• Ahora... ¿Como le dire a Saber que Gilgamesh según leaks estara en em expreso Astral?
    Su zona segura pronto ya no será asi.
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  • —¿Un encargo? —se cubrió los ojos en un gesto que se podía interpretar como “ya lo sabía, adorable” y se rió con suavidad, revelando apenas unos colmillos más afilados de lo normal. Solo un segundo después bajó un poco los dedos para mostrar sus ojos, los cuales brillaban con ligera intensidad. —Hay intención en tus palabras… siempre lo hace más interesante que una simple orden.

    Se inclinó hacia adelante para acortar más el espacio entre la persona frente a ella, sin dejar de hacer contacto visual y con una sonrisa juguetona aún formada en sus labios.

    —Claro que puedo ayudarte… siempre y cuando lo desees con mucha fuerza. —bajó las manos por completo, apoyándolas sobre la mesa, una al lado de la otra, dando más cercanía con el cuerpo ajeno. —¿En qué te puedo servir?
    —¿Un encargo? —se cubrió los ojos en un gesto que se podía interpretar como “ya lo sabía, adorable” y se rió con suavidad, revelando apenas unos colmillos más afilados de lo normal. Solo un segundo después bajó un poco los dedos para mostrar sus ojos, los cuales brillaban con ligera intensidad. —Hay intención en tus palabras… siempre lo hace más interesante que una simple orden. Se inclinó hacia adelante para acortar más el espacio entre la persona frente a ella, sin dejar de hacer contacto visual y con una sonrisa juguetona aún formada en sus labios. —Claro que puedo ayudarte… siempre y cuando lo desees con mucha fuerza. —bajó las manos por completo, apoyándolas sobre la mesa, una al lado de la otra, dando más cercanía con el cuerpo ajeno. —¿En qué te puedo servir?
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  • — El mar no debería llamarme, su canción suena muy parecida a la que canta el bosque. Más profunda, con la promesa implícita de pulmones llenos y una bastedad inconmensurable… Si tan solo una bocanada de agua fuera tan gentil como una de aire. —

    ℬ𝑒𝓁𝓁𝑒 𝑒𝓈𝓉𝒶𝒷𝒶 𝒽𝒶𝒷𝓁𝒶𝓃𝒹𝑜 𝓅𝒶𝓇𝒶 𝓈𝜄́ 𝓂𝒾𝓈𝓂𝒶, 𝒸𝒶𝓂𝒾𝓃𝒶𝓃𝒹𝑜 𝓈𝑜𝒷𝓇𝑒 𝓁𝒶 𝒶𝓇𝑒𝓃𝒶 𝓇𝑒𝒸𝒾𝑒́𝓃 𝒸𝑜𝓂𝓅𝒶𝒸𝓉𝒶𝒹𝒶 𝓅𝑜𝓇 𝓁𝒶 𝓂𝒶𝓇𝑒𝒶 𝒶𝓈𝒸𝑒𝓃𝒹𝑒𝓃𝓉𝑒, ¿𝒫𝑒𝓃𝒶𝒷𝒶 𝓈𝓊 𝒸𝑜𝓇𝒶𝓏𝑜́𝓃 𝒶𝓁 𝒶𝑔𝓊𝒶.ᐣ 𝒩𝑜, 𝓈𝒶𝒷𝒾𝒶 𝓂𝑒𝒿𝑜𝓇 𝓆𝓊𝑒 𝑒𝓈𝑜, 𝒶𝓁𝑔𝓊𝓃𝒶𝓈 𝓂𝒶𝑔𝒾𝒶𝓈 𝓃𝑜 𝒹𝓊𝒹𝒶𝒷𝒶𝓃 𝑒𝓃 𝒾𝓇𝓈𝑒 𝒶 𝒸𝒶𝓈𝒶 𝒹𝑒 𝓇𝑒𝑔𝓇𝑒𝓈𝑜 𝒸𝑜𝓃𝓉𝒾𝑔𝑜. 𝒜𝓅𝓇𝑒𝓃𝒹𝒾𝑜́ 𝒹𝑒 𝒶𝓁𝑔𝓊𝒾𝑒𝓃 𝓆𝓊𝑒 𝑒𝓃 𝑒𝓈𝑜𝓈 𝓂𝑜𝓂𝑒𝓃𝓉𝑜𝓈, 𝓁𝑜 𝓂𝑒𝒿𝑜𝓇 𝑒𝓇𝒶 𝒸𝑜𝓃𝓂𝒾𝓈𝑒𝓇𝒶𝓇 𝒸𝑜𝓃 𝓊𝓃 𝑔𝓊𝒾𝒿𝒶𝓇𝓇𝑜, 𝓅𝒶𝓇𝒶 𝓆𝓊𝑒 𝓈𝑒 𝓁𝓁𝑒𝓋𝑒 𝑒𝓈𝒶 𝓋𝑒𝓇𝒹𝒶𝒹 𝒶 𝓊𝓃 𝓁𝓊𝑔𝒶𝓇 𝓉𝒶𝓃 𝓅𝓇𝑜𝒻𝓊𝓃𝒹𝑜 𝓆𝓊𝑒 𝒿𝒶𝓂𝒶́𝓈 𝓅𝓊𝑒𝒹𝒶 𝓈𝑒𝓇 𝒽𝒶𝓁𝓁𝒶𝒹𝑜.

    — No le tengo miedo a lo magnánimo, un desierto, caminar sobre las nubes incluso. Me aterra la posibilidad de hacerlo, flaquear, dejar que las dudas y el pánico me tomen de la mano y arrastren a lo desconocido… Y termine amándolo. —

    𝒢𝒾𝓇𝑜́ 𝓁𝒶 𝓂𝒾𝓇𝒶𝒹𝒶, 𝒶𝓅𝑒𝓃𝒶𝓈, 𝑒𝓁 𝒸𝒶𝓈𝓉𝒾𝓁𝓁𝑜 𝒶𝓅𝑒𝓃𝒶𝓈 𝑒𝓃 𝑒𝓁 𝓇𝒶𝒷𝒾𝓁𝓁𝑜 𝒹𝑒𝓁 𝑜𝒿𝑜. ℰ𝓇𝒶 𝑒𝓁 𝒸𝒶𝓂𝒾𝓃𝑜, 𝓁𝑜 𝓇𝑒𝒶𝓁𝓂𝑒𝓃𝓉𝑒 𝒾𝓂𝓅𝑜𝓇𝓉𝒶𝓃𝓉𝑒. 𝒰𝓃 𝓈𝜄́𝓂𝒷𝑜𝓁𝑜 𝒾𝓃𝑒𝓆𝓊𝜄́𝓋𝑜𝒸𝑜 𝒹𝑒𝓁 𝒸𝒶𝓂𝒾𝓃𝑜 𝒶 𝒸𝒶𝓈𝒶, 𝓈𝓊 𝑔𝑒𝓃𝓉𝑒, 𝓉𝑜𝒹𝑜𝓈 𝓁𝑜𝓈 𝓅𝓇𝑜𝒷𝓁𝑒𝓂𝒶𝓈 𝒹𝑒 𝓁𝑜𝓈 𝓆𝓊𝑒 𝑒𝓈𝓉𝒶𝒷𝒶 𝓉𝓇𝒶𝓉𝒶𝓃𝒹𝑜 𝒹𝑒 𝒽𝓊𝒾𝓇 𝓅𝑜𝓇 𝓊𝓃 𝓂𝑜𝓂𝑒𝓃𝓉𝑜.

    — Me gustaría odiar esto, decir que es algo mío… Pero se siente como cadenas. La responsabilidad que no pedí y no me atrevería a soltar o la devota obediencia como hija que me veo ejecutando cada día como si fuere un espectáculo más. ¿Está mal soñar con la libertad cuando realmente lo único que me detiene soy yo?…

    𝒟𝑒𝒿𝑜́ 𝓊𝓃 𝓅𝑒𝓆𝓊𝑒𝓃̃𝑜 𝒷𝑒𝓈𝑜 𝓈𝑜𝒷𝓇𝑒 𝓁𝒶 𝓅𝑒𝓆𝓊𝑒𝓃̃𝒶 𝓇𝑜𝒸𝒶, 𝓊𝓃 𝓅𝑒𝓆𝓊𝑒𝓃̃𝑜 𝓅𝒶𝑔𝑜 𝓅𝑜𝓇 𝓈𝓊 𝓈𝑒𝓇𝓋𝒾𝒸𝒾𝑜, 𝓎 𝓁𝒶 𝒶𝓇𝓇𝑜𝒿𝑜́ 𝓉𝒶𝓃 𝓁𝑒𝒿𝑜𝓈 𝓆𝓊𝑒 𝓈𝓊 𝒷𝓇𝒶𝓏𝑜 𝓁𝓁𝑒𝑔𝑜́ 𝒶 𝒸𝑜𝓃𝓈𝑒𝓇𝓋𝒶𝓇 𝓊𝓃 𝓅𝑒𝓆𝓊𝑒𝓃̃𝑜 𝒹𝑜𝓁𝑜𝓇 𝒸𝑜𝓂𝑜 𝓉𝑒𝓈𝓉𝒶𝓂𝑒𝓃𝓉𝑜. 𝒮𝓊 𝒹𝑜𝓁𝑜𝓇 𝓈𝑒𝓇𝜄́𝒶 𝓉𝓇𝒶𝑔𝒶𝒹𝑜 𝓅𝑜𝓇 𝓁𝒶𝓈 𝑜𝓁𝒶𝓈, 𝓎 𝒸𝑜𝓃 𝑒𝓁𝓁𝑜 𝓊𝓃𝒶 𝓂𝑒𝓃𝓉𝑒 𝒻𝓇𝜄́𝒶 𝓇𝑒𝑔𝓇𝑒𝓈𝒶𝓇𝜄́𝒶 𝒶 𝒸𝒶𝓈𝒶, 𝒶 𝓁𝒶 𝑔𝓊𝑒𝓇𝓇𝒶, 𝓎 𝒶 𝓊𝓃 𝓂𝓊𝓃𝒹𝑜 𝓆𝓊𝑒 𝓁𝒶 𝓃𝑒𝒸𝑒𝓈𝒾𝓉𝒶𝒷𝒶.
    — El mar no debería llamarme, su canción suena muy parecida a la que canta el bosque. Más profunda, con la promesa implícita de pulmones llenos y una bastedad inconmensurable… Si tan solo una bocanada de agua fuera tan gentil como una de aire. — ℬ𝑒𝓁𝓁𝑒 𝑒𝓈𝓉𝒶𝒷𝒶 𝒽𝒶𝒷𝓁𝒶𝓃𝒹𝑜 𝓅𝒶𝓇𝒶 𝓈𝜄́ 𝓂𝒾𝓈𝓂𝒶, 𝒸𝒶𝓂𝒾𝓃𝒶𝓃𝒹𝑜 𝓈𝑜𝒷𝓇𝑒 𝓁𝒶 𝒶𝓇𝑒𝓃𝒶 𝓇𝑒𝒸𝒾𝑒́𝓃 𝒸𝑜𝓂𝓅𝒶𝒸𝓉𝒶𝒹𝒶 𝓅𝑜𝓇 𝓁𝒶 𝓂𝒶𝓇𝑒𝒶 𝒶𝓈𝒸𝑒𝓃𝒹𝑒𝓃𝓉𝑒, ¿𝒫𝑒𝓃𝒶𝒷𝒶 𝓈𝓊 𝒸𝑜𝓇𝒶𝓏𝑜́𝓃 𝒶𝓁 𝒶𝑔𝓊𝒶.ᐣ 𝒩𝑜, 𝓈𝒶𝒷𝒾𝒶 𝓂𝑒𝒿𝑜𝓇 𝓆𝓊𝑒 𝑒𝓈𝑜, 𝒶𝓁𝑔𝓊𝓃𝒶𝓈 𝓂𝒶𝑔𝒾𝒶𝓈 𝓃𝑜 𝒹𝓊𝒹𝒶𝒷𝒶𝓃 𝑒𝓃 𝒾𝓇𝓈𝑒 𝒶 𝒸𝒶𝓈𝒶 𝒹𝑒 𝓇𝑒𝑔𝓇𝑒𝓈𝑜 𝒸𝑜𝓃𝓉𝒾𝑔𝑜. 𝒜𝓅𝓇𝑒𝓃𝒹𝒾𝑜́ 𝒹𝑒 𝒶𝓁𝑔𝓊𝒾𝑒𝓃 𝓆𝓊𝑒 𝑒𝓃 𝑒𝓈𝑜𝓈 𝓂𝑜𝓂𝑒𝓃𝓉𝑜𝓈, 𝓁𝑜 𝓂𝑒𝒿𝑜𝓇 𝑒𝓇𝒶 𝒸𝑜𝓃𝓂𝒾𝓈𝑒𝓇𝒶𝓇 𝒸𝑜𝓃 𝓊𝓃 𝑔𝓊𝒾𝒿𝒶𝓇𝓇𝑜, 𝓅𝒶𝓇𝒶 𝓆𝓊𝑒 𝓈𝑒 𝓁𝓁𝑒𝓋𝑒 𝑒𝓈𝒶 𝓋𝑒𝓇𝒹𝒶𝒹 𝒶 𝓊𝓃 𝓁𝓊𝑔𝒶𝓇 𝓉𝒶𝓃 𝓅𝓇𝑜𝒻𝓊𝓃𝒹𝑜 𝓆𝓊𝑒 𝒿𝒶𝓂𝒶́𝓈 𝓅𝓊𝑒𝒹𝒶 𝓈𝑒𝓇 𝒽𝒶𝓁𝓁𝒶𝒹𝑜. — No le tengo miedo a lo magnánimo, un desierto, caminar sobre las nubes incluso. Me aterra la posibilidad de hacerlo, flaquear, dejar que las dudas y el pánico me tomen de la mano y arrastren a lo desconocido… Y termine amándolo. — 𝒢𝒾𝓇𝑜́ 𝓁𝒶 𝓂𝒾𝓇𝒶𝒹𝒶, 𝒶𝓅𝑒𝓃𝒶𝓈, 𝑒𝓁 𝒸𝒶𝓈𝓉𝒾𝓁𝓁𝑜 𝒶𝓅𝑒𝓃𝒶𝓈 𝑒𝓃 𝑒𝓁 𝓇𝒶𝒷𝒾𝓁𝓁𝑜 𝒹𝑒𝓁 𝑜𝒿𝑜. ℰ𝓇𝒶 𝑒𝓁 𝒸𝒶𝓂𝒾𝓃𝑜, 𝓁𝑜 𝓇𝑒𝒶𝓁𝓂𝑒𝓃𝓉𝑒 𝒾𝓂𝓅𝑜𝓇𝓉𝒶𝓃𝓉𝑒. 𝒰𝓃 𝓈𝜄́𝓂𝒷𝑜𝓁𝑜 𝒾𝓃𝑒𝓆𝓊𝜄́𝓋𝑜𝒸𝑜 𝒹𝑒𝓁 𝒸𝒶𝓂𝒾𝓃𝑜 𝒶 𝒸𝒶𝓈𝒶, 𝓈𝓊 𝑔𝑒𝓃𝓉𝑒, 𝓉𝑜𝒹𝑜𝓈 𝓁𝑜𝓈 𝓅𝓇𝑜𝒷𝓁𝑒𝓂𝒶𝓈 𝒹𝑒 𝓁𝑜𝓈 𝓆𝓊𝑒 𝑒𝓈𝓉𝒶𝒷𝒶 𝓉𝓇𝒶𝓉𝒶𝓃𝒹𝑜 𝒹𝑒 𝒽𝓊𝒾𝓇 𝓅𝑜𝓇 𝓊𝓃 𝓂𝑜𝓂𝑒𝓃𝓉𝑜. — Me gustaría odiar esto, decir que es algo mío… Pero se siente como cadenas. La responsabilidad que no pedí y no me atrevería a soltar o la devota obediencia como hija que me veo ejecutando cada día como si fuere un espectáculo más. ¿Está mal soñar con la libertad cuando realmente lo único que me detiene soy yo?… 𝒟𝑒𝒿𝑜́ 𝓊𝓃 𝓅𝑒𝓆𝓊𝑒𝓃̃𝑜 𝒷𝑒𝓈𝑜 𝓈𝑜𝒷𝓇𝑒 𝓁𝒶 𝓅𝑒𝓆𝓊𝑒𝓃̃𝒶 𝓇𝑜𝒸𝒶, 𝓊𝓃 𝓅𝑒𝓆𝓊𝑒𝓃̃𝑜 𝓅𝒶𝑔𝑜 𝓅𝑜𝓇 𝓈𝓊 𝓈𝑒𝓇𝓋𝒾𝒸𝒾𝑜, 𝓎 𝓁𝒶 𝒶𝓇𝓇𝑜𝒿𝑜́ 𝓉𝒶𝓃 𝓁𝑒𝒿𝑜𝓈 𝓆𝓊𝑒 𝓈𝓊 𝒷𝓇𝒶𝓏𝑜 𝓁𝓁𝑒𝑔𝑜́ 𝒶 𝒸𝑜𝓃𝓈𝑒𝓇𝓋𝒶𝓇 𝓊𝓃 𝓅𝑒𝓆𝓊𝑒𝓃̃𝑜 𝒹𝑜𝓁𝑜𝓇 𝒸𝑜𝓂𝑜 𝓉𝑒𝓈𝓉𝒶𝓂𝑒𝓃𝓉𝑜. 𝒮𝓊 𝒹𝑜𝓁𝑜𝓇 𝓈𝑒𝓇𝜄́𝒶 𝓉𝓇𝒶𝑔𝒶𝒹𝑜 𝓅𝑜𝓇 𝓁𝒶𝓈 𝑜𝓁𝒶𝓈, 𝓎 𝒸𝑜𝓃 𝑒𝓁𝓁𝑜 𝓊𝓃𝒶 𝓂𝑒𝓃𝓉𝑒 𝒻𝓇𝜄́𝒶 𝓇𝑒𝑔𝓇𝑒𝓈𝒶𝓇𝜄́𝒶 𝒶 𝒸𝒶𝓈𝒶, 𝒶 𝓁𝒶 𝑔𝓊𝑒𝓇𝓇𝒶, 𝓎 𝒶 𝓊𝓃 𝓂𝓊𝓃𝒹𝑜 𝓆𝓊𝑒 𝓁𝒶 𝓃𝑒𝒸𝑒𝓈𝒾𝓉𝒶𝒷𝒶.
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  • -MANTENGANLO EN PIE LO MAS POSIBLE AUN HAY GENTE POR SACAR!- Yuhi estaba dando indicaciones a sus hermanas, Celice la bruja de la tela cayo enferma y pronto su territorio empezo a caer al vacio nuevamente, las grietas se extendia y trozos de cielo, mar y tierra se caian a pedazos, la niebla de Yuhi avanzaba consumiendo todo ser vivo que se cruzaba transportandolo a su territorio, lo mismo hacian sus hermanas usando plantas, espejos y mas tratando de salavr la mayor cantidad de vida posible sin embargo el lugar se desintegraba rapidamente y las criaturas del vacio se infiltraban atra vez de las grietas -CON FUERZA QUE ES NUESTRO DEBER!- el panico se esparcia entre humanos y brujas por igual, la sangre y la brea negra inundaban el territorio como el kimono de la mujer

    https://music.youtube.com/watch?v=czwBr2Gdm_Q&si=maiSsdlWZ6RoNp9F
    -MANTENGANLO EN PIE LO MAS POSIBLE AUN HAY GENTE POR SACAR!- Yuhi estaba dando indicaciones a sus hermanas, Celice la bruja de la tela cayo enferma y pronto su territorio empezo a caer al vacio nuevamente, las grietas se extendia y trozos de cielo, mar y tierra se caian a pedazos, la niebla de Yuhi avanzaba consumiendo todo ser vivo que se cruzaba transportandolo a su territorio, lo mismo hacian sus hermanas usando plantas, espejos y mas tratando de salavr la mayor cantidad de vida posible sin embargo el lugar se desintegraba rapidamente y las criaturas del vacio se infiltraban atra vez de las grietas -CON FUERZA QUE ES NUESTRO DEBER!- el panico se esparcia entre humanos y brujas por igual, la sangre y la brea negra inundaban el territorio como el kimono de la mujer https://music.youtube.com/watch?v=czwBr2Gdm_Q&si=maiSsdlWZ6RoNp9F
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  • No sé que es #seductiveSunday pero tómame una foto como que no me doy cuenta
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  • —— 𝑂𝑛 𝑎 𝑏𝑜𝑟𝑖𝑛𝑔 𝑆𝑢𝑛𝑑𝑎𝑦 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑎𝑛𝑦 𝑜𝑡ℎ𝑒𝑟, 21:42 𝑃𝑀.

    ⚲ — , 𝑜𝑢𝑡𝑠𝑘𝑖𝑟𝑡𝑠 𝑜𝑓 𝐵𝑎𝑟𝑐𝑒𝑙𝑜𝑛𝑎, 𝑎𝑡 𝑎 𝑠𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝑏𝑢𝑠 𝑠𝑡𝑜𝑝.

    La luz de neón del cartel publicitario parpadea con un zumbido eléctrico constante, tiñendo el pavimento de un azul artificial y frío. El chico está sentado en el banco metálico, con los hombros encogidos dentro de una chaqueta de mezclilla que ya ha visto mejores tiempos. En noches como esta, el cansancio en su mirada parece sumar una década más a su joven edad.

    A su lado, un vaso de café de cartón ya frío acumula gotas de lluvia en la tapa. No mira su teléfono, prefiere observar el rastro de las luces traseras de los autos que pasan a lo lejos, convirtiéndose en líneas rojas borrosas que se pierden en la neblina. Hay un silencio extraño, roto solo por el sonido de los neumáticos sobre el asfalto mojado y el goteo rítmico de una canaleta cercana.

    Saca un encendedor del bolsillo, lo hace girar entre sus dedos con una agilidad mecánica, pero no llega a encender nada. Simplemente escucha el ᴄʟɪᴄᴋ-ᴄʟᴀᴄᴋ del metal, un sonido que parece llenar el vacío de la calle. El autobús viene retrasado, pero a él no parece importarle. Hay algo en esa soledad urbana que le resulta extrañamente cómodo, como si fuera el único espectador de una película que nadie más está viendo.
    —— 𝑂𝑛 𝑎 𝑏𝑜𝑟𝑖𝑛𝑔 𝑆𝑢𝑛𝑑𝑎𝑦 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑎𝑛𝑦 𝑜𝑡ℎ𝑒𝑟, 21:42 𝑃𝑀. ⚲ — 🇪🇸, 𝑜𝑢𝑡𝑠𝑘𝑖𝑟𝑡𝑠 𝑜𝑓 𝐵𝑎𝑟𝑐𝑒𝑙𝑜𝑛𝑎, 𝑎𝑡 𝑎 𝑠𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝑏𝑢𝑠 𝑠𝑡𝑜𝑝. La luz de neón del cartel publicitario parpadea con un zumbido eléctrico constante, tiñendo el pavimento de un azul artificial y frío. El chico está sentado en el banco metálico, con los hombros encogidos dentro de una chaqueta de mezclilla que ya ha visto mejores tiempos. En noches como esta, el cansancio en su mirada parece sumar una década más a su joven edad. A su lado, un vaso de café de cartón ya frío acumula gotas de lluvia en la tapa. No mira su teléfono, prefiere observar el rastro de las luces traseras de los autos que pasan a lo lejos, convirtiéndose en líneas rojas borrosas que se pierden en la neblina. Hay un silencio extraño, roto solo por el sonido de los neumáticos sobre el asfalto mojado y el goteo rítmico de una canaleta cercana. Saca un encendedor del bolsillo, lo hace girar entre sus dedos con una agilidad mecánica, pero no llega a encender nada. Simplemente escucha el ᴄʟɪᴄᴋ-ᴄʟᴀᴄᴋ del metal, un sonido que parece llenar el vacío de la calle. El autobús viene retrasado, pero a él no parece importarle. Hay algo en esa soledad urbana que le resulta extrañamente cómodo, como si fuera el único espectador de una película que nadie más está viendo.
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  • ╭─────── ✦ ───────╮

    La música flotaba en el aire como un susurro elegante.

    Violines, copas de cristal… risas suaves que chocaban entre sí como si el mundo fuera ligero esa noche.

    Pero no lo era.

    No para ella.

    Drian avanzó entre la multitud con una gracia impecable, cada paso medido, cada movimiento calculado. Las luces de los candelabros se deslizaban sobre su vestido oscuro, atrapándose en los detalles como estrellas obedientes.

    Nadie veía peligro.

    Solo belleza.

    Solo misterio.

    “…perfecto.”

    Su mano se alzó ligeramente, ajustando el delicado antifaz que ocultaba su mirada. No necesitaba verlos con claridad.

    Ya sabía quién estaba ahí.

    Al otro lado del salón.

    Entre risas falsas y conversaciones vacías.

    —Ahí estás—

    Murmuró para sí misma.

    Drian comenzó a avanzar.

    Un paso.

    Luego otro.

    La multitud se abría sin darse cuenta.

    —Objetivo confirmado—

    Cabello oscuro. Traje impecable. Risa fácil.

    Desprevenido.

    —Tres metros—

    —Dos—

    El metal frío se acomodó en su mano, oculto entre la tela.

    —Uno—

    Ya estaba a su lado.

    Su cuerpo rozó el suyo.

    Natural.

    Imperceptible.

    Y entonces…

    el filo se hundió.

    Preciso.

    Silencioso.

    Irreversible.

    —No hagas ruido—

    Susurró junto a su oído.

    Y siguió caminando.

    Sin detenerse.

    Sin mirar atrás.

    Uno.

    Dos.

    Tres.

    Detrás de ella, la música continuó.

    Pero él no.

    Primero, nada.

    Luego, el fallo.

    El temblor.

    La respiración rota.

    La copa cayendo al suelo.

    El sonido agudo.

    Las miradas.

    La confusión.

    —¿Se encuentra bien?—

    Demasiado tarde.

    El cuerpo colapsó.

    El caos comenzó a formarse, lento… inevitable.

    Y mientras tanto…

    Drian se alejaba.

    Intacta.

    Invisible.

    —Listo—

    Pensó.

    Pero entonces…

    algo cambió.

    No fue un sonido.

    No fue un movimiento evidente.

    Fue… una sensación.

    Sus pasos no se detuvieron, pero su atención sí.

    Alguien.

    Entre la multitud.

    No miraba al cuerpo.

    No reaccionaba al caos.

    La miraba a ella.

    Drian giró apenas el rostro, lo suficiente.

    Y lo vio.

    A unos metros.

    Quieto.

    Observando.

    Sin sorpresa.

    Sin duda.

    Como si hubiera seguido cada uno de sus movimientos desde el inicio.

    El tiempo pareció tensarse por un segundo.

    Demasiado largo para ser casualidad.

    Demasiado preciso para ser un error.

    Sus miradas se cruzaron.

    Y en ese instante…

    no hubo música.

    No hubo gente.

    Solo reconocimiento.

    Drian no se detuvo.

    No habló.

    Pero una leve curva apareció en sus labios.

    Pequeña.

    Peligrosa.

    Y entonces…

    continuó caminando.

    Como si nada.

    Pero esta vez…

    no estaba completamente sola.

    ╰─────── ✦ ───────╯
    ╭─────── ✦ ───────╮ La música flotaba en el aire como un susurro elegante. Violines, copas de cristal… risas suaves que chocaban entre sí como si el mundo fuera ligero esa noche. Pero no lo era. No para ella. Drian avanzó entre la multitud con una gracia impecable, cada paso medido, cada movimiento calculado. Las luces de los candelabros se deslizaban sobre su vestido oscuro, atrapándose en los detalles como estrellas obedientes. Nadie veía peligro. Solo belleza. Solo misterio. “…perfecto.” Su mano se alzó ligeramente, ajustando el delicado antifaz que ocultaba su mirada. No necesitaba verlos con claridad. Ya sabía quién estaba ahí. Al otro lado del salón. Entre risas falsas y conversaciones vacías. —Ahí estás— Murmuró para sí misma. Drian comenzó a avanzar. Un paso. Luego otro. La multitud se abría sin darse cuenta. —Objetivo confirmado— Cabello oscuro. Traje impecable. Risa fácil. Desprevenido. —Tres metros— —Dos— El metal frío se acomodó en su mano, oculto entre la tela. —Uno— Ya estaba a su lado. Su cuerpo rozó el suyo. Natural. Imperceptible. Y entonces… el filo se hundió. Preciso. Silencioso. Irreversible. —No hagas ruido— Susurró junto a su oído. Y siguió caminando. Sin detenerse. Sin mirar atrás. Uno. Dos. Tres. Detrás de ella, la música continuó. Pero él no. Primero, nada. Luego, el fallo. El temblor. La respiración rota. La copa cayendo al suelo. El sonido agudo. Las miradas. La confusión. —¿Se encuentra bien?— Demasiado tarde. El cuerpo colapsó. El caos comenzó a formarse, lento… inevitable. Y mientras tanto… Drian se alejaba. Intacta. Invisible. —Listo— Pensó. Pero entonces… algo cambió. No fue un sonido. No fue un movimiento evidente. Fue… una sensación. Sus pasos no se detuvieron, pero su atención sí. Alguien. Entre la multitud. No miraba al cuerpo. No reaccionaba al caos. La miraba a ella. Drian giró apenas el rostro, lo suficiente. Y lo vio. A unos metros. Quieto. Observando. Sin sorpresa. Sin duda. Como si hubiera seguido cada uno de sus movimientos desde el inicio. El tiempo pareció tensarse por un segundo. Demasiado largo para ser casualidad. Demasiado preciso para ser un error. Sus miradas se cruzaron. Y en ese instante… no hubo música. No hubo gente. Solo reconocimiento. Drian no se detuvo. No habló. Pero una leve curva apareció en sus labios. Pequeña. Peligrosa. Y entonces… continuó caminando. Como si nada. Pero esta vez… no estaba completamente sola. ╰─────── ✦ ───────╯
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  • Hoy sí no me quise levantar...
    Preferí quedarme, aquí.~
    Está muy.. comodito ♡~

    All I have is you, It is all that I'm breathing for..
    All I need is you, Now I can't make it through~
    I am losing you forever
    I am lost in pain without you
    I am leaving ground forever ~

    https://www.youtube.com/watch?v=w5y280saINw

    #SeductiveSunday
    Hoy sí no me quise levantar... Preferí quedarme, aquí.~ Está muy.. comodito ♡~ All I have is you, It is all that I'm breathing for.. All I need is you, Now I can't make it through~ I am losing you forever I am lost in pain without you I am leaving ground forever ~ https://www.youtube.com/watch?v=w5y280saINw #SeductiveSunday
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  • Como cualquier otro japonés, Mine solía frecuentar lugares así; especialmente en esas noches donde el silencio de su casa se volvía demasiado aburrido. Era un asalto a los sentidos: demasiado ruido, demasiadas luces, demasiado todo. Y, sin embargo, allí estaba, entregado a una emoción genuina mientras se perdía en su juego de ritmo favorito. Llevaba las mangas de la remera arremangadas con descuido y su cabello, habitualmente peinado hacia atrás con rigor, caía ahora sobre su cabeza. Ese simple desorden lo volvía casi irreconocible; le otorgaba un aire más joven y mas accesible.

    Sus dedos se desplazaban sobre los botones con una precisión mecánica, casi coreográfica. Mientras la pantalla estallaba en colores y patrones frenéticos, el rostro de Mine se iluminaba con el reflejo del monitor. Se movía como un profesional, como si hubiera repetido esa secuencia miles de veces, y quizás así era. No sonreía, pero tampoco cargaba con su habitual ceño fruncido; su expresión era de una calma absoluta, algo dificil de ver en él.

    Finalmente, la música cesó. Mine dejó escapar un suspiro contenido y observó la pantalla con interés, esperando haber superado su propia marca. Dio un paso atrás para retirarse, y entonces, sucedió.

    Sintió un contacto inesperado y firme. Unos dedos ajenos sujetaron su barbilla sin previo aviso, obligándolo a alzar el rostro. Lo movieron de un lado a otro, escudriñándolo, como si evaluaran si aquel era realmente EL Mine y no un impostor. Su cuerpo reaccionó antes que su mente: se tensó al instante, los hombros se endurecieron y sus manos dudaron un segundo eterno entre apartar bruscamente aquel agarre o quedarse congeladas donde estaban.

    Su mirada, siempre afilada y bajo control, vaciló al verse forzada a una cercanía tan invasiva. Demasiado cerca. Podía percibir el calor de la otra persona, registrar detalles que no se había autorizado a notar. Su ceño se contrajo, pero no con la severidad de siempre; esta vez era una mueca más frágil, teñida de incomodidad. Tragó saliva, un gesto sutil pero delator.
    No apartó la vista de inmediato, y ese fue su error.

    —…¿Ya terminaste?

    Su voz emergió más baja de lo normal, con una aspereza que no nacía de la irritación, sino de algo mucho más profundo, del miedo de haber sido descubierto. Aunque su rigidez lo traicionaba, no hizo el menor ademán de apartar la mano que aún sostenía su barbilla.
    Como cualquier otro japonés, Mine solía frecuentar lugares así; especialmente en esas noches donde el silencio de su casa se volvía demasiado aburrido. Era un asalto a los sentidos: demasiado ruido, demasiadas luces, demasiado todo. Y, sin embargo, allí estaba, entregado a una emoción genuina mientras se perdía en su juego de ritmo favorito. Llevaba las mangas de la remera arremangadas con descuido y su cabello, habitualmente peinado hacia atrás con rigor, caía ahora sobre su cabeza. Ese simple desorden lo volvía casi irreconocible; le otorgaba un aire más joven y mas accesible. Sus dedos se desplazaban sobre los botones con una precisión mecánica, casi coreográfica. Mientras la pantalla estallaba en colores y patrones frenéticos, el rostro de Mine se iluminaba con el reflejo del monitor. Se movía como un profesional, como si hubiera repetido esa secuencia miles de veces, y quizás así era. No sonreía, pero tampoco cargaba con su habitual ceño fruncido; su expresión era de una calma absoluta, algo dificil de ver en él. Finalmente, la música cesó. Mine dejó escapar un suspiro contenido y observó la pantalla con interés, esperando haber superado su propia marca. Dio un paso atrás para retirarse, y entonces, sucedió. Sintió un contacto inesperado y firme. Unos dedos ajenos sujetaron su barbilla sin previo aviso, obligándolo a alzar el rostro. Lo movieron de un lado a otro, escudriñándolo, como si evaluaran si aquel era realmente EL Mine y no un impostor. Su cuerpo reaccionó antes que su mente: se tensó al instante, los hombros se endurecieron y sus manos dudaron un segundo eterno entre apartar bruscamente aquel agarre o quedarse congeladas donde estaban. Su mirada, siempre afilada y bajo control, vaciló al verse forzada a una cercanía tan invasiva. Demasiado cerca. Podía percibir el calor de la otra persona, registrar detalles que no se había autorizado a notar. Su ceño se contrajo, pero no con la severidad de siempre; esta vez era una mueca más frágil, teñida de incomodidad. Tragó saliva, un gesto sutil pero delator. No apartó la vista de inmediato, y ese fue su error. —…¿Ya terminaste? Su voz emergió más baja de lo normal, con una aspereza que no nacía de la irritación, sino de algo mucho más profundo, del miedo de haber sido descubierto. Aunque su rigidez lo traicionaba, no hizo el menor ademán de apartar la mano que aún sostenía su barbilla.
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  • Nada como un paseo por la orilla del mar para relajarte!!
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