• Pero se que era un dia como este cuando lo conoci a profe gojo en mi antiguo hogar .....

    Tenía cinco años cuando el mundo decidió romperse, y yo fui la que sostuvo el martillo.

    ​No recuerdo mucho de cómo empezó ese día, solo que el pecho me ardía. Era un dolor denso, negro, que no cabía dentro de mi cuerpo infantil. Vivía en un pueblo pequeño, de esos donde el viento siempre huele a tierra húmeda y hojas secas, pero esa tarde el aire se volvió pesado, tanto que costaba respirar. Los adultos gritaban. Recuerdo sus caras distorsionadas por el miedo, pero no me miraban a mí con compasión; me miraban como si yo fuera el monstruo debajo de sus camas.

    ​Y tal vez tenían razón.

    ​Cuando mi habilidad del caos despertó, no fue un destello sutil. Fue un estallido. Sentí un tirón violento en el estómago y, de repente, la gravedad dejó de tener sentido. Mis pies se despegaron del suelo. El suelo mismo empezó a agrietarse, levantándose en pedazos de piedra y tierra que orbitaban a mi alrededor. Un vórtice inestable y oscuro me envolvió, destrozando las casas cercanas, torciendo la realidad como si fuera papel mojado.

    ​Cerré los ojos con fuerza, llorando lágrimas que se sentían calientes y espesas. Cuando los abrí, la vista se me había teñido de un rojo violento. Podía sentir la sangre agolpándose en mis párpados, inyectada en mis ojos por la pura presión de una energía que no sabía cómo controlar. Estaba sola en el centro de mi propia tormenta, flotando, esperando que todo terminara o que me consumiera por completo.

    ​Entonces, el caos se detuvo. No porque se hubiera calmado, sino porque algo más fuerte lo estaba obligando a frenar.

    ​A través del torbellino de escombros y ráfagas oscuras, vi una silueta que caminaba con una calma casi insultante. Era un joven alto, de cabello blanco como la nieve que brillaba a la luz de la tarde. Llevaba unas gafas oscuras que no lograban ocultar del todo la intensidad de su mirada.
    ​A medida que se acercaba, la energía destructiva que yo desprendía chocaba contra una barrera invisible a su alrededor y se disipaba. Su técnica del Ilimitado lo protegía de mi tormenta, conteniendo el desastre con una facilidad pasmosa.
    ​Él se detuvo a unos metros de mí, mirándome flotar. Esperaba que me atacara. Sabía, por puro instinto, que yo era una anomalía peligrosa, algo que los hechiceros llaman una "maldición de Grado Especial". Pero cuando aquel chico se bajó un poco las gafas, revelando unos ojos de un azul tan infinito y brillante que hacían que el cielo pareciera pálido, no vi asco ni miedo en ellos.
    ​Vio mi potencial destructor, sí. Vio el peligro. Pero, sobre todo, vio la inmensa soledad de una niña de cinco años que solo quería que el dolor parara.

    ​—Vaya... Así que tú eras el pequeño terremoto —dijo. Su voz era extrañamente ligera, casi divertida, rompiendo toda la tensión del ambiente.

    ​Extendió una mano hacia mí. No para atacarme, sino para invitarme a bajar. Con un simple gesto de sus dedos, la presión en mi pecho disminuyó y el vórtice se deshizo, dejándome caer suavemente sobre la tierra removida. Mis piernas temblaron y caí de rodillas, agotada, con la respiración entrecortada y la vista aún nublada de rojo.
    ​Él se agachó para quedar a mi altura, ignorando el desastre que nos rodeaba. Supe después que los altos mandos de su mundo habrían ordenado mi ejecución inmediata sin parpadear. Pero a Satoru Gojo nunca le importó lo que dijeran los viejos sabios.

    ​—Tienes unos ojos bastante interesantes, pequeña —me dijo, dedicándome una sonrisa ladeada que, por primera vez en mi corta vida, me hizo sentir a salvo—. ¿Qué te parece si venimos conmigo? Te prometo que el mundo es mucho más divertido cuando aprendes a romperlo a tu manera.

