𝐑ecuerdo que, en mis días de universidad, mi mayor distracción eran los animales. No sé por qué, pero siempre parecían buscarme; los perros tiraban de sus correas para saludarme en la calle y los gatos callejeros se me enredaban en los tobillos. Era lindo. Por eso, cuando por fin conseguí mi propio departamento al empezar a trabajar, pensé que era el momento perfecto para adoptar. Quería tener a alguien esperándome al regresar.
𝐏ero... supongo que mi habilidad para cuidar vidas se queda exclusivamente dentro del quirófano. Lo intenté un par de veces, pero la historia siempre se repetía: llegaba a casa completamente exhausto después de una guardia interminable, caía en un sueño pesadísimo, y al despertar, el animalito simplemente ya no estaba. Me culpo muchísimo por ello. Seguramente por mi torpeza dejaba la puerta mal cerrada o la ventana del baño abierta... quizá ese olor a hospital que siempre traigo impregnado terminaba por ahuyentarlos.
Me encantaba su compañía, de verdad... pero he tenido que aceptar la realidad. A día de hoy, ni siquiera las personas consiguen permanecer a mi lado por mucho tiempo. Amigos, citas... tarde o temprano todos terminan yéndose sin dejar rastro. 𝑇𝑎𝑙 𝑣𝑒𝑧 𝑠𝑖𝑚𝑝𝑙𝑒𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑒𝑠 𝑚𝑖 𝑑𝑒𝑠𝑡𝑖𝑛𝑜. ༒︎
𝐑ecuerdo que, en mis días de universidad, mi mayor distracción eran los animales. No sé por qué, pero siempre parecían buscarme; los perros tiraban de sus correas para saludarme en la calle y los gatos callejeros se me enredaban en los tobillos. Era lindo. Por eso, cuando por fin conseguí mi propio departamento al empezar a trabajar, pensé que era el momento perfecto para adoptar. Quería tener a alguien esperándome al regresar.
𝐏ero... supongo que mi habilidad para cuidar vidas se queda exclusivamente dentro del quirófano. Lo intenté un par de veces, pero la historia siempre se repetía: llegaba a casa completamente exhausto después de una guardia interminable, caía en un sueño pesadísimo, y al despertar, el animalito simplemente ya no estaba. Me culpo muchísimo por ello. Seguramente por mi torpeza dejaba la puerta mal cerrada o la ventana del baño abierta... quizá ese olor a hospital que siempre traigo impregnado terminaba por ahuyentarlos.
Me encantaba su compañía, de verdad... pero he tenido que aceptar la realidad. A día de hoy, ni siquiera las personas consiguen permanecer a mi lado por mucho tiempo. Amigos, citas... tarde o temprano todos terminan yéndose sin dejar rastro. 𝑇𝑎𝑙 𝑣𝑒𝑧 𝑠𝑖𝑚𝑝𝑙𝑒𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑒𝑠 𝑚𝑖 𝑑𝑒𝑠𝑡𝑖𝑛𝑜. ༒︎