• Le he robado el coche a mi padre porque sé que no va a denunciarme. Puedes subir, siempre que no te de miedo la velocidad.
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  • ¿Ves algo que te guste?
    Ven, no tengas miedo.
    Estoy aquí para ti.

    ¿Ves algo que te guste? 😉 Ven, no tengas miedo. Estoy aquí para ti. 🌹
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  • Jero 💀 𝗚𝗘𝗡𝗘𝗥𝗔𝗟 𝗥𝗔𝗗𝗔𝗛𝗡 ˢᵗᵃʳˢᶜᵒᵘʳᵍᵉ Drizz Whirlpool Drogo Hitosaki 𝑲𝒂𝒊𝒅𝒂 𝒊𝒄𝒉𝒊𝒓𝒚𝒖𝒔𝒂𝒊

    De acuerdo. Atención. Luego de haber investigado ampliamente sobre los lyches y con lo que Drizz nos compartió de él. Este será el plan. Drizz me dice que lo que tuvo fue una pesadilla premonitoria por lo que aún no sabemos cuándo regresará el famoso "Alhoon". Pero lo que si tenemos es una pista. Drizz me dijo que sus seguidores que se hacen llamar los cultistas del "Heraldo sin nombre" podrían seguir ocultos en el plano féerico. Específicamente en un lugar llamado "Brujaluz". Quizás podríamos encontrar allí más pistas o si tenemos suerte quizás impedir por completo su retorno. Ese será nuestro primer paradero. Partimos mañana a primera hora. ¿Como llegar?. Drizz nos teletransportará con su reloj planar.

    Repasemos algunos puntos importantes acerca de "Alhoon":
    -Es inmortal. Tiene capacidades regenerativas y resistencia a daño físico contudente o perforante de armas no mágicas.
    -Es capaz de castear hechizos sin utilizar componente verbal. Por lo que su velocidad de casteo y hechizos en consecución podrían ser una gran amenaza. Incluso si no son su repertorio más poderoso.
    -Especialista en la variante de magia negra de la locura y maldiciones variadas. Las manifestaciones de estas maldiciones pueden ser sumamente impredecibles o tener un "efecto retardado".
    -Utiliza el miedo y los desvaríos ocultos en los rincones más íntimos de tu mente cuando se ve superado en combate.
    -Como todo lyche para ser destruido no funciona simplemente acabar con su cuerpo. Hay que acabar con su "filacteria" que es su núcleo. No es tan facil saber donde se oculta. Por lo que comento Drizz puede que ni siquiera este en el mismo lugar que su cuerpo terrenal.

    ¿Todo claro?. ¿Alguna pregunta?.
    [Jeroaberration0] [Starscourge09] [specter_gold_magician_349] [fable_ivory_hippo_129] [Dragon_blood_witch] De acuerdo. Atención. Luego de haber investigado ampliamente sobre los lyches y con lo que Drizz nos compartió de él. Este será el plan. Drizz me dice que lo que tuvo fue una pesadilla premonitoria por lo que aún no sabemos cuándo regresará el famoso "Alhoon". Pero lo que si tenemos es una pista. Drizz me dijo que sus seguidores que se hacen llamar los cultistas del "Heraldo sin nombre" podrían seguir ocultos en el plano féerico. Específicamente en un lugar llamado "Brujaluz". Quizás podríamos encontrar allí más pistas o si tenemos suerte quizás impedir por completo su retorno. Ese será nuestro primer paradero. Partimos mañana a primera hora. ¿Como llegar?. Drizz nos teletransportará con su reloj planar. Repasemos algunos puntos importantes acerca de "Alhoon": -Es inmortal. Tiene capacidades regenerativas y resistencia a daño físico contudente o perforante de armas no mágicas. -Es capaz de castear hechizos sin utilizar componente verbal. Por lo que su velocidad de casteo y hechizos en consecución podrían ser una gran amenaza. Incluso si no son su repertorio más poderoso. -Especialista en la variante de magia negra de la locura y maldiciones variadas. Las manifestaciones de estas maldiciones pueden ser sumamente impredecibles o tener un "efecto retardado". -Utiliza el miedo y los desvaríos ocultos en los rincones más íntimos de tu mente cuando se ve superado en combate. -Como todo lyche para ser destruido no funciona simplemente acabar con su cuerpo. Hay que acabar con su "filacteria" que es su núcleo. No es tan facil saber donde se oculta. Por lo que comento Drizz puede que ni siquiera este en el mismo lugar que su cuerpo terrenal. ¿Todo claro?. ¿Alguna pregunta?.
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    Te quiero, a ti que estás leyendo esto,
    porque existes en mi mundo, porque formas mi universo.
    Porque en cada instante, en lo simple y lo incierto,
    eres parte de mi historia… y eso es lo más inmenso.