    ​En ese momento, entre las ruinas de mi pueblo, me di cuenta de que el caos no me había destruido. Me había llevado hasta el hombre más fuerte del mundo. Y él, en lugar de borrarme, decidió天 adoptarme en secreto.
    Pero se que era un dia como este cuando lo conoci a profe gojo en mi antiguo hogar ..... Tenía cinco años cuando el mundo decidió romperse, y yo fui la que sostuvo el martillo. ​No recuerdo mucho de cómo empezó ese día, solo que el pecho me ardía. Era un dolor denso, negro, que no cabía dentro de mi cuerpo infantil. Vivía en un pueblo pequeño, de esos donde el viento siempre huele a tierra húmeda y hojas secas, pero esa tarde el aire se volvió pesado, tanto que costaba respirar. Los adultos gritaban. Recuerdo sus caras distorsionadas por el miedo, pero no me miraban a mí con compasión; me miraban como si yo fuera el monstruo debajo de sus camas. ​Y tal vez tenían razón. ​Cuando mi habilidad del caos despertó, no fue un destello sutil. Fue un estallido. Sentí un tirón violento en el estómago y, de repente, la gravedad dejó de tener sentido. Mis pies se despegaron del suelo. El suelo mismo empezó a agrietarse, levantándose en pedazos de piedra y tierra que orbitaban a mi alrededor. Un vórtice inestable y oscuro me envolvió, destrozando las casas cercanas, torciendo la realidad como si fuera papel mojado. ​Cerré los ojos con fuerza, llorando lágrimas que se sentían calientes y espesas. Cuando los abrí, la vista se me había teñido de un rojo violento. Podía sentir la sangre agolpándose en mis párpados, inyectada en mis ojos por la pura presión de una energía que no sabía cómo controlar. Estaba sola en el centro de mi propia tormenta, flotando, esperando que todo terminara o que me consumiera por completo. ​Entonces, el caos se detuvo. No porque se hubiera calmado, sino porque algo más fuerte lo estaba obligando a frenar. ​A través del torbellino de escombros y ráfagas oscuras, vi una silueta que caminaba con una calma casi insultante. Era un joven alto, de cabello blanco como la nieve que brillaba a la luz de la tarde. Llevaba unas gafas oscuras que no lograban ocultar del todo la intensidad de su mirada. ​A medida que se acercaba, la energía destructiva que yo desprendía chocaba contra una barrera invisible a su alrededor y se disipaba. Su técnica del Ilimitado lo protegía de mi tormenta, conteniendo el desastre con una facilidad pasmosa. ​Él se detuvo a unos metros de mí, mirándome flotar. Esperaba que me atacara. Sabía, por puro instinto, que yo era una anomalía peligrosa, algo que los hechiceros llaman una "maldición de Grado Especial". Pero cuando aquel chico se bajó un poco las gafas, revelando unos ojos de un azul tan infinito y brillante que hacían que el cielo pareciera pálido, no vi asco ni miedo en ellos. ​Vio mi potencial destructor, sí. Vio el peligro. Pero, sobre todo, vio la inmensa soledad de una niña de cinco años que solo quería que el dolor parara. ​—Vaya... Así que tú eras el pequeño terremoto —dijo. Su voz era extrañamente ligera, casi divertida, rompiendo toda la tensión del ambiente. ​Extendió una mano hacia mí. No para atacarme, sino para invitarme a bajar. Con un simple gesto de sus dedos, la presión en mi pecho disminuyó y el vórtice se deshizo, dejándome caer suavemente sobre la tierra removida. Mis piernas temblaron y caí de rodillas, agotada, con la respiración entrecortada y la vista aún nublada de rojo. ​Él se agachó para quedar a mi altura, ignorando el desastre que nos rodeaba. Supe después que los altos mandos de su mundo habrían ordenado mi ejecución inmediata sin parpadear. Pero a Satoru Gojo nunca le importó lo que dijeran los viejos sabios. ​—Tienes unos ojos bastante interesantes, pequeña —me dijo, dedicándome una sonrisa ladeada que, por primera vez en mi corta vida, me hizo sentir a salvo—. ¿Qué te parece si venimos conmigo? Te prometo que el mundo es mucho más divertido cuando aprendes a romperlo a tu manera. ​En ese momento, entre las ruinas de mi pueblo, me di cuenta de que el caos no me había destruido. Me había llevado hasta el hombre más fuerte del mundo. Y él, en lugar de borrarme, decidió天 adoptarme en secreto.
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    - Yo te quiero, te aprecio, te cuido y te respeto, pero si me hostigas, me fastidias y me provocas, conocerás un lado de mi el cual odiaras .
    - Yo te quiero, te aprecio, te cuido y te respeto, pero si me hostigas, me fastidias y me provocas, conocerás un lado de mi el cual odiaras .
    0 comentarios 0 compartidos
  • Primer contacto con el culto a Saturno-Arco 1.
    Fandom Oc
    Categoría Suspenso
    Prologo: https://ficrol.com/posts/381251

    Y así transcurrió el tiempo. Nami y Zelkova erraron de un paraje a otro, mudando de escondrijo con cautela casi enfermiza. La muchacha había sanado por completo; las llagas y dolencias que antaño la aquejaban no eran ya más que un recuerdo marchito.

