—Contemplad Arkenfall y recordadlo bien. No hay fortaleza tan alta que escape al juicio de Dios, ni reino tan orgulloso que no pueda caer por el peso de sus propios pecados.
{Aprieta con fuerza la empuñadura de su espada.}
—Que las llamas anuncien aquello que las palabras no pudieron. Que las cenizas sirvan de advertencia. Y que quienes aún respiren comprendan que la corrupción, la traición y la soberbia siempre exigen su precio.
{Da un paso al frente, alejándose del infierno que ruge tras él.}
—Yo soy Ivandore de Ebonhart. No he venido a conquistar reinos ni a reclamar coronas.
{Su voz se vuelve fría como el acero.}
—He venido a recordar al mundo que toda deuda termina siendo cobrada.
{Aprieta con fuerza la empuñadura de su espada.}
—Que las llamas anuncien aquello que las palabras no pudieron. Que las cenizas sirvan de advertencia. Y que quienes aún respiren comprendan que la corrupción, la traición y la soberbia siempre exigen su precio.
{Da un paso al frente, alejándose del infierno que ruge tras él.}
—Yo soy Ivandore de Ebonhart. No he venido a conquistar reinos ni a reclamar coronas.
{Su voz se vuelve fría como el acero.}
—He venido a recordar al mundo que toda deuda termina siendo cobrada.
—Contemplad Arkenfall y recordadlo bien. No hay fortaleza tan alta que escape al juicio de Dios, ni reino tan orgulloso que no pueda caer por el peso de sus propios pecados.
{Aprieta con fuerza la empuñadura de su espada.}
—Que las llamas anuncien aquello que las palabras no pudieron. Que las cenizas sirvan de advertencia. Y que quienes aún respiren comprendan que la corrupción, la traición y la soberbia siempre exigen su precio.
{Da un paso al frente, alejándose del infierno que ruge tras él.}
—Yo soy Ivandore de Ebonhart. No he venido a conquistar reinos ni a reclamar coronas.
{Su voz se vuelve fría como el acero.}
—He venido a recordar al mundo que toda deuda termina siendo cobrada.