Lorenzo abrió los ojos unos días después de todo lo ocurrido. Despertó en una habitación del Sanatorio Ridley. Lo conocía bien por las veces que Elian estuvo internado ahí. Su cuerpo pesaba y sentía un dolor sordo en partes de su cuerpo que no podía nombrar.
Estaba conectado a un suero, era la única forma de mantenerlo nutrido e hidratado pues se negaba a comer. Se mantenía con la mirada perdida viendo hacia la nada, sólo sentado. En un par de ocasiones pareció reaccionar pues de sus ojos empezaron a correr lágrimas, pero nada más. No hizo más. Ni siquiera se inmutó cuando su hermano menor llegó a cortarle un poco el pelo con la esperanza de que al verse más como él mismo, decidiera volver. Sin éxito. Ahora mismo se encontraba en un sillón en el jardín del sanatorio, el sol le daba en el rostro pero él sólo miraba sus manos y lloraba. Como cada día.
Estaba conectado a un suero, era la única forma de mantenerlo nutrido e hidratado pues se negaba a comer. Se mantenía con la mirada perdida viendo hacia la nada, sólo sentado. En un par de ocasiones pareció reaccionar pues de sus ojos empezaron a correr lágrimas, pero nada más. No hizo más. Ni siquiera se inmutó cuando su hermano menor llegó a cortarle un poco el pelo con la esperanza de que al verse más como él mismo, decidiera volver. Sin éxito. Ahora mismo se encontraba en un sillón en el jardín del sanatorio, el sol le daba en el rostro pero él sólo miraba sus manos y lloraba. Como cada día.
Lorenzo abrió los ojos unos días después de todo lo ocurrido. Despertó en una habitación del Sanatorio Ridley. Lo conocía bien por las veces que Elian estuvo internado ahí. Su cuerpo pesaba y sentía un dolor sordo en partes de su cuerpo que no podía nombrar.
Estaba conectado a un suero, era la única forma de mantenerlo nutrido e hidratado pues se negaba a comer. Se mantenía con la mirada perdida viendo hacia la nada, sólo sentado. En un par de ocasiones pareció reaccionar pues de sus ojos empezaron a correr lágrimas, pero nada más. No hizo más. Ni siquiera se inmutó cuando su hermano menor llegó a cortarle un poco el pelo con la esperanza de que al verse más como él mismo, decidiera volver. Sin éxito. Ahora mismo se encontraba en un sillón en el jardín del sanatorio, el sol le daba en el rostro pero él sólo miraba sus manos y lloraba. Como cada día.