Apoyé el culo en el barril como si el barco fuera mío y no de Kalyra. La jarra de hidromiel ya iba medio vacía y la verdad… tampoco tenía prisa por que se acabara. El mar estaba tranquilo y la tripulación andaba mirándome como si en cualquier momento fuera a sacar un demonio del bolsillo.
Les sostuve la mirada un momento… y luego me reí.
-Joder, qué caras…
Dije dando otro trago.
-Ni que os estuviera vendiendo vuestra alma.
Uno de los marineros escupió al suelo.
Normal.
Una bruja en un barco pirata no es precisamente una garantía de seguridad.
Me limpié un poco la espuma de la hidromiel con el dorso de la mano y miré a Kalyra, que seguía apoyada en el mástil con su botella de ron, tan tranquila como si todo aquello fuera una taberna flotante.
Señalé hacia el horizonte con la jarra.
-Tres días hacia allí. Isla fea de cojones, roca negra, acantilados y una cueva sellada con magia vieja.
Encogí un hombro.
-Magia que vosotros no podéis romper… pero yo sí.
Algunos empezaron a murmurar.
Me dio bastante igual.
-Dentro hay oro. Mucho. Cofres, reliquias, joyas… todo lo que hace que a los piratas se les iluminen los ojos.
Volví a beber.
-También puede haber algo que nos quiera arrancar la cabeza, claro. Pero vamos… eso ya es parte del viaje.
La miré de reojo y levanté la jarra hacia ella.
-A ver…
Seguí con tono despreocupado.
-No voy a mentiros. No soy una bruja de fiar.
Apoyé los codos en las rodillas.
-Pero cuando hay un buen porcentaje de oro en juego…
Puedo ser la compañera más leal que vais a encontrar en todo el puto mar.
Kalyra Marea Apoyé el culo en el barril como si el barco fuera mío y no de Kalyra. La jarra de hidromiel ya iba medio vacía y la verdad… tampoco tenía prisa por que se acabara. El mar estaba tranquilo y la tripulación andaba mirándome como si en cualquier momento fuera a sacar un demonio del bolsillo.
Les sostuve la mirada un momento… y luego me reí.
-Joder, qué caras…
Dije dando otro trago.
-Ni que os estuviera vendiendo vuestra alma.
Uno de los marineros escupió al suelo.
Normal.
Una bruja en un barco pirata no es precisamente una garantía de seguridad.
Me limpié un poco la espuma de la hidromiel con el dorso de la mano y miré a Kalyra, que seguía apoyada en el mástil con su botella de ron, tan tranquila como si todo aquello fuera una taberna flotante.
Señalé hacia el horizonte con la jarra.
-Tres días hacia allí. Isla fea de cojones, roca negra, acantilados y una cueva sellada con magia vieja.
Encogí un hombro.
-Magia que vosotros no podéis romper… pero yo sí.
Algunos empezaron a murmurar.
Me dio bastante igual.
-Dentro hay oro. Mucho. Cofres, reliquias, joyas… todo lo que hace que a los piratas se les iluminen los ojos.
Volví a beber.
-También puede haber algo que nos quiera arrancar la cabeza, claro. Pero vamos… eso ya es parte del viaje.
La miré de reojo y levanté la jarra hacia ella.
-A ver…
Seguí con tono despreocupado.
-No voy a mentiros. No soy una bruja de fiar.
Apoyé los codos en las rodillas.
-Pero cuando hay un buen porcentaje de oro en juego…
Puedo ser la compañera más leal que vais a encontrar en todo el puto mar. [cosmic_olive_lion_413]