• Hace unos días fue cuando había sido torturada en ese coche. Aunque ella no lo llama una tortura.. más bien, fue una pesadilla. Como un tren del terror. (Si es una tortura, pero vamos a decirle que no porque está tonta)

    Sin embargo, después de que la dejase ahí, una señora tuvo que ayudarla porque su pulso estaba desorbitado. Menos mal que pudo ser atendida.

    Un "simple" ataque de ansiedad. Lo normal de hoy en día.

    Ahora estaba en el instituto, cerca de la cafetería y, aunque ella realmente no se dió cuenta de él, si que sabía que en cualquier momento se lo iba a encontrar. Ese uniforme decía mucho de él.

    Y él mismo podía confirmar que era popular también ella. Tenía gente detrás pero ella.. pues no es que sepa de esas cosas.
    Hace unos días fue cuando había sido torturada en ese coche. Aunque ella no lo llama una tortura.. más bien, fue una pesadilla. Como un tren del terror. (Si es una tortura, pero vamos a decirle que no porque está tonta) Sin embargo, después de que la dejase ahí, una señora tuvo que ayudarla porque su pulso estaba desorbitado. Menos mal que pudo ser atendida. Un "simple" ataque de ansiedad. Lo normal de hoy en día. Ahora estaba en el instituto, cerca de la cafetería y, aunque ella realmente no se dió cuenta de él, si que sabía que en cualquier momento se lo iba a encontrar. Ese uniforme decía mucho de él. Y él mismo podía confirmar que era popular también ella. Tenía gente detrás pero ella.. pues no es que sepa de esas cosas.
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  • Una criatura desconocida se movia entre los bosques del territorio de Yuhi, sin embargo parecia que su hijo ya le estaba siguiendo el rastro -Oye pero que cosa ams fea eres de verdad, no eres de este territorio o de ningun otro, mejor regresa a la inexistencia ahora si no quieres que lo haga yo mismo- la criatura solamente parecio gritar antes de lanzar un chorro de vomito carmesi en su direccion, rapidamente se cubrio usando su parasol regresando el ataque con un disparo magico -Hijo de tu inexistente madre, ME MANCHAS UN SOLO PUTO PELO Y EL VACIO SERA TU ESPERANZA!- con aquello la punta del parazol se ilumino al momento en que Nova empezo a atacar a estocadas al cuerpo de la criatura
    Una criatura desconocida se movia entre los bosques del territorio de Yuhi, sin embargo parecia que su hijo ya le estaba siguiendo el rastro -Oye pero que cosa ams fea eres de verdad, no eres de este territorio o de ningun otro, mejor regresa a la inexistencia ahora si no quieres que lo haga yo mismo- la criatura solamente parecio gritar antes de lanzar un chorro de vomito carmesi en su direccion, rapidamente se cubrio usando su parasol regresando el ataque con un disparo magico -Hijo de tu inexistente madre, ME MANCHAS UN SOLO PUTO PELO Y EL VACIO SERA TU ESPERANZA!- con aquello la punta del parazol se ilumino al momento en que Nova empezo a atacar a estocadas al cuerpo de la criatura
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  • Escuchó los pasos acercarse por el pasillo gracias a su oído vampírico. Pero no se puso en guardia, ni esperaba tensión. Reconocía los pasos de su tia. Era agradable estar en casa, o al menos de vuelta en Nueva Orleans. Por mucho que se hubiera acostumbrado a la vida en el bunker con Dean, Cass, Sam, Hati y Jack -pensar en Jack provocaba siempre un vuelco en su estomago- una parte de ella habia echado de menos su hogar familiar. Ese que pareció desdibujarse para ella en su adolescencia. Pero ahora su familia estaba unida de nuevo. Y tenían un mal mayor al que plantar cara. Un mal mayor que se tornaba menos difuso a medida que los miembros de la familia Mikaelson rellenaban los huecos.

    -Hola preciosa- saludó su tia Freya acercándose a ella y recolocándole el cabello de forma cariñosa acompañando en el gesto de una caricia en la espalda de Hope.

    La tríbrida esbozó una fugaz sonrisa, pues Freya más que una tia habia sido otra madre para ella, capaz de instruirla y de guiarla desde que era una niña. Habia sido su persona de confianza en más de una ocasión y su mejor amiga durante mucho tiempo.

    -Hola -respondió Hope.

    -¿Tienes algo? -preguntó Freya mirando el amasijo de mapas, textos, libros y hechizos que Hope tenia sobre la mesa.

    -No mucho. Si papá tiene razón y nos enfrentamos a una bruja tan antigua como el mito artúrico lo cierto es que ninguno de estos hechizos nos vale de nada. Seremos cenizas en segundos si ella se empeña -frunció los labios un momento- Pero... He pensado... que no hace falta defendernos, si no protegernos... ¿Y si encontramos la forma de ser invulnerables ante cualquier ataque?

    -Si, pero Hope es imposible. No tenemos tal poder...

    -No, pero ella si... -sonrió Hope y puso sobre la mesa el dibujo que sus padres, su tio y tantas otras criaturas llevaban grabado en la piel- Esta marca actúa como vinculo entre los dos y creo que los vincula a ella. Igual que la maldición del hombre lobo o la de papá con la piedra lunar y la réplica... -miró de nuevo a su tía- Es solo un hechizo. Siempre hay puerta trasera... ¿Y si encontramos el modo de cambiar las reglas del hechizo de vinculación de las marcas?

    -Eso protegería a tus padres y Elijah, pero.. ¿y los demás? preguntó Freya.

    -Nos vinculamos entre nosotros... La tia Rebekah me conto que Esther una vez vinculó a todos sus hijos con intención de matarlos. ¿Y si ahora nos vinculamos todos para salvarnos? -preguntó con esa convicción suya tan Mikaelson.
    Escuchó los pasos acercarse por el pasillo gracias a su oído vampírico. Pero no se puso en guardia, ni esperaba tensión. Reconocía los pasos de su tia. Era agradable estar en casa, o al menos de vuelta en Nueva Orleans. Por mucho que se hubiera acostumbrado a la vida en el bunker con Dean, Cass, Sam, Hati y Jack -pensar en Jack provocaba siempre un vuelco en su estomago- una parte de ella habia echado de menos su hogar familiar. Ese que pareció desdibujarse para ella en su adolescencia. Pero ahora su familia estaba unida de nuevo. Y tenían un mal mayor al que plantar cara. Un mal mayor que se tornaba menos difuso a medida que los miembros de la familia Mikaelson rellenaban los huecos. -Hola preciosa- saludó su tia Freya acercándose a ella y recolocándole el cabello de forma cariñosa acompañando en el gesto de una caricia en la espalda de Hope. La tríbrida esbozó una fugaz sonrisa, pues Freya más que una tia habia sido otra madre para ella, capaz de instruirla y de guiarla desde que era una niña. Habia sido su persona de confianza en más de una ocasión y su mejor amiga durante mucho tiempo. -Hola -respondió Hope. -¿Tienes algo? -preguntó Freya mirando el amasijo de mapas, textos, libros y hechizos que Hope tenia sobre la mesa. -No mucho. Si papá tiene razón y nos enfrentamos a una bruja tan antigua como el mito artúrico lo cierto es que ninguno de estos hechizos nos vale de nada. Seremos cenizas en segundos si ella se empeña -frunció los labios un momento- Pero... He pensado... que no hace falta defendernos, si no protegernos... ¿Y si encontramos la forma de ser invulnerables ante cualquier ataque? -Si, pero Hope es imposible. No tenemos tal poder... -No, pero ella si... -sonrió Hope y puso sobre la mesa el dibujo que sus padres, su tio y tantas otras criaturas llevaban grabado en la piel- Esta marca actúa como vinculo entre los dos y creo que los vincula a ella. Igual que la maldición del hombre lobo o la de papá con la piedra lunar y la réplica... -miró de nuevo a su tía- Es solo un hechizo. Siempre hay puerta trasera... ¿Y si encontramos el modo de cambiar las reglas del hechizo de vinculación de las marcas? -Eso protegería a tus padres y Elijah, pero.. ¿y los demás? preguntó Freya. -Nos vinculamos entre nosotros... La tia Rebekah me conto que Esther una vez vinculó a todos sus hijos con intención de matarlos. ¿Y si ahora nos vinculamos todos para salvarnos? -preguntó con esa convicción suya tan Mikaelson.
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    ***Edad del Caos***
    - Los Guerreros del Caos.

    La aldea nómada había conocido años de una calma frágil, una paz sostenida por costumbre más que por seguridad. Bajo ese cielo abierto, Yen creció sin ser rechazada, sin ser señalada, aprendiendo a vivir como una más entre los suyos. Cazaba junto a Onix, reía, y por momentos parecía que el mundo había olvidado su existencia.

    Cada mes, sin excepción, una criatura aparecía en los límites de la aldea. Un cuervo, un lobo, alguna bestia común. Nadie le daba importancia salvo Yen. Ella sabía que no era un animal. Era su padre un fragmento de su poder, un vigilante silencioso que observaba, protegía y, si era necesario, la sacaría de allí sin mirar atrás.

    Porque para Oz, todo podía perderse menos ella pero ese mes, sin embargo, el vigilante nunca llegó y el mundo respondió.

    Los Elunai descendieron sobre la aldea sin aviso. No buscaban a Yen, no sabían que estaba ahí. Solo venían por más sujetos, más cuerpos, más niños que convertir en herramientas. Su ataque fue frío, calculado y despiadado.

    Los nómadas resistieron como siempre lo habían hecho, con fuerza y con rabia pero también con un miedo arraigado durante generaciones. Los Elunai eran, para muchos, los elegidos de los dioses.

    Yen no compartía ese miedo, cuando el caos estalló, ella luchó. Recibió heridas, muchas y profundas pero su cuerpo no obedecía las reglas de los demás. La sangre apenas tocaba el suelo antes de que la piel volviera a cerrarse. El dolor no desaparecía, pero su cuerpo lo ignoraba.

    Entonces todo cambió, Onix estuvo a punto de morir. Un soldado Elunai la superó, la acorraló, y en ese instante Yen dejó de ser una niña.

    No hubo duda ni pensamientos, solo una reacción absoluta. Yen apareció entre ambos y acabó con el soldado sin titubear. La violencia fue directa, brutal, definitiva y con ello, su poder despertó.

    Su cuerpo cambió en cuestión de instantes. Su figura creció, sus rasgos se definieron, su presencia se volvió más pesada, más imponente. Donde antes había una niña ahora había una joven poderosa, hermosa.

    El campo de batalla se detuvo por un instante y luego, los nómadas entendieron. Si ella podía enfrentarlos ellos también.

    El miedo se rompió y lo que siguió fue una respuesta feroz. Los Elunai cayeron uno tras otro. La aldea sangró, perdió a muchos de los suyos pero no se doblegó. Cuando el silencio regresó, no era paz, era el eco de lo que habían sobrevivido.

    Otra vez, Oz llegó tarde, había enviado a su vigilante cuando ya era demasiado tarde. Cuando apareció, no lo hizo solo. Un ejército marchaba con él, criaturas de distintas razas que lo seguían en su guerra.

    Pero nada de eso importó al ver la aldea, la destrucción, la sangre y entre todo ello… su hija.

    Yen lo vio, por un segundo, el mundo desapareció, no importó su nueva forma, no importó lo que había hecho ni lo que se había convertido.

    Corrió hacia él y al alcanzarlo, se quebró y lloró, no como una guerrera, no como alguien que había sobrevivido a una masacre sino como lo que realmente era, una niña que había pasado más de un mes sin saber si su padre seguía con vida.

    Se aferró a él con todas sus fuerzas, como si al soltarlo fuera a desaparecer. Su cuerpo había cambiado, su presencia era distinta pero su llanto revelaba la verdad que nada podía ocultar. Oz la abrazó con fuerza perocon cuidado, con algo que había estado enterrado bajo capas de ira: Amor.

    Pero dentro de él ardía algo más, rabia contra los Elunai, contra los dioses pero sobre todo... Contra sí mismo porque había fallado, habían estado a punto de arrebatárle lo único que le quedaba.

    Onix observó la escena en silencio, reconoció a Oz de inmediato, incluso con su nueva forma. Para ella, no era un monstruo. Era el Nómada que se había alzado contra los dioses. El que no se había arrodillado, el que había demostrado que podían resistir.

    Cuando Oz se separó de Yen y habló a los supervivientes, su voz no fue una orden sino una advertencia. Aceptaría a los nómadas en sus filas pero solo bajo una condición, debían aceptar su poder y ese poder los cambiaría como lo había cambiado a él.

    Hubo silencio, un instante de duda y entonces, Onix dio un paso al frente sin titubear, sin miedo. Se inclinó ante Oz, ese gesto rompió la incertidumbre, los demás la siguieron.

    Oz la observó por un momento y en lugar de otorgarle un poder salvaje e inestable, eligió algo distinto, algo más contenido, más refinado.

    El cambio en Onix fue inmediato, su cuerpo creció, maduró, su presencia se volvió más fuerte pero no perdió su forma. Se transformó en una ogra joven, poderosa, con una belleza imponente que contrastaba con la brutalidad del poder que ahora habitaba en ella.

    Era fuerza pero también control, Oz se acercó a ella y, con una voz más baja, le encomendó algo que no era una orden militar, era una petición, que permaneciera al lado de Yen, que la protegiera, Onix aceptó sin dudar.

    Yen, al verla sonrió porque su mejor amiga seguía ahí y ahora, eran más fuertes.

    Así, en medio de la destrucción, nació algo nuevo, los Nómadas dejaron de ser solo sobrevivientes, se convirtieron en algo más.

    Con el tiempo, el mundo les daría nombres; Orcs, Ogros y aquellos que siguieran creciendo: Onis.

    Pero en ese momento no eran monstruos, eran los que habían decidido no volver a arrodillarse y en el centro de todo una niña que ya no podía volver a serlo y un padre que había decidido que el mundo entero ardería antes de volver a perderla.

    ***Edad del Caos*** - Los Guerreros del Caos. La aldea nómada había conocido años de una calma frágil, una paz sostenida por costumbre más que por seguridad. Bajo ese cielo abierto, Yen creció sin ser rechazada, sin ser señalada, aprendiendo a vivir como una más entre los suyos. Cazaba junto a Onix, reía, y por momentos parecía que el mundo había olvidado su existencia. Cada mes, sin excepción, una criatura aparecía en los límites de la aldea. Un cuervo, un lobo, alguna bestia común. Nadie le daba importancia salvo Yen. Ella sabía que no era un animal. Era su padre un fragmento de su poder, un vigilante silencioso que observaba, protegía y, si era necesario, la sacaría de allí sin mirar atrás. Porque para Oz, todo podía perderse menos ella pero ese mes, sin embargo, el vigilante nunca llegó y el mundo respondió. Los Elunai descendieron sobre la aldea sin aviso. No buscaban a Yen, no sabían que estaba ahí. Solo venían por más sujetos, más cuerpos, más niños que convertir en herramientas. Su ataque fue frío, calculado y despiadado. Los nómadas resistieron como siempre lo habían hecho, con fuerza y con rabia pero también con un miedo arraigado durante generaciones. Los Elunai eran, para muchos, los elegidos de los dioses. Yen no compartía ese miedo, cuando el caos estalló, ella luchó. Recibió heridas, muchas y profundas pero su cuerpo no obedecía las reglas de los demás. La sangre apenas tocaba el suelo antes de que la piel volviera a cerrarse. El dolor no desaparecía, pero su cuerpo lo ignoraba. Entonces todo cambió, Onix estuvo a punto de morir. Un soldado Elunai la superó, la acorraló, y en ese instante Yen dejó de ser una niña. No hubo duda ni pensamientos, solo una reacción absoluta. Yen apareció entre ambos y acabó con el soldado sin titubear. La violencia fue directa, brutal, definitiva y con ello, su poder despertó. Su cuerpo cambió en cuestión de instantes. Su figura creció, sus rasgos se definieron, su presencia se volvió más pesada, más imponente. Donde antes había una niña ahora había una joven poderosa, hermosa. El campo de batalla se detuvo por un instante y luego, los nómadas entendieron. Si ella podía enfrentarlos ellos también. El miedo se rompió y lo que siguió fue una respuesta feroz. Los Elunai cayeron uno tras otro. La aldea sangró, perdió a muchos de los suyos pero no se doblegó. Cuando el silencio regresó, no era paz, era el eco de lo que habían sobrevivido. Otra vez, Oz llegó tarde, había enviado a su vigilante cuando ya era demasiado tarde. Cuando apareció, no lo hizo solo. Un ejército marchaba con él, criaturas de distintas razas que lo seguían en su guerra. Pero nada de eso importó al ver la aldea, la destrucción, la sangre y entre todo ello… su hija. Yen lo vio, por un segundo, el mundo desapareció, no importó su nueva forma, no importó lo que había hecho ni lo que se había convertido. Corrió hacia él y al alcanzarlo, se quebró y lloró, no como una guerrera, no como alguien que había sobrevivido a una masacre sino como lo que realmente era, una niña que había pasado más de un mes sin saber si su padre seguía con vida. Se aferró a él con todas sus fuerzas, como si al soltarlo fuera a desaparecer. Su cuerpo había cambiado, su presencia era distinta pero su llanto revelaba la verdad que nada podía ocultar. Oz la abrazó con fuerza perocon cuidado, con algo que había estado enterrado bajo capas de ira: Amor. Pero dentro de él ardía algo más, rabia contra los Elunai, contra los dioses pero sobre todo... Contra sí mismo porque había fallado, habían estado a punto de arrebatárle lo único que le quedaba. Onix observó la escena en silencio, reconoció a Oz de inmediato, incluso con su nueva forma. Para ella, no era un monstruo. Era el Nómada que se había alzado contra los dioses. El que no se había arrodillado, el que había demostrado que podían resistir. Cuando Oz se separó de Yen y habló a los supervivientes, su voz no fue una orden sino una advertencia. Aceptaría a los nómadas en sus filas pero solo bajo una condición, debían aceptar su poder y ese poder los cambiaría como lo había cambiado a él. Hubo silencio, un instante de duda y entonces, Onix dio un paso al frente sin titubear, sin miedo. Se inclinó ante Oz, ese gesto rompió la incertidumbre, los demás la siguieron. Oz la observó por un momento y en lugar de otorgarle un poder salvaje e inestable, eligió algo distinto, algo más contenido, más refinado. El cambio en Onix fue inmediato, su cuerpo creció, maduró, su presencia se volvió más fuerte pero no perdió su forma. Se transformó en una ogra joven, poderosa, con una belleza imponente que contrastaba con la brutalidad del poder que ahora habitaba en ella. Era fuerza pero también control, Oz se acercó a ella y, con una voz más baja, le encomendó algo que no era una orden militar, era una petición, que permaneciera al lado de Yen, que la protegiera, Onix aceptó sin dudar. Yen, al verla sonrió porque su mejor amiga seguía ahí y ahora, eran más fuertes. Así, en medio de la destrucción, nació algo nuevo, los Nómadas dejaron de ser solo sobrevivientes, se convirtieron en algo más. Con el tiempo, el mundo les daría nombres; Orcs, Ogros y aquellos que siguieran creciendo: Onis. Pero en ese momento no eran monstruos, eran los que habían decidido no volver a arrodillarse y en el centro de todo una niña que ya no podía volver a serlo y un padre que había decidido que el mundo entero ardería antes de volver a perderla.
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  • —¡Saludos, queridos oyentes de las ondas infernales! Pónganse cómodos y ajusten el dial, porque hoy traemos una sintonía un tanto... íntima. Me han hecho llegar una curiosidad que parece estar carcomiendo a más de uno entre la audiencia. ¡Qué delicia es el chisme cuando se sirve bien frío así que empecemos!—

    𝐒𝐄𝐂𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐃𝐄 𝐏𝐑𝐄𝐆𝐔𝐍𝐓𝐀𝐒 𝐀𝐋 𝐃𝐄𝐌𝐎𝐍𝐈𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐑𝐀𝐃𝐈𝐎

    —Veamos qué tenemos hoy en el buzón... ¡Vaya, vaya! Una pregunta con un aroma de lo más peculiar. Aquí dice:—

    —¿𝐏𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞́ 𝐲𝐨, 𝐬𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐮𝐧 𝐝𝐞𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨, 𝐲𝐚 𝐧𝐨 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐞𝐧 𝐜𝐞𝐥𝐨?—

    —¡Ja! Qué interrogante tan fascinante. Permítanme iluminar sus mentes antes de que sus sucias imaginaciones vuelen hacia el lugar equivocado. No, no es que haya una nueva cría en camino (¡por favor, ya cuento con más de media docena y creo que con eso el Infierno tiene suficiente de mí, aunque mis queridos esposos piensen que aún falta espacio en el nido!).
    La respuesta es mucho más sencilla, mis estimados pecadores: estoy plena, absoluta y maravillosamente satisfecho.
    Hubo un tiempo, lo admito con una sonrisa, en que esos ataques biológicos eran indomables y me ponían en situaciones... poco refinadas. Pero hoy en día, con tres esposos devotos y un par de pretendientes haciendo fila (llámenlo harén si eso les ayuda a dormir por las noches), mis necesidades están más que cubiertas. No hay necesidad de andar mendigando atención ni de perder los estribos cuando uno tiene la alcoba siempre llena y el apetito saciado.

    Consejo del locutor: Cuando el banquete es perpetuo, uno deja de sentir hambre en las calles. ¡Espero que eso disipe sus dudas con la misma claridad con la que yo disipo a mis enemigos!

    —Sigan enviando sus dudas por privado, ¡adoro ver cómo se retuercen en la curiosidad! Estaré encantado de responderles en nuestra próxima transmisión.—

    —¡Y recuerden, nunca están totalmente vestidos sin una sonrisa!—
    🎙️—¡Saludos, queridos oyentes de las ondas infernales! Pónganse cómodos y ajusten el dial, porque hoy traemos una sintonía un tanto... íntima. Me han hecho llegar una curiosidad que parece estar carcomiendo a más de uno entre la audiencia. ¡Qué delicia es el chisme cuando se sirve bien frío así que empecemos!—🎙️ 📻✨𝐒𝐄𝐂𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐃𝐄 𝐏𝐑𝐄𝐆𝐔𝐍𝐓𝐀𝐒 𝐀𝐋 𝐃𝐄𝐌𝐎𝐍𝐈𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐑𝐀𝐃𝐈𝐎✨📻 —Veamos qué tenemos hoy en el buzón... ¡Vaya, vaya! Una pregunta con un aroma de lo más peculiar. Aquí dice:— 🎙️—¿𝐏𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞́ 𝐲𝐨, 𝐬𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐮𝐧 𝐝𝐞𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨, 𝐲𝐚 𝐧𝐨 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐞𝐧 𝐜𝐞𝐥𝐨?—🎙️ 🎙️—¡Ja! Qué interrogante tan fascinante. Permítanme iluminar sus mentes antes de que sus sucias imaginaciones vuelen hacia el lugar equivocado. No, no es que haya una nueva cría en camino (¡por favor, ya cuento con más de media docena y creo que con eso el Infierno tiene suficiente de mí, aunque mis queridos esposos piensen que aún falta espacio en el nido!). La respuesta es mucho más sencilla, mis estimados pecadores: estoy plena, absoluta y maravillosamente satisfecho. Hubo un tiempo, lo admito con una sonrisa, en que esos ataques biológicos eran indomables y me ponían en situaciones... poco refinadas. 🎙️Pero hoy en día, con tres esposos devotos y un par de pretendientes haciendo fila (llámenlo harén si eso les ayuda a dormir por las noches), mis necesidades están más que cubiertas. No hay necesidad de andar mendigando atención ni de perder los estribos cuando uno tiene la alcoba siempre llena y el apetito saciado.🎙️ ✨Consejo del locutor: Cuando el banquete es perpetuo, uno deja de sentir hambre en las calles. ¡Espero que eso disipe sus dudas con la misma claridad con la que yo disipo a mis enemigos!✨ —Sigan enviando sus dudas por privado, ¡adoro ver cómo se retuercen en la curiosidad! Estaré encantado de responderles en nuestra próxima transmisión.— 📻🎙️—¡Y recuerden, nunca están totalmente vestidos sin una sonrisa!—🎙️📻
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  • ──── ¿Este era tú gran plan, "héroe"? ¿Emboscarme cuando salía a buscar algo? Te mataría aquí para enviarle un mensaje a tus amigos del reino del Norte, pero, eso solo alentaría al intento de ataque en mi contra... ────
    Ante ti, la reina malvada del Black Oasis en mitad de un bosque nevado te daba un fuerte sermón sobre. Su voz, amortiguada por la máscara, era lo suficientemente fuerte como para ser escuchada fácilmente, todo mientras miraba a quien trató de matarla en el suelo.
    ──── Se ve que no eres una mala persona, pero no puedo permitir que rodees mi reino con las intenciones del imperio en tú cabeza. Te propongo que te unas a mi, en mi búsqueda por ser una soberana respetada por el mundo. ──── Este momento es clave. Si la rechazas dejará que te vaya sin oponerse, si aceptas esta te llevará a su reino para que conozcas a su gente. Tú decides.

    · · ─ ·𖥸· ─ · ·

    𝘽𝒍𝙖𝒄𝙠 𝙌𝒖𝙚𝒆𝙣 𝙆𝒊𝙮𝒐 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬.𝟭
    ──── ¿Este era tú gran plan, "héroe"? ¿Emboscarme cuando salía a buscar algo? Te mataría aquí para enviarle un mensaje a tus amigos del reino del Norte, pero, eso solo alentaría al intento de ataque en mi contra... ──── Ante ti, la reina malvada del Black Oasis en mitad de un bosque nevado te daba un fuerte sermón sobre. Su voz, amortiguada por la máscara, era lo suficientemente fuerte como para ser escuchada fácilmente, todo mientras miraba a quien trató de matarla en el suelo. ──── Se ve que no eres una mala persona, pero no puedo permitir que rodees mi reino con las intenciones del imperio en tú cabeza. Te propongo que te unas a mi, en mi búsqueda por ser una soberana respetada por el mundo. ──── Este momento es clave. Si la rechazas dejará que te vaya sin oponerse, si aceptas esta te llevará a su reino para que conozcas a su gente. Tú decides. · · ─ ·𖥸· ─ · · 𝘽𝒍𝙖𝒄𝙠 𝙌𝒖𝙚𝒆𝙣 𝙆𝒊𝙮𝒐 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬.𝟭
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  • — ¿Cómo se llama? Lazandor Verde. ¿Yo le puse así? No, pero me aparece que suena bien. ¡No critiquen los ataques de los demás!... —

    | Hoy amanecí recordando cuando por fin me animé a usar la resurrección de mi niña y me dejaron colgado el rol. Asumakina, que coraje. (?)
    — ¿Cómo se llama? Lazandor Verde. ¿Yo le puse así? No, pero me aparece que suena bien. ¡No critiquen los ataques de los demás!... — | Hoy amanecí recordando cuando por fin me animé a usar la resurrección de mi niña y me dejaron colgado el rol. Asumakina, que coraje. (?)
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  • ❅ Håldinn salvó del ataque de un oso a un viejo mercader que estaba viajando a través de los bosques nevados, él, en agradecimiento le regaló ropa, porque dijo que "Le sentaría bien si algún día iba a la civilización".

    Pero.. No parece quedarle bien. Tampoco parece estar cómodo con la presión alrededor de su piel. ❅

    Tsk. La odio.

    ❅ Håldinn terminó por quitarse tantos trapos incómodos limitando su movimiento ❅
    ❅ Håldinn salvó del ataque de un oso a un viejo mercader que estaba viajando a través de los bosques nevados, él, en agradecimiento le regaló ropa, porque dijo que "Le sentaría bien si algún día iba a la civilización". Pero.. No parece quedarle bien. Tampoco parece estar cómodo con la presión alrededor de su piel. ❅ Tsk. La odio. ❅ Håldinn terminó por quitarse tantos trapos incómodos limitando su movimiento ❅
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  • -Fue así qué 12B entro a un edificio en ruinas, estaba investigando sobre la posible red enemiga oculta en aquel lugar.

    Sus pasos antes atenuados por las plantas que invadió el mundo cuando los humanos huyeron a la luna, cuando llegaron los invasores, pronto cuando comenzó a caminar por los pasillos y entrar en esa habitación, el silencio fue roto por el eco de sus zapatos producía cada vez que, ella pisaba el duro suelo de cemento. -

    Este lugar estan silencio... Si no fuera por mis pisadas.. Estoy segura que todo estaría más callado.

    -Comentó la joven cuando termino de entrar a la habitación, pudo ver lo que parecía restos de algunos enemigos mecánicos, ella sln importar si es peligroso o no, se acercó a uno para agacharse y verlo de cerca, analizado el estado actual, aunque claro, en ningún momento bajo la guardia, lista para cualquier posible ataque. -
    -Fue así qué 12B entro a un edificio en ruinas, estaba investigando sobre la posible red enemiga oculta en aquel lugar. Sus pasos antes atenuados por las plantas que invadió el mundo cuando los humanos huyeron a la luna, cuando llegaron los invasores, pronto cuando comenzó a caminar por los pasillos y entrar en esa habitación, el silencio fue roto por el eco de sus zapatos producía cada vez que, ella pisaba el duro suelo de cemento. - Este lugar estan silencio... Si no fuera por mis pisadas.. Estoy segura que todo estaría más callado. -Comentó la joven cuando termino de entrar a la habitación, pudo ver lo que parecía restos de algunos enemigos mecánicos, ella sln importar si es peligroso o no, se acercó a uno para agacharse y verlo de cerca, analizado el estado actual, aunque claro, en ningún momento bajo la guardia, lista para cualquier posible ataque. -
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  • Las cadenas se rompieron más pronto de lo que habían creído, pero no tenía importancia ya que siempre tenía unas nuevas esperando. Debería aprender a no romperlas y de esa forma quizá tendría un trato diferente, pero la personalidad de ese demonio era tan frustrante y rebelde. Mantenerlo quieto y tranquilo era una tarea difícil.

    — No quiero eso — Dijo desde su celda al mirar la carne que le habían arrojado. Estaba cansado de comer carne de bestias menores del infierno. Quería probar lo que tenían en el mundo humano. Para eso estaban sus colmillos y sus garras, había sido diseñado para esa comida.

    — Entonces te quedarás sin comer otra semana — Diría su padre el cual cerró la puerta de su celda y lo dejó ahí.

    Akashi se había buscado eso. Siempre era un chico bastante portado pero a veces su verdadera naturaleza salía a la luz cuando se cansaba de las lecciones, la música de piano y esas visitas de compradores. Como lo odiaba. Terminaba atacando a todo el que estuviera cerca hasta que lo sometían con cadenas bendecidas y lo arrojaban al calabozo por unas semanas.

    Ya había pasado un tiempo desde su último ataque pero aún seguía de mal genio. Sin embargo, el no alimentarse le quitaba sus fuerzas. Aquellas cadenas en sus pies ya no podían ser rotas, pronto terminaría cediendo y disculpándose con su padre pero por ahora, se abrazaba de las rodillas en la oscuridad, su estómago gruñía, en serio tenía hambre. No le gustaba para nada la especie de demonio que era. Le hacía pensar en los vampiros y su obsesión por la sangre.
    🥀 Las cadenas se rompieron más pronto de lo que habían creído, pero no tenía importancia ya que siempre tenía unas nuevas esperando. Debería aprender a no romperlas y de esa forma quizá tendría un trato diferente, pero la personalidad de ese demonio era tan frustrante y rebelde. Mantenerlo quieto y tranquilo era una tarea difícil. — No quiero eso — Dijo desde su celda al mirar la carne que le habían arrojado. Estaba cansado de comer carne de bestias menores del infierno. Quería probar lo que tenían en el mundo humano. Para eso estaban sus colmillos y sus garras, había sido diseñado para esa comida. — Entonces te quedarás sin comer otra semana — Diría su padre el cual cerró la puerta de su celda y lo dejó ahí. Akashi se había buscado eso. Siempre era un chico bastante portado pero a veces su verdadera naturaleza salía a la luz cuando se cansaba de las lecciones, la música de piano y esas visitas de compradores. Como lo odiaba. Terminaba atacando a todo el que estuviera cerca hasta que lo sometían con cadenas bendecidas y lo arrojaban al calabozo por unas semanas. Ya había pasado un tiempo desde su último ataque pero aún seguía de mal genio. Sin embargo, el no alimentarse le quitaba sus fuerzas. Aquellas cadenas en sus pies ya no podían ser rotas, pronto terminaría cediendo y disculpándose con su padre pero por ahora, se abrazaba de las rodillas en la oscuridad, su estómago gruñía, en serio tenía hambre. No le gustaba para nada la especie de demonio que era. Le hacía pensar en los vampiros y su obsesión por la sangre.
    Me entristece
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