    Mas cuando se aproximaban a una parada de autobús junto a un aparcadero semivacío, la desventura volvió a cernirse sobre ellos.

    Sin preámbulo alguno, un hombre surgió a espaldas de Nami. El frío cañón de una pistola se hundió contra su espinazo, en contacto directo con la tela de sus ropas. No había vacilación ni misericordia en su semblante.

    ○Suban al coche

    Dictaminó con voz adusta.

    No les quedó sino acatar. Con mesura forzada, ambos abordaron el vehículo, oculto entre los demás automóviles del estacionamiento. Las puertas se cerraron con un chasquido lúgubre, semejante al de una trampa al apresar a su presa.

    Entonces comenzó el trayecto. Kilómetro tras kilómetro, la carretera se extendió como una sierpe de asfalto bajo la penumbra. Nadie hablaba. El aire dentro del habitáculo era opresivo, cargado de un ominoso presagio. Finalmente, el automóvil abandonó los caminos transitados y se internó en parajes cada vez más yermos, hasta detenerse ante una choza aislada, perdida en medio de la nada. Aquel no era un secuestro común. Era la antesala de un juego mortífero.

    Así dio comienzo el primer arco del Culto a Saturno: Ruleta Rusa
    Prologo: https://ficrol.com/posts/381251 Y así transcurrió el tiempo. Nami y Zelkova erraron de un paraje a otro, mudando de escondrijo con cautela casi enfermiza. La muchacha había sanado por completo; las llagas y dolencias que antaño la aquejaban no eran ya más que un recuerdo marchito. Mas cuando se aproximaban a una parada de autobús junto a un aparcadero semivacío, la desventura volvió a cernirse sobre ellos. Sin preámbulo alguno, un hombre surgió a espaldas de Nami. El frío cañón de una pistola se hundió contra su espinazo, en contacto directo con la tela de sus ropas. No había vacilación ni misericordia en su semblante. ○Suban al coche Dictaminó con voz adusta. No les quedó sino acatar. Con mesura forzada, ambos abordaron el vehículo, oculto entre los demás automóviles del estacionamiento. Las puertas se cerraron con un chasquido lúgubre, semejante al de una trampa al apresar a su presa. Entonces comenzó el trayecto. Kilómetro tras kilómetro, la carretera se extendió como una sierpe de asfalto bajo la penumbra. Nadie hablaba. El aire dentro del habitáculo era opresivo, cargado de un ominoso presagio. Finalmente, el automóvil abandonó los caminos transitados y se internó en parajes cada vez más yermos, hasta detenerse ante una choza aislada, perdida en medio de la nada. Aquel no era un secuestro común. Era la antesala de un juego mortífero. Así dio comienzo el primer arco del Culto a Saturno: Ruleta Rusa
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • https://music.youtube.com/watch?v=tkzYyEp4zB4
    https://music.youtube.com/watch?v=tkzYyEp4zB4
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • *Esa noche, Lili fue a ver un hermoso cerezo sagrado, estaba maravillada, parecía brillar como si fuera un hermoso cielo azulado.
    La joven estaba callada, solo mirando ese hermosa visión, mostró una leve sonrisa, comenzado a soplar el viento, cayendo algunos pétalos de esas flores.

    Lili extiende la mano, un pelo cayo en su palma, acercado su rostro contemplado el hermoso y frágil pétalo en su mano. *

    Tan hermoso..

    *Comentó suavemente.*
    *Esa noche, Lili fue a ver un hermoso cerezo sagrado, estaba maravillada, parecía brillar como si fuera un hermoso cielo azulado. La joven estaba callada, solo mirando ese hermosa visión, mostró una leve sonrisa, comenzado a soplar el viento, cayendo algunos pétalos de esas flores. Lili extiende la mano, un pelo cayo en su palma, acercado su rostro contemplado el hermoso y frágil pétalo en su mano. * Tan hermoso.. *Comentó suavemente.*
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    || Gananding como siempre (?)
    || Gananding como siempre (?)
    Me enjaja
    Me shockea
    8
    4 comentarios 0 compartidos
  • Por una de las ventanas Río observo todo lo que pasaba con Billy y ********

    — Me quitaste el cadáver de William para esto...te voy a dar una última oportunidad

    Dónde Lorenzo Moretti estaba, no muy lejos de el aparece una mujer, su vestimenta era algo extraña, pprtaba una corona rara y un velo, esto pudo llamar la atención de Lorenzo, cuando esté la observo la mujer levanto la mirada, mostrando como la mitad de su cara era la de un esqueleto y con una voz distorsiona le hablo

    — Así que tú eres el que me entrega tantos cuerpos...si...pareces un asesino...
    Por una de las ventanas Río observo todo lo que pasaba con Billy y ******** — Me quitaste el cadáver de William para esto...te voy a dar una última oportunidad Dónde [lorenzo_moretti] estaba, no muy lejos de el aparece una mujer, su vestimenta era algo extraña, pprtaba una corona rara y un velo, esto pudo llamar la atención de Lorenzo, cuando esté la observo la mujer levanto la mirada, mostrando como la mitad de su cara era la de un esqueleto y con una voz distorsiona le hablo — Así que tú eres el que me entrega tantos cuerpos...si...pareces un asesino...
    5 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Oigan lo de matar a Billy no es mame, neta si lo voy a matar a no ser que me puedan convencer //
    Oigan lo de matar a Billy no es mame, neta si lo voy a matar a no ser que me puedan convencer //
    3 comentarios 0 compartidos
  • Después de despedirse de Mike Billy regreso a westview, la gente de ahí no lo conocía, entro caminando con un suéter abierto y el gorro puesto sin mirar a nadie, unas calles después llegó a los simientos de una casa wue ni estaba construida aún, lleno de grafitis que decían "Muerte a la bruja" o "Jodete Wanda", Billi observo el lugar con tranquilidad y serenidad en la cara cargando algunas cosas en sus manos, la primera era una foto de sus padres cuando aún estaban con los vengadores, Wanda en tranqulidad y felicidad perfecta junto a visión en su forma humana sonriente abrazando a Wanda, lo segundo fue el cuadro donde venían las flores secas de su primera cita con Lorenzo las vuales ambas cosas dejo en la "Entrada" de dicha casa, unas horas despues de caminar por el bosque aquella sombra de siempre se le acercó, y mientras Billy lloraba en el suelo de una iglesia abandonada en medio del bosque acaricipoco su mejilla dándole consuelo,poco el color negro dejando verle bien la cara...
    Después de despedirse de Mike Billy regreso a westview, la gente de ahí no lo conocía, entro caminando con un suéter abierto y el gorro puesto sin mirar a nadie, unas calles después llegó a los simientos de una casa wue ni estaba construida aún, lleno de grafitis que decían "Muerte a la bruja" o "Jodete Wanda", Billi observo el lugar con tranquilidad y serenidad en la cara cargando algunas cosas en sus manos, la primera era una foto de sus padres cuando aún estaban con los vengadores, Wanda en tranqulidad y felicidad perfecta junto a visión en su forma humana sonriente abrazando a Wanda, lo segundo fue el cuadro donde venían las flores secas de su primera cita con Lorenzo las vuales ambas cosas dejo en la "Entrada" de dicha casa, unas horas despues de caminar por el bosque aquella sombra de siempre se le acercó, y mientras Billy lloraba en el suelo de una iglesia abandonada en medio del bosque acaricipoco su mejilla dándole consuelo,poco el color negro dejando verle bien la cara...
    Me shockea
    1
    4 turnos 0 maullidos
  • — Y sí te vas, yo te sigo, por que siento que ya venías conmigo... Y si no te tengo cerquita conmigo siento que estoy a la mitad... Oigo tu voz y yo la sigo, te reconozco hasta si estoy dormido y a donde sea que vayamos, aunque estemos perdidos, ese es mi hogar.

    Nicole Rendaia
    — Y sí te vas, yo te sigo, por que siento que ya venías conmigo... Y si no te tengo cerquita conmigo siento que estoy a la mitad... Oigo tu voz y yo la sigo, te reconozco hasta si estoy dormido y a donde sea que vayamos, aunque estemos perdidos, ese es mi hogar. [vortex_emerald_pigeon_594]
    Me encocora
    3
    1 turno 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados