• Salem: vaya que cambio, nadie pensaría que el mismo ángel que entró en la ventana anoche es el mismo que está tomando desayuno y leyendo el periódico..

    -La mujer dejó en suspensión la taza de té chai que estaba por tomar y movió su vista al felino negro que le hablaba.-

    Sabes los problemas que me traen que seres sobrenaturales me hayan visto en mi forma original
    -Le muestra un pantallazo de la cantidad de seres que la vieron en esa forma dejando el celular en la mesa-
    Todo por qué me lavaste mis túnicas, la próxima te lavaré tu tenida azabache, a ver si te gusta …
    Lo primero que pensarán es que habrá una tercera guerra mundial (?)

    -Termino de decir esto y logró beber su sorbo de té chai volviendo su vista a las noticias y si indican el inicio de una posible guerra, y su mente solo exclamó “ por un demonio, lo que faltaba”-

    Salem: tranquila esto se va a olvidar en unas semanas.. si no podemos buscar el desmemorizador de los hombres de negro(?)

    -Los ojos de la mujer volvieron al felino que estaba sentado al frente de ella moviendo su cola -

    Eso espero si no te verás lindo sin pelaje Salem Saberhagen..

    Salem: eres una buena persona… no lleguemos a eso quieres Uu..
    Además si comienza una guerra ganaremos ya que participarás , cierto?..

    -La mujer guardó silencio volviendo a beber su té Salem se alteró y se subió a la mesa-

    Salem: dime qué participarás, lo hiciste en la primera y en la segunda, no puedes no hacerlo ahora… está en juego mi pensión

    -La mujer alzó una ceja bajando su taza mirando al gato-
    Bueno Salem tú sabes cómo es el dicho ojo por ojo..
    Lamento decirte que no participaré.. El tratado de Versalles tiene una pequeña cláusula, “en caso de haber una tercera guerra el agente especial de Inglaterra no puede ser llamada al campo”.

    -La mujer se levantó para llevar la taza a la cocina , Salem estaba blanco. Cuando se recompuso corrió hacia la cocina -

    Salem: tú sabías que habría una tercera guerra y sabías que apostaría mi pensión cierto?.. espera eso significa que sabías que lavaría tus túnicas ..

    -La mujer terminó de lavar su taza dejándola en el secador y miró al gato sonriendo ampliamente, acariciandolo en la cabeza-

    No puedo decir que no, pero si. Sabía que harías una apuesta, y que lavarias mis túnicas..
    Todo se paga Salem..
    Cuida la casa, ya que no podrás pagar la renta este mes...
    -El gato quedó en una pieza mientras La mujer tomó su abrigo para ir al hospital -

    Salem: vaya que cambio, nadie pensaría que el mismo ángel que entró en la ventana anoche es el mismo que está tomando desayuno y leyendo el periódico.. -La mujer dejó en suspensión la taza de té chai que estaba por tomar y movió su vista al felino negro que le hablaba.- Sabes los problemas que me traen que seres sobrenaturales me hayan visto en mi forma original -Le muestra un pantallazo de la cantidad de seres que la vieron en esa forma dejando el celular en la mesa- Todo por qué me lavaste mis túnicas, la próxima te lavaré tu tenida azabache, a ver si te gusta … Lo primero que pensarán es que habrá una tercera guerra mundial (?) -Termino de decir esto y logró beber su sorbo de té chai volviendo su vista a las noticias y si indican el inicio de una posible guerra, y su mente solo exclamó “ por un demonio, lo que faltaba”- Salem: tranquila esto se va a olvidar en unas semanas.. si no podemos buscar el desmemorizador de los hombres de negro(?) -Los ojos de la mujer volvieron al felino que estaba sentado al frente de ella moviendo su cola - Eso espero si no te verás lindo sin pelaje Salem Saberhagen.. Salem: eres una buena persona… no lleguemos a eso quieres Uu.. Además si comienza una guerra ganaremos ya que participarás , cierto?.. -La mujer guardó silencio volviendo a beber su té Salem se alteró y se subió a la mesa- Salem: dime qué participarás, lo hiciste en la primera y en la segunda, no puedes no hacerlo ahora… está en juego mi pensión -La mujer alzó una ceja bajando su taza mirando al gato- Bueno Salem tú sabes cómo es el dicho ojo por ojo.. Lamento decirte que no participaré.. El tratado de Versalles tiene una pequeña cláusula, “en caso de haber una tercera guerra el agente especial de Inglaterra no puede ser llamada al campo”. -La mujer se levantó para llevar la taza a la cocina , Salem estaba blanco. Cuando se recompuso corrió hacia la cocina - Salem: tú sabías que habría una tercera guerra y sabías que apostaría mi pensión cierto?.. espera eso significa que sabías que lavaría tus túnicas .. -La mujer terminó de lavar su taza dejándola en el secador y miró al gato sonriendo ampliamente, acariciandolo en la cabeza- No puedo decir que no, pero si. Sabía que harías una apuesta, y que lavarias mis túnicas.. Todo se paga Salem.. Cuida la casa, ya que no podrás pagar la renta este mes... -El gato quedó en una pieza mientras La mujer tomó su abrigo para ir al hospital -
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  • 《 Mi familia no tenía mucho, pero la comida, el cobijo y la chimenea caliente no faltaban. No tenía juguetes como los demás, así que me distraía con lo que encontraba en la casa de mi abuela.

    Libros.
    Mi abuela tenía muchos libros.
    Entre ellos, uno captó mi atención, se llamaba "Notes on Hospitals"

    Todos los días, llegando de la escuela, me apresuraba a hacer mis tareas para poder leer todo lo que pudiera de aquel libro, asi fuera a escondidas junto a la chimenea.

    No entendía todo, había palabras que tenía que buscar varias veces, preguntarle a mi abuela o un profesor, habia párrafos que me tomaba mucho comprender.

    Pero entendía lo importante; alguien había decidido mirar el sufrimiento humano y no apartar la mirada.

    Florence Nightingale escribió sobre hospitales, higiene, organización, trataba de persona, de los que estaban heridos, de los que no podían levantarse y de los que nadie quería tocar...

    Recuerdo que pensaba "es una mujer muy valiente, en la escuela un profesor se desmayó viendo sangre"

    Pero Florence, tenia una valentia especial, no una valentía ruidosa, como la que aparece en las historias de guerra o las películas estadounidenses.

    Una valentía poderosa y silenciosa. La valentía de entrar en habitaciones llenas de dolor y permanecer allí con fuerza, temple y dedicación.


    La historia que nos enseñan en la escuela es tan aburrida y los nombres que se repiten suelen ser los de hombres: generales, estrategas, conquistadores...¿y las mujeres?

    Siempre hay mujeres sosteniendo el mundo desde lugares donde nadie las ve.

    Curando.
    Enseñando.
    Organizando el caos y manteniendo con vida a personas que otros ya habían dado por perdidas.

    Florence Nightingale no empuñó una pistola o un rifle, no fue una conquistadora, no cortó cabezas, no lidero personas en el campode batalla..

    Pero cambió la manera en que el mundo entiende el cuidado, la medicina y la dignidad de los pacientes. Eso… requiere un tipo de fuerza que rara vez se reconoce.

    No la conocí. Pero su trabajo llegó hasta mi, un niño que leía en silencio junto a una chimenea.

    Por eso, cuando escucho a alguien decir que el trabajo de las mujeres es pequeño o que su impacto es secundario… sé que están muy equivocados.

    La historia está llena de mujeres que cambiaron el mundo.
    Muchas de ellas sin pedir reconocimiento.

    Florence Nightingale fue una de ellas.

    Y gracias a mujeres como ella, algunos de nosotros aprendimos que salvar una vida también es una forma de valentía. 》
    《 Mi familia no tenía mucho, pero la comida, el cobijo y la chimenea caliente no faltaban. No tenía juguetes como los demás, así que me distraía con lo que encontraba en la casa de mi abuela. Libros. Mi abuela tenía muchos libros. Entre ellos, uno captó mi atención, se llamaba "Notes on Hospitals" Todos los días, llegando de la escuela, me apresuraba a hacer mis tareas para poder leer todo lo que pudiera de aquel libro, asi fuera a escondidas junto a la chimenea. No entendía todo, había palabras que tenía que buscar varias veces, preguntarle a mi abuela o un profesor, habia párrafos que me tomaba mucho comprender. Pero entendía lo importante; alguien había decidido mirar el sufrimiento humano y no apartar la mirada. Florence Nightingale escribió sobre hospitales, higiene, organización, trataba de persona, de los que estaban heridos, de los que no podían levantarse y de los que nadie quería tocar... Recuerdo que pensaba "es una mujer muy valiente, en la escuela un profesor se desmayó viendo sangre" Pero Florence, tenia una valentia especial, no una valentía ruidosa, como la que aparece en las historias de guerra o las películas estadounidenses. Una valentía poderosa y silenciosa. La valentía de entrar en habitaciones llenas de dolor y permanecer allí con fuerza, temple y dedicación. La historia que nos enseñan en la escuela es tan aburrida y los nombres que se repiten suelen ser los de hombres: generales, estrategas, conquistadores...¿y las mujeres? Siempre hay mujeres sosteniendo el mundo desde lugares donde nadie las ve. Curando. Enseñando. Organizando el caos y manteniendo con vida a personas que otros ya habían dado por perdidas. Florence Nightingale no empuñó una pistola o un rifle, no fue una conquistadora, no cortó cabezas, no lidero personas en el campode batalla.. Pero cambió la manera en que el mundo entiende el cuidado, la medicina y la dignidad de los pacientes. Eso… requiere un tipo de fuerza que rara vez se reconoce. No la conocí. Pero su trabajo llegó hasta mi, un niño que leía en silencio junto a una chimenea. Por eso, cuando escucho a alguien decir que el trabajo de las mujeres es pequeño o que su impacto es secundario… sé que están muy equivocados. La historia está llena de mujeres que cambiaron el mundo. Muchas de ellas sin pedir reconocimiento. Florence Nightingale fue una de ellas. Y gracias a mujeres como ella, algunos de nosotros aprendimos que salvar una vida también es una forma de valentía. 》
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  • Promete qué la llevarás a salvo
    Fandom Resident Evil
    Categoría Acción
    Tras varios sucesos de estrés contínuo, Chris, capitán de la BSAA había convocado a un antiguo miembro de Umbrella, quién participó cómo mercenario en el rescate de los supervivientes en Raccon City.
    El nombre del hombre era Carlos Oliviera, quién actualmente trabajaba cómo mercenario, pero lejos de las garras de Umbrella. Después de Raccon City, él se había deslindado completamente de la organización malévola y ahora se ganaba la vida cómo un agente en solitario cumpliendo ciertos objetivos.

