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    ***Edad del Caos***
    - Helior Prime y los Pecados de Padre e Hija.

    Con el paso de los años, la aldea nómada dejó de ser un refugio temporal para Yen y se convirtió en su verdadero hogar. Bajo cielos abiertos y lejos del juicio de otros, creció como una más entre los suyos. Cazaba junto a Onix, aprendía de los mayores y, por primera vez en su vida, no era vista como algo extraño ni como un error.

    Ese entorno de calma tuvo un efecto inesperado en ella, el poder de Yen dejó de hacerla crecer de forma descontrolada. Ya no era una llama salvaje que amenazaba con devorarlo todo, sino un fuego contenido, estable, que crecía al ritmo de su propia vida. Como cualquier otra niña aunque en su interior habitara algo mucho más antiguo.

    Aun así, había algo que nunca cambiaba. Una vez al mes su padre venía pero no lo hacía con su verdadero cuerpo, nunca se arriesgaría a exponerla. En su lugar, pequeños animales aparecían en los límites de la aldea: un cuervo de ojos oscuros, un lobo silencioso, incluso criaturas más pequeñas que pasaban desapercibidas. Nadie sospechaba nada.

    Pero Yen sí lo sabía., podía sentirlo, no era presencia, no era mana, era algo más profundo, un eco, una resonancia que nacía desde lo más hondo de su existencia.

    Del mismo modo en que Oz, en un tiempo olvidado, podía reconocer a aquellos seres nacidos del gran poder sin necesidad de palabras ni nombres, Yen podía reconocerlo a él porque estaban conectados.

    Oz nunca rompió su vínculo con el poder original y Yen comenzaba a formar el suyo, no era algo aprendido, era algo que simplemente ocurría.

    Por eso, cada mes, cuando ese eco aparecía, Yen sonreía sin importar dónde estuviera. Sabía que su padre la estaba observando, sabía que seguía con vida.

    Mientras tanto, el mundo seguía ardiendo, lo que comenzó como una venganza, se convirtió en algo más grande. Razas enteras comenzaron a seguir a Oz; hombres bestia, cansados de ser tratados como inferiores, tribus olvidadas, borradas de la historia por los Elunai.
    Incluso algunos demonios, que reconocían en él algo familiar.

    No lo seguían solo por poder, lo seguían por lo que representaba: Libertad, venganza, caos. Fue entonces cuando los cielos respondieron, uno de los dioses descendió, Helior Prime, no como símbolo de autoridad sino como ejecutor.

    El enfrentamiento sacudió la tierra misma., donde chocaron el mundo se quebró. Fuego contra caos, divinidad contra origen. Durante un breve momento, el destino del mundo quedó suspendido entre ambos y terminó… sin un vencedor.

    Helior Prime se retiró, Oz permaneció en pie pero la verdad fue otra. Oz había sido herido gravemente, aun así, no mostró debilidad, no frente a un dios. Helior, incapaz de asegurar su victoria, decidió retirarse… sin saber que, de haber continuado, aquel combate habría terminado de forma muy distinta.

    Desde ese día, los rumores comenzaron, los seguidores de Helior empezaron a referirse a Oz con un nuevo nombre: "Mao.” De esa forma, cada region, cada tribu lo llamaba de diferentes formas: Señor demonio, Rey del caos, Destructor de templos.

    Los nombres se extendieron, cruzó lenguas, culturas, razas, y con el tiempo el nombre de oz fue cambiado por Oz-Mao

    Hasta que el mundo comenzó a susurrarlo de otra forma, un nombre que ya no era solo un apodo sino una leyenda naciente, Ozma.

    Ese mes… no pudo ir a ver a su hija.

    Las heridas que recibió no eran normales. Aunque su cuerpo podía regenerarse, el daño fue tan profundo que se vio obligado a usar una cantidad excesiva de su poder para regenerarse. Aquello lo dejó en un estado de agotamiento total que no había experimentado en mucho tiempo.

    En la aldea, Yen sintio el silencio, la ausencia del eco. Por primera vez desde que entendía ese vínculo no estaba y aun así no dudó, no lloró.

    Simplemente esperó con la certeza de que su padre volvería, porque él siempre volvía. Quizás como un cuervo, como un lobo pero volvería.

    Mientras tanto, Oz comprendió algo durante su recuperación, algo que cambiaría el curso de todo. Su poder estaba evolucionando, no como resultado del combate sino como respuesta a su propia esencia.

    Oz no buscaba poder por ambición, no deseaba dominar por simple deseo, lo que lo movía era proteger a su hija, proteger lo poco que le quedaba y fue precisamente ese deseo el que deformó su habilidad.

    Cuando su fuerza no era suficiente para cumplir ese propósito su poder tomaba lo que necesitaba, absorbía y acumulaba.

    Hacía suyo aquello que le faltaba, los Elunai, al observar esto en enfrentamientos posteriores, le dieron un nombre: "Codicia".

    Pero estaban equivocados, no era codicia, era protección llevada al extremo. Era un instinto que, al no poder cumplir su función de forma natural comenzó a devorar todo lo necesario para hacerlo.

    Y eso lo volvía mucho más peligroso que cualquier interpretación superficial, por otra parte, Yen también comenzaba a ser observada.

    Los registros que sobrevivieron del laboratorio no se habían perdido, los Elunai sabían lo que era. Sabían lo que podía llegar a ser pero no entendían su esencia.

    Para ellos, su deseo de aprender, de comprender, de descubrir era visto como algo voraz, insaciable. La llamaron "Gula".

    Pero, al igual que con Oz estaban equivocados, Yen no deseaba consumir, deseaba entender, desde pequeña había buscado respuestas.

    ¿Por qué era diferente?

    ¿Quién era su padre realmente?

    ¿Cuál era su lugar en el mundo?

    Ese deseo de conocimiento era su verdadera naturaleza, no devoraba por hambre, buscaba porque necesitaba comprender.

    Así, sin saberlo, padre e hija caminaban por senderos distintos pero reflejando la misma verdad. Los llamados "Pecados" no eran más que interpretaciones erróneas, nombres dados por miedo, etiquetas creadas por quienes no podían comprender algo más grande que ellos.

    Porque lo que habitaba en Oz y lo que comenzaba a despertar en Yen no eran pecados, eran fragmentos de algo mucho más antiguo, más puro, más peligroso.

    El eco del origen mismo de todo.
    ***Edad del Caos*** - Helior Prime y los Pecados de Padre e Hija. Con el paso de los años, la aldea nómada dejó de ser un refugio temporal para Yen y se convirtió en su verdadero hogar. Bajo cielos abiertos y lejos del juicio de otros, creció como una más entre los suyos. Cazaba junto a Onix, aprendía de los mayores y, por primera vez en su vida, no era vista como algo extraño ni como un error. Ese entorno de calma tuvo un efecto inesperado en ella, el poder de Yen dejó de hacerla crecer de forma descontrolada. Ya no era una llama salvaje que amenazaba con devorarlo todo, sino un fuego contenido, estable, que crecía al ritmo de su propia vida. Como cualquier otra niña aunque en su interior habitara algo mucho más antiguo. Aun así, había algo que nunca cambiaba. Una vez al mes su padre venía pero no lo hacía con su verdadero cuerpo, nunca se arriesgaría a exponerla. En su lugar, pequeños animales aparecían en los límites de la aldea: un cuervo de ojos oscuros, un lobo silencioso, incluso criaturas más pequeñas que pasaban desapercibidas. Nadie sospechaba nada. Pero Yen sí lo sabía., podía sentirlo, no era presencia, no era mana, era algo más profundo, un eco, una resonancia que nacía desde lo más hondo de su existencia. Del mismo modo en que Oz, en un tiempo olvidado, podía reconocer a aquellos seres nacidos del gran poder sin necesidad de palabras ni nombres, Yen podía reconocerlo a él porque estaban conectados. Oz nunca rompió su vínculo con el poder original y Yen comenzaba a formar el suyo, no era algo aprendido, era algo que simplemente ocurría. Por eso, cada mes, cuando ese eco aparecía, Yen sonreía sin importar dónde estuviera. Sabía que su padre la estaba observando, sabía que seguía con vida. Mientras tanto, el mundo seguía ardiendo, lo que comenzó como una venganza, se convirtió en algo más grande. Razas enteras comenzaron a seguir a Oz; hombres bestia, cansados de ser tratados como inferiores, tribus olvidadas, borradas de la historia por los Elunai. Incluso algunos demonios, que reconocían en él algo familiar. No lo seguían solo por poder, lo seguían por lo que representaba: Libertad, venganza, caos. Fue entonces cuando los cielos respondieron, uno de los dioses descendió, Helior Prime, no como símbolo de autoridad sino como ejecutor. El enfrentamiento sacudió la tierra misma., donde chocaron el mundo se quebró. Fuego contra caos, divinidad contra origen. Durante un breve momento, el destino del mundo quedó suspendido entre ambos y terminó… sin un vencedor. Helior Prime se retiró, Oz permaneció en pie pero la verdad fue otra. Oz había sido herido gravemente, aun así, no mostró debilidad, no frente a un dios. Helior, incapaz de asegurar su victoria, decidió retirarse… sin saber que, de haber continuado, aquel combate habría terminado de forma muy distinta. Desde ese día, los rumores comenzaron, los seguidores de Helior empezaron a referirse a Oz con un nuevo nombre: "Mao.” De esa forma, cada region, cada tribu lo llamaba de diferentes formas: Señor demonio, Rey del caos, Destructor de templos. Los nombres se extendieron, cruzó lenguas, culturas, razas, y con el tiempo el nombre de oz fue cambiado por Oz-Mao Hasta que el mundo comenzó a susurrarlo de otra forma, un nombre que ya no era solo un apodo sino una leyenda naciente, Ozma. Ese mes… no pudo ir a ver a su hija. Las heridas que recibió no eran normales. Aunque su cuerpo podía regenerarse, el daño fue tan profundo que se vio obligado a usar una cantidad excesiva de su poder para regenerarse. Aquello lo dejó en un estado de agotamiento total que no había experimentado en mucho tiempo. En la aldea, Yen sintio el silencio, la ausencia del eco. Por primera vez desde que entendía ese vínculo no estaba y aun así no dudó, no lloró. Simplemente esperó con la certeza de que su padre volvería, porque él siempre volvía. Quizás como un cuervo, como un lobo pero volvería. Mientras tanto, Oz comprendió algo durante su recuperación, algo que cambiaría el curso de todo. Su poder estaba evolucionando, no como resultado del combate sino como respuesta a su propia esencia. Oz no buscaba poder por ambición, no deseaba dominar por simple deseo, lo que lo movía era proteger a su hija, proteger lo poco que le quedaba y fue precisamente ese deseo el que deformó su habilidad. Cuando su fuerza no era suficiente para cumplir ese propósito su poder tomaba lo que necesitaba, absorbía y acumulaba. Hacía suyo aquello que le faltaba, los Elunai, al observar esto en enfrentamientos posteriores, le dieron un nombre: "Codicia". Pero estaban equivocados, no era codicia, era protección llevada al extremo. Era un instinto que, al no poder cumplir su función de forma natural comenzó a devorar todo lo necesario para hacerlo. Y eso lo volvía mucho más peligroso que cualquier interpretación superficial, por otra parte, Yen también comenzaba a ser observada. Los registros que sobrevivieron del laboratorio no se habían perdido, los Elunai sabían lo que era. Sabían lo que podía llegar a ser pero no entendían su esencia. Para ellos, su deseo de aprender, de comprender, de descubrir era visto como algo voraz, insaciable. La llamaron "Gula". Pero, al igual que con Oz estaban equivocados, Yen no deseaba consumir, deseaba entender, desde pequeña había buscado respuestas. ¿Por qué era diferente? ¿Quién era su padre realmente? ¿Cuál era su lugar en el mundo? Ese deseo de conocimiento era su verdadera naturaleza, no devoraba por hambre, buscaba porque necesitaba comprender. Así, sin saberlo, padre e hija caminaban por senderos distintos pero reflejando la misma verdad. Los llamados "Pecados" no eran más que interpretaciones erróneas, nombres dados por miedo, etiquetas creadas por quienes no podían comprender algo más grande que ellos. Porque lo que habitaba en Oz y lo que comenzaba a despertar en Yen no eran pecados, eran fragmentos de algo mucho más antiguo, más puro, más peligroso. El eco del origen mismo de todo.
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    ****La Edad del Caos****
    -La calma antes del juicio

    Lejos de los templos, lejos de la guerra, existía un lugar donde el mundo aún respiraba, la aldea de los nómadas. Allí, el viento no llevaba plegarias a los dioses sino historias de supervivencia, Onix fue la primera en volver a casa. Su presencia, inesperada y marcada por el dolor, no pasó desapercibida. Entre los suyos aún quedaban rostros que recordaban y entre ellos, uno que no la había olvidado, su tío, el hermano de su padre.

    El mismo hombre que había sobrevivido cuando los Elunai arrasaron con su gente en otra aldea, llevándose a los niños como si fueran herramientas, como si sus vidas no tuvieran valor. Cuando vio a Onix no hizo preguntas simplemente la abrazó y eso fue suficiente.

    Yen llegó como una sombra ajena pero no fue rechazada. Su apariencia, su esencia, su forma de existir, la acercaban más a ellos que a cualquier templo. Para los nómadas, no era una aberración, era solo una niña y eso era suficiente.

    El tiempo, por primera vez desde la tragedia, comenzó a avanzar sin violencia, Yen aprendió a vivir, a caminar sin miedo constante, a comer sin mirar sobre su hombro, a dormir… sin gritar.

    Pero la paz no era completa nunca lo sería, el tío de Onix comenzó a entrenarlas, no como soldados, no como herramientas sino como sobrevivientes.

    Les enseñó a moverse, a resistir, a leer el entorno pero sobre todo, a entender algo que los templos jamás enseñaban: El mundo no era justo y nadie vendría a salvarlas.

    Mientras tanto en las alturas donde aún se aferraban los dioses, el miedo crecía, los restos del templo destruido no quedaron en silencio. Entre los escombros, entre los cuerpos, los registros sobrevivieron. Los Elunai los recuperaron y con ellos la verdad, Yen no era solo una anomalía, no era solo la hija de que ellos llamaban un “Señor del Caos”, era algo peor. Su esencia era pura, demasiado pura, compatible y capaz de unir lo que nunca debia mezclarse.

    Los informes eran claros, si crecía, si sobrevivía, si llegaba a engendrar no habría límite para lo que podría nacer de ella: Elunai, Nómadas, Demonios e Incluso… algo que superara a los propios dioses y ahí estaba el verdadero terror.

    Porque los demonios no eran simples criaturas, no como los mortales creían, ellos nacieron del poder original, del eco de aquello que dio origen a todo cuando los primeros fragmentos se separaron y tomaron forma.

    Los dioses alguna vez estuvieron conectados a ese poder pero lo perdieron, lo rompieron y con ello perdieron la capacidad de crear vida.

    Los demonios no, ellos heredaron ese derecho, por eso los dioses les temían. No por lo que eran sino por lo que podían llegar a ser y Yen era el puente.

    La decisión fue tomada sin discusión, no habría captura, no habría estudio, ya no habría segundas oportunidades... Yen debía morir.

    Mientras ese destino se sellaba en las alturas el mundo abajo ardía, Oz continuaba su avance. Templo tras templo caía, no había estrategia compleja, no había negociación solo destrucción. Cada santuario que caía era un golpe directo al dominio de los dioses, cada ruina un mensaje.

    El mundo ya no les pertenecía pero no era el único problema. En otro continente lejos de su alcance inmediato una nueva amenaza comenzaba a tomar forma.

    Una demonio poderosa, antigua en esencia aunque joven en forma, había reunido a los suyos, no como bestias, no como criaturas salvajes sino como un pueblo.

    Le dio un nombre: Ishtar. Y con él una intención, un reino. Los dioses ahora estaban atrapados.

    Si perseguían a Oz, perdían control sobre Ishtar, si atacaban a Ishtar, Oz seguiría destruyendo todo lo que quedaba.

    Y en medio de todo Yen, la pieza más peligrosa de todas. Sin saberlo la niña entrenaba en la aldea Nómada, Yen comenzaba a moverse con más seguridad. Su cuerpo aprendía… pero su mente avanzaba más rápido.

    Siempre más rápido, observaba, adaptaba, comprendía y en lo profundo de su ser aquel pensamiento seguía creciendo silencioso y firme: "Matar… no era incorrecto, era necesario".
    ****La Edad del Caos**** -La calma antes del juicio Lejos de los templos, lejos de la guerra, existía un lugar donde el mundo aún respiraba, la aldea de los nómadas. Allí, el viento no llevaba plegarias a los dioses sino historias de supervivencia, Onix fue la primera en volver a casa. Su presencia, inesperada y marcada por el dolor, no pasó desapercibida. Entre los suyos aún quedaban rostros que recordaban y entre ellos, uno que no la había olvidado, su tío, el hermano de su padre. El mismo hombre que había sobrevivido cuando los Elunai arrasaron con su gente en otra aldea, llevándose a los niños como si fueran herramientas, como si sus vidas no tuvieran valor. Cuando vio a Onix no hizo preguntas simplemente la abrazó y eso fue suficiente. Yen llegó como una sombra ajena pero no fue rechazada. Su apariencia, su esencia, su forma de existir, la acercaban más a ellos que a cualquier templo. Para los nómadas, no era una aberración, era solo una niña y eso era suficiente. El tiempo, por primera vez desde la tragedia, comenzó a avanzar sin violencia, Yen aprendió a vivir, a caminar sin miedo constante, a comer sin mirar sobre su hombro, a dormir… sin gritar. Pero la paz no era completa nunca lo sería, el tío de Onix comenzó a entrenarlas, no como soldados, no como herramientas sino como sobrevivientes. Les enseñó a moverse, a resistir, a leer el entorno pero sobre todo, a entender algo que los templos jamás enseñaban: El mundo no era justo y nadie vendría a salvarlas. Mientras tanto en las alturas donde aún se aferraban los dioses, el miedo crecía, los restos del templo destruido no quedaron en silencio. Entre los escombros, entre los cuerpos, los registros sobrevivieron. Los Elunai los recuperaron y con ellos la verdad, Yen no era solo una anomalía, no era solo la hija de que ellos llamaban un “Señor del Caos”, era algo peor. Su esencia era pura, demasiado pura, compatible y capaz de unir lo que nunca debia mezclarse. Los informes eran claros, si crecía, si sobrevivía, si llegaba a engendrar no habría límite para lo que podría nacer de ella: Elunai, Nómadas, Demonios e Incluso… algo que superara a los propios dioses y ahí estaba el verdadero terror. Porque los demonios no eran simples criaturas, no como los mortales creían, ellos nacieron del poder original, del eco de aquello que dio origen a todo cuando los primeros fragmentos se separaron y tomaron forma. Los dioses alguna vez estuvieron conectados a ese poder pero lo perdieron, lo rompieron y con ello perdieron la capacidad de crear vida. Los demonios no, ellos heredaron ese derecho, por eso los dioses les temían. No por lo que eran sino por lo que podían llegar a ser y Yen era el puente. La decisión fue tomada sin discusión, no habría captura, no habría estudio, ya no habría segundas oportunidades... Yen debía morir. Mientras ese destino se sellaba en las alturas el mundo abajo ardía, Oz continuaba su avance. Templo tras templo caía, no había estrategia compleja, no había negociación solo destrucción. Cada santuario que caía era un golpe directo al dominio de los dioses, cada ruina un mensaje. El mundo ya no les pertenecía pero no era el único problema. En otro continente lejos de su alcance inmediato una nueva amenaza comenzaba a tomar forma. Una demonio poderosa, antigua en esencia aunque joven en forma, había reunido a los suyos, no como bestias, no como criaturas salvajes sino como un pueblo. Le dio un nombre: Ishtar. Y con él una intención, un reino. Los dioses ahora estaban atrapados. Si perseguían a Oz, perdían control sobre Ishtar, si atacaban a Ishtar, Oz seguiría destruyendo todo lo que quedaba. Y en medio de todo Yen, la pieza más peligrosa de todas. Sin saberlo la niña entrenaba en la aldea Nómada, Yen comenzaba a moverse con más seguridad. Su cuerpo aprendía… pero su mente avanzaba más rápido. Siempre más rápido, observaba, adaptaba, comprendía y en lo profundo de su ser aquel pensamiento seguía creciendo silencioso y firme: "Matar… no era incorrecto, era necesario".
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    ;; Ya he perdido la cuenta de la cantidad de años de esta otp. El Autumnchester se ha convertido ya en parte del lore de mi vida. Para una mente organizada como la mía debería ser un desastre no recordar la fecha exacta, pero... creo que es bonito haber interiorizado tanto esta historia de amor que no soy capaz de recordar el día que empezó.

    De algún modo cierra el circulo, ¿no? El hilo rojo que los mantiene conectados parece mucho más fuerte, como si esta otp hubiera estado con nosotras desde siempre. ¿Son ocho años? ¿Diez? No lo sé, pero los amo como el primer día. Feliz octavo o decimo aniversario ♥ Dean Winchester
    ;; Ya he perdido la cuenta de la cantidad de años de esta otp. El Autumnchester se ha convertido ya en parte del lore de mi vida. Para una mente organizada como la mía debería ser un desastre no recordar la fecha exacta, pero... creo que es bonito haber interiorizado tanto esta historia de amor que no soy capaz de recordar el día que empezó. De algún modo cierra el circulo, ¿no? El hilo rojo que los mantiene conectados parece mucho más fuerte, como si esta otp hubiera estado con nosotras desde siempre. ¿Son ocho años? ¿Diez? No lo sé, pero los amo como el primer día. Feliz octavo o decimo aniversario ♥ [Jerkwinchester]
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  • "Todos estamos conectados en el gran ciclo de la vida"
    "Todos estamos conectados en el gran ciclo de la vida"
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  • — Nuestros corazones siempre estarán conectados, sin importar la distancia o el tiempo que pasemos separados.
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  • LETRA / LYRIC
    Dies irae illa
    Vos solve in favilla
    Maledictus erus
    In flamas eternum

    Dies irae illa (reza por mí)
    Vos solve in favilla (reza por mí)
    Maledictus erus (reza por mí)
    In flamas eternum (reza por mí)

    Seré tu amo

    Te tengo a mis pies, siempre a mi merced
    Sueno en tu cabeza una y otra vez
    Si sientes dolor, escucha mi voz
    Puedo ser tu santuario

    Y cuando todo arda
    Yo seré el único el cual te amó
    Más que al oro, más que a Dios
    Ahora dame tu alma y tu corazón

    Tus pecados yo los amaré
    Sentirás mi voz debajo de tu piel

    Solo escucha
    Estoy predicando
    Sube este micrófono más alto
    Dame tu deseo
    Puedo ser la estrella en tu cielo
    No puedes quitar tu mirada de mí
    ¿Sabes quién te salvará? ¡yo!
    No puedes cambiarlo
    Tu ídolo soy, tu ser amado

    Tu ídolo me ves y no paras de gritarlo
    Gracias al dolor, yo podré viralizarlo
    Uh! yeh! soy como una fiebre
    Serás mi creyente
    Yo soy la razón de tus pecados

    Guárdalo dentro, mantenlo en ti
    Esa vergüenza no ha de salir
    Conectados y obsesionados
    Te daré lo que has deseado

    Todos tus pecados yo los amaré
    Sentirás mi voz debajo de tu piel

    Solo escucha
    Estoy predicando
    Sube este micrófono más alto
    Dame tu deseo
    Puedo ser la estrella en tu cielo
    No puedes quitar tu mirada de mí
    ¿Sabes quién te salvará? ¡yo!
    No puedes cambiarlo
    Tu ídolo soy, tu ser amado

    Vivo en tu mente, mía para siempre
    Te haré libre al fin, cuando seas parte de mí

    Solo escucha
    Estoy predicando (¡ya!)
    Sube este micrófono más alto
    Dame tu deseo
    A tu mundo prendo fuego
    No puedes quitar tu mirada de mí
    Y nadie te salvará, no
    Este es mi reclamo:
    Tú, de rodillas
    Y yo, tu amo
    LETRA / LYRIC Dies irae illa Vos solve in favilla Maledictus erus In flamas eternum Dies irae illa (reza por mí) Vos solve in favilla (reza por mí) Maledictus erus (reza por mí) In flamas eternum (reza por mí) Seré tu amo Te tengo a mis pies, siempre a mi merced Sueno en tu cabeza una y otra vez Si sientes dolor, escucha mi voz Puedo ser tu santuario Y cuando todo arda Yo seré el único el cual te amó Más que al oro, más que a Dios Ahora dame tu alma y tu corazón Tus pecados yo los amaré Sentirás mi voz debajo de tu piel Solo escucha Estoy predicando Sube este micrófono más alto Dame tu deseo Puedo ser la estrella en tu cielo No puedes quitar tu mirada de mí ¿Sabes quién te salvará? ¡yo! No puedes cambiarlo Tu ídolo soy, tu ser amado Tu ídolo me ves y no paras de gritarlo Gracias al dolor, yo podré viralizarlo Uh! yeh! soy como una fiebre Serás mi creyente Yo soy la razón de tus pecados Guárdalo dentro, mantenlo en ti Esa vergüenza no ha de salir Conectados y obsesionados Te daré lo que has deseado Todos tus pecados yo los amaré Sentirás mi voz debajo de tu piel Solo escucha Estoy predicando Sube este micrófono más alto Dame tu deseo Puedo ser la estrella en tu cielo No puedes quitar tu mirada de mí ¿Sabes quién te salvará? ¡yo! No puedes cambiarlo Tu ídolo soy, tu ser amado Vivo en tu mente, mía para siempre Te haré libre al fin, cuando seas parte de mí Solo escucha Estoy predicando (¡ya!) Sube este micrófono más alto Dame tu deseo A tu mundo prendo fuego No puedes quitar tu mirada de mí Y nadie te salvará, no Este es mi reclamo: Tú, de rodillas Y yo, tu amo
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  • Con pocas personas he sacado mi lado tierno, desde el día que naciste me tomé muy enserio el papel de madre, no actué solo como tu hermana mayor.
    Eres lo primero, siempre lo has sido.

    Estemos donde estemos nuestros corazones siempre estarán conectados [ThcSallow]

    Con pocas personas he sacado mi lado tierno, desde el día que naciste me tomé muy enserio el papel de madre, no actué solo como tu hermana mayor. Eres lo primero, siempre lo has sido. Estemos donde estemos nuestros corazones siempre estarán conectados [ThcSallow]
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    || Ya no sé si estoy trabajando duro, o durando en el trabajo. Pero nada más me desocupe, volveré con más escritos y ocurrencias para Vincent. Igualmente si alguien quiere rol, es libre de pedirlo y se le será dado... Cuando mis neuronas estén conectados otra vez.(?) Gracias a todos y perdón las molestias!
    || Ya no sé si estoy trabajando duro, o durando en el trabajo. Pero nada más me desocupe, volveré con más escritos y ocurrencias para Vincent. Igualmente si alguien quiere rol, es libre de pedirlo y se le será dado... Cuando mis neuronas estén conectados otra vez.(?) Gracias a todos y perdón las molestias!
    Me entristece
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  • 𓁺𝑺𝒐𝒍𝒆𝒅𝒂𝒅𓁺

    "— ͓̽C͓̽a͓͓̽̽r͓͓̽̽i͓̽ñ͓̽o͓̽!, ͓̽y͓̽a͓̽ ͓̽e͓͓̽̽s͓͓̽̽t͓͓̽̽o͓͓̽̽y͓̽ ͓̽e͓͓̽̽n͓̽ ͓̽c͓̽a͓͓̽̽s͓̽a͓̽!."

    ×Diria abriendo la puerta de su hogar flotante y oculto en el espacio, repleto de ojos que no están conectados a el, y que creó únicamente para sentirse observado...×

    "— ͓̽O͓͓̽̽h͓̽ ͓̽e͓͓̽̽s͓͓̽̽p͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓̽a͓̽ ͓̽j͓̽a͓͓̽̽j͓̽a͓̽, ͓̽t͓͓̽̽o͓͓̽̽d͓̽a͓͓̽̽s͓̽ ͓̽m͓͓̽̽i͓͓̽̽s͓̽ ͓̽e͓͓̽̽s͓͓̽̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽a͓͓̽̽s͓̽ ͓̽l͓͓̽̽l͓͓̽̽e͓͓̽̽v͓̽a͓͓̽̽n͓̽ ͓̽s͓͓̽̽i͓͓̽̽g͓͓̽̽l͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽ ͓̽m͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓͓̽̽t͓̽a͓͓̽̽s͓̽... ͓̽J͓̽a͓͓̽̽j͓̽a͓͓̽̽j͓̽a͓̽!, ͓̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽r͓̽ ͓̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽c͓͓̽̽o͓̽ ͓̽y͓̽ ͓̽m͓͓̽̽e͓̽ ͓̽o͓͓̽̽l͓͓̽̽v͓͓̽̽i͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓̽... ͓̽A͓͓̽̽y͓̽ ͓̽b͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓͓̽̽n͓͓̽̽o͓̽, ͓̽s͓͓̽̽u͓͓̽̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽n͓͓̽̽g͓͓̽̽o͓̽ ͓̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓̽ ͓̽m͓͓̽̽e͓̽ ͓̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽n͓͓̽̽d͓͓̽̽r͓̽é a͓̽ ͓̽o͓͓̽̽b͓͓̽̽s͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓͓̽̽v͓̽a͓͓̽̽r͓̽ ͓̽c͓͓̽̽o͓͓̽̽m͓͓̽̽o͓̽ ͓̽v͓̽a͓̽ ͓̽m͓͓̽̽i͓̽ ͓̽c͓͓̽̽r͓͓̽̽e͓̽a͓͓̽̽c͓͓̽̽i͓̽ó͓̽n͓̽ ͓̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽r͓̽ ͓̽u͓͓̽̽n͓̽ ͓̽r͓̽a͓͓̽̽t͓͓̽̽o͓̽..."

    ×Entra al sitio quitandose su característica capucha de color negro, y colgandola en una mano que salía de la pared. Camina por los pasillos de su hogar, en el cual a cada paso que da todo se pone cada vez mas bizarro; Manos jugando al pingpong con un globo ocular como pelota, una vaca ordeñando a una cabra, pasillos deformados en los que al pasar terminabas caminando por las paredes o por el techo, cuadros en los que se mostraban acontecimientos turbios de la historia de la humanidad pero deformados de manera escalofriante, como por ejemplo un cuadro en el que Hitler tiene solo un ojo ensangrentado en la cara y se encuentra sentado en una mesa junto a 4 cerdos deformados igualmente, comiendose a los judios. Apesar de todo habia algo caracteristico de cada pasillo: Ojos, verdes y cada vez mas grotescos con una mirada intensa que se clava en el creador a medida que avanza, y aun asi este permanece imperturbable, manteniendo en todo momento una sonrisa con cierta inocencia infantil.×

    ×Finalmente llega a una sala, esta no tenía ojos en ninguna parte, sin embargo si tenía varias partes de cuerpos humanos, desgastadas, podridas y corroidas que salían de las paredes y el techo, y que parecian retorcerse de dolor puro. En el centro un sencillo sillon que tenia una mesita con un televisor antiguo frente. El creador avanza por la habitacion, tomando asiento en el sillon.×

    "— ͓̽A͓͓̽̽h͓̽... ͓̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓̽ ͓̽r͓͓̽̽i͓͓̽̽c͓͓̽̽o͓̽~... ͓̽h͓͓̽̽m͓͓̽̽m͓͓̽̽m͓̽, ͓̽e͓͓̽̽l͓̽ ͓̽s͓͓̽̽i͓͓̽̽l͓͓̽̽l͓͓̽̽o͓͓̽̽n͓̽ ͓̽m͓̽á͓̽s͓̽ ͓̽c͓̽ó͓̽m͓͓̽̽o͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓̽ ͓̽d͓͓̽̽e͓̽ ͓̽t͓͓̽̽o͓͓̽̽o͓͓̽̽o͓͓̽̽o͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓̽ ͓̽e͓͓̽̽l͓̽ ͓̽u͓͓̽̽n͓͓̽̽i͓͓̽̽v͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓͓̽̽s͓͓̽̽o͓̽~... ͓̽H͓͓̽̽m͓̽?, ͓̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽i͓͓̽̽e͓͓̽̽n͓̽ ͓̽c͓̽a͓͓̽̽r͓̽a͓͓̽̽j͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽ ͓̽p͓͓̽̽u͓͓̽̽s͓͓̽̽o͓̽ ͓̽e͓͓̽̽s͓͓̽̽o͓̽ a͓͓̽̽h͓͓̽̽i͓̽?"

    ×Chasquea los dedos y la mesita con el televisor se desintegra, a continuacion un gran ojo se abre en el espacio donde se encontraba la mesita, luego su iris se transforma en estatica. Una de las manos en la habitacion le pasa un control como de television y el creador empieza a usarlo para ver al mundo humano desde el ojo frente a el, cambiando de lugares como si fueran canales de television.×

    ×Para el pasan 10000 o mas horas (el tiempo en el lugar que se encuentra esta todo deformado y 1000 horas ahi son como 1 hora en la tierra) pues no tenia percepcion del tiempo, aunque igualmente despues de tanto se aburre y deja el control a un lado suspirando.×

    "— ͓̽A͓͓̽̽g͓͓̽̽h͓̽... ͓̽E͓͓̽̽s͓͓̽̽t͓̽a͓̽ ͓̽s͓͓̽̽o͓͓̽̽l͓͓̽̽e͓͓̽̽d͓̽a͓͓̽̽d͓̽ ͓̽e͓͓̽̽s͓̽... ͓̽A͓͓̽̽p͓͓̽̽l͓̽a͓͓̽̽s͓͓̽̽t͓̽a͓͓̽̽n͓͓̽̽t͓͓̽̽e͓̽!... Ya͓̽ ͓̽s͓͓̽̽e͓̽!, ͓̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽d͓͓̽̽r͓̽ía͓̽ ͓̽i͓͓̽̽r͓̽ a͓̽ ͓̽v͓͓̽̽i͓͓̽̽s͓͓̽̽i͓͓̽̽t͓̽a͓͓̽̽r͓̽ a͓̽ ͓̽m͓͓̽̽i͓͓̽̽s͓̽ ͓̽h͓͓̽̽i͓͓̽̽j͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽!... ͓̽O͓͓̽̽h͓̽ ͓̽u͓͓̽̽n͓̽ ͓̽m͓͓̽̽o͓͓̽̽m͓͓̽̽e͓͓̽̽n͓͓̽̽t͓͓̽̽o͓̽, ͓̽n͓͓̽̽o͓̽, ͓̽m͓͓̽̽i͓͓̽̽s͓̽ ͓̽h͓͓̽̽i͓͓̽̽j͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽ ͓̽m͓͓̽̽e͓̽ ͓̽o͓͓̽̽d͓͓̽̽i͓̽a͓͓̽̽n͓̽... ͓̽J͓͓̽̽e͓̽, ͓̽e͓͓̽̽h͓̽ ͓̽s͓͓̽̽i͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓̽ ͓̽u͓͓̽̽n͓̽ ͓̽p͓̽a͓͓̽̽d͓͓̽̽r͓͓̽̽e͓̽ a͓͓̽̽s͓͓̽̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓͓̽̽o͓̽ ͓̽n͓͓̽̽o͓̽?, ͓̽p͓͓̽̽r͓͓̽̽i͓͓̽̽m͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓͓̽̽o͓̽ ͓̽l͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽ ͓̽t͓͓̽̽r͓̽a͓͓̽̽t͓͓̽̽o͓̽ ͓̽c͓͓̽̽o͓͓̽̽m͓͓̽̽o͓̽ ͓̽l͓̽a͓̽ ͓̽v͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓͓̽̽g͓̽a͓̽ ͓̽y͓̽ ͓̽l͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓͓̽̽g͓͓̽̽o͓̽ ͓̽l͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽ a͓͓̽̽b͓̽a͓͓̽̽n͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓͓̽̽n͓͓̽̽o͓̽ ͓̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽r͓̽ ͓̽s͓͓̽̽i͓͓̽̽g͓͓̽̽l͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽... ͓̽Y͓̽ a͓͓̽̽h͓͓̽̽o͓͓̽̽r͓̽a͓̽, ͓̽n͓͓̽̽o͓̽ ͓̽m͓͓̽̽e͓̽ ͓̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓͓̽̽d͓̽a͓̽ ͓̽n͓̽a͓͓̽̽d͓͓̽̽i͓͓̽̽e͓̽ ͓̽m͓̽á͓̽s͓̽ ͓̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓̽ ͓̽y͓͓̽̽o͓̽ ͓̽m͓͓̽̽i͓͓̽̽s͓͓̽̽m͓͓̽̽o͓̽... ͓̽T͓͓̽̽o͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓̽ ͓̽l͓͓̽̽o͓̽ ͓̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓̽ ͓̽e͓͓̽̽h͓̽ ͓̽h͓͓̽̽e͓͓̽̽c͓͓̽̽h͓͓̽̽o͓̽, ¿͓̽A͓͓̽̽h͓̽ ͓̽v͓̽a͓͓̽̽l͓͓̽̽i͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓̽ ͓̽r͓͓̽̽e͓̽a͓͓̽̽l͓͓̽̽m͓͓̽̽e͓͓̽̽n͓͓̽̽t͓͓̽̽e͓̽ ͓̽l͓̽a͓̽ ͓̽p͓͓̽̽e͓͓̽̽n͓̽a͓̽?..."

    ×A medida que habla sus cuerpo se va relajando y sus ojos entrecerrando.×

    "— ͯOͯͯhͯ ͯvͯͯaͯͯyͯͯaͯ ͯjͯͯaͯͯjͯͯaͯ... ͯNͯͯoͯ ͯeͯͯhͯ ͯdͯͯoͯͯrͯͯmͯͯiͯͯdͯͯoͯ ͯeͯͯnͯ ͯsͯͯiͯͯgͯͯlͯͯoͯͯsͯ... ¿ͯQͯͯuͯé ͯsͯͯeͯͯrͯíͯaͯ ͯpͯͯeͯͯoͯͯrͯ?, ͯnͯͯoͯ ͯdͯͯeͯͯsͯͯpͯͯeͯͯrͯͯtͯͯaͯͯrͯ ͯoͯ... ͯDͯͯeͯͯsͯͯpͯͯeͯͯrͯͯtͯͯaͯͯrͯ ͯyͯ ͯvͯͯeͯͯrͯ ͯqͯͯuͯé ͯsͯͯiͯͯgͯͯoͯ ͯsͯͯoͯͯlͯͯoͯ... ͯMͯͯaͯͯrͯͯyͯ ͯqͯͯuͯͯeͯͯrͯͯiͯͯdͯͯaͯ... ¿ͯQͯ-ͯqͯͯuͯͯeͯ ͯhͯͯaͯͯrͯíͯaͯͯsͯ ͯtͯͯuͯ ͯeͯͯnͯ ͯmͯͯiͯ ͯlͯͯuͯͯgͯͯaͯͯrͯ?, ͯsͯͯeͯͯgͯͯuͯͯrͯͯaͯͯmͯͯeͯͯnͯͯtͯͯeͯ ͯaͯͯlͯͯgͯͯuͯͯnͯͯaͯ ͯlͯͯoͯͯcͯͯuͯͯrͯͯaͯ ͯcͯͯoͯͯmͯͯoͯ "ͯiͯͯnͯͯtͯͯeͯͯnͯͯtͯͯaͯͯrͯ ͯhͯͯaͯͯbͯͯlͯͯaͯͯrͯ ͯcͯͯoͯͯnͯ ͯmͯͯiͯͯsͯ ͯhͯͯiͯͯjͯͯoͯͯsͯ ͯyͯ ͯdͯͯiͯͯsͯͯcͯͯuͯͯlͯͯpͯͯaͯͯrͯͯtͯͯeͯ" ͯjͯͯaͯͯjͯͯaͯ... ͯCͯͯoͯͯmͯͯoͯ ͯsͯͯiͯ ͯuͯͯnͯͯaͯ ͯdͯͯiͯͯsͯͯcͯͯuͯͯlͯͯpͯͯaͯ ͯbͯͯaͯͯsͯͯtͯͯaͯͯrͯa͓̽ ͯpͯͯaͯͯrͯͯaͯ ͯcͯͯoͯͯmͯͯpͯͯeͯͯnͯͯsͯͯaͯͯrͯ ͯlͯͯoͯ ͯqͯͯuͯͯeͯ ͯlͯͯeͯͯsͯ ͯeͯͯhͯ ͯhͯͯeͯͯcͯͯhͯͯoͯ... ͯTͯͯeͯ ͯeͯͯxͯͯtͯͯrͯͯaͯñͯoͯ, ͯmͯͯiͯ ͯaͯͯmͯͯoͯͯrͯ... ͯMͯͯeͯ ͯeͯͯnͯͯtͯͯeͯͯnͯͯdͯíͯaͯͯsͯ ͯsͯͯiͯͯeͯͯmͯͯpͯͯrͯͯeͯ ͯyͯ ͯnͯͯoͯ ͯtͯͯeͯ ͯdͯͯaͯͯbͯͯaͯ ͯmͯͯiͯͯeͯͯdͯͯoͯ ͯrͯͯeͯͯgͯͯaͯñͯaͯͯrͯͯmͯͯeͯ ͯcͯͯoͯͯmͯͯoͯ ͯpͯͯeͯͯrͯͯrͯͯoͯ ͯcͯͯuͯͯaͯͯnͯͯdͯͯoͯ ͯmͯͯeͯ ͯeͯͯqͯͯuͯͯiͯͯvͯͯoͯͯcͯͯaͯͯbͯͯaͯ ͯjͯͯaͯͯjͯͯaͯ... ͯDͯͯeͯ ͯtͯͯoͯͯdͯͯaͯͯsͯ ͯmͯͯiͯͯsͯ ͯeͯͯsͯͯpͯͯoͯͯsͯͯaͯͯsͯ... ͯEͯͯrͯͯaͯͯsͯ ͯlͯͯaͯ ͯuͯͯnͯͯiͯͯcͯͯaͯ... ͯAͯ ͯlͯͯaͯ ͯqͯͯuͯͯeͯ ͯrͯͯeͯͯaͯͯlͯͯmͯͯeͯͯnͯͯtͯͯeͯ... ͯAͯͯmͯͯeͯ..."

    ×Sus ojos se cierran brotando un par de lagrimas, despues de siglos y siglos de no hacerlo, el creador cayo dormido.×
    𓁺𝑺𝒐𝒍𝒆𝒅𝒂𝒅𓁺 "— ͓̽C͓̽a͓͓̽̽r͓͓̽̽i͓̽ñ͓̽o͓̽!, ͓̽y͓̽a͓̽ ͓̽e͓͓̽̽s͓͓̽̽t͓͓̽̽o͓͓̽̽y͓̽ ͓̽e͓͓̽̽n͓̽ ͓̽c͓̽a͓͓̽̽s͓̽a͓̽!." ×Diria abriendo la puerta de su hogar flotante y oculto en el espacio, repleto de ojos que no están conectados a el, y que creó únicamente para sentirse observado...× "— ͓̽O͓͓̽̽h͓̽ ͓̽e͓͓̽̽s͓͓̽̽p͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓̽a͓̽ ͓̽j͓̽a͓͓̽̽j͓̽a͓̽, ͓̽t͓͓̽̽o͓͓̽̽d͓̽a͓͓̽̽s͓̽ ͓̽m͓͓̽̽i͓͓̽̽s͓̽ ͓̽e͓͓̽̽s͓͓̽̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽a͓͓̽̽s͓̽ ͓̽l͓͓̽̽l͓͓̽̽e͓͓̽̽v͓̽a͓͓̽̽n͓̽ ͓̽s͓͓̽̽i͓͓̽̽g͓͓̽̽l͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽ ͓̽m͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓͓̽̽t͓̽a͓͓̽̽s͓̽... ͓̽J͓̽a͓͓̽̽j͓̽a͓͓̽̽j͓̽a͓̽!, ͓̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽r͓̽ ͓̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽c͓͓̽̽o͓̽ ͓̽y͓̽ ͓̽m͓͓̽̽e͓̽ ͓̽o͓͓̽̽l͓͓̽̽v͓͓̽̽i͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓̽... ͓̽A͓͓̽̽y͓̽ ͓̽b͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓͓̽̽n͓͓̽̽o͓̽, ͓̽s͓͓̽̽u͓͓̽̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽n͓͓̽̽g͓͓̽̽o͓̽ ͓̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓̽ ͓̽m͓͓̽̽e͓̽ ͓̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽n͓͓̽̽d͓͓̽̽r͓̽é a͓̽ ͓̽o͓͓̽̽b͓͓̽̽s͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓͓̽̽v͓̽a͓͓̽̽r͓̽ ͓̽c͓͓̽̽o͓͓̽̽m͓͓̽̽o͓̽ ͓̽v͓̽a͓̽ ͓̽m͓͓̽̽i͓̽ ͓̽c͓͓̽̽r͓͓̽̽e͓̽a͓͓̽̽c͓͓̽̽i͓̽ó͓̽n͓̽ ͓̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽r͓̽ ͓̽u͓͓̽̽n͓̽ ͓̽r͓̽a͓͓̽̽t͓͓̽̽o͓̽..." ×Entra al sitio quitandose su característica capucha de color negro, y colgandola en una mano que salía de la pared. Camina por los pasillos de su hogar, en el cual a cada paso que da todo se pone cada vez mas bizarro; Manos jugando al pingpong con un globo ocular como pelota, una vaca ordeñando a una cabra, pasillos deformados en los que al pasar terminabas caminando por las paredes o por el techo, cuadros en los que se mostraban acontecimientos turbios de la historia de la humanidad pero deformados de manera escalofriante, como por ejemplo un cuadro en el que Hitler tiene solo un ojo ensangrentado en la cara y se encuentra sentado en una mesa junto a 4 cerdos deformados igualmente, comiendose a los judios. Apesar de todo habia algo caracteristico de cada pasillo: Ojos, verdes y cada vez mas grotescos con una mirada intensa que se clava en el creador a medida que avanza, y aun asi este permanece imperturbable, manteniendo en todo momento una sonrisa con cierta inocencia infantil.× ×Finalmente llega a una sala, esta no tenía ojos en ninguna parte, sin embargo si tenía varias partes de cuerpos humanos, desgastadas, podridas y corroidas que salían de las paredes y el techo, y que parecian retorcerse de dolor puro. En el centro un sencillo sillon que tenia una mesita con un televisor antiguo frente. El creador avanza por la habitacion, tomando asiento en el sillon.× "— ͓̽A͓͓̽̽h͓̽... ͓̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓̽ ͓̽r͓͓̽̽i͓͓̽̽c͓͓̽̽o͓̽~... ͓̽h͓͓̽̽m͓͓̽̽m͓͓̽̽m͓̽, ͓̽e͓͓̽̽l͓̽ ͓̽s͓͓̽̽i͓͓̽̽l͓͓̽̽l͓͓̽̽o͓͓̽̽n͓̽ ͓̽m͓̽á͓̽s͓̽ ͓̽c͓̽ó͓̽m͓͓̽̽o͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓̽ ͓̽d͓͓̽̽e͓̽ ͓̽t͓͓̽̽o͓͓̽̽o͓͓̽̽o͓͓̽̽o͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓̽ ͓̽e͓͓̽̽l͓̽ ͓̽u͓͓̽̽n͓͓̽̽i͓͓̽̽v͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓͓̽̽s͓͓̽̽o͓̽~... ͓̽H͓͓̽̽m͓̽?, ͓̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽i͓͓̽̽e͓͓̽̽n͓̽ ͓̽c͓̽a͓͓̽̽r͓̽a͓͓̽̽j͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽ ͓̽p͓͓̽̽u͓͓̽̽s͓͓̽̽o͓̽ ͓̽e͓͓̽̽s͓͓̽̽o͓̽ a͓͓̽̽h͓͓̽̽i͓̽?" ×Chasquea los dedos y la mesita con el televisor se desintegra, a continuacion un gran ojo se abre en el espacio donde se encontraba la mesita, luego su iris se transforma en estatica. Una de las manos en la habitacion le pasa un control como de television y el creador empieza a usarlo para ver al mundo humano desde el ojo frente a el, cambiando de lugares como si fueran canales de television.× ×Para el pasan 10000 o mas horas (el tiempo en el lugar que se encuentra esta todo deformado y 1000 horas ahi son como 1 hora en la tierra) pues no tenia percepcion del tiempo, aunque igualmente despues de tanto se aburre y deja el control a un lado suspirando.× "— ͓̽A͓͓̽̽g͓͓̽̽h͓̽... ͓̽E͓͓̽̽s͓͓̽̽t͓̽a͓̽ ͓̽s͓͓̽̽o͓͓̽̽l͓͓̽̽e͓͓̽̽d͓̽a͓͓̽̽d͓̽ ͓̽e͓͓̽̽s͓̽... ͓̽A͓͓̽̽p͓͓̽̽l͓̽a͓͓̽̽s͓͓̽̽t͓̽a͓͓̽̽n͓͓̽̽t͓͓̽̽e͓̽!... Ya͓̽ ͓̽s͓͓̽̽e͓̽!, ͓̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽d͓͓̽̽r͓̽ía͓̽ ͓̽i͓͓̽̽r͓̽ a͓̽ ͓̽v͓͓̽̽i͓͓̽̽s͓͓̽̽i͓͓̽̽t͓̽a͓͓̽̽r͓̽ a͓̽ ͓̽m͓͓̽̽i͓͓̽̽s͓̽ ͓̽h͓͓̽̽i͓͓̽̽j͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽!... ͓̽O͓͓̽̽h͓̽ ͓̽u͓͓̽̽n͓̽ ͓̽m͓͓̽̽o͓͓̽̽m͓͓̽̽e͓͓̽̽n͓͓̽̽t͓͓̽̽o͓̽, ͓̽n͓͓̽̽o͓̽, ͓̽m͓͓̽̽i͓͓̽̽s͓̽ ͓̽h͓͓̽̽i͓͓̽̽j͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽ ͓̽m͓͓̽̽e͓̽ ͓̽o͓͓̽̽d͓͓̽̽i͓̽a͓͓̽̽n͓̽... ͓̽J͓͓̽̽e͓̽, ͓̽e͓͓̽̽h͓̽ ͓̽s͓͓̽̽i͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓̽ ͓̽u͓͓̽̽n͓̽ ͓̽p͓̽a͓͓̽̽d͓͓̽̽r͓͓̽̽e͓̽ a͓͓̽̽s͓͓̽̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓͓̽̽o͓̽ ͓̽n͓͓̽̽o͓̽?, ͓̽p͓͓̽̽r͓͓̽̽i͓͓̽̽m͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓͓̽̽o͓̽ ͓̽l͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽ ͓̽t͓͓̽̽r͓̽a͓͓̽̽t͓͓̽̽o͓̽ ͓̽c͓͓̽̽o͓͓̽̽m͓͓̽̽o͓̽ ͓̽l͓̽a͓̽ ͓̽v͓͓̽̽e͓͓̽̽r͓͓̽̽g͓̽a͓̽ ͓̽y͓̽ ͓̽l͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓͓̽̽g͓͓̽̽o͓̽ ͓̽l͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽ a͓͓̽̽b͓̽a͓͓̽̽n͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓͓̽̽n͓͓̽̽o͓̽ ͓̽p͓͓̽̽o͓͓̽̽r͓̽ ͓̽s͓͓̽̽i͓͓̽̽g͓͓̽̽l͓͓̽̽o͓͓̽̽s͓̽... ͓̽Y͓̽ a͓͓̽̽h͓͓̽̽o͓͓̽̽r͓̽a͓̽, ͓̽n͓͓̽̽o͓̽ ͓̽m͓͓̽̽e͓̽ ͓̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓͓̽̽d͓̽a͓̽ ͓̽n͓̽a͓͓̽̽d͓͓̽̽i͓͓̽̽e͓̽ ͓̽m͓̽á͓̽s͓̽ ͓̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓̽ ͓̽y͓͓̽̽o͓̽ ͓̽m͓͓̽̽i͓͓̽̽s͓͓̽̽m͓͓̽̽o͓̽... ͓̽T͓͓̽̽o͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓̽ ͓̽l͓͓̽̽o͓̽ ͓̽q͓͓̽̽u͓͓̽̽e͓̽ ͓̽e͓͓̽̽h͓̽ ͓̽h͓͓̽̽e͓͓̽̽c͓͓̽̽h͓͓̽̽o͓̽, ¿͓̽A͓͓̽̽h͓̽ ͓̽v͓̽a͓͓̽̽l͓͓̽̽i͓͓̽̽d͓͓̽̽o͓̽ ͓̽r͓͓̽̽e͓̽a͓͓̽̽l͓͓̽̽m͓͓̽̽e͓͓̽̽n͓͓̽̽t͓͓̽̽e͓̽ ͓̽l͓̽a͓̽ ͓̽p͓͓̽̽e͓͓̽̽n͓̽a͓̽?..." ×A medida que habla sus cuerpo se va relajando y sus ojos entrecerrando.× "— ͯOͯͯhͯ ͯvͯͯaͯͯyͯͯaͯ ͯjͯͯaͯͯjͯͯaͯ... ͯNͯͯoͯ ͯeͯͯhͯ ͯdͯͯoͯͯrͯͯmͯͯiͯͯdͯͯoͯ ͯeͯͯnͯ ͯsͯͯiͯͯgͯͯlͯͯoͯͯsͯ... ¿ͯQͯͯuͯé ͯsͯͯeͯͯrͯíͯaͯ ͯpͯͯeͯͯoͯͯrͯ?, ͯnͯͯoͯ ͯdͯͯeͯͯsͯͯpͯͯeͯͯrͯͯtͯͯaͯͯrͯ ͯoͯ... ͯDͯͯeͯͯsͯͯpͯͯeͯͯrͯͯtͯͯaͯͯrͯ ͯyͯ ͯvͯͯeͯͯrͯ ͯqͯͯuͯé ͯsͯͯiͯͯgͯͯoͯ ͯsͯͯoͯͯlͯͯoͯ... ͯMͯͯaͯͯrͯͯyͯ ͯqͯͯuͯͯeͯͯrͯͯiͯͯdͯͯaͯ... ¿ͯQͯ-ͯqͯͯuͯͯeͯ ͯhͯͯaͯͯrͯíͯaͯͯsͯ ͯtͯͯuͯ ͯeͯͯnͯ ͯmͯͯiͯ ͯlͯͯuͯͯgͯͯaͯͯrͯ?, ͯsͯͯeͯͯgͯͯuͯͯrͯͯaͯͯmͯͯeͯͯnͯͯtͯͯeͯ ͯaͯͯlͯͯgͯͯuͯͯnͯͯaͯ ͯlͯͯoͯͯcͯͯuͯͯrͯͯaͯ ͯcͯͯoͯͯmͯͯoͯ "ͯiͯͯnͯͯtͯͯeͯͯnͯͯtͯͯaͯͯrͯ ͯhͯͯaͯͯbͯͯlͯͯaͯͯrͯ ͯcͯͯoͯͯnͯ ͯmͯͯiͯͯsͯ ͯhͯͯiͯͯjͯͯoͯͯsͯ ͯyͯ ͯdͯͯiͯͯsͯͯcͯͯuͯͯlͯͯpͯͯaͯͯrͯͯtͯͯeͯ" ͯjͯͯaͯͯjͯͯaͯ... ͯCͯͯoͯͯmͯͯoͯ ͯsͯͯiͯ ͯuͯͯnͯͯaͯ ͯdͯͯiͯͯsͯͯcͯͯuͯͯlͯͯpͯͯaͯ ͯbͯͯaͯͯsͯͯtͯͯaͯͯrͯa͓̽ ͯpͯͯaͯͯrͯͯaͯ ͯcͯͯoͯͯmͯͯpͯͯeͯͯnͯͯsͯͯaͯͯrͯ ͯlͯͯoͯ ͯqͯͯuͯͯeͯ ͯlͯͯeͯͯsͯ ͯeͯͯhͯ ͯhͯͯeͯͯcͯͯhͯͯoͯ... ͯTͯͯeͯ ͯeͯͯxͯͯtͯͯrͯͯaͯñͯoͯ, ͯmͯͯiͯ ͯaͯͯmͯͯoͯͯrͯ... ͯMͯͯeͯ ͯeͯͯnͯͯtͯͯeͯͯnͯͯdͯíͯaͯͯsͯ ͯsͯͯiͯͯeͯͯmͯͯpͯͯrͯͯeͯ ͯyͯ ͯnͯͯoͯ ͯtͯͯeͯ ͯdͯͯaͯͯbͯͯaͯ ͯmͯͯiͯͯeͯͯdͯͯoͯ ͯrͯͯeͯͯgͯͯaͯñͯaͯͯrͯͯmͯͯeͯ ͯcͯͯoͯͯmͯͯoͯ ͯpͯͯeͯͯrͯͯrͯͯoͯ ͯcͯͯuͯͯaͯͯnͯͯdͯͯoͯ ͯmͯͯeͯ ͯeͯͯqͯͯuͯͯiͯͯvͯͯoͯͯcͯͯaͯͯbͯͯaͯ ͯjͯͯaͯͯjͯͯaͯ... ͯDͯͯeͯ ͯtͯͯoͯͯdͯͯaͯͯsͯ ͯmͯͯiͯͯsͯ ͯeͯͯsͯͯpͯͯoͯͯsͯͯaͯͯsͯ... ͯEͯͯrͯͯaͯͯsͯ ͯlͯͯaͯ ͯuͯͯnͯͯiͯͯcͯͯaͯ... ͯAͯ ͯlͯͯaͯ ͯqͯͯuͯͯeͯ ͯrͯͯeͯͯaͯͯlͯͯmͯͯeͯͯnͯͯtͯͯeͯ... ͯAͯͯmͯͯeͯ..." ×Sus ojos se cierran brotando un par de lagrimas, despues de siglos y siglos de no hacerlo, el creador cayo dormido.×
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  • Estaba en casa de mis padres haciendo una visita normal para comer y charlar del negocio pero ellos se veían tan bien y tan conectados que de cierta forma me generaba una especie de sueño frustrado, y los miraba de esa forma hasta que voltearon a mirarme y estos rieron un poco.

    Mr. Scarlatti: Que ocurre Alessandro? No nos mires feo


    Mrs. Scarlatti: Yo te dí la vida y yo te la puedo quitar


    Amenazó está ferozmente y yo me reí un poco para ignorar sus amenazas y luego escuchar.


    Mr. Scarlatti: Alessandro, cuando nos vas a presentar a alguna pareja? Es necesario para el negocio que ya busques a alguien con quién compartir tu vida o por lo menos a alguien para el baile de hoy.



    — Padre, no estoy interesado en nadie en este momento, y honestamente, quisiera un amor como el tuyo con mi madre pero luego recuerdo que mamá es muy... Temperamental, y se me quitan las ganas


    Me burlé un poco y continúe.


    — Y para está noche buscaré a alguien que me acompañe temporalmente, seguramente una dama para no despertar revuelos.


    Luego de eso entre en mi teléfono para colocar un comunicado.


    — "Las señoritas que deseen pasar una encantadora velada conmigo, puede escribirme y le daré la información necesaria para la reunión de la mafia está noche, espero su mensaje señorita...~".
    Estaba en casa de mis padres haciendo una visita normal para comer y charlar del negocio pero ellos se veían tan bien y tan conectados que de cierta forma me generaba una especie de sueño frustrado, y los miraba de esa forma hasta que voltearon a mirarme y estos rieron un poco. Mr. Scarlatti: Que ocurre Alessandro? No nos mires feo Mrs. Scarlatti: Yo te dí la vida y yo te la puedo quitar Amenazó está ferozmente y yo me reí un poco para ignorar sus amenazas y luego escuchar. Mr. Scarlatti: Alessandro, cuando nos vas a presentar a alguna pareja? Es necesario para el negocio que ya busques a alguien con quién compartir tu vida o por lo menos a alguien para el baile de hoy. — Padre, no estoy interesado en nadie en este momento, y honestamente, quisiera un amor como el tuyo con mi madre pero luego recuerdo que mamá es muy... Temperamental, y se me quitan las ganas Me burlé un poco y continúe. — Y para está noche buscaré a alguien que me acompañe temporalmente, seguramente una dama para no despertar revuelos. Luego de eso entre en mi teléfono para colocar un comunicado. — "Las señoritas que deseen pasar una encantadora velada conmigo, puede escribirme y le daré la información necesaria para la reunión de la mafia está noche, espero su mensaje señorita...~".
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