    La vida a veces golpea sin aviso ni razón,
    nos detiene en seco, nos enfrenta al corazón.
    Y entendemos de repente, con un nudo en la voz,
    que amar nunca es suficiente… si no lo dices hoy.

    Tenemos tanto guardado, tanto por demostrar,
    abrazos que se quedaron esperando su lugar.
    Palabras que no salieron, silencios que pesan más,
    momentos que por miedo… dejamos escapar.

    Y duele ese instante en que el tiempo no da,
    cuando todo lo pendiente empieza a gritar.
    Cuando el alma susurra lo que no supo decir:
    “no esperes a mañana… empieza a sentir”.

    Te quiero, sin medida, sin miedo y sin final,
    con la urgencia de lo frágil, con lo que es de verdad.
    Porque hoy estás aquí, porque puedo nombrarte,
    porque aún tengo el regalo… de poder amarte.
    Te quiero, a ti que estás leyendo esto, porque existes en mi mundo, porque formas mi universo. Porque en cada instante, en lo simple y lo incierto, eres parte de mi historia… y eso es lo más inmenso. La vida a veces golpea sin aviso ni razón, nos detiene en seco, nos enfrenta al corazón. Y entendemos de repente, con un nudo en la voz, que amar nunca es suficiente… si no lo dices hoy. Tenemos tanto guardado, tanto por demostrar, abrazos que se quedaron esperando su lugar. Palabras que no salieron, silencios que pesan más, momentos que por miedo… dejamos escapar. Y duele ese instante en que el tiempo no da, cuando todo lo pendiente empieza a gritar. Cuando el alma susurra lo que no supo decir: “no esperes a mañana… empieza a sentir”. Te quiero, sin medida, sin miedo y sin final, con la urgencia de lo frágil, con lo que es de verdad. Porque hoy estás aquí, porque puedo nombrarte, porque aún tengo el regalo… de poder amarte.
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    Me gusta ir a Club de la familia Queen, en ese lugar me reciben con sonrisas sinceras, me llaman “señor Oz” con respeto y no con miedo, siempre hay una mesa lista. Jennifer insiste en que disfrute lo que ha construido, aunque a veces siento que exageran con las atenciones.

    Esa noche la vi por primera vez. Cabello oscuro, sonrisa fácil, ojos que parecían analizarlo todo. Se sentó a mi lado como si me conociera de toda la vida. Hablamos de cosas simples: música, viajes, el clima. Ella reía más de lo necesario, pero no me incomodó, supuse que solo era amable.

    "Deberíamos salir un día" me dijo, como si nada.

    No le vi problema. Una cena, conversación tranquila algo normal. Hace tiempo que no tengo algo parecido asi que acepté.

    El restaurante era distinto al club. Más elegante, más silencioso. Nadie me reconoció al entrar, tampoco nadie corrió a atenderme. Me pareció curioso, pero no le di importancia. Tal vez aquí simplemente trabajan de otra manera.

    Ella parecía muy cómoda cuando llegue, pidió mucha comida a pesar que no parecia comer tanto. Por mi parte pedi como era mi costumbre en el club, a diferencia de ella, yo si terminaba mi comida. Yo creo que esa muchacha queria probar de todo un poco, supongo que esta bien.

    La chica hablaba mucho sobre lujos, viajes, sobre “la vida que le gustaría tener”. Yo escuchaba. No entendía del todo por qué me decía esas cosas, pero asentía de vez en cuando.

    Entonces la misma mesera que me recibió al entrar, traia una nota que decia que era la cuenta y la dejo frente a mí. La miré y por un momento no supe qué hacer, esperé... Pensé que alguien vendría, como en el club. Tal vez era parte del servicio, o una formalidad. Incluso miré alrededor, esperando ver a alguien acercarse con esa sonrisa conocida de “no se preocupe, señor Oz”. Pero nadie vino.

    "¿Todo bien?" preguntó ella, inclinándose un poco hacia mí.

    "Sí… claro" le respondí, aunque no lo tenía tan claro volví a mirar el papel.

    "Ah... Así que aquí… sí se paga."

    No dije nada más. Solo tomé la cuenta con cierta torpeza, como si fuera la primera vez que veía algo así. Porque, en cierto modo, lo era. Supongo que Jennifer olvidó mencionarme ese detalle.

    Si destruyo el lugar me libraría de esa cuenta, pero se que a Jennifer no le gustara que haga algo como eso. Al final, la chica desaparco y un par de hombres con ropa azul me escoltaron afuera. Me pusieron unas cosas en las muñecas aunque tuve que tener mucho cuidado para no romperlas ya que se veían muy frágiles, dijeron que me llevarían al bote. No se que es eso, pero al menos podre subirme a uno de esos autos ruidosos con luces.
    Me gusta ir a Club de la familia Queen, en ese lugar me reciben con sonrisas sinceras, me llaman “señor Oz” con respeto y no con miedo, siempre hay una mesa lista. Jennifer insiste en que disfrute lo que ha construido, aunque a veces siento que exageran con las atenciones. Esa noche la vi por primera vez. Cabello oscuro, sonrisa fácil, ojos que parecían analizarlo todo. Se sentó a mi lado como si me conociera de toda la vida. Hablamos de cosas simples: música, viajes, el clima. Ella reía más de lo necesario, pero no me incomodó, supuse que solo era amable. "Deberíamos salir un día" me dijo, como si nada. No le vi problema. Una cena, conversación tranquila algo normal. Hace tiempo que no tengo algo parecido asi que acepté. El restaurante era distinto al club. Más elegante, más silencioso. Nadie me reconoció al entrar, tampoco nadie corrió a atenderme. Me pareció curioso, pero no le di importancia. Tal vez aquí simplemente trabajan de otra manera. Ella parecía muy cómoda cuando llegue, pidió mucha comida a pesar que no parecia comer tanto. Por mi parte pedi como era mi costumbre en el club, a diferencia de ella, yo si terminaba mi comida. Yo creo que esa muchacha queria probar de todo un poco, supongo que esta bien. La chica hablaba mucho sobre lujos, viajes, sobre “la vida que le gustaría tener”. Yo escuchaba. No entendía del todo por qué me decía esas cosas, pero asentía de vez en cuando. Entonces la misma mesera que me recibió al entrar, traia una nota que decia que era la cuenta y la dejo frente a mí. La miré y por un momento no supe qué hacer, esperé... Pensé que alguien vendría, como en el club. Tal vez era parte del servicio, o una formalidad. Incluso miré alrededor, esperando ver a alguien acercarse con esa sonrisa conocida de “no se preocupe, señor Oz”. Pero nadie vino. "¿Todo bien?" preguntó ella, inclinándose un poco hacia mí. "Sí… claro" le respondí, aunque no lo tenía tan claro volví a mirar el papel. "Ah... Así que aquí… sí se paga." No dije nada más. Solo tomé la cuenta con cierta torpeza, como si fuera la primera vez que veía algo así. Porque, en cierto modo, lo era. Supongo que Jennifer olvidó mencionarme ese detalle. Si destruyo el lugar me libraría de esa cuenta, pero se que a Jennifer no le gustara que haga algo como eso. Al final, la chica desaparco y un par de hombres con ropa azul me escoltaron afuera. Me pusieron unas cosas en las muñecas aunque tuve que tener mucho cuidado para no romperlas ya que se veían muy frágiles, dijeron que me llevarían al bote. No se que es eso, pero al menos podre subirme a uno de esos autos ruidosos con luces.
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  • Crees que te dejaré simplemente faltarme el respeto? Ven, no tengo miedo de una criatura tan inofensiva
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  • Muy bien, ya hice el trabajo difícil... Tu trabajo... Ahora llévate este montón de carne sin sentido lo más lejos que puedas y ni se te ocurra tratar de saquearlo, ya me encargué de arrebatarle el alma... Que ocurre? Te da miedo? Vamos, ya estás lo suficientemente dentro como para negarte a hacerlo...
    Muy bien, ya hice el trabajo difícil... Tu trabajo... Ahora llévate este montón de carne sin sentido lo más lejos que puedas y ni se te ocurra tratar de saquearlo, ya me encargué de arrebatarle el alma... Que ocurre? Te da miedo? Vamos, ya estás lo suficientemente dentro como para negarte a hacerlo...
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  • — Tu triste historia me llega al corazón... « como quisiera arrancar el tuyo » ... Escuchaste eso pero es muy tarde, la ayuda no llegará. Sabes, siempre he amado la moral de dudosa procedencia. Aquellos que más se levantan en un pedestal son los peores, como tú. Los que ayudan, los que se consideran puros e intachables. — Camino en círculos alrededor de su cena, una sacerdotisa que pecaba de hipócrita. — Pero esa no es la razón para tenerte aquí. — Sonrió, aspirando el miedo sobre el aire.

    — No, tampoco estoy haciendo justicia por todos aquellos que perecieron bajo tus manos. — Nego, haciendo un sonido de negación chocando su lengua con el interior de su boca.— Tierna criatura de Dios, no estoy aquí para juzgarte. Solo me divierte la cara de idiota incomprendida que tienes en este momento, haciéndote la martir hasta que por fin encontraste quien pueda darte, la dicha de sentir la carne viva segregando carne. ¡Uhm! Tus lágrimas, tu sangre, tus gritos y todo de ti serán un festín para quitarme este aburrimiento, siéntete vigorosa « al final si serás útil ».
    — Tu triste historia me llega al corazón... « como quisiera arrancar el tuyo » ... Escuchaste eso pero es muy tarde, la ayuda no llegará. Sabes, siempre he amado la moral de dudosa procedencia. Aquellos que más se levantan en un pedestal son los peores, como tú. Los que ayudan, los que se consideran puros e intachables. — Camino en círculos alrededor de su cena, una sacerdotisa que pecaba de hipócrita. — Pero esa no es la razón para tenerte aquí. — Sonrió, aspirando el miedo sobre el aire. — No, tampoco estoy haciendo justicia por todos aquellos que perecieron bajo tus manos. — Nego, haciendo un sonido de negación chocando su lengua con el interior de su boca.— Tierna criatura de Dios, no estoy aquí para juzgarte. Solo me divierte la cara de idiota incomprendida que tienes en este momento, haciéndote la martir hasta que por fin encontraste quien pueda darte, la dicha de sentir la carne viva segregando carne. ¡Uhm! Tus lágrimas, tu sangre, tus gritos y todo de ti serán un festín para quitarme este aburrimiento, siéntete vigorosa « al final si serás útil ».
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    ¡Se bienvenido Jax a nuestro canon del Circo Digital, estamos muy contentos de que hayas querido participar con nosotros, se libre de interactuar sin miedo con los demas participantes, cualquier duda sobre la trama no dudes en preguntar a Anima o a tu queridísimo, genial y famoso director del circo Caine , disfruta!
    ¡Se bienvenido [jax_0] a nuestro canon del Circo Digital, estamos muy contentos de que hayas querido participar con nosotros, se libre de interactuar sin miedo con los demas participantes, cualquier duda sobre la trama no dudes en preguntar a [Antiviru5] o a tu queridísimo, genial y famoso director del circo [C41NE], disfruta!
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    ***Edad del Caos***
    - Los Guerreros del Caos.

