• A veces, un dolor corto es peor que uno largo.
    A veces, un dolor corto es peor que uno largo.
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  • 〔ᴹᴼᴺᴼᴿᴼᴸ〕
    ᴳᵒʳᵉ ˡᵉᵛᵉ, ˡᵉⁿᵍᵘᵃʲᵉ ᵛᵘˡᵍᵃʳ. ᴸᵉᵉʳ ᶜᵒⁿ ᵈⁱˢᶜʳᵉᶜⁱóⁿ.


    𝐒𝖾𝗌𝗂ó𐓣 #19


    Frío, mojado, empapado... dolor.

    Mucho dolor.

    Sus ojos se abrieron de golpe y la oscuridad de la habitación le dio la bienvenida. Pero no estaba sola. No hizo falta que mirara hacia sus pies para saberlo porque podía escucharlo.

    Sonido mojado y como si estuvieran masticando. El dolor se hacía más intenso a pesar que ella no se movía. Solo miraba el techo del cuarto.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    𝑺𝒑𝒆𝒏𝒅𝒊𝒏𝒈 𝒏𝒊𝒈𝒉𝒕𝒔 𝒋𝒖𝒔𝒕 𝒔𝒕𝒂𝒓𝒊𝒏𝒈 𝒂𝒕 𝒕𝒉𝒆 𝒘𝒂𝒍𝒍
    𝑷𝒂𝒚 𝒏𝒐 𝒎𝒊𝒏𝒅 𝒕𝒐 𝒕𝒉𝒆 𝒅𝒆𝒎𝒐𝒏𝒔 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒉𝒂𝒍𝒍
    𝒀𝒆𝒂𝒉, 𝑰'𝒎 𝒏𝒖𝒎𝒃 𝑰 𝒅𝒐𝒏'𝒕 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒏𝒐𝒕𝒉𝒊𝒏𝒈 𝒂𝒕 𝒂𝒍𝒍
    𝑩𝒓𝒂𝒄𝒆𝒅 𝒇𝒐𝒓 𝒕𝒉𝒆 𝒇𝒂𝒍𝒍
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Pero el dolor se volvió tan intenso que no pudo aguantar más. Se sentó de golpe, viendo a esa cosa morder su pierna izquierda como si se tratara del más sabroso bocado.

    Extremidades anormalmente largas, como una sombra y con un aroma a azufre que causaba lágrimas en los ojos.

    Sintió náuseas cuando eso le devolvió la mirada, pero con una sonrisa tan larga que pudo ir de oreja a oreja si las hubiera tenido. Dientes afilados y manchados en sangre, sangre que ahora teñía su cama. Sus sábanas y su colchón absorbían cada gota que el monstruo no podía consumir.

    —V̘̪͆̂̅ư̡͕̭̇ẹ̿͋̒̕l̙͖̑̾ͣv͒̄ͭ̏̇ẹ̿͋̒̕ ā̤̓̍͘ ḑ̴̞͛̒o̯̱̊͊͢r̴̨̦͕̝ḿ̬̏ͤͅỉ͔͖̜͌r̴̨̦͕̝ A̷͙ͭͫ̕l̙͖̑̾ͣā̤̓̍͘s̠҉͍͊ͅḳ̯͍̑ͦā̤̓̍͘.

    —No... —ella negó repetidas veces con la cabeza mientras intentó alejarse de eso.

    —¡D̶͔̭̪̻U̠҉̷̙ͦÉR͉̜̎͡͠M͉̅ͮ͒ͤḚͭ̉̇͟T̨͈͗̌ͥḚͭ̉̇͟! —la orden fue acompañada con manos que torcieron la pierna de la chica con tal fuerza que quebraron ligamentos, tendones y huesos; desgarrando también músculos.

    El grito que salió por parte de ella fue desgarrador--



    —Ha sido una pesadilla, Alaska. Nada más. —la voz de la doctora sacó a la pelinegra de sus pensamientos, de su historia. Levantó la vista para observarla.

    —¿Solo... pesadilla? —estaba perpleja, ¿cómo iba a desestimar algo así tan fácil?—. Y... ¿qué hay de la herida en mi pierna? ¿Las... las mordidas?

    —Eso habrá sido algún perro con el que, quizá, te encontraste por la calle. Tu mente suprimió el recuerdo por demasiado estrés, pero el subconsciente lo llevó a una pesadilla. —la voz tan relajada y despectiva de la mujer le daban a Alaska dolores en el pecho. Un ardor que no podía calmar.

    Inhaló, entrecortado, mientras apretó los puños sobre sus propias piernas. Pero entonces... lo vio. A esa cosa. Detrás de la mujer. Riéndose.

    —N̺̻̔̆ͅā̤̓̍͘ḑ̴̞͛̒ỉ͔͖̜͌ẹ̿͋̒̕ t̲̂̓ͩ̑ẹ̿͋̒̕ c͕͗ͤ̕̕r̴̨̦͕̝ẹ̿͋̒̕ẹ̿͋̒̕... Ḛͭ̉̇͟s̠҉͍͊ͅt̲̂̓ͩ̑ás̠҉͍͊ͅ l̙͖̑̾ͣo̯̱̊͊͢c͕͗ͤ̕̕ā̤̓̍͘.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    𝑻𝒓𝒚 𝒕𝒐 𝒄𝒂𝒍𝒎 𝒎𝒚𝒔𝒆𝒍𝒇 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒃𝒖𝒕 𝑰 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒏𝒊𝒄
    𝑰𝒔 𝒊𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝒖𝒑 𝒊𝒏 𝒎𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒅, 𝒂𝒎 𝑰 𝒈𝒐𝒊𝒏𝒈 𝒎𝒂𝒏𝒊𝒄?
    𝑻𝒓𝒚 𝒕𝒐 𝒄𝒂𝒍𝒎 𝒎𝒚𝒔𝒆𝒍𝒇 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒃𝒖𝒕 𝑰 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒏𝒊𝒄
    𝑰𝒔 𝒊𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝒖𝒑 𝒊𝒏 𝒎𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒅?
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Sus labios tuvieron una rápida contracción nerviosa, apretándose de forma fugaz entre sí antes que en su mente escuchara el quebrarse de un vidrio.

    Estalló. Miles de cristales por doquier.

    —¡NO ESTOY LOCA! —se abalanzó al escritorio, subiéndolo sin esfuerzo mientras tomó una de las lapiceras que reposaban a un lado. De inmediato quiso utilizarla contra la doctora—. ¡NO ME CREEN, NO ME CREEN! ¡YO NO ESTOY LOCA! ¡USTEDES SON LOS QUE NO VEN!

    La lapicera se clavó en la carne cuando la mujer intentó cubrirse con los brazos, gritando del susto.

    —¡TODOS SON IGUALES, HIJOS DE PUTA! ¡NUNCA HACEN NADA! ¡SOLO ME DROGAN, DROGAN, DROGAN! —su frenesí fue tal que no oyó la puerta abrirse ni a los guardias entrar para sujetarla entre ambos. La obligaron a soltar la lapicera mientras la alejaron. Ella igualmente quiso defenderse y continuar... sobre todo porque el monstruo cada vez se reía más fuerte mientras la sacaban de la oficina.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝐌𝐀𝐍𝐈𝐂
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    〔ᴹᴼᴺᴼᴿᴼᴸ〕 ᴳᵒʳᵉ ˡᵉᵛᵉ, ˡᵉⁿᵍᵘᵃʲᵉ ᵛᵘˡᵍᵃʳ. ᴸᵉᵉʳ ᶜᵒⁿ ᵈⁱˢᶜʳᵉᶜⁱóⁿ. 𝐒𝖾𝗌𝗂ó𐓣 #19 Frío, mojado, empapado... dolor. Mucho dolor. Sus ojos se abrieron de golpe y la oscuridad de la habitación le dio la bienvenida. Pero no estaba sola. No hizo falta que mirara hacia sus pies para saberlo porque podía escucharlo. Sonido mojado y como si estuvieran masticando. El dolor se hacía más intenso a pesar que ella no se movía. Solo miraba el techo del cuarto. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 𝑺𝒑𝒆𝒏𝒅𝒊𝒏𝒈 𝒏𝒊𝒈𝒉𝒕𝒔 𝒋𝒖𝒔𝒕 𝒔𝒕𝒂𝒓𝒊𝒏𝒈 𝒂𝒕 𝒕𝒉𝒆 𝒘𝒂𝒍𝒍 𝑷𝒂𝒚 𝒏𝒐 𝒎𝒊𝒏𝒅 𝒕𝒐 𝒕𝒉𝒆 𝒅𝒆𝒎𝒐𝒏𝒔 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒉𝒂𝒍𝒍 𝒀𝒆𝒂𝒉, 𝑰'𝒎 𝒏𝒖𝒎𝒃 𝑰 𝒅𝒐𝒏'𝒕 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒏𝒐𝒕𝒉𝒊𝒏𝒈 𝒂𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝑩𝒓𝒂𝒄𝒆𝒅 𝒇𝒐𝒓 𝒕𝒉𝒆 𝒇𝒂𝒍𝒍 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Pero el dolor se volvió tan intenso que no pudo aguantar más. Se sentó de golpe, viendo a esa cosa morder su pierna izquierda como si se tratara del más sabroso bocado. Extremidades anormalmente largas, como una sombra y con un aroma a azufre que causaba lágrimas en los ojos. Sintió náuseas cuando eso le devolvió la mirada, pero con una sonrisa tan larga que pudo ir de oreja a oreja si las hubiera tenido. Dientes afilados y manchados en sangre, sangre que ahora teñía su cama. Sus sábanas y su colchón absorbían cada gota que el monstruo no podía consumir. —V̘̪͆̂̅ư̡͕̭̇ẹ̿͋̒̕l̙͖̑̾ͣv͒̄ͭ̏̇ẹ̿͋̒̕ ā̤̓̍͘ ḑ̴̞͛̒o̯̱̊͊͢r̴̨̦͕̝ḿ̬̏ͤͅỉ͔͖̜͌r̴̨̦͕̝ A̷͙ͭͫ̕l̙͖̑̾ͣā̤̓̍͘s̠҉͍͊ͅḳ̯͍̑ͦā̤̓̍͘. —No... —ella negó repetidas veces con la cabeza mientras intentó alejarse de eso. —¡D̶͔̭̪̻U̠҉̷̙ͦÉR͉̜̎͡͠M͉̅ͮ͒ͤḚͭ̉̇͟T̨͈͗̌ͥḚͭ̉̇͟! —la orden fue acompañada con manos que torcieron la pierna de la chica con tal fuerza que quebraron ligamentos, tendones y huesos; desgarrando también músculos. El grito que salió por parte de ella fue desgarrador-- —Ha sido una pesadilla, Alaska. Nada más. —la voz de la doctora sacó a la pelinegra de sus pensamientos, de su historia. Levantó la vista para observarla. —¿Solo... pesadilla? —estaba perpleja, ¿cómo iba a desestimar algo así tan fácil?—. Y... ¿qué hay de la herida en mi pierna? ¿Las... las mordidas? —Eso habrá sido algún perro con el que, quizá, te encontraste por la calle. Tu mente suprimió el recuerdo por demasiado estrés, pero el subconsciente lo llevó a una pesadilla. —la voz tan relajada y despectiva de la mujer le daban a Alaska dolores en el pecho. Un ardor que no podía calmar. Inhaló, entrecortado, mientras apretó los puños sobre sus propias piernas. Pero entonces... lo vio. A esa cosa. Detrás de la mujer. Riéndose. —N̺̻̔̆ͅā̤̓̍͘ḑ̴̞͛̒ỉ͔͖̜͌ẹ̿͋̒̕ t̲̂̓ͩ̑ẹ̿͋̒̕ c͕͗ͤ̕̕r̴̨̦͕̝ẹ̿͋̒̕ẹ̿͋̒̕... Ḛͭ̉̇͟s̠҉͍͊ͅt̲̂̓ͩ̑ás̠҉͍͊ͅ l̙͖̑̾ͣo̯̱̊͊͢c͕͗ͤ̕̕ā̤̓̍͘. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 𝑻𝒓𝒚 𝒕𝒐 𝒄𝒂𝒍𝒎 𝒎𝒚𝒔𝒆𝒍𝒇 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒃𝒖𝒕 𝑰 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒏𝒊𝒄 𝑰𝒔 𝒊𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝒖𝒑 𝒊𝒏 𝒎𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒅, 𝒂𝒎 𝑰 𝒈𝒐𝒊𝒏𝒈 𝒎𝒂𝒏𝒊𝒄? 𝑻𝒓𝒚 𝒕𝒐 𝒄𝒂𝒍𝒎 𝒎𝒚𝒔𝒆𝒍𝒇 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒃𝒖𝒕 𝑰 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒏𝒊𝒄 𝑰𝒔 𝒊𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝒖𝒑 𝒊𝒏 𝒎𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒅? ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Sus labios tuvieron una rápida contracción nerviosa, apretándose de forma fugaz entre sí antes que en su mente escuchara el quebrarse de un vidrio. Estalló. Miles de cristales por doquier. —¡NO ESTOY LOCA! —se abalanzó al escritorio, subiéndolo sin esfuerzo mientras tomó una de las lapiceras que reposaban a un lado. De inmediato quiso utilizarla contra la doctora—. ¡NO ME CREEN, NO ME CREEN! ¡YO NO ESTOY LOCA! ¡USTEDES SON LOS QUE NO VEN! La lapicera se clavó en la carne cuando la mujer intentó cubrirse con los brazos, gritando del susto. —¡TODOS SON IGUALES, HIJOS DE PUTA! ¡NUNCA HACEN NADA! ¡SOLO ME DROGAN, DROGAN, DROGAN! —su frenesí fue tal que no oyó la puerta abrirse ni a los guardias entrar para sujetarla entre ambos. La obligaron a soltar la lapicera mientras la alejaron. Ella igualmente quiso defenderse y continuar... sobre todo porque el monstruo cada vez se reía más fuerte mientras la sacaban de la oficina. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝐌𝐀𝐍𝐈𝐂 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
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  • Allí estaba una noche más, los días pasaban más lentos que nunca. Y esa sensación de vacío no desaparecía...

    No temía a la soledad, siempre había estado solo; él, su templo, su tarea de mantener el equilibrio en el bosque y llevar las plegarias de los humanos a los dioses.

    Pero había algo extraño; como si esa soledad se hubiese acentuado, siendo esta vez dolorosa, casi asfixiante. Como si algo que antes era suyo se lo hubieran arrancado del pecho sin permiso.

    Sentía que estos meses atrás no era así, y sin embargo no era capaz de averiguar cuál era la causa de su dicha y su repentina desdicha.

    ¿Qué había pasado?

    Cada vez que intentaba forzar su mente a recordar algo que parecía que nunca estuvo, todo se nublaba y su cabeza dolía al punto de sentirla palpitar, como si estuviera a punto de estallar.

    Las noches eran cuando todo ese dolor inexplicable se magnificaba. Cuando su mente estaba sumergida en tareas que pudieran distraerlo momentáneamente.

    Aquel desazón no se desvanecía... Y en las noches terminaba caminando hasta llegar a algún punto del bosque. Aquel día llegó a un claro, donde las luciérnagas volaban anunciando la inminente primavera. Una noche más donde no tendría descanso.
    Allí estaba una noche más, los días pasaban más lentos que nunca. Y esa sensación de vacío no desaparecía... No temía a la soledad, siempre había estado solo; él, su templo, su tarea de mantener el equilibrio en el bosque y llevar las plegarias de los humanos a los dioses. Pero había algo extraño; como si esa soledad se hubiese acentuado, siendo esta vez dolorosa, casi asfixiante. Como si algo que antes era suyo se lo hubieran arrancado del pecho sin permiso. Sentía que estos meses atrás no era así, y sin embargo no era capaz de averiguar cuál era la causa de su dicha y su repentina desdicha. ¿Qué había pasado? Cada vez que intentaba forzar su mente a recordar algo que parecía que nunca estuvo, todo se nublaba y su cabeza dolía al punto de sentirla palpitar, como si estuviera a punto de estallar. Las noches eran cuando todo ese dolor inexplicable se magnificaba. Cuando su mente estaba sumergida en tareas que pudieran distraerlo momentáneamente. Aquel desazón no se desvanecía... Y en las noches terminaba caminando hasta llegar a algún punto del bosque. Aquel día llegó a un claro, donde las luciérnagas volaban anunciando la inminente primavera. Una noche más donde no tendría descanso.
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  • — Necesito un analgésico, este maldito dolor de cabeza me va a matar.

    Pero anoche la party, el se-xo y la bebida, estuvieron geniales. (?)
    — Necesito un analgésico, este maldito dolor de cabeza me va a matar. Pero anoche la party, el se-xo y la bebida, estuvieron geniales. (?)
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  • A decir verdad,
    Ya sabía que era inútil, pero quise intentar.
    A lo que entre los dedos se me va,
    "amor" no le podemos llamar.
    De lo que dije, sólo hay un borrón.
    Certeza de ayer, hoy eres borrador.

    Pero, hey, dime, ¿que no es aburrido
    que a las mismas respuestas lleguemos a la vez?
    Aunque admitiré
    Que nunca tuvo más sentido.
    En el inmenso mar de mi llorar,
    En esa superficie de calma sin igual,
    Tu mirada he de encontrar.

    Sobredosis de ti (¿Juntos?)
    Días de amor difunto,
    Noches llenas de pesadilla febril.

    Sobredosis de mí, darling.
    Dulce dolor, dame,
    Que esta canción no pare.

    ¿Quién iba a imaginar
    Que así es como todo iría a terminar?
    Y quizás obvio era;
    Del tiempo somos daño colateral.
    Para excusas dar, no hay tiempo ya,
    Así que en cuerpo y alma me he de desnudar.

    Que no hay solución para este cruel mal;
    Qué bello sería un abrupto final
    En el que mi ser entero,
    Mi alma y mi cuerpo,
    Encuentran su olvido letal.

    Y, aún así, aquí yo he de seguir,
    Velo y vestido de mentira es lo que uso para ti.
    Tu mirada pon en mí.

    Sobredosis de ti, ¿cierto?
    Quiero entender si esto
    Dicho estaba, entre las líneas de mi ser.

    Sobredosis de mí; siento
    Que mejor lo entiendo.
    De mi autoría, un infierno.

    Sobredosis de ti (¿Juntos?)
    Días de amor difunto,
    Noches llenas de pesadilla febril.

    Sobredosis de mí, darling.
    Dulce dolor, dame,
    Y que esta canción no pare.
    A decir verdad, Ya sabía que era inútil, pero quise intentar. A lo que entre los dedos se me va, "amor" no le podemos llamar. De lo que dije, sólo hay un borrón. Certeza de ayer, hoy eres borrador. Pero, hey, dime, ¿que no es aburrido que a las mismas respuestas lleguemos a la vez? Aunque admitiré Que nunca tuvo más sentido. En el inmenso mar de mi llorar, En esa superficie de calma sin igual, Tu mirada he de encontrar. Sobredosis de ti (¿Juntos?) Días de amor difunto, Noches llenas de pesadilla febril. Sobredosis de mí, darling. Dulce dolor, dame, Que esta canción no pare. ¿Quién iba a imaginar Que así es como todo iría a terminar? Y quizás obvio era; Del tiempo somos daño colateral. Para excusas dar, no hay tiempo ya, Así que en cuerpo y alma me he de desnudar. Que no hay solución para este cruel mal; Qué bello sería un abrupto final En el que mi ser entero, Mi alma y mi cuerpo, Encuentran su olvido letal. Y, aún así, aquí yo he de seguir, Velo y vestido de mentira es lo que uso para ti. Tu mirada pon en mí. Sobredosis de ti, ¿cierto? Quiero entender si esto Dicho estaba, entre las líneas de mi ser. Sobredosis de mí; siento Que mejor lo entiendo. De mi autoría, un infierno. Sobredosis de ti (¿Juntos?) Días de amor difunto, Noches llenas de pesadilla febril. Sobredosis de mí, darling. Dulce dolor, dame, Y que esta canción no pare.
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  • Pues claro que me hace un mejor rey , por que conosco el dolor de los demas
    Pues claro que me hace un mejor rey , por que conosco el dolor de los demas
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  • — La luz del lunes se filtraba por las rendijas de los shoji no como un amanecer, sino como una intrusión no deseada. Era una claridad pálida y anémica que parecía haber perdido toda su energía al rebotar contra el manto helado del patio. El aire en la habitación era gélido, un contraste brutal con el nido de mantas que la Sacerdotisa acababa de abandonar.
    ​Permanecía de rodillas sobre el futón, con la silueta de su espalda tensándose mientras estiraba los brazos hacia el techo con un quejido sordo. Cada vértebra protestaba y sus músculos se sentían rígidos por el frío y la pesadez de una noche que se le hizo corta. Sus orejas de kitsune, generalmente alertas, caían con desgana, y sus párpados plomizos apenas dejaban ver sus ojos amatista, apagados por el cansancio. Una fina voluta de vapor se escapaba de sus labios con cada aliento, materializando el frío ambiental.

    ​—Mmm... Incluso los dioses deberían tener derecho a un día de descanso remunerado —murmuró con una voz rasposa, arrastrando las palabras con una pereza casi dolorosa—. ¿Quién tuvo la "brillante" ocurrencia de construir este lugar en la cima más alta y ventosa de la isla? ¿Para estar "más cerca de los cielos"?—

    ​Soltó una risa amarga que se quebró en un bostezo interminable, estirando su mandíbula hasta el límite antes de continuar con sarcasmo.

    ​—Ah, claro... fui yo. Qué conveniente es la memoria histórica cuando se trata de mis propios errores de diseño. Y aquí estoy, pagando las consecuencias de mi propio ego arquitectónico. Qué bárbaro es tener responsabilidades un lunes...
    🌸— La luz del lunes se filtraba por las rendijas de los shoji no como un amanecer, sino como una intrusión no deseada. Era una claridad pálida y anémica que parecía haber perdido toda su energía al rebotar contra el manto helado del patio. El aire en la habitación era gélido, un contraste brutal con el nido de mantas que la Sacerdotisa acababa de abandonar. ​Permanecía de rodillas sobre el futón, con la silueta de su espalda tensándose mientras estiraba los brazos hacia el techo con un quejido sordo. Cada vértebra protestaba y sus músculos se sentían rígidos por el frío y la pesadez de una noche que se le hizo corta. Sus orejas de kitsune, generalmente alertas, caían con desgana, y sus párpados plomizos apenas dejaban ver sus ojos amatista, apagados por el cansancio. Una fina voluta de vapor se escapaba de sus labios con cada aliento, materializando el frío ambiental. ​—Mmm... Incluso los dioses deberían tener derecho a un día de descanso remunerado —murmuró con una voz rasposa, arrastrando las palabras con una pereza casi dolorosa—. ¿Quién tuvo la "brillante" ocurrencia de construir este lugar en la cima más alta y ventosa de la isla? ¿Para estar "más cerca de los cielos"?— ​Soltó una risa amarga que se quebró en un bostezo interminable, estirando su mandíbula hasta el límite antes de continuar con sarcasmo. ​—Ah, claro... fui yo. Qué conveniente es la memoria histórica cuando se trata de mis propios errores de diseño. Y aquí estoy, pagando las consecuencias de mi propio ego arquitectónico. Qué bárbaro es tener responsabilidades un lunes...
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  • Lo que dure la fogata en el exterior de lo que una vez fue el fuselaje de un orbitador, antes de refugiarse en el interior, además de aprovechar la ocasión para cocinar la cena, una presa diferente, aunque dio pelea, con Chroma le dio una muerte rápida e indolora, un jabalí salvaje pero que tiene suficiente comida para una semana.
    Lo que dure la fogata en el exterior de lo que una vez fue el fuselaje de un orbitador, antes de refugiarse en el interior, además de aprovechar la ocasión para cocinar la cena, una presa diferente, aunque dio pelea, con Chroma le dio una muerte rápida e indolora, un jabalí salvaje pero que tiene suficiente comida para una semana.
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  • Dudas nocturnas
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Illán

    [Lublin - Apartamento provisional - 13/03/2026 - 01:23]

    Tic... Tac... Tic... Tac...

    El sonido de un disparo..

    Los gritos de un hombre...

    El dolor insoportable recorriendo su cuerpo...

    La cazadora despertó tomando aire, como si le faltara. "Otra vez estas pesadillas", pensó. Se sentó en la cama, a su lado, su compañero, Illán, a veces se preguntaba si él también tendría esas pesadillas... A veces parecía dormir tan plácidamente, "¿Pensará en algo más que en pelear?".

    Observó al techo, el ventilador giraba y ese movimiento la mantuvo hipnotizada unos segundos. Las paredes cada día parecían más cerca, las habitaciones más pequeñas, los pasillos más estrechos... Así eran las noches sin trabajo, los días posteriores a completar una misión eran los peores para ella.

    Se levantó con cuidado de no despertar a Illán, tomó sus gafas, abrió la puerta y se vio en el pasillo, una pequeña brisa fría lo recorrió ¿Se habían dejado la ventana abierta? Cerró la puerta tras de si y se dirigió al baño, se lavó el rostro y una vez cerró el grifo del lavamanos, alzó la mirada para verse en el espejo. Rara vez llevaba ropa que mostrase sus marcas, pero esta vez iba con una camisa corta de tirantes y pantalones cortos. Su mirada se posó en la cicatriz que había en su hombro, una gran marca de quemadura que iba desde el extremo desde la clavícula hasta casi su bíceps. Uno de los muchos recuerdos de su entrenamiento, en este caso, cuando le enseñaron la piroquinesis.

    Suspiró, apagó la luz del baño y se dirigió a la cocina. Tomó asiento tranquilamente, tomó el paquete de cigarrillos que había en la mesa, encendiendo uno. Mientras fumaba, su mirada quedó en la puerta que daba a un pequeño balcón, una puerta corredera de cristal que tendría una buena vista, si no fuera por el gran edificio que había frente al suyo. Apoyó un codo en la mesa y en la mano de dicho brazo, apoyó su mentón.
    [Cursed_Bastard] [Lublin - Apartamento provisional - 13/03/2026 - 01:23] Tic... Tac... Tic... Tac... El sonido de un disparo.. Los gritos de un hombre... El dolor insoportable recorriendo su cuerpo... La cazadora despertó tomando aire, como si le faltara. "Otra vez estas pesadillas", pensó. Se sentó en la cama, a su lado, su compañero, Illán, a veces se preguntaba si él también tendría esas pesadillas... A veces parecía dormir tan plácidamente, "¿Pensará en algo más que en pelear?". Observó al techo, el ventilador giraba y ese movimiento la mantuvo hipnotizada unos segundos. Las paredes cada día parecían más cerca, las habitaciones más pequeñas, los pasillos más estrechos... Así eran las noches sin trabajo, los días posteriores a completar una misión eran los peores para ella. Se levantó con cuidado de no despertar a Illán, tomó sus gafas, abrió la puerta y se vio en el pasillo, una pequeña brisa fría lo recorrió ¿Se habían dejado la ventana abierta? Cerró la puerta tras de si y se dirigió al baño, se lavó el rostro y una vez cerró el grifo del lavamanos, alzó la mirada para verse en el espejo. Rara vez llevaba ropa que mostrase sus marcas, pero esta vez iba con una camisa corta de tirantes y pantalones cortos. Su mirada se posó en la cicatriz que había en su hombro, una gran marca de quemadura que iba desde el extremo desde la clavícula hasta casi su bíceps. Uno de los muchos recuerdos de su entrenamiento, en este caso, cuando le enseñaron la piroquinesis. Suspiró, apagó la luz del baño y se dirigió a la cocina. Tomó asiento tranquilamente, tomó el paquete de cigarrillos que había en la mesa, encendiendo uno. Mientras fumaba, su mirada quedó en la puerta que daba a un pequeño balcón, una puerta corredera de cristal que tendría una buena vista, si no fuera por el gran edificio que había frente al suyo. Apoyó un codo en la mesa y en la mano de dicho brazo, apoyó su mentón.
    Tipo
    Grupal
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    Cualquier línea
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  • 《 Mi familia no tenía mucho, pero la comida, el cobijo y la chimenea caliente no faltaban. No tenía juguetes como los demás, así que me distraía con lo que encontraba en la casa de mi abuela.

    Libros.
    Mi abuela tenía muchos libros.
    Entre ellos, uno captó mi atención, se llamaba "Notes on Hospitals"

    Todos los días, llegando de la escuela, me apresuraba a hacer mis tareas para poder leer todo lo que pudiera de aquel libro, asi fuera a escondidas junto a la chimenea.

    No entendía todo, había palabras que tenía que buscar varias veces, preguntarle a mi abuela o un profesor, habia párrafos que me tomaba mucho comprender.

    Pero entendía lo importante; alguien había decidido mirar el sufrimiento humano y no apartar la mirada.

    Florence Nightingale escribió sobre hospitales, higiene, organización, trataba de persona, de los que estaban heridos, de los que no podían levantarse y de los que nadie quería tocar...

    Recuerdo que pensaba "es una mujer muy valiente, en la escuela un profesor se desmayó viendo sangre"

    Pero Florence, tenia una valentia especial, no una valentía ruidosa, como la que aparece en las historias de guerra o las películas estadounidenses.

    Una valentía poderosa y silenciosa. La valentía de entrar en habitaciones llenas de dolor y permanecer allí con fuerza, temple y dedicación.


    La historia que nos enseñan en la escuela es tan aburrida y los nombres que se repiten suelen ser los de hombres: generales, estrategas, conquistadores...¿y las mujeres?

    Siempre hay mujeres sosteniendo el mundo desde lugares donde nadie las ve.

    Curando.
    Enseñando.
    Organizando el caos y manteniendo con vida a personas que otros ya habían dado por perdidas.

    Florence Nightingale no empuñó una pistola o un rifle, no fue una conquistadora, no cortó cabezas, no lidero personas en el campode batalla..

    Pero cambió la manera en que el mundo entiende el cuidado, la medicina y la dignidad de los pacientes. Eso… requiere un tipo de fuerza que rara vez se reconoce.

    No la conocí. Pero su trabajo llegó hasta mi, un niño que leía en silencio junto a una chimenea.

    Por eso, cuando escucho a alguien decir que el trabajo de las mujeres es pequeño o que su impacto es secundario… sé que están muy equivocados.

    La historia está llena de mujeres que cambiaron el mundo.
    Muchas de ellas sin pedir reconocimiento.

    Florence Nightingale fue una de ellas.

    Y gracias a mujeres como ella, algunos de nosotros aprendimos que salvar una vida también es una forma de valentía. 》
    《 Mi familia no tenía mucho, pero la comida, el cobijo y la chimenea caliente no faltaban. No tenía juguetes como los demás, así que me distraía con lo que encontraba en la casa de mi abuela. Libros. Mi abuela tenía muchos libros. Entre ellos, uno captó mi atención, se llamaba "Notes on Hospitals" Todos los días, llegando de la escuela, me apresuraba a hacer mis tareas para poder leer todo lo que pudiera de aquel libro, asi fuera a escondidas junto a la chimenea. No entendía todo, había palabras que tenía que buscar varias veces, preguntarle a mi abuela o un profesor, habia párrafos que me tomaba mucho comprender. Pero entendía lo importante; alguien había decidido mirar el sufrimiento humano y no apartar la mirada. Florence Nightingale escribió sobre hospitales, higiene, organización, trataba de persona, de los que estaban heridos, de los que no podían levantarse y de los que nadie quería tocar... Recuerdo que pensaba "es una mujer muy valiente, en la escuela un profesor se desmayó viendo sangre" Pero Florence, tenia una valentia especial, no una valentía ruidosa, como la que aparece en las historias de guerra o las películas estadounidenses. Una valentía poderosa y silenciosa. La valentía de entrar en habitaciones llenas de dolor y permanecer allí con fuerza, temple y dedicación. La historia que nos enseñan en la escuela es tan aburrida y los nombres que se repiten suelen ser los de hombres: generales, estrategas, conquistadores...¿y las mujeres? Siempre hay mujeres sosteniendo el mundo desde lugares donde nadie las ve. Curando. Enseñando. Organizando el caos y manteniendo con vida a personas que otros ya habían dado por perdidas. Florence Nightingale no empuñó una pistola o un rifle, no fue una conquistadora, no cortó cabezas, no lidero personas en el campode batalla.. Pero cambió la manera en que el mundo entiende el cuidado, la medicina y la dignidad de los pacientes. Eso… requiere un tipo de fuerza que rara vez se reconoce. No la conocí. Pero su trabajo llegó hasta mi, un niño que leía en silencio junto a una chimenea. Por eso, cuando escucho a alguien decir que el trabajo de las mujeres es pequeño o que su impacto es secundario… sé que están muy equivocados. La historia está llena de mujeres que cambiaron el mundo. Muchas de ellas sin pedir reconocimiento. Florence Nightingale fue una de ellas. Y gracias a mujeres como ella, algunos de nosotros aprendimos que salvar una vida también es una forma de valentía. 》
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