• La pequeña iglesia de madera se alzaba a medio terminar en el centro del pueblo. Las paredes apenas alcanzaban la altura de un hombre y el techo todavía era un esqueleto de vigas desnudas. Alrededor, las casas mostraban el mismo aspecto de abandono y miseria: ventanas cubiertas con tablas, huertos secos y rostros marcados por semanas de hambre.

    Entre el polvo y los tablones trabajaba el joven cura de gorra de caza roja y abrigo oscuro. Sus manos estaban cubiertas de tierra mientras ayudaba a levantar una de las paredes. Cerca de la obra, varias ollas humeaban sobre un fuego improvisado.

    "Padre... tenemos hambre". Murmuró uno de los aldeanos, observando la escasa comida que quedaba.

    El cura dejó el martillo a un lado y miró la fila de personas que aguardaban. No había mucho: apenas unas pocas papas que había racionado cuidadosamente. Sin embargo, tras días explorando los alrededores, había encontrado un terreno fértil junto al río donde ya comenzaban a crecer nuevos cultivos. Tomó una de las ollas y comenzó a repartir las porciones.

    -Niños y mujeres comerán primero.

    Algunos hombres intercambiaron miradas preocupadas y replicando: "Pero padre."

    -Los hombres comeremos cuando sus estómagos estén saciados

    Continuó con firmeza.

    -Ningún niño de este pueblo volverá a acostarse con hambre mientras yo pueda evitarlo.

    El silencio se extendió entre los presentes. Las porciones eran pequeñas, pero suficientes para devolver algo de color a los rostros agotados. Los niños se acercaron tímidamente con sus cuencos, y las madres recibieron la comida con ojos humedecidos.

    El cura señaló entonces hacia las afueras del pueblo, donde varias hileras de tierra recién removida se extendían bajo el sol.

    -Hoy comemos poco. Mañana plantaremos más. Y cuando llegue la cosecha, este pueblo no dependerá de la caridad de nadie.
    La pequeña iglesia de madera se alzaba a medio terminar en el centro del pueblo. Las paredes apenas alcanzaban la altura de un hombre y el techo todavía era un esqueleto de vigas desnudas. Alrededor, las casas mostraban el mismo aspecto de abandono y miseria: ventanas cubiertas con tablas, huertos secos y rostros marcados por semanas de hambre. Entre el polvo y los tablones trabajaba el joven cura de gorra de caza roja y abrigo oscuro. Sus manos estaban cubiertas de tierra mientras ayudaba a levantar una de las paredes. Cerca de la obra, varias ollas humeaban sobre un fuego improvisado. "Padre... tenemos hambre". Murmuró uno de los aldeanos, observando la escasa comida que quedaba. El cura dejó el martillo a un lado y miró la fila de personas que aguardaban. No había mucho: apenas unas pocas papas que había racionado cuidadosamente. Sin embargo, tras días explorando los alrededores, había encontrado un terreno fértil junto al río donde ya comenzaban a crecer nuevos cultivos. Tomó una de las ollas y comenzó a repartir las porciones. -Niños y mujeres comerán primero. Algunos hombres intercambiaron miradas preocupadas y replicando: "Pero padre." -Los hombres comeremos cuando sus estómagos estén saciados Continuó con firmeza. -Ningún niño de este pueblo volverá a acostarse con hambre mientras yo pueda evitarlo. El silencio se extendió entre los presentes. Las porciones eran pequeñas, pero suficientes para devolver algo de color a los rostros agotados. Los niños se acercaron tímidamente con sus cuencos, y las madres recibieron la comida con ojos humedecidos. El cura señaló entonces hacia las afueras del pueblo, donde varias hileras de tierra recién removida se extendían bajo el sol. -Hoy comemos poco. Mañana plantaremos más. Y cuando llegue la cosecha, este pueblo no dependerá de la caridad de nadie.
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  • —Rol libre


    Hoy no se trabaja.. ~
    -Cambió su atuendo y dejó un pequeño cartelito en el negocio "Cerrado por hoy" Se habian juntado las cosas que quería hacer, comprar una nueva maquina de café, almorzar en un alegre sitio y por último beber unas copas antes de ir a casa-

    -Salió caminando por la calle dejando el Boulevard donde estaba la tienda vistiendo su ropa urbana-
    —Rol libre Hoy no se trabaja.. ~ -Cambió su atuendo y dejó un pequeño cartelito en el negocio "Cerrado por hoy" Se habian juntado las cosas que quería hacer, comprar una nueva maquina de café, almorzar en un alegre sitio y por último beber unas copas antes de ir a casa- -Salió caminando por la calle dejando el Boulevard donde estaba la tienda vistiendo su ropa urbana-
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  • *Si bien, Stelle vio unos videos sobre esa aplicación, ella más movida por la curiosidad, lo descargo paso a instalado en su celular.

    Para asi una vez listo, espero que en el planeta que estaba visitando llegue a funcionar, imagina que si ya que lo pudo descargar e instalar.

    Una vez que estuvo listo, abre la app y la usa, desea una anomalía, la aplicación al momento comenzó a buscar una buena zona para ir...

    Finalmente da una ubicación, antes de ir, se da cuenta que unas recomendaciones es "no ir sola"... Suspira con pezades, pues ella no tiene a nadie que la acompañe o desee ir con ella, todos los que conoce, están ocupados.

    Sin mas, sale de la habitación donde se estaba quedando, camino al lugar, antes estaba rodeada de casas pero conforme avanza, las casas iban disminuyendo su número hasta que pasa a un terreno solitario, al llegar vio algo que la dejo en shock. *

    Supongo que fue mala idea ir sola.

    *Al llegar a la zona, había una casa que mas qué casa abandonada parecía una sacada de las más terribles pesadillas. *

    Supongo que debo seguir.

    *Al punto final de la ubicación dada por la app, es estar dentro de aquel lugar.*
    *Si bien, Stelle vio unos videos sobre esa aplicación, ella más movida por la curiosidad, lo descargo paso a instalado en su celular. Para asi una vez listo, espero que en el planeta que estaba visitando llegue a funcionar, imagina que si ya que lo pudo descargar e instalar. Una vez que estuvo listo, abre la app y la usa, desea una anomalía, la aplicación al momento comenzó a buscar una buena zona para ir... Finalmente da una ubicación, antes de ir, se da cuenta que unas recomendaciones es "no ir sola"... Suspira con pezades, pues ella no tiene a nadie que la acompañe o desee ir con ella, todos los que conoce, están ocupados. Sin mas, sale de la habitación donde se estaba quedando, camino al lugar, antes estaba rodeada de casas pero conforme avanza, las casas iban disminuyendo su número hasta que pasa a un terreno solitario, al llegar vio algo que la dejo en shock. * Supongo que fue mala idea ir sola. *Al llegar a la zona, había una casa que mas qué casa abandonada parecía una sacada de las más terribles pesadillas. * Supongo que debo seguir. *Al punto final de la ubicación dada por la app, es estar dentro de aquel lugar.*
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  • — ¿Como que ahora otra chica va a vivir en la casa? Mi novio debería agradecerme que soy una chica pacífica y no una celosa posesiva
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  • Mientras mi esposa duerme, me bajo al gimnasio de casa
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  • 𝑨 𝒏𝒆𝒘 𝒃𝒆𝒈𝒊𝒏𝒏𝒊𝒏𝒈
    Fandom OC
    Categoría Slice of Life
    Seis meses.
    Había pasado medio año desde... La vez que la vió.
    Y para ser franco consigo mismo, siquiera la había recordado con la frecuencia de su "yo" de hacía años.
    La búsqueda de empleo, las salidas con sus amigos y las actividades con su pareja le habían consumido tiempo suficiente como para no detenerse a pensar en nada más que el presente.

    Pero hoy, en las vías del metro, rumbo su destino recordó la noche dónde se había encontrado con Alex.
    ¿Casualidad o destino? La pregunta que en momentos le hacía sobrepensar en el momento. Distrayendo su mente de la inquietud que tenía ahora.
    Su nuevo reto.
    Un trabajo lejos de casa.

    Con su padre había iniciado pequeños emprendimientos para cubrir sus necesidades, pero sabía que debía aspirar a más.
    Las cosas de la adultez le hacían pensar en su futuro, para su suerte, encontró un departamento que estaba reclutando a personal.

    Al llegar al edificio, se vio rodeado de personas que al igual que él parecían nuevos. Algunos iban nerviosos, otros con la calma de quién ha planeado horas durante el espejo su llegada, y luego estaban personas cómo Haruki, perdidos en sus pensamientos, imaginando cómo será esa nueva etapa, sí serían capaces de dar la talla.

    Eventualmente fueron entrando, guiándose por algunos trabajadores que parecían llevar ahí desde que abrió la sucursal. La sala de espera era grande, con asientos largos y de matices grises adornando las esquinas de plantas en macetas, haciendo una especie de "U" de manera que todos quedaran frente la vista de recepción.

    Su teléfono vibró. Era su pareja, mensajes de ánimo acompañado de fotos de su día.
    Él sonrió, pero de inmediato se presentó un hombre quién se paró en frente de todos; al parecer era encargado del departamento de recursos humanos, anunciando que en breve se haría presente un grupo que los llevaría hasta las oficinas.
    No tuvo ni tiempo de responder el teléfono; lo guardó tan pronto escuchaba pasos acercándose por uno de los pasillos.
    Seis meses. Había pasado medio año desde... La vez que la vió. Y para ser franco consigo mismo, siquiera la había recordado con la frecuencia de su "yo" de hacía años. La búsqueda de empleo, las salidas con sus amigos y las actividades con su pareja le habían consumido tiempo suficiente como para no detenerse a pensar en nada más que el presente. Pero hoy, en las vías del metro, rumbo su destino recordó la noche dónde se había encontrado con Alex. ¿Casualidad o destino? La pregunta que en momentos le hacía sobrepensar en el momento. Distrayendo su mente de la inquietud que tenía ahora. Su nuevo reto. Un trabajo lejos de casa. Con su padre había iniciado pequeños emprendimientos para cubrir sus necesidades, pero sabía que debía aspirar a más. Las cosas de la adultez le hacían pensar en su futuro, para su suerte, encontró un departamento que estaba reclutando a personal. Al llegar al edificio, se vio rodeado de personas que al igual que él parecían nuevos. Algunos iban nerviosos, otros con la calma de quién ha planeado horas durante el espejo su llegada, y luego estaban personas cómo Haruki, perdidos en sus pensamientos, imaginando cómo será esa nueva etapa, sí serían capaces de dar la talla. Eventualmente fueron entrando, guiándose por algunos trabajadores que parecían llevar ahí desde que abrió la sucursal. La sala de espera era grande, con asientos largos y de matices grises adornando las esquinas de plantas en macetas, haciendo una especie de "U" de manera que todos quedaran frente la vista de recepción. Su teléfono vibró. Era su pareja, mensajes de ánimo acompañado de fotos de su día. Él sonrió, pero de inmediato se presentó un hombre quién se paró en frente de todos; al parecer era encargado del departamento de recursos humanos, anunciando que en breve se haría presente un grupo que los llevaría hasta las oficinas. No tuvo ni tiempo de responder el teléfono; lo guardó tan pronto escuchaba pasos acercándose por uno de los pasillos.
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  • El clima es extremo. En semanas pasadas hacía un calor horrible, y hoy sopla muy feo el aire, además de lluvia...
    Me recuerda una especie de sentencia de sabiduría que leí en algún lugar: "arar el campo en días soleados y leer libros en casa cuando llueve".
    El clima es extremo. En semanas pasadas hacía un calor horrible, y hoy sopla muy feo el aire, además de lluvia... Me recuerda una especie de sentencia de sabiduría que leí en algún lugar: "arar el campo en días soleados y leer libros en casa cuando llueve".
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  • Anyel Martnes Keirot Korezu Shacya NaekoHanary Naeko Masthian Lauguez Jasuke Sarutobi

    Tal y cómo se había acordado, luego de su... "Reunión" con el grupo de la joven asiática. Yessen regresó junto con Veyra Leˑron al sitio pactado, la casa de Anyel, un lugar que se frecuenta desde que dejaron de visitar tan seguido la Torre.

    —Y entonces, la chica más pequeña comenzó a decir que le importaba poco nuestro pueblo, que no iban a hacer nada, así que decidí crear un pacto, uno de ellos por uno de nosotros, todavía están eligiendo, Nico me avisa cuán... Oh esperen... —Su celular estaba sonando. Lo sacó del bolsillo, miró la pantalla y levantó su mirada a especialmente a cierto rubio.

    —Uy... Eligieron a Nico... —Y desde su lugar hizo la seña de "amor y paz", no creyó que se quedarían con ella, pensó que definitivamente se quedarían con Anyel al ser considerado casi un líder, sin saber que no era así. —En fin, cómo les iba diciendo. Ahora esta bella chica es nuestra invitada, ¡Vivirás con dos chicas, An! ¡Viva! —Daba por hecho que la casa de Anyel sería la "cárcel", ¿Por qué? Jasuke acaba de llegar y no sería justo para él recibir a otro más, ya sufre con las invasiones continuas de Keirot. [?]
    [anyelm1heru] [Keirot_Korezu] [fire_magenta_owl_544][tidal_titanium_lion_574] [aiderulz12] [flash_jade_deer_758] Tal y cómo se había acordado, luego de su... "Reunión" con el grupo de la joven asiática. Yessen regresó junto con [vey.ra] al sitio pactado, la casa de Anyel, un lugar que se frecuenta desde que dejaron de visitar tan seguido la Torre. —Y entonces, la chica más pequeña comenzó a decir que le importaba poco nuestro pueblo, que no iban a hacer nada, así que decidí crear un pacto, uno de ellos por uno de nosotros, todavía están eligiendo, Nico me avisa cuán... Oh esperen... —Su celular estaba sonando. Lo sacó del bolsillo, miró la pantalla y levantó su mirada a especialmente a cierto rubio. —Uy... Eligieron a Nico... —Y desde su lugar hizo la seña de "amor y paz", no creyó que se quedarían con ella, pensó que definitivamente se quedarían con Anyel al ser considerado casi un líder, sin saber que no era así. —En fin, cómo les iba diciendo. Ahora esta bella chica es nuestra invitada, ¡Vivirás con dos chicas, An! ¡Viva! —Daba por hecho que la casa de Anyel sería la "cárcel", ¿Por qué? Jasuke acaba de llegar y no sería justo para él recibir a otro más, ya sufre con las invasiones continuas de Keirot. [?]
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  • Este servidor te habla desde su casa, desde su mundo, desde su sistema Planetario, desde su galaxia y desde su universo. Aquí estoy el día de hoy para saludarlos.
    Este servidor te habla desde su casa, desde su mundo, desde su sistema Planetario, desde su galaxia y desde su universo. Aquí estoy el día de hoy para saludarlos.
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  • 𝕮𝖊𝖓𝖎𝖟𝖆𝖘 𝖞 𝕳𝖎𝖊𝖗𝖇𝖆𝖘
    Categoría Otros
    » ℛℴ𝓁ℯ𝓅𝓁𝒶𝓎 𝓌𝒾𝓉𝒽 𝔒𝔡𝔢𝔱𝔱𝔢 ℌ𝔢𝔪𝔩𝔬𝔠𝔨



    El hedor a vinagre y carne pudriéndose impregnaba cada centímetro del pequeño pueblo. Ni el humo constante de las hogueras lograba cubrirlo por completo.

    El silencio pesaba demasiado, no había nada por lo que charlar con ímpetu o reír. Tampoco habían suficientes pares de pies para recorrer los caminos durante el día. Cada vez eran menos los que sobrevivían; menos manos para cavar fosas nuevas.

    Los pasos del doctor quedaban marcados en las calles de barro mientras avanzaba entre las casas. Algunas con velas encendidas, otras completamente a oscuras, probablemente deshabitadas hacía días, semanas o meses. Y a los lados de algunas habían decenas de cuerpos inmóviles debajo de telas demasiado ásperas.

    Estuvo siguiendo esa enfermedad. Los síntomas eran nuevos y llamaban su atención. Por desgracia, los pacientes no duraban demasiado como para poder realizar experimentos y ver resultados. Los pulmones colapsaban antes de poder siquiera intentar tratar las infecciones que se creaban sobre y debajo de la piel. Las manchas en cuellos, dedos y rostros daban aspectos cadavéricos que muchos decían era la marca de la muerte. Si se llegaba a ese punto no había retorno. Para mal del doctor, cuando llegaba a alguien, ya tenía síntomas avanzados y morían en poco tiempo.

    Pero oyó que en el pueblo podría haber algún que otro sobreviviente que pudiera darle las respuestas. O no. No lo sabría hasta intentarlo.

    Se detuvo frente a una casa, notando un cuarto con luz. Pero no fue eso lo que lo frenó, sino el aroma a hierbas que salía de allí. Tapó el olor a podredumbre de una forma tan sencilla que despertó su curiosidad. De inmediato se giró para cambiar de rumbo hacia la casa.
    » ℛℴ𝓁ℯ𝓅𝓁𝒶𝓎 𝓌𝒾𝓉𝒽 [orbit_turquoise_elephant_485] El hedor a vinagre y carne pudriéndose impregnaba cada centímetro del pequeño pueblo. Ni el humo constante de las hogueras lograba cubrirlo por completo. El silencio pesaba demasiado, no había nada por lo que charlar con ímpetu o reír. Tampoco habían suficientes pares de pies para recorrer los caminos durante el día. Cada vez eran menos los que sobrevivían; menos manos para cavar fosas nuevas. Los pasos del doctor quedaban marcados en las calles de barro mientras avanzaba entre las casas. Algunas con velas encendidas, otras completamente a oscuras, probablemente deshabitadas hacía días, semanas o meses. Y a los lados de algunas habían decenas de cuerpos inmóviles debajo de telas demasiado ásperas. Estuvo siguiendo esa enfermedad. Los síntomas eran nuevos y llamaban su atención. Por desgracia, los pacientes no duraban demasiado como para poder realizar experimentos y ver resultados. Los pulmones colapsaban antes de poder siquiera intentar tratar las infecciones que se creaban sobre y debajo de la piel. Las manchas en cuellos, dedos y rostros daban aspectos cadavéricos que muchos decían era la marca de la muerte. Si se llegaba a ese punto no había retorno. Para mal del doctor, cuando llegaba a alguien, ya tenía síntomas avanzados y morían en poco tiempo. Pero oyó que en el pueblo podría haber algún que otro sobreviviente que pudiera darle las respuestas. O no. No lo sabría hasta intentarlo. Se detuvo frente a una casa, notando un cuarto con luz. Pero no fue eso lo que lo frenó, sino el aroma a hierbas que salía de allí. Tapó el olor a podredumbre de una forma tan sencilla que despertó su curiosidad. De inmediato se giró para cambiar de rumbo hacia la casa.
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