Bien jugado... Pese a todo.
*El día acabó. Y el partido también. Y la última imagen de la televisión antes de apagarla es un poco triste. Los jugadores lloran, porque el sueño se acabó...
Pero como espectador aplaudo, pese a haber perdido. Porque reconozco el esfuerzo y la entrega en cada jugada, la pasión que mostraron en cada partido.
Dicen que no hay honor en la derrota. Y puede ser cierto. Pero no por ello lo contrario se vuelve real. La derrota no produce deshonor. Y, según las circunstancias, puede generar respeto.
Hoy he visto una selección que cayó aunque se rompió el alma en la cancha, y reconozco su calidad de juego. Por eso aplaudo pese a la derrota, y me pongo de pie ante sus lágrimas, porque reconozco su valentía, y se han ganado el respeto de quienes saben apreciar lo que hicieron.
Pero el futbol siempre da revanchas. De modo que, aunque hoy haya lágrimas y la despedida de la copa del mundo sea dolorosa, siempre queda la ilusión de que la próxima vez todo sea mejor.*
*El día acabó. Y el partido también. Y la última imagen de la televisión antes de apagarla es un poco triste. Los jugadores lloran, porque el sueño se acabó...
Pero como espectador aplaudo, pese a haber perdido. Porque reconozco el esfuerzo y la entrega en cada jugada, la pasión que mostraron en cada partido.
Dicen que no hay honor en la derrota. Y puede ser cierto. Pero no por ello lo contrario se vuelve real. La derrota no produce deshonor. Y, según las circunstancias, puede generar respeto.
Hoy he visto una selección que cayó aunque se rompió el alma en la cancha, y reconozco su calidad de juego. Por eso aplaudo pese a la derrota, y me pongo de pie ante sus lágrimas, porque reconozco su valentía, y se han ganado el respeto de quienes saben apreciar lo que hicieron.
Pero el futbol siempre da revanchas. De modo que, aunque hoy haya lágrimas y la despedida de la copa del mundo sea dolorosa, siempre queda la ilusión de que la próxima vez todo sea mejor.*
Bien jugado... Pese a todo.
*El día acabó. Y el partido también. Y la última imagen de la televisión antes de apagarla es un poco triste. Los jugadores lloran, porque el sueño se acabó...
Pero como espectador aplaudo, pese a haber perdido. Porque reconozco el esfuerzo y la entrega en cada jugada, la pasión que mostraron en cada partido.
Dicen que no hay honor en la derrota. Y puede ser cierto. Pero no por ello lo contrario se vuelve real. La derrota no produce deshonor. Y, según las circunstancias, puede generar respeto.
Hoy he visto una selección que cayó aunque se rompió el alma en la cancha, y reconozco su calidad de juego. Por eso aplaudo pese a la derrota, y me pongo de pie ante sus lágrimas, porque reconozco su valentía, y se han ganado el respeto de quienes saben apreciar lo que hicieron.
Pero el futbol siempre da revanchas. De modo que, aunque hoy haya lágrimas y la despedida de la copa del mundo sea dolorosa, siempre queda la ilusión de que la próxima vez todo sea mejor.*