    Chris había intentado convencer a su ex compañera de STARS, Jill Valentine para una misión que tenía encargada, pero ella se negó y le entregó el contacto de Carlos.

    El e-mail que Carlos recibió, mencionaba un hospital militar en Washington DC. Cuya entrada era bajo supervición estricta militar. Carlos había recibido un correo con un código QR que le permitiría el acceso al plantel dónde Chris le estaba esperando.

    Sala de espera_________________________

    Chris vio entrar al hombre a quién había contactado por las puertas de cristal automátizadas y se tornó hacia él esperando su acercamiento. Una vez frente a frente, Chris extendió su diestra hacia él.

    ─Me alegra que hayas respondido tan rápido. Jill fue quién te recomendó ─retiró la mano del saludo y la llevó hacia el bolsillo interior de su gabardina, sacando una tarjeta de plástico roja y ofreciéndosela.
    ─Esta tarjeta es la llave para tu destino, no la pierdas. Ven, tengo algo qué mostrarte ─dijo mientras se daba vuelta y caminaba hacia la sala de espera.

    Ambos caminaron por los pasillos intransitados del hospital, parecía que era día libre para el personal. Siguieron avanzando hasta llegar a una habitación de 4x4, paredes blancas, luz intensa y una mesa en el centro con 4 sillas.

    ─Toma asiento ─ordenó y ofreció con la mano la silla frente a él.

    ─La misión es sencilla y el pago es bueno. Jill me habló muy bien de ti y por tu expediente, sé qué tienes las habilidades para realizar un traslado de un "paquete".

    Chris sacó una laptop de un compartimiento debajo de la mesa, la abrió y la giró hacia Carlos. En la pantalla asomaba la fotografía de una chica.

    ─Ella es el "paquete" que deberás llevar desde aquí a un lugar en específico. Las coordenadas las enviaré a tu smartwatch, ese que te llegó hace un par de días por paquetería. Lo tienes, ¿cierto?

    Chris elevó la muñeca derecha hacia su boca y exclamó:
    ─Dile que puede venir ─cortó seguido la comunicación.

    ─¿Tienes alguna duda?





    ____________________________________

    [Los turnos serán así: Chris (narrador), Carlos y Rose.

    Yo iré guiando la trama y ustedes estarán actuando en ella. Yo usaré a los NPC, pero eso no implica que ustedes no puedan interactuar con ellos. Por ejemplo: "Carlos ve a un médico, se acerca y le pregunta sobre una dirección (él puede hacer dicho movimiento, pero no podría decir que el médico le dio lo solicitado)"

    La longitud de los turnos puede ser variable según lo necesiten. No tienen que ser turnos largos, pueden ser consisos para ir avanzando.

    Con respecto al tiempo para responder, no hay presión, tomen el tiempo que necesiten. Solo avisen si requieren más de uno o dos días para enviar su respuesta.

    Pueden llevar otros roles sin ningún problema. Esto es una especie de spinoff para una posible trama global y crossover con otros miembros del fandom. ]
    Tras varios sucesos de estrés contínuo, Chris, capitán de la BSAA había convocado a un antiguo miembro de Umbrella, quién participó cómo mercenario en el rescate de los supervivientes en Raccon City. El nombre del hombre era Carlos Oliviera, quién actualmente trabajaba cómo mercenario, pero lejos de las garras de Umbrella. Después de Raccon City, él se había deslindado completamente de la organización malévola y ahora se ganaba la vida cómo un agente en solitario cumpliendo ciertos objetivos. Chris había intentado convencer a su ex compañera de STARS, Jill Valentine para una misión que tenía encargada, pero ella se negó y le entregó el contacto de Carlos. El e-mail que Carlos recibió, mencionaba un hospital militar en Washington DC. Cuya entrada era bajo supervición estricta militar. Carlos había recibido un correo con un código QR que le permitiría el acceso al plantel dónde Chris le estaba esperando. Sala de espera_________________________ Chris vio entrar al hombre a quién había contactado por las puertas de cristal automátizadas y se tornó hacia él esperando su acercamiento. Una vez frente a frente, Chris extendió su diestra hacia él. ─Me alegra que hayas respondido tan rápido. Jill fue quién te recomendó ─retiró la mano del saludo y la llevó hacia el bolsillo interior de su gabardina, sacando una tarjeta de plástico roja y ofreciéndosela. ─Esta tarjeta es la llave para tu destino, no la pierdas. Ven, tengo algo qué mostrarte ─dijo mientras se daba vuelta y caminaba hacia la sala de espera. Ambos caminaron por los pasillos intransitados del hospital, parecía que era día libre para el personal. Siguieron avanzando hasta llegar a una habitación de 4x4, paredes blancas, luz intensa y una mesa en el centro con 4 sillas. ─Toma asiento ─ordenó y ofreció con la mano la silla frente a él. ─La misión es sencilla y el pago es bueno. Jill me habló muy bien de ti y por tu expediente, sé qué tienes las habilidades para realizar un traslado de un "paquete". Chris sacó una laptop de un compartimiento debajo de la mesa, la abrió y la giró hacia Carlos. En la pantalla asomaba la fotografía de una chica. ─Ella es el "paquete" que deberás llevar desde aquí a un lugar en específico. Las coordenadas las enviaré a tu smartwatch, ese que te llegó hace un par de días por paquetería. Lo tienes, ¿cierto? Chris elevó la muñeca derecha hacia su boca y exclamó: ─Dile que puede venir ─cortó seguido la comunicación. ─¿Tienes alguna duda? ____________________________________ [Los turnos serán así: Chris (narrador), Carlos y Rose. Yo iré guiando la trama y ustedes estarán actuando en ella. Yo usaré a los NPC, pero eso no implica que ustedes no puedan interactuar con ellos. Por ejemplo: "Carlos ve a un médico, se acerca y le pregunta sobre una dirección (él puede hacer dicho movimiento, pero no podría decir que el médico le dio lo solicitado)" La longitud de los turnos puede ser variable según lo necesiten. No tienen que ser turnos largos, pueden ser consisos para ir avanzando. Con respecto al tiempo para responder, no hay presión, tomen el tiempo que necesiten. Solo avisen si requieren más de uno o dos días para enviar su respuesta. Pueden llevar otros roles sin ningún problema. Esto es una especie de spinoff para una posible trama global y crossover con otros miembros del fandom. ]
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  • 𝕸𝖆𝖌𝖎𝖈 𝖆𝖑𝖜𝖆𝖞𝖘 𝖈𝖔𝖒𝖊𝖘 𝖜𝖎𝖙𝖍 𝖆 𝖕𝖗𝖎𝖈𝖊
    Fandom .
    Categoría Fantasía
    Cada cierto tiempo se veía obligado a abandonar la comodidad de su hogar a las afueras de Northumberland para reabastecerse de ingredientes. Eran contadas las ocasiones en las que pagaba por los que tomaba, usualmente decía tomarlos «prestado» con la promesa de devolverlos algún día o alegando que las personas no magicas no echarían en falta esas cosas, ni las necesitaban.

    Tenía una lista de lo que debía buscar primero: líquido de embalsamar y sangre de muerto, ambas cosas anotadas en un intenso color rojo para marcar la urgencia.

    Se echó un saco negro sobre los hombros y tras tomar un maletín, abrió un portal en la sala de su casa; cruzandolo con paso al frente, como quien esquiva un charco de agua aunque por poco no pisa uno al aparecer del otro lado.

    Podía elegir a dónde llegar, pero siempre elegía lugares solitarios, estratégicos para que el unico testigo de su aparición fuese la nada misma y no alguna persona que dudaría de su cordura al verlo caminar a través de un círculo de luz amarilla. Le echó un vistazo al callejón, arrugando la nariz por el penetrante hedor de la basura; no podía quejarse, los callejones se habían convertido en sus lugares favoritos para aparecer pues no solía encontrar más que basura, gatos persiguiendo ratas o algún vagabundo dormido.

    Se acomodó la ropa mientras abandonaba el callejón y tras una breve caminata, pidió un par de indicaciones para llegar al hospital mas cercano. Una vez allí, hechizó una carta de poker para convertirla en el gafete de algun medico, no importaba si ese doctor no trabajaba ahí, con que tuviera la credencial que todos llevaban en el uniforme bastaba para hacerse pasar por uno de ellos.

    No tuvo inconveniente para encontrar la morgue, solo tuvo que seguir a unos enfermeros que empujaban una camilla con un cuerpo totalmente cubierto por una sábana. Se ocultó detrás de una máquina expendedora en el corredor y cuando los vio salir, entró antes de que la puerta terminara de cerrarse.

    El lugar estaba vacío a excepción de los cuatro cuerpos en sus respectivas camillas que esperaban a que les realizaran la autopsia. John abrió el maletín sobre una mesa vacía y guardó en el interior algunas botellas de líquido de embalsamar sin preocuparse por acomodarlas, el maletín no era uno convencional y albergaba más sitio del que aparentaba.

    Tomó una jeringa de un aparador y destapo el cuerpo que tenia mas cerca; pero antes de realizarle al cadáver la extracción de sangre, desvió la vista a su propia sombra y con un movimiento de cabeza, le señaló la puerta por la que había entrado. La sombra se desprendio del cuerpo de su dueño y se deslizo por el suelo como una serpiente, lista para hacer guardia y avisarle si alguien se acercaba mientras él hacía lo suyo.

    Zelda Thorsen
    Cada cierto tiempo se veía obligado a abandonar la comodidad de su hogar a las afueras de Northumberland para reabastecerse de ingredientes. Eran contadas las ocasiones en las que pagaba por los que tomaba, usualmente decía tomarlos «prestado» con la promesa de devolverlos algún día o alegando que las personas no magicas no echarían en falta esas cosas, ni las necesitaban. Tenía una lista de lo que debía buscar primero: líquido de embalsamar y sangre de muerto, ambas cosas anotadas en un intenso color rojo para marcar la urgencia. Se echó un saco negro sobre los hombros y tras tomar un maletín, abrió un portal en la sala de su casa; cruzandolo con paso al frente, como quien esquiva un charco de agua aunque por poco no pisa uno al aparecer del otro lado. Podía elegir a dónde llegar, pero siempre elegía lugares solitarios, estratégicos para que el unico testigo de su aparición fuese la nada misma y no alguna persona que dudaría de su cordura al verlo caminar a través de un círculo de luz amarilla. Le echó un vistazo al callejón, arrugando la nariz por el penetrante hedor de la basura; no podía quejarse, los callejones se habían convertido en sus lugares favoritos para aparecer pues no solía encontrar más que basura, gatos persiguiendo ratas o algún vagabundo dormido. Se acomodó la ropa mientras abandonaba el callejón y tras una breve caminata, pidió un par de indicaciones para llegar al hospital mas cercano. Una vez allí, hechizó una carta de poker para convertirla en el gafete de algun medico, no importaba si ese doctor no trabajaba ahí, con que tuviera la credencial que todos llevaban en el uniforme bastaba para hacerse pasar por uno de ellos. No tuvo inconveniente para encontrar la morgue, solo tuvo que seguir a unos enfermeros que empujaban una camilla con un cuerpo totalmente cubierto por una sábana. Se ocultó detrás de una máquina expendedora en el corredor y cuando los vio salir, entró antes de que la puerta terminara de cerrarse. El lugar estaba vacío a excepción de los cuatro cuerpos en sus respectivas camillas que esperaban a que les realizaran la autopsia. John abrió el maletín sobre una mesa vacía y guardó en el interior algunas botellas de líquido de embalsamar sin preocuparse por acomodarlas, el maletín no era uno convencional y albergaba más sitio del que aparentaba. Tomó una jeringa de un aparador y destapo el cuerpo que tenia mas cerca; pero antes de realizarle al cadáver la extracción de sangre, desvió la vista a su propia sombra y con un movimiento de cabeza, le señaló la puerta por la que había entrado. La sombra se desprendio del cuerpo de su dueño y se deslizo por el suelo como una serpiente, lista para hacer guardia y avisarle si alguien se acercaba mientras él hacía lo suyo. [cursedandfree93]
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  • Aparco el coche en el parking del hospital antes de salir cojo el ramo de flores que compre antes de venir.

    Acabo de llegar preciosa Mia Argent
    Aparco el coche en el parking del hospital antes de salir cojo el ramo de flores que compre antes de venir. 💬 Acabo de llegar preciosa [Thxhacker13]
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  • Descenso a lo desconocido
    Fandom Resident Evil
    Categoría Terror
    El clima era poco favorable, la lluvia de la ciudad era aun peor de lo que los medios habían dicho en su momento. Muchas personas corrían a refugiarse bajo cualquier lugar disponible, tiendas llenas de personas empapadas y personas aplastadas bajo un balcon mientras que otros se dedicaban a caminar a paso rápido bajo sus paraguas mientras ignoraban a quien pasara.
    No era que no tuviera un paraguas en casa, pero cuando eres del tipo que sale corriendo para no tener que dar explicaciones a un jefe testarudo que se negaba a darle permiso para volver al campo e investigar un viejo hospital de la ciudad que reportaba múltiples desapariciones, gritos y total abandono por parte de las autoridades.

    Ellos lo llamaban "Sospechas infundadas" pero todos los datos y el único cuerpo encontrado en condiciones deplorables, con una clara presencia de experimentación le dieron la respuesta, bioterrorismo.

    El cabello mojado y la ropa empapadas, pero nada de eso la hizo detenerse. Aprovecho el ruido torrencial de la lluvia para quitar las tablas recién colocadas sin preocuparse de ser vista por los múltiples vagabundos que rondaban la zona.

    El interior era tan frio como se esperaba de un hospital. La ausencia de movimiento era evidente, motas de polvo en el aire y un fuerte aroma a agua estancada y moho daba ese aspecto de abandono total.

    HIzo una recapitulación completa sobre la investigacion. El hospital contaba con todo tipo de instalaciones para multiples especialidades, entre ellas quirófanos en el sótano donde los exploradores dijeron escuchar gritos y encontraron el cuerpo.

    -¿Porque siempre es el maldito sótano?

    Sabia que bajar ahí seria un camino sin retorno, pero no quería quedarse quieta mas tiempo, aunque eso significara tener que caminar en solitario hacia lo desconocido.
    El clima era poco favorable, la lluvia de la ciudad era aun peor de lo que los medios habían dicho en su momento. Muchas personas corrían a refugiarse bajo cualquier lugar disponible, tiendas llenas de personas empapadas y personas aplastadas bajo un balcon mientras que otros se dedicaban a caminar a paso rápido bajo sus paraguas mientras ignoraban a quien pasara. No era que no tuviera un paraguas en casa, pero cuando eres del tipo que sale corriendo para no tener que dar explicaciones a un jefe testarudo que se negaba a darle permiso para volver al campo e investigar un viejo hospital de la ciudad que reportaba múltiples desapariciones, gritos y total abandono por parte de las autoridades. Ellos lo llamaban "Sospechas infundadas" pero todos los datos y el único cuerpo encontrado en condiciones deplorables, con una clara presencia de experimentación le dieron la respuesta, bioterrorismo. El cabello mojado y la ropa empapadas, pero nada de eso la hizo detenerse. Aprovecho el ruido torrencial de la lluvia para quitar las tablas recién colocadas sin preocuparse de ser vista por los múltiples vagabundos que rondaban la zona. El interior era tan frio como se esperaba de un hospital. La ausencia de movimiento era evidente, motas de polvo en el aire y un fuerte aroma a agua estancada y moho daba ese aspecto de abandono total. HIzo una recapitulación completa sobre la investigacion. El hospital contaba con todo tipo de instalaciones para multiples especialidades, entre ellas quirófanos en el sótano donde los exploradores dijeron escuchar gritos y encontraron el cuerpo. -¿Porque siempre es el maldito sótano? Sabia que bajar ahí seria un camino sin retorno, pero no quería quedarse quieta mas tiempo, aunque eso significara tener que caminar en solitario hacia lo desconocido.
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  • #UnDiaEnLaVidaDe Thalya Valcourt

    El avión aterrizó a media mañana. Cuando las ruedas tocaron pista, Thalya no sintió alivio como la primera vez que volvió después de años, sino una tensión rara en el pecho.

    Al salir del aeropuerto el aire era distinto. Se colgó la mochila al hombro y tomó un taxi. No miró el móvil en todo el trayecto, igual ya sabía que ningún mensaje de nadie le había llegado.

    Bajó cerca del edificio de su abuelo con una sensación extraña, como volver a una casa que realmente solo consideraste tuya un par de semanas. Se quedó unos segundos en la acera antes de subir, observando el balcón. La persiana seguía a medio bajar, igual que siempre por las mañanas. Tomó aire y subió las escaleras en silencio, escuchando cada paso contra el mármol como si solo pudiese centrarse en eso.

    Su abuelo abrió antes de que llamara por segunda vez. Se miraron sin hablar y él la abrazó con fuerza, Thalya por su parte tardó un segundo, pero acabó rodeándolo también.

    —Has adelgazado —murmuró él.

    —Gracias yayo, también me alegro de verte —respondió, intentando sonar normal con una ligera sonrisa.

    Dejó la mochila, bebió un vaso de agua en la cocina y después de pasar un rato con él, escuchó las indicaciones para llegar al hospital. Prefería ir enseguida, antes de pensárselo demasiado.

    El hospital olía a desinfectante y café de máquina, todo lo que odiaba. Pasó por el mostrador, dijo su nombre, y siguió el pasillo blanco hasta la habitación. Antes de entrar se detuvo un momento, mirando la puerta cerrada mientras su mano dudaba en el pomo.

    Dentro, su abuela dormía. Más pequeña de lo que recordaba, hundida entre las sábanas. El monitor marcaba un ritmo lento y constante. Thalya se acercó despacio, como si cualquier mínimo ruido pudiera llegar a despertarla.

    Se sentó a su lado, pasando un buen rato mirando sus manos, las mismas que recordaba preparando café, limpiando harina del delantal, acomodándole el cuello de la chaqueta al salir de casa. Ahora parecían livianas.
    No dijo nada, sino que solo las sostuvo entre las suyas.

    A media tarde salió a despejarse. Caminó sin rumbo fijo hasta llegar al paseo marítimo. Compró un café frío con hielo (como de costumbre) y se sentó frente al mar. Observó el movimiento del agua, intentando ordenar pensamientos que no terminaban de acomodarse.

    Había imaginado este regreso muchas veces, pero nunca con esta prisa, ni con esa sensación de haber llegado tarde a algo importante, ni mucho menos sola. No sabía cuánto tiempo tenía, ni qué iba a decir cuando su abuela despertara. Solo sabía que quedarse lejos de ella ya no era una opción.

    El sol empezó a bajar. El ruido de la gente alrededor continuaba como siempre, ajeno a ella. Thalya dio el último sorbo al vaso, dejó el envase en la papelera y regresó hacia el hospital antes de que anocheciera.
    #UnDiaEnLaVidaDe Thalya Valcourt El avión aterrizó a media mañana. Cuando las ruedas tocaron pista, Thalya no sintió alivio como la primera vez que volvió después de años, sino una tensión rara en el pecho. Al salir del aeropuerto el aire era distinto. Se colgó la mochila al hombro y tomó un taxi. No miró el móvil en todo el trayecto, igual ya sabía que ningún mensaje de nadie le había llegado. Bajó cerca del edificio de su abuelo con una sensación extraña, como volver a una casa que realmente solo consideraste tuya un par de semanas. Se quedó unos segundos en la acera antes de subir, observando el balcón. La persiana seguía a medio bajar, igual que siempre por las mañanas. Tomó aire y subió las escaleras en silencio, escuchando cada paso contra el mármol como si solo pudiese centrarse en eso. Su abuelo abrió antes de que llamara por segunda vez. Se miraron sin hablar y él la abrazó con fuerza, Thalya por su parte tardó un segundo, pero acabó rodeándolo también. —Has adelgazado —murmuró él. —Gracias yayo, también me alegro de verte —respondió, intentando sonar normal con una ligera sonrisa. Dejó la mochila, bebió un vaso de agua en la cocina y después de pasar un rato con él, escuchó las indicaciones para llegar al hospital. Prefería ir enseguida, antes de pensárselo demasiado. El hospital olía a desinfectante y café de máquina, todo lo que odiaba. Pasó por el mostrador, dijo su nombre, y siguió el pasillo blanco hasta la habitación. Antes de entrar se detuvo un momento, mirando la puerta cerrada mientras su mano dudaba en el pomo. Dentro, su abuela dormía. Más pequeña de lo que recordaba, hundida entre las sábanas. El monitor marcaba un ritmo lento y constante. Thalya se acercó despacio, como si cualquier mínimo ruido pudiera llegar a despertarla. Se sentó a su lado, pasando un buen rato mirando sus manos, las mismas que recordaba preparando café, limpiando harina del delantal, acomodándole el cuello de la chaqueta al salir de casa. Ahora parecían livianas. No dijo nada, sino que solo las sostuvo entre las suyas. A media tarde salió a despejarse. Caminó sin rumbo fijo hasta llegar al paseo marítimo. Compró un café frío con hielo (como de costumbre) y se sentó frente al mar. Observó el movimiento del agua, intentando ordenar pensamientos que no terminaban de acomodarse. Había imaginado este regreso muchas veces, pero nunca con esta prisa, ni con esa sensación de haber llegado tarde a algo importante, ni mucho menos sola. No sabía cuánto tiempo tenía, ni qué iba a decir cuando su abuela despertara. Solo sabía que quedarse lejos de ella ya no era una opción. El sol empezó a bajar. El ruido de la gente alrededor continuaba como siempre, ajeno a ella. Thalya dio el último sorbo al vaso, dejó el envase en la papelera y regresó hacia el hospital antes de que anocheciera.
    Me entristece
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  • ​"Experimental", "Riesgosa", "Secreta".
    Eran palabras que los médicos pronunciaban con un peso clínico, casi fúnebre, mientras ella firmaba documentos que no podía leer. Para Yelena, sin embargo, no eran más que ruidos de fondo en un mundo que ya era demasiado silencioso y oscuro.

    La cirugía no era una opción, era un último recurso nacido de la desesperación de quien ya no recordaba el color del cielo.

    ⸻ ¿Qué es lo peor que me puede pasar? No es como que pueda quedar más ciega. ⸻

    ​Esa frase se convirtió en su escudo. La repetía con una sonrisa cínica cada vez que le advertían sobre los efectos secundarios no probados o la inestabilidad del procedimiento. Lo que Yelena no entendía es que "perder la vista" era un riesgo físico, pero lo que estaba en juego en esa mesa de operaciones era su propia existencia.

    Cuando entró al hospital, todavía era la última de una estirpe orgullosa. Pero bajo la luz cruda del quirófano, mientras el metal tocaba su piel, el monitor cardíaco trazó una línea plana que los registros oficiales no se molestaron en ocultar. Yelena Antonov fue pronunciada muerta a las 03:14 AM. Y con ese último suspiro... los Antonov se extinguieron por completo.
    ​No hubo funeral, ni herencias que reclamar. El nombre fue borrado de los censos, los archivos de nacimiento fueron triturados. Lo que saldría de ese quirófano horas más tarde no tendría apellidos, no tendría familia, ni un solo hilo que la uniera al mundo de los vivos

    ​"Ángel". Así la llamaban las enfermeras en susurros, casi con miedo de romperla. Se había convertido en una residente del hospital. En su ficha médica no figuraba una nacionalidad, ni una historia clínica previa. Era una hoja en blanco, un fantasma biológico caminando por pasillos estériles.

    Solo habia un problema...
    No podian encontrar a "B"
    Ella no queria quitarse los vendajes, no queria salir hasta que lo primero que vieran sus ojos, fuera a su Abel.
    ​"Experimental", "Riesgosa", "Secreta". Eran palabras que los médicos pronunciaban con un peso clínico, casi fúnebre, mientras ella firmaba documentos que no podía leer. Para Yelena, sin embargo, no eran más que ruidos de fondo en un mundo que ya era demasiado silencioso y oscuro. La cirugía no era una opción, era un último recurso nacido de la desesperación de quien ya no recordaba el color del cielo. ​ ⸻ ¿Qué es lo peor que me puede pasar? No es como que pueda quedar más ciega. ⸻ ​Esa frase se convirtió en su escudo. La repetía con una sonrisa cínica cada vez que le advertían sobre los efectos secundarios no probados o la inestabilidad del procedimiento. Lo que Yelena no entendía es que "perder la vista" era un riesgo físico, pero lo que estaba en juego en esa mesa de operaciones era su propia existencia. Cuando entró al hospital, todavía era la última de una estirpe orgullosa. Pero bajo la luz cruda del quirófano, mientras el metal tocaba su piel, el monitor cardíaco trazó una línea plana que los registros oficiales no se molestaron en ocultar. Yelena Antonov fue pronunciada muerta a las 03:14 AM. Y con ese último suspiro... los Antonov se extinguieron por completo. ​No hubo funeral, ni herencias que reclamar. El nombre fue borrado de los censos, los archivos de nacimiento fueron triturados. Lo que saldría de ese quirófano horas más tarde no tendría apellidos, no tendría familia, ni un solo hilo que la uniera al mundo de los vivos ​"Ángel". Así la llamaban las enfermeras en susurros, casi con miedo de romperla. Se había convertido en una residente del hospital. En su ficha médica no figuraba una nacionalidad, ni una historia clínica previa. Era una hoja en blanco, un fantasma biológico caminando por pasillos estériles. Solo habia un problema... No podian encontrar a "B" Ella no queria quitarse los vendajes, no queria salir hasta que lo primero que vieran sus ojos, fuera a su Abel.
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  • Damon Salvatore ¿ No te estaré causando muchos problemas con el hospital ? ¿ Verdad?
    [BourbonBlack_7] ¿ No te estaré causando muchos problemas con el hospital ? ¿ Verdad?
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  • Dejo encima de la encimera unos regalos

    " Gracias por tu hospitalidad Damon Salvatore "
    Dejo encima de la encimera unos regalos " Gracias por tu hospitalidad [BourbonBlack_7] "
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