• *sacaría su guitarra y la pondría en su regazo y empezaría a cantar con una voz angelical*

    Cómo estarán en la ensenada, el viejo ceibal
    Los jazmineros y orquídeas en flor?
    Donde cantó dulcemente el zorzal
    Quiero volver a contemplarme en tus ojos cambá
    Y que me beses como te besé
    Bajo la sombra del jacarandá
    Niño, apoyate en mis recuerdos, intentá dormir en paz
    Siento el peso en tu conciencia por el llanto de mamá
    Vi que el miedo al abandono no te deja respirar
    Siento el nudo de tu panza cuando te hablan de papá
    Niño, haz las paces con la vida, no es de piedra el pastizal
    La nostalgia de tu antes no te deja caminar
    ¿Quién mató tu sonrisita de ilusión y de bondad?
    Sé que te querés dormir pa' no volver a despertar
    Amor, no llores, veo luz en tus males
    Siguiéndote el corazón, bailando en un canto de zorzales
    Niño, soy un hombre con tristeza, sé del peso en tu verdad
    Escaparte por robar porque robás para cenar
    Vi tus dedos en el barro con olor a libertad
    Sé que te querés dormir pa' no volver a despertar
    Por el mundo vas de pillo con alma de caramelo
    Vi la vida en tus nudillos y su odio en tus hoyuelos (ah, ah, ah, ah)
    Le rezaste a unos amigos, pues no todos van al cielo
    Pero vos sos un grial
    Amor, no llores, veo luz en tus males
    Siguiéndote el corazón, bailando en un canto de zorzal
    Amor, no llores, veo luz en tus males
    Siguiéndote el corazón
    Hijo, me robaron tus ojitos los momentos que perdí
    Pedí tiempo a mi destino, y dijo, "hoy te toca a ti"
    Sé que un día serás grande, sé que un día entenderás
    Los consejos de tu viejo, estoy descansando en paz
    *sacaría su guitarra y la pondría en su regazo y empezaría a cantar con una voz angelical* Cómo estarán en la ensenada, el viejo ceibal Los jazmineros y orquídeas en flor? Donde cantó dulcemente el zorzal Quiero volver a contemplarme en tus ojos cambá Y que me beses como te besé Bajo la sombra del jacarandá Niño, apoyate en mis recuerdos, intentá dormir en paz Siento el peso en tu conciencia por el llanto de mamá Vi que el miedo al abandono no te deja respirar Siento el nudo de tu panza cuando te hablan de papá Niño, haz las paces con la vida, no es de piedra el pastizal La nostalgia de tu antes no te deja caminar ¿Quién mató tu sonrisita de ilusión y de bondad? Sé que te querés dormir pa' no volver a despertar Amor, no llores, veo luz en tus males Siguiéndote el corazón, bailando en un canto de zorzales Niño, soy un hombre con tristeza, sé del peso en tu verdad Escaparte por robar porque robás para cenar Vi tus dedos en el barro con olor a libertad Sé que te querés dormir pa' no volver a despertar Por el mundo vas de pillo con alma de caramelo Vi la vida en tus nudillos y su odio en tus hoyuelos (ah, ah, ah, ah) Le rezaste a unos amigos, pues no todos van al cielo Pero vos sos un grial Amor, no llores, veo luz en tus males Siguiéndote el corazón, bailando en un canto de zorzal Amor, no llores, veo luz en tus males Siguiéndote el corazón Hijo, me robaron tus ojitos los momentos que perdí Pedí tiempo a mi destino, y dijo, "hoy te toca a ti" Sé que un día serás grande, sé que un día entenderás Los consejos de tu viejo, estoy descansando en paz
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ​Con la respiración entrecortada y el rostro aún tibio por la sangre de una batalla intensa, Elizabeth permanecía en cuclillas sobre el risco más alto del valle. Desde esa posición privilegiada, observaba con satisfacción cómo los restos del ejército enemigo se desintegraban algunos caían rendidos sobre el barro, mientras otros huían patéticamente, arrastrando sus armas para salvar su vida.

    ​Durante años, su existencia había sido un peregrinaje estéril en busca de una estirpe que parecía haberse desvanecido en la historia. Sin embargo, su camino la llevó hasta este rincón del mundo...un pueblo de casas de piedra y calles que exhalaban un aroma a humo de turba y desesperación. La gente de ahí, hombres y mujeres de manos callosas y miradas marchitas por la tiranía, encendieron en ella algo que la búsqueda de su linaje no había logrado.

    ​El nacimiento de un hogar
    ​Lo que comenzó como una revuelta terminó en una revolución donde ella participó con todas sus fuerzas peleando codo a codo.
    Tras la caída de los opresores, el nombre La Dama de Fuego/Reina Escarlata, empezó a susurrarse en cada taberna y hogar reconstruido.

    Elizabeth, que siempre se había sentido una extraña, se vio rodeada por los lugareños; ya no la miraban con el miedo que se le tiene a un monstruo, sino con la devoción que se le profesa a un milagro.
    ​Aunque su primer instinto fue rechazar la "corona" y seguir su rumbo, algo en el silencio de las noches del pueblo la detuvo. Estaba cansada de la tierra bajo sus uñas y de los campamentos improvisados. Por primera vez, el peso de una responsabilidad fija se sentía más ligero que la libertad del vagabundo.

    Aceptó quedarse, no como una tirana, sino como el escudo de aquellos que apenas aprendían a ser libres.

    ​Elizabeth volcó su vida en la defensa de su nuevo hogar. Transformó la plaza central en un campo de entrenamiento donde el choque del acero resonaba desde el alba. Aplicó la disciplina brutal de Knaresborough, el lugar donde ella misma fue forjada. Allí, a los "Llamas de Sangre" se les enseñaba a ser máquinas de matar antes incluso de aprender a leer, y Elizabeth no conocía otra forma de vida que no fuera quemar cualquier obstáculo.
    ​Sin embargo, al ver a los jóvenes del pueblo empuñar las espadas y a la gente, campesinos y artesanos que ahora caminaban con la espalda erguida,​ sentía una mezcla de orgullo y extraña paz.

    Ya no quemaba puentes para avanzar, ahora construía muros para proteger lo que era suyo.

    ​Con la respiración entrecortada y el rostro aún tibio por la sangre de una batalla intensa, Elizabeth permanecía en cuclillas sobre el risco más alto del valle. Desde esa posición privilegiada, observaba con satisfacción cómo los restos del ejército enemigo se desintegraban algunos caían rendidos sobre el barro, mientras otros huían patéticamente, arrastrando sus armas para salvar su vida. ​Durante años, su existencia había sido un peregrinaje estéril en busca de una estirpe que parecía haberse desvanecido en la historia. Sin embargo, su camino la llevó hasta este rincón del mundo...un pueblo de casas de piedra y calles que exhalaban un aroma a humo de turba y desesperación. La gente de ahí, hombres y mujeres de manos callosas y miradas marchitas por la tiranía, encendieron en ella algo que la búsqueda de su linaje no había logrado. ​El nacimiento de un hogar ​Lo que comenzó como una revuelta terminó en una revolución donde ella participó con todas sus fuerzas peleando codo a codo. Tras la caída de los opresores, el nombre La Dama de Fuego/Reina Escarlata, empezó a susurrarse en cada taberna y hogar reconstruido. Elizabeth, que siempre se había sentido una extraña, se vio rodeada por los lugareños; ya no la miraban con el miedo que se le tiene a un monstruo, sino con la devoción que se le profesa a un milagro. ​Aunque su primer instinto fue rechazar la "corona" y seguir su rumbo, algo en el silencio de las noches del pueblo la detuvo. Estaba cansada de la tierra bajo sus uñas y de los campamentos improvisados. Por primera vez, el peso de una responsabilidad fija se sentía más ligero que la libertad del vagabundo. Aceptó quedarse, no como una tirana, sino como el escudo de aquellos que apenas aprendían a ser libres. ​ ​Elizabeth volcó su vida en la defensa de su nuevo hogar. Transformó la plaza central en un campo de entrenamiento donde el choque del acero resonaba desde el alba. Aplicó la disciplina brutal de Knaresborough, el lugar donde ella misma fue forjada. Allí, a los "Llamas de Sangre" se les enseñaba a ser máquinas de matar antes incluso de aprender a leer, y Elizabeth no conocía otra forma de vida que no fuera quemar cualquier obstáculo. ​Sin embargo, al ver a los jóvenes del pueblo empuñar las espadas y a la gente, campesinos y artesanos que ahora caminaban con la espalda erguida,​ sentía una mezcla de orgullo y extraña paz. Ya no quemaba puentes para avanzar, ahora construía muros para proteger lo que era suyo.
    Me encocora
    Me endiabla
    Me gusta
    5
    1 turno 0 maullidos
  • - Maldito nombre, hasta fic se burla de mi y sus maravillosos eventos. Me voy a ir una temporada a una península, nada de islas.

    Los recuerdos de su hermano eran suyos al ser su creación, por ende, estaba enamorado de una persona que jamás podría estar con él, lo peor, ella no sabía ni de su existencia. Jamás se atrevió a dar el paso, el lobo tiene miedo al rechazo. Pero, ¿Quién no lo tiene? Que tire la primera piedra quien no sienta como se acelera el corazón cuando hablan de esa persona, cuando se acelera el pulso cuando parece que todo gira a su alrededor. Cuando se te corta la respiración porque no está, porque te falta y piensas que es lo mejor. Sino sabe nada de ti, ni de tu historia.. Solo me falta aprender a ser mejor, solo espero poder un día merecerte no aburrirte y volver a ser ese bonito recuerdo, construir nuevos recuerdos, juntos, algún día daré ese paso cuando por fin sea valiente y digno de ti.

    - Maldito nombre, hasta fic se burla de mi y sus maravillosos eventos. Me voy a ir una temporada a una península, nada de islas. Los recuerdos de su hermano eran suyos al ser su creación, por ende, estaba enamorado de una persona que jamás podría estar con él, lo peor, ella no sabía ni de su existencia. Jamás se atrevió a dar el paso, el lobo tiene miedo al rechazo. Pero, ¿Quién no lo tiene? Que tire la primera piedra quien no sienta como se acelera el corazón cuando hablan de esa persona, cuando se acelera el pulso cuando parece que todo gira a su alrededor. Cuando se te corta la respiración porque no está, porque te falta y piensas que es lo mejor. Sino sabe nada de ti, ni de tu historia.. Solo me falta aprender a ser mejor, solo espero poder un día merecerte no aburrirte y volver a ser ese bonito recuerdo, construir nuevos recuerdos, juntos, algún día daré ese paso cuando por fin sea valiente y digno de ti.
    Me encocora
    Me enjaja
    Me shockea
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • — No tengas miedo. Debemos reforzar nuestra amistad.(?)
    — No tengas miedo. Debemos reforzar nuestra amistad.(?)
    Me gusta
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • 確信できる今だけ重ねて。
    Mikhail Wolfgang

    Mentiría si no dijera que la asfixia lo había perseguido como una sombra durante todo el día.

    Le costaba horrores sostener las notas altas, robando bocanadas de aire en pausas donde no correspondía; era una situación casi nauseabunda de sobrellevar frente a la clase. Pero Yuiichi no se permitiría detenerse. No iba a abandonar a los niños ni a recortarles el tiempo de lección por un "capricho" de su cuerpo. Con el tiempo, Yuiichi se había vuelto un experto en el arte del disimulo: apoyar la espalda recta contra la pared al cantar para liberar el diafragma, sentarse con frecuencia estratégica mientras ellos copiaban de la pizarra verde, o humedecerse los labios de forma constante sin llegar a beber. La restricción de líquidos era una tortura silenciosa; se estaba muriendo de sed en plena primavera, con la boca pastosa y el pecho rugiendo por un alivio que no llegaba.

