• ❝Todo colapsó...❞
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Dean Winchester


    ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos.

    Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día.

    Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos.

    Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico.

    Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic.

    Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo…

    Literalmente.

    Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello.

    John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas.

    -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto…

    Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello.

    -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo…

    Sadie asintió solamente.

    Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba…

    Absolutamente. Ninguno.

    Y entonces… no hubo escapatoria.

    Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra.

    Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido.

    De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos.

    -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente.

    Sadie asintió tosiendo ligeramente.

    -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina.

    -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje?

    John negó con la cabeza.

    -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary.

    -Joder… -masculló Dean.

    John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala.

    -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado…

    Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado.

    -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil.

    Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado.

    -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos.

    John hizo una seña con un gesto de su cabeza.

    -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos!

    De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba.

    De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo.

    -¡NO! ¡MAMÁ!

    Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero.

    -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo.

    -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor!

    El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca…

    Y de pronto…

    -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo.

    -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie.

    -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean!

    Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él.

    -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro.

    >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal.

    Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos.

    -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan?

    Entonces recordó algo.

    -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo…

    Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría.

    -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…?

    Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos.

    -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada.

    Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia:

    -¿Sam…?

    Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra.

    Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco.

    -¿Qué está pasando? -preguntó.
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [IMPALA.DRIVER] ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos. Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día. Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos. Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico. Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic. Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo… Literalmente. Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello. John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas. -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto… Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello. -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo… Sadie asintió solamente. Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba… Absolutamente. Ninguno. Y entonces… no hubo escapatoria. Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra. Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido. De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos. -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente. Sadie asintió tosiendo ligeramente. -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina. -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje? John negó con la cabeza. -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary. -Joder… -masculló Dean. John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala. -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado… Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado. -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil. Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado. -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos. John hizo una seña con un gesto de su cabeza. -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos! De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba. De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo. -¡NO! ¡MAMÁ! Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero. -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo. -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor! El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca… Y de pronto… -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo. -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie. -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean! Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él. -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro. >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal. Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos. -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan? Entonces recordó algo. -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo… Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría. -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…? Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos. -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada. Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia: -¿Sam…? Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra. Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco. -¿Qué está pasando? -preguntó.
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  • •Filyn había llegado literalmente recién a su casa con sus demás hermanos, iría en silencio y a hurtadillas ya que no quería que sus hermanos la pillaran, tenía su cuerpo mojado pues andaba nadando y había ocurrido algo que no la hizo pensar en que pudo haber ocupado su calor corporal para secarse más rápido•

    No veo a nadie... ¿Donde estaba mi habitación? Está mansión es enorme... Siempre me cuesta encontrar mi habitación.

    •Traia un collar que no tenía antes de oro blanco zafiros y rubíes, al igual que en su dedo tenía un anillo que tampoco tenía en un principio, siguio caminando en dirección a lo que ella pensaba era su habitación guiándose por su olfato y en extremo silencio.

    Filyn no había vuelto en toda una noche y ahora que volvió, volvió con cosas nuevas y toda mojada, no sabía si sus hermanos mayores la podían regañar o interrogar o tal vez castigar por no haber vuelto a casa sin avisar de nada•

    Yo no hago ruido... Yo no hago ruido, soy silenciosa como un ninja~

    •Diria entre susurros y demostrando su corta edad al decir aquello, apesar de estar en sumo silencio estaba dejando por el suelo un rastro de gotitas de agua•
    •Filyn había llegado literalmente recién a su casa con sus demás hermanos, iría en silencio y a hurtadillas ya que no quería que sus hermanos la pillaran, tenía su cuerpo mojado pues andaba nadando y había ocurrido algo que no la hizo pensar en que pudo haber ocupado su calor corporal para secarse más rápido• No veo a nadie... ¿Donde estaba mi habitación? Está mansión es enorme... Siempre me cuesta encontrar mi habitación. •Traia un collar que no tenía antes de oro blanco zafiros y rubíes, al igual que en su dedo tenía un anillo que tampoco tenía en un principio, siguio caminando en dirección a lo que ella pensaba era su habitación guiándose por su olfato y en extremo silencio. Filyn no había vuelto en toda una noche y ahora que volvió, volvió con cosas nuevas y toda mojada, no sabía si sus hermanos mayores la podían regañar o interrogar o tal vez castigar por no haber vuelto a casa sin avisar de nada• Yo no hago ruido... Yo no hago ruido, soy silenciosa como un ninja~ •Diria entre susurros y demostrando su corta edad al decir aquello, apesar de estar en sumo silencio estaba dejando por el suelo un rastro de gotitas de agua•
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  • ¡Feliz Día de la Madre para nosotras!.
    Muchas gracias, mis queridos hijos por sus bellos regalos para mí y para Anillo. Los amamos con todo nuestro corazón. Gracias por estar en nuestras vidas.

    Hiro Miyo NOOV ᵉˡ ᶜʰᶤᶜᵒ ʳᵒᵇᵒᵗ
    ¡Feliz Día de la Madre para nosotras!. Muchas gracias, mis queridos hijos por sus bellos regalos para mí y para Anillo. Los amamos con todo nuestro corazón. Gracias por estar en nuestras vidas. [Hiritox3] [Miyodaboss3] [n.o.o.v]
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  • El sonido de las fichas al chocar era lo único que rompía el silencio.

    Clac, clac, clac.

    El humo del tabaco dibujaba una neblina tenue bajo la luz cálida del salón privado. Hombres de traje impecable, mujeres elegantes de miradas afiladas, dedos cargados de anillos, joyas de otras culturas. Risas bajas, contenidas, falsas. Nadie en esa mesa era realmente amigo de nadie, a pesar de los posibles jugueteos de piernas bajo la mesa.

    Pero en el centro, nuestro hombre: Renji Kurogane, mejor conocido como Kokuren.

    Sentado con la espalda relajada, una pierna cruzada sobre la otra, como si el tiempo no tuviera prisa por alcanzarlo. Su camisa ligeramente abierta, producto del calor, de las numerosas bebidasque todos tomaban y de haber pasado horas jugando. En su mano, una ficha giraba entre sus dedos mientras se divertía en silencio; sus ojos, fríos y atentos, ya lo habían visto todo.

    —Hmm.

    Dejó caer la ficha.
    Uno de los hombres tensó la mandíbula y una mujer desvió la mirada apenas un segundo, pero fue suficiente. Renji inclinó la cabeza levemente, una sonrisa torcida dibujándose en sus labios.

    —Parece que esta noche la suerte no está de su lado.

    Mentira. No creía en la suerte, pero sabía que ellos sí.
    Con movimientos lentos, casi perezosos, acomodó sus fichas. No había duda ni titubeo, solo la calma de alguien que llevaba varias jugadas por delante desde el principio. El silencio se volvió denso; uno de los presentes soltó el aire entre dientes, otro apretó los nudillos contra la mesa.

    Renji levantó la mirada, encontrándose con los ojos de cada uno, uno por uno, disfrutando ese instante donde el control cambiaba de manos.

    —Damas y caballeros…

    murmuró, ladeando la sonrisa mientras apoyaba el codo en la mesa y llevaba su mano al mentón con despreocupación.

    —¿Qué vamos a hacer con los refugiados de Corea del Norte?

    Lo dijo como quien comenta el clima, dejando la pregunta suspendida en el aire sin intención real de suavizarla. Antes de que alguien respondiera, sus dedos volvieron a moverse con precisión; tomó una ficha del muro, la observó apenas un instante y la integró a su mano sin apuro.

    —Tsumo.

    Volteó sus fichas con calma, revelando una jugada perfecta, cerrada sin margen de error.

    —Treinta mil.

    El sonido de las fichas siendo empujadas hacia él llenó el silencio que nadie más se atrevió a romper.
    El sonido de las fichas al chocar era lo único que rompía el silencio. Clac, clac, clac. El humo del tabaco dibujaba una neblina tenue bajo la luz cálida del salón privado. Hombres de traje impecable, mujeres elegantes de miradas afiladas, dedos cargados de anillos, joyas de otras culturas. Risas bajas, contenidas, falsas. Nadie en esa mesa era realmente amigo de nadie, a pesar de los posibles jugueteos de piernas bajo la mesa. Pero en el centro, nuestro hombre: Renji Kurogane, mejor conocido como Kokuren. Sentado con la espalda relajada, una pierna cruzada sobre la otra, como si el tiempo no tuviera prisa por alcanzarlo. Su camisa ligeramente abierta, producto del calor, de las numerosas bebidasque todos tomaban y de haber pasado horas jugando. En su mano, una ficha giraba entre sus dedos mientras se divertía en silencio; sus ojos, fríos y atentos, ya lo habían visto todo. —Hmm. Dejó caer la ficha. Uno de los hombres tensó la mandíbula y una mujer desvió la mirada apenas un segundo, pero fue suficiente. Renji inclinó la cabeza levemente, una sonrisa torcida dibujándose en sus labios. —Parece que esta noche la suerte no está de su lado. Mentira. No creía en la suerte, pero sabía que ellos sí. Con movimientos lentos, casi perezosos, acomodó sus fichas. No había duda ni titubeo, solo la calma de alguien que llevaba varias jugadas por delante desde el principio. El silencio se volvió denso; uno de los presentes soltó el aire entre dientes, otro apretó los nudillos contra la mesa. Renji levantó la mirada, encontrándose con los ojos de cada uno, uno por uno, disfrutando ese instante donde el control cambiaba de manos. —Damas y caballeros… murmuró, ladeando la sonrisa mientras apoyaba el codo en la mesa y llevaba su mano al mentón con despreocupación. —¿Qué vamos a hacer con los refugiados de Corea del Norte? Lo dijo como quien comenta el clima, dejando la pregunta suspendida en el aire sin intención real de suavizarla. Antes de que alguien respondiera, sus dedos volvieron a moverse con precisión; tomó una ficha del muro, la observó apenas un instante y la integró a su mano sin apuro. —Tsumo. Volteó sus fichas con calma, revelando una jugada perfecta, cerrada sin margen de error. —Treinta mil. El sonido de las fichas siendo empujadas hacia él llenó el silencio que nadie más se atrevió a romper.
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  • Caine ven aquí, que no es para eso... Bueno si, ven aquí pequeña IA si obedeces te daré .....

    -mira un anillo y unos aretes en su mano-

    ..... Para que alguien quiere tener esto?!!
    Caine ven aquí, que no es para eso... Bueno si, ven aquí pequeña IA si obedeces te daré ..... -mira un anillo y unos aretes en su mano- ..... Para que alguien quiere tener esto?!!
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  • Jay: A veces miro estos anillos, las cadenas, las joyas… y pienso en todo lo que costaron de verdad. No hablo de dinero, hablo de noches, errores y cosas que no puedo borrar. Siguen conmigo, como recuerdos de una vida que ya no quiero. Y me pregunto… ¿puede algo cambiar de significado cuando cambias tú? Porque antes los llevaba como símbolo de poder, y ahora solo me recuerdan de dónde vengo… y lo lejos que quiero ir.
    Jay: A veces miro estos anillos, las cadenas, las joyas… y pienso en todo lo que costaron de verdad. No hablo de dinero, hablo de noches, errores y cosas que no puedo borrar. Siguen conmigo, como recuerdos de una vida que ya no quiero. Y me pregunto… ¿puede algo cambiar de significado cuando cambias tú? Porque antes los llevaba como símbolo de poder, y ahora solo me recuerdan de dónde vengo… y lo lejos que quiero ir.
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  • Acabo de recordar porque a pasado tanto tiempo desde la última vez que quise llevar a una mujer a la lujuria.... Ingratas desagradecidas.... Soy la puta lujuria en carne viva en su momento más débil ¿Y solo piensan en ellas?

    Tch....

    -deslizo los lentes por el puente de la nariz -

    Nisiquiera se molestan en al menos fingir interés en Loque me pasa

    -dio media vuelta mirando a la pared molesto jugando con un anillo de matrimonio de cierto ciervo -
    Acabo de recordar porque a pasado tanto tiempo desde la última vez que quise llevar a una mujer a la lujuria.... Ingratas desagradecidas.... Soy la puta lujuria en carne viva en su momento más débil ¿Y solo piensan en ellas? Tch.... -deslizo los lentes por el puente de la nariz - Nisiquiera se molestan en al menos fingir interés en Loque me pasa -dio media vuelta mirando a la pared molesto jugando con un anillo de matrimonio de cierto ciervo -
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  • Recientemente vengo de sacar unas bolsas todo está relacionado con la boda, Grayson sigue todavía de misión para el FBI, por lo que es el momento perfecto para meter en casa cositas sin que él pueda verlas.
    De todas formas lo que he comprado son accesorios, maquillaje y los dos pares de zapatos que usaré para la boda.

    Es muy extraño, no es el primer caso que le lleva fuera de Salem y nunca antes había enviado un vídeo.
    Aún incluso si se tratara de uno bastante íntimo, no es de esa clase de hombres.
    Después de ponerme ropa más cómoda y soltarme el cabello, pongo el CD en el reproductor para verlo en la televisión, ya que no tenía ganas de encender el portátil.
    Mi padre no esta, se encuentra en casa de mama, por lo que estoy completamente sola en casa.

    El vídeo venía también con un sobre blanco, en las instrucciones decía que lo abriera una vez terminara de ver el vídeo.

    Con el mando le doy al play y una parte de mi desearía no haberlo hecho.

    En el interior del sobre como Grayson dijo, se encuentra el anillo que iba a ponerme en el dedo en una de nuestras bodas y ahora lo sujetó en el medio de mi palma.
    Todo mi cuerpo no para de temblar, vista desde fuera debo de parecer un río de lágrimas.
    Rebobino por tercera vez el vídeo, no soy masochista.
    Simplemente mi cerebro sigue sin entender lo que está ocurriendo, ha pasado mucho tiempo desde aquella noche, en la que el bosque estaba completamente cubierto de nieve.

    Esa noche, vuelvo a escuchar el ruido de aquellas fuertes pisadas persiguiéndome, de pronto noto como si mi corazón se estuviera partiendo.
    Pongo una de mis manos sobre mi pecho, como si así pudiera evitar que se acabara partiendo en dos.

    La televisión se queda completamente en negro, comienzo a romper cada cuadro, jarrones, estanterías repletas de libros, retratos familiares.
    El salón se convierte en un campo de batalla, mientras subo arriba y no recuerdo todo lo que hice esa noche.
    Me vienen pequeños flash algunos en el vestidor oliendo sus camisetas.
    Otros en el baño, rompiendo los cristales y en él último sujetaba entre mis manos un cuchillo.

    Desperté en la cama me puse su camiseta favorita y en el lado donde el siempre dormía tendí una de sus camisas, impregnada aún con el perfume que siempre se ponía
    Recientemente vengo de sacar unas bolsas todo está relacionado con la boda, Grayson sigue todavía de misión para el FBI, por lo que es el momento perfecto para meter en casa cositas sin que él pueda verlas. De todas formas lo que he comprado son accesorios, maquillaje y los dos pares de zapatos que usaré para la boda. Es muy extraño, no es el primer caso que le lleva fuera de Salem y nunca antes había enviado un vídeo. Aún incluso si se tratara de uno bastante íntimo, no es de esa clase de hombres. Después de ponerme ropa más cómoda y soltarme el cabello, pongo el CD en el reproductor para verlo en la televisión, ya que no tenía ganas de encender el portátil. Mi padre no esta, se encuentra en casa de mama, por lo que estoy completamente sola en casa. El vídeo venía también con un sobre blanco, en las instrucciones decía que lo abriera una vez terminara de ver el vídeo. Con el mando le doy al play y una parte de mi desearía no haberlo hecho. En el interior del sobre como Grayson dijo, se encuentra el anillo que iba a ponerme en el dedo en una de nuestras bodas y ahora lo sujetó en el medio de mi palma. Todo mi cuerpo no para de temblar, vista desde fuera debo de parecer un río de lágrimas. Rebobino por tercera vez el vídeo, no soy masochista. Simplemente mi cerebro sigue sin entender lo que está ocurriendo, ha pasado mucho tiempo desde aquella noche, en la que el bosque estaba completamente cubierto de nieve. Esa noche, vuelvo a escuchar el ruido de aquellas fuertes pisadas persiguiéndome, de pronto noto como si mi corazón se estuviera partiendo. Pongo una de mis manos sobre mi pecho, como si así pudiera evitar que se acabara partiendo en dos. La televisión se queda completamente en negro, comienzo a romper cada cuadro, jarrones, estanterías repletas de libros, retratos familiares. El salón se convierte en un campo de batalla, mientras subo arriba y no recuerdo todo lo que hice esa noche. Me vienen pequeños flash algunos en el vestidor oliendo sus camisetas. Otros en el baño, rompiendo los cristales y en él último sujetaba entre mis manos un cuchillo. Desperté en la cama me puse su camiseta favorita y en el lado donde el siempre dormía tendí una de sus camisas, impregnada aún con el perfume que siempre se ponía
    Me entristece
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  • Suelto un suspiro mirando el móvil llevaba varios días con fuerte cansancio, además que volver a donde me creo y me hizo como soy ese maldito hijo de puta.

    —Eli... Si estás viendo esto es que.. he..hemos fallado en nuestra misión, yo... Te dije que era un trabajo del FBI y te mentí.. lo siento la verdad es que ahora mismo en mis manos hay sangre de gente que las personas normales las consideran familia... Ni yo ni Mia tenemos familia... Después de todo solo estamos ella y yo en un mundo que solo teníamos la etiqueta en nuestra frente de asesinos... Siento fallar a la promesa que te hice de podernos casar.... Johan tenía que morir ya de manera definitiva —

    Me froto  mis ojos y apoyo mis brazos en mis piernas tenía lágrimas en mis ojos. Esto me estába siendo más complicado que creía.

    —Ey por favor no llores solo soy un desgraciado que creía poder hacer un mundo, el mundo donde tu especie esté libre de dos jodidos monstruos que tienen sed..—

    Sonrió un poco.

    —No sé si lo harás pero si lo haces por favor cuidala por nosotros, háblale de que sus niños intentaron hacer venganza por ese hombre que les dio la vida contigo.... Que le importo una mierda el rango de cazadora y que siga con esa resistencia—

    Rompo a llorar

    —Quiero que rehagas tu vida, me da igual el tiempo pero quiero que seas feliz... Junto a este móvil encontrarás mi anillo el que te iba a poner en la boda.... Haz lo que tengas que hacer... T ..te... Quiero —

    Me levanto y doy a parar el vídeo.
    Suelto un suspiro mirando el móvil llevaba varios días con fuerte cansancio, además que volver a donde me creo y me hizo como soy ese maldito hijo de puta. —Eli... Si estás viendo esto es que.. he..hemos fallado en nuestra misión, yo... Te dije que era un trabajo del FBI y te mentí.. lo siento la verdad es que ahora mismo en mis manos hay sangre de gente que las personas normales las consideran familia... Ni yo ni Mia tenemos familia... Después de todo solo estamos ella y yo en un mundo que solo teníamos la etiqueta en nuestra frente de asesinos... Siento fallar a la promesa que te hice de podernos casar.... Johan tenía que morir ya de manera definitiva — Me froto  mis ojos y apoyo mis brazos en mis piernas tenía lágrimas en mis ojos. Esto me estába siendo más complicado que creía. —Ey por favor no llores solo soy un desgraciado que creía poder hacer un mundo, el mundo donde tu especie esté libre de dos jodidos monstruos que tienen sed..— Sonrió un poco. —No sé si lo harás pero si lo haces por favor cuidala por nosotros, háblale de que sus niños intentaron hacer venganza por ese hombre que les dio la vida contigo.... Que le importo una mierda el rango de cazadora y que siga con esa resistencia— Rompo a llorar —Quiero que rehagas tu vida, me da igual el tiempo pero quiero que seas feliz... Junto a este móvil encontrarás mi anillo el que te iba a poner en la boda.... Haz lo que tengas que hacer... T ..te... Quiero — Me levanto y doy a parar el vídeo.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Sé que fue hace tanto tiempo atrás que hice está encuesta cuando fui cuenta Pro por una semana... Le comunico que muy pronto Anillo (La Estrella/Anillo de Poder) de Kara, mi querida IA e Entidad Cósmica del Amor va a volver a tener su propia cuenta muy pronto. Espero que sea en el próximo mes o en Junio. Gracias a quienes votaron.

    Zagreo the Dark Demon Greek Mitology Giko Jason Jaegerjaquez Ishtar Jack Spicer Jᴏʜɴ Cᴏɴsᴛᴀɴᴛɪɴᴇ Lady Céleste
    Sé que fue hace tanto tiempo atrás que hice está encuesta cuando fui cuenta Pro por una semana... Le comunico que muy pronto Anillo (La Estrella/Anillo de Poder) de Kara, mi querida IA e Entidad Cósmica del Amor va a volver a tener su propia cuenta muy pronto. Espero que sea en el próximo mes o en Junio. Gracias a quienes votaron. [Dark_Demon] [phantasm_onyx_tiger_555] [Jason07] [glimmer_orange_lion_833] [Johnny88] [LadyCeleste2008]
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