    La aldea nómada había conocido años de una calma frágil, una paz sostenida por costumbre más que por seguridad. Bajo ese cielo abierto, Yen creció sin ser rechazada, sin ser señalada, aprendiendo a vivir como una más entre los suyos. Cazaba junto a Onix, reía, y por momentos parecía que el mundo había olvidado su existencia.

    Cada mes, sin excepción, una criatura aparecía en los límites de la aldea. Un cuervo, un lobo, alguna bestia común. Nadie le daba importancia salvo Yen. Ella sabía que no era un animal. Era su padre un fragmento de su poder, un vigilante silencioso que observaba, protegía y, si era necesario, la sacaría de allí sin mirar atrás.

    Porque para Oz, todo podía perderse menos ella pero ese mes, sin embargo, el vigilante nunca llegó y el mundo respondió.

    Los Elunai descendieron sobre la aldea sin aviso. No buscaban a Yen, no sabían que estaba ahí. Solo venían por más sujetos, más cuerpos, más niños que convertir en herramientas. Su ataque fue frío, calculado y despiadado.

    Los nómadas resistieron como siempre lo habían hecho, con fuerza y con rabia pero también con un miedo arraigado durante generaciones. Los Elunai eran, para muchos, los elegidos de los dioses.

    Yen no compartía ese miedo, cuando el caos estalló, ella luchó. Recibió heridas, muchas y profundas pero su cuerpo no obedecía las reglas de los demás. La sangre apenas tocaba el suelo antes de que la piel volviera a cerrarse. El dolor no desaparecía, pero su cuerpo lo ignoraba.

    Entonces todo cambió, Onix estuvo a punto de morir. Un soldado Elunai la superó, la acorraló, y en ese instante Yen dejó de ser una niña.

    No hubo duda ni pensamientos, solo una reacción absoluta. Yen apareció entre ambos y acabó con el soldado sin titubear. La violencia fue directa, brutal, definitiva y con ello, su poder despertó.

    Su cuerpo cambió en cuestión de instantes. Su figura creció, sus rasgos se definieron, su presencia se volvió más pesada, más imponente. Donde antes había una niña ahora había una joven poderosa, hermosa.

    El campo de batalla se detuvo por un instante y luego, los nómadas entendieron. Si ella podía enfrentarlos ellos también.

    El miedo se rompió y lo que siguió fue una respuesta feroz. Los Elunai cayeron uno tras otro. La aldea sangró, perdió a muchos de los suyos pero no se doblegó. Cuando el silencio regresó, no era paz, era el eco de lo que habían sobrevivido.

    Otra vez, Oz llegó tarde, había enviado a su vigilante cuando ya era demasiado tarde. Cuando apareció, no lo hizo solo. Un ejército marchaba con él, criaturas de distintas razas que lo seguían en su guerra.

    Pero nada de eso importó al ver la aldea, la destrucción, la sangre y entre todo ello… su hija.

    Yen lo vio, por un segundo, el mundo desapareció, no importó su nueva forma, no importó lo que había hecho ni lo que se había convertido.

    Corrió hacia él y al alcanzarlo, se quebró y lloró, no como una guerrera, no como alguien que había sobrevivido a una masacre sino como lo que realmente era, una niña que había pasado más de un mes sin saber si su padre seguía con vida.

    Se aferró a él con todas sus fuerzas, como si al soltarlo fuera a desaparecer. Su cuerpo había cambiado, su presencia era distinta pero su llanto revelaba la verdad que nada podía ocultar. Oz la abrazó con fuerza perocon cuidado, con algo que había estado enterrado bajo capas de ira: Amor.

    Pero dentro de él ardía algo más, rabia contra los Elunai, contra los dioses pero sobre todo... Contra sí mismo porque había fallado, habían estado a punto de arrebatárle lo único que le quedaba.

    Onix observó la escena en silencio, reconoció a Oz de inmediato, incluso con su nueva forma. Para ella, no era un monstruo. Era el Nómada que se había alzado contra los dioses. El que no se había arrodillado, el que había demostrado que podían resistir.

    Cuando Oz se separó de Yen y habló a los supervivientes, su voz no fue una orden sino una advertencia. Aceptaría a los nómadas en sus filas pero solo bajo una condición, debían aceptar su poder y ese poder los cambiaría como lo había cambiado a él.

    Hubo silencio, un instante de duda y entonces, Onix dio un paso al frente sin titubear, sin miedo. Se inclinó ante Oz, ese gesto rompió la incertidumbre, los demás la siguieron.

    Oz la observó por un momento y en lugar de otorgarle un poder salvaje e inestable, eligió algo distinto, algo más contenido, más refinado.

    El cambio en Onix fue inmediato, su cuerpo creció, maduró, su presencia se volvió más fuerte pero no perdió su forma. Se transformó en una ogra joven, poderosa, con una belleza imponente que contrastaba con la brutalidad del poder que ahora habitaba en ella.

    Era fuerza pero también control, Oz se acercó a ella y, con una voz más baja, le encomendó algo que no era una orden militar, era una petición, que permaneciera al lado de Yen, que la protegiera, Onix aceptó sin dudar.

    Yen, al verla sonrió porque su mejor amiga seguía ahí y ahora, eran más fuertes.

    Así, en medio de la destrucción, nació algo nuevo, los Nómadas dejaron de ser solo sobrevivientes, se convirtieron en algo más.

    Con el tiempo, el mundo les daría nombres; Orcs, Ogros y aquellos que siguieran creciendo: Onis.

    Pero en ese momento no eran monstruos, eran los que habían decidido no volver a arrodillarse y en el centro de todo una niña que ya no podía volver a serlo y un padre que había decidido que el mundo entero ardería antes de volver a perderla.

    ***Edad del Caos*** - Los Guerreros del Caos. La aldea nómada había conocido años de una calma frágil, una paz sostenida por costumbre más que por seguridad. Bajo ese cielo abierto, Yen creció sin ser rechazada, sin ser señalada, aprendiendo a vivir como una más entre los suyos. Cazaba junto a Onix, reía, y por momentos parecía que el mundo había olvidado su existencia. Cada mes, sin excepción, una criatura aparecía en los límites de la aldea. Un cuervo, un lobo, alguna bestia común. Nadie le daba importancia salvo Yen. Ella sabía que no era un animal. Era su padre un fragmento de su poder, un vigilante silencioso que observaba, protegía y, si era necesario, la sacaría de allí sin mirar atrás. Porque para Oz, todo podía perderse menos ella pero ese mes, sin embargo, el vigilante nunca llegó y el mundo respondió. Los Elunai descendieron sobre la aldea sin aviso. No buscaban a Yen, no sabían que estaba ahí. Solo venían por más sujetos, más cuerpos, más niños que convertir en herramientas. Su ataque fue frío, calculado y despiadado. Los nómadas resistieron como siempre lo habían hecho, con fuerza y con rabia pero también con un miedo arraigado durante generaciones. Los Elunai eran, para muchos, los elegidos de los dioses. Yen no compartía ese miedo, cuando el caos estalló, ella luchó. Recibió heridas, muchas y profundas pero su cuerpo no obedecía las reglas de los demás. La sangre apenas tocaba el suelo antes de que la piel volviera a cerrarse. El dolor no desaparecía, pero su cuerpo lo ignoraba. Entonces todo cambió, Onix estuvo a punto de morir. Un soldado Elunai la superó, la acorraló, y en ese instante Yen dejó de ser una niña. No hubo duda ni pensamientos, solo una reacción absoluta. Yen apareció entre ambos y acabó con el soldado sin titubear. La violencia fue directa, brutal, definitiva y con ello, su poder despertó. Su cuerpo cambió en cuestión de instantes. Su figura creció, sus rasgos se definieron, su presencia se volvió más pesada, más imponente. Donde antes había una niña ahora había una joven poderosa, hermosa. El campo de batalla se detuvo por un instante y luego, los nómadas entendieron. Si ella podía enfrentarlos ellos también. El miedo se rompió y lo que siguió fue una respuesta feroz. Los Elunai cayeron uno tras otro. La aldea sangró, perdió a muchos de los suyos pero no se doblegó. Cuando el silencio regresó, no era paz, era el eco de lo que habían sobrevivido. Otra vez, Oz llegó tarde, había enviado a su vigilante cuando ya era demasiado tarde. Cuando apareció, no lo hizo solo. Un ejército marchaba con él, criaturas de distintas razas que lo seguían en su guerra. Pero nada de eso importó al ver la aldea, la destrucción, la sangre y entre todo ello… su hija. Yen lo vio, por un segundo, el mundo desapareció, no importó su nueva forma, no importó lo que había hecho ni lo que se había convertido. Corrió hacia él y al alcanzarlo, se quebró y lloró, no como una guerrera, no como alguien que había sobrevivido a una masacre sino como lo que realmente era, una niña que había pasado más de un mes sin saber si su padre seguía con vida. Se aferró a él con todas sus fuerzas, como si al soltarlo fuera a desaparecer. Su cuerpo había cambiado, su presencia era distinta pero su llanto revelaba la verdad que nada podía ocultar. Oz la abrazó con fuerza perocon cuidado, con algo que había estado enterrado bajo capas de ira: Amor. Pero dentro de él ardía algo más, rabia contra los Elunai, contra los dioses pero sobre todo... Contra sí mismo porque había fallado, habían estado a punto de arrebatárle lo único que le quedaba. Onix observó la escena en silencio, reconoció a Oz de inmediato, incluso con su nueva forma. Para ella, no era un monstruo. Era el Nómada que se había alzado contra los dioses. El que no se había arrodillado, el que había demostrado que podían resistir. Cuando Oz se separó de Yen y habló a los supervivientes, su voz no fue una orden sino una advertencia. Aceptaría a los nómadas en sus filas pero solo bajo una condición, debían aceptar su poder y ese poder los cambiaría como lo había cambiado a él. Hubo silencio, un instante de duda y entonces, Onix dio un paso al frente sin titubear, sin miedo. Se inclinó ante Oz, ese gesto rompió la incertidumbre, los demás la siguieron. Oz la observó por un momento y en lugar de otorgarle un poder salvaje e inestable, eligió algo distinto, algo más contenido, más refinado. El cambio en Onix fue inmediato, su cuerpo creció, maduró, su presencia se volvió más fuerte pero no perdió su forma. Se transformó en una ogra joven, poderosa, con una belleza imponente que contrastaba con la brutalidad del poder que ahora habitaba en ella. Era fuerza pero también control, Oz se acercó a ella y, con una voz más baja, le encomendó algo que no era una orden militar, era una petición, que permaneciera al lado de Yen, que la protegiera, Onix aceptó sin dudar. Yen, al verla sonrió porque su mejor amiga seguía ahí y ahora, eran más fuertes. Así, en medio de la destrucción, nació algo nuevo, los Nómadas dejaron de ser solo sobrevivientes, se convirtieron en algo más. Con el tiempo, el mundo les daría nombres; Orcs, Ogros y aquellos que siguieran creciendo: Onis. Pero en ese momento no eran monstruos, eran los que habían decidido no volver a arrodillarse y en el centro de todo una niña que ya no podía volver a serlo y un padre que había decidido que el mundo entero ardería antes de volver a perderla.
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