    Le atormentaba la sensación de derrota cada vez que ayudaba a un alumno con un instrumento de viento. Recordaba con una punzada de fracaso el día que tuvo que soltar la trompeta, incapaz de mantener la presión necesaria sin sentir que el corazón se le salía por la garganta. Fue el inicio de una búsqueda desesperada por un instrumento que lo hiciera tan feliz como el violín, pero solo encontraba ecos de su propia limitación. Un fracaso tras otro.

    Al terminar la jornada, con los ojos irritados por el cansancio y el cuerpo operando casi en reserva, Yuiichi salió al pasillo buscando un poco de aire. Allí se topó con uno de sus alumnos más jóvenes, un pequeño cuya timidez rozaba el miedo, inherente a la de un niño que empieza a hacer cosas nuevas. El niño alguna vez mencionó que su madre era una persona "rara", una palabra casi dignificante, un eufemismo que a Yuiichi le calaba hasta los huesos; él también había lidiado con una madre "rara" en el mejor de los casos. Le dolía ver ese miedo a decepcionar, esa desolación infantil que él conocía tan bien. Se sentía impotente; al final del día, solo era un docente enfermo tratando de no desmoronarse antes de la última campana. Pero el no podía hacer nada, o al menos no mucho.

    El niño se le acercó como si hubiera visto un fantasma, había tratado de explicar algo que sucedía en la entrada de la institución, no en la reja de la entrada, más bien, en la entrada del edificio. Yuiichi se sorprendió al ver que el hombre extraño seguía allí, estático en los límites de la estructura. Con un paso lento y patoso que no podía evitar, casi arrastrando su propia fatiga, solo se acercó para intervenir.

    —Disculpe... —Su voz salió más afónica de lo que pretendía. Se vio obligado a tomar una respiración larga y profunda, una que le dolió en el centro del pecho, antes de continuar. No se atrevió a mirarlo a los ojos de inmediato. En su lugar, fijó la vista en las manos del desconocido, buscando cualquier señal de peligro, y luego en sus pies, tratando de estabilizar su propio equilibrio —Esta es una institución educativa... ¿Tiene a algún familiar aquí que venga a buscar? —Hizo una pausa obligatoria, tomando otra bocanada de aire para que sus pulmones no lo traicionaran, aun manteniendo la formalidad con la que se había criado —Si no es así... ¿podría retirarse, por favor?

