Bajó a la cocina donde sabía que encontraría a su hermano. Al verlo, se dirigió a él con toda la calma del mundo, cuando llegó frente al joven pelinegro, levantó la mano y le dio una cachetada que resonó en medio del lugar y dejó una marca rojiza en su mejilla rompiéndole el labio inferior.
Bajó a la cocina donde sabía que encontraría a su hermano. Al verlo, se dirigió a él con toda la calma del mundo, cuando llegó frente al joven pelinegro, levantó la mano y le dio una cachetada que resonó en medio del lugar y dejó una marca rojiza en su mejilla rompiéndole el labio inferior.