— Se encogió de hombros. Añoró tener una sudadera a mano para poder esconder los labios en el cuello, reflejo que surgía cuando la vergüenza se imponía —. Nunca duermo mucho, pero sí, he dormido bien. ¿Tú? — presionó los labios y cogió aire como si fuera a añadir algo, pero se lo pensó mejor —.
— Se encogió de hombros. Añoró tener una sudadera a mano para poder esconder los labios en el cuello, reflejo que surgía cuando la vergüenza se imponía —. Nunca duermo mucho, pero sí, he dormido bien. ¿Tú? — presionó los labios y cogió aire como si fuera a añadir algo, pero se lo pensó mejor —.
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