• 𝑨𝒔𝒕𝒐𝒓𝒆𝒕𝒉
    El atardecer dorado envolvía el paramo cuando Siegmeyer y 𝑨𝒔𝒕𝒐𝒓𝒆𝒕𝒉 llegaron al borde del campo de rosas. El trayecto desde el viejo bosque había sido corto y tranquilo, apenas una hora caminando entre colinas suaves.
    El caballero se detuvo, clavó su gran espada en la tierra blanda y contempló el vasto mar de flores rojas que ondulaban con el viento. El color intenso de las rosas era casi idéntico al del cabello pelirrojo de Astoreth. Entonces se giró hacia ella.

    —Cuando vi su cabello por primera vez, recorde este lugar. Lo había visto hace unos días, pero no me detuve a contemplarlo.

    Se sentó con cuidado entre las flores, el metal de su armadura crujiendo suavemente.

    —Un paisaje impresionante... ¿Verdad?, aunque ustedes podrían verlo desde arriba, sería aún más impresionante.

    Hizo una pausa, mientras imaginaba un dragón volando.

    —Entonces... ¿Me hablaras un poco de los dragones…? Claro, si quieres. Nunca había conocido a uno que caminara entre los hombres, como ya te había dicho.

    Sus ojos, visibles bajo el yelmo, reflejaban interés tranquilo y sincero, sin prisa ni presión.
    [astoreth04] El atardecer dorado envolvía el paramo cuando Siegmeyer y [astoreth04] llegaron al borde del campo de rosas. El trayecto desde el viejo bosque había sido corto y tranquilo, apenas una hora caminando entre colinas suaves. El caballero se detuvo, clavó su gran espada en la tierra blanda y contempló el vasto mar de flores rojas que ondulaban con el viento. El color intenso de las rosas era casi idéntico al del cabello pelirrojo de Astoreth. Entonces se giró hacia ella. —Cuando vi su cabello por primera vez, recorde este lugar. Lo había visto hace unos días, pero no me detuve a contemplarlo. Se sentó con cuidado entre las flores, el metal de su armadura crujiendo suavemente. —Un paisaje impresionante... ¿Verdad?, aunque ustedes podrían verlo desde arriba, sería aún más impresionante. Hizo una pausa, mientras imaginaba un dragón volando. —Entonces... ¿Me hablaras un poco de los dragones…? Claro, si quieres. Nunca había conocido a uno que caminara entre los hombres, como ya te había dicho. Sus ojos, visibles bajo el yelmo, reflejaban interés tranquilo y sincero, sin prisa ni presión.
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  • Luego de poder cortar un dedo a un dragón, si hubiese sabido que su sangre quema como magma no hubiese tomado el encargo.

    ¿Cuántas veces me habrá matado... ? ¿10, 14? No lo recuerdo. Es difícil hacer memoria con el cerebro muerto, aún así mi cuerpo no cedió, pero las placas si.

    Mis costillas, clavícula y quien sabe el nombre de la mayoría de los huesos del cuerpo quedaron hechas polvo. Quiza pase meses en el mismo lugar sin poder moverme hasta sentirme descente, no logre contar las veces que vi el sol salir en la misma y humillante posicion.

    Al menos logré entregar el dedo y la paga fue abundante.
    Luego de poder cortar un dedo a un dragón, si hubiese sabido que su sangre quema como magma no hubiese tomado el encargo. ¿Cuántas veces me habrá matado... ? ¿10, 14? No lo recuerdo. Es difícil hacer memoria con el cerebro muerto, aún así mi cuerpo no cedió, pero las placas si. Mis costillas, clavícula y quien sabe el nombre de la mayoría de los huesos del cuerpo quedaron hechas polvo. Quiza pase meses en el mismo lugar sin poder moverme hasta sentirme descente, no logre contar las veces que vi el sol salir en la misma y humillante posicion. Al menos logré entregar el dedo y la paga fue abundante.
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  • EL DUELO SANGRIENTO DE LAS SOMBRAS: CRISANA VS. EL ABISMO
    Escenario: La Cámara del Espejo Negro.

    En Un anfiteatro subterráneo de basalto pulido, tan oscuro que parece tragar la luz. En el centro, una única columna de luz blanca que me ilumina. Mi armadura de plata y el corsé con detalles de telaraña brillan intensamente, proyectando una sombra nítida y profunda que parece tener vida propia sobre el suelo de piedra negra.

    ajustando mi posición. Mis botas metálica golpea el basalto con un eco seco. Pone su mano izquierda sobre su nuca, asegurando la caída de su trenza, mientras la derecha se cierne sobre el pomo de su espada. Respira hondo. Sus ojos turquesa se clavan en la mancha oscura a sus pies.

    "No eres mi reflejo. Eres mi duda. Eres mi debilidad. La razón por la que me siguen viendo cómo una chiquilla pero esto se termina hoy."

    Sin previo aviso, el suelo bajo mis pies oscila. Con un sonido sibilante, la sombra de ella misma se levanta. Es una silueta tridimensional de oscuridad absoluta que imita exactamente la armadura de dragón y mi figura. Ella sonríe de forma depredadora; el entrenamiento ha comenzado.

    Ambas se mueven a la vez. El estallido es instantáneo desenvaino, mi hoja es una línea de plata pura, mientras la Sombra genera una hoja idéntica hecha de noche líquida. Chocan con un estruendo sordo que vibra en mis huesos.

    Ella lanza una estocada rápida al abdomen. La Sombra hace un parry perfecto e inmediatamente lanza un tajo horizontal al cuello. Me agacho, sintiendo el frío de la oscuridad rozar su cabello, y usa el impulso para lanzar una patada giratoria con su rodillera blindada. Su bota atraviesa el pecho de la Sombra, que se disipa en humo solo para reformarse un milisegundo después a su espalda.

    El combate se vuelve un borrón de velocidad sobrehumana. bailando entre destellos de plata y ráfagas de oscuridad, su capa púrpura ondeando violentamente. La Sombra es despiadada: conoce cada truco de Crisana porque es ella. Sangre real salpica el basalto cuando la Sombra logra rozar el brazo expuesto de la joven. no retrocedo; el dolor solo aviva mi enfoque.
    Están atrapadas en un torbellino. Usando la pared para impulsarme, lanzando un ataque descendente que la Sombra bloquea, obligando a ambas a retroceder por la fuerza del impacto.

    Cambiando mi postura. No ataca; espera. La Sombra, imitando la impulsividad que Crisana lucha por controlar, se lanza a un ataque final. Es exactamente lo que ella esperaba.
    En lugar de bloquear, me dejo caer, deslizándose por el suelo pulido justo por debajo del acero oscuro. Mientras pasa, agarra con fuerza la armadura de humo de su oponente y gira con violencia. Con un grito que resuena en toda la cámara, empalo a la Sombra desde la espalda, hundiendo su hoja de plata justo donde late el origen de esa oscuridad.

    La Sombra se congela y un sonido como cristal rompiéndose llena el aire. La oscuridad se resquebraja, dejando que la luz blanca de la cámara la consuma desde dentro. Con un último suspiro, la silueta colapsa y vuelve a ser una simple mancha inanimada a sus pies

    ella se queda de pie, jadeando, con el sudor mezclándose con la herida de su brazo. Envaina su espada con un "clic" firme y se limpia la boca con el dorso de su guantelete de plata. Mira a su sombra, ahora pacífica y sumisa.

    "Gracias por la lección y dejar que me desahogara un poco, supongo que Hasta mañana."

    De forma calmada deshago la trenza que ataba mi cabello después de aquella pelea, como dando mis cabellos mientras mi respiración se ajusta poco a poco para regresar a la normalidad
    EL DUELO SANGRIENTO DE LAS SOMBRAS: CRISANA VS. EL ABISMO Escenario: La Cámara del Espejo Negro. En Un anfiteatro subterráneo de basalto pulido, tan oscuro que parece tragar la luz. En el centro, una única columna de luz blanca que me ilumina. Mi armadura de plata y el corsé con detalles de telaraña brillan intensamente, proyectando una sombra nítida y profunda que parece tener vida propia sobre el suelo de piedra negra. ajustando mi posición. Mis botas metálica golpea el basalto con un eco seco. Pone su mano izquierda sobre su nuca, asegurando la caída de su trenza, mientras la derecha se cierne sobre el pomo de su espada. Respira hondo. Sus ojos turquesa se clavan en la mancha oscura a sus pies. "No eres mi reflejo. Eres mi duda. Eres mi debilidad. La razón por la que me siguen viendo cómo una chiquilla pero esto se termina hoy." Sin previo aviso, el suelo bajo mis pies oscila. Con un sonido sibilante, la sombra de ella misma se levanta. Es una silueta tridimensional de oscuridad absoluta que imita exactamente la armadura de dragón y mi figura. Ella sonríe de forma depredadora; el entrenamiento ha comenzado. Ambas se mueven a la vez. El estallido es instantáneo desenvaino, mi hoja es una línea de plata pura, mientras la Sombra genera una hoja idéntica hecha de noche líquida. Chocan con un estruendo sordo que vibra en mis huesos. Ella lanza una estocada rápida al abdomen. La Sombra hace un parry perfecto e inmediatamente lanza un tajo horizontal al cuello. Me agacho, sintiendo el frío de la oscuridad rozar su cabello, y usa el impulso para lanzar una patada giratoria con su rodillera blindada. Su bota atraviesa el pecho de la Sombra, que se disipa en humo solo para reformarse un milisegundo después a su espalda. El combate se vuelve un borrón de velocidad sobrehumana. bailando entre destellos de plata y ráfagas de oscuridad, su capa púrpura ondeando violentamente. La Sombra es despiadada: conoce cada truco de Crisana porque es ella. Sangre real salpica el basalto cuando la Sombra logra rozar el brazo expuesto de la joven. no retrocedo; el dolor solo aviva mi enfoque. Están atrapadas en un torbellino. Usando la pared para impulsarme, lanzando un ataque descendente que la Sombra bloquea, obligando a ambas a retroceder por la fuerza del impacto. Cambiando mi postura. No ataca; espera. La Sombra, imitando la impulsividad que Crisana lucha por controlar, se lanza a un ataque final. Es exactamente lo que ella esperaba. En lugar de bloquear, me dejo caer, deslizándose por el suelo pulido justo por debajo del acero oscuro. Mientras pasa, agarra con fuerza la armadura de humo de su oponente y gira con violencia. Con un grito que resuena en toda la cámara, empalo a la Sombra desde la espalda, hundiendo su hoja de plata justo donde late el origen de esa oscuridad. La Sombra se congela y un sonido como cristal rompiéndose llena el aire. La oscuridad se resquebraja, dejando que la luz blanca de la cámara la consuma desde dentro. Con un último suspiro, la silueta colapsa y vuelve a ser una simple mancha inanimada a sus pies ella se queda de pie, jadeando, con el sudor mezclándose con la herida de su brazo. Envaina su espada con un "clic" firme y se limpia la boca con el dorso de su guantelete de plata. Mira a su sombra, ahora pacífica y sumisa. "Gracias por la lección y dejar que me desahogara un poco, supongo que Hasta mañana." De forma calmada deshago la trenza que ataba mi cabello después de aquella pelea, como dando mis cabellos mientras mi respiración se ajusta poco a poco para regresar a la normalidad
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    El nuevo castillo de Oz no era grande, pero imponía respeto. Levantado en lo profundo del bosque que pertenecía a Jennifer, se alzaba entre árboles antiguos y criaturas que no deberían existir en el mundo moderno. Aquel lugar seguía vivo por el poder de su hija: jabalíes del tamaño de carruajes, lobos enormes y dragones de tierra que jamás habían necesitado alas. Oz caminaba entre ellos como si nada, para él, era normal.

    Ese bosque había sido campo de entrenamiento. para las hijas de Jennifer y después, para sus nietos pero ahora estaba en silencio, aunque a veces Chantle llegaba a pescar.

    Aquella mañana, uno de sus sirvientes se inclinó ante él. -Señor, el jabalí ha vuelto a acercarse a los poblados.-

    Oz simplemente asintió. -Bien, de todas formas quiero comer tocino-

    Oz tomo su espada y salio del castillo, no tardó en encontrarlo. La bestia era enorme, con colmillos como lanzas y un cuerpo capaz de derribar árboles. Resoplaba con furia, marcando territorio.

    Oz lo observó unos segundos.

    -Hmmm… es pequeño.

    El jabalí cargó contra Oz, pero el encuentro terminó casi al instante. De regreso al castillo, Oz arrastraba el cuerpo sin esfuerzo, dejando un rastro en la tierra. Para él, no había sido caza apenas una tarea. Empujó las puertas de la cocina con el pie, el golpe seco del animal sobre la mesa resonó en toda la sala.

    La sirvienta que una joven humana se quedó paralizada al ver la enorme criatura frente a ella.

    -¡S-señor…!

    Oz la miró, ligeramente confundido por su reacción. -¿Qué ocurre?

    Ella señaló al jabalí, claramente nerviosa.

    -E-es… demasiado grande…

    Oz inclinó la cabeza, observando el cadáver, luego sonrió, con total naturalidad. -¿Grande?- Hizo una pausa, -Pero ni siquiera es adulto.-

    La sirvienta no supo qué responder, Oz la miro mientras aun reía por la la reacción de la sirvienta. -Tranquila jovencita, yo lo voy a desollar y descuartizar.-
    El nuevo castillo de Oz no era grande, pero imponía respeto. Levantado en lo profundo del bosque que pertenecía a Jennifer, se alzaba entre árboles antiguos y criaturas que no deberían existir en el mundo moderno. Aquel lugar seguía vivo por el poder de su hija: jabalíes del tamaño de carruajes, lobos enormes y dragones de tierra que jamás habían necesitado alas. Oz caminaba entre ellos como si nada, para él, era normal. Ese bosque había sido campo de entrenamiento. para las hijas de Jennifer y después, para sus nietos pero ahora estaba en silencio, aunque a veces Chantle llegaba a pescar. Aquella mañana, uno de sus sirvientes se inclinó ante él. -Señor, el jabalí ha vuelto a acercarse a los poblados.- Oz simplemente asintió. -Bien, de todas formas quiero comer tocino- Oz tomo su espada y salio del castillo, no tardó en encontrarlo. La bestia era enorme, con colmillos como lanzas y un cuerpo capaz de derribar árboles. Resoplaba con furia, marcando territorio. Oz lo observó unos segundos. -Hmmm… es pequeño. El jabalí cargó contra Oz, pero el encuentro terminó casi al instante. De regreso al castillo, Oz arrastraba el cuerpo sin esfuerzo, dejando un rastro en la tierra. Para él, no había sido caza apenas una tarea. Empujó las puertas de la cocina con el pie, el golpe seco del animal sobre la mesa resonó en toda la sala. La sirvienta que una joven humana se quedó paralizada al ver la enorme criatura frente a ella. -¡S-señor…! Oz la miró, ligeramente confundido por su reacción. -¿Qué ocurre? Ella señaló al jabalí, claramente nerviosa. -E-es… demasiado grande… Oz inclinó la cabeza, observando el cadáver, luego sonrió, con total naturalidad. -¿Grande?- Hizo una pausa, -Pero ni siquiera es adulto.- La sirvienta no supo qué responder, Oz la miro mientras aun reía por la la reacción de la sirvienta. -Tranquila jovencita, yo lo voy a desollar y descuartizar.-
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  • Un nuevo amanecer
    Fandom Crónicas de Basilia
    Categoría Original
    La espera fue agonizante, pero grande su recompensa, el Rey Dragón había regresado a su palacio, a su tierra con su gente y al lado de sus Feridas .

    Navaja la esposa de verde cabellera no había perdido tiempo, en el momento que tuvo la oportunidad tomo al Rey Basilio para ella y lo encerró por varios días en su alcoba, hicieron el amor hasta quemar todo deseo, toda pasión, alcanzaron el clímax y el éxtasis en medio de besos, caricias y pasión desbordada, fue de ella el error, en uno de esos días la pulcera en su tobillo se desprendió sin que ella lo notará, un artilugio que parece ser un decorativo más, pero este objeto en particular es el que evita que las mujeres Basilias queden embarazadas, no fue hasta el décimo tercer día que la mujer se da cuenta que no la lleva en su pie izquierdo, en el momento y de forma inmediata evita el contacto con su conyugue, no menciona nada de lo ocurrido a su esposo, en ese momento parecía todo estar normal, los días pasaron y la mujer anuncia su retiro del palacio, por unos días solicita permiso al Rey Basilio para viajar a sus tierras y visitar a su familia, Zet no le niega el derecho y la mujer deja la capital de Basil, pasaron días, semanas y poco más de un mes, luego de aquel tiempo Navaja comienza a comportarse de manera extraña, duerme mucho, come demasiado, sufre mareos y somnolencia, la Ferida intenta ocultar sus síntomas, pero Rafat su Padre es un Dragón viejo y muy sabio, él nota algo extraño en su hija, especialmente cuando le ve comiendo carne cruda, algo para nada normal en Navaja, él varón siendo el jefe de su casa y preocupado por su hija envía un mensaje junto con una ofrenda al Rey Zeilen, pidiendo al Señor de los Basilios que se hiciera presente en su casa, añadió al mensaje que le preocupaba la salud de su hija, y que algo no andaba bien con ella .
    La espera fue agonizante, pero grande su recompensa, el Rey Dragón había regresado a su palacio, a su tierra con su gente y al lado de sus Feridas . Navaja la esposa de verde cabellera no había perdido tiempo, en el momento que tuvo la oportunidad tomo al Rey Basilio para ella y lo encerró por varios días en su alcoba, hicieron el amor hasta quemar todo deseo, toda pasión, alcanzaron el clímax y el éxtasis en medio de besos, caricias y pasión desbordada, fue de ella el error, en uno de esos días la pulcera en su tobillo se desprendió sin que ella lo notará, un artilugio que parece ser un decorativo más, pero este objeto en particular es el que evita que las mujeres Basilias queden embarazadas, no fue hasta el décimo tercer día que la mujer se da cuenta que no la lleva en su pie izquierdo, en el momento y de forma inmediata evita el contacto con su conyugue, no menciona nada de lo ocurrido a su esposo, en ese momento parecía todo estar normal, los días pasaron y la mujer anuncia su retiro del palacio, por unos días solicita permiso al Rey Basilio para viajar a sus tierras y visitar a su familia, Zet no le niega el derecho y la mujer deja la capital de Basil, pasaron días, semanas y poco más de un mes, luego de aquel tiempo Navaja comienza a comportarse de manera extraña, duerme mucho, come demasiado, sufre mareos y somnolencia, la Ferida intenta ocultar sus síntomas, pero Rafat su Padre es un Dragón viejo y muy sabio, él nota algo extraño en su hija, especialmente cuando le ve comiendo carne cruda, algo para nada normal en Navaja, él varón siendo el jefe de su casa y preocupado por su hija envía un mensaje junto con una ofrenda al Rey Zeilen, pidiendo al Señor de los Basilios que se hiciera presente en su casa, añadió al mensaje que le preocupaba la salud de su hija, y que algo no andaba bien con ella .
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
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  • Cuando me volví parte de la raza dragón me hicieron una pregunta.. ¿Es fácil ser uno?

