• Carne humana
    Fandom Original
    Categoría Terror
    La sangre resbaló de su boca en un hilo espeso. El demonio, que adoraba la carne humana, escupió un trozo al suelo con desdén y se limpió con las mangas blancas de su camisa, dejando manchas que se abrían como flores marchitas en la tela.

    Una vez más, sus garras estaban cubiertas, teñidas hasta las grietas de carmesí. El aire del callejón se había vuelto pesado y saturado de un olor agrio y metálico que se pegaba a la garganta....
    Sin darse cuenta, se estaba riendo; una risa rota, que vibraba en su pecho. ¿Había perdido la cordura? Tal vez...O quizá nunca la tuvo.

    Se había escapado del infierno. Había vagado por la tierra durante tres días, arrastrando consigo ese vacío insaciable que no conocía descanso. En ese tiempo, había dejado tras de sí un rastro invisible de ausencias y de silencios abruptos en calles que ya no volverían a ser las mismas. Había devorado a incontables personas… excepto una.

    Una presencia firme en medio del hedor y la penumbra. ¿Qué hacía esa persona ahí? ¿Por qué no retrocedía, por qué no huía como los demás? ¿Acaso no comprendía el peligro que respiraba en cada centímetro de ese lugar?

    El demonio inclinó ligeramente la cabeza, observándola con curiosidad. Aún así, la decisión ya estaba tomada. La devoraría lentamente, sin dejar rastro alguno, hasta que no quedara más que el recuerdo distorsionado de haber existido.
    La sangre resbaló de su boca en un hilo espeso. El demonio, que adoraba la carne humana, escupió un trozo al suelo con desdén y se limpió con las mangas blancas de su camisa, dejando manchas que se abrían como flores marchitas en la tela. Una vez más, sus garras estaban cubiertas, teñidas hasta las grietas de carmesí. El aire del callejón se había vuelto pesado y saturado de un olor agrio y metálico que se pegaba a la garganta.... Sin darse cuenta, se estaba riendo; una risa rota, que vibraba en su pecho. ¿Había perdido la cordura? Tal vez...O quizá nunca la tuvo. Se había escapado del infierno. Había vagado por la tierra durante tres días, arrastrando consigo ese vacío insaciable que no conocía descanso. En ese tiempo, había dejado tras de sí un rastro invisible de ausencias y de silencios abruptos en calles que ya no volverían a ser las mismas. Había devorado a incontables personas… excepto una. Una presencia firme en medio del hedor y la penumbra. ¿Qué hacía esa persona ahí? ¿Por qué no retrocedía, por qué no huía como los demás? ¿Acaso no comprendía el peligro que respiraba en cada centímetro de ese lugar? El demonio inclinó ligeramente la cabeza, observándola con curiosidad. Aún así, la decisión ya estaba tomada. La devoraría lentamente, sin dejar rastro alguno, hasta que no quedara más que el recuerdo distorsionado de haber existido.
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  • . El plan había sido entrar sin hacer ningún ruido. No fue una buena noche y al mismo tiempo si. ¿Cómo estaba eso? Era difícil de explicarlo. Aún era inexperto en su manera de buscar comida y su estado de ánimo no ayudaba en lo absoluto. Cuando entró en la mansión se golpeó contra las paredes. El brazo que aun tenía bien sujeto en sus colmillos iba dejando un camino de sangre por todo el pasillo.

    Sangre de su víctima y la suya que había sido emboscado por alguien.

    Al final, escupió el "objeto" aun lado y se sujeto de los muebles. Esperaba entrar a la habitación correcta porque su visión no era tan clara.

    — Estúpidos humanos.... — Murmuraba al abrir la puerta. No era conciente del desastre que iba dejando, sólo quería llegar a la cama y esperar a que su cuerpo milagrosamente sanara.
    🥀. El plan había sido entrar sin hacer ningún ruido. No fue una buena noche y al mismo tiempo si. ¿Cómo estaba eso? Era difícil de explicarlo. Aún era inexperto en su manera de buscar comida y su estado de ánimo no ayudaba en lo absoluto. Cuando entró en la mansión se golpeó contra las paredes. El brazo que aun tenía bien sujeto en sus colmillos iba dejando un camino de sangre por todo el pasillo. Sangre de su víctima y la suya que había sido emboscado por alguien. Al final, escupió el "objeto" aun lado y se sujeto de los muebles. Esperaba entrar a la habitación correcta porque su visión no era tan clara. — Estúpidos humanos.... — Murmuraba al abrir la puerta. No era conciente del desastre que iba dejando, sólo quería llegar a la cama y esperar a que su cuerpo milagrosamente sanara.
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  • ⿻࣪࣪͜☢︎       

          ʚ 𝕳. 𝖂𝖎𝖓𝖌𝖋𝖎𝖊𝖑𝖉 ɞ ✧༷ꦿ݈۟
          レンの妻 ⋆ ᵗᵒ ᵗʰᵉ ˢᵗᵃʳˢ ✚
          𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 ˑ ִ ۫ ּ𝆺𝅥

    ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝

    Al final del día ¿Qué era él sin Stanley? Pasaron cinco años desde aquellos sucesos, un largo tiempo sin ver a ese hombre y sin saber cuando podrían entablar de nuevo alguna conversación.

    A veces solía visitar su estatua a escondidas. No le tenían permitido verlo sin supervisión. Suponía que era normal dado el caso que ellos habían sido los antagonistas de esos niños. Tampoco se equivocaban. Si tuviera una oportunidad le habría despetrificado.

    ∘₊✧───── En verdad lo odio. Su sabor, el humo, no sé como te gustan...

    El humo de su cigarrillo volaba en el aire. La soledad se sentía más pesada que antes, más profunda, más dolorosa. ¿Qué era la ciencia si no podía disfrutarla con alguien? Había imagino que trabajar con Senku y sus amigos le mantendrían distraído pero ni si quiera podía concentrarse.

    Vaya que era patético. Depender de otro ser humano ¡Jah! Ni que fuera un niño; pero ahí estaba lamentándose de algo que nadie podía ayudarle. Quizá eran las consecuencias de sus propias acciones. Haber querido lastimar a esos niños... Y ahora se había quedado sin su persona más importante en la Tierra.
    ⿻࣪࣪͜☢︎              ʚ 𝕳. 𝖂𝖎𝖓𝖌𝖋𝖎𝖊𝖑𝖉 ɞ ✧༷ꦿ݈۟       レンの妻 ⋆ ᵗᵒ ᵗʰᵉ ˢᵗᵃʳˢ ✚       𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 ˑ ִ ۫ ּ𝆺𝅥 ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ Al final del día ¿Qué era él sin Stanley? Pasaron cinco años desde aquellos sucesos, un largo tiempo sin ver a ese hombre y sin saber cuando podrían entablar de nuevo alguna conversación. A veces solía visitar su estatua a escondidas. No le tenían permitido verlo sin supervisión. Suponía que era normal dado el caso que ellos habían sido los antagonistas de esos niños. Tampoco se equivocaban. Si tuviera una oportunidad le habría despetrificado. 🍓∘₊✧───── En verdad lo odio. Su sabor, el humo, no sé como te gustan... El humo de su cigarrillo volaba en el aire. La soledad se sentía más pesada que antes, más profunda, más dolorosa. ¿Qué era la ciencia si no podía disfrutarla con alguien? Había imagino que trabajar con Senku y sus amigos le mantendrían distraído pero ni si quiera podía concentrarse. Vaya que era patético. Depender de otro ser humano ¡Jah! Ni que fuera un niño; pero ahí estaba lamentándose de algo que nadie podía ayudarle. Quizá eran las consecuencias de sus propias acciones. Haber querido lastimar a esos niños... Y ahora se había quedado sin su persona más importante en la Tierra.
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  • ⿻࣪࣪͜☢︎       

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    ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝

    La psicología no era su rama, siempre había encontrado gracioso como su alumno estrella se quejaba de esos libros llamandolos basura. Tal vez si pudieran hablar sobre la composición del cerebro y sus químicos sería más fácil para ambos científicos entender a las personas.

    O el porque el doctor Wingfield siempre buscaba estar en aislamiento cuando sentía demasiado estrés.

    No era exactamente un estrés laboral, amaba su trabajo y poner el corazón en cada uno de sus experimentos. Era un sentimiento diferente, algo que no lo comprendía y que iba de la mano con la ansiedad.

    "Simplemente no estás durmiendo bien, Xee "

    Era la idea de su amigo; sin embargo, el dormir era un síntoma de todo lo que sentía.

    Estar atrapado bajo tu propia piel, querer arrancar ese caparazón para salir, como si la desesperación fuera algo atrapado muy dentro de ti. ¿Qué era esa sensación? No desear conversar con las personas, estar en una alerta constante y desear encerrarse en su laboratorio por meses sin la posibilidad de contacto humano.
    ⿻࣪࣪͜☢︎              ʚ 𝕳. 𝖂𝖎𝖓𝖌𝖋𝖎𝖊𝖑𝖉 ɞ ✧༷ꦿ݈۟       レンの妻 ⋆ ᵗᵒ ᵗʰᵉ ˢᵗᵃʳˢ ✚       𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 ˑ ִ ۫ ּ𝆺𝅥 ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ La psicología no era su rama, siempre había encontrado gracioso como su alumno estrella se quejaba de esos libros llamandolos basura. Tal vez si pudieran hablar sobre la composición del cerebro y sus químicos sería más fácil para ambos científicos entender a las personas. O el porque el doctor Wingfield siempre buscaba estar en aislamiento cuando sentía demasiado estrés. No era exactamente un estrés laboral, amaba su trabajo y poner el corazón en cada uno de sus experimentos. Era un sentimiento diferente, algo que no lo comprendía y que iba de la mano con la ansiedad. "Simplemente no estás durmiendo bien, Xee " Era la idea de su amigo; sin embargo, el dormir era un síntoma de todo lo que sentía. Estar atrapado bajo tu propia piel, querer arrancar ese caparazón para salir, como si la desesperación fuera algo atrapado muy dentro de ti. ¿Qué era esa sensación? No desear conversar con las personas, estar en una alerta constante y desear encerrarse en su laboratorio por meses sin la posibilidad de contacto humano.
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  • Cuando era más pequeño habían ocasiones en que sus manos podían estar libres. ¿A qué me refiero? A que siempre permanecían envueltas o selladas en algo que no le dejara usar sus garras, pero todo era diferente en el salón de música. Su padre con el cual vivía en el infierno estaba empeñado en que su hijo aprendiera a tocar el piano. El pequeño demonio fingia interés en la música para poder ser liberado de sus manos y estar a solas en esa habitación.

    La libertad que se respiraba ahí no tenía comparación a ningún lugar. Ni si quiera queria sus garras para destrozar cosas. Solamente quería "tocarlas". El frío del metal, la suavidad de las cortinas. Todo le emocionaba muchísimo. Ojalá esos momentos duraran más tiempo. Quizá al crecer sería alguien libre de ataduras corporales. No más bozales o esposas en sus muñecas, pero era difícil ese deseo. Los demonios de su "especie" no eran más que accesorios en ese mundo y en el de los humanos un peligro. ¿Cómo sería el cielo? ¿Le darían una muerte piadosa? ¿Lo convertirían en uno de los suyos al exorcizarlo? O quizá lo matarían rápido. Tal vez no existía lugar en todas las dimensiones que pudiera ser para él.
    🥀 Cuando era más pequeño habían ocasiones en que sus manos podían estar libres. ¿A qué me refiero? A que siempre permanecían envueltas o selladas en algo que no le dejara usar sus garras, pero todo era diferente en el salón de música. Su padre con el cual vivía en el infierno estaba empeñado en que su hijo aprendiera a tocar el piano. El pequeño demonio fingia interés en la música para poder ser liberado de sus manos y estar a solas en esa habitación. La libertad que se respiraba ahí no tenía comparación a ningún lugar. Ni si quiera queria sus garras para destrozar cosas. Solamente quería "tocarlas". El frío del metal, la suavidad de las cortinas. Todo le emocionaba muchísimo. Ojalá esos momentos duraran más tiempo. Quizá al crecer sería alguien libre de ataduras corporales. No más bozales o esposas en sus muñecas, pero era difícil ese deseo. Los demonios de su "especie" no eran más que accesorios en ese mundo y en el de los humanos un peligro. ¿Cómo sería el cielo? ¿Le darían una muerte piadosa? ¿Lo convertirían en uno de los suyos al exorcizarlo? O quizá lo matarían rápido. Tal vez no existía lugar en todas las dimensiones que pudiera ser para él.
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  • . La maleta colgaba de su mano aquella madrugada. Era la hora perfecta para irse y alcanzar los primeros rayos del sol. Nunca había viajado tan lejos y menos en los métodos humanos asi que sería un arduo viaje. Frente a él estaba aquel piano que a veces solía mirar cuando limpiaba las enormes ventanas del salón de música. Claro que no tenía permitido tocarlo pero no había nadie en ese momento.

    No tocaba un piano desde hace un par de años. Desde que su primer contratista le pedía una melodía en los días de fiesta. ¿Cuánto había pasado de eso? ¿Tres, cinco años?

    Sentado en el pequeño cojin rojo sus manos tocaron el instrumento. Deslizando sus yemas por esas teclas blancas hasta hundirlas.

    La canción melancólica sonó en las cuatro paredes. Lenta y suave como un vals, trayendole recuerdos del pasado de los cuales no eran muy gratos en su momento pero ahora eran recordados con nostalgia.

    Una bonita música que fue interrumpida abruptamente cuando Akashi marcó una tecla incorrecta. Todo a propósito como si la perfección o las cualidades bonitas no fueran permitidas en su cabeza. Simplemente se levantó de ahí dejando de jugar al niño rico y tomó de nuevo su maleta. Un barco lo estaba esperando.
    🥀. La maleta colgaba de su mano aquella madrugada. Era la hora perfecta para irse y alcanzar los primeros rayos del sol. Nunca había viajado tan lejos y menos en los métodos humanos asi que sería un arduo viaje. Frente a él estaba aquel piano que a veces solía mirar cuando limpiaba las enormes ventanas del salón de música. Claro que no tenía permitido tocarlo pero no había nadie en ese momento. No tocaba un piano desde hace un par de años. Desde que su primer contratista le pedía una melodía en los días de fiesta. ¿Cuánto había pasado de eso? ¿Tres, cinco años? Sentado en el pequeño cojin rojo sus manos tocaron el instrumento. Deslizando sus yemas por esas teclas blancas hasta hundirlas. La canción melancólica sonó en las cuatro paredes. Lenta y suave como un vals, trayendole recuerdos del pasado de los cuales no eran muy gratos en su momento pero ahora eran recordados con nostalgia. Una bonita música que fue interrumpida abruptamente cuando Akashi marcó una tecla incorrecta. Todo a propósito como si la perfección o las cualidades bonitas no fueran permitidas en su cabeza. Simplemente se levantó de ahí dejando de jugar al niño rico y tomó de nuevo su maleta. Un barco lo estaba esperando.
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  • Las cadenas se rompieron más pronto de lo que habían creído, pero no tenía importancia ya que siempre tenía unas nuevas esperando. Debería aprender a no romperlas y de esa forma quizá tendría un trato diferente, pero la personalidad de ese demonio era tan frustrante y rebelde. Mantenerlo quieto y tranquilo era una tarea difícil.

    — No quiero eso — Dijo desde su celda al mirar la carne que le habían arrojado. Estaba cansado de comer carne de bestias menores del infierno. Quería probar lo que tenían en el mundo humano. Para eso estaban sus colmillos y sus garras, había sido diseñado para esa comida.

    — Entonces te quedarás sin comer otra semana — Diría su padre el cual cerró la puerta de su celda y lo dejó ahí.

    Akashi se había buscado eso. Siempre era un chico bastante portado pero a veces su verdadera naturaleza salía a la luz cuando se cansaba de las lecciones, la música de piano y esas visitas de compradores. Como lo odiaba. Terminaba atacando a todo el que estuviera cerca hasta que lo sometían con cadenas bendecidas y lo arrojaban al calabozo por unas semanas.

    Ya había pasado un tiempo desde su último ataque pero aún seguía de mal genio. Sin embargo, el no alimentarse le quitaba sus fuerzas. Aquellas cadenas en sus pies ya no podían ser rotas, pronto terminaría cediendo y disculpándose con su padre pero por ahora, se abrazaba de las rodillas en la oscuridad, su estómago gruñía, en serio tenía hambre. No le gustaba para nada la especie de demonio que era. Le hacía pensar en los vampiros y su obsesión por la sangre.
    🥀 Las cadenas se rompieron más pronto de lo que habían creído, pero no tenía importancia ya que siempre tenía unas nuevas esperando. Debería aprender a no romperlas y de esa forma quizá tendría un trato diferente, pero la personalidad de ese demonio era tan frustrante y rebelde. Mantenerlo quieto y tranquilo era una tarea difícil. — No quiero eso — Dijo desde su celda al mirar la carne que le habían arrojado. Estaba cansado de comer carne de bestias menores del infierno. Quería probar lo que tenían en el mundo humano. Para eso estaban sus colmillos y sus garras, había sido diseñado para esa comida. — Entonces te quedarás sin comer otra semana — Diría su padre el cual cerró la puerta de su celda y lo dejó ahí. Akashi se había buscado eso. Siempre era un chico bastante portado pero a veces su verdadera naturaleza salía a la luz cuando se cansaba de las lecciones, la música de piano y esas visitas de compradores. Como lo odiaba. Terminaba atacando a todo el que estuviera cerca hasta que lo sometían con cadenas bendecidas y lo arrojaban al calabozo por unas semanas. Ya había pasado un tiempo desde su último ataque pero aún seguía de mal genio. Sin embargo, el no alimentarse le quitaba sus fuerzas. Aquellas cadenas en sus pies ya no podían ser rotas, pronto terminaría cediendo y disculpándose con su padre pero por ahora, se abrazaba de las rodillas en la oscuridad, su estómago gruñía, en serio tenía hambre. No le gustaba para nada la especie de demonio que era. Le hacía pensar en los vampiros y su obsesión por la sangre.
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  • La primera vez que vió a un ángel fue cuando era un niño. Sus escapes al mundo humano eran más comunes de lo que otros podrían pensar, era una de las múltiples razones para tenerlo encadenado en casa, pero no podía evitarlo. Si tenías mucha hambre y te ponían un trozo de carne frente a ti, era lógico correr hasta eso ¿Verdad?

    Recuerda aquella ocasión como si hubiera sido ayer. La lluvia lo empapaba y él corría con todas sus fuerzas por las calles oscuras de una ciudad humana. Sabía que algo grande lo perseguía, algo terrible pero no pudo ver de que se trataba hasta que esta "cosa" se detuvo en el aire frente a sus ojos.

    Alas enormes y doradas que reflejaban el sol aun cuando la luna era la gobernante en ese momento. Ojos como el océano y esa mirada que le hizo temblar de solo verla.

    En ese entonces era un niño, quizá no mucho de doce años, no podría hacer nada contra un ser celestial y estaba seguro que iba a matarlo por escapar del infierno.

    Todo lo que sucedió después está borroso. No recuerda como fue capturado, lo único que viene a su mente era ser cargado entre esas enormes alas hasta su hogar. Jamás volvió a ver a ese hombre, no importaba cuantas veces escapara, su figura no apareció de nuevo.

    Ahora que era un poco más mayor quizá no habría temido de su presencia, tal vez le hubiera preguntado su nombre o quizá ese ángel no hubiera tenido piedad y habría acabado con su vida.
    🥀 La primera vez que vió a un ángel fue cuando era un niño. Sus escapes al mundo humano eran más comunes de lo que otros podrían pensar, era una de las múltiples razones para tenerlo encadenado en casa, pero no podía evitarlo. Si tenías mucha hambre y te ponían un trozo de carne frente a ti, era lógico correr hasta eso ¿Verdad? Recuerda aquella ocasión como si hubiera sido ayer. La lluvia lo empapaba y él corría con todas sus fuerzas por las calles oscuras de una ciudad humana. Sabía que algo grande lo perseguía, algo terrible pero no pudo ver de que se trataba hasta que esta "cosa" se detuvo en el aire frente a sus ojos. Alas enormes y doradas que reflejaban el sol aun cuando la luna era la gobernante en ese momento. Ojos como el océano y esa mirada que le hizo temblar de solo verla. En ese entonces era un niño, quizá no mucho de doce años, no podría hacer nada contra un ser celestial y estaba seguro que iba a matarlo por escapar del infierno. Todo lo que sucedió después está borroso. No recuerda como fue capturado, lo único que viene a su mente era ser cargado entre esas enormes alas hasta su hogar. Jamás volvió a ver a ese hombre, no importaba cuantas veces escapara, su figura no apareció de nuevo. Ahora que era un poco más mayor quizá no habría temido de su presencia, tal vez le hubiera preguntado su nombre o quizá ese ángel no hubiera tenido piedad y habría acabado con su vida.
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  • Una plegaria a la condena
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    Había pasado un tiempo desde la ultima vez que lo vi, pero recordaba claramente sus palabras, aun que seguía sin entender de ¿Por que entre todos los lugares que nos pudimos reunir tenia que ser este? No seria sorpresa para nadie que me conociera que las iglesias eran de mis lugares menos favoritos, era algo cliché mi repudio por ellas, pero no lo podía evitar. No después de tantas cosas que había tenido que vivir en ellas y ninguna siendo agradable.

    Me quedo unos minutos párelas enfrente mirando la fachada extrabajante y antigua del edificio que tenia grandes ventanales coloridos, las sombras del lugar se hicieron más grandes e incluso tétricas con el paso de la noche, este me pareció el momento más oportuno para nuestro encuentro y en donde menos riesgo tendría de terminar lastimada.

    Me toma unos momentos hacerme de valor para entrar a la iglesia, no por la puerta si no que por una de las ventanas por que a esta hora era claro que me negarían el paso, tengo cuidado de hacer el menor ruido posible al forzar una de las ventanas y así poder entrar.

    En el interior no había algo que iluminara, solo estaba la luz de la luna que se proyectaba débilmente en el suelo del lugar, a los lados estaban largas filas de asientos de madera, viejos y desgastados, pero al fondo había una gran mesa de piedra. Zagreo the Dark Demon Greek Mitology
    Había pasado un tiempo desde la ultima vez que lo vi, pero recordaba claramente sus palabras, aun que seguía sin entender de ¿Por que entre todos los lugares que nos pudimos reunir tenia que ser este? No seria sorpresa para nadie que me conociera que las iglesias eran de mis lugares menos favoritos, era algo cliché mi repudio por ellas, pero no lo podía evitar. No después de tantas cosas que había tenido que vivir en ellas y ninguna siendo agradable. Me quedo unos minutos párelas enfrente mirando la fachada extrabajante y antigua del edificio que tenia grandes ventanales coloridos, las sombras del lugar se hicieron más grandes e incluso tétricas con el paso de la noche, este me pareció el momento más oportuno para nuestro encuentro y en donde menos riesgo tendría de terminar lastimada. Me toma unos momentos hacerme de valor para entrar a la iglesia, no por la puerta si no que por una de las ventanas por que a esta hora era claro que me negarían el paso, tengo cuidado de hacer el menor ruido posible al forzar una de las ventanas y así poder entrar. En el interior no había algo que iluminara, solo estaba la luz de la luna que se proyectaba débilmente en el suelo del lugar, a los lados estaban largas filas de asientos de madera, viejos y desgastados, pero al fondo había una gran mesa de piedra. [Dark_Demon]
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  • "Con Amor y Cariño a todos mis fugitivos del Ácido Fólico... La Inteligencia los persigue, Pero ustedes fueron más rápidos... Felicidades.♥️"

    Elohim Roselicht "El Hijo Del Amor"
    "Con Amor y Cariño a todos mis fugitivos del Ácido Fólico... La Inteligencia los persigue, Pero ustedes fueron más rápidos... Felicidades.♥️" ❣️Elohim Roselicht "El Hijo Del Amor"❣️
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