No estaba esperando a nadie, ni tampoco siguiendo ningún rastro. Tampoco estaba buscando respuestas.
Por una vez, simplemente dejó que el tiempo pasara, y cuando la ciudad encendió sus luces bajo el cielo nocturno, se dio cuenta de que no recordaba cuándo había sido la última vez que se detuvo sin un motivo.
Por una vez, simplemente dejó que el tiempo pasara, y cuando la ciudad encendió sus luces bajo el cielo nocturno, se dio cuenta de que no recordaba cuándo había sido la última vez que se detuvo sin un motivo.
No estaba esperando a nadie, ni tampoco siguiendo ningún rastro. Tampoco estaba buscando respuestas.
Por una vez, simplemente dejó que el tiempo pasara, y cuando la ciudad encendió sus luces bajo el cielo nocturno, se dio cuenta de que no recordaba cuándo había sido la última vez que se detuvo sin un motivo.