-Sin embargo, la tranquilidad duró poco. Un violento temblor recorrió el suelo y un profundo rugido resonó bajo las raíces del árbol. Los ojos rojizos de Vaelith se abrieron lentamente al percibir la presencia de una de las Bestias intentando escapar. Incorporándose sin mostrar la menor expresión, observó cómo una gigantesca criatura de seis patas, cubierta por una armadura negra llena de grietas incandescentes, comenzaba a abrir un enorme túnel con sus garras para huir hacia las profundidades del reino. Sin perder un solo segundo, las cadenas vivientes respondieron a la voluntad de su guardián, marcando el inicio de una nueva cacería.-
-La persecución apenas duró unos instantes. Las cadenas descendieron por el túnel con una velocidad imposible, esquivando la tierra y las rocas hasta rodear las patas traseras de la Bestia. La criatura rugió con furia e intentó seguir excavando, pero la fuerza de Vaelith era inquebrantable. Con un firme movimiento de su brazo, las cadenas se tensaron y arrastraron al monstruo fuera del túnel, inmovilizándolo por completo. Una vez que dejó de resistirse, Vaelith volvió a sellarla en su prisión sin pronunciar una sola palabra. Después, el silencio regresó al Reino del Eclipse, como si nada hubiera ocurrido.-
-Sin embargo, la tranquilidad duró poco. Un violento temblor recorrió el suelo y un profundo rugido resonó bajo las raíces del árbol. Los ojos rojizos de Vaelith se abrieron lentamente al percibir la presencia de una de las Bestias intentando escapar. Incorporándose sin mostrar la menor expresión, observó cómo una gigantesca criatura de seis patas, cubierta por una armadura negra llena de grietas incandescentes, comenzaba a abrir un enorme túnel con sus garras para huir hacia las profundidades del reino. Sin perder un solo segundo, las cadenas vivientes respondieron a la voluntad de su guardián, marcando el inicio de una nueva cacería.-
-La persecución apenas duró unos instantes. Las cadenas descendieron por el túnel con una velocidad imposible, esquivando la tierra y las rocas hasta rodear las patas traseras de la Bestia. La criatura rugió con furia e intentó seguir excavando, pero la fuerza de Vaelith era inquebrantable. Con un firme movimiento de su brazo, las cadenas se tensaron y arrastraron al monstruo fuera del túnel, inmovilizándolo por completo. Una vez que dejó de resistirse, Vaelith volvió a sellarla en su prisión sin pronunciar una sola palabra. Después, el silencio regresó al Reino del Eclipse, como si nada hubiera ocurrido.-