¡Vamos, vamos! ¡La noche aún es joven!
-La chica tira con energía de la mano que sostiene, avanzando entre la penumbra iluminada apenas por una luz suave que parece colarse desde algún punto lejano. El cielo está oscuro, profundo, salpicado de pequeños destellos blancos que caen lentamente como nieve silenciosa. Su cabello se mueve con el viento nocturno, extendiéndose detrás de ella como una sombra viva.-
-Su respiración se vuelve visible en el aire frío, pequeñas nubes que se disipan casi al instante. No parece importarle la temperatura; su sonrisa cálida rompe el ambiente helado. Sus ojos brillan con una emoción que contrasta con la quietud de la noche.-
¡No me digas que ya te estás arrepintiendo! ¡Prometiste seguirme!
-Suelta una risa ligera, clara, que resuena con eco suave en el espacio abierto.-
-Gira el rostro por encima del hombro, sin dejar de avanzar. La expresión en su cara es traviesa, casi desafiante. La mano que sostiene aprieta con seguridad, transmitiendo calor a pesar del entorno gélido.-
¡Hoy será nuestra noche! ¡La viviremos como la ultima! No es necesario volvernos locos, por supuesto. ¡Pero tenemos que hacer muchas cosas! ¡Así que muévete! ¡Que todavía nos queda mundo por recorrer antes del amanecer!
-La cima no es enorme, pero sí lo bastante alta como para que la ciudad se extienda frente a ellos como un océano de luces. Desde allí arriba, los edificios parecen maquetas iluminadas, las calles son líneas doradas que se cruzan en patrones ordenados, y los faroles titilan como constelaciones terrestres. El cielo oscuro se funde con el resplandor urbano en el horizonte, creando una neblina luminosa que tiñe la noche de tonos suaves.-
-De pronto, desacelera y gira sobre sus talones. La inercia hace que su cabello trace un arco oscuro en el aire. Ahora queda frente a quien la acompaña, aún sosteniendo su mano, inclinándose apenas hacia atrás mientras lo obliga a detenerse con ella.-
Me gustan mucho este tipo de lugares, ya sabes. Los que están escondidos por ahí y que te encuentras por accidente y que puedes proclamar como tu paraíso secreto~
-Sin previo aviso, vuelve a tirar de la mano con renovado entusiasmo hacia ella-
¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Si te gusta la vista~?
¡Vamos, vamos! ¡La noche aún es joven!
-La chica tira con energía de la mano que sostiene, avanzando entre la penumbra iluminada apenas por una luz suave que parece colarse desde algún punto lejano. El cielo está oscuro, profundo, salpicado de pequeños destellos blancos que caen lentamente como nieve silenciosa. Su cabello se mueve con el viento nocturno, extendiéndose detrás de ella como una sombra viva.-
-Su respiración se vuelve visible en el aire frío, pequeñas nubes que se disipan casi al instante. No parece importarle la temperatura; su sonrisa cálida rompe el ambiente helado. Sus ojos brillan con una emoción que contrasta con la quietud de la noche.-
¡No me digas que ya te estás arrepintiendo! ¡Prometiste seguirme!
-Suelta una risa ligera, clara, que resuena con eco suave en el espacio abierto.-
-Gira el rostro por encima del hombro, sin dejar de avanzar. La expresión en su cara es traviesa, casi desafiante. La mano que sostiene aprieta con seguridad, transmitiendo calor a pesar del entorno gélido.-
¡Hoy será nuestra noche! ¡La viviremos como la ultima! No es necesario volvernos locos, por supuesto. ¡Pero tenemos que hacer muchas cosas! ¡Así que muévete! ¡Que todavía nos queda mundo por recorrer antes del amanecer!
-La cima no es enorme, pero sí lo bastante alta como para que la ciudad se extienda frente a ellos como un océano de luces. Desde allí arriba, los edificios parecen maquetas iluminadas, las calles son líneas doradas que se cruzan en patrones ordenados, y los faroles titilan como constelaciones terrestres. El cielo oscuro se funde con el resplandor urbano en el horizonte, creando una neblina luminosa que tiñe la noche de tonos suaves.-
-De pronto, desacelera y gira sobre sus talones. La inercia hace que su cabello trace un arco oscuro en el aire. Ahora queda frente a quien la acompaña, aún sosteniendo su mano, inclinándose apenas hacia atrás mientras lo obliga a detenerse con ella.-
Me gustan mucho este tipo de lugares, ya sabes. Los que están escondidos por ahí y que te encuentras por accidente y que puedes proclamar como tu paraíso secreto~
-Sin previo aviso, vuelve a tirar de la mano con renovado entusiasmo hacia ella-
¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Si te gusta la vista~?