    Solo déjenme decirles que ser un dragón no es para cualquiera, no se trata de tener alas y salir a volar como imbéciles.

    -mientras hablaba se iba acercando hacia el final de un barranco en la montaña pero en ese momento su cuerpo se cubrió de un humo morado que crecería hasta tener un tamaño colosal, cuando dicho humo se disperso, se vería que en el sitio donde el estaba ahora había un gran dragón con las alas extendidas-

    Para ser un dragón se necesita tener cosas muy importantes, si no puedes cumplirlas no eres más que un mocoso jugando a ser el dragón.

    Se necesita disciplina.
    Control.
    Tener un cuerpo, mente y alma en total tranquilidad.
    Jamás enfurecer o estresarte.
    Tus emociones también afectarán así que debes controlarlas.
    Cuando me volví parte de la raza dragón me hicieron una pregunta.. ¿Es fácil ser uno? Solo déjenme decirles que ser un dragón no es para cualquiera, no se trata de tener alas y salir a volar como imbéciles. -mientras hablaba se iba acercando hacia el final de un barranco en la montaña pero en ese momento su cuerpo se cubrió de un humo morado que crecería hasta tener un tamaño colosal, cuando dicho humo se disperso, se vería que en el sitio donde el estaba ahora había un gran dragón con las alas extendidas- Para ser un dragón se necesita tener cosas muy importantes, si no puedes cumplirlas no eres más que un mocoso jugando a ser el dragón. Se necesita disciplina. Control. Tener un cuerpo, mente y alma en total tranquilidad. Jamás enfurecer o estresarte. Tus emociones también afectarán así que debes controlarlas.
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  • -cuando la luz del sol atraviesa las ventanas de su habitación, este despertaría abrazando un peluche de lo que parecía ser un dragón-

    Buenos días, este será un grandioso día con muchas cosas para hacer y ya saben lo que dicen, al que madruga Dios le ayuda.
    -cuando la luz del sol atraviesa las ventanas de su habitación, este despertaría abrazando un peluche de lo que parecía ser un dragón- Buenos días, este será un grandioso día con muchas cosas para hacer y ya saben lo que dicen, al que madruga Dios le ayuda. :STK-20:
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  • -no va a hablar y de hecho ni siquiera quiere pensar en todas las estupideces que hizo en esos meses de debilidad... Eso no es digno de un jade.... Recogió su cola de dragón abrazándose a la piedra en dónde se trepó para auto castigarse -
    -no va a hablar y de hecho ni siquiera quiere pensar en todas las estupideces que hizo en esos meses de debilidad... Eso no es digno de un jade.... Recogió su cola de dragón abrazándose a la piedra en dónde se trepó para auto castigarse -
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  • [Dragon_blood_witch]
    Vamos pequeña bebé abra grande, ¿Acaso no querías helado?

    -estaria molestando a su hermana como de costumbre acercandole la cuchara con el helado atravez de movimientos en su mano como si se tratara de un avioncito-

    El pequeño dragón se acerca volando entre las nubes de tormenta y necesita entrar a su castillo, abre las puertas para el que aquí viene ¡Fiuuuuum!
    [Dragon_blood_witch] Vamos pequeña bebé abra grande, ¿Acaso no querías helado? -estaria molestando a su hermana como de costumbre acercandole la cuchara con el helado atravez de movimientos en su mano como si se tratara de un avioncito- El pequeño dragón se acerca volando entre las nubes de tormenta y necesita entrar a su castillo, abre las puertas para el que aquí viene ¡Fiuuuuum! :STK-29:
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  • "Lo se... Lo se, desaapreci otra vez... Pero tengo una razon!"

    *me muevo a un lado para mostrar la pendejada que me compre*

    "Me compre este tapete de dungeon and dragons, fue dificil encontrarlo..."
    "Lo se... Lo se, desaapreci otra vez... Pero tengo una razon!" *me muevo a un lado para mostrar la pendejada que me compre* "Me compre este tapete de dungeon and dragons, fue dificil encontrarlo..."
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