• (Momento lore)

    [Debido a que le recomendaron hacer reposo unos dias, Gyuseki se encontraria en su departamento, se había quedado dormido en el sofá mientras leía un libro, para su mala suerte le tocaría tener una extraña pesadilla]

    Aagh mí cabeza~
    ¿Hmm? Pero que clase de sitio es este.. ¿Donde estoy..?

    ×me levantaría del suelo para poder ver mejor la zona pero solo pude observar varios árboles carbonizados, crucifijos de gran tamaño y una densa niebla, sin mencionar que el cielo estaba teñido de rojo×

    Debe ser una pesadilla ¿Verdad? Claramente me quedé dormido leyendo ese estupido libro.

    ???: para mí se siente muy real, ¿Cuál sería la pesadilla?~

    ×al escuchar aquella voz me voltearia rápidamente para prepararme en caso de verme obligado a atacar pero terminaría abriendo mis ojos de par en par al ver a un sujeto idéntico a mi×

    Esto no puede ser real es imposible que lo sea.. ¿Quien eres..?

    Gyuseki 2: la pregunta ofende muchísimo, ¿Quien soy? Obviamente soy tu pero sin duda soy la mejor versión de ti.

    ×ambos quedaríamos de pie mirándonos mutuamente pero en mi caso solo estaba alerta pues no sabía las intenciones de aquel ser desconocido×

    Gyuseki 2: soy mucho más fuerte que tu. Mucho más veloz que tu. Mucho más inteligente que tu. Muchisimo más serio y despiadado que tu.

    Ya veo tu eres mí yo del pasado ¿No es así? Creí haberte sepultado en lo más profundo de mis recuerdos, justo donde no pudiera recordar nada de ti.

    Gyuseki 2: exacto eso hiciste pero no sirvió ¿Verdad? Aquí me tienes.. tu pedazo de escoria, cobarde, bueno para nada, debilucho. ¿Para que viniste al mundo? Lo único que haces es estorbarle a personas como yo

    Di todo lo que quieras pero quien siempre tendrá el control seré yo ¡Jamás voy a liberar a alguien como tu!

    Gyuseki 2: descuida eso es cuestión de tiempo las agujas del reloj ya empezaron a moverse, y una vez que el detonante aparezca frente a ti yo seré libre.

    ×en solo un segundo aquel otro Gyuseki apareció delante de mí y me atravezo el vientre usando su mano como cuchilla. para mí sorpresa el dolor de sentio tan real que no pude evitar soltar un fuerte grito de dolor al mismo tiempo que la sangre salía por mí boca×

    Gyuseki 2: no me importa si son humanos, dragones o incluso elfos.. los voy a destrozar y les quitaré sus corazones para comermelos

    ¡Aagh! ¡Ahhhh! ¡Maldito!
    No voy a dejarte hacer tal cosa.. alguien como tu no va a vencerme..

    Gyuseki 2: eso ya lo veremos..

    ×todo se oscureció de repente y al rato desperté de aquella pesadilla llevando rápidamente mí mano a la zona de mí vientre revisando que todo estuviera bien×

    Carajo.. eso fue demasiado real (¿Las agujas comenzaron a moverse? Esto no me gusta.. que me está sucediendo..)
    (Momento lore) [Debido a que le recomendaron hacer reposo unos dias, Gyuseki se encontraria en su departamento, se había quedado dormido en el sofá mientras leía un libro, para su mala suerte le tocaría tener una extraña pesadilla] Aagh mí cabeza~ ¿Hmm? Pero que clase de sitio es este.. ¿Donde estoy..? ×me levantaría del suelo para poder ver mejor la zona pero solo pude observar varios árboles carbonizados, crucifijos de gran tamaño y una densa niebla, sin mencionar que el cielo estaba teñido de rojo× Debe ser una pesadilla ¿Verdad? Claramente me quedé dormido leyendo ese estupido libro. ???: para mí se siente muy real, ¿Cuál sería la pesadilla?~ ×al escuchar aquella voz me voltearia rápidamente para prepararme en caso de verme obligado a atacar pero terminaría abriendo mis ojos de par en par al ver a un sujeto idéntico a mi× Esto no puede ser real es imposible que lo sea.. ¿Quien eres..? Gyuseki 2: la pregunta ofende muchísimo, ¿Quien soy? Obviamente soy tu pero sin duda soy la mejor versión de ti. ×ambos quedaríamos de pie mirándonos mutuamente pero en mi caso solo estaba alerta pues no sabía las intenciones de aquel ser desconocido× Gyuseki 2: soy mucho más fuerte que tu. Mucho más veloz que tu. Mucho más inteligente que tu. Muchisimo más serio y despiadado que tu. Ya veo tu eres mí yo del pasado ¿No es así? Creí haberte sepultado en lo más profundo de mis recuerdos, justo donde no pudiera recordar nada de ti. Gyuseki 2: exacto eso hiciste pero no sirvió ¿Verdad? Aquí me tienes.. tu pedazo de escoria, cobarde, bueno para nada, debilucho. ¿Para que viniste al mundo? Lo único que haces es estorbarle a personas como yo Di todo lo que quieras pero quien siempre tendrá el control seré yo ¡Jamás voy a liberar a alguien como tu! Gyuseki 2: descuida eso es cuestión de tiempo las agujas del reloj ya empezaron a moverse, y una vez que el detonante aparezca frente a ti yo seré libre. ×en solo un segundo aquel otro Gyuseki apareció delante de mí y me atravezo el vientre usando su mano como cuchilla. para mí sorpresa el dolor de sentio tan real que no pude evitar soltar un fuerte grito de dolor al mismo tiempo que la sangre salía por mí boca× Gyuseki 2: no me importa si son humanos, dragones o incluso elfos.. los voy a destrozar y les quitaré sus corazones para comermelos ¡Aagh! ¡Ahhhh! ¡Maldito! No voy a dejarte hacer tal cosa.. alguien como tu no va a vencerme.. Gyuseki 2: eso ya lo veremos.. ×todo se oscureció de repente y al rato desperté de aquella pesadilla llevando rápidamente mí mano a la zona de mí vientre revisando que todo estuviera bien× Carajo.. eso fue demasiado real (¿Las agujas comenzaron a moverse? Esto no me gusta.. que me está sucediendo..)
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  • "𝑵𝒐 𝒏𝒆𝒄𝒆𝒔𝒊𝒕𝒂𝒔 𝒅𝒆𝒎𝒐𝒔𝒕𝒓𝒂𝒓𝒍𝒆 𝒏𝒂𝒅𝒂 𝒂 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒏𝒆𝒔 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒅𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒏𝒐 𝒗𝒆𝒓𝒕𝒆"
    —𝒜𝒾𝒹ℯ𝓃

    "𝑺𝒊 𝒍𝒂 𝒑𝒖𝒆𝒓𝒕𝒂 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒂𝒃𝒓𝒆, 𝒅𝒆𝒓𝒓𝒊𝒃𝒂𝒍𝒂"
    —ℋ𝒾𝓂𝒶𝓇𝒾

    "𝑵𝒐 𝒔𝒆 𝒕𝒊𝒆𝒏𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒆𝒓 𝒆𝒙𝒕𝒓𝒂𝒐𝒓𝒅𝒊𝒏𝒂𝒓𝒊𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒆 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒂𝒏"
    —𝒮𝓊𝓰𝒾𝓂ℴ𝓉ℴ

    "𝑫𝒐𝒏𝒅𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒐𝒔 𝒗𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒅𝒆𝒄𝒆𝒑𝒄𝒊𝒐𝒏, 𝒎𝒊𝒔 𝒉𝒆𝒓𝒎𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒗𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒖𝒏𝒂 𝒐𝒃𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒂𝒓𝒕𝒆"


    #LinajePendragon
    "𝑵𝒐 𝒏𝒆𝒄𝒆𝒔𝒊𝒕𝒂𝒔 𝒅𝒆𝒎𝒐𝒔𝒕𝒓𝒂𝒓𝒍𝒆 𝒏𝒂𝒅𝒂 𝒂 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒏𝒆𝒔 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒅𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒏𝒐 𝒗𝒆𝒓𝒕𝒆" —𝒜𝒾𝒹ℯ𝓃 "𝑺𝒊 𝒍𝒂 𝒑𝒖𝒆𝒓𝒕𝒂 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒂𝒃𝒓𝒆, 𝒅𝒆𝒓𝒓𝒊𝒃𝒂𝒍𝒂" —ℋ𝒾𝓂𝒶𝓇𝒾 "𝑵𝒐 𝒔𝒆 𝒕𝒊𝒆𝒏𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒆𝒓 𝒆𝒙𝒕𝒓𝒂𝒐𝒓𝒅𝒊𝒏𝒂𝒓𝒊𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒆 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒂𝒏" —𝒮𝓊𝓰𝒾𝓂ℴ𝓉ℴ "𝑫𝒐𝒏𝒅𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒐𝒔 𝒗𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒅𝒆𝒄𝒆𝒑𝒄𝒊𝒐𝒏, 𝒎𝒊𝒔 𝒉𝒆𝒓𝒎𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒗𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒖𝒏𝒂 𝒐𝒃𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒂𝒓𝒕𝒆" #LinajePendragon
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  • - Cuando haya caído la tormenta y el Rey Basilio muera, dejará en su lápida un poema en honor a su legítimo amor, Arturia Pendragon .
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    La jornada de hoy no estuvo nada mal, por un lado Elina se rindió para salvar su reino, pero por otro conocí a una linda dragón y disfrute el podcast, son historias contrarias pero interesantes, fin de la excelente jornada de hoy, y muchas gracias por apoyarme Bianca Auditore, muy buenas noches a todos
    La jornada de hoy no estuvo nada mal, por un lado Elina se rindió para salvar su reino, pero por otro conocí a una linda dragón y disfrute el podcast, son historias contrarias pero interesantes, fin de la excelente jornada de hoy, y muchas gracias por apoyarme [Freaky_Ghost_Ovni], muy buenas noches a todos 💖
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  • [después de haber visto que el arma no estaba en el laboratorio Keinshi busco por todos lados información sobre dónde podría estar pero no encontró nada, después decidió ir a la azotea de un edificio durante la noche]

    Esto es extraño, ¿Porque ninguno sabe dónde está..? Si el arma de verdad eligió a alguien, ese alguien debe estar por la ciudad.

    ???: te volverás viejo antes de poder encontrarla, solo admite la derrota Keinshi~

    •el arma de Keinshi muy pocas veces le hablaba a este y cuando lo hacía era para molestarlo, Keinshi simplemente suspiro de forma pesada y mientras veía de reojo la ciudad muchas preguntas pasaron por su cabeza•

    ¿Quien la tiene? Debe ser alguien poderoso o sino no lo eligirán ¿O si? Vamos piensa, piensa.. alguien debe ser solo necesito un nombre.

    ???: deja de pensar tanto o tu poder se va a salir de control ¡Debes relajar tu mente!

    •en el cuerpo de Keinshi comenzaron a mostrarse varias escamas de dragón, eran de un color oscuro con un intenso brillo morado, dicho brillo hacia que pudieran notarse las escamas bajo su ropa•

    ???: ¿Viste lo que provocas? Debes mantener la calma o no vas a controlarme correctamente.

    Necesito investigar más a fondo, alguien debe tener información.

    [Después de aquello Keinshi solo se quedó ahí mirando a las estrellas sin dejar de preguntarse ¿Quien la tenía?]
    [después de haber visto que el arma no estaba en el laboratorio Keinshi busco por todos lados información sobre dónde podría estar pero no encontró nada, después decidió ir a la azotea de un edificio durante la noche] Esto es extraño, ¿Porque ninguno sabe dónde está..? Si el arma de verdad eligió a alguien, ese alguien debe estar por la ciudad. ???: te volverás viejo antes de poder encontrarla, solo admite la derrota Keinshi~ •el arma de Keinshi muy pocas veces le hablaba a este y cuando lo hacía era para molestarlo, Keinshi simplemente suspiro de forma pesada y mientras veía de reojo la ciudad muchas preguntas pasaron por su cabeza• ¿Quien la tiene? Debe ser alguien poderoso o sino no lo eligirán ¿O si? Vamos piensa, piensa.. alguien debe ser solo necesito un nombre. ???: deja de pensar tanto o tu poder se va a salir de control ¡Debes relajar tu mente! •en el cuerpo de Keinshi comenzaron a mostrarse varias escamas de dragón, eran de un color oscuro con un intenso brillo morado, dicho brillo hacia que pudieran notarse las escamas bajo su ropa• ???: ¿Viste lo que provocas? Debes mantener la calma o no vas a controlarme correctamente. Necesito investigar más a fondo, alguien debe tener información. [Después de aquello Keinshi solo se quedó ahí mirando a las estrellas sin dejar de preguntarse ¿Quien la tenía?]
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  • La aproximación de una amenaza
    Fandom Original
    Categoría Fantasía
    *El reino de los dragones, un lugar hermoso y armonioso en el mundo de Undion, estaba bastante lejos de donde se encontraba la diosa Nidia. La reina veía el atardecer como siempre lo solía hacer frente a la fuente delante de su palacio, sin embargo, algo anormal apareció en su vista, muy a lo lejos se vio como caían un ejército de seres que rompieron el cielo dejando bruma rojiza detrás, estos al parecer iban justo a dónde se encontraba la reina de Elina con un fin no conocido*
    *El reino de los dragones, un lugar hermoso y armonioso en el mundo de Undion, estaba bastante lejos de donde se encontraba la diosa Nidia. La reina veía el atardecer como siempre lo solía hacer frente a la fuente delante de su palacio, sin embargo, algo anormal apareció en su vista, muy a lo lejos se vio como caían un ejército de seres que rompieron el cielo dejando bruma rojiza detrás, estos al parecer iban justo a dónde se encontraba la reina de Elina con un fin no conocido*
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    100
    Estado
    Disponible
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  • Aún recuerdo este día... Estaba tan enojada con el mundo, que me había ido a buscar pelea y sin ni siquiera saber pelear del todo bien, solo quería dejar de sentir lo que sentía.

    No ocupe mis escamas para cubrirme, fui contra un grupo de personas y solo quería causarles daño y de alguna manera también quería recibir daño.

    Si salí mal ese día, bastante herida, ganadora, dejandolos a todos en el suelo... Aunque ellos no tenían la culpa con lo que estaba pasando, no sabía de qué otra forma desquitarme.

    Aunque mi amigo y mi maestro en ese momento Sephtálon Feu me ayudó con mis heridas gracias a su doctor y tampoco me juzgó, solo me acompaño y realmente me ayudó.

    Ahora que lo pienso seph... Aún tengo cosas que aprender ¿Aún puedo ser tu aprendiz?
    Aún recuerdo este día... Estaba tan enojada con el mundo, que me había ido a buscar pelea y sin ni siquiera saber pelear del todo bien, solo quería dejar de sentir lo que sentía. No ocupe mis escamas para cubrirme, fui contra un grupo de personas y solo quería causarles daño y de alguna manera también quería recibir daño. Si salí mal ese día, bastante herida, ganadora, dejandolos a todos en el suelo... Aunque ellos no tenían la culpa con lo que estaba pasando, no sabía de qué otra forma desquitarme. Aunque mi amigo y mi maestro en ese momento [Orange.dragon] me ayudó con mis heridas gracias a su doctor y tampoco me juzgó, solo me acompaño y realmente me ayudó. Ahora que lo pienso seph... Aún tengo cosas que aprender ¿Aún puedo ser tu aprendiz?
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  • No cabía ninguna duda, lo había sentido en aquel planeta; era una presencia fuera de lo común.

    El espacio profundo, con su silencio absoluto que tanto deleitaba sus sentidos, se vio interrumpido por una perturbación invisible en el tejido de la energía cósmica.

    Valerius detuvo su avance en el vacío. Sus ojos carmesí, profundos como brasas moribundas en la oscuridad, destellaron con la intensidad de una supernova. Sus venas doradas se traslucieron bajo sus escamas brillando con fuerza a medida que su mente procesaba el estímulo de forma clínica.

    Como un maestro estratega analizando un tablero de ajedrez, calculó la trayectoria el pulso magnético no pertenecía a ninguna de las razas inferiores que usualmente infectaban el cosmos.

    Aquella firma térmica, aunque distante y amortiguada por la atmósfera de un mundo desconocido, poseía la misma vibración de alta densidad que su propio plasma solar.

    — ¿Un remanente? —murmuró — ¿Alguien de mi propia sangre? Imposible. —

    Su lógica le dictaba que su linaje dinástico había sido extirpado por completo en el pasado. Sin perder un solo segundo en vacilaciones emocionales, trazó la ruta hacia el tercer planeta de un sistema solar joven y promedio: la Tierra.

    La llegada al planeta fue silenciosa, un acto de infiltración perfecto a pesar de su tamaño, el aire alrededor de su cuerpo vibraba con violencia debido al calor residual de sus células, pero para los radares humanos, solo fue una estrella fugaz desvaneciéndose en el cielo nocturno.

    El contraste entre la frialdad del aire terrestre y el aura ardiente que arrastraba tras de sí creó una leve neblina a su alrededor. Dio un paso al frente y extendió sus alas, permitiendo que sus escamas doradas respiraran el aire de este nuevo tablero de juego.

    Se dio un momento para recobrar energías y adaptarse al sol en aquel sitio, solo para de nuevo elevarse hacia los cielos.

    No había prisa en sus movimientos, comenzó a planear sobre el territorio, cortaba las nubes mientras volaba por el sitio, sus ojos escudriñaban la superficie del planeta con una sonrisa ladina y autosuficiente.

    Era cuestión de tiempo para encontrar al dueño de aquella radiación de calor.

    FT: Asʜᴇɴᴏʀᴅ

    No cabía ninguna duda, lo había sentido en aquel planeta; era una presencia fuera de lo común. El espacio profundo, con su silencio absoluto que tanto deleitaba sus sentidos, se vio interrumpido por una perturbación invisible en el tejido de la energía cósmica. Valerius detuvo su avance en el vacío. Sus ojos carmesí, profundos como brasas moribundas en la oscuridad, destellaron con la intensidad de una supernova. Sus venas doradas se traslucieron bajo sus escamas brillando con fuerza a medida que su mente procesaba el estímulo de forma clínica. Como un maestro estratega analizando un tablero de ajedrez, calculó la trayectoria el pulso magnético no pertenecía a ninguna de las razas inferiores que usualmente infectaban el cosmos. Aquella firma térmica, aunque distante y amortiguada por la atmósfera de un mundo desconocido, poseía la misma vibración de alta densidad que su propio plasma solar. — ¿Un remanente? —murmuró — ¿Alguien de mi propia sangre? Imposible. — Su lógica le dictaba que su linaje dinástico había sido extirpado por completo en el pasado. Sin perder un solo segundo en vacilaciones emocionales, trazó la ruta hacia el tercer planeta de un sistema solar joven y promedio: la Tierra. La llegada al planeta fue silenciosa, un acto de infiltración perfecto a pesar de su tamaño, el aire alrededor de su cuerpo vibraba con violencia debido al calor residual de sus células, pero para los radares humanos, solo fue una estrella fugaz desvaneciéndose en el cielo nocturno. El contraste entre la frialdad del aire terrestre y el aura ardiente que arrastraba tras de sí creó una leve neblina a su alrededor. Dio un paso al frente y extendió sus alas, permitiendo que sus escamas doradas respiraran el aire de este nuevo tablero de juego. Se dio un momento para recobrar energías y adaptarse al sol en aquel sitio, solo para de nuevo elevarse hacia los cielos. No había prisa en sus movimientos, comenzó a planear sobre el territorio, cortaba las nubes mientras volaba por el sitio, sus ojos escudriñaban la superficie del planeta con una sonrisa ladina y autosuficiente. Era cuestión de tiempo para encontrar al dueño de aquella radiación de calor. FT: [sun.dragon]
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  • 𝐿𝑎 𝑃𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑎 𝑦 𝐸𝑡𝑒𝑟𝑛𝑎 𝐿𝑙𝑎𝑚𝑎
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Ambient: https://youtu.be/reiZrOUYpjY?si=aBIYTpySt-M_Q6_g

    En el claro del bosque antiguo, donde la luz dorada se filtraba entre las hojas como un recuerdo que se niega a morir, Siegmeyer se arrodilló. Su armadura , marcada por el paso de incontables batallas, brillaba débilmente bajo el sol del atardecer. La capa roja, raída y descolorida por el tiempo, caía pesadamente sobre sus hombros. Su gran espada descansaba en su espalda, testigo silencioso de una pena que nunca sanaba.

    Habían pasado más de siglos. Y aun así, el dolor era fresco como la mañana en que la perdió. Su nombre era Liora. Su primer amor. La mujer que le enseñó que un corazón inmortal podía latir con la misma fuerza que uno mortal. La conoció cuando él aún era joven en espíritu, recién bendecido (o maldecido) con la inmortalidad. Ella era una simple sanadora de una aldea fronteriza, cabello castaño que brillaba como miel bajo el sol, ojos verdes llenos de una calidez que hacía que el mundo entero pareciera menos cruel. No era una guerrera, ni una princesa, ni una maga poderosa. Solo era ella y eso bastaba.

    Se enamoraron despacio, como crecen las flores silvestres primero como compañeros, ella curaba sus heridas después de cada batalla, riendo suavemente cuando él intentaba impresionarla con historias de dragones y ejércitos caídos. Eres un tonto Siegmeyer”, le susurraba mientras pasaba sus dedos por su rostro.

    Compartieron años que para él fueron un suspiro. Caminatas por este mismo bosque, noches bajo las estrellas donde ella apoyaba la cabeza en su pecho y soñaba en voz alta con una vida sencilla, una casa pequeña, hijos corriendo entre las flores, envejecer juntos. Siegmeyer nunca tuvo el valor de decirle que él no envejecería. Que mientras ella hablaba de canas y arrugas, él ya sabía que la vería marchitarse.

    La enfermedad llegó sin aviso. Una plaga oscura que ni sus hierbas ni sus oraciones pudieron detener. Siegmeyer lo intentó todo. Cabalgó días enteros en busca de curanderos legendarios, ofreció su propia sangre a dioses que en ese entonces creía, se arrodilló en templos olvidados rogando un milagro, pero nada funcionó.

    En sus últimos días, yacía en la cama de su humilde cabaña, frágil como una hoja seca. Tomó su mano grande y callosa entre las suyas, ya temblorosas y frías.

    —Prométeme algo. —Le dijo con voz débil pero serena—. No dejes que esto te convierta en piedra. Ama de nuevo. Ríe. Vive… por los dos. —

    El caballero que había enfrentado dragones y ejércitos sin temblar, rompió a llorar como un niño.

    —No puedo. — Susurró. — No quiero vivir sin ti. —

    Liora sonrió con esfuerzo, esa sonrisa que siempre lograba calmar sus tormentas internas.

    — Entonces vive por mí. Cada vez que protejas a alguien, cada vez que mires una flor silvestre o escuches el viento entre los árboles… que sea por mí. Yo estaré ahí, en tus recuerdos. No me dejes ir del todo. —

    Murió al amanecer, con la mano aún entrelazada con la de él. Siegmeyer se quedó allí, inmóvil, sosteniendo un cuerpo que ya no era ella. El sol salió igual que siempre, indiferente a su dolor.

    Siglos despues, cuando todo se habia tornado mas oscuro. Las lágrimas caían silenciosas bajo el yelmo. Había tenido otros compañeros desde entonces, y los había amado a cada uno. Pero ella fue la primera. Antes de marcharse, tocó con los dedos la pequeña piedra que había tallado siglos atrás junto al claro, solo un nombre y una frase sencilla.

    “Liora. Mi primer amanecer.”

    || Disculpen lo meloso. ||
    Ambient: https://youtu.be/reiZrOUYpjY?si=aBIYTpySt-M_Q6_g En el claro del bosque antiguo, donde la luz dorada se filtraba entre las hojas como un recuerdo que se niega a morir, Siegmeyer se arrodilló. Su armadura , marcada por el paso de incontables batallas, brillaba débilmente bajo el sol del atardecer. La capa roja, raída y descolorida por el tiempo, caía pesadamente sobre sus hombros. Su gran espada descansaba en su espalda, testigo silencioso de una pena que nunca sanaba. Habían pasado más de siglos. Y aun así, el dolor era fresco como la mañana en que la perdió. Su nombre era Liora. Su primer amor. La mujer que le enseñó que un corazón inmortal podía latir con la misma fuerza que uno mortal. La conoció cuando él aún era joven en espíritu, recién bendecido (o maldecido) con la inmortalidad. Ella era una simple sanadora de una aldea fronteriza, cabello castaño que brillaba como miel bajo el sol, ojos verdes llenos de una calidez que hacía que el mundo entero pareciera menos cruel. No era una guerrera, ni una princesa, ni una maga poderosa. Solo era ella y eso bastaba. Se enamoraron despacio, como crecen las flores silvestres primero como compañeros, ella curaba sus heridas después de cada batalla, riendo suavemente cuando él intentaba impresionarla con historias de dragones y ejércitos caídos. Eres un tonto Siegmeyer”, le susurraba mientras pasaba sus dedos por su rostro. Compartieron años que para él fueron un suspiro. Caminatas por este mismo bosque, noches bajo las estrellas donde ella apoyaba la cabeza en su pecho y soñaba en voz alta con una vida sencilla, una casa pequeña, hijos corriendo entre las flores, envejecer juntos. Siegmeyer nunca tuvo el valor de decirle que él no envejecería. Que mientras ella hablaba de canas y arrugas, él ya sabía que la vería marchitarse. La enfermedad llegó sin aviso. Una plaga oscura que ni sus hierbas ni sus oraciones pudieron detener. Siegmeyer lo intentó todo. Cabalgó días enteros en busca de curanderos legendarios, ofreció su propia sangre a dioses que en ese entonces creía, se arrodilló en templos olvidados rogando un milagro, pero nada funcionó. En sus últimos días, yacía en la cama de su humilde cabaña, frágil como una hoja seca. Tomó su mano grande y callosa entre las suyas, ya temblorosas y frías. —Prométeme algo. —Le dijo con voz débil pero serena—. No dejes que esto te convierta en piedra. Ama de nuevo. Ríe. Vive… por los dos. — El caballero que había enfrentado dragones y ejércitos sin temblar, rompió a llorar como un niño. —No puedo. — Susurró. — No quiero vivir sin ti. — Liora sonrió con esfuerzo, esa sonrisa que siempre lograba calmar sus tormentas internas. — Entonces vive por mí. Cada vez que protejas a alguien, cada vez que mires una flor silvestre o escuches el viento entre los árboles… que sea por mí. Yo estaré ahí, en tus recuerdos. No me dejes ir del todo. — Murió al amanecer, con la mano aún entrelazada con la de él. Siegmeyer se quedó allí, inmóvil, sosteniendo un cuerpo que ya no era ella. El sol salió igual que siempre, indiferente a su dolor. Siglos despues, cuando todo se habia tornado mas oscuro. Las lágrimas caían silenciosas bajo el yelmo. Había tenido otros compañeros desde entonces, y los había amado a cada uno. Pero ella fue la primera. Antes de marcharse, tocó con los dedos la pequeña piedra que había tallado siglos atrás junto al claro, solo un nombre y una frase sencilla. “Liora. Mi primer amanecer.” || Disculpen lo meloso. ||
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  • — Hay cosas que te succionan: un empleo mal pagado, sentimientos atorados y un dragón verde que está escondido sabrá Dios donde. Y si me dicen dónde está para continuar con los estiramientos, no me voy a quejar. —
    — Hay cosas que te succionan: un empleo mal pagado, sentimientos atorados y un dragón verde que está escondido sabrá Dios donde. Y si me dicen dónde está para continuar con los estiramientos, no me voy a quejar. —
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