    Dios, que día largo.
    確信できる今だけ重ねて。 [MishaWolfgang0] Mentiría si no dijera que la asfixia lo había perseguido como una sombra durante todo el día. Le costaba horrores sostener las notas altas, robando bocanadas de aire en pausas donde no correspondía; era una situación casi nauseabunda de sobrellevar frente a la clase. Pero Yuiichi no se permitiría detenerse. No iba a abandonar a los niños ni a recortarles el tiempo de lección por un "capricho" de su cuerpo. Con el tiempo, Yuiichi se había vuelto un experto en el arte del disimulo: apoyar la espalda recta contra la pared al cantar para liberar el diafragma, sentarse con frecuencia estratégica mientras ellos copiaban de la pizarra verde, o humedecerse los labios de forma constante sin llegar a beber. La restricción de líquidos era una tortura silenciosa; se estaba muriendo de sed en plena primavera, con la boca pastosa y el pecho rugiendo por un alivio que no llegaba. Le atormentaba la sensación de derrota cada vez que ayudaba a un alumno con un instrumento de viento. Recordaba con una punzada de fracaso el día que tuvo que soltar la trompeta, incapaz de mantener la presión necesaria sin sentir que el corazón se le salía por la garganta. Fue el inicio de una búsqueda desesperada por un instrumento que lo hiciera tan feliz como el violín, pero solo encontraba ecos de su propia limitación. Un fracaso tras otro. Al terminar la jornada, con los ojos irritados por el cansancio y el cuerpo operando casi en reserva, Yuiichi salió al pasillo buscando un poco de aire. Allí se topó con uno de sus alumnos más jóvenes, un pequeño cuya timidez rozaba el miedo, inherente a la de un niño que empieza a hacer cosas nuevas. El niño alguna vez mencionó que su madre era una persona "rara", una palabra casi dignificante, un eufemismo que a Yuiichi le calaba hasta los huesos; él también había lidiado con una madre "rara" en el mejor de los casos. Le dolía ver ese miedo a decepcionar, esa desolación infantil que él conocía tan bien. Se sentía impotente; al final del día, solo era un docente enfermo tratando de no desmoronarse antes de la última campana. Pero el no podía hacer nada, o al menos no mucho. El niño se le acercó como si hubiera visto un fantasma, había tratado de explicar algo que sucedía en la entrada de la institución, no en la reja de la entrada, más bien, en la entrada del edificio. Yuiichi se sorprendió al ver que el hombre extraño seguía allí, estático en los límites de la estructura. Con un paso lento y patoso que no podía evitar, casi arrastrando su propia fatiga, solo se acercó para intervenir. —Disculpe... —Su voz salió más afónica de lo que pretendía. Se vio obligado a tomar una respiración larga y profunda, una que le dolió en el centro del pecho, antes de continuar. No se atrevió a mirarlo a los ojos de inmediato. En su lugar, fijó la vista en las manos del desconocido, buscando cualquier señal de peligro, y luego en sus pies, tratando de estabilizar su propio equilibrio —Esta es una institución educativa... ¿Tiene a algún familiar aquí que venga a buscar? —Hizo una pausa obligatoria, tomando otra bocanada de aire para que sus pulmones no lo traicionaran, aun manteniendo la formalidad con la que se había criado —Si no es así... ¿podría retirarse, por favor? Dios, que día largo.
    0 turnos 0 maullidos
  • —Aunque no lo crean, mi yo adolescente tenía el cabello corto y le daba miedo las mujeres. (?)
    —Aunque no lo crean, mi yo adolescente tenía el cabello corto y le daba miedo las mujeres. (?)
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    8
    37 turnos 0 maullidos
  • NUEVA CONQUISTA: 2/2

    —Al salir el sol por fin lo entendio, entendio que ya no estaba en eñ mundo que el reinaba si no que estaba en una realidad diferente a la suya—

    :(Un nuevo mundo...¡ESTO ES GENIAL!, pondre a este universo de rodillas al igual que el otro y pronto, todos me tendran miedo y-)

    —Un pensamiento cruzo por su mente repentinamente, giro su cabeza hacia el horizonte y puso un gesto de intriga—

    :(¿Me pregunto si ella..?)

    —Antes de causar caos y muerte para su deleite, tenia que encontrar a ese alguien especial para el en este universo—
    NUEVA CONQUISTA: 2/2 —Al salir el sol por fin lo entendio, entendio que ya no estaba en eñ mundo que el reinaba si no que estaba en una realidad diferente a la suya— —💭:(Un nuevo mundo...¡ESTO ES GENIAL!, pondre a este universo de rodillas al igual que el otro y pronto, todos me tendran miedo y-) —Un pensamiento cruzo por su mente repentinamente, giro su cabeza hacia el horizonte y puso un gesto de intriga— —💭:(¿Me pregunto si ella..?) —Antes de causar caos y muerte para su deleite, tenia que encontrar a ese alguien especial para el en este universo—
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Anyel activó de nuevo el miedo a que me viera muy grande, así que regresamos al original (?)
    Anyel activó de nuevo el miedo a que me viera muy grande, así que regresamos al original (?)
    Me enjaja
    Me encocora
    Me entristece
    5
    15 comentarios 0 compartidos
  • —Como cuando una parca te ofrece sujetar su guadaña: qué - miedo. —resopla— Respira, Dean, todo va bien.
    —Como cuando una parca te ofrece sujetar su guadaña: qué - miedo. —resopla— Respira, Dean, todo va bien.
    Me enjaja
    Me shockea
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • — Imagina tener tú romance adolescente en tú laboral vida aburrida de joven adulto.
    Que miedo... Espero me suceda.(?)
    — Imagina tener tú romance adolescente en tú laboral vida aburrida de joven adulto. Que miedo... Espero me suceda.(?)
    Me enjaja
    Me gusta
    Me endiabla
    7
    10 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados