• Cada vez que lo pienso , la guerra es algo que años pasa no importa que sea .... siempre habra una guerra
    Cada vez que lo pienso , la guerra es algo que años pasa no importa que sea .... siempre habra una guerra
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  • Ares, cuando pienso en ti no pienso en la guerra. Pienso en la calma que llega cuando te acercas, en lo sencillo que se vuelve el mundo cuando estamos juntos. A tu lado no necesito ser eterna ni perfecta; solo soy yo, respirando tranquilo, sonriendo sin razón.

    Me gusta cómo me miras, como si nada más importara. Como si no fuera una diosa, sino alguien a quien eliges todos los días. Contigo el amor no es ruido ni fuego descontrolado, es calor que abriga, es una mano que busca otra sin prisa.

    Si el Olimpo supiera lo dulce que puedes ser, no entendería nada. Y no importa. Lo nuestro no necesita testigos ni mitos. Me basta saber que cuando me llamas por mi nombre, lo haces con cuidado.

    Yo, Afrodita, diosa del amor, aprendí contigo que amar también puede ser simple. Y que a veces, lo más poderoso del mundo… es quedarse.
    Ares, cuando pienso en ti no pienso en la guerra. Pienso en la calma que llega cuando te acercas, en lo sencillo que se vuelve el mundo cuando estamos juntos. A tu lado no necesito ser eterna ni perfecta; solo soy yo, respirando tranquilo, sonriendo sin razón. Me gusta cómo me miras, como si nada más importara. Como si no fuera una diosa, sino alguien a quien eliges todos los días. Contigo el amor no es ruido ni fuego descontrolado, es calor que abriga, es una mano que busca otra sin prisa. Si el Olimpo supiera lo dulce que puedes ser, no entendería nada. Y no importa. Lo nuestro no necesita testigos ni mitos. Me basta saber que cuando me llamas por mi nombre, lo haces con cuidado. Yo, Afrodita, diosa del amor, aprendí contigo que amar también puede ser simple. Y que a veces, lo más poderoso del mundo… es quedarse.
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  • ────Y llegamos a mi parte favorita del día... las escenas de acción. Así que pásenme a mi acompañante de escena y dejen que Afro haga lo mejor que sabe hacer: robarse la atención de la cámara, y de paso, convertirse en una diosa de la guerra en el proceso.
    ────Y llegamos a mi parte favorita del día... las escenas de acción. Así que pásenme a mi acompañante de escena y dejen que Afro haga lo mejor que sabe hacer: robarse la atención de la cámara, y de paso, convertirse en una diosa de la guerra en el proceso.
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  • Yo sé lo dije, que vaya con cuidado... ¿Pero como se lo pides a una diosa griega de la guerra violenta, la destrucción y el caos del combate?
    Ares no está nada arrepentido. Sin embargo, Enyo parece haber comprendido algo más profundo, se la ha visto distinta.
    Yo sé lo dije, que vaya con cuidado... ¿Pero como se lo pides a una diosa griega de la guerra violenta, la destrucción y el caos del combate? Ares no está nada arrepentido. Sin embargo, Enyo parece haber comprendido algo más profundo, se la ha visto distinta.
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  • Estudio sobre un conflicto
    Fandom Worldbuilding
    Categoría Otros
    —El aula de Historia estaba en silencio.
    El catedrático se colocó frente a sus alumnos y comenzó a hablar con una voz tranquila.—

    Hoy vamos a tratar una guerra templaria que no aparece explicada de forma clara en los libros. No tiene una fecha concreta, ni un enemigo identificado. Y no es porque falte información, sino porque se decidió ocultarla.

    —Explicó que los datos existentes no procedían de crónicas oficiales, sino de textos secundarios, notas escritas en monasterios, fragmentos hallados en antiguos templos, y documentos conservados en archivos de Roma, copiados y recopiados sin intención de ser divulgados.—

    Los escritos describen combates, movimientos y juramentos, pero evitan nombrar contra quién se luchó. Solo hablan de aquellos o los otros.

    —Era una forma de borrarles importancia… o de impedir que se les recordara.
    Se apoyó en la mesa, miró a la clase.—

    Vuestra tarea será investigar qué ocurrió realmente. No buscar nombres, sino comprender por qué se luchó, qué se defendía, y qué se perdió. Tendréis que comparar textos, leer entre líneas y aceptar que muchas respuestas no serán completas.

    —Mientras algunos alumnos tomaban notas, el profesor reparó en una joven sentada en silencio. No escribía. No parecía confundida. Al contrario, prestaba atención con calma, como si el tema le interesase más de lo normal.
    El catedrático se detuvo un instante mirándola. No sabía por qué, pero algo en su expresión le resultaba inquietante.—

    A veces, la historia no se estudia solo en los libros. A veces, quienes más la comprenden… son quienes ya la conocen.

    —El profesor continuó la clase, con la incómoda sensación de que aquella guerra olvidada no estaba tan lejos como siempre había creído.—
    —El aula de Historia estaba en silencio. El catedrático se colocó frente a sus alumnos y comenzó a hablar con una voz tranquila.— Hoy vamos a tratar una guerra templaria que no aparece explicada de forma clara en los libros. No tiene una fecha concreta, ni un enemigo identificado. Y no es porque falte información, sino porque se decidió ocultarla. —Explicó que los datos existentes no procedían de crónicas oficiales, sino de textos secundarios, notas escritas en monasterios, fragmentos hallados en antiguos templos, y documentos conservados en archivos de Roma, copiados y recopiados sin intención de ser divulgados.— Los escritos describen combates, movimientos y juramentos, pero evitan nombrar contra quién se luchó. Solo hablan de aquellos o los otros. —Era una forma de borrarles importancia… o de impedir que se les recordara. Se apoyó en la mesa, miró a la clase.— Vuestra tarea será investigar qué ocurrió realmente. No buscar nombres, sino comprender por qué se luchó, qué se defendía, y qué se perdió. Tendréis que comparar textos, leer entre líneas y aceptar que muchas respuestas no serán completas. —Mientras algunos alumnos tomaban notas, el profesor reparó en una joven sentada en silencio. No escribía. No parecía confundida. Al contrario, prestaba atención con calma, como si el tema le interesase más de lo normal. El catedrático se detuvo un instante mirándola. No sabía por qué, pero algo en su expresión le resultaba inquietante.— A veces, la historia no se estudia solo en los libros. A veces, quienes más la comprenden… son quienes ya la conocen. —El profesor continuó la clase, con la incómoda sensación de que aquella guerra olvidada no estaba tan lejos como siempre había creído.—
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  • -era hora de trabajo o bueno eso es estaba en uno de los nieve reinos donde las mayoria de hadas y seres magicos vivia juntos en paz , donde la guerra no existia Sigyn como siempre en el camino hacia alguna pequeña broma inocente.-

    Es hora de retirar lo vengo hacer ~

    -cuando escucho una vos detras de ella.-
    -era hora de trabajo o bueno eso es estaba en uno de los nieve reinos donde las mayoria de hadas y seres magicos vivia juntos en paz , donde la guerra no existia Sigyn como siempre en el camino hacia alguna pequeña broma inocente.- Es hora de retirar lo vengo hacer ~ -cuando escucho una vos detras de ella.-
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  • ♧ El Umbral del Caos. Guerra de Clanes ♧
    Fandom OC
    Categoría Acción
    Un frío sobrenatural recorrió la columna de Soomin, arrancándola del sueño antes del alba, anunciandole que un cataclismo internacional se estaba gestando entre los Clanes mafiosos del bajo mundo, y el Clan " del Tigre Blanco" Park era el objetivo.
    Sin dudar, activó su terminal encriptada para contactar a su proveedora de armas de confianza.

    —«Preparame un arsenal al detalle. Necesito potencia de fuego y precisión absoluta. El Clan Park está amenazado y no es un peligro menor».

    Mientras el suministro se coordinaba, la mansión se transformó en una fortaleza de acero. Los monitores de videovigilancia proyectaban un perímetro blindado bajo la custodia de sus hombres.
    Cada ángulo muerto estaba cubierto; cada arma, cargada y lista para el primer intruso.

    Soomin nunca permitía que una guerra la sorprendiera desarmada o distraída. Sentada en la penumbra de su despacho sosteniendo una copa de whisky en una mano y su pistola en la otra, aguardaba el primer movimiento del tablero enemigo.

    Sabía que los clanes se acercaban al acecho, movidos tal vez por el hambre de poder o la conquista de territorio, pero su decisión era firme: no habría saludo inicial por cortesía, sólo plomo a quien osara cruzar el umbral. A menos, claro, que el visitante trajera consigo el peso de una alianza estratégica o una negociación previamente meditada.

    El silencio de la madrugada era tenso, cargado con la promesa de una batalla inminente.
    ¿Quién sería el primero en intentar profanar su reino o buscar salvarse con un pacto?
    Un frío sobrenatural recorrió la columna de Soomin, arrancándola del sueño antes del alba, anunciandole que un cataclismo internacional se estaba gestando entre los Clanes mafiosos del bajo mundo, y el Clan " del Tigre Blanco" Park era el objetivo. Sin dudar, activó su terminal encriptada para contactar a su proveedora de armas de confianza. —«Preparame un arsenal al detalle. Necesito potencia de fuego y precisión absoluta. El Clan Park está amenazado y no es un peligro menor». Mientras el suministro se coordinaba, la mansión se transformó en una fortaleza de acero. Los monitores de videovigilancia proyectaban un perímetro blindado bajo la custodia de sus hombres. Cada ángulo muerto estaba cubierto; cada arma, cargada y lista para el primer intruso. Soomin nunca permitía que una guerra la sorprendiera desarmada o distraída. Sentada en la penumbra de su despacho sosteniendo una copa de whisky en una mano y su pistola en la otra, aguardaba el primer movimiento del tablero enemigo. Sabía que los clanes se acercaban al acecho, movidos tal vez por el hambre de poder o la conquista de territorio, pero su decisión era firme: no habría saludo inicial por cortesía, sólo plomo a quien osara cruzar el umbral. A menos, claro, que el visitante trajera consigo el peso de una alianza estratégica o una negociación previamente meditada. El silencio de la madrugada era tenso, cargado con la promesa de una batalla inminente. ¿Quién sería el primero en intentar profanar su reino o buscar salvarse con un pacto?
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  • “De vuelta al mundo…”
    Fandom Harry Potter
    Categoría Acción
    𝓙𝑒𝑠𝑠 𝓦𝑖𝑙𝑙𝑜𝑤𝑠

    Todavía sentía el vértigo en su estómago y las náuseas. Quería vomitar. Riley levantó la mirada del lavabo hacía su reflejo en el espejo de su cuarto de baño y una pálida muchacha de cabello oscuro y ojos marrones le devolvía la mirada. Hacía menos de 20 minutos que había echado a Balt de su apartamento.

    Cerró los ojos ante otra nueva náusea, y se concentró en respirar profundamente.

    “ — Uno,... dos,... tres,... –” Respiración profunda.

    – Estoy bien… Estoy bien… – se dijo, y apretó los bordes del mueble de lavabo como si fuera su ancla a ese estado de bienestar que estaba muy lejos de ser real.

    Volvió a respirar profundamente, y a contar hasta diez. Otra vez, y una vez más. Abrió los ojos, y la Riley que esta vez le devolvía la mirada no parecía estar a punto de perder el conocimiento o de echar hasta su primera papilla. La mujer que ahora le devolvía la mirada respiraba casi con normalidad y tenía un color menos… fantasmagórico.

    – Vale… Que no cunda el pánico… Vamos a analizar la situación y decidiré si mato a Balt… ¡Al idiota de Balthazar! Si se llama así, y no me ha mentido también en eso… – el pánico parecía que iba a volver a ganar la guerra — La idiota soy yo… Una idiota de los pies a la cabeza… Red Flags. Las malditas Red Flags, una tras otra, pero nooooo…. ¡NO! Yo como estúpida que soy, voy y decido ignorarlas toooodas… Un tío interesante, alto y guapo, con acento británico en Nueva York aparece por casualidad en mi biblioteca accediendo a una cita, que no era una cita, aun teniendo pareja… Y yo soy tan idiota de acceder a una amistad cuando siempre tomo distancia… Pero nooo, en esa ocasión decido… ¡Qué leches! Soy tan idiota que, aunque él me encanta y tengo cero oportunidades, dejarle entrar en mi vida… Y ¡Sorpresa! Todo lo hace porque soy la maldita hija de Alexander Barrow, no porque realmente hayamos conectado… No… solo era un jodido trabajo.. Y lo peor es que mi padre viene a por mí… Mi padre quien debería estar en Azkaban y tiene a todo el mundo engañado… Y yo en vez de estar aquí contándole mis dramas familiares y amoroso a un maldito espejo, debería estar denunciándolo en el Macusa…–.

    El discurso dicho en voz alta le robó las fuerzas en las piernas, sintiendo como le temblaban, y pudiendo caer al suelo sino fuera porque se mantenía bien sujeta al lavamanos. Decir en voz alta lo sucedido ayudaba. Era una táctica, no solo para poder sacar todos sus pensamientos de la cabeza y que no se convirtieran en un bucle de pensamientos recurrentes, también para tomar conciencia sobre sus siguientes pasos.

    Por el momento, y lo que Riley había sacado en claro de todo lo que Bob, apodo cariñoso por el que también se dirigía a él siendo la única que lo hacía, le había confesado era que, además de haberse acercado a ella por tema laboral, sin ahondar en cuestiones sentimentales (como era que Riley estaba enamorada de él), que la persona que estaba detrás de todo era Alexander Barrow, su padre. La estaba buscando, y eso implicaba que debía de hacer algo antes de que él la encontrase. En esos momentos no podía fiarse de nadie, y eso dejaba claro que si las cosas no habían funcionado, a su manera, tendría que utilizar otras formas; hacer una denuncia oficial.

    - Vale, vale, vale… Sé lo que tengo que hacer y… respira… uff, uno, dos, tres… mantengamos la calma… – Tomó aire, y agitó las manos intentando descargar tanta tensión. Se cuadró frente al espejo y se miró directamente. – Soy Anna… – dijo con inseguridad – Soy Anna Elise… Soy Anna Elise Barrow y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow… – Asintió con menos determinación de lo que su reflejo le devolvía.

    – Soy Anna Elise Barrow, y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow. Lo siento, papá, pero has ido demasiado lejos y es hora de volver al mundo –.

    Media hora después Riley, Anna, salía de su apartamento en Nueva York con la apariencia de cualquier muggle más. Llevaba su habitual vestimenta, y su chaquetón largo y un paraguas de mano. Además, de su bolso repleto de cosas muggles. Solo una cosa nueva; su varita. Un nuevo destino, el Macusa.

    El Macusa, un edificio subterráneo en el centro de Nueva York, mucho más monumental y señorial que el británico, al menos a ojos de Riley. Imponía estar allí. No solo por sus líneas rectas y el aspecto que daba la sensación de poder y control, también porque se sentía fuera de lugar. Se sentía extraña, como si ahora realmente fuera una farsante.

    Caminó por la amplia y majestuosa sala principal intentando disimular lo perdida que se sentía. Miró los diferentes carteles que derivan a salas que se distribuían por pasillos. “Archivos, juicios, cámaras de interrogatorios, Confiscación de artefactos…”. Continuó caminando por la sala en silencio leyendo los carteles que se encontraba y evitando los brujos y magos que se cruzaba con pasos apresurados.

    Parecía que no encontraría a dónde debía ir, y que aquel lugar donde no había siquiera ventanas y parecía que todo estaba hecho para sentirte pequeño, la devoraría sin tregua. Sus pasos se volvieron erráticos mirando a una u otra columnas hasta que se chocó de pronto contra alguien.

    – Lo siento… – se disculpó, encontrando a un hombre algo mayor que ella.

    – Tranquila… ¿Necesitas ayuda? –. preguntó mirando a la joven, claramente Riley daba la impresión de estar perdida.

    – Quería… quería ir al departamento de seguridad, pero estoy un poco pérdida… – se atrevió a confesar que no sabía a donde tenía que ir, tampoco es que estuviera haciendo nada malo, y en el Macusa no tenía nada que temer. Si Alexander la buscaba, allí no entraría.

    – No se preocupe, la acompaño… – dijo, señalando un pasillo que se perdía al fondo de la sala – Yo voy una planta más abajo, pero le indicaré cómo llegar –.

    Caminó junto al mago hacía el pasillo, y allí, en lo alto de la primera columna de granito oscuro que iba desde el suelo al techo, había un cartel que indicaba “Seguridad” encima de “Licencias”.

    – No te preocupes… La primera vez que entré en este edificio, bueno, digamos que terminé en una sala de juicios y me confundieron con el acusado… Fue un gran primer día –.

    Menos de cinco minutos después, Riley se encontraba en la recepción del departamento de seguridad.

    – Buenas tardes, soy Anna Elise Barrow y necesito hablar con un auror sobre Alexander Barrow… –
    [FIGHTERAUR0R] Todavía sentía el vértigo en su estómago y las náuseas. Quería vomitar. Riley levantó la mirada del lavabo hacía su reflejo en el espejo de su cuarto de baño y una pálida muchacha de cabello oscuro y ojos marrones le devolvía la mirada. Hacía menos de 20 minutos que había echado a Balt de su apartamento. Cerró los ojos ante otra nueva náusea, y se concentró en respirar profundamente. “ — Uno,... dos,... tres,... –” Respiración profunda. – Estoy bien… Estoy bien… – se dijo, y apretó los bordes del mueble de lavabo como si fuera su ancla a ese estado de bienestar que estaba muy lejos de ser real. Volvió a respirar profundamente, y a contar hasta diez. Otra vez, y una vez más. Abrió los ojos, y la Riley que esta vez le devolvía la mirada no parecía estar a punto de perder el conocimiento o de echar hasta su primera papilla. La mujer que ahora le devolvía la mirada respiraba casi con normalidad y tenía un color menos… fantasmagórico. – Vale… Que no cunda el pánico… Vamos a analizar la situación y decidiré si mato a Balt… ¡Al idiota de Balthazar! Si se llama así, y no me ha mentido también en eso… – el pánico parecía que iba a volver a ganar la guerra — La idiota soy yo… Una idiota de los pies a la cabeza… Red Flags. Las malditas Red Flags, una tras otra, pero nooooo…. ¡NO! Yo como estúpida que soy, voy y decido ignorarlas toooodas… Un tío interesante, alto y guapo, con acento británico en Nueva York aparece por casualidad en mi biblioteca accediendo a una cita, que no era una cita, aun teniendo pareja… Y yo soy tan idiota de acceder a una amistad cuando siempre tomo distancia… Pero nooo, en esa ocasión decido… ¡Qué leches! Soy tan idiota que, aunque él me encanta y tengo cero oportunidades, dejarle entrar en mi vida… Y ¡Sorpresa! Todo lo hace porque soy la maldita hija de Alexander Barrow, no porque realmente hayamos conectado… No… solo era un jodido trabajo.. Y lo peor es que mi padre viene a por mí… Mi padre quien debería estar en Azkaban y tiene a todo el mundo engañado… Y yo en vez de estar aquí contándole mis dramas familiares y amoroso a un maldito espejo, debería estar denunciándolo en el Macusa…–. El discurso dicho en voz alta le robó las fuerzas en las piernas, sintiendo como le temblaban, y pudiendo caer al suelo sino fuera porque se mantenía bien sujeta al lavamanos. Decir en voz alta lo sucedido ayudaba. Era una táctica, no solo para poder sacar todos sus pensamientos de la cabeza y que no se convirtieran en un bucle de pensamientos recurrentes, también para tomar conciencia sobre sus siguientes pasos. Por el momento, y lo que Riley había sacado en claro de todo lo que Bob, apodo cariñoso por el que también se dirigía a él siendo la única que lo hacía, le había confesado era que, además de haberse acercado a ella por tema laboral, sin ahondar en cuestiones sentimentales (como era que Riley estaba enamorada de él), que la persona que estaba detrás de todo era Alexander Barrow, su padre. La estaba buscando, y eso implicaba que debía de hacer algo antes de que él la encontrase. En esos momentos no podía fiarse de nadie, y eso dejaba claro que si las cosas no habían funcionado, a su manera, tendría que utilizar otras formas; hacer una denuncia oficial. - Vale, vale, vale… Sé lo que tengo que hacer y… respira… uff, uno, dos, tres… mantengamos la calma… – Tomó aire, y agitó las manos intentando descargar tanta tensión. Se cuadró frente al espejo y se miró directamente. – Soy Anna… – dijo con inseguridad – Soy Anna Elise… Soy Anna Elise Barrow y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow… – Asintió con menos determinación de lo que su reflejo le devolvía. – Soy Anna Elise Barrow, y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow. Lo siento, papá, pero has ido demasiado lejos y es hora de volver al mundo –. Media hora después Riley, Anna, salía de su apartamento en Nueva York con la apariencia de cualquier muggle más. Llevaba su habitual vestimenta, y su chaquetón largo y un paraguas de mano. Además, de su bolso repleto de cosas muggles. Solo una cosa nueva; su varita. Un nuevo destino, el Macusa. El Macusa, un edificio subterráneo en el centro de Nueva York, mucho más monumental y señorial que el británico, al menos a ojos de Riley. Imponía estar allí. No solo por sus líneas rectas y el aspecto que daba la sensación de poder y control, también porque se sentía fuera de lugar. Se sentía extraña, como si ahora realmente fuera una farsante. Caminó por la amplia y majestuosa sala principal intentando disimular lo perdida que se sentía. Miró los diferentes carteles que derivan a salas que se distribuían por pasillos. “Archivos, juicios, cámaras de interrogatorios, Confiscación de artefactos…”. Continuó caminando por la sala en silencio leyendo los carteles que se encontraba y evitando los brujos y magos que se cruzaba con pasos apresurados. Parecía que no encontraría a dónde debía ir, y que aquel lugar donde no había siquiera ventanas y parecía que todo estaba hecho para sentirte pequeño, la devoraría sin tregua. Sus pasos se volvieron erráticos mirando a una u otra columnas hasta que se chocó de pronto contra alguien. – Lo siento… – se disculpó, encontrando a un hombre algo mayor que ella. – Tranquila… ¿Necesitas ayuda? –. preguntó mirando a la joven, claramente Riley daba la impresión de estar perdida. – Quería… quería ir al departamento de seguridad, pero estoy un poco pérdida… – se atrevió a confesar que no sabía a donde tenía que ir, tampoco es que estuviera haciendo nada malo, y en el Macusa no tenía nada que temer. Si Alexander la buscaba, allí no entraría. – No se preocupe, la acompaño… – dijo, señalando un pasillo que se perdía al fondo de la sala – Yo voy una planta más abajo, pero le indicaré cómo llegar –. Caminó junto al mago hacía el pasillo, y allí, en lo alto de la primera columna de granito oscuro que iba desde el suelo al techo, había un cartel que indicaba “Seguridad” encima de “Licencias”. – No te preocupes… La primera vez que entré en este edificio, bueno, digamos que terminé en una sala de juicios y me confundieron con el acusado… Fue un gran primer día –. Menos de cinco minutos después, Riley se encontraba en la recepción del departamento de seguridad. – Buenas tardes, soy Anna Elise Barrow y necesito hablar con un auror sobre Alexander Barrow… –
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  • Aquella tarde era perfecta con mi maestra Frejya entrenado, en el campo de entrenamiento en valhalla pero aun asi cai una y otra ves ......

    Frejya "Vamos niña, se que tienes pontecial una ves mas"

    Me puse de pie una vez mas alli y me puse a entrenar una vez mas , acaso sabia que algo me molestaba frejya no solo era la diosa de amor y la magia tambien sabia de combates y de guerras una diosa prefecta mas que la misma esposa de odin.

    Frejya "Busca un motivo para estar de pie y deja esa molestia que tienes alli,vamos demuestra que esta echa."
    Aquella tarde era perfecta con mi maestra Frejya entrenado, en el campo de entrenamiento en valhalla pero aun asi cai una y otra ves ...... Frejya "Vamos niña, se que tienes pontecial una ves mas" Me puse de pie una vez mas alli y me puse a entrenar una vez mas , acaso sabia que algo me molestaba frejya no solo era la diosa de amor y la magia tambien sabia de combates y de guerras una diosa prefecta mas que la misma esposa de odin. Frejya "Busca un motivo para estar de pie y deja esa molestia que tienes alli,vamos demuestra que esta echa."
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  • Aun recuerdo aquella guerra de los gigantes que atacaron asgard , con pero al fin.
    Esos gigantes de hielo que nos atacaron muchos calleron pero al final , todo temino por aquel dios y fuerte de thor con un solo golpe .
    Aun recuerdo aquella guerra de los gigantes que atacaron asgard , con pero al fin. Esos gigantes de hielo que nos atacaron muchos calleron pero al final , todo temino por aquel dios y fuerte de thor con un solo golpe .
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