

    ☆Oh.

    Silencio.

    ☆No me suena de nada.

    No pestañeó. Ni una sola vez. Su mirada permaneció inmóvil sobre la fotografía, semejante a la de una estatua contemplando una insignificancia. Finalmente dejó la imagen sobre la mesa y cruzó los brazos.

    ☆Esperaré.

    Cassius tragó saliva.

    ○¿Esperaréis?

    ☆Sí.

    Una sombra de satisfacción asomó en su semblante.

    ☆Quiero que se vuelvan más fuertes.

    Su sonrisa se ensanchó apenas un ápice.

    ☆Quiero contemplar cómo sus anhelos alcanzan el cenit.

    La habitación pareció enfriarse varios grados.

    ☆Y después...

    Sus ojos adquirieron un brillo extraño.

    ☆Quiero ver cómo todas sus esperanzas son reducidas a escombros.
    Cassius, director del hospital, sostenía el teléfono con una rigidez impropia de él. Frente a su escritorio permanecía una figura gigantesca cuya mera presencia parecía comprimir el aire de la habitación. ○Yo puedo ocuparme del asunto. No tenéis necesidad de involucraros. Su voz delataba una inquietud que rara vez mostraba. El hombre de más de dos metros de altura no respondió de inmediato. Se hallaba examinando una serie de fotografías esparcidas sobre la mesa. Zelkova. [Uni_Darkness_Softspot]. [legend_opal_hare_231]. Sus enormes dedos tomaron la primera imagen. ☆Como continúen progresando a este ritmo, tendré que intervenir. Su tono era monocorde, casi aburrido. ☆Debo admitir que empiezo a hastiarme. Sus ojos se posaron sobre la fotografía de Unknow. Una sonrisa tenue afloró en su rostro. ☆¿Qué dirían los de Umbra Corp si me apropiara de su juguete? Dejó la fotografía a un lado y tomó la siguiente. Nami. Observó la imagen durante varios segundos. ☆Mmm... Un sonido grave escapó de su garganta. ☆Sobrevivió al Drive igual que su hermano. Interesante. Creo que haré una visita a ese autoproclamado vengador. Entonces tomó la última. Zelkova. La observó durante unos instantes antes de girarse hacia Cassius. ☆Cassius. ○¿Sí? ☆¿Quién es este? El director ni siquiera miró la imagen. ☆El sacerdote de la Iglesia de Melquisedec. Usted ordenó en el ataque. El hombre al que muchos conocían como el Recaudador de Impuestos estudió el retrato con atención. ☆Oh. Silencio. ☆No me suena de nada. No pestañeó. Ni una sola vez. Su mirada permaneció inmóvil sobre la fotografía, semejante a la de una estatua contemplando una insignificancia. Finalmente dejó la imagen sobre la mesa y cruzó los brazos. ☆Esperaré. Cassius tragó saliva. ○¿Esperaréis? ☆Sí. Una sombra de satisfacción asomó en su semblante. ☆Quiero que se vuelvan más fuertes. Su sonrisa se ensanchó apenas un ápice. ☆Quiero contemplar cómo sus anhelos alcanzan el cenit. La habitación pareció enfriarse varios grados. ☆Y después... Sus ojos adquirieron un brillo extraño. ☆Quiero ver cómo todas sus esperanzas son reducidas a escombros.
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ╔══════════════════════════════════════╗
    **ISHTAR´S DEMONIC DÉESSE INFERNAL GLAMOUR**
    **FICHA OFICIAL DE REVISTA**
    ╚══════════════════════════════════════╝

    ISHTAR´S COSPLAYS VOL. 09

    EDICIÓN ESPECIAL: "LAS REINAS DEL COSPLAY"

    Una edición legendaria donde la elegancia, el carisma y la perfección se unen en una sola portada. Cuatro diosas del modelaje recrean algunos de los cosplays más impactantes jamás vistos, demostrando que el glamour infernal de Ishtar's no conoce límites.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    MODELOS ESTELARES
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Hestia
    La Diosa de la Belleza Celestial

    * Energía radiante y sonrisa encantadora.
    * Especialista en poses dinámicas y fotografía temática.
    * Favorita del público por su carisma incomparable.

    Grayfia Lucifuge
    La Reina de la Elegancia Infernal

    * Presencia imponente y refinada.
    * Referente de glamour oscuro y alta costura.
    * Dueña de una de las sesiones fotográficas más aclamadas del año.

    Ren Yamashiro
    La Emperatriz del Encanto

    * Combina dulzura y sofisticación.
    * Reconocida por su impecable interpretación de personajes.
    * Destaca por su expresividad frente a las cámaras.

    Aika Kiryuu
    La Estrella Carmesí

    * Actitud poderosa y espíritu competitivo.
    * Especialista en cosplays de acción y fantasía.
    * Su presencia transforma cada sesión en un espectáculo épico.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    CONTENIDO EXCLUSIVO
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Las 4 Reinas del Cosplay en una sesión histórica.

    Entrevistas exclusivas detrás de cámaras.

    Secretos profesionales de maquillaje y caracterización.

    Diseños, accesorios y técnicas utilizadas para recrear personajes icónicos.

    Ranking de los mejores cosplays del mes.

    Avance especial del esperado Volumen 10.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    FRASE DE PORTADA
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    *"Cuando la belleza, el talento y la pasión se encuentran, nace una leyenda. Cuatro reinas, una sola portada, un volumen inolvidable."*

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    CALIFICACIÓN ISHTAR
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Glamour: ★★★★★
    Elegancia: ★★★★★
    Creatividad: ★★★★★
    Impacto Visual: ★★★★★
    Calidad de Cosplay: ★★★★★

    **PUNTUACIÓN TOTAL: 10/10 — EDICIÓN DE COLECCIÓN**

    ╔══════════════════════════════════════╗
    **ISHTAR´S COSPLAYS VOL. 09**
    *"Donde las leyendas del cosplay se convierten en diosas del glamour."*
    ╚══════════════════════════════════════╝
    ╔══════════════════════════════════════╗ 🔥👑 **ISHTAR´S DEMONIC DÉESSE INFERNAL GLAMOUR** 👑🔥 📖 **FICHA OFICIAL DE REVISTA** 📖 ╚══════════════════════════════════════╝ ✨🎮 ISHTAR´S COSPLAYS VOL. 09 🎮✨ ⚔️ EDICIÓN ESPECIAL: "LAS REINAS DEL COSPLAY" ⚔️ 🌟 Una edición legendaria donde la elegancia, el carisma y la perfección se unen en una sola portada. Cuatro diosas del modelaje recrean algunos de los cosplays más impactantes jamás vistos, demostrando que el glamour infernal de Ishtar's no conoce límites. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 👑 MODELOS ESTELARES 👑 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 💙 Hestia ✨ La Diosa de la Belleza Celestial * Energía radiante y sonrisa encantadora. * Especialista en poses dinámicas y fotografía temática. * Favorita del público por su carisma incomparable. 🖤 Grayfia Lucifuge ✨ La Reina de la Elegancia Infernal * Presencia imponente y refinada. * Referente de glamour oscuro y alta costura. * Dueña de una de las sesiones fotográficas más aclamadas del año. 🌸 Ren Yamashiro ✨ La Emperatriz del Encanto * Combina dulzura y sofisticación. * Reconocida por su impecable interpretación de personajes. * Destaca por su expresividad frente a las cámaras. 🔥 Aika Kiryuu ✨ La Estrella Carmesí * Actitud poderosa y espíritu competitivo. * Especialista en cosplays de acción y fantasía. * Su presencia transforma cada sesión en un espectáculo épico. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🎭 CONTENIDO EXCLUSIVO 🎭 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 📸 Las 4 Reinas del Cosplay en una sesión histórica. 🎬 Entrevistas exclusivas detrás de cámaras. 💄 Secretos profesionales de maquillaje y caracterización. 👗 Diseños, accesorios y técnicas utilizadas para recrear personajes icónicos. 🏆 Ranking de los mejores cosplays del mes. ✨ Avance especial del esperado Volumen 10. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🔥 FRASE DE PORTADA 🔥 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ *"Cuando la belleza, el talento y la pasión se encuentran, nace una leyenda. Cuatro reinas, una sola portada, un volumen inolvidable."* ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ⭐ CALIFICACIÓN ISHTAR ⭐ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 💎 Glamour: ★★★★★ 💎 Elegancia: ★★★★★ 💎 Creatividad: ★★★★★ 💎 Impacto Visual: ★★★★★ 💎 Calidad de Cosplay: ★★★★★ 🏆 **PUNTUACIÓN TOTAL: 10/10 — EDICIÓN DE COLECCIÓN** 🏆 ╔══════════════════════════════════════╗ 👑🔥 **ISHTAR´S COSPLAYS VOL. 09** 🔥👑 *"Donde las leyendas del cosplay se convierten en diosas del glamour."* ╚══════════════════════════════════════╝
    0 comentarios 2 compartidos
  • ¡ PÁSELE PÁSELE! ¡LLÉVELE LLÉVELE!

    En oferta, en promoción, no uno... ¡DOS MIEMBROS EN ADOPCIÓN!

    DISPONIBLES AÚN

    CORRAN ANTES DE QUE SE LOS GANEN.

    ZYXS no se hace responsable por daños emocionales, físicos, psicológicos, espirituales, existenciales o interdimensionales derivados de la convivencia con sus integrantes. Aplican restricciones. Promoción válida hasta la próxima crisis. El ingreso al grupo puede provocar amistades duraderas, traumas compartidos, contusiones, fracturas, quemaduras, hipotermia, electrocución leve, corazones rotos, enamoramiento accidental, secuestros, secuestros dimensionales, daños a propiedad ajena, daños a propiedad propia, daños a propiedad que técnicamente no era de nadie, ataques de quimeras, encuentros con entidades ancestrales, estrés crónico, pérdida de la paciencia y/o adopción involuntaria de personas emocionalmente inestables. CAT 0.80% IVA incluido. Consulta términos y condiciones con Johanna (ella tampoco los leyó). Este anuncio no pertenece a ningún partido político. Queda prohibido su uso para fines comerciales, religiosos, electorales o para convencer a Anyel de tomar terapia.
    ¡ PÁSELE PÁSELE! ¡LLÉVELE LLÉVELE! En oferta, en promoción, no uno... ¡DOS MIEMBROS EN ADOPCIÓN! DISPONIBLES AÚN CORRAN ANTES DE QUE SE LOS GANEN. ZYXS no se hace responsable por daños emocionales, físicos, psicológicos, espirituales, existenciales o interdimensionales derivados de la convivencia con sus integrantes. Aplican restricciones. Promoción válida hasta la próxima crisis. El ingreso al grupo puede provocar amistades duraderas, traumas compartidos, contusiones, fracturas, quemaduras, hipotermia, electrocución leve, corazones rotos, enamoramiento accidental, secuestros, secuestros dimensionales, daños a propiedad ajena, daños a propiedad propia, daños a propiedad que técnicamente no era de nadie, ataques de quimeras, encuentros con entidades ancestrales, estrés crónico, pérdida de la paciencia y/o adopción involuntaria de personas emocionalmente inestables. CAT 0.80% IVA incluido. Consulta términos y condiciones con Johanna (ella tampoco los leyó). Este anuncio no pertenece a ningún partido político. Queda prohibido su uso para fines comerciales, religiosos, electorales o para convencer a Anyel de tomar terapia.
    Me encocora
    Me enjaja
    Me gusta
    11
    23 turnos 1 maullido
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Primera parte: https://ficrol.com/posts/387422

    "La Rata de los Dormitorios 2"

    Después de revisar las investigaciones de Loki una y otra vez, terminé llegando siempre a la misma conclusión: yo era la brújula. No importaba cuántas veces repasara los cálculos, las notas o las teorías, todas apuntaban a lo mismo. Un portal estable necesitaba una referencia capaz de reconocer el mundo que buscaba y yo junto con mis hermanos eramos las únicas personas en la Tierra que cumplían con esa condición. Había nacido en Makyora, mi núcleo de maná se había formado allí y mi energía seguía conservando la huella de aquel mundo. Sin embargo, cuanto más convencida estaba de la teoría, más me molestaba una pregunta que no dejaba de rondar mi cabeza. Si Loki había llegado tan lejos en sus investigaciones, ¿por qué nunca publicó todo de forma directa?

    Mientras más pensaba en ello, menos sentido tenía. En lugar de escribir una investigación completa, había repartido información importante entre artículos académicos y novelas de fantasía, obligando a cualquiera que quisiera comprender el conjunto a reconstruirlo pieza por pieza. Era un método tan absurdamente difícil que terminé sospechando que había una razón detrás. Tal vez aquella investigación estaba prohibida y Loki necesitaba ocultarla sin llamar la atención. Tal vez la academia jamás habría permitido publicar ciertas conclusiones. O quizás simplemente era una mujer excéntrica con una obsesión enfermiza por las conspiraciones. Sinceramente, cualquiera de las tres explicaciones me parecía posible.

    Aun así, no estaba dispuesta a intentar abrir un portal sin antes comprobar que la teoría funcionaba. Fue entonces cuando recordé algo que había llamado mi atención en las novelas, en estas aparecía constantemente una referencia al llamado Mundo de los Sueños. Al principio pensé que se trataba de una metáfora filosófica, pero cuanto más leía más claro quedaba que Loki hablaba de algo real. Según sus escritos, no era exactamente un mundo, sino una especie de red que conectaba múltiples realidades, una inmensa telaraña donde innumerables universos estaban unidos por caminos invisibles. La descripción me recordó de inmediato a ciertas experiencias relacionadas con Veythra y el corazón de Akane, aunque aquello parecía mucho más vasto. Según Loki, el Mundo de los Sueños era la forma más segura de explorar otras realidades porque permitía observarlas sin atravesar físicamente las barreras dimensionales. Era como asomarse por una ventana antes de abrir una puerta.

    Me decidí en probarlo, preparé el círculo mágico exactamente como indicaban las investigaciones, revisé varias veces cada símbolo y finalmente me acomodé sobre la cama. No esperaba que funcionara realmente, pero cuando cerré los ojos sentí que algo tiraba de mi conciencia y un instante después me encontré en un lugar imposible de describir. No había suelo ni cielo, solo una inmensa oscuridad atravesada por incontables hilos de luz que se extendían en todas direcciones como una telaraña. Cada hilo parecía conducir a un mundo diferente, cada punto luminoso representaba una realidad distinta y la cantidad de información que percibí fue tan abrumadora que un dolor insoportable atravesó mi cabeza. Apenas pude soportarlo unos segundos antes de despertar de golpe en mi habitación.

    Me tomó varios minutos recuperar el aliento, pero había sido suficiente, la teoría era real. Durante las semanas siguientes me dediqué a perfeccionar el proceso. Modifiqué círculos mágicos, corregí errores, ajusté las fórmulas y repetí los intentos una y otra vez hasta que finalmente logré construir un acceso mucho más estable. La siguiente vez fue diferente. Cuando entré al Mundo de los Sueños seguía sintiendo la inmensidad de aquella red, pero ya no me aplastaba como antes. Podía observarla sin perder la conciencia y fue entonces cuando encontré lo que estaba buscando. Makyora.

    Lo reconocí de inmediato, una de las incontables ventanas de la telaraña se abrió ante mí y sentí una atracción imposible de ignorar. Me lancé hacia ella y al instante me encontré volando sobre los cielos de mi mundo natal. No estaba allí físicamente. Era más parecido a una proyección astral, un sueño o un fantasma incapaz de interactuar con lo que veía, pero no me importó. Después de tanto tiempo había vuelto a casa.

    La emoción apenas me permitió pensar con claridad durante los primeros minutos. Volé sobre montañas, bosques y ciudades familiares, disfrutando de una sensación que creí perdida para siempre. Sin embargo, poco a poco comencé a notar algo extraño. Algunas zonas parecían dañadas, otras estaban demasiado silenciosas, al principio pensé que era un error y llegué a creer que había terminado observando otra época distinta, pero mientras más avanzaba más difícil era ignorar aquella sensación.

    Entonces decidí dirigirme directamente a mi hogar, volé hacia la Mansión Azraeth y cuando la vi, sentí que el corazón se me detenía. La mansión estaba en ruinas, parte de la estructura había colapsado, los jardines habían desaparecido y muchas de las paredes estaban destruidas. Durante varios segundos me quedé inmóvil, incapaz de aceptar lo que estaba viendo. Luego atravesé la entrada y recorrí desesperadamente los pasillos. Busqué habitaciones, salones, patios, cualquier lugar donde pudiera encontrar una señal de vida o una pista sobre lo que había ocurrido. Busqué a mi padre, a los sirvientes, ahora buscaba cualquier cosa pero no encontré nada.

    El silencio era absoluto, mientras avanzaba por aquella mansión destruida sentí cómo el miedo comenzaba a apoderarse de mí. Mi concentración empezó a romperse y la presión en mi mente se volvió cada vez más fuerte. Las imágenes se distorsionaron, los contornos comenzaron a deshacerse y comprendí que estaba perdiendo la conexión. Intenté resistir. Intenté quedarme un poco más. Necesitaba respuestas.

    Pero el impacto fue demasiado grande, la conexión terminó rompiéndose y desperté de golpe en mi habitación, me incorporé sobresaltada, respirando con dificultad y sintiendo las manos temblar. Durante varios segundos permanecí inmóvil mirando la oscuridad del techo mientras intentaba convencerme de que aquello había sido un sueño pero yo sabia que no lo era, lo que había visto era real, algo terrible había ocurrido en Makyora, ahora estaba convencida que tenía que regresar.
    Primera parte: https://ficrol.com/posts/387422 "La Rata de los Dormitorios 2" Después de revisar las investigaciones de Loki una y otra vez, terminé llegando siempre a la misma conclusión: yo era la brújula. No importaba cuántas veces repasara los cálculos, las notas o las teorías, todas apuntaban a lo mismo. Un portal estable necesitaba una referencia capaz de reconocer el mundo que buscaba y yo junto con mis hermanos eramos las únicas personas en la Tierra que cumplían con esa condición. Había nacido en Makyora, mi núcleo de maná se había formado allí y mi energía seguía conservando la huella de aquel mundo. Sin embargo, cuanto más convencida estaba de la teoría, más me molestaba una pregunta que no dejaba de rondar mi cabeza. Si Loki había llegado tan lejos en sus investigaciones, ¿por qué nunca publicó todo de forma directa? Mientras más pensaba en ello, menos sentido tenía. En lugar de escribir una investigación completa, había repartido información importante entre artículos académicos y novelas de fantasía, obligando a cualquiera que quisiera comprender el conjunto a reconstruirlo pieza por pieza. Era un método tan absurdamente difícil que terminé sospechando que había una razón detrás. Tal vez aquella investigación estaba prohibida y Loki necesitaba ocultarla sin llamar la atención. Tal vez la academia jamás habría permitido publicar ciertas conclusiones. O quizás simplemente era una mujer excéntrica con una obsesión enfermiza por las conspiraciones. Sinceramente, cualquiera de las tres explicaciones me parecía posible. Aun así, no estaba dispuesta a intentar abrir un portal sin antes comprobar que la teoría funcionaba. Fue entonces cuando recordé algo que había llamado mi atención en las novelas, en estas aparecía constantemente una referencia al llamado Mundo de los Sueños. Al principio pensé que se trataba de una metáfora filosófica, pero cuanto más leía más claro quedaba que Loki hablaba de algo real. Según sus escritos, no era exactamente un mundo, sino una especie de red que conectaba múltiples realidades, una inmensa telaraña donde innumerables universos estaban unidos por caminos invisibles. La descripción me recordó de inmediato a ciertas experiencias relacionadas con Veythra y el corazón de Akane, aunque aquello parecía mucho más vasto. Según Loki, el Mundo de los Sueños era la forma más segura de explorar otras realidades porque permitía observarlas sin atravesar físicamente las barreras dimensionales. Era como asomarse por una ventana antes de abrir una puerta. Me decidí en probarlo, preparé el círculo mágico exactamente como indicaban las investigaciones, revisé varias veces cada símbolo y finalmente me acomodé sobre la cama. No esperaba que funcionara realmente, pero cuando cerré los ojos sentí que algo tiraba de mi conciencia y un instante después me encontré en un lugar imposible de describir. No había suelo ni cielo, solo una inmensa oscuridad atravesada por incontables hilos de luz que se extendían en todas direcciones como una telaraña. Cada hilo parecía conducir a un mundo diferente, cada punto luminoso representaba una realidad distinta y la cantidad de información que percibí fue tan abrumadora que un dolor insoportable atravesó mi cabeza. Apenas pude soportarlo unos segundos antes de despertar de golpe en mi habitación. Me tomó varios minutos recuperar el aliento, pero había sido suficiente, la teoría era real. Durante las semanas siguientes me dediqué a perfeccionar el proceso. Modifiqué círculos mágicos, corregí errores, ajusté las fórmulas y repetí los intentos una y otra vez hasta que finalmente logré construir un acceso mucho más estable. La siguiente vez fue diferente. Cuando entré al Mundo de los Sueños seguía sintiendo la inmensidad de aquella red, pero ya no me aplastaba como antes. Podía observarla sin perder la conciencia y fue entonces cuando encontré lo que estaba buscando. Makyora. Lo reconocí de inmediato, una de las incontables ventanas de la telaraña se abrió ante mí y sentí una atracción imposible de ignorar. Me lancé hacia ella y al instante me encontré volando sobre los cielos de mi mundo natal. No estaba allí físicamente. Era más parecido a una proyección astral, un sueño o un fantasma incapaz de interactuar con lo que veía, pero no me importó. Después de tanto tiempo había vuelto a casa. La emoción apenas me permitió pensar con claridad durante los primeros minutos. Volé sobre montañas, bosques y ciudades familiares, disfrutando de una sensación que creí perdida para siempre. Sin embargo, poco a poco comencé a notar algo extraño. Algunas zonas parecían dañadas, otras estaban demasiado silenciosas, al principio pensé que era un error y llegué a creer que había terminado observando otra época distinta, pero mientras más avanzaba más difícil era ignorar aquella sensación. Entonces decidí dirigirme directamente a mi hogar, volé hacia la Mansión Azraeth y cuando la vi, sentí que el corazón se me detenía. La mansión estaba en ruinas, parte de la estructura había colapsado, los jardines habían desaparecido y muchas de las paredes estaban destruidas. Durante varios segundos me quedé inmóvil, incapaz de aceptar lo que estaba viendo. Luego atravesé la entrada y recorrí desesperadamente los pasillos. Busqué habitaciones, salones, patios, cualquier lugar donde pudiera encontrar una señal de vida o una pista sobre lo que había ocurrido. Busqué a mi padre, a los sirvientes, ahora buscaba cualquier cosa pero no encontré nada. El silencio era absoluto, mientras avanzaba por aquella mansión destruida sentí cómo el miedo comenzaba a apoderarse de mí. Mi concentración empezó a romperse y la presión en mi mente se volvió cada vez más fuerte. Las imágenes se distorsionaron, los contornos comenzaron a deshacerse y comprendí que estaba perdiendo la conexión. Intenté resistir. Intenté quedarme un poco más. Necesitaba respuestas. Pero el impacto fue demasiado grande, la conexión terminó rompiéndose y desperté de golpe en mi habitación, me incorporé sobresaltada, respirando con dificultad y sintiendo las manos temblar. Durante varios segundos permanecí inmóvil mirando la oscuridad del techo mientras intentaba convencerme de que aquello había sido un sueño pero yo sabia que no lo era, lo que había visto era real, algo terrible había ocurrido en Makyora, ahora estaba convencida que tenía que regresar.
    Me shockea
    Me gusta
    3
    0 comentarios 0 compartidos
  • La reparación terminó siendo mucho más sencilla de lo que Masthian había esperado. Quizás porque la bicicleta realmente no estaba tan mal, o quizás porque llevaba tanto rato revisando cada detalle que cualquier desperfecto habría acabado cediendo por puro cansancio. Aun así, no se apresuró. Revisó los frenos una vez más, tensó la cadena, comprobó las ruedas y volvió a hacerlo todo por segunda ocasión, incapaz de ignorar la energía inquieta que llevaba instalada en el pecho desde aquella mañana.

    Era ridículo.

    Después de todo lo que habían vivido, después de años enteros imaginando cómo sería volver a verla, lo que tenía por delante era un simple paseo en bicicleta. Nada extraordinario. Nada que justificara aquella sonrisa que se negaba a desaparecer de sus labios.

    Y sin embargo ahí estaba, disimulando el temblor de sus manos haciendo girar una llave inglesa. Era ella. Era saber que aquella tarde le pertenecía a ambos. Era verla al otro lado de la habitación mientras fingía concentrarse en una tarea que había dejado de necesitar atención hacía varios minutos. Era poder pensar en planes a futuro sin que una despedida inevitable se escondiera al final de cada conversación.

    Cuando finalmente se incorporó, dejó las herramientas a un lado y observó su trabajo con evidente satisfacción. La bicicleta estaba lista. Nicole podría haber salido a recorrer media ciudad con ella sin problemas.
    Alzó la vista en su dirección y la sonrisa regresó por sí sola.
    No sabía en qué momento se había acostumbrado tanto a echarla de menos, pero ahora que la tenía allí resultaba imposible no buscarla constantemente con la mirada.

    Se acercó despacio, limpiándose las manos sobre el pantalón antes de tomar las llaves que había dejado cerca de la mesa. La emoción seguía allí, vibrando silenciosamente bajo las costillas. La misma que había intentado contener durante toda la mañana mientras repasaba mentalmente cada detalle de la ruta.

    — Listo, preciosa. ¿Te falta algo? — Comenzó a guardar las herramientas en una mochila, apenas lo esencial por si tenían algún problema en el camino. Había dejado una botella de agua en cada bicicleta también. — Te voy a robar toda la tarde, así que más vale que vayas preparada.


    Nicole Rendaia
    La reparación terminó siendo mucho más sencilla de lo que Masthian había esperado. Quizás porque la bicicleta realmente no estaba tan mal, o quizás porque llevaba tanto rato revisando cada detalle que cualquier desperfecto habría acabado cediendo por puro cansancio. Aun así, no se apresuró. Revisó los frenos una vez más, tensó la cadena, comprobó las ruedas y volvió a hacerlo todo por segunda ocasión, incapaz de ignorar la energía inquieta que llevaba instalada en el pecho desde aquella mañana. Era ridículo. Después de todo lo que habían vivido, después de años enteros imaginando cómo sería volver a verla, lo que tenía por delante era un simple paseo en bicicleta. Nada extraordinario. Nada que justificara aquella sonrisa que se negaba a desaparecer de sus labios. Y sin embargo ahí estaba, disimulando el temblor de sus manos haciendo girar una llave inglesa. Era ella. Era saber que aquella tarde le pertenecía a ambos. Era verla al otro lado de la habitación mientras fingía concentrarse en una tarea que había dejado de necesitar atención hacía varios minutos. Era poder pensar en planes a futuro sin que una despedida inevitable se escondiera al final de cada conversación. Cuando finalmente se incorporó, dejó las herramientas a un lado y observó su trabajo con evidente satisfacción. La bicicleta estaba lista. Nicole podría haber salido a recorrer media ciudad con ella sin problemas. Alzó la vista en su dirección y la sonrisa regresó por sí sola. No sabía en qué momento se había acostumbrado tanto a echarla de menos, pero ahora que la tenía allí resultaba imposible no buscarla constantemente con la mirada. Se acercó despacio, limpiándose las manos sobre el pantalón antes de tomar las llaves que había dejado cerca de la mesa. La emoción seguía allí, vibrando silenciosamente bajo las costillas. La misma que había intentado contener durante toda la mañana mientras repasaba mentalmente cada detalle de la ruta. — Listo, preciosa. ¿Te falta algo? — Comenzó a guardar las herramientas en una mochila, apenas lo esencial por si tenían algún problema en el camino. Había dejado una botella de agua en cada bicicleta también. — Te voy a robar toda la tarde, así que más vale que vayas preparada. [vortex_emerald_pigeon_594]
    Me encocora
    Me gusta
    4
    1 turno 0 maullidos
  • —¿𝑆𝑎𝑏𝑒𝑠.ᐣ
    —𝐷𝑖𝑚𝑒.
    —𝑆𝑒𝑟𝑖𝑎𝑚𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑇𝑜𝑔𝑒𝑝𝑖 𝑦 𝑒𝑙 𝑝𝑜𝑘𝑒𝑚𝑜𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑝𝑎𝑟𝑒𝑐𝑒 𝑑𝑜𝑏𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛.
    —¿𝐻𝑜𝑢𝑛𝑑𝑜𝑜𝑚.ᐣ
    —¡𝐸𝑠𝑒.ᐟ
    —𝐶𝑜𝑛 𝑡𝑢 "¿𝑆𝑎𝑏𝑒𝑠.ᐣ" 𝑝𝑒𝑛𝑠𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒 𝑣𝑒𝑛𝑖𝑎 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑛𝑎 𝑟𝑒𝑓𝑙𝑒𝑥𝑖𝑜𝑛 𝑝𝑟𝑜𝑓𝑢𝑛𝑑𝑎. 𝑌 𝑚𝑒 𝑙𝑙𝑎𝑚𝑎𝑠𝑡𝑒 𝑑𝑜𝑏𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛.

    Aquí pura acción poética, jajajaja.
    Lo lindo de todo esto es que aún sabiendo que le estaba diciendo doberman me dio el nombre pokemón.
    —¿𝑆𝑎𝑏𝑒𝑠.ᐣ —𝐷𝑖𝑚𝑒. —𝑆𝑒𝑟𝑖𝑎𝑚𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑇𝑜𝑔𝑒𝑝𝑖 𝑦 𝑒𝑙 𝑝𝑜𝑘𝑒𝑚𝑜𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑝𝑎𝑟𝑒𝑐𝑒 𝑑𝑜𝑏𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛. —¿𝐻𝑜𝑢𝑛𝑑𝑜𝑜𝑚.ᐣ —¡𝐸𝑠𝑒.ᐟ —𝐶𝑜𝑛 𝑡𝑢 "¿𝑆𝑎𝑏𝑒𝑠.ᐣ" 𝑝𝑒𝑛𝑠𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒 𝑣𝑒𝑛𝑖𝑎 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑛𝑎 𝑟𝑒𝑓𝑙𝑒𝑥𝑖𝑜𝑛 𝑝𝑟𝑜𝑓𝑢𝑛𝑑𝑎. 𝑌 𝑚𝑒 𝑙𝑙𝑎𝑚𝑎𝑠𝑡𝑒 𝑑𝑜𝑏𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛. Aquí pura acción poética, jajajaja. Lo lindo de todo esto es que aún sabiendo que le estaba diciendo doberman me dio el nombre pokemón.
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Un nuevo matiz para la colección. Quise probar con un diseño un poco más libre y ver qué reacciones provoca. Al fin y al menos, un caballero debe saber portar cualquier estilo con distinción... ¿Es de su total agrado este cambio?
    Un nuevo matiz para la colección. Quise probar con un diseño un poco más libre y ver qué reacciones provoca. Al fin y al menos, un caballero debe saber portar cualquier estilo con distinción... ¿Es de su total agrado este cambio?
    Me encocora
    Me endiabla
    Me shockea
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • "-Observé con detenimiento el pergamino, repasando cada una de las anotaciones que describían a la perfección los puntos exactos que tanto disfrutaba morder. Una sonrisa cómplice se dibujó en mi rostro mientras dejaba volar la imaginación.-"

    —Mmm, veamos... ¿qué rincón nuevo debería reclamar con mis dientes la próxima vez que regresemos a las andadas?
    La última ocasión me tomó completamente por sorpresa y no pude reaccionar como quería, pero esta vez la historia será muy diferente; no pienso dejarme tomar desprevenido de nuevo. Al menos debo aprovechar la absoluta calma del lugar ahora que no están cerca para interrumpir.—

    "-Mientras deambulaba por la habitación, mi mirada se desvió hacia el estante. Allí, perfectamente ordenados, descansaban otros rollos similares. Al abrirlos un poco, descubrí que también contenían detalladas ilustraciones de la anatomía de sus otros tres esposos, e incluso de uno que otro pretendiente que insistía en rondar. No pude evitar esbozar una sonrisa pícara ante semejante artículos de mi pertenencia. Sin embargo, el recuerdo imprevisto de los apasionados besos que me habían robado invadió mi mente de golpe. Sentí cómo el calor subía rápidamente por mis mejillas hasta ponerme completamente rojo.
    Avergonzado por mis propios pensamientos, me cubrí el rostro con las manos, soltando un suspiro de alivio al recordar que, afortunadamente, no había ni una sola alma alrededor que pudiera verme en ese estado tan vulnerable.-"

    Sparda The King Devil
    "-Observé con detenimiento el pergamino, repasando cada una de las anotaciones que describían a la perfección los puntos exactos que tanto disfrutaba morder. Una sonrisa cómplice se dibujó en mi rostro mientras dejaba volar la imaginación.-" —Mmm, veamos... ¿qué rincón nuevo debería reclamar con mis dientes la próxima vez que regresemos a las andadas? La última ocasión me tomó completamente por sorpresa y no pude reaccionar como quería, pero esta vez la historia será muy diferente; no pienso dejarme tomar desprevenido de nuevo. Al menos debo aprovechar la absoluta calma del lugar ahora que no están cerca para interrumpir.— "-Mientras deambulaba por la habitación, mi mirada se desvió hacia el estante. Allí, perfectamente ordenados, descansaban otros rollos similares. Al abrirlos un poco, descubrí que también contenían detalladas ilustraciones de la anatomía de sus otros tres esposos, e incluso de uno que otro pretendiente que insistía en rondar. No pude evitar esbozar una sonrisa pícara ante semejante artículos de mi pertenencia. Sin embargo, el recuerdo imprevisto de los apasionados besos que me habían robado invadió mi mente de golpe. Sentí cómo el calor subía rápidamente por mis mejillas hasta ponerme completamente rojo. Avergonzado por mis propios pensamientos, me cubrí el rostro con las manos, soltando un suspiro de alivio al recordar que, afortunadamente, no había ni una sola alma alrededor que pudiera verme en ese estado tan vulnerable.-" [vortex_yellow_pigeon_115]
    Me shockea
    Me gusta
    Me endiabla
    Me enjaja
    10
    4 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados