• Una vez que llegue a la Antártida fui recibido por los monjes de un templo donde al parecer adoran a los dragones como si fueran sus dioses.

    Según ellos ya he visitado este templo en el pasado pero por algún motivo no lo recuerdo.

    Los monjes me sirvieron una gran variedad de alimentos y me permitieron hospedarme aquí hasta que logré cumplir mis objetivos.

    Este templo tiene un lugar de entrenamiento así que voy a aprovecharlo..

    ¿De verdad estuve aquí antes? ¿Cuando fue eso? Tengo muchas preguntas pero pocas respuestas
    Una vez que llegue a la Antártida fui recibido por los monjes de un templo donde al parecer adoran a los dragones como si fueran sus dioses. Según ellos ya he visitado este templo en el pasado pero por algún motivo no lo recuerdo. Los monjes me sirvieron una gran variedad de alimentos y me permitieron hospedarme aquí hasta que logré cumplir mis objetivos. Este templo tiene un lugar de entrenamiento así que voy a aprovecharlo.. ¿De verdad estuve aquí antes? ¿Cuando fue eso? Tengo muchas preguntas pero pocas respuestas
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  • *Estuvo trabajando un rato en un maid café, hasta que llego su hora de descanso, Lilithia se sentó aún vestida como Maid para asi comenzar a disfrutar de sus alimentos. *

    Pronto será hora de salida.

    *Ya le dolian los pies de estar de aca para alla, atendiendo personas. *
    *Estuvo trabajando un rato en un maid café, hasta que llego su hora de descanso, Lilithia se sentó aún vestida como Maid para asi comenzar a disfrutar de sus alimentos. * Pronto será hora de salida. *Ya le dolian los pies de estar de aca para alla, atendiendo personas. *
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  • ¿Un harem? Para que usaría a las humanas para un propósito tan absurdo,me alimento de sus almas hasta dejarlas como no más que un miserable cascarón vacío

    Ese es el único propósito que les encuentro a los tuyos, mortal
    ㅤ 🐪 ㅤ ¿Un harem? Para que usaría a las humanas para un propósito tan absurdo,me alimento de sus almas hasta dejarlas como no más que un miserable cascarón vacío Ese es el único propósito que les encuentro a los tuyos, mortal
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  • — Bitácora de Kyrie, día de encierro # 76: Estamos considerando asar y comernos a Kieran por falta de alimento. Creo que puedo oler colores. Las paredes susurran cosas. —

    No tiene ni una noche en el encierro y ya está loca. (??)
    — Bitácora de Kyrie, día de encierro # 76: Estamos considerando asar y comernos a Kieran por falta de alimento. Creo que puedo oler colores. Las paredes susurran cosas. — No tiene ni una noche en el encierro y ya está loca. (??)
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  • El centinela.
    Fandom Las crónicas de Fenrir
    Categoría Acción
    https://ficrol.com/posts/380841

    El planeta de Eredh-Khal llevaba siglos pudriéndose lentamente bajo el peso de sus propios gobernantes.

    Las ciudades brillaban desde el cielo como joyas suspendidas entre montañas y océanos dorados, pero bajo aquella belleza artificial se escondía un mundo construido sobre hambre, miedo y obediencia. Las grandes familias soberanas habían convertido la fe en una cadena. Los templos controlaban el alimento. Los nobles controlaban el agua. Y los ciudadanos sobrevivían trabajando hasta la muerte para mantener encendida una civilización que ya no pertenecía al pueblo desde hacía generaciones.

    Decían que los dioses protegían Eredh-Khal.

    Mentira.

    Los dioses habían muerto hacía mucho tiempo.

    Lo único que quedaba eran hombres ricos usando sus nombres.

    Mientras barrios enteros caían en la miseria, los soberanos desviaban recursos imposibles hacia un único proyecto: crear el Centinela Absoluto. Un arma sagrada capaz de resistir cualquier invasión. Un guardián bendecido por reliquias antiguas y alimentado con la fe de millones.

    Y cuando las naves negras aparecieron atravesando las nubes…

    Comprendieron demasiado tarde que habían construido un dios únicamente para retrasar el final.

    El cielo rugía.

    Las estructuras imperiales de Nexus Concordia cubrían continentes enteros proyectando sombras gigantescas sobre mares y ciudades. Sirenas de evacuación resonaban entre los templos mientras miles de ciudadanos observaban aterrados cómo las nubes comenzaban a abrirse lentamente por la presión de los motores celestiales.

    La invasión había comenzado.

    Columnas de luz descendían desde las naves impactando contra fortalezas, puertos y centros políticos. Los soldados de Concordia avanzaban entre fuego y ceniza como una marea imposible de detener. Perfectamente sincronizados. Silenciosos. Hermosos.

    Y en medio del caos…

    Algo despertó.

    Las montañas sagradas de Eredh-Khal comenzaron a temblar violentamente mientras enormes círculos dorados aparecían sobre el cielo. Campanas antiguas resonaron por todo el continente y una presión divina recorrió la atmósfera como un latido.

    Entonces el Centinela abrió los ojos.

    La colosal figura emergió lentamente desde el corazón del templo principal envuelta en luz blanca y fragmentos de roca flotante. Medía cientos de metros de altura. Su cuerpo estaba cubierto de armaduras ceremoniales grabadas con escrituras sagradas y múltiples anillos luminosos giraban lentamente detrás de su espalda como pequeños soles artificiales.

    Cada paso hacía temblar ciudades enteras.

    En una de sus manos apareció una gigantesca lanza de energía celestial.

    En la otra…
    un círculo mágico tan enorme que cubrió las nubes.

    La voz del Centinela descendió sobre el planeta entero.

    —Entidad invasora detectada.
    Activando protocolo de purificación.—

    Y entonces…

    Alguien comenzó a reír.

    No una risa humana.

    Algo más oscuro.
    Más arrogante.

    Una grieta roja atravesó el cielo sobre las ruinas de la capital mientras llamas negras comenzaban a derramarse lentamente hacia el vacío. Varias explosiones sacudieron el aire y decenas de soldados sagrados fueron despedidos violentamente antes siquiera de comprender qué ocurría.

    De la grieta emergió una figura caminando tranquilamente entre el fuego.

    Cuernos oscuros.
    Cabello agitado por el viento.
    Ojos brillando como brasas infernales.

    La presión demoníaca hizo crujir las estructuras cercanas apenas puso un pie sobre el suelo destruido.

    Zagreo.

    La mano derecha de Veythra.

    El semidiós nacido entre lo celestial y lo abismal.

    Levantó lentamente la mirada hacia el gigantesco Centinela que dominaba el horizonte… y sonrió mostrando los colmillos.

    —¿Todo esto…—

    Las llamas comenzaron a girar alrededor suyo como una tormenta viva.

    —…solo para recibirme a mí?—

    El Centinela alzó la lanza.

    Los anillos sagrados detrás de su espalda comenzaron a iluminarse violentamente.

    Y el cielo entero explotó en luz.
    https://ficrol.com/posts/380841 El planeta de Eredh-Khal llevaba siglos pudriéndose lentamente bajo el peso de sus propios gobernantes. Las ciudades brillaban desde el cielo como joyas suspendidas entre montañas y océanos dorados, pero bajo aquella belleza artificial se escondía un mundo construido sobre hambre, miedo y obediencia. Las grandes familias soberanas habían convertido la fe en una cadena. Los templos controlaban el alimento. Los nobles controlaban el agua. Y los ciudadanos sobrevivían trabajando hasta la muerte para mantener encendida una civilización que ya no pertenecía al pueblo desde hacía generaciones. Decían que los dioses protegían Eredh-Khal. Mentira. Los dioses habían muerto hacía mucho tiempo. Lo único que quedaba eran hombres ricos usando sus nombres. Mientras barrios enteros caían en la miseria, los soberanos desviaban recursos imposibles hacia un único proyecto: crear el Centinela Absoluto. Un arma sagrada capaz de resistir cualquier invasión. Un guardián bendecido por reliquias antiguas y alimentado con la fe de millones. Y cuando las naves negras aparecieron atravesando las nubes… Comprendieron demasiado tarde que habían construido un dios únicamente para retrasar el final. El cielo rugía. Las estructuras imperiales de Nexus Concordia cubrían continentes enteros proyectando sombras gigantescas sobre mares y ciudades. Sirenas de evacuación resonaban entre los templos mientras miles de ciudadanos observaban aterrados cómo las nubes comenzaban a abrirse lentamente por la presión de los motores celestiales. La invasión había comenzado. Columnas de luz descendían desde las naves impactando contra fortalezas, puertos y centros políticos. Los soldados de Concordia avanzaban entre fuego y ceniza como una marea imposible de detener. Perfectamente sincronizados. Silenciosos. Hermosos. Y en medio del caos… Algo despertó. Las montañas sagradas de Eredh-Khal comenzaron a temblar violentamente mientras enormes círculos dorados aparecían sobre el cielo. Campanas antiguas resonaron por todo el continente y una presión divina recorrió la atmósfera como un latido. Entonces el Centinela abrió los ojos. La colosal figura emergió lentamente desde el corazón del templo principal envuelta en luz blanca y fragmentos de roca flotante. Medía cientos de metros de altura. Su cuerpo estaba cubierto de armaduras ceremoniales grabadas con escrituras sagradas y múltiples anillos luminosos giraban lentamente detrás de su espalda como pequeños soles artificiales. Cada paso hacía temblar ciudades enteras. En una de sus manos apareció una gigantesca lanza de energía celestial. En la otra… un círculo mágico tan enorme que cubrió las nubes. La voz del Centinela descendió sobre el planeta entero. —Entidad invasora detectada. Activando protocolo de purificación.— Y entonces… Alguien comenzó a reír. No una risa humana. Algo más oscuro. Más arrogante. Una grieta roja atravesó el cielo sobre las ruinas de la capital mientras llamas negras comenzaban a derramarse lentamente hacia el vacío. Varias explosiones sacudieron el aire y decenas de soldados sagrados fueron despedidos violentamente antes siquiera de comprender qué ocurría. De la grieta emergió una figura caminando tranquilamente entre el fuego. Cuernos oscuros. Cabello agitado por el viento. Ojos brillando como brasas infernales. La presión demoníaca hizo crujir las estructuras cercanas apenas puso un pie sobre el suelo destruido. Zagreo. La mano derecha de Veythra. El semidiós nacido entre lo celestial y lo abismal. Levantó lentamente la mirada hacia el gigantesco Centinela que dominaba el horizonte… y sonrió mostrando los colmillos. —¿Todo esto…— Las llamas comenzaron a girar alrededor suyo como una tormenta viva. —…solo para recibirme a mí?— El Centinela alzó la lanza. Los anillos sagrados detrás de su espalda comenzaron a iluminarse violentamente. Y el cielo entero explotó en luz.
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  • -El edificio abandonado se sentía frio, el desagradable olor a basura y el sonido de las ratas correteando al menos ahogaba el pesado silencio de la estructura abandonada. El joven mago estaba sentado sobre una silla metálica aparentemente en buen estado pero con 20 años de abandono. No había sido un buen día, un trabajo difícil con una paga no tan buena. Mientras se acomodaba en la silla, uso un balde viejo que puso de cabeza para usarlo como mesa, colocando un pequeño plato de porcelana donde tenía su comida. Un pequeño conejo que habia cazado poco tiempo atrás, acompañado de más comida desagradable.-

    Oh, Casi olvido la lata.

    -Al tomar y abrir su mochila, logro sacar una lata de maíz, la cual no dudo en abrir con un pequeño cuchillo. Al abrirlo, utilizo una cuchara que saco de su mochila de igual forma, al probar el alimento, termina escupiendolo al suelo con desagrado, después comenzó a revisar la lata, había pasado el tiempo suficiente para que el alimento tuviera un sabor metálico y una textura pastosa. De todas formas, decidió comerlo antes de dejar caer la lata vacía al suelo, mirando las baldosas y el recipiente que cayó a sus pies, pero con su mirada perdida hacia abajo, sintiendo una sensación punzante en la parte superior del abdomen pero aún con esa mirada de enojo mezclado con desagrado.-

    Extraño la comida de mamá..
    -El edificio abandonado se sentía frio, el desagradable olor a basura y el sonido de las ratas correteando al menos ahogaba el pesado silencio de la estructura abandonada. El joven mago estaba sentado sobre una silla metálica aparentemente en buen estado pero con 20 años de abandono. No había sido un buen día, un trabajo difícil con una paga no tan buena. Mientras se acomodaba en la silla, uso un balde viejo que puso de cabeza para usarlo como mesa, colocando un pequeño plato de porcelana donde tenía su comida. Un pequeño conejo que habia cazado poco tiempo atrás, acompañado de más comida desagradable.- Oh, Casi olvido la lata. -Al tomar y abrir su mochila, logro sacar una lata de maíz, la cual no dudo en abrir con un pequeño cuchillo. Al abrirlo, utilizo una cuchara que saco de su mochila de igual forma, al probar el alimento, termina escupiendolo al suelo con desagrado, después comenzó a revisar la lata, había pasado el tiempo suficiente para que el alimento tuviera un sabor metálico y una textura pastosa. De todas formas, decidió comerlo antes de dejar caer la lata vacía al suelo, mirando las baldosas y el recipiente que cayó a sus pies, pero con su mirada perdida hacia abajo, sintiendo una sensación punzante en la parte superior del abdomen pero aún con esa mirada de enojo mezclado con desagrado.- Extraño la comida de mamá..
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  • [La hora del alimento y lo que regularmente escucha la criatura como "hora de cena" ha tardado el día de hoy. El científico lider a cargo del sector Q de Umbra corp. El Dr Stephen Steel. Se acerca a la celda y graba un pista de audio].

    Dr Stephen Steel: -De acuerdo a la solicitud de los directivos. Hemos decido comprobar la resistencia física del sujeto de prueba número #1054 alias "Unknown" ya que aún no hemos definido el nombre en código que recibirá cuando se aliste a nuestras unidades activas para combate. *Dice con voz fría* Iniciaremos con comprobar su tolerancia a la hambruna y sed. Debido a que anticipamos que se comportará de forma hostil hemos reforzado al triple la seguridad del sector y se ha añadido una capa adicional al vidrio de su celda de contención. Esta fabricado con un alineamiento especial que contiene el componente "deterium". Haciendo que sea básicamente indestructible. Ni un lanzacohetes podría atravesarlo. Fin del reporte.

    *Unknown se impacienta. No ve las bandejas con las que habitualmente acude el científico a alimentarle. Apoya sus brazos en el vidrio. Si bien desconoce su significado. Su expresión cambia a una levemente triste. Intenta en su desesperación al sentir el gruñido de su propio estomago utilizar sus cuerdas vocales como a veces lo hace en secreto cuándo no hay cientificos frente a su celda*

    Unknown: *Su garganta emite sonidos guturales que hacen que el Dr Stephen permanezca en el lugar aún cuándo ha terminado su reporte* -Ce... Ce... *Articula torpemente con voz susurrante y rasposa debido al casi nulo uso de sus cuerdas vocales* -Ce... Ce... *Dice con mayor desesperación* -Ce... Ce... Na... Ce... Na...

    Dr Stephen Steel: *Palidece y se acerca más al vidrio* -¿Acabas de hablar?. No es posible... No te hemos enseñado como. *Dice con voz algo mas empática mientras se acerca un poco más al vidrio*

    *Una voz suena en el auricular del Dr Stephen. Se trata de Edgar Markov. Director general del sector Q de umbra corp*

    Edgar Markov: -¿Ocurre algo doctor?. ¿Necesita refuerzos?. De no ser ese el caso. Mántengase apegado al protocolo. *Dice con un subtono pasivo agresivo*

    Dr Stephen Steel: -Yo... No nada. No ocurre nada. Entendido señor. Me dispondré a seguir con mi itinerario. *Intenta ocultar sus deseos de alimentarle de todas formas. De lo cruel que parece todo esto. Los sujetos de prueba "NO SON HUMANOS" intenta repetirse a él mismo y continua su camino ignorando a Unknown quién sigue intentando comunicar su hambre*
    [La hora del alimento y lo que regularmente escucha la criatura como "hora de cena" ha tardado el día de hoy. El científico lider a cargo del sector Q de Umbra corp. El Dr Stephen Steel. Se acerca a la celda y graba un pista de audio]. Dr Stephen Steel: -De acuerdo a la solicitud de los directivos. Hemos decido comprobar la resistencia física del sujeto de prueba número #1054 alias "Unknown" ya que aún no hemos definido el nombre en código que recibirá cuando se aliste a nuestras unidades activas para combate. *Dice con voz fría* Iniciaremos con comprobar su tolerancia a la hambruna y sed. Debido a que anticipamos que se comportará de forma hostil hemos reforzado al triple la seguridad del sector y se ha añadido una capa adicional al vidrio de su celda de contención. Esta fabricado con un alineamiento especial que contiene el componente "deterium". Haciendo que sea básicamente indestructible. Ni un lanzacohetes podría atravesarlo. Fin del reporte. *Unknown se impacienta. No ve las bandejas con las que habitualmente acude el científico a alimentarle. Apoya sus brazos en el vidrio. Si bien desconoce su significado. Su expresión cambia a una levemente triste. Intenta en su desesperación al sentir el gruñido de su propio estomago utilizar sus cuerdas vocales como a veces lo hace en secreto cuándo no hay cientificos frente a su celda* Unknown: *Su garganta emite sonidos guturales que hacen que el Dr Stephen permanezca en el lugar aún cuándo ha terminado su reporte* -Ce... Ce... *Articula torpemente con voz susurrante y rasposa debido al casi nulo uso de sus cuerdas vocales* -Ce... Ce... *Dice con mayor desesperación* -Ce... Ce... Na... Ce... Na... Dr Stephen Steel: *Palidece y se acerca más al vidrio* -¿Acabas de hablar?. No es posible... No te hemos enseñado como. *Dice con voz algo mas empática mientras se acerca un poco más al vidrio* *Una voz suena en el auricular del Dr Stephen. Se trata de Edgar Markov. Director general del sector Q de umbra corp* Edgar Markov: -¿Ocurre algo doctor?. ¿Necesita refuerzos?. De no ser ese el caso. Mántengase apegado al protocolo. *Dice con un subtono pasivo agresivo* Dr Stephen Steel: -Yo... No nada. No ocurre nada. Entendido señor. Me dispondré a seguir con mi itinerario. *Intenta ocultar sus deseos de alimentarle de todas formas. De lo cruel que parece todo esto. Los sujetos de prueba "NO SON HUMANOS" intenta repetirse a él mismo y continua su camino ignorando a Unknown quién sigue intentando comunicar su hambre*
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ****Edad del Caos.****
    "Las Alas del Engaño"

    La guerra había cambiado, desde el enfrentamiento contra aquellos dos seres alados, ni Ozma ni Yen habían vuelto a verlos. No conocían sus nombres, tampoco entendían del todo qué eran realmente. Para Yen, eran guerreros bendecidos por los Dioses. Ozma, en cambio, comprendía algo más aterrador: aquellos seres no habían nacido, habían sido creados. Y eso significaba que los Dioses habían dado un paso más allá.

    Mientras Ozma continuaba sus campañas y Yen lideraba ataques contra fortalezas Elunai, los dos seres alados comenzaron una misión completamente distinta, una orden directa de las entidades que observaban desde la isla flotante en los cielos.

    No debían destruir, debían conquistar los corazones. Los dos descendieron a las tierras bajas ocultando sus halos y alas, tomando apariencias similares a las de los humanoides comunes. Caminaban entre aldeas, hablaban con la gente, ayudaban a enfermos y protegían caravanas. Allí donde aparecían, ocurrían ataques de monstruos. Ataques demasiado oportunos, bestias surgían de los bosques o las montañas, aterrorizando pueblos enteros, y justo cuando todo parecía perdido, aquellos dos guerreros aparecían para salvar a la población.

    Poco a poco, la gente comenzó a llamarlos Héroes. Los rumores se extendieron con rapidez.

    Decían que los Héroes eran enviados celestiales, que escuchaban las plegarias, que protegían a los débiles sin pedir nada a cambio y lo más peligroso de todo… La gente comenzó a compararlos con Ozma.

    Los Héroes no tardaron en sembrar dudas. Nunca hablaban directamente en contra él al principio. Eran más inteligentes que eso. Simplemente hacían preguntas.

    -¿Por qué un rey necesita un ejército tan grande?
    -¿Por qué siguen existiendo guerras si Ozma realmente quiere salvarlos?
    -¿Por qué toma demasiadas provisiones de cada ciudad que libera?

    Las semillas de la desconfianza comenzaron a crecer. Era cierto que el ejército de Ozma tomaba alimentos y materiales de las ciudades liberadas, pero jamás en cantidades abusivas. Nunca dejaban morir de hambre a la población, ni saqueaban hogares como hacían antiguamente los Elunai. Sin embargo, los nuevos Héroes manipulaban cada situación para hacer parecer que Ozma no era un libertador sino un conquistador.

    Decían que aquel supuesto salvador solo estaba preparando más guerras, que los jóvenes terminarían muriendo por una cruzada absurda.
    Que Ozma utilizaba a las razas libres como herramientas para su venganza personal.

    Lo peor era que las nuevas generaciones comenzaron a creerlo. La guerra había durado demasiado tiempo, los ancianos aún recordaban los días en que los Elunai marcaban personas como ganado, cuando pueblos enteros desaparecían por órdenes divinas o eran usados como experimentos. Pero muchos de esos ancianos ya habían muerto.

    Los jóvenes nacidos durante la guerra jamás vivieron esa opresión, ellos nacieron libres, crecieron escuchando historias sobre los Elunai, pero nunca sintieron el miedo real de aquellos tiempos. Para ellos, la guerra de Ozma era algo lejano, interminable… una carga heredada de generaciones pasadas.

    Los pueblos comenzaron a levantar pequeños altares, las madres enseñaban a sus hijos a rezar por los Héroes, incluso algunos soldados liberados empezaron a desertar silenciosamente para seguirlos.

    Desde la distancia, ocultos entre las montañas, los dos seres alados observaban aquello con tranquilidad. Su bendición estaba funcionando.

    El don que los Dioses les habían otorgado influía lentamente sobre los corazones débiles. No era control absoluto, sino una suave manipulación que hacía crecer admiración, confianza y devoción.

    Pero existían seres inmunes: Los Ogros, los Kijin y especialmente Ozma y Yen. Por eso jamás se acercaban demasiado a ellos. Sabían que si Ozma descubría la verdad detrás de aquella influencia, la cacería comenzaría de inmediato.

    Aun así… Los Dioses sonreían desde la ciudad flotante, porque por primera vez en siglos, el mundo comenzaba a apartarse del Monstruo por voluntad propia.
    ****Edad del Caos.**** "Las Alas del Engaño" La guerra había cambiado, desde el enfrentamiento contra aquellos dos seres alados, ni Ozma ni Yen habían vuelto a verlos. No conocían sus nombres, tampoco entendían del todo qué eran realmente. Para Yen, eran guerreros bendecidos por los Dioses. Ozma, en cambio, comprendía algo más aterrador: aquellos seres no habían nacido, habían sido creados. Y eso significaba que los Dioses habían dado un paso más allá. Mientras Ozma continuaba sus campañas y Yen lideraba ataques contra fortalezas Elunai, los dos seres alados comenzaron una misión completamente distinta, una orden directa de las entidades que observaban desde la isla flotante en los cielos. No debían destruir, debían conquistar los corazones. Los dos descendieron a las tierras bajas ocultando sus halos y alas, tomando apariencias similares a las de los humanoides comunes. Caminaban entre aldeas, hablaban con la gente, ayudaban a enfermos y protegían caravanas. Allí donde aparecían, ocurrían ataques de monstruos. Ataques demasiado oportunos, bestias surgían de los bosques o las montañas, aterrorizando pueblos enteros, y justo cuando todo parecía perdido, aquellos dos guerreros aparecían para salvar a la población. Poco a poco, la gente comenzó a llamarlos Héroes. Los rumores se extendieron con rapidez. Decían que los Héroes eran enviados celestiales, que escuchaban las plegarias, que protegían a los débiles sin pedir nada a cambio y lo más peligroso de todo… La gente comenzó a compararlos con Ozma. Los Héroes no tardaron en sembrar dudas. Nunca hablaban directamente en contra él al principio. Eran más inteligentes que eso. Simplemente hacían preguntas. -¿Por qué un rey necesita un ejército tan grande? -¿Por qué siguen existiendo guerras si Ozma realmente quiere salvarlos? -¿Por qué toma demasiadas provisiones de cada ciudad que libera? Las semillas de la desconfianza comenzaron a crecer. Era cierto que el ejército de Ozma tomaba alimentos y materiales de las ciudades liberadas, pero jamás en cantidades abusivas. Nunca dejaban morir de hambre a la población, ni saqueaban hogares como hacían antiguamente los Elunai. Sin embargo, los nuevos Héroes manipulaban cada situación para hacer parecer que Ozma no era un libertador sino un conquistador. Decían que aquel supuesto salvador solo estaba preparando más guerras, que los jóvenes terminarían muriendo por una cruzada absurda. Que Ozma utilizaba a las razas libres como herramientas para su venganza personal. Lo peor era que las nuevas generaciones comenzaron a creerlo. La guerra había durado demasiado tiempo, los ancianos aún recordaban los días en que los Elunai marcaban personas como ganado, cuando pueblos enteros desaparecían por órdenes divinas o eran usados como experimentos. Pero muchos de esos ancianos ya habían muerto. Los jóvenes nacidos durante la guerra jamás vivieron esa opresión, ellos nacieron libres, crecieron escuchando historias sobre los Elunai, pero nunca sintieron el miedo real de aquellos tiempos. Para ellos, la guerra de Ozma era algo lejano, interminable… una carga heredada de generaciones pasadas. Los pueblos comenzaron a levantar pequeños altares, las madres enseñaban a sus hijos a rezar por los Héroes, incluso algunos soldados liberados empezaron a desertar silenciosamente para seguirlos. Desde la distancia, ocultos entre las montañas, los dos seres alados observaban aquello con tranquilidad. Su bendición estaba funcionando. El don que los Dioses les habían otorgado influía lentamente sobre los corazones débiles. No era control absoluto, sino una suave manipulación que hacía crecer admiración, confianza y devoción. Pero existían seres inmunes: Los Ogros, los Kijin y especialmente Ozma y Yen. Por eso jamás se acercaban demasiado a ellos. Sabían que si Ozma descubría la verdad detrás de aquella influencia, la cacería comenzaría de inmediato. Aun así… Los Dioses sonreían desde la ciudad flotante, porque por primera vez en siglos, el mundo comenzaba a apartarse del Monstruo por voluntad propia.
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  • "Vitaligrafo del Tenno, No sabía que tenía fecha de cumpleaños, entiendo que en este tramo del tiempo, un pasado lejano antes de la aparición del os orokins, parece ser un día particular, he observado los cumpleañeros y hoy me tocó ser uno de ellos"

    "No sabía, o al menos no recuerdo nada de nada, personalmente ni mi nombre ni mi fecha son exactamente míos, sólo los tome prestados de una lápida cuando salí de Duviri y conoce la real realidad de mi línea de tiempo, sin embargo, aunque quisiera agradecer profundamente el ser considerado para recibir presentes como un delicioso pastel, temo que mi felicidad sea alimento del ser que me maldijo, espero mantenerlo en secreto o posiblemente esos recuerdos se esfumen de mi mente poco a poco, al menos este vitaligrafo que me encontré servirá para recordarme a mi mismo, que tengo derecho a pequeñas alegrías."
    "Vitaligrafo del Tenno, No sabía que tenía fecha de cumpleaños, entiendo que en este tramo del tiempo, un pasado lejano antes de la aparición del os orokins, parece ser un día particular, he observado los cumpleañeros y hoy me tocó ser uno de ellos" "No sabía, o al menos no recuerdo nada de nada, personalmente ni mi nombre ni mi fecha son exactamente míos, sólo los tome prestados de una lápida cuando salí de Duviri y conoce la real realidad de mi línea de tiempo, sin embargo, aunque quisiera agradecer profundamente el ser considerado para recibir presentes como un delicioso pastel, temo que mi felicidad sea alimento del ser que me maldijo, espero mantenerlo en secreto o posiblemente esos recuerdos se esfumen de mi mente poco a poco, al menos este vitaligrafo que me encontré servirá para recordarme a mi mismo, que tengo derecho a pequeñas alegrías."
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  • "Querido Vitaligrafo, hoy conocí la plenitud y si el amor existe, espero que sea similar o cercana a la despampanante sensación de júbilo que mis papilas gustativas muertas revitalizada experimentaron el día de hoy, en el siglo ??l año XX2X declaró el día donde esté humilde tenno descubrió la felicidad, los locales llaman este néctar invernal como helados de sabores, gélido, cremoso y dulce, no existe nada así en Duviri, ni en el sistema origen."

    "Solo rezo que este recuerdo feliz no me sea arrebatado por el hombre en el muro, sospecho que cada momento de felicidad que trasciende en nuestra consciencia se esfumarse através de la transferencia y el vacío como un alimento para ese gemelo quimérico como lo describe, Albert Entrari"
    "Querido Vitaligrafo, hoy conocí la plenitud y si el amor existe, espero que sea similar o cercana a la despampanante sensación de júbilo que mis papilas gustativas muertas revitalizada experimentaron el día de hoy, en el siglo ??l año XX2X declaró el día donde esté humilde tenno descubrió la felicidad, los locales llaman este néctar invernal como helados de sabores, gélido, cremoso y dulce, no existe nada así en Duviri, ni en el sistema origen." "Solo rezo que este recuerdo feliz no me sea arrebatado por el hombre en el muro, sospecho que cada momento de felicidad que trasciende en nuestra consciencia se esfumarse através de la transferencia y el vacío como un alimento para ese gemelo quimérico como lo describe, Albert Entrari"
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