• — Hoy no hay chiste, tan solo me la pasé limpiando mi pequeño altar y jugando con mi propia figura de acción. Me sorprende el detalle que los fabricantes han dado... me gustó mucho.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    //- Cuando terminó de responder todos los rol que debía (?)-

    No más distracciones(?)

    Oh la novela...
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  • ╭─────── ✦ ───────╮

    La música flotaba en el aire como un susurro elegante.

    Violines, copas de cristal… risas suaves que chocaban entre sí como si el mundo fuera ligero esa noche.

    Pero no lo era.

    No para ella.

    Drian avanzó entre la multitud con una gracia impecable, cada paso medido, cada movimiento calculado. Las luces de los candelabros se deslizaban sobre su vestido oscuro, atrapándose en los detalles como estrellas obedientes.

    Nadie veía peligro.

    Solo belleza.

    Solo misterio.

    “…perfecto.”

    Su mano se alzó ligeramente, ajustando el delicado antifaz que ocultaba su mirada. No necesitaba verlos con claridad.

    Ya sabía quién estaba ahí.

    Al otro lado del salón.

    Entre risas falsas y conversaciones vacías.

    —Ahí estás—

    Murmuró para sí misma.

    Drian comenzó a avanzar.

    Un paso.

    Luego otro.

    La multitud se abría sin darse cuenta.

    —Objetivo confirmado—

    Cabello oscuro. Traje impecable. Risa fácil.

    Desprevenido.

    —Tres metros—

    —Dos—

    El metal frío se acomodó en su mano, oculto entre la tela.

    —Uno—

    Ya estaba a su lado.

    Su cuerpo rozó el suyo.

    Natural.

    Imperceptible.

    Y entonces…

    el filo se hundió.

    Preciso.

    Silencioso.

    Irreversible.

    —No hagas ruido—

    Susurró junto a su oído.

    Y siguió caminando.

    Sin detenerse.

    Sin mirar atrás.

    Uno.

    Dos.

    Tres.

    Detrás de ella, la música continuó.

    Pero él no.

    Primero, nada.

    Luego, el fallo.

    El temblor.

    La respiración rota.

    La copa cayendo al suelo.

    El sonido agudo.

    Las miradas.

    La confusión.

    —¿Se encuentra bien?—

    Demasiado tarde.

    El cuerpo colapsó.

    El caos comenzó a formarse, lento… inevitable.

    Y mientras tanto…

    Drian se alejaba.

    Intacta.

    Invisible.

    —Listo—

    Pensó.

    Pero entonces…

    algo cambió.

    No fue un sonido.

    No fue un movimiento evidente.

    Fue… una sensación.

    Sus pasos no se detuvieron, pero su atención sí.

    Alguien.

    Entre la multitud.

    No miraba al cuerpo.

    No reaccionaba al caos.

    La miraba a ella.

    Drian giró apenas el rostro, lo suficiente.

    Y lo vio.

    A unos metros.

    Quieto.

    Observando.

    Sin sorpresa.

    Sin duda.

    Como si hubiera seguido cada uno de sus movimientos desde el inicio.

    El tiempo pareció tensarse por un segundo.

    Demasiado largo para ser casualidad.

    Demasiado preciso para ser un error.

    Sus miradas se cruzaron.

    Y en ese instante…

    no hubo música.

    No hubo gente.

    Solo reconocimiento.

    Drian no se detuvo.

    No habló.

    Pero una leve curva apareció en sus labios.

    Pequeña.

    Peligrosa.

    Y entonces…

    continuó caminando.

    Como si nada.

    Pero esta vez…

    no estaba completamente sola.

    ╰─────── ✦ ───────╯
    ╭─────── ✦ ───────╮ La música flotaba en el aire como un susurro elegante. Violines, copas de cristal… risas suaves que chocaban entre sí como si el mundo fuera ligero esa noche. Pero no lo era. No para ella. Drian avanzó entre la multitud con una gracia impecable, cada paso medido, cada movimiento calculado. Las luces de los candelabros se deslizaban sobre su vestido oscuro, atrapándose en los detalles como estrellas obedientes. Nadie veía peligro. Solo belleza. Solo misterio. “…perfecto.” Su mano se alzó ligeramente, ajustando el delicado antifaz que ocultaba su mirada. No necesitaba verlos con claridad. Ya sabía quién estaba ahí. Al otro lado del salón. Entre risas falsas y conversaciones vacías. —Ahí estás— Murmuró para sí misma. Drian comenzó a avanzar. Un paso. Luego otro. La multitud se abría sin darse cuenta. —Objetivo confirmado— Cabello oscuro. Traje impecable. Risa fácil. Desprevenido. —Tres metros— —Dos— El metal frío se acomodó en su mano, oculto entre la tela. —Uno— Ya estaba a su lado. Su cuerpo rozó el suyo. Natural. Imperceptible. Y entonces… el filo se hundió. Preciso. Silencioso. Irreversible. —No hagas ruido— Susurró junto a su oído. Y siguió caminando. Sin detenerse. Sin mirar atrás. Uno. Dos. Tres. Detrás de ella, la música continuó. Pero él no. Primero, nada. Luego, el fallo. El temblor. La respiración rota. La copa cayendo al suelo. El sonido agudo. Las miradas. La confusión. —¿Se encuentra bien?— Demasiado tarde. El cuerpo colapsó. El caos comenzó a formarse, lento… inevitable. Y mientras tanto… Drian se alejaba. Intacta. Invisible. —Listo— Pensó. Pero entonces… algo cambió. No fue un sonido. No fue un movimiento evidente. Fue… una sensación. Sus pasos no se detuvieron, pero su atención sí. Alguien. Entre la multitud. No miraba al cuerpo. No reaccionaba al caos. La miraba a ella. Drian giró apenas el rostro, lo suficiente. Y lo vio. A unos metros. Quieto. Observando. Sin sorpresa. Sin duda. Como si hubiera seguido cada uno de sus movimientos desde el inicio. El tiempo pareció tensarse por un segundo. Demasiado largo para ser casualidad. Demasiado preciso para ser un error. Sus miradas se cruzaron. Y en ese instante… no hubo música. No hubo gente. Solo reconocimiento. Drian no se detuvo. No habló. Pero una leve curva apareció en sus labios. Pequeña. Peligrosa. Y entonces… continuó caminando. Como si nada. Pero esta vez… no estaba completamente sola. ╰─────── ✦ ───────╯
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  • Como cualquier otro japonés, Mine solía frecuentar lugares así; especialmente en esas noches donde el silencio de su casa se volvía demasiado aburrido. Era un asalto a los sentidos: demasiado ruido, demasiadas luces, demasiado todo. Y, sin embargo, allí estaba, entregado a una emoción genuina mientras se perdía en su juego de ritmo favorito. Llevaba las mangas de la remera arremangadas con descuido y su cabello, habitualmente peinado hacia atrás con rigor, caía ahora sobre su cabeza. Ese simple desorden lo volvía casi irreconocible; le otorgaba un aire más joven y mas accesible.

    Sus dedos se desplazaban sobre los botones con una precisión mecánica, casi coreográfica. Mientras la pantalla estallaba en colores y patrones frenéticos, el rostro de Mine se iluminaba con el reflejo del monitor. Se movía como un profesional, como si hubiera repetido esa secuencia miles de veces, y quizás así era. No sonreía, pero tampoco cargaba con su habitual ceño fruncido; su expresión era de una calma absoluta, algo dificil de ver en él.

    Finalmente, la música cesó. Mine dejó escapar un suspiro contenido y observó la pantalla con interés, esperando haber superado su propia marca. Dio un paso atrás para retirarse, y entonces, sucedió.

    Sintió un contacto inesperado y firme. Unos dedos ajenos sujetaron su barbilla sin previo aviso, obligándolo a alzar el rostro. Lo movieron de un lado a otro, escudriñándolo, como si evaluaran si aquel era realmente EL Mine y no un impostor. Su cuerpo reaccionó antes que su mente: se tensó al instante, los hombros se endurecieron y sus manos dudaron un segundo eterno entre apartar bruscamente aquel agarre o quedarse congeladas donde estaban.

    Su mirada, siempre afilada y bajo control, vaciló al verse forzada a una cercanía tan invasiva. Demasiado cerca. Podía percibir el calor de la otra persona, registrar detalles que no se había autorizado a notar. Su ceño se contrajo, pero no con la severidad de siempre; esta vez era una mueca más frágil, teñida de incomodidad. Tragó saliva, un gesto sutil pero delator.
    No apartó la vista de inmediato, y ese fue su error.

    —…¿Ya terminaste?

    Su voz emergió más baja de lo normal, con una aspereza que no nacía de la irritación, sino de algo mucho más profundo, del miedo de haber sido descubierto. Aunque su rigidez lo traicionaba, no hizo el menor ademán de apartar la mano que aún sostenía su barbilla.
    Como cualquier otro japonés, Mine solía frecuentar lugares así; especialmente en esas noches donde el silencio de su casa se volvía demasiado aburrido. Era un asalto a los sentidos: demasiado ruido, demasiadas luces, demasiado todo. Y, sin embargo, allí estaba, entregado a una emoción genuina mientras se perdía en su juego de ritmo favorito. Llevaba las mangas de la remera arremangadas con descuido y su cabello, habitualmente peinado hacia atrás con rigor, caía ahora sobre su cabeza. Ese simple desorden lo volvía casi irreconocible; le otorgaba un aire más joven y mas accesible. Sus dedos se desplazaban sobre los botones con una precisión mecánica, casi coreográfica. Mientras la pantalla estallaba en colores y patrones frenéticos, el rostro de Mine se iluminaba con el reflejo del monitor. Se movía como un profesional, como si hubiera repetido esa secuencia miles de veces, y quizás así era. No sonreía, pero tampoco cargaba con su habitual ceño fruncido; su expresión era de una calma absoluta, algo dificil de ver en él. Finalmente, la música cesó. Mine dejó escapar un suspiro contenido y observó la pantalla con interés, esperando haber superado su propia marca. Dio un paso atrás para retirarse, y entonces, sucedió. Sintió un contacto inesperado y firme. Unos dedos ajenos sujetaron su barbilla sin previo aviso, obligándolo a alzar el rostro. Lo movieron de un lado a otro, escudriñándolo, como si evaluaran si aquel era realmente EL Mine y no un impostor. Su cuerpo reaccionó antes que su mente: se tensó al instante, los hombros se endurecieron y sus manos dudaron un segundo eterno entre apartar bruscamente aquel agarre o quedarse congeladas donde estaban. Su mirada, siempre afilada y bajo control, vaciló al verse forzada a una cercanía tan invasiva. Demasiado cerca. Podía percibir el calor de la otra persona, registrar detalles que no se había autorizado a notar. Su ceño se contrajo, pero no con la severidad de siempre; esta vez era una mueca más frágil, teñida de incomodidad. Tragó saliva, un gesto sutil pero delator. No apartó la vista de inmediato, y ese fue su error. —…¿Ya terminaste? Su voz emergió más baja de lo normal, con una aspereza que no nacía de la irritación, sino de algo mucho más profundo, del miedo de haber sido descubierto. Aunque su rigidez lo traicionaba, no hizo el menor ademán de apartar la mano que aún sostenía su barbilla.
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  • —¡Anda, anímate!

    Decía su compañero de casa, Harry, mientras que Rowan seguía secando el sudor en su rostro, producto del entrenamiento de esa tarde.

    Unos minutos antes se había acercado a ellos el dueño del gimnasio para ofrecerles formar parte de una sesión de fotos y videos promocionales. Al ser de los más destacados, era indiscutible que ellos fuesen una prioridad junto a otros de sus compañeros, sobretodo en el caso de Rowan, que era de las pocas mujeres inscritas y la única que se enfocaba en el boxeo.

    Rowan hizo una pequeña mueca, dubitativa, sin estar segura sobre qué hacer.

    —Sabes que no estoy acostumbrada a ser el foco de atención...

    Se dejó caer en una de las bancas en el área de descanso, su cabeza echada hacia atrás mientras suspiraba.

    —Lo sé más que nadie... Pero, ¿no querías experimentar todo lo que no pudiste por estar encerrada?

    Preguntó, sentándose a su lado y dándole pequeños codazos al costado de su cuerpo.

    —Creo que aparecer públicamente en redes sociales es una excelente manera de salir de tu caparazón.

    Ella chasqueó su lengua. Harry era de las pocas personas que sabían cómo convencerle. Le gustaba y lo odiaba en partes iguales, era agradable recibir apoyo constante de su parte así como también molesto, y muchísimo más cuando usaba sus palabras en su contra.

    𝘔𝘢𝘭𝘥𝘪𝘵𝘰.

    —Lo pensaré.

    Mentira. Ya en su mente había aceptado la propuesta, pero no le daría el gusto de saberlo de inmediato. Solamente se limitó a beber silenciosamente de su botella de agua.

    Las siguientes semanas se pasaron volando, con pequeñas reuniones creativas para discutir el concepto detrás de las promocionales. Finalmente se decidieron por realizarlas en un barrio poco concurrido, y así darle una visibilización a los negocios y emprendedores de la zona que constantemente eran dejados de lado. Un dos por uno.

    Llegó el día de la sesión. Rowan junto a los demás que iban a participar se empezaron a preparar desde las 6PM mientras que el crew preparaba la iluminación.

    Comenzaron con los videos, uno a uno fueron pasando para ser capturados por el lente, flexionando y enseñando sus técnicas de entrenamiento. Inmediatamente después de cada clip, se acercaba un fotógrafo, aprovechando la hinchazón de los músculos y el brillo natural y atractivo que les daba el sudor.

    Rowan sorprendentemente se sintió muy cómoda cuando llegó su turno, dejandosé llevar en el espacio y escuchando atentamente al director de la sesión cuando le indicaba una nueva pose. Esa noche le otorgó un alivio inmenso a Rowan. Aunque siempre se mostraba confiada hacia los demás, seguía conservando algunas de sus inseguridades. Después de todo, había pasado casi la mitad de su vida sin interacciones sociales y era una situación compleja como para superarla.

    Harry le sonreía ampliamente a lo lejos. Se sentía feliz de ver a su mejor amiga desenvolverse. Ella le había salvado la vida, sería un error enorme no ayudarle a disfrutar la suya. Al ella notar que la estaba observando fijamente, no se contuvo de enseñarle el dedo medio, y Harry tampoco se reprimió de responderle de la misma manera, aunque la expresión de ambos delataba el notorio aprecio que tenían por el otro.

    La jornada concluyó después de unas largas horas con una cena en uno de carritos de comida rápida y risas que resonaban en todas las mesas que terminaron ocupando.

    —Te dije que te iba a gustar.

    Rowan rodó los ojos por el comentario de Harry, empujándole levemente.

    —Jódete.

    #𝖲𝖾𝖽𝗎𝖼𝗍𝗂𝗏𝖾𝖲𝗎𝗇𝖽𝖺𝗒
    —ℜ. 𝔅.

    //Llevaba bastante rato inactiva por acá, así que quise regresar con algo un poco distinto pero sin salirme de la temática del día.<3
    —¡Anda, anímate! Decía su compañero de casa, Harry, mientras que Rowan seguía secando el sudor en su rostro, producto del entrenamiento de esa tarde. Unos minutos antes se había acercado a ellos el dueño del gimnasio para ofrecerles formar parte de una sesión de fotos y videos promocionales. Al ser de los más destacados, era indiscutible que ellos fuesen una prioridad junto a otros de sus compañeros, sobretodo en el caso de Rowan, que era de las pocas mujeres inscritas y la única que se enfocaba en el boxeo. Rowan hizo una pequeña mueca, dubitativa, sin estar segura sobre qué hacer. —Sabes que no estoy acostumbrada a ser el foco de atención... Se dejó caer en una de las bancas en el área de descanso, su cabeza echada hacia atrás mientras suspiraba. —Lo sé más que nadie... Pero, ¿no querías experimentar todo lo que no pudiste por estar encerrada? Preguntó, sentándose a su lado y dándole pequeños codazos al costado de su cuerpo. —Creo que aparecer públicamente en redes sociales es una excelente manera de salir de tu caparazón. Ella chasqueó su lengua. Harry era de las pocas personas que sabían cómo convencerle. Le gustaba y lo odiaba en partes iguales, era agradable recibir apoyo constante de su parte así como también molesto, y muchísimo más cuando usaba sus palabras en su contra. 𝘔𝘢𝘭𝘥𝘪𝘵𝘰. —Lo pensaré. Mentira. Ya en su mente había aceptado la propuesta, pero no le daría el gusto de saberlo de inmediato. Solamente se limitó a beber silenciosamente de su botella de agua. Las siguientes semanas se pasaron volando, con pequeñas reuniones creativas para discutir el concepto detrás de las promocionales. Finalmente se decidieron por realizarlas en un barrio poco concurrido, y así darle una visibilización a los negocios y emprendedores de la zona que constantemente eran dejados de lado. Un dos por uno. Llegó el día de la sesión. Rowan junto a los demás que iban a participar se empezaron a preparar desde las 6PM mientras que el crew preparaba la iluminación. Comenzaron con los videos, uno a uno fueron pasando para ser capturados por el lente, flexionando y enseñando sus técnicas de entrenamiento. Inmediatamente después de cada clip, se acercaba un fotógrafo, aprovechando la hinchazón de los músculos y el brillo natural y atractivo que les daba el sudor. Rowan sorprendentemente se sintió muy cómoda cuando llegó su turno, dejandosé llevar en el espacio y escuchando atentamente al director de la sesión cuando le indicaba una nueva pose. Esa noche le otorgó un alivio inmenso a Rowan. Aunque siempre se mostraba confiada hacia los demás, seguía conservando algunas de sus inseguridades. Después de todo, había pasado casi la mitad de su vida sin interacciones sociales y era una situación compleja como para superarla. Harry le sonreía ampliamente a lo lejos. Se sentía feliz de ver a su mejor amiga desenvolverse. Ella le había salvado la vida, sería un error enorme no ayudarle a disfrutar la suya. Al ella notar que la estaba observando fijamente, no se contuvo de enseñarle el dedo medio, y Harry tampoco se reprimió de responderle de la misma manera, aunque la expresión de ambos delataba el notorio aprecio que tenían por el otro. La jornada concluyó después de unas largas horas con una cena en uno de carritos de comida rápida y risas que resonaban en todas las mesas que terminaron ocupando. —Te dije que te iba a gustar. Rowan rodó los ojos por el comentario de Harry, empujándole levemente. —Jódete. #𝖲𝖾𝖽𝗎𝖼𝗍𝗂𝗏𝖾𝖲𝗎𝗇𝖽𝖺𝗒 —ℜ. 𝔅. //Llevaba bastante rato inactiva por acá, así que quise regresar con algo un poco distinto pero sin salirme de la temática del día.<3
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  • [ La Clase de Inglés. ]

    El reloj marcaba las 4:35, minutos más minutos menos. La clase transcurría como siempre, no era perfecto ni tan fluido como él quisiera, pues siempre habían errores qué corregir tanto en pronunciación como en estructura.

    El día de hoy tenían que practicar situaciones en el hogar, cómo organizar y dividir las tareas de una manera más justa. Al igual que convencer a otros para ayudarte a terminar dichas tareas.

    Elaine: — I'm glad you came today, Mark. I need you to help me...
    Mark: — Why do you want me to help you?
    Elaine: — That's because you are here. I need you to sweep the floor while I clean the teacher...

    — Wait... What did you say?! — Preguntó Nick al escuchar aquella última oración. — Can you repeat that last thing? — Solicitó para poder confirmar lo que había escuchado.

    Elaine: — Uhmm... I need you to sweep the floor while I clean the teacher...

    — What do you clean... while? — Cuestionó una vez más para que ella pudiese escuchar su propia oración.

    Elaine: — ... while I clean the teacher...

    — I suppose you want to clean the kitchen, not the teacher... I already took a shower this morning, sweety. — corrigió y el resto de la clase comenzó a reir, también a el le parecía gracioso. Incluso él mismo cubrió su cuerpo en una parodia que emulaba a una persona ser descubierta por accidente mientras tomaba una ducha. — You pervert! — añadió con dramatismo y juguetón.
    [ La Clase de Inglés. ] El reloj marcaba las 4:35, minutos más minutos menos. La clase transcurría como siempre, no era perfecto ni tan fluido como él quisiera, pues siempre habían errores qué corregir tanto en pronunciación como en estructura. El día de hoy tenían que practicar situaciones en el hogar, cómo organizar y dividir las tareas de una manera más justa. Al igual que convencer a otros para ayudarte a terminar dichas tareas. Elaine: — I'm glad you came today, Mark. I need you to help me... Mark: — Why do you want me to help you? Elaine: — That's because you are here. I need you to sweep the floor while I clean the teacher... — Wait... What did you say?! — Preguntó Nick al escuchar aquella última oración. — Can you repeat that last thing? — Solicitó para poder confirmar lo que había escuchado. Elaine: — Uhmm... I need you to sweep the floor while I clean the teacher... — What do you clean... while? — Cuestionó una vez más para que ella pudiese escuchar su propia oración. Elaine: — ... while I clean the teacher... — I suppose you want to clean the kitchen, not the teacher... I already took a shower this morning, sweety. — corrigió y el resto de la clase comenzó a reir, también a el le parecía gracioso. Incluso él mismo cubrió su cuerpo en una parodia que emulaba a una persona ser descubierta por accidente mientras tomaba una ducha. — You pervert! — añadió con dramatismo y juguetón.
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  • -El silencio en la habitación era absoluto, apenas interrumpido por el tenue murmullo del viento colándose entre las rendijas. Vergil Sparda permanecía sentado en posición firme, las piernas cruzadas, la espalda recta como una espada envainada. Sus ojos estaban cerrados… pero su mente no conocía descanso.
    La meditación, normalmente su refugio, hoy era un campo de batalla.
    Cada respiración era medida, profunda controlada, sin embargo la ira seguía allí, ardiendo bajo la superficie con una intensidad peligrosa,aquel sujeto,aquel maldito atrevimiento,sus dedos se tensaron ligeramente sobre sus rodillas al recordar el momento exacto: la mano ajena posándose donde no debía,sobre Alastor,un error,uno que no debía haberse permitido,los párpados de Vergil se abrieron lentamente, revelando una mirada fría, cortante, donde la calma apenas lograba contener la tormenta. Eran celos?,Un principio inquebrantable: lo que le pertenecía no debía ser profanado.Su mandíbula se tensó apenas, y el aire a su alrededor pareció volverse más denso.-

    Imperdonable…

    —murmuró con voz baja, casi un susurro cargado de filo.
    El recuerdo de la pelea del día anterior no le traía satisfacción solo una sensación incompleta. Como si la lección impartida no hubiera sido suficiente.Como si aún quedara algo pendiente.
    Cerró los ojos una vez más, obligándose a retomar el control. Pero esta vez, su serenidad ya no era pura… estaba manchada por una promesa silenciosa.
    Si alguien volvía a cruzar ese límite…
    No habría segunda oportunidad.-
    -El silencio en la habitación era absoluto, apenas interrumpido por el tenue murmullo del viento colándose entre las rendijas. Vergil Sparda permanecía sentado en posición firme, las piernas cruzadas, la espalda recta como una espada envainada. Sus ojos estaban cerrados… pero su mente no conocía descanso. La meditación, normalmente su refugio, hoy era un campo de batalla. Cada respiración era medida, profunda controlada, sin embargo la ira seguía allí, ardiendo bajo la superficie con una intensidad peligrosa,aquel sujeto,aquel maldito atrevimiento,sus dedos se tensaron ligeramente sobre sus rodillas al recordar el momento exacto: la mano ajena posándose donde no debía,sobre Alastor,un error,uno que no debía haberse permitido,los párpados de Vergil se abrieron lentamente, revelando una mirada fría, cortante, donde la calma apenas lograba contener la tormenta. Eran celos?,Un principio inquebrantable: lo que le pertenecía no debía ser profanado.Su mandíbula se tensó apenas, y el aire a su alrededor pareció volverse más denso.- Imperdonable… —murmuró con voz baja, casi un susurro cargado de filo. El recuerdo de la pelea del día anterior no le traía satisfacción solo una sensación incompleta. Como si la lección impartida no hubiera sido suficiente.Como si aún quedara algo pendiente. Cerró los ojos una vez más, obligándose a retomar el control. Pero esta vez, su serenidad ya no era pura… estaba manchada por una promesa silenciosa. Si alguien volvía a cruzar ese límite… No habría segunda oportunidad.-
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  • Puede que este saludo se haya demorado un poco por las recientes actualizaciones, pero mejor tarde que nunca ¿no? ¡Así que muchas gracias a los nuevos participantes de nuestro asombroso Circo Digital! ¡Podréis vivir aventuras de todo tipo incluso hacer alguna que otra sugerencia de una nueva aventura, relajaros en nuestra zona de ocio junto a la playa con nuestro hotel 5 estrellas y montar en las mejores y extravagantes atracciones! ¡Eso y mucho más porque este mundo digital seguirá actualizándose de aquí en un futuro, nuestro objetivo es haceros felices y que lo paséis en grande! ¿Verdad que si Anima ?

    ა ℋ𝒾𝓃𝒶𝓉𝒶 ℋ𝓎𝓊𝓰𝒶 ໒
    Pang
    𒆜ʍօʀȶ 𒆜
    Puede que este saludo se haya demorado un poco por las recientes actualizaciones, pero mejor tarde que nunca ¿no? ¡Así que muchas gracias a los nuevos participantes de nuestro asombroso Circo Digital! ¡Podréis vivir aventuras de todo tipo incluso hacer alguna que otra sugerencia de una nueva aventura, relajaros en nuestra zona de ocio junto a la playa con nuestro hotel 5 estrellas y montar en las mejores y extravagantes atracciones! ¡Eso y mucho más porque este mundo digital seguirá actualizándose de aquí en un futuro, nuestro objetivo es haceros felices y que lo paséis en grande! ¿Verdad que si [Antiviru5]? [ripple_jade_whale_328] [illusion_magenta_rhino_715] [vortex_turquoise_buffalo_931]
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  • Hestia: - buenos días gente de la tierra ...-
    - el café es una bebida fascinante , incluso a los dioses les parece interesante , solo hay que calentarlo, agregarle la cantidad adecuada de azúcar, y mezclarlo, con eso el café se convierte en una bebida magica con el balance perfecto de el bien y el mal, el equilibrio exacto entre lo dulce y lo amargo, tiene el efecto de despertar verdadera mente la mente...-

    *Y la diosa pelirroja sigue hablando como periquita sin detenerse por el efecto de su vaporoso café cargado, su telepatía divina afecta a los humanos de Grecia de manera masiva y ese día la gente agotó el café de todos los mercados , las acciones de varias marcas de café se dispararon esa mañana en la bolsa de valores....*
    Hestia: - buenos días gente de la tierra ...- - el café es una bebida fascinante , incluso a los dioses les parece interesante , solo hay que calentarlo, agregarle la cantidad adecuada de azúcar, y mezclarlo, con eso el café se convierte en una bebida magica con el balance perfecto de el bien y el mal, el equilibrio exacto entre lo dulce y lo amargo, tiene el efecto de despertar verdadera mente la mente...- *Y la diosa pelirroja sigue hablando como periquita sin detenerse por el efecto de su vaporoso café cargado, su telepatía divina afecta a los humanos de Grecia de manera masiva y ese día la gente agotó el café de todos los mercados , las acciones de varias marcas de café se dispararon esa mañana en la bolsa de valores....*☕
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  • ・‥…━━━━━━━ꜱᴛᴀʀᴛᴇʀ━━━━━━━…‥・
    A lo lejos, se alzaba un arco de piedra, intacto pese a la erosión que había consumido todo lo demás. No estaba en ruinas… estaba fuera del concepto de ruina. Su estructura no proyectaba sombra, sino una especie de resplandor tenue que teñía la arena del desierto con un brillo azulado, como si hubiese atrapado fragmentos del cielo y los hubiese obligado a permanecer. En su interior no había oscuridad ni luz, sino una apertura hacia algo que no debía ser contemplado demasiado tiempo, pues cuanto más se fijaba la mirada, más parecía desfasarse, como un latido que no coincidía con el pulso del mundo.

    El aire era inmóvil, pero aun así, su cabello se mecía levemente, como si una presencia invisible la rodeara con intención. No era amenaza… no del todo. Era reconocimiento. Aquella estructura no reaccionaba ante la existencia de los mortales, pero ante ella… vibraba, apenas perceptible, como una cuerda tensada que aguardaba ser tocada. Su intuición no gritaba peligro, sino algo mucho más inquietante... familiaridad.

    Sus dedos se elevaron ligeramente, hasta que...
    ・‥…━━━━━━━ꜱᴛᴀʀᴛᴇʀ━━━━━━━…‥・ A lo lejos, se alzaba un arco de piedra, intacto pese a la erosión que había consumido todo lo demás. No estaba en ruinas… estaba fuera del concepto de ruina. Su estructura no proyectaba sombra, sino una especie de resplandor tenue que teñía la arena del desierto con un brillo azulado, como si hubiese atrapado fragmentos del cielo y los hubiese obligado a permanecer. En su interior no había oscuridad ni luz, sino una apertura hacia algo que no debía ser contemplado demasiado tiempo, pues cuanto más se fijaba la mirada, más parecía desfasarse, como un latido que no coincidía con el pulso del mundo. El aire era inmóvil, pero aun así, su cabello se mecía levemente, como si una presencia invisible la rodeara con intención. No era amenaza… no del todo. Era reconocimiento. Aquella estructura no reaccionaba ante la existencia de los mortales, pero ante ella… vibraba, apenas perceptible, como una cuerda tensada que aguardaba ser tocada. Su intuición no gritaba peligro, sino algo mucho más inquietante... familiaridad. Sus dedos se elevaron ligeramente, hasta que...
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