Oh, pesado letargo que osas profanar mi templo... desvanece tu fría sombra y abandona este cuerpo que ha sido consagrado a la obra y al destino, pues la pereza no es más que un eco vacío ante la voluntad de mi alma.
Oh, pesado letargo que osas profanar mi templo... desvanece tu fría sombra y abandona este cuerpo que ha sido consagrado a la obra y al destino, pues la pereza no es más que un eco vacío ante la voluntad de mi alma.
Me gusta
Me encocora
2
2 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados