Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
Esto se ha publicado como Out Of Character.
Tenlo en cuenta al responder.
饾懟饾拤饾拞 饾懐饾拹饾拵饾挅饾拸饾拕饾挅饾拲饾挅饾挃 (饾煍)
Connor observa, lo hace constantemente. Mientras trabaja, mientras recorre una ciudad desconocida o incluso durante aquellos raros momentos en los que no parece estar haciendo nada en particular.
No busca información de forma consciente, tampoco parece realizar esfuerzo alguno por memorizar aquello que ve, simplemente ocurre. Su atención rara vez se detiene donde lo hace la de los demás.
Parece sentirse atraído por pequeñas irregularidades dentro de comportamientos aparentemente normales: una respiración que se acelera apenas una fracción de segundo, una mirada que desciende antes de una mentira, o un pie que cambia de dirección antes de que una persona decida marcharse.
Connor registra esas cosas y después continúa. Resulta extraño porque rara vez vuelve a necesitarlas.
De hecho, muchas de las personas que observa desaparecen de su vida para siempre. Algunas cambian de ciudad, otras mueren, otras simplemente se convierten en un encuentro irrelevante perdido entre miles de rostros distintos.
Sin embargo, ciertos rastros permanecen. No se trata de nombres, ni de fechas, ni siquiera de historias. Se trata de patrones, gestos o conductas. Fragmentos de algo que alguna vez distinguió a una persona de todas las demás.
Connor nunca ha mostrado interés por entender por qué ocurre. Parece aceptarlo de la misma forma en que acepta el resto de las particularidades de su existencia, como si fuese normal. Como si todas las mentes funcionaran de esa manera, pero no lo hacen.
Quizá por eso, incluso años después, todavía es capaz de reconocer detalles que el resto del mundo habría olvidado hace mucho tiempo. No personas, rastros. Y cuanto más tiempo pasa, más parecen acumularse, como si alguna parte de él fuese incapaz de dejarlos atrás.
Connor observa, lo hace constantemente. Mientras trabaja, mientras recorre una ciudad desconocida o incluso durante aquellos raros momentos en los que no parece estar haciendo nada en particular.
No busca información de forma consciente, tampoco parece realizar esfuerzo alguno por memorizar aquello que ve, simplemente ocurre. Su atención rara vez se detiene donde lo hace la de los demás.
Parece sentirse atraído por pequeñas irregularidades dentro de comportamientos aparentemente normales: una respiración que se acelera apenas una fracción de segundo, una mirada que desciende antes de una mentira, o un pie que cambia de dirección antes de que una persona decida marcharse.
Connor registra esas cosas y después continúa. Resulta extraño porque rara vez vuelve a necesitarlas.
De hecho, muchas de las personas que observa desaparecen de su vida para siempre. Algunas cambian de ciudad, otras mueren, otras simplemente se convierten en un encuentro irrelevante perdido entre miles de rostros distintos.
Sin embargo, ciertos rastros permanecen. No se trata de nombres, ni de fechas, ni siquiera de historias. Se trata de patrones, gestos o conductas. Fragmentos de algo que alguna vez distinguió a una persona de todas las demás.
Connor nunca ha mostrado interés por entender por qué ocurre. Parece aceptarlo de la misma forma en que acepta el resto de las particularidades de su existencia, como si fuese normal. Como si todas las mentes funcionaran de esa manera, pero no lo hacen.
Quizá por eso, incluso años después, todavía es capaz de reconocer detalles que el resto del mundo habría olvidado hace mucho tiempo. No personas, rastros. Y cuanto más tiempo pasa, más parecen acumularse, como si alguna parte de él fuese incapaz de dejarlos atrás.
饾懟饾拤饾拞 饾懐饾拹饾拵饾挅饾拸饾拕饾挅饾拲饾挅饾挃 (饾煍)
Connor observa, lo hace constantemente. Mientras trabaja, mientras recorre una ciudad desconocida o incluso durante aquellos raros momentos en los que no parece estar haciendo nada en particular.
No busca información de forma consciente, tampoco parece realizar esfuerzo alguno por memorizar aquello que ve, simplemente ocurre. Su atención rara vez se detiene donde lo hace la de los demás.
Parece sentirse atraído por pequeñas irregularidades dentro de comportamientos aparentemente normales: una respiración que se acelera apenas una fracción de segundo, una mirada que desciende antes de una mentira, o un pie que cambia de dirección antes de que una persona decida marcharse.
Connor registra esas cosas y después continúa. Resulta extraño porque rara vez vuelve a necesitarlas.
De hecho, muchas de las personas que observa desaparecen de su vida para siempre. Algunas cambian de ciudad, otras mueren, otras simplemente se convierten en un encuentro irrelevante perdido entre miles de rostros distintos.
Sin embargo, ciertos rastros permanecen. No se trata de nombres, ni de fechas, ni siquiera de historias. Se trata de patrones, gestos o conductas. Fragmentos de algo que alguna vez distinguió a una persona de todas las demás.
Connor nunca ha mostrado interés por entender por qué ocurre. Parece aceptarlo de la misma forma en que acepta el resto de las particularidades de su existencia, como si fuese normal. Como si todas las mentes funcionaran de esa manera, pero no lo hacen.
Quizá por eso, incluso años después, todavía es capaz de reconocer detalles que el resto del mundo habría olvidado hace mucho tiempo. No personas, rastros. Y cuanto más tiempo pasa, más parecen acumularse, como si alguna parte de él fuese incapaz de dejarlos atrás.
0
comentarios
0
compartidos