Un día largo de trabajo había abierto paso a una bulliciosa noche en el bar de la ciudad, el joven moreno había entrado y sonriente, con su jovialidad y exageración de siempre.

— Aquí va llegando Austin, el rey, el noble y el que todos adoran.

La clientela del bar había observado las interacciones del chico, algunas risas se escucharon además de varias negativas en los semblantes de los aventureros. Era más que notoria la falta de emoción en los presentes ante la jovialidad demostrada del chico de tez morena.

— No sean tan exagerados... uno a la vez.

Comentó Austin como si no se hubiera dado cuenta de la falta de interacción, caminando se sentó sobre un taburete sujetando su confiable espada.

— Cantinero, Deme una bien fría.

Un día largo de trabajo había abierto paso a una bulliciosa noche en el bar de la ciudad, el joven moreno había entrado y sonriente, con su jovialidad y exageración de siempre. — Aquí va llegando Austin, el rey, el noble y el que todos adoran. La clientela del bar había observado las interacciones del chico, algunas risas se escucharon además de varias negativas en los semblantes de los aventureros. Era más que notoria la falta de emoción en los presentes ante la jovialidad demostrada del chico de tez morena. — No sean tan exagerados... uno a la vez. Comentó Austin como si no se hubiera dado cuenta de la falta de interacción, caminando se sentó sobre un taburete sujetando su confiable espada. — Cantinero, Deme una bien fría.
Me gusta
2
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados