• — Me habría gustado arrancarme el dolor, pero lo tenía en todas partes —
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  • Con el sol en lo alto Nova se dedicaba a disfrutar las vistas desde la copa de una rbol donde gustaba tomar la siesta

    -almenos las cosas estan calmadas y yo se mas de mi mismo es raro- solto unas risitas emocionadas al hablar -da miedo y me emociona cada vez estar mas cerca de ser una bruja completa.... de finalmente soltar mi estrella y ser como mamá y las tias-

    https://music.youtube.com/watch?v=v30GdkWzK9U&si=iONZ6CpcOowQx-hm
    Con el sol en lo alto Nova se dedicaba a disfrutar las vistas desde la copa de una rbol donde gustaba tomar la siesta -almenos las cosas estan calmadas y yo se mas de mi mismo es raro- solto unas risitas emocionadas al hablar -da miedo y me emociona cada vez estar mas cerca de ser una bruja completa.... de finalmente soltar mi estrella y ser como mamá y las tias- https://music.youtube.com/watch?v=v30GdkWzK9U&si=iONZ6CpcOowQx-hm
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  • <<— El día está justo como me gusta... Nublado y con leves corrientes refrescantes... — Diría mientras se detiene frente a la ventana de su departamento en lo alto de uno de los edificios.

    Se acercó a una mesa que estaba a su lado para servir un poco de whisky en un vaso mientras contemplaba el resto de la ciudad moverse.>>
    <<— El día está justo como me gusta... Nublado y con leves corrientes refrescantes... — Diría mientras se detiene frente a la ventana de su departamento en lo alto de uno de los edificios. Se acercó a una mesa que estaba a su lado para servir un poco de whisky en un vaso mientras contemplaba el resto de la ciudad moverse.>>
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  • The death game
    Fandom Freerol
    Categoría Terror
    Había salido tarde de uno de los juicios nunca me gustaba salir tarde, pero en esta ocasión no tuve más remedio. Uno de los miembros del juzgados no tenía clara su decisión, sinceramente ese tipo de humanos me parecían agotador. Tuve que usar mi encanto para arrancar un corazón a uno de los que cuestionaba al juzgado.

    Justo me estaba lavando las manos cuando la puerta de uno de los cubitos de váter se abre, antes de que pudiera reaccionar, me dio un golpe en la nuca como si fuera una porra.

    Toda mi vista se nublo...

    Cuando logré abrir los ojos vi que estaba en una especie de sótano, la nuca me dolía a horrores. Con sumo cuidado me levantó del suelo.

    — Maldición como duele... —

    Susurro tocando esa parte notando como mi pelo estaba pegajoso. Tenía que averiguar dónde demonios estaba y sobre todo quien me tiene aquí.

    Anyel Martnes
    Había salido tarde de uno de los juicios nunca me gustaba salir tarde, pero en esta ocasión no tuve más remedio. Uno de los miembros del juzgados no tenía clara su decisión, sinceramente ese tipo de humanos me parecían agotador. Tuve que usar mi encanto para arrancar un corazón a uno de los que cuestionaba al juzgado. Justo me estaba lavando las manos cuando la puerta de uno de los cubitos de váter se abre, antes de que pudiera reaccionar, me dio un golpe en la nuca como si fuera una porra. Toda mi vista se nublo... Cuando logré abrir los ojos vi que estaba en una especie de sótano, la nuca me dolía a horrores. Con sumo cuidado me levantó del suelo. — Maldición como duele... — Susurro tocando esa parte notando como mi pelo estaba pegajoso. Tenía que averiguar dónde demonios estaba y sobre todo quien me tiene aquí. [anyelm1heru]
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    Individual
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    Cualquier línea
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  • No me gusta ser imprudente, pero mi curiosidad.. bueno, mi confusión, no ese pj ah tenido más bodas, parejas o ambos... más del doble qué yo en mi tiempo sobre este mundo? O erróneo?

    +El Pelinegro se queda perdido en la inmensidad del espacio tiempo, se le reinicia el Windows, y aun así sigue ahi+
    No me gusta ser imprudente, pero mi curiosidad.. bueno, mi confusión, no ese pj ah tenido más bodas, parejas o ambos... más del doble qué yo en mi tiempo sobre este mundo? O erróneo? +El Pelinegro se queda perdido en la inmensidad del espacio tiempo, se le reinicia el Windows, y aun así sigue ahi+
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  • — Mi guapo novio Kinger TADC y yo, me gusta mucho como nos vemos juntos
    — Mi guapo novio [King3r] y yo, me gusta mucho como nos vemos juntos 💓
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  • ────Me quedaré un rato más aquí. No será por mucho tiempo, volveré pronto a descansar, lo prometo. Es solo que... bueno, he vuelto a tener ese mismo sueño... a volver a ese instante. Cuando el filo de esa lanza apuntó hacia mí y no pude hacer nada para detenerla. Mi vida y mi magia se escapaban de mis manos, mientras yo luchaba, arrastrándome entre los escombros, intentando evitar la pesadilla que hasta el día de hoy sigue atormentándome –comenzó a decir con la voz pastosa. Apoyó las rodillas contra ella y las abrazó. El viento era frío, a pesar del clima caluroso de aquellos días. Había sido otra de esas noches de insomnio en las que Afro había vuelto a tener el mismo sueño en donde recordaba lo que ocurrió hace tanto tiempo en una ciudad de la que solo quedaba su recuerdo en las leyendas–. Aquellas dos fuerzas sombrías que se habían vuelto parte de mis seres queridos se agitaban desde un lugar lejano. La conexión con ese mundo comenzaba a cerrararse, y mientras ellos rasgaban el velo entre la esfera psíquica y la material, no dejaban de repetirme la misma cosa:

    «Úsanos. Úsanos».

    Ellos sabían lo que estaba ocurriendo. En cuanto yo dejara de moverme, no podrían hacer nada para ayudarme. Yo sabía que habrían consecuencias si mezclaba el poder que en ese instante latía débilmente por mis venas con el suyo. El riesgo de que yo no fuera capaz de soportarlo en el estado en que me encontraba era demasiado alto. No me importó lo que le pasaría a mi carne ni a mis huesos. Los canalicé. Usé su fuerza.

    Pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. El horror se desplegó ante mí. Grité. Caí de rodillas sin poder contener mi magia. Explotó en ráfagas rojas y oscuras que arrasaron con todo a su paso –apretó brevemente los párpados, la imagen revivió nítida en la penumbra. Las ráfagas de energía parecían fuego líquido que devoró ruinas, casas, hicieron temblar los muros altos que rodeaban la ciudad y consumieron al dueño de la lanza. Los cielos tronaron. La tormenta había llegado –. Fue mi dolor el que abrió una grieta en todas las esferas de la realidad y permitió lo imposible: llamé a alguien a quién nunca debí conocer.

    A veces me pregunto, ¿qué habría ocurrido si yo hubiera hecho las cosas de otra forma? ¿Dónde estaría exactamente ahora? «Él» me dijo que tuve las oportunidades de apartarme de este camino. Me ofreció muchas salidas en el momento exacto, pero con cada elección que hice no hacía más que acercarme más a él. Abrazarlo.

    Le supliqué que me devolviera a la persona que perdí. Pero me dijo que no podía hacerlo. Entonces levanté la mirada y le pedí exactamente lo que mi corazón quería: venganza. Había perdido mi hogar, a mi gente. Me iba a vengar.

    En el sueño, «Él» me observa con la misma curiosidad que aquella vez y me pregunta como planeo conseguirlo. Mi respuesta salió clara a pesar de las lágrimas. A «Él» las aflicciones por las que pasamos la mayoría de los seres sintientes le es indiferente. La moral, lo que es justo o lo que no, nada de eso le interesa. Simplemente «Él» existe, es esencia pura y cruda. Él me tuvo en la mira desde mucho antes. Todo ese tiempo estuvo esperando a que yo le abriera la puerta. Lo había llamado, me ayudaría y, a cambio, yo tenía que darle algo.

    Pero ¿Qué podía ofrecerle a un ser infinitamente más poderoso que yo?

    Pensé en los de mi especie, en las cosas que los complacían y en todas sus ofrendas quemadas sobre los altares de piedra. En los héroes y sus hazañas. Busqué en las conversaciones de los banquetes donde nunca faltaba quién presumiera de los castigos que había impuesto para hacer una muestra de su poder. En su momento, aquellas historias me habrían parecido auténticas maravillas que me sentía incapaz de replicar. Pero en ese instante me parecieron tan triviales e insignificantes. No encontré nada verdaderamente valioso, hasta que la respuesta más sencilla, pero que involucraba una entrega real por mi parte llegó a mi mente. Había algo que a ningún dios se le había dado antes.

    Me convertiría en su artífice. En la que traería sus regalos a este mundo. De la misma forma en que un devoto entrega objetos preciosos traidos de las olas para las deidades del mar como representación de su dominio en las ofrendas que quema, yo haría lo mismo para él. Ya lo he dicho, «Él» es quién es. Su existencia es esencia pura y cruda, no podía evitar el anhelo de lo que pertenece a su existencia, así que yo se lo daría. Vida. Cambio.

    Eso lo complació y me hizo una advertencia. Le respondí que estaba dispuesta a pagar el precio. Entonces me dijo:

    «Nuestra voluntad es la misma. Mis tormentas te pertenecen. Levántate como mi musa».

    Y... aquí estoy. Me gustaría dejar de tener ese sueño. Últimamente ocurre con menos frecuencia que antes. A veces sueño con cosas más agradables y regreso a los días en lo que era feliz junto a mi hijo y Anquises. Eulalia, Kyros y Temiste también aparecen. Incluso Ofelia. Me gusta imaginar que ella era la tía lejana que siempre llegaba con ese pescado garum que le quedaba tan bien.
    ────Me quedaré un rato más aquí. No será por mucho tiempo, volveré pronto a descansar, lo prometo. Es solo que... bueno, he vuelto a tener ese mismo sueño... a volver a ese instante. Cuando el filo de esa lanza apuntó hacia mí y no pude hacer nada para detenerla. Mi vida y mi magia se escapaban de mis manos, mientras yo luchaba, arrastrándome entre los escombros, intentando evitar la pesadilla que hasta el día de hoy sigue atormentándome –comenzó a decir con la voz pastosa. Apoyó las rodillas contra ella y las abrazó. El viento era frío, a pesar del clima caluroso de aquellos días. Había sido otra de esas noches de insomnio en las que Afro había vuelto a tener el mismo sueño en donde recordaba lo que ocurrió hace tanto tiempo en una ciudad de la que solo quedaba su recuerdo en las leyendas–. Aquellas dos fuerzas sombrías que se habían vuelto parte de mis seres queridos se agitaban desde un lugar lejano. La conexión con ese mundo comenzaba a cerrararse, y mientras ellos rasgaban el velo entre la esfera psíquica y la material, no dejaban de repetirme la misma cosa: «Úsanos. Úsanos». Ellos sabían lo que estaba ocurriendo. En cuanto yo dejara de moverme, no podrían hacer nada para ayudarme. Yo sabía que habrían consecuencias si mezclaba el poder que en ese instante latía débilmente por mis venas con el suyo. El riesgo de que yo no fuera capaz de soportarlo en el estado en que me encontraba era demasiado alto. No me importó lo que le pasaría a mi carne ni a mis huesos. Los canalicé. Usé su fuerza. Pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. El horror se desplegó ante mí. Grité. Caí de rodillas sin poder contener mi magia. Explotó en ráfagas rojas y oscuras que arrasaron con todo a su paso –apretó brevemente los párpados, la imagen revivió nítida en la penumbra. Las ráfagas de energía parecían fuego líquido que devoró ruinas, casas, hicieron temblar los muros altos que rodeaban la ciudad y consumieron al dueño de la lanza. Los cielos tronaron. La tormenta había llegado –. Fue mi dolor el que abrió una grieta en todas las esferas de la realidad y permitió lo imposible: llamé a alguien a quién nunca debí conocer. A veces me pregunto, ¿qué habría ocurrido si yo hubiera hecho las cosas de otra forma? ¿Dónde estaría exactamente ahora? «Él» me dijo que tuve las oportunidades de apartarme de este camino. Me ofreció muchas salidas en el momento exacto, pero con cada elección que hice no hacía más que acercarme más a él. Abrazarlo. Le supliqué que me devolviera a la persona que perdí. Pero me dijo que no podía hacerlo. Entonces levanté la mirada y le pedí exactamente lo que mi corazón quería: venganza. Había perdido mi hogar, a mi gente. Me iba a vengar. En el sueño, «Él» me observa con la misma curiosidad que aquella vez y me pregunta como planeo conseguirlo. Mi respuesta salió clara a pesar de las lágrimas. A «Él» las aflicciones por las que pasamos la mayoría de los seres sintientes le es indiferente. La moral, lo que es justo o lo que no, nada de eso le interesa. Simplemente «Él» existe, es esencia pura y cruda. Él me tuvo en la mira desde mucho antes. Todo ese tiempo estuvo esperando a que yo le abriera la puerta. Lo había llamado, me ayudaría y, a cambio, yo tenía que darle algo. Pero ¿Qué podía ofrecerle a un ser infinitamente más poderoso que yo? Pensé en los de mi especie, en las cosas que los complacían y en todas sus ofrendas quemadas sobre los altares de piedra. En los héroes y sus hazañas. Busqué en las conversaciones de los banquetes donde nunca faltaba quién presumiera de los castigos que había impuesto para hacer una muestra de su poder. En su momento, aquellas historias me habrían parecido auténticas maravillas que me sentía incapaz de replicar. Pero en ese instante me parecieron tan triviales e insignificantes. No encontré nada verdaderamente valioso, hasta que la respuesta más sencilla, pero que involucraba una entrega real por mi parte llegó a mi mente. Había algo que a ningún dios se le había dado antes. Me convertiría en su artífice. En la que traería sus regalos a este mundo. De la misma forma en que un devoto entrega objetos preciosos traidos de las olas para las deidades del mar como representación de su dominio en las ofrendas que quema, yo haría lo mismo para él. Ya lo he dicho, «Él» es quién es. Su existencia es esencia pura y cruda, no podía evitar el anhelo de lo que pertenece a su existencia, así que yo se lo daría. Vida. Cambio. Eso lo complació y me hizo una advertencia. Le respondí que estaba dispuesta a pagar el precio. Entonces me dijo: «Nuestra voluntad es la misma. Mis tormentas te pertenecen. Levántate como mi musa». Y... aquí estoy. Me gustaría dejar de tener ese sueño. Últimamente ocurre con menos frecuencia que antes. A veces sueño con cosas más agradables y regreso a los días en lo que era feliz junto a mi hijo y Anquises. Eulalia, Kyros y Temiste también aparecen. Incluso Ofelia. Me gusta imaginar que ella era la tía lejana que siempre llegaba con ese pescado garum que le quedaba tan bien.
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  • Serynthia Feu ha aprovechado que me veía como chica para vestirme y sacarme de paseo, decía que no quería hacer un #SeductiveSunday sola...
    Bianca Auditore, ¿te gusta? Quise verme bien para ti...
    [pulse_green_whale_937] ha aprovechado que me veía como chica para vestirme y sacarme de paseo, decía que no quería hacer un #SeductiveSunday sola... [Freaky_Ghost_Ovni_531], ¿te gusta? Quise verme bien para ti...
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  • Fingir inocencia no va a salvarte del castigo que te espera tras el crimen que cometiste •cyno pasaría la cabeza del hombre para mantenerlo en el suelo•

    A Cyno no le gusta tu comportamiento
    Fingir inocencia no va a salvarte del castigo que te espera tras el crimen que cometiste •cyno pasaría la cabeza del hombre para mantenerlo en el suelo• A Cyno no le gusta tu comportamiento
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  • 𝔏𝔢𝔫𝔬𝔯𝔢 𝔊𝔯𝔞𝔳𝔢𝔰
    Nastya Petrova

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    Yo la diseñe.
    Faltan unos detalles pero la idea general está ahí.
    [Lenore_Graves13] [eclipse_bronze_octopus_653] ¿Les gusta? owó Yo la diseñe. Faltan unos detalles pero la idea general está ahí. :STK-6: :STK-41: :STK-42: :STK-43:
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