• 𝐋𝐚𝐬 𝐬𝐨𝐦𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐮𝐦𝐞𝐧 𝐲 𝐝𝐞 𝐞𝐥𝐥𝐚𝐬 𝐧𝐚𝐜𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐨.
    𝐋𝐚𝐬 𝐬𝐨𝐦𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐮𝐦𝐞𝐧 𝐲 𝐝𝐞 𝐞𝐥𝐥𝐚𝐬 𝐧𝐚𝐜𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐨.
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝑇𝑢 𝑑𝑒𝑏𝑒𝑟 𝑒𝑠 𝑟𝑒𝑠𝑝𝑒𝑡𝑎𝑟 𝑚𝑖𝑠 𝑙í𝑚𝑖𝑡𝑒𝑠...






    ...𝑦 𝑒𝑙 𝑚í𝑜 𝑝𝑜𝑛𝑒𝑟 𝑎 𝑝𝑟𝑢𝑒𝑏𝑎 𝑙𝑜𝑠 𝑡𝑢𝑦𝑜𝑠.

    𝑇𝑢 𝑑𝑒𝑏𝑒𝑟 𝑒𝑠 𝑟𝑒𝑠𝑝𝑒𝑡𝑎𝑟 𝑚𝑖𝑠 𝑙í𝑚𝑖𝑡𝑒𝑠... ...𝑦 𝑒𝑙 𝑚í𝑜 𝑝𝑜𝑛𝑒𝑟 𝑎 𝑝𝑟𝑢𝑒𝑏𝑎 𝑙𝑜𝑠 𝑡𝑢𝑦𝑜𝑠.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • ──── Bueno, esta es la única habitación que me queda libre. Lamento el poco espacio. ────
    · · ─ ·𖥸· ─ · ·

    𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
    ──── Bueno, esta es la única habitación que me queda libre. Lamento el poco espacio. ──── · · ─ ·𖥸· ─ · · 𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
    Me gusta
    Me encocora
    3
    1 turno 0 maullidos
  • ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝐺𝑢𝑠𝑡𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑟𝑜𝑠, 𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑝𝑒𝑙𝑖𝑔𝑟𝑜𝑠𝑎 𝑦 𝑒𝑙 𝑒𝑔𝑜 𝑠𝑢𝑓𝑖𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑝𝑎𝑟𝑎 ℎ𝑎𝑐𝑒𝑟 𝑞𝑢𝑒 𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑒𝑧𝑐𝑎 𝑠𝑒𝑛𝑐𝑖𝑙𝑙𝑜. ¿𝐿𝑎 𝑣𝑒𝑟𝑑𝑎𝑑.ᐣ 𝐷𝑒𝑗𝑒́ 𝑑𝑒 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑡𝑎𝑟 𝑖𝑚𝑝𝑟𝑒𝑠𝑖𝑜𝑛𝑎𝑟 𝑎 𝑙𝑎 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒. 𝐴ℎ𝑜𝑟𝑎 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑜 𝑎 𝑢𝑛𝑎 ℎ𝑎𝑏𝑖𝑡𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑦 𝑑𝑒𝑗𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑙𝑙𝑜𝑠 𝑠𝑎𝑞𝑢𝑒𝑛 𝑠𝑢𝑠 𝑐𝑜𝑛𝑐𝑙𝑢𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠.

    𝙄𝙧𝙤𝙣 𝙈𝙖𝙣 𝑛𝑜 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑜́ 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑓𝑒𝑐𝑐𝑖𝑜́𝑛. 𝑁𝑎𝑐𝑖𝑜́ 𝑒𝑛 𝑢𝑛𝑎 𝑐𝑢𝑒𝑣𝑎, 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑒 𝑝𝑖𝑒𝑧𝑎𝑠 𝑟𝑜𝑡𝑎𝑠 𝑦 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑑𝑒𝑚𝑎𝑠𝑖𝑎𝑑𝑜 𝑜𝑏𝑠𝑡𝑖𝑛𝑎𝑑𝑜 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑚𝑜𝑟𝑖𝑟 𝑎ℎ𝜄́. 𝑅𝑒𝑐𝑢𝑒𝑟𝑑𝑎 𝑒𝑠𝑜.
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝐺𝑢𝑠𝑡𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑟𝑜𝑠, 𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑝𝑒𝑙𝑖𝑔𝑟𝑜𝑠𝑎 𝑦 𝑒𝑙 𝑒𝑔𝑜 𝑠𝑢𝑓𝑖𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑝𝑎𝑟𝑎 ℎ𝑎𝑐𝑒𝑟 𝑞𝑢𝑒 𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑒𝑧𝑐𝑎 𝑠𝑒𝑛𝑐𝑖𝑙𝑙𝑜. ¿𝐿𝑎 𝑣𝑒𝑟𝑑𝑎𝑑.ᐣ 𝐷𝑒𝑗𝑒́ 𝑑𝑒 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑡𝑎𝑟 𝑖𝑚𝑝𝑟𝑒𝑠𝑖𝑜𝑛𝑎𝑟 𝑎 𝑙𝑎 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒. 𝐴ℎ𝑜𝑟𝑎 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑜 𝑎 𝑢𝑛𝑎 ℎ𝑎𝑏𝑖𝑡𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑦 𝑑𝑒𝑗𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑙𝑙𝑜𝑠 𝑠𝑎𝑞𝑢𝑒𝑛 𝑠𝑢𝑠 𝑐𝑜𝑛𝑐𝑙𝑢𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠. 𝙄𝙧𝙤𝙣 𝙈𝙖𝙣 𝑛𝑜 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑜́ 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑓𝑒𝑐𝑐𝑖𝑜́𝑛. 𝑁𝑎𝑐𝑖𝑜́ 𝑒𝑛 𝑢𝑛𝑎 𝑐𝑢𝑒𝑣𝑎, 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑒 𝑝𝑖𝑒𝑧𝑎𝑠 𝑟𝑜𝑡𝑎𝑠 𝑦 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑑𝑒𝑚𝑎𝑠𝑖𝑎𝑑𝑜 𝑜𝑏𝑠𝑡𝑖𝑛𝑎𝑑𝑜 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑚𝑜𝑟𝑖𝑟 𝑎ℎ𝜄́. 𝑅𝑒𝑐𝑢𝑒𝑟𝑑𝑎 𝑒𝑠𝑜.
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Maxence Campbell
    𝖺𝗇𝗇𝗒𝖾𝗈𝗇𝗀𝗁𝖺𝗌𝖾𝗒𝗈﹗
    𝖻𝗂𝖾𝗇𝗏𝖾𝗇𝗂𝖽𝖺﹗
    Y felicidades﹗
    [zephyr_olive_horse_793] 𝖺𝗇𝗇𝗒𝖾𝗈𝗇𝗀𝗁𝖺𝗌𝖾𝗒𝗈﹗ 𝖻𝗂𝖾𝗇𝗏𝖾𝗇𝗂𝖽𝖺﹗ Y felicidades﹗
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝐂𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐢𝐞𝐠𝐦𝐞𝐲𝐞𝐫 "𝐿𝑎 𝐶𝑎𝑝𝑖𝑙𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑀𝑖𝑟𝑜́ 𝑑𝑒 𝑉𝑢𝑒𝑙𝑡𝑎".

    La niebla se pegaba a mis botas como un sudario vivo aquella noche de hace más de 200 años. Marchaba al frente de la compañía del Reino de Valdris. Doce hombres, entre ellos tres inquisidores con sus cruces de hierro al cuello, dos caballeros juramentados y el resto mercenarios como yo. El rey nos había enviado a este rincón olvidado del mundo porque los campesinos hablaban de una capilla donde los herejes invocaban demonios. “Blasfemia”, decían. “Brujería”. A estas alturas ya había visto de todo y pensé que sería otro nido de cultistas baratos.

    El camino fue largo y el viento olía a tierra podrida. Los árboles se torcían como dedos rotos, sin hojas, solo ramas que parecían susurrar nombres que no eran de este mundo. Al fin, bajo un cielo que parecía una herida abierta, apareció la capilla. Exactamente como en mis pesadillas de hoy. Madera negra, aguja puntiaguda que rasgaba las nubes, ventanas en arco que brillaban con una luz interna que no era luz. Y figuras, tres o cuatro siluetas encapuchadas, como nosotros, que se arrastraban hacia la puerta principal. No huían. Caminaban como quien va a misa o a la tumba.

    Entramos y dentro no había altar, no había crucifijo. Solo un vacío que se tragaba el sonido de nuestras botas. El aire era espeso, como si respiráramos agua fría. Los inquisidores empezaron a recitar salmos, pero sus voces se ahogaban antes de llegar a las paredes. Entonces lo oímos, un latido lento, profundo, que no provenía de ninguna garganta. Venía de arriba, del techo, del cielo mismo.
    Miré hacia las ventanas altas, y vi.

    No eran demonios, ni ángeles caídos. Eran algo más antiguo. Tentáculos gruesos como troncos de roble, cubiertos de ventosas que se abrían y cerraban como bocas ciegas, descendiendo desde una oscuridad que no era oscuridad, sino la ausencia misma de todo lo que conocemos. Se movían con una lentitud deliberada, como si el tiempo no les importara. Uno de ellos rozó la aguja de la capilla y la madera gimió, no de dolor, sino de placer. Otro se enroscó alrededor de un inquisidor antes de que pudiera gritar. Lo levantó. Lo apretó y sus huesos crujieron como ramas secas y su sangre cayó sobre nosotros como lluvia tibia.

    Grité, todos gritamos, pero los gritos se convertían en risas. En oraciones que nadie había enseñado. Uno de los caballeros se arrodilló, quitó su yelmo y comenzó a arrancarse los ojos con los dedos, murmurando que “al fin veía la verdad”. Otro mercenario corrió hacia la puerta y un tentáculo lo atravesó por la espalda, sacándolo por la boca como un pez ensartado. La sangre dibujaba símbolos que yo reconocí de pesadillas que no eran mías.

    Sentí que mi mente se rompía, no era miedo, era comprensión. Una comprensión que ningún hombre debería tener, que este lugar no era un templo profanado. Que la capilla era solo una costra, una herida abierta en la piel del mundo, y que algo inmenso, indiferente y hambriento la estaba usando como boca. Que nuestros dioses, nuestros demonios, nuestras cruzadas, todo era un chiste para esa cosa. Que el universo entero era un chiste.

    Caí de rodillas y sentí cómo uno de esos tentáculos me envolvía la cintura. La presión fue lenta, cariñosa. Mis costillas se rompieron una a una. La sangre me llenó la boca, había muerto. Pero mi propia maldición no me lo permitió. Desperté horas después, o días, no lo sé. La capilla seguía allí, pero ahora estaba en silencio. Los tentáculos habían regresado al cielo, dejando solo un agujero en las nubes que no se cerraba. Los cuerpos de mis compañeros yacían desparramados, sus bocas abiertas en una sonrisa que nunca se borraría. Intente varias veces levantarme hasta que mis pies volvieron a sentirse firmes. Mis heridas ya se cerraban. Mi mente tardó años en volver a ser mía. Aún hoy, tengo pesadillas recordando algo que pasó hace muchos años. Hay cosas peores que nuestras creencias, el bien y el mal son moldeables.
    𝐂𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐢𝐞𝐠𝐦𝐞𝐲𝐞𝐫 "𝐿𝑎 𝐶𝑎𝑝𝑖𝑙𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑀𝑖𝑟𝑜́ 𝑑𝑒 𝑉𝑢𝑒𝑙𝑡𝑎". La niebla se pegaba a mis botas como un sudario vivo aquella noche de hace más de 200 años. Marchaba al frente de la compañía del Reino de Valdris. Doce hombres, entre ellos tres inquisidores con sus cruces de hierro al cuello, dos caballeros juramentados y el resto mercenarios como yo. El rey nos había enviado a este rincón olvidado del mundo porque los campesinos hablaban de una capilla donde los herejes invocaban demonios. “Blasfemia”, decían. “Brujería”. A estas alturas ya había visto de todo y pensé que sería otro nido de cultistas baratos. El camino fue largo y el viento olía a tierra podrida. Los árboles se torcían como dedos rotos, sin hojas, solo ramas que parecían susurrar nombres que no eran de este mundo. Al fin, bajo un cielo que parecía una herida abierta, apareció la capilla. Exactamente como en mis pesadillas de hoy. Madera negra, aguja puntiaguda que rasgaba las nubes, ventanas en arco que brillaban con una luz interna que no era luz. Y figuras, tres o cuatro siluetas encapuchadas, como nosotros, que se arrastraban hacia la puerta principal. No huían. Caminaban como quien va a misa o a la tumba. Entramos y dentro no había altar, no había crucifijo. Solo un vacío que se tragaba el sonido de nuestras botas. El aire era espeso, como si respiráramos agua fría. Los inquisidores empezaron a recitar salmos, pero sus voces se ahogaban antes de llegar a las paredes. Entonces lo oímos, un latido lento, profundo, que no provenía de ninguna garganta. Venía de arriba, del techo, del cielo mismo. Miré hacia las ventanas altas, y vi. No eran demonios, ni ángeles caídos. Eran algo más antiguo. Tentáculos gruesos como troncos de roble, cubiertos de ventosas que se abrían y cerraban como bocas ciegas, descendiendo desde una oscuridad que no era oscuridad, sino la ausencia misma de todo lo que conocemos. Se movían con una lentitud deliberada, como si el tiempo no les importara. Uno de ellos rozó la aguja de la capilla y la madera gimió, no de dolor, sino de placer. Otro se enroscó alrededor de un inquisidor antes de que pudiera gritar. Lo levantó. Lo apretó y sus huesos crujieron como ramas secas y su sangre cayó sobre nosotros como lluvia tibia. Grité, todos gritamos, pero los gritos se convertían en risas. En oraciones que nadie había enseñado. Uno de los caballeros se arrodilló, quitó su yelmo y comenzó a arrancarse los ojos con los dedos, murmurando que “al fin veía la verdad”. Otro mercenario corrió hacia la puerta y un tentáculo lo atravesó por la espalda, sacándolo por la boca como un pez ensartado. La sangre dibujaba símbolos que yo reconocí de pesadillas que no eran mías. Sentí que mi mente se rompía, no era miedo, era comprensión. Una comprensión que ningún hombre debería tener, que este lugar no era un templo profanado. Que la capilla era solo una costra, una herida abierta en la piel del mundo, y que algo inmenso, indiferente y hambriento la estaba usando como boca. Que nuestros dioses, nuestros demonios, nuestras cruzadas, todo era un chiste para esa cosa. Que el universo entero era un chiste. Caí de rodillas y sentí cómo uno de esos tentáculos me envolvía la cintura. La presión fue lenta, cariñosa. Mis costillas se rompieron una a una. La sangre me llenó la boca, había muerto. Pero mi propia maldición no me lo permitió. Desperté horas después, o días, no lo sé. La capilla seguía allí, pero ahora estaba en silencio. Los tentáculos habían regresado al cielo, dejando solo un agujero en las nubes que no se cerraba. Los cuerpos de mis compañeros yacían desparramados, sus bocas abiertas en una sonrisa que nunca se borraría. Intente varias veces levantarme hasta que mis pies volvieron a sentirse firmes. Mis heridas ya se cerraban. Mi mente tardó años en volver a ser mía. Aún hoy, tengo pesadillas recordando algo que pasó hace muchos años. Hay cosas peores que nuestras creencias, el bien y el mal son moldeables.
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • ¿𝗛𝗮𝗰𝗶𝗮 𝗱ó𝗻𝗱𝗲 𝘃𝗮𝘀 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗵𝘂𝘆𝗲𝘀?
    ¿𝗛𝗮𝗰𝗶𝗮 𝗱ó𝗻𝗱𝗲 𝘃𝗮𝘀 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗵𝘂𝘆𝗲𝘀?
    Me gusta
    Me endiabla
    7
    25 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    𝖧𝖾𝗒 𝗁𝖾𝗒! 𝖶𝖺𝗄𝖾 𝗎𝗉
    𝖧𝖾𝗒 𝗁𝖾𝗒! 𝖶𝖺𝗄𝖾 𝗎𝗉
    0 comentarios 0 compartidos
  • 𝘚𝘪 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘦 𝘨𝘶𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴, 𝘮𝘦 𝘦𝘯𝘤𝘢𝘳𝘨𝘢𝘳𝘦́ 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘢 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘦𝘤𝘪𝘰. 𝘓𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘥𝘰𝘳𝘦𝘴; 𝘵𝘦𝘯𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦𝘷𝘪𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴. 𝘠𝘰 𝘦𝘭𝘪𝘫𝘰 𝘤𝘶𝘢́𝘭 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘰𝘴 𝘴𝘰𝘺.
    𝘚𝘪 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘦 𝘨𝘶𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴, 𝘮𝘦 𝘦𝘯𝘤𝘢𝘳𝘨𝘢𝘳𝘦́ 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘢 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘦𝘤𝘪𝘰. 𝘓𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘥𝘰𝘳𝘦𝘴; 𝘵𝘦𝘯𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦𝘷𝘪𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴. 𝘠𝘰 𝘦𝘭𝘪𝘫𝘰 𝘤𝘶𝘢́𝘭 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘰𝘴 𝘴𝘰𝘺.
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    9
    0 turnos 0 maullidos
  • ────❝ ᛞᛟ ᚾᛟᛏ ᛚᛁᚡᛖ ᛟᚾ ᛦᛟᚢᚱ ᚲᚾᛖᛖᛊ· ᛞᛁᛖ ᛟᚾ ᛦᛟᚢᚱ ᚠᛖᛖᛏ· ❞────
    (𝐷𝑜 𝑛𝑜𝑡 𝑙𝑖𝑣𝑒 𝑜𝑛 𝑦𝑜𝑢𝑟 𝑘𝑛𝑒𝑒𝑠, 𝑑𝑖𝑒 𝑜𝑛 𝑦𝑜𝑢𝑟 𝑓𝑒𝑒𝑡.)


    #TodaysOdinsWisdom #Allfather #Wodensday
    ────❝ ᛞᛟ ᚾᛟᛏ ᛚᛁᚡᛖ ᛟᚾ ᛦᛟᚢᚱ ᚲᚾᛖᛖᛊ· ᛞᛁᛖ ᛟᚾ ᛦᛟᚢᚱ ᚠᛖᛖᛏ· ❞──── (𝐷𝑜 𝑛𝑜𝑡 𝑙𝑖𝑣𝑒 𝑜𝑛 𝑦𝑜𝑢𝑟 𝑘𝑛𝑒𝑒𝑠, 𝑑𝑖𝑒 𝑜𝑛 𝑦𝑜𝑢𝑟 𝑓𝑒𝑒𝑡.) #TodaysOdinsWisdom #Allfather #Wodensday
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    Me shockea
    